4 historiadores. Parra Pérez, Carrera Damas, Caballero y Polanco Alcántara.
Cuatro obras axiales.
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy vamos a dedicarle el programa a algunos historiadores. En algunos casos haremos una revisión sucinta de su obra, en otros casos revisaremos un episodio de su vida y en otros casos revisaremos un libro con motivo de la publicación del historiador.
Vamos a comenzar con Caracciolo Parra Pérez, nada menos que uno de los grandes historiadores venezolanos. Este es el caso en el que no nos vamos a referir a la obra completa de Parra Pérez, eso lo haremos en otra oportunidad, sino a un episodio que está bastante bien recogido por el también historiador y canciller de la República de Venezuela Simón Alberto Consalvi. Consalvi publicó en 1997 un breve ensayo biográfico sobre Parra Pérez y lo recogió en un libro de él que se titula El perfil y la sombra, donde hay varios perfiles, entre otros el de Caracciolo Parra Pérez.
A Consalvi le interesa el punto porque Parra Pérez fue canciller brevemente durante el gobierno de Medina Angarita y Consalvi, a pesar de la brevedad del ejercicio del canciller Parra, lo califica como uno de los más importantes cancilleres del siglo XX venezolano. Por supuesto, creemos que es así, y esto se basa entre otras razones porque la estatura intelectual de Parra Pérez es de tal magnitud que ha sido de los pocos diplomáticos venezolanos con reconocimiento internacional. Un reconocimiento que fue granjeándose a lo largo de una dilatada actividad en el foro exigente de los casi 200 estados del planeta que estuvieron en la creación de la Organización de las Naciones Unidas. Él tuvo una participación importante allí, y ese fue uno de los momentos estelares de la vida diplomática de Parra Pérez.
Sus intervenciones fueron memorables en la ciudad de San Francisco, que fue donde se creó la Organización de las Naciones Unidas, la ONU, entre los meses de abril y junio de 1945. Él participa en esa etapa fundacional de la organización y allí su experiencia se hizo sentir, además de su capacidad de síntesis, que era legendaria, y un tino muy particular para advertir los asuntos medulares en medio de un océano de hechos variados y signados por la disparidad. Parra Pérez escogía lo esencial, lo medular, esa es una gran virtud que se desarrolla con los años y con la experiencia. Además, recordemos que Parra Pérez había tenido la experiencia directa del organismo antecesor de la Organización de las Naciones Unidas, que fue la Sociedad de las Naciones, en Ginebra.
Recordemos que la Sociedad de las Naciones fracasó y naufragó durante la guerra. De modo que él tiene esa experiencia anterior porque allá estaba en Ginebra como representante diplomático de Venezuela en los momentos del funcionamiento de la Sociedad de las Naciones. Este momento importante de 1945 es un momento esperanzador para la humanidad cuando se crea la Organización de las Naciones Unidas y cuando ha terminado la Segunda Guerra Mundial.
En ese proceso, la participación de este venezolano fue importante. No voy a exagerar diciendo que fue la participación esencial, no, pero sí fue una participación destacada, sensata, signada por la inteligencia y por el conocimiento. Lamentablemente, el presidente Medina destituye al canciller Parra Pérez el 14 de julio de 1945 cuando ni siquiera había regresado de los Estados Unidos en esa tarea donde estaba la Organización de las Naciones Unidas en San Francisco, y todavía son incomprensibles las causas que llevaron a Medina a tomar esta decisión malhadada, por decirlo menos. Pero es evidente que, por otra parte, la política exterior del gobierno de Medina fue muy bien valorada, más allá de este episodio.
Y esa valoración en la política exterior de Medina, la participación de Parra Pérez fue determinante. Parece ser que Medina se dejó llevar, según dicen algunos de sus biógrafos, por algunas diferencias que tuvo con un hermano de Parra Pérez, como Hugo Parra Pérez, quien se manifestaba partidario del regreso al poder de Eleazar López Contreras. Pero esta es una hipótesis y yo no me atrevería a confirmar, en todo caso los hechos conducen a que aquel canciller Caracciolo Parra Pérez fue separado del cargo por Medina Angarita.
De paso, Medina estaba en todo su derecho de hacer eso, pero llama la atención porque se trataba de un hombre importante en su gobierno, destacadísimo diplomático venezolano, que para 1945 ya tenía muchos años en el ejercicio de cargos diplomáticos de la mayor importancia. Tanto es así que pasó algo sumamente elocuente y es que Rómulo Betancourt, presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno que sustituye por la vía de un golpe de Estado civil militar a Isaías Medina, cuando Betancourt está en la presidencia de la República designa de embajador en Francia a Caracciolo Parra Pérez en 1946, con lo que estaba reconociendo las calidades de sus servicios. Independientemente de que Parra Pérez había servido en el gobierno de Medina, en el de López e incluso en el del general Gómez. De modo que aquí Betancourt está reconociendo una hoja de servicios de primer orden y lo está designando embajador en Francia, y Parra Pérez acepta.
Bueno, de aquella Organización de las Naciones Unidas en la que Parra Pérez participa, al día de hoy el avance ha sido notable, por más que mucha gente no quiera verlo o se muestre impaciente ante los resultados que ha tenido la ONU. Pero bueno, la ONU es un organismo que está allí, los organismos internacionales tienen un tempo diferente al de las urgencias de las personas y de los estados y sin embargo, bueno, ahí viene funcionando y...
La verdad es que, bueno, si bien las metas del milenio no se alcanzaron con la celeridad que muchos esperaban, pero esto es más atribuible a los estados miembros de la ONU que a la propia organización. Y también desde hace muchos años se viene hablando de una reforma del organismo y algunos consideran que esa reforma es indispensable, y pareciera que por lo menos el tema debe tocarse porque la organización en 1945 no es la misma. En el año 2018, cuando ha pasado mucha agua debajo de los puentes y aquellas estructuras iniciales van modificándose con el tiempo, realmente los cambios del mundo entre 1945 y nuestros días son abismales.
Solo pensar en los cambios científicos y tecnológicos, en las comunicaciones, en la medicina, en la demografía... Bueno, imagínense, los cambios son gigantescos. Y bueno, entre otras cosas, uno de los grandes retos que tiene una organización como la ONU, en el mundo globalizado de hoy, es el de avanzar con ese mundo globalizado y que este proceso no vulnere las singularidades nacionales, sino por lo contrario potencie aspectos positivos fundamentales. Y preserve las singularidades sin que esto vaya en desmedro de la globalización.
Es una tarea de equilibrio que no es nada fácil, sobre todo cuando los abismos culturales entre las distintas regiones del mundo siguen siendo profundos, aunque sin duda la ciencia y la tecnología han contribuido a minorar esos grandes abismos, pero todavía persisten esas grandes diferencias entre unos países y otros. Pues este es el episodio de este gran historiador venezolano que a su vez fue un extraordinario diplomático, Caracciolo Parra Pérez, en la fundación de la Organización de las Naciones Unidas en San Francisco entre abril y junio de 1945.
En la próxima parte del programa seguiremos con otro de nuestros historiadores aludidos en este programa. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa comentábamos que íbamos a dedicarle cada sección a un historiador distinto, cada segmento del programa. En esta oportunidad vamos a hablar ahora de uno de nuestros principales historiadores, Germán Carrera Damas, pero lo vamos a hacer no revisando la totalidad de su obra, sino a partir de un libro muy importante a mi juicio que se titula El asedio inútil. Conversación con Germán Carrera Damas. Esta conversación la sostiene con el gran historiador un periodista veterano venezolano, nada menos que Ramón Hernández, y que nosotros sepamos este es el primer libro y hasta ahora el único de diálogos exhaustivos que se sostienen con este historiador venezolano.
Es evidente la importancia en las opiniones de Carrera, no necesita ser explicada. El título del libro sí, ya que el asedio inútil no es el de Hernández a Carrera Damas, sino al asedio contra la democracia. Según afirma el entrevistado en las últimas respuestas del libro, para Carrera asediar a la democracia es inútil porque la democracia tarde o temprano se impondrá, esa es la tesis de Carrera que le ha manifestado muchísimas veces. Él habla: en Venezuela hay una larga marcha hacia la democracia.
Y bueno, este libro es paradigmático del valor que pueden tener las conversaciones para la divulgación del pensamiento porque en este libro las explicaciones que ofrece Carrera son de una claridad que sirve para todo tipo de lector y se alcanza un radio mayor que el universo reducido de los historiadores profesionales. De modo que aquí Carrera no está hablando para sus colegas sino para los lectores en general. Y hay un esfuerzo importante por hablar claramente y por dirigirse a cualquier lector.
Por supuesto que el trabajo de Ramón Hernández también es fundamental porque, como ustedes saben, estas conversaciones son grabadas y después el periodista edita y lima asperezas, muletillas y va a lo concreto. O sea que aquí es un trabajo de claridad no solo por parte de Carrera para explicarse claramente, sino de Hernández porque lo que queda en el libro se da tan claro como la conversación que ellos sostuvieron. Y a lo largo de todo este diálogo el lector va a constatar que la precisión con que don Germán ubica los nudos y dilemas es fruto de muchos años de metabolización del proceso histórico venezolano.
Además, se hace obvio que estudia este proceso dentro de un contexto de ideas planetario, ubicando la microhistoria en un panorama más amplio y, refiriéndose a las revoluciones, por ejemplo, apunta Carrera Damas: "La norteamericana nace y se funda en el individuo como agente de realización vital, la otra socialista se fundamenta en el Estado como realizador de las condiciones vitales del individuo". Bien, muy interesante la diferencia porque es tal cual como está dicho, y también la mordacidad proverbial del profesor Carrera se hace presente en los diálogos, en el libro. También se hace presente su ironía, que es proverbial, incluso para algunos la ironía del profesor Carrera a veces llega hasta algo parecido al sarcasmo y expresa claramente sus opiniones sobre actores de nuestro tiempo.
Por ejemplo, dice lo siguiente: "Con todo el respeto que le tengo en otros aspectos, Caldera tiene el raro mérito de haber destruido su obra, es doloroso comprobarlo, pero real". Aquí se está refiriendo a la separación del presidente Caldera de su partido político de COPEI, a eso se refiere cuando dice que ha destruido su obra. Y refiriéndose a Uslar Pietri, Carrera Damas afirma, por ejemplo, lo siguiente: "Jamás se incorporó al país, contribuyó al descrédito de la democracia, no solo del gobierno animado por ese propósito de reivindicación personal, por no llamarlo venganza o retaliación".
Duro, muy duro, el juicio que tiene Carrera sobre Uslar, muy discutible, pero muy interesante también. Y tiene una opinión sobre Ramón Escobar Salom que prefiero que ustedes la busquen directamente en el libro. Lo mismo prefiero que lo busquen directamente en este libro, lo que piensa el profesor Carrera sobre Edmundo Chirinos, de modo que las opiniones aquí son claras, contundentes, sin remilgos de ninguna especie y estas opiniones sobre personas tienen el valor de ser dichas libremente sin que medie la hipocresía, pero no son más importantes estas opiniones que los análisis históricos que Carrera logra expresar con claridad.
En el fondo, el libro puede ser leído como una interpretación del país, de sus causas y su destino. Y en un momento dado al libro un giro al que lo conducen las preguntas pertinentes y precisas de Ramón Hernández, el propio Carrera se formula una pregunta y alguna respuesta. Voy a citarles este párrafo, dice Carrera: "¿Qué régimen socialista ha logrado crear riqueza? ¿Cuál de todos, incluido el nazismo o el fascismo, ha logrado crear la riqueza requerida para resolver los problemas de la sociedad?" Y él mismo se responde: "Los únicos que lo han hecho son los regímenes en los que la socialdemocracia ha logrado establecer un puente entre un propósito social y un esquema de producción de riqueza que no es socialista".
Fin de la cita. Interesante cómo Carrera aboga claramente por la socialdemocracia en este párrafo donde se pregunta y responde. Muchas respuestas son como esta, es una de las virtudes del libro, que en la respuesta también hay preguntas.
Este es un método, un recurso retórico muy interesante y muy valioso porque es muy elocuente, muy explicativo. Incluso Carrera, refiriéndose a la historia venezolana reciente, dice con gran convencimiento: "La historia es indetenible, vamos hacia una genuina sociedad democrática". Bueno, uno quisiera creer que esto es cierto, el convencimiento del profesor Carrera alrededor de esto tiene fundamento porque si uno analiza los 200 años de república que tiene Venezuela desde su fundación y hasta nuestros días, pues con todos los recovecos, las calles ciegas, los caños que no conducen a ninguna parte, con todo eso hay un espíritu democrático que ha ido imponiéndose a lo largo del accidentado siglo XIX y del no menos accidentado siglo XX.
De modo que el convencimiento de Carrera acerca de que caminamos hacia una genuina sociedad democrática tiene fundamento en los hechos históricos. Hasta aquí este comentario, a partir de un libro de conversaciones que sostuvo Ramón Hernández con Germán Carrera Damas. Es un libro publicado en el año 2009 que conserva absoluta, absoluta vigencia. En la próxima parte del programa nos vamos a referir a otro historiador, un historiador de quien fuimos muy cercanos amigos y que nos dejó una obra voluminosa con grandes momentos y extraordinarios aportes. Me estoy refiriendo a Manuel Caballero.
En la próxima parte del programa hablaremos de este extraordinario historiador nacido en Barquisimeto y fallecido en Caracas en el año 2010. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa dijimos que en esta hablaríamos de Manuel Caballero y Caballero pertenece al linaje de los autores que escriben y publican con mucha frecuencia porque llevan una vida intelectual incesante. La verdad es que no hay ningún motivo que les impida entregar a sus lectores el fruto de su trabajo. El primer libro que yo leí de Manuel Caballero fue en el año 1979, un libro de ensayo que se titula Ve y toma el libro que está abierto en la mano del ángel, es un conjunto de ensayos sobre literatura, y ahí ya se señalaba el camino de una de las escrituras más claras, más prístinas, más preciosas que se ha dado entre nosotros y los historiadores venezolanos, por supuesto.
Luego hay otro libro de ensayos de Caballero extraordinario que se llama La pasión de comprender, ese es un libro de 1983 y allí se encuentra, a mi juicio, uno de sus mejores ensayos. Se titula Gonzalo Barrios, la extraña y verdadera historia de un número dos de primera, y eso es cierto, ese es un gran ensayo, siempre lo refiero. Hay otro título de Caballero que viene en la seguidilla que se titula El orgullo de leer, es un libro del año 1988. Cuando ese libro salió yo hice una reseña y afirmé lo siguiente: "En la escritura de Manuel Caballero se reúnen como para celebrar una fiesta la amenidad de la crónica sabrosa, la seducción de los buenos periodistas y la claridad de los ensayistas templados".
Sigo pensando lo mismo. El cuarto libro de Manuel Caballero que cayó en mis manos, que lo leí en manuscrito por una razón muy sencilla, en esa época yo dirigía Monte Ávila Editores y él me entregó el manuscrito de su estudio Gómez, el tirano liberal. Fue publicado en 1993 y es un trabajo extraordinario para comprender al general Gómez y su período. Es casi un estudio de época, digámoslo así, además de un estudio del personaje y de sus coyunturas, sus factores, sus instrumentos de poder, un libro extraordinario.
Y el otro estudio biográfico mayor de Caballero le tomó muchos años escribirlo, que se titula Rómulo Betancourt, político de nación, fue publicado en 2004 y yo creo que es de lo mejor que he leído sobre Betancourt. Incluso diría sin la menor duda que está entre los mejores que se ha escrito sobre Betancourt, y sobre Betancourt se ha escrito bastante. Sin embargo, creo que el trabajo sobre Gómez, El tirano liberal, pues realmente si me ponen a escoger entre el estudio sobre Gómez y el estudio sobre Betancourt creo que el de Gómez sigue siendo superior, pero esta es una opinión personal, cada lector tiene su punto de vista.
En 1997 Caballero publicó una obra brevísima que se titula De la pequeña Venecia a la gran Venezuela y me recuerda aquello que escribió Alfonso Reyes en México, conferencia que se titulaba México en una nuez, y esta De la pequeña Venecia a la gran Venezuela es algo parecido, un intento por resumir en muy pocas páginas la historia del país, y yo creo que lo hace con éxito Caballero. Y luego en 1998 apareció uno de sus clásicos que yo creo es un libro ya fundamental que se titula Las crisis de la Venezuela contemporánea. Allí Caballero estudia el siglo XX a partir de diferentes crisis, un libro que ha servido mucho y es un libro de gran utilidad.
En el 2004 también Caballero entregó un libro donde se reúnen sus mejores ensayos biográficos, a mi juicio, se titula Dramatis Personae. Allí están ensayos notables sobre Mario Briceño Iragorry y Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Ramón J. Velázquez, Pompeyo Márquez y sobre un amigo entrañable de Manuel y mío, el profesor Luis Castro Leiva. Dramatis Personae es un libro verdaderamente hermoso.
Y entre los recientes hay uno que se titula Por qué no soy bolivariano, estos libros forman parte de la Biblioteca Manuel Caballero que viene publicando desde hace años la editorial Alfa. Claro, la biblioteca se detuvo en el título número 20 porque hasta allí llegó la vida de Manuel y, al que nosotros sepamos, no dejó libros inéditos. No niego esa posibilidad, pero yo no estoy al tanto de que eso haya ocurrido.
La verdad es que Caballero se suma a la lista de historiadores venezolanos que han revisado la figura de Bolívar, esa revisión comienza con el libro sobre Bolívar de Carrera Damas y sigue con los libros de Luis Castro Leiva, Elías Pino Iturrieta y Diego Bautista Urbaneja. Con estos autores se da la revisión del tema bolivariano y aunque el libro de Manuel no es un estudio como tal, sí es una explicación importante sobre por qué él no es bolivariano y por qué tiene esa visión crítica del libertador. Ese es un libro de la mayor importancia.
Y en ese libro, ahí en el epílogo hay un párrafo que quiero leerles, donde Manuel Caballero afirma lo siguiente: "Vivimos en una época y en un país donde por la voluntad de poder personalista el bolivarianismo se ha transformado en un simple culto popular, en una religión oficial, proteica e intolerante. En un fundamentalismo que nada tiene que envidiar a los fanatismos medio-orientales o a los de la parte más atrasada de la sociedad norteamericana, la que suele situarse en la llamada Bible Belt". Se está refiriendo a los fundamentalistas norteamericanos que leen la Biblia sin exégesis, literalmente y por supuesto cometen los desafueros más grandes del mundo.
Hasta aquí Manuel Caballero, ese gran historiador. Veamos ahora, en lo que nos queda de programa, nuestro cuarto historiador y me voy a referir entonces a Tomás Polanco Alcántara, que al igual que Parra Pérez no era historiador profesional en el sentido de que egresó de una escuela de historia, como sí es el caso de Carrera Damas y de Caballero. Pero en ningún caso eso le resta mérito al trabajo de Polanco.
Polanco era abogado y de hecho comenzó su vida intelectual con la publicación de sus primeros libros como abogado. Incluso fue alrededor de 30 años profesor de Derecho Administrativo y Constitucional tanto en la Universidad Central de Venezuela como en la Universidad Católica Andrés Bello. Y allí llegó al grado de titular, estuvo dando clases entre 1950 y 1982, y ejerció el derecho en diferentes instituciones bancarias y también por su cuenta y riesgo fundó un escritorio jurídico que hoy en día entiendo que lo continúan sus hijos.
Y estos años finales de la etapa del profesor Polanco se solapan con sus primeras incursiones en el mundo de la historia. Y también, en esos años finales de su experiencia como profesor se añade la aventura diplomática y fue, vamos a decir, un interregno en el que el profesor Polanco, durante el primer gobierno de Rafael Caldera, fue embajador en Chile, en España y en Ginebra. Estamos hablando entre 1969 y 1974, cuando comienza el primero del gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Polanco nació en Caracas, de una familia caraqueña de varias generaciones, en 1927, y va a fallecer también en Caracas a los 75 años. Y de su trabajo como embajador y como profesor, como académico, también hay los mejores recuerdos. No olvidemos que Polanco fue individuo de número de tres academias nacionales: la Academia Nacional de la Historia, la Academia Venezolana de la Lengua y la Academia de Ciencias Políticas y Sociales.
De modo que en el mundo académico se desempeñó entre ellas donde fue reconocido su trabajo, bien sea como historiador o jurista y como escritor, porque también lo fue, de la Academia Venezolana de la Lengua. En el área de la historia, que es la que nos convoca en este momento, debemos señalar que sus aportes son sobre todo como biógrafo. Las biografías de Polanco son varias, vamos a irlas señalando a lo largo del programa.
Digamos que tuvo una tenacidad particular para biografiar el periplo de nuestros próceres, pero antes del periplo de nuestros próceres Polanco se fue ejercitando en las labores del investigador. Hay unos primeros trabajos que no son grandes biografías, pero sí son las primeras aproximaciones biográficas de Polanco. Esos trabajos son los que escribió sobre José Gil Fortoul, sobre Caracciolo Parra Pérez, sobre Caracciolo Parra León y sobre Pedro Emilio Coll, caso curioso, un escritor con una obra muy exigua pero que despertó muchas simpatías en Venezuela de su tiempo.
Antes había publicado el propio Polanco un ensayo breve en 1970 y se titula Seis ciclos en dos ciclos de historia venezolana. Ese trabajo lo continúa otro que se titula Perspectiva histórica de Venezuela en 1974 y después viene una brevísima historia de Caracas en 1983. Fíjense que en sus primeros trabajos hay unos ensayos biográficos y hay estos ensayos breves en los que él va ya bordeando el tema de la investigación histórica, va adentrándose en lo que va a ser su gran proyecto, son las biografías. Esto lo veremos en la última parte del programa. Ya regresamos.
Decíamos en la parte anterior del programa que Tomás Polanco Alcántara va publicando una tras otra sus biografías. Vamos a tener la de Eleazar López Contreras en 1985, la de Juan Vicente Gómez en 1990, la de Antonio Guzmán Blanco en 1992, la de Simón Bolívar en 1994, la de Francisco de Miranda en 1997 y la de José Antonio Páez en el año 2000. Un trabajo incesante, valioso, entre la publicación de López Contreras, el año 85, y la de Páez del 2000, pues hay quince años de trabajo incesante prácticamente dedicado, yo diría, que casi en exclusividad a esa labor.
Y esta nómina que les acabo de referir cubre los personajes centrales de la venezolanidad entre finales del siglo XVIII y todo el XIX, porque allí estaban Miranda, Bolívar, Páez y Guzmán Blanco. Allí está, ahí está, a finales del XVIII y todo el siglo XIX, falta algo sobre la dinastía de los Monagas, creo intuir por qué el profesor Polanco no lo hizo pero no me atrevo a decirlo. Y también tenemos la primera mitad del siglo XX, ahí están Juan Vicente Gómez y López Contreras.
Así se cumple un arco de investigación histórica biográfica pocas veces abarcado por un investigador venezolano. Y, como les dije antes, como ríos tributarios de este curso principal, Polanco fue entregando otros trabajos y su beta jurídica se expresó en siete publicaciones de índole doctrinaria sobre la naturaleza del derecho, las relaciones entre el derecho y la banca. Y también hay un estudio publicado en 1985 sobre Augusto Mijares, que era un personaje por el que Polanco sentía la mayor admiración.
No lo incluí dentro de las grandes biografías porque no lo es, pero es un estudio interesante, y hay otro más reciente del año 2002 que se centra exclusivamente en la obra literaria de Arturo Uslar Pietri, y esto casualmente porque a Polanco le tocó suceder a Uslar Pietri en el sillón correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua. Y se ve que se dedicó a estudiarlo y convirtió las notas de su discurso de incorporación en un trabajo más vasto y es esa biografía literaria o esa aproximación a la obra literaria de Uslar Pietri.
Voy a concluir esta revisión sucinta de la obra de historiador Tomás Polanco Alcántara con un fragmento, un párrafo de algo que él publicó el 20 de octubre de 1999 en el diario El Universal. Se titulaba "El viaje al elefante" y allí Polanco se refería a la leyenda según la cual los elefantes viejos anticipan su muerte y viajan hacia un lugar escogido y solitario en el que fallecen sin convertirse en un problema para su comunidad. Y Polanco, a partir del año 99, parecía intuir que había emprendido el viaje del elefante y así lo confesaba en aquel artículo hermoso y premonitorio.
En esa columna, en ese artículo memorable, tomó para sí un fragmento de Gil Fortoul acerca de la cultura y eso es lo que él toma de Gil Fortoul, representa una suerte de desiderátum vital y lo hace suyo. Ahí dice, toma lo que dice Gil Fortoul y señala: ser hombre superior, pasar por la vida dejando huella luminosa y morir con el consuelo de haber sido generoso y útil. Bueno, eso fue lo que hizo Tomás Polanco Alcántara a lo largo de su vida, fue un hombre generoso y útil, como él mismo citaba de José Gil Fortoul, era el deseo, el deseo de Gil Fortoul y el de Polanco son deseos cumplidos, la verdad.
Hasta aquí el Venezolanos de hoy, es decir, circunscrito, referido a cuatro historiadores venezolanos: Caracciolo Parra Pérez, Germán Carrera Damas, Manuel Caballero, Tomás Polanco Alcántara. Como siempre, ha sido un placer hablar para ustedes, esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Y les habla Rafael Arráiz Lucca, me acompaña en la producción Inmaculada Sebastiano y Francisco Hill, y en la dirección técnica Francisco Hill. A mí me consigue mi correo electrónico Rafael Araiz arroba hotmail y en Twitter arroba rafael araes hasta