3 empresarios pioneros y 1 constructor. W H. Phelps, E. Mendoza, C.E. Frías y G. Clérico.

Empresarios y titanes.

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Estamos en la continuación de la serie sobre personajes venezolanos. En el programa de hoy vamos a dedicárselo a algunos empresarios nuestros y, en esta primera parte, vamos a comenzar hablando de un empresario que a su vez fue naturalista, gran naturalista.

Me estoy refiriendo a William H. Phelps, un neoyorquino que nació en 1875 y falleció en Caracas en 1965. Llegó a Venezuela en 1896, cuando apenas tenía 21 años. Este no es un caso aislado, porque muchos pioneros de los estudios de la naturaleza en Venezuela han sido extranjeros. Han venido hasta estas tierras y se han quedado prendados de ellas.

Este es el caso de Phelps, pero también de otros; de modo que la nómina de viajeros exploradores es tan amplia como variada. En el siglo XIX comienza esa nómina con Alejandro de Humboldt, a quien el geógrafo y economista Pascual Venegas Filardo denominó El redescubridor de la naturaleza tropical americana, con toda razón. También en el siglo XIX pasó por aquí Francisco de Pons, el francés. Pasó y se quedó el italiano Agustín Codazzi, no solo en Venezuela sino en Colombia, donde prácticamente es fundador de la geografía y de los estudios geográficos.

También pasó otro alemán, Anton Goering. Se quedó en Venezuela otro alemán, Adolfo Ernst, un personaje importantísimo para el desarrollo del positivismo de Venezuela. Y un suizo, Henri Pittier, que se quedó para siempre aquí y formó familia. Por ahí están sus descendientes, al igual que los descendientes de Adolfo Ernst y, por supuesto, los descendientes de William H. Phelps, que se hizo más venezolano que cualquiera cuando llegó aquí.

Él llegó a Venezuela siendo egresado de la Universidad de Harvard en estudios científicos, y quería demostrar la tesis según la cual las aves de una misma especie eran distintas en Trinidad y en la tierra firme. Para eso se hacía indispensable que él hiciera una investigación in situ, como se llama en términos académicos, en latín. Y por eso este muchacho, William H. Phelps, se establece en San Antonio de Maturín y allí se instala hasta que concluye su proyecto.

Al terminar su investigación regresa a Boston a defender su tesis, pero había quedado prendado no solo del país sino de una muchacha que se llamaba Alicia Elvira Tocher Cotón, a quien conoció allá en San Antonio de Maturín, y se casó con ella. Tuvo un largo matrimonio de 30 años hasta que ella fallece. De modo que él llega como naturalista, se casa, regresa a vivir en Venezuela y comienzan a nacer los hijos. Nacen John William, Luisa y Alberto Phelps Tocher.

Las necesidades se hacen evidentes y decide hacer un paréntesis en su trabajo como naturalista para hacerse empresario. Allí comienza esta vida dual entre el naturalismo, el interés por las aves, y su vocación empresarial, que fue extraordinaria. ¿Cómo comenzó William Phelps? Comenzó a importar lo que hoy llamamos línea blanca y también los primeros automóviles que circularon por las calles de tierra o macadamizadas, o incipientemente asfaltadas, de Venezuela.

Sus empresas en esta materia se llamaban El Almacén Americano, donde vendía línea blanca y también otros artefactos, porque vendían radios, etcétera, y El Automóvil Universal. Así se denominaron aquellas primeras tiendas que ofrecían los objetos del progreso y los avances tecnológicos; allí podemos decir que Phelps fue, en muchos sentidos, un modernizador. Por recomendaciones de los creadores de aquellos productos que él importaba, le viene la idea, con base en la necesidad, de establecer una estación de radio. Él vendía los aparatos, pero no había radio en Venezuela; si instalaba la radio, vendía los aparatos con qué escucharla, y aquella empresa que se llamó Broadcasting Caracas hoy en día es Radio Caracas Radio.

Una empresa legendaria de la radio en Venezuela, porque es fundadora, entre otras razones; de esa semilla de Radio Caracas Radio va a ser Radio Caracas Televisión, pero eso será después. Radio Caracas Radio, desde las décadas de los años 30, cuando comienza la radio en Venezuela, de inmediato comienza la narración deportiva, muy particularmente la narración hípica en el Hipódromo del Paraíso. Estamos hablando de las décadas de los años 30, y comienza también la radio a ser un instrumento de divulgación política. Por ejemplo, con la Asamblea Nacional Constituyente de 1947, las sesiones solían radiarse y la gente comenzó a escuchar a sus políticos hablar en el Congreso, debatir, estar de acuerdo o en desacuerdo.

Lo que es la dinámica propia de una democracia. Les decía que Radio Caracas Radio fue el germen también de Radio Caracas Televisión, pero esa ya es una institución posterior; es de la década de los años 50 cuando surge la televisión en Venezuela. Primero la televisión del Estado y de inmediato Radio Caracas Televisión, fundada por la familia Phelps, por el viejo Phelps pero muy particularmente por su hijo, que también se llamaba William Phelps. Ambos hechos, la radio y la televisión en Venezuela, bastarían para hacer de William Phelps uno de nuestros empresarios paradigmáticos y uno de los grandes modernizadores de Venezuela, porque trajo los medios de comunicación por excelencia de su tiempo, pero a eso se le suma el automóvil y los aparatos para la vida doméstica.

De modo que estamos frente a un empresario modernizador del país, sin la menor duda. Y él siguió fundando empresas y se entusiasmaba con los deportes. De hecho, tiene una participación importante en la creación de los primeros equipos de béisbol en Venezuela; incluso es el creador de un equipo de béisbol en Maracaibo. La vida de Phelps instalando sus negocios y sus empresas supuso también un conocimiento al detalle de la geografía nacional, por los movimientos que él tenía que hacer por las empresas que estaba promoviendo.

Y bueno, fue haciéndose de una fortuna que le permitió, a los 63 años, en 1938, retomar el sueño de su juventud y comenzó otra vez con el tema de su juventud, que era el naturalismo. En particular, las aves, y organiza la primera expedición ornitológica hacia el Auyantepuy. Clasifica la primera pieza de una de las colecciones ornitológicas más importantes del planeta, escuchen bien. La Colección Ornitológica Phelps es una de las más importantes del planeta, de las más grandes, porque entre otras cosas Venezuela es uno de los países con mayor variedad de aves en el mundo.

Uno de los 10 países con mayor variedad de aves en el mundo es Venezuela. Además tuvo la suerte de que su hijo William Phelps, mejor conocido por todo el mundo como Billy Phelps, y su nuera, la esposa de Billy Phelps, Kathleen Deree, una australiana, se enamoraran del trabajo del viejo Phelps con la ornitología. Se dedicaron ellos también, a lo largo de toda la geografía nacional, a registrar con detalle y con técnicas científicas todas las aves que iban identificando. Así llegaron a esa gran colección, que tiene cerca de 1.370 especies de aves.

Estas especies están registradas, clasificadas, estudiadas, y esto es un patrimonio ornitológico único e invaluable que hizo esta familia en Venezuela. En la próxima parte del programa continuaremos con algunos otros detalles de la vida de William H. Phelps en su país de adopción, que fue Venezuela, donde fundó una familia muy venezolana como es la familia Phelps. Ya regresamos.

En la parte anterior del programa hablábamos del primer Phelps en Venezuela, William H., el naturalista y fundador de las empresas. Bueno, tuvo suerte de que el destino le permitiera alcanzar los 90 años de vida y eso permitió a su vez que él pudiera complacer su vocación de la juventud, que fue la que lo trajo a Venezuela: la ornitología. Hizo un largo paréntesis mientras fundó un conglomerado industrial y, cuando ya era hombre de avanzada edad, entregó los negocios en manos de sus hijos y volvió a los pájaros; formó entonces esa gran colección ornitológica.

Todo lo que le hemos dicho acerca de Phelps está basado en un libro que se titula William H. Phelps, en la memoria de su nieto John Phelps. Este es un libro que publicó la Fundación Cisneros hace algunos años. Allí entrevistan a John Phelps, también conocido como Johnny Phelps, que era su nieto y tenía toda esta memoria de su abuelo. Eso pudo recogerse en este libro.

Nos ha servido de base para estas palabras en este programa, en el que le rendimos un modesto homenaje por las contribuciones excepcionales que tuvo este venezolano de origen norteamericano, William H. Phelps, cuyas contribuciones por supuesto son muchas en el área de las empresas de comunicaciones y también del naturalismo. Por cierto, sus hijos también fundaron otras empresas de servicios, etcétera. Pero no es el caso tratarlo en esta oportunidad.

Ahora más bien vamos a pasar al otro empresario venezolano que se llama Eugenio Mendoza Goiticoa. Nació el 13 de noviembre de 1906; en el año 2006 se cumplieron los 100 años de su nacimiento y se le rindió por supuesto un homenaje más que merecido. A Mendoza se le tiene como el pionero de lo que ahora se llama la responsabilidad social empresarial. Este es un tema que ha trabajado muy bien el gran profesor venezolano Víctor Guédez; de hecho, el profesor Guédez en la Universidad Metropolitana fundó y coordinó una especialización en responsabilidad social empresarial.

Que por cierto fue una actividad que Mendoza hizo de manera intuitiva, digámoslo así, y hoy en día está científicamente organizada como una de las actividades a las que se deben las empresas, con un sentido de responsabilidad social. Y bueno, Mendoza Goiticoa es por supuesto un creador de riquezas y empresario; su familia estaba emparentada o está emparentada con las dos ramas del Libertador, por el lado de los Bolívar y por el lado de los Palacios. Y esto es un dato que siempre se ventila porque es interesante saberlo. Mendoza toma una decisión siendo un adolescente, una decisión que hoy en día no es recomendable, pero que a él le funcionó, y es que abandonó los estudios.

Y se fue a trabajar en una casa de comercio; cuando él dijo a su padre, Eugenio Mendoza Coveña, que iba a abandonar los estudios, el padre dijo: "Bueno, muy bien, pero tienes que trabajar", y lo refirió a una empresa de comercio donde él va a comenzar su vida laboral, ¿verdad? Luego se va a arrepentir toda la vida de haber hecho esto. Y en buena medida varias de sus obras están referidas a resolver esa cuenta pendiente.

Por ejemplo, Mendoza es el fundador de la Universidad Metropolitana; tenía absoluta claridad en la importancia de los estudios universitarios. Mendoza, para también suplir esos baches en su formación, en su cultura, en sus conocimientos históricos, literarios y políticos, tuvo durante muchos años la asistencia pedagógica de ese gran venezolano de origen catalán que fue Pedro Grases. De modo que, si Mendoza no se formó en los estudios formales de la escuela secundaria y universitaria, sí tuvo a Grases allí dispuesto, sistemática y ordenadamente, todos los días. Grases lo instruyó en lo que él no había logrado instruirse en el momento en que debía hacerlo, cuando era un adolescente, un joven que estaba ya pues trabajando.

Hay dos biografías de Eugenio Mendoza, la de Tomás Polanco Alcántara y la de Carlos Alarico Gómez, que es más reciente; ambas nos ofrecen muy buena información sobre el personaje. Recientemente tuve el honor y el gusto de coordinar para la Universidad Metropolitana un libro multidisciplinario y colectivo que reúne 23 trabajos de alrededor de una docena de autores, un poco más de una docena de autores. Abordan a Eugenio Mendoza desde diferentes perspectivas: su vida como filántropo, como empresario en las distintas ramas en que se desarrolló el empresariado nacional, tanto comercial como industrial, y también en el mundo financiero. Es un libro que se consigue y que da una visión global del personaje desde la perspectiva de diferentes autores, entre otros el propio Carlos Alarico Gómez, que honró con un trabajo para ese libro de naturaleza colectiva.

Este otro que les refería, esta breve biografía de Gómez, de Carlos Alarico quiero decir, es de las publicadas por la Biblioteca Biográfica Venezolana que dirigía Simón Alberto Consalvi. En esa biografía de Carlos Alarico Gómez hay un párrafo que quiero citarles, que dice lo siguiente. Allí lo que va a pasar es que Mendoza es citado por Gómez, y lo que voy a leerles está escrito por Mendoza. Dice: "Si se tiene gente buena y capaz, preparada y con ganas de trabajar, no hay problemas, y si los hubiera, en el camino se resuelven. La clave está en delegar en la gente capaz, honesta y competente."

Qué sencillo y qué verdadero; lo repito: la clave está en delegar en la gente capaz, honesta y competente. En otras palabras, la clave está en la confianza en la gente y una confianza que permite delegar las tareas. Y esto que se dice fácil, pues hay que suscribirlo íntegramente. La llave del éxito empresarial es la facultad que tiene un gerente de delegar en sus compañeros de trabajo en quienes confía.

Y también se sabe que cuando esta relación no se da, cuando no hay respeto y confianza en los equipos de trabajo, el resultado no es óptimo. Todos alguna vez hemos laborado en una institución donde entre las autoridades máximas no hay respeto o confianza; los resultados también lo conocemos. Y Mendoza experimentó esto en carne propia, porque buena parte del éxito de prácticamente todo lo que emprendió Eugenio Mendoza estuvo en esto que dijo él mismo.

La clave está en delegar a la gente capaz, honesta y competente. Y hay otra cita que escoge Carlos Alarico Gómez en la que Mendoza afirma, esto es muy hermoso: "Hay que ocuparse de la gente, conocer su familia y sus problemas. La relación debe sobrepasar el ambiente de trabajo y el respeto mutuo debe constituir el elemento fundamental." Un hombre dialogante que va al encuentro de los otros para entenderlos, para conocerlos y para ayudarlos en la resolución de sus problemas.

Porque, bueno, ya se sabe que mientras en mejor condición estén las personas que trabajan en una empresa, todavía mejor será su rendimiento. Y fíjense después esta frase: denle ustedes un minuto a esta frase y tómenle el pulso al ambiente familiar, laboral, político. Y pregúntense en este minuto que ustedes pueden tomar acerca de este tema si lo que dice Mendoza, que es el sentido común y elemental, tiene lugar en los entornos donde usted se desempeña.

La respuesta creo que no va a ser en todos los casos positiva. Lo más probable es que la respuesta sea negativa y, en algunos de los tres ámbitos que cito, es probable que en el ámbito familiar y laboral no reinen estas condiciones que Mendoza consideraba fundamentales para el desarrollo de la empresa. No podemos pasar por alto, por supuesto, que Eugenio Mendoza Goiticoa fue el ministro de Fomento del gobierno de Isaías Medina Angarita y que tuvo un papel fundamental en este gobierno. Pero esto lo vamos a trabajar en la próxima parte del programa, ya regresamos.

Hablábamos en la parte anterior del programa de la incursión política de Eugenio Mendoza Goiticoa en Venezuela. En dos momentos: el gobierno de Isaías Medina Angarita, donde fue ministro de Fomento y le tocó el papel estelar de ser uno de los co-redactores de la Ley del Impuesto sobre la Renta de 1942 y la Ley de Hidrocarburos de 1943. De esa ley él fue el secretario en la comisión, porque Medina Angarita se reservó para sí mismo la presidencia de la Comisión Redactora de la moderna Ley de Hidrocarburos de 1943. Además tiene una participación breve pero importante en la Junta de Gobierno que preside Wolfgang Larrazábal en 1958.

En esa junta civil-militar está Eugenio Mendoza y Blas Lamberti, como los civiles que forman parte de esa junta. Mendoza está allí unos tres o cuatro meses, hasta que renuncia y vuelve a su trabajo en el conglomerado empresarial que dirigía, pero en esos meses le prestó servicios al país importantes en ese período de reconstrucción y esa transición que encabezó Larrazábal hacia la democracia liberal representativa. Esto se retoma con el 23 de enero del 58 y, sobre todo, con las elecciones de diciembre del año 1958, las que gana Rómulo Betancourt.

En el área de la responsabilidad social empresarial, imposible no mencionar, por supuesto, a la Universidad Metropolitana, donde con motivo del centenario de Mendoza en el año 2006 se inauguró el edificio que lleva su nombre, Eugenio Mendoza Goiticoa. Pero a esa obra de responsabilidad social empresarial hay que mencionar la fundación y el sostenimiento durante muchísimos años del Hospital Ortopédico Infantil, otra institución que él creó, el Dividendo Voluntario para la Comunidad. Otra institución fundada por él, que muy poca gente sabe que es así, es el Centro Médico Docente La Trinidad.

También está, por supuesto, ¡la Sala Mendoza! Para las artes visuales venezolanas ha sido un baluarte importante. Y, por supuesto, está la Fundación Eugenio Mendoza, que tuvo a lo largo de su existencia una labor editorial encomiable. También hay obras importantes en la atención de la niñez abandonada, el mundo del preescolar, etcétera.

Allí Mendoza fue mucho lo que hizo. Y para cerrar estas palabras sobre él hay que recordar que él comenzó en el mundo del comercio y, sin abandonar el comercio, se hizo industrial. Después de que pasó por el gobierno de Medina advirtió con claridad que si algo necesitaba Venezuela era crear las industrias que produjeran los bienes que la sociedad necesitaba para vivir en las mejores condiciones, y sus aportes como industrial son de primer orden. Y también entró al mundo financiero.

Lamentablemente Mendoza murió relativamente joven, porque muere en 1979; tenía 73 años. Creo que no lo ayudó la medicina de entonces; muy probablemente hoy hubiese vivido más años y con toda seguridad hubiese vivido más años trabajando de sol a sol, porque eso era lo que a este hombre le gustaba. Era un creador de riqueza, una suerte de rey Midas, pero no de rey Midas para su fortuna personal sino para la gente también, porque había una actitud verdaderamente generosa y filantrópica. Él era un enamorado de los demás, eso es lo que uno puede advertir cuando estudia su vida y su obra.

Veamos ahora otro pionero, porque Phelps fue un pionero, pues un absoluto modernizador, imagínense el introductor del automóvil en Venezuela, de la radio, de la televisión, y Mendoza también lo fue en algunas áreas. Aquí estamos frente a otro que es el pionero de la publicidad en Venezuela, Carlos Eduardo Frías. Frías Pacheco nació en Caracas, pero pasó su infancia en Maracay y luego regresó a Caracas y fue alumno del legendario Liceo Caracas, el que dirigía el maestro Rómulo Gallegos. Él inicia su vida con una vocación literaria junto con su amigo de la infancia y amigo de todas las horas, Arturo Uslar Pietri.

Y publica un cuento que es premiado; ese cuento se titula La quema, eso fue en 1924. Y también hay un cuento, el más célebre, que se titula Canícula; es editado en la revista Élite en 1926. Y bueno, él va desarrollando su vida, digamos, cerca de la intelectualidad. López Contreras lo designa secretario de la delegación de Venezuela ante la Sociedad de las Naciones, en 1936.

Pero eso es una experiencia efímera; ahí mismo se da cuenta Carlos Eduardo Frías de que lo suyo no es la diplomacia y regresa en 1937 a Venezuela. Comienza a hacer entrevistas en la revista Élite, las firmaba con un seudónimo, Luis Carlos Fajardo. Allá hay entrevistas extraordinarias, muy, muy buenas, ¿no? Ahora fíjense: Antonio Olivieri, autor de un libro que se titula Apuntes para la historia de la publicidad en Venezuela, libro publicado por la Fundación Hans Neumann en 1992, dice que el 7 de junio de 1938 Carlos Eduardo Frías y Edgar Anzola fundan la empresa Anzola y Frías.

Y muy pronto cambió denominación, dice Olivieri, y pasa a llamarse Publicitas. Y finalmente vuelve a cambiar de denominación para asumir la que tiene hoy en día, el acertadísimo nombre ARS. No hay duda de que fue la primera empresa publicitaria moderna del país. En ella Frías, que por supuesto no tenía un pelo de tonto, tuvo el acierto de agrupar las mentes más agudas de su tiempo y, como Mendoza, se rodeó de los mejores.

Y cuando uno revisa la lista de gente que trabajó en ARS, pues se queda asombrado y entiende por qué esa publicidad llegó a hacer lo que fue. Allí trabajaron durante años y en distintos momentos: Arturo Uslar Pietri, Mariano Picón Salas, Alejo Carpentier, el gran narrador cubano, Guillermo Meneses, Isaac Pardo, Eduardo Arcila Farías, historiador extraordinario, Luis Alfredo López Méndez, nuestro pintor Oswaldo Trejo, un narrador excepcional, Mercedes Pardo, la gran pintora, Roberto Guevara, Alfredo Silva Estrada, Raúl Fuentes y Enrique Lazo. Nuestro compañero aquí en la radio, entre otros, trabajó allí en ARS en algún momento de su vida.

Y bueno, la radio le da un impulso grande al negocio publicitario cuando aparece; ARS se funda hacia 1938, unos pocos años después de la radio. Pero luego lo que va a catapultar todavía más a ARS es la aparición de la televisión. Hay varios programas de la televisión venezolana de los años 50 que fueron invenciones de ARS. Por ejemplo, El torneo del saber, que lo había ideado Alejo Carpentier para la radio, luego pasó a la televisión.

Oye, escuchen esto: ¿quiénes integraban El torneo del saber en televisión? El panel, ¿quiénes eran? Ángel Rosenblat, Juan David García Bacca, José Antonio Calcaño, el padre Pedro Pablo Barmola, Alfredo Voulton, Juan Liscano, Miguel Otero Silva y Arturo Uslar Pietri.

La televisión venezolana de los años 50, por el amor de Dios, nada ni remotamente similar se transmite hoy en día; obviamente viene ese trance de modernizarse. Carlos Eduardo Frías contó con esta gente de primer orden para hacer su empresa publicitaria, pues una de las pioneras y más modernas, la que abrió caminos en Venezuela en la publicidad, ¿verdad? Allí se formó su hijo Fernán Frías Palacios, hijo de Carlos Eduardo Frías y de la gran escritora venezolana Antonia Palacios. Y sin embargo, Frías, que avanzaba en edad, seguía allí como un pater familia en la publicidad ARS.

Yo conocí a Carlos Eduardo Frías y era un hombre que tenía un don de gentes extraordinario, una simpatía natural. Eso debía abrirle puertas en todas partes del mundo, como estoy seguro de que así fue. De modo que este es también un resumen muy apretado del pionero de la publicidad en Venezuela, el empresario también vinculado con la cultura muy estrechamente que fue Carlos Eduardo Frías Pacheco. Ese venezolano de gran significación para el mundo de las comunicaciones, en la medida en que la publicidad es esencial para el sostenimiento de los sistemas de radio y televisión y hoy en día de internet.

En la última parte del programa regresaremos con otro empresario venezolano. Ya regresamos.

En esta última parte del programa vamos a hablar de un venezolano que nació en Italia, Giacomo Clérico Bertola. Nació el 13 de diciembre de 1921 en el pueblo de Gottasecca, la provincia de Cuneo, al norte de Italia. Después lo vamos a tener integrando las filas del ejército italiano durante la Segunda Guerra Mundial en condición de carabinero y estuvo a partir de 1941 en el frente griego y ruso. En 1943 es trasladado a Roma, donde compartió su tiempo de servicio militar con el estudio e ingresa al Instituto Técnico de Mondovì y egresa como topógrafo geómetra en el año académico 1945-1946.

Y estando allá en Roma escucha que hace falta gente como él para la construcción en dos países, en Ecuador y Venezuela; no lo pensó dos veces, hizo sus maletas, compró un pasaje en barco y se vino a Venezuela a finales de 1947. Desembarca en Puerto Cabello y de inmediato lo emplean en el Ministerio de Obras Públicas, el legendario MOP, y lo asignan al pueblo La Puerta, en el estado Trujillo. Allí hace el estudio de factibilidad para el trazado de la carretera que enlaza Valera, Mendoza Fría, La Puerta y Timotes. Y ahí comienza, ¿verdad?, la vida profesional de Clérico en Venezuela.

En 1950, tres años después, Clérico está buscando un futuro propio, no de empleado sino empresario. La contratista Corbeco le encarga el estudio del trazado de la carretera Buenavista-Montecarmelo, allá en el estado Trujillo, y se produce entonces el encuentro con otros cuatro jóvenes que querían salir adelante: Heinz Aguán, Bernardo Rausseo, Edulfo Bernal y Pedro Africano Labastida. Y bueno, Clérico se aclimata tanto en esa zona trujillana que por allá se enamora y se casa con Elda Abendaño Valero, una trujillana natural del pueblo de Montecarmelo. De allí nace su único hijo, Juan Francisco Clérico Abendaño, el seguidor de la empresa del padre.

En 1956, ya con Clérico, fundan una de las empresas de ingeniería más importantes que ha tenido Venezuela, Binkler. Binkler quiere decir Venezolana de Inversiones y Construcciones Clérico, Compañía Anónima, y la obra pública de Binkler en Venezuela es impresionante. Hizo las obras de arte de la carretera El Dorado-Santa Elena de Uairén en 1958; después pavimentó la carretera Valera-La Puerta y luego la carretera Panamericana en Trujillo. La pavimentación de un tramo importante de la autopista Coche, el Valle del Tuy y Tejerías.

Después asfaltó o pavimentó las calles en la ciudad de Mérida y la carretera Barquisimeto-Biscucuy. La ampliación de Santa Bárbara, Encontrados, en el Zulia, la carretera Paso Real-San José de Guaribe… esto es solo en los años 50 y parte del 60. Y después, ya en los 70, la empresa va adquiriendo o ganando licitaciones y contratos de acuerdo con su desempeño; allí la contratan para el drenaje de Caño-Caimán en el sur del lago de Maracaibo. Después le contratan la construcción de la presa Félix de los Ríos, en el estado Lara.

Y bueno, ya para los años 70 hay una cantidad de contratos que tiene la empresa con el Ministerio de Transporte y Comunicaciones y el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales Renovables. Allí destacan la carretera El Vigía-Santa Bárbara, la ampliación del Aeropuerto de Valera, el embalse de Cariguá, la presa Las Palmas en el embalse de Boconó, ¡la primera etapa de la presa Yacambú! El terminal de Cemento Andino en el puerto de La Ceiba, en el lago de Maracaibo. Tramos de la autopista Barquisimeto-Carora, el tramo Chivacoa-San Felipe de la autopista Rafael Caldera, que va a atravesar el estado Yaracuy y parte del estado Lara.

La ampliación de la refinería El Palito y después ya empieza la obra en el mundo petrolero también. O sea, es fascinante ver cómo este hombre que llega con una maleta a Puerto Cabello, a punta de trabajo, contribuye de manera tan decisiva desde el punto de vista de la ingeniería y la construcción de obras públicas. Porque ese fue el nicho en el que Giacomo Clérico y su empresa Binkler se desarrollaron en Venezuela hasta el día de hoy, cuando siguen participando, en la medida de lo posible, en la construcción de la infraestructura nacional. Es un ejemplo, ¿verdad?, un ejemplo de cómo de la nada se puede construir un conglomerado de ingeniería de grandes proporciones y que contribuyó decididamente a la Venezuela moderna que se pudo construir en los años 50, 60, 70, 80 y 90 con el concurso de estos personajes de primer orden.

Hasta aquí nuestro programa de hoy, donde hemos pasado revista a la vida y obra de William Phelps, de Eugenio Mendoza, de Carlos Eduardo Frías y de Giacomo Clérico. Ha sido un gusto hablar para ustedes. Soy Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, su programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho.

A mí me consiguen en mi correo electrónico, Rafael Arráiz arroba Hotmail, y en Twitter arroba Rafael Arráiz.

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