Serie Militares
13 de diciembre de 2021

Serie Militares. Wolfgang Larrazábal Ugueto

Militares: Wolfgang Larrazábal

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Esta es una serie larga que nos ha ocupado varios meses de este 2021 y hoy nos toca trabajar a un hombre muy singular, Wolfgang Larrazábal Ugueto, nacido en 1911 y fallecido en 2003 cuando sumaba 92 años. Estamos hablando de un hombre que forma parte de una familia de marinos.

No solo su hermano Carlos Larrazábal, sino Felipe Larrazábal, un antepasado suyo; varios integrantes de su familia se dedicaron al mar en la Armada venezolana. Wolfgang Larrazábal nació en Carúpano el 5 de marzo de 1911. Era hijo de Fabio Larrazábal Chipia y de Jerónima Ugueto.

Esta pareja tuvo ocho hijos, tres varones y cinco niñas. Dos de los hijos, tanto Wolfgang como Carlos, se dedicaron a la carrera de las armas en el mar y la Armada. De niño va a estudiar al Instituto Pestalozzi de Maracaibo, de modo que habiendo nacido en Carúpano vemos cómo la familia se traslada al occidente más extremo del país, que es Maracaibo.

Muchos de los datos que vamos a trabajar en el programa hoy están fundamentados en la única biografía que nosotros sepamos que se ha escrito de Wolfgang Larrazábal, por el periodista Omar Pérez, un legendario periodista que falleció hace pocas semanas en Venezuela, licenciado en periodismo de la Universidad Central de Venezuela, natural de Duaca, en el estado Lara. Omar Pérez publicó esta biografía en esa colección de biografías que dirigió Simón Alberto Consalvi para El Diario El Nacional y la Fundación Bancaribe. Este es el volumen número 87.

Nos basamos en la información fundamental que proviene de allí y otros textos que hemos investigado para construir este programa. Tenemos que a los 17 años va a entrar en la Escuela Naval, Wolfgang Larrazábal, y allí va a estudiar entre 1928 y 1932, al igual que su hermano Carlos. Carlos y él se llevaban muy pocos años de diferencia, de modo que coinciden en la Escuela Naval de Venezuela.

Y va a hacerlo luego casándose con Mercedes Peláez Bustamante, hija de un oficial de la Armada. Cuando hicimos el programa de Pérez Jiménez también señalamos que la esposa de Pérez Jiménez era hija de un general del Ejército. Aquí la esposa de Wolfgang Larrazábal es hija de un oficial de la Armada.

Esto era muy frecuente en Venezuela: que las fuerzas armadas, la Armada, la Aviación, el Ejército y la Guardia Nacional, se casaran entre hijos de distintas familias siempre vinculadas por la oficialidad con alguna de las fuerzas. De modo que no era un hecho extraño, probablemente lo sigue siendo, pero nosotros lo ignoramos en la actualidad. ¿Cuántos hijos tuvieron?

Wolfgang Larrazábal y Mercedes Peláez tuvieron tres: Enid, Fernando y Yeluz. Wolfgang Larrazábal reconoció dos hijas nacidas fuera del matrimonio, Natacha y Yasmina Larrazábal Rodríguez. De modo que ya lo tenemos egresado de la Armada y en 1938, siendo un joven de 27 años, hace un viaje muy importante para él: un viaje de 11 meses alrededor del mundo en una fragata argentina que se llamaba Presidente Sarmiento, por supuesto referida al presidente de la Argentina Domingo Faustino Sarmiento.

¿Por qué hace ese viaje? Porque la Armada argentina ofrece esa posibilidad de que un destacado oficial joven sea distinguido y privilegiado con un viaje alrededor del mundo, y los superiores escogieron a Wolfgang Larrazábal. De modo que esta es una oportunidad extraordinaria, no solo desde el punto de vista profesional porque él no es que iba de vacaciones en la fragata, sino que iba trabajando en las artes del mar y las ciencias del mar también, pero a la vez iba conociendo el mundo en los puertos que esa fragata iba recalando y deteniéndose.

Al terminar este periplo largo y extraordinario para su formación, en 1939 lo vamos a hallar como director de la Escuela de Grumetes en la Escuela Naval venezolana y ese mismo año es ascendido a subdirector de la Escuela Naval, de modo que empezaba una carrera dentro de su fuerza, que era la Armada, importante. Allí hizo toda la carrera y comandó guardacostas, veleros, cañoneros, cruceros. Probablemente para nosotros, que ignoramos un poco estas denominaciones, no significan mucho, pero para los que son conocedores de las artes navales pues tienen significados; por supuesto en los guardacostas, los veleros, los cañoneros y los cruceros fue el oficial Larrazábal avanzando en su comando.

En 1952 es designado presidente fundador del Instituto Nacional de Deportes. Larrazábal tenía una pasión, un vínculo fervoroso por la actividad deportiva y las disciplinas deportivas, y le resultó sumamente placentero, con los testimonios recogidos por Omar Pérez y por los propios textos que alguna vez Larrazábal escribió sobre este paso suyo por el Instituto Nacional de Deportes. Es evidente que disfrutaba extraordinariamente de esta actividad.

Venezuela en 1952 es un país con muy pocos habitantes; no llegaban a los 6 millones de habitantes. Entonces un porcentaje importante de esos seis millones de habitantes eran extranjeros que habían llegado a Venezuela a partir de la guerra civil española en 1936 o después de la Segunda Guerra Mundial, cuando empieza a llegar un contingente muy importante de italianos y portugueses. De modo que estamos hablando de un país muy pequeño en términos de población, muy grande en extensión.

Los 916 mil kilómetros cuadrados entonces eran 912 mil porque no se había hecho la corrección de los 4.000 que nos llevaron a 16.000 cuando se revisaron los límites con Brasil. Pero era un país de extensísimo territorio, con muy poca población y con una producción petrolera muy alta: en 1952 ya Venezuela, me refiero a las concesionarias extranjeras que explotaban el petróleo en Venezuela, pasaban de 2 millones de barriles diarios. Esto llevaba a que el ingreso nacional por la vía del impuesto sobre la renta y las regalías fuese muy alto.

Y en esta década de los años 50 Venezuela tenía uno de los ingresos per cápita más altos del planeta, entre los 10 primeros países con ingreso per cápita lo tenía Venezuela, porque esa relación se sacaba del número de habitantes, que eran muy pocos, como acabamos de señalar, y los ingresos, que eran muy altos. Eso conducía a que el dinero en Venezuela circulara y entrara en grandes cantidades gracias a la industria petrolera desarrollada básicamente por tres grandes empresas: la Standard Oil, la que en Venezuela se llamaba la Creole Petroleum Corporation, la Shell y la Gulf, en Venezuela la Menegrande Oil Company. Luego, tres años después de sus tareas como presidente del Instituto Nacional de Deportes, es designado director del Círculo Militar.

Esto es una distinción importante porque el Círculo se estaba inaugurando. Se construyó en estos años una arquitectura extraordinaria, moderna, de gran factura arquitectónica, que forma parte de la ciudad moderna que se construyó en esta década de los años 50. Allí Wolfgang Larrazábal es designado presidente del Círculo Militar y ese es el cargo que va a desempeñar hasta el 13 de enero de 1958, cuando en medio de la crisis militar y política que enfrenta Marcos Pérez Jiménez él es designado jefe de las fuerzas navales en un ascenso.

Ya entonces era contralmirante; ya estamos hablando del contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto. En la próxima parte del programa veremos todas las vicisitudes de su gobierno. ¡Ya regresamos!

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Como les decía en la parte anterior del programa, Wolfgang Larrazábal es designado por Pérez Jiménez el 13 de enero para comandar a las fuerzas navales y va a tener un papel importante en el destino de Pérez Jiménez, porque desde la Armada venezolana Larrazábal no hizo nada por sostener al gobierno de Pérez Jiménez y más bien contribuyó a su caída. Al punto tal que cuando Pérez Jiménez se sube al avión que la gente llamaba la Vaca Sagrada en el aeropuerto de La Carlota y abandona el país, el 23 de enero de 1958, quien queda al mando es él. La razón que se adujo para que fuese Larrazábal era doble: era el oficial de mayor jerarquía y el más antiguo.

De modo que esa es la persona. Y Wolfgang Larrazábal de inmediato da declaraciones en El Diario El Nacional; al día siguiente titulan de la siguiente manera: "La ley y la justicia, primeras declaraciones del presidente de la junta". Y aquí una nota de la redacción dice: "Libertad de expresión, juego abierto a la voluntad ciudadana y limpieza cabal en el manejo administrativo" fueron los postulados que el presidente de la Junta Militar, contralmirante Wolfgang Larrazábal, comunicó a los periodistas después de que escapara del hervidero insomne de Miraflores esta madrugada.

Y siguen diciendo en la nota de redacción de El Nacional, la sobriedad del personaje seguía a continuación. En su primera edición del 23 de enero, dice el diario, acompañado del doctor Renato Esteba Ríos, secretario del organismo, destacaba en el tropel y alboroso de civiles y militares que por igual compartían el momento, un palacio hasta poco antes sede del ejercicio anterior, aplastado. Dice ahora Omar Pérez: Larrazábal, rodeado de sus compañeros de gobierno, había dicho: "Las fuerzas armadas tienen como obligación central atender a la patria en sus momentos urgentes. Este es uno de ellos y aquí estamos normalizando una situación delicada".

Y luego dice lo siguiente. Iba a responder dos o tres preguntas. Dice Larrazábal: "El motivo principal del levantamiento es darle al país un esplendor, no solo en los aspectos materiales de su desarrollo, sino el afianzamiento del decoro nacional y la recuperación de los valores del espíritu, sin lo cual no es presumible la superación de ninguna sociedad; debemos enrumbarnos hacia los niveles de convivencia dentro de un acuerdo, el respeto recíproco y un reconocimiento a todas las suficiencias del hombre".

Como vemos, una declaración poco precisa. Y entonces un periodista preguntó: "¿Eso requiere elecciones?" Y respondió Larrazábal: "Y las vamos a hacer". Sabemos que esa perspectiva es el imprescindible punto de partida; esto fue muy importante porque el presidente de la Junta Militar está señalando desde el 24 de enero que van a ocurrir unas elecciones y no su proyecto eternizarse en el mando.

Por supuesto que no lo es. Esto le dio un respiro importante a las fuerzas democráticas del país y esa primera declaración de Larrazábal apuntará a unas elecciones. Se va a formar entonces esa Junta Militar que tiene poca suerte; es una decisión equivocada que toma Larrazábal comenzando, pero la corrige de inmediato.

¿Por qué es equivocado? Porque la junta la forman él, el coronel Carlos Luis Araque, el coronel Pedro José Quevedo y los coroneles Abel Romero Villate y Roberto Casanova. Y la designación de estos dos últimos motiva que entre el 23 y 24 de enero hayan protestas callejeras sólidas, consistentes.

Incluso llegaron a haber enardecidas manifestaciones ya que ambos estuvieron visiblemente ligados a la dictadura; sin embargo, Larrazábal escucha a la calle y al día siguiente, el 24 de enero, cambia la composición de la Junta. Envía a Casanova y Romero Villate al exterior y designa a dos civiles integrantes de la Junta, ahora civil-militar de gobierno. ¿Quiénes eran esos hombres?

El muy prestigioso empresario venezolano Eugenio Mendoza Goiticoa y un gerente también trabajador en las empresas Mendoza, que era Blas Lamberti. Se forma la Junta de Gobierno, las puertas de las cárceles se abren y comienzan a llegar los presos políticos, y comienzan a llegar los que están en el exilio. Unas turbas enardecidas saquean las casas de Pérez Jiménez, de Luis Felipe Llovera Páez y de Laureano Vallenilla Planchart, y el número de muertos en las calles realmente es difícil de precisar.

Hay una euforia colectiva, se vive una fiesta y un ajuste de cuentas a la vez. Hay una multitud que asalta el Cuartel de la Seguridad Nacional, lo incendia y lincha a varios de los torturadores que hacían vida allí, y los que se salvaron del linchamiento son hechos presos en la Cárcel Modelo. La reacción de la población fue muy severa en contra de la policía política, mucho menos en contra de los funcionarios administrativos del régimen de Marcos Pérez Jiménez.

Esta Junta de Gobierno va a conformar un gabinete ejecutivo mayoritariamente civil, crea una comisión investigadora de la conducta de los funcionarios del régimen depuesto. Esto conduce a las confiscaciones en los bienes de Marcos Pérez Jiménez y comienzan a llegar, como les decía antes, los líderes políticos que estaban en el exilio. Primero llega Jóvito Villalba.

Luego llega Gustavo Machado, el gran líder del Partido Comunista. Después llega Rafael Caldera, el líder de Copei; después llega Rómulo Betancourt, el gran líder de Acción Democrática. Y los recibimientos en Maiquetía eran multitudinarios en todos los casos, y todos los testimonios señalan que en el país se respiraba un aire de esperanza por la democracia que se quería construir.

La Junta de Gobierno anuncia la inminente convocatoria de elecciones. Buen paso, y en marzo de 1958 se nombra la Comisión Redactora del Estatuto Electoral, integrada por representantes de todas las fuerzas políticas del país. De modo que todo apuntaba a que las elecciones fuesen en diciembre como, en efecto, fueron, y junto con este río democrático regreso los líderes políticos y la habilitación de los partidos políticos que habían sido suspendidos durante la dictadura militar de Pérez Jiménez, corría otro río subterráneo.

Me refiero a las pugnas internas en las fuerzas armadas. Unas, liderizadas por el coronel Hugo Trejo, quien habiendo sido pionero en su insurrección no integró la junta del gobierno, lo que en muchos sentidos era una injusticia. Y otro río subterráneo provenía del propio ministro de la Defensa del gobierno de Larrazábal, que era el general Jesús María Castro León, quien creyendo interpretar el sentimiento de las fuerzas armadas abogaba por un deslinde absoluto entre los militares y el poder civil.

Yo creo que Castro León no estaba entendiendo el momento que vivía el país, creía que volvía a ser posible separar al mundo civil y al mundo militar, y que el mundo militar conservase sus fueros y el poder. Esto no era posible. En cuanto a Hugo Trejo, aceptó la embajada de Venezuela en Costa Rica, un país tradicionalmente democrático desde mediados del siglo XX, pero Castro León continuó siendo el ministro de la Defensa y continuó con su plan conspirativo hasta que el 23 de julio estalla una crisis militar.

Cuando el ministro de la Defensa entrega un pliego con las condiciones que solicita él y los militares que lo respaldan, con cerca de un centenar de oficiales que lo respaldan, le entrega un pliego a la Junta de Gobierno. En la próxima parte del programa vamos a ver qué es lo que Castro León y los cien oficiales que lo respaldan están pidiéndole a la Junta de gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal. Ya regresamos.

En la parte anterior del programa estábamos viendo o comenzando a ver qué le solicitaba el ministro de la Defensa al presidente de la Junta de Gobierno. Y le pide lo siguiente: la eliminación de Acción Democrática y del Partido Comunista de Venezuela, censura de prensa, el aplazamiento por tres años de las elecciones y la formación de un nuevo gobierno tutelado otra vez por las Fuerzas Armadas. En otras palabras, casi la restitución de la dictadura.

Los estudiantes responden en contra, los partidos políticos también comienzan las negociaciones. A Castro León le quedan dos alternativas: enfrentar sus fuerzas contra las del gobierno o dimitir; prefirió lo segundo. En la negociación fue muy importante un ministro del gobierno de Larrazábal, al que después fue un hombre muy cercano a Copei y a Rafael Caldera, que fue Héctor Hernández Carabaño.

Porque él tenía un vínculo de amistad y creo hasta familiar con Castro León, y es el que se reúne con Castro León y lo convence de que lo que está haciendo es una absoluta locura. Y, finalmente, Castro León renuncia a sus pretensiones y es expulsado del país el 24 de julio de 1958 junto con un contingente de oficiales que lo seguían en la aventura. Cualquiera puede preguntarse, bueno, pero ¿cómo es que un ministro de la Defensa está cometiendo unos cuantos delitos, vamos a llamarlos así, contra las leyes vigentes, renuncia y no es hecho preso, sino enviado fuera del país?

Pues esa era una práctica muy común en Venezuela durante muchísimos años. Quienes tomaban el poder preferían expulsar del país a factores adversos que hacerlos presos dentro de nuestro país. Doy la explicación porque probablemente muchos jóvenes están escuchando el programa y se preguntarán cómo es que ocurre esto.

Y antes de estos hechos que estamos narrando, en mayo, el gobierno de Larrazábal va a recibir la visita de nada menos que el vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon. En 1958, y esta visita produjo unas reacciones de protestas importantes, por supuesto en ese momento comandadas por la izquierda. La izquierda, vamos a llamarla radical de aquel entonces o las izquierdas democráticas que surgieron después, las reacciones fueron: bueno, la caravana que traía Richard Nixon de Maiquetía a Caracas las interceptaron, rompieron los vidrios, etcétera.

Pero también no era solo una reacción de la izquierda frente a los Estados Unidos, sino que también había gente allí que no olvidaba que los Estados Unidos habían apoyado a las dictaduras de Pérez Jiménez. Y ahora se lo hacían saber a Nixon. Recordemos que muy pocos años antes de esto, dos años antes, en 1956, los Estados Unidos condecoraron a Marcos Pérez Jiménez.

Claro, hay que aclarar que estamos dentro de la lógica de la Guerra Fría y las dictaduras de derecha los Estados Unidos las respaldaba siempre que fueran dictaduras de derecha porque estábamos dentro de la lógica de la Guerra Fría, eso es lo que explica una situación como esta. Y les decía que el automóvil que lo traía del aeropuerto tuvo que pasar en medio de una turba que lo insultaba, incluso corriendo un grave peligro su integridad física. Era evidente que la gente había perdido el miedo y que de alguna manera se cobraban años de terror y de desmanes.

Y finalmente, al día siguiente, Nixon pudo abandonar el país después de la misión que vino a cumplir. Larrazábal se reunió con él, le pidió excusas por los malos ratos que había vivido en Venezuela, disculpas en nombre de la Junta de Gobierno y además bajó en pleno a despedirlo en el aeropuerto. Y esto está ocurriendo en mayo, el intento de golpe de Estado de Castro León fue en julio y ahora vamos a tener otro alzamiento militar.

De modo que a Larrazábal no le tocó un gobierno de miel sobre hojuelas. Ese nuevo alzamiento militar tiene lugar el 7 de septiembre; esta vez se levantaron en armas los tenientes coroneles Juan de Dios Moncada Vidal y José Elim Mendoza Méndez. Contaban con apoyo en la Guardia Nacional y en la Policía Militar, pero ese apoyo no fue suficiente y la conjura pudo ser controlada.

Algunos de los alzados buscaron refugio en embajadas, otros fueron hechos presos y sometidos a las justicias militares. Esta vez a estos sí no los enviaron fuera de Venezuela. Esta vez la Junta civil-militar de gobierno incrementó su severidad en contra de este tipo de manifestaciones inconstitucionales, buscando dar el ejemplo y señalar un camino.

De modo que en apenas meses vemos como por lo menos dos, hasta tres, porque Castro León tuvo dos intentos militares por derrocar al gobierno de Larrazábal. Esto, por supuesto, le daba un pie importante a los partidos políticos que negociaban una situación política duradera. Y es porque en octubre de 1958 se firma el Pacto de Punto Fijo.

Les recuerdo que Punto Fijo en este caso es corrido, no se escribe como la ciudad de Falcón. Es Punto Fijo porque era el nombre de la casa de Rafael Caldera en Sabana Grande, donde ocurrieron las negociaciones del pacto y donde el pacto se firmó en una mesita allí de la casa. Ese pacto va a firmarse entre los líderes de Acción Democrática, Copei y URD.

Los alzamientos de Castro León y Moncada Vidal venían a confirmar los temores que tenían los líderes civiles en relación con la viabilidad de la democracia, cuando un sector importante de las fuerzas armadas adversaba severamente el proyecto democrático. Lo que hacía indispensable una reunión de fuerzas democráticas alrededor de un pacto de gobernabilidad para poder avanzar con un gobierno consolidado y eficiente. Les recuerdo, el Pacto de Punto Fijo es un pacto de gobernabilidad, no es un pacto electoral.

Se intentó llegar a un acuerdo electoral con base en un candidato único, pero no se alcanzó ese cometido y se firmó el pacto de gobernabilidad. ¿Qué quiere decir esto? Que cualquiera de los tres candidatos, verdad, de los tres partidos firmantes que ganase la Presidencia de la República iba a contar con el apoyo de los otros dos partidos para conformar un gobierno de Unidad Nacional.

Ese gobierno pudiera enfrentar los desafíos de las Fuerzas Armadas, que se iban a verlos. Y varios son muchos los que enfrentó Betancourt en su gobierno de 1959-1964, empezando por un atentado en Los Próceres que casi por segundos le cuesta la vida. De modo que estos no son invento ni conchas de ajo.

Había un sector importante de los militares que se oponía al juego democrático y los partidos políticos tenían la necesidad de cerrar filas firmando el Pacto de Punto Fijo para poder consolidar. Aquí se abre siempre una discusión muy interesante en relación con por qué fue excluido el Partido Comunista del Pacto de Punto Fijo; las posiciones son diversas. En todo caso, el Partido Comunista no estaba a favor de la creación de una democracia liberal representativa, al menos no lo estaba en las medidas que tenía un cordón umbilical muy sólido con la Unión Soviética y ese no era el régimen político que imperaba en la Unión Soviética.

Ya había un régimen de partido único sin libertades políticas, sin libertades económicas. Entonces mucha gente argumenta que hubiese sido un contrasentido invitar al Partido Comunista a firmar el Pacto de Punto Fijo cuando la democracia que tácitamente y expresamente se estaba consolidando era un proyecto político que ellos no respaldaban. Hay otra hipótesis que dice que eso no es cierto.

Betancourt expresamente quiso excluir al Partido Comunista para señalarle al mundo, y en particular a los Estados Unidos, que el proyecto que se avanzaba era un proyecto democrático que no incluía relaciones con la izquierda soviética. De modo que estas son, en resumen, las posiciones que hay en relación con el Pacto de Punto Fijo. Muy bien, en cuanto a Larrazábal, pues vamos a tenerlo de candidato presidencial y lo sucede en la Presidencia de la República el secretario de la Junta que era entonces Edgar Sanabria.

De modo que Larrazábal renuncia a la presidencia de la República el 14 de noviembre para presentarse a unas elecciones el 7 de diciembre, es decir, tiene apenas tres semanas de campaña presidencial y había presentado su opción el 25 de octubre. Vamos a ver entonces cómo fue esa campaña presidencial de Wolfgang Larrazábal, cómo quedó y cómo va a ser luego su destino, los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana. Somos Unión Radio Cultural.

Julio César Pineda nos conecta al panorama internacional con noticias y sucesos que repercuten en Venezuela y el resto del mundo. La Ruta de la Seda nos hace pensar en China, la antigua, la histórica, pero también en la moderna, porque el gobierno chino acaba de reunir a 100 gobernantes y representantes del gobierno, de estados del mundo, para abrir lo que llama la ruta de la seda e inventar de nuevo lo que fue en su época ese inmenso comercio. Reseñando los hechos mundiales que son parte de la memoria de la humanidad.

Rúfula Internacional con Julio César Pineda, sábados 3 de la tarde, domingos 6 de la mañana. Somos Unión Radio Cultural. Ustedes escuchan Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.

Muy bien, a las elecciones de diciembre de 1958 van entonces a presentarse varios candidatos. Va a ganarlas Rómulo Betancourt con Acción Democrática, Rafael Caldera es respaldado por Copei y URD, y el Partido Comunista de Venezuela apoya a Wolfgang Larrazábal. Betancourt obtuvo el 49,18% de los votos y Larrazábal el 34,59%, Caldera el 16,19%.

De modo que Larrazábal queda a unos 15 puntos porcentuales de Betancourt, sin embargo es una votación muy alta la que obtiene Larrazábal. En lo inmediato, en lo que Betancourt es electo presidente de la República, pues tiene unas declaraciones muy importantes en relación con Larrazábal. Dice lo siguiente Betancourt: "El contralmirante es una persona a quien como venezolano-demócrata, como militar de espíritu liberal e institucionalista he admirado desde que llegué a Venezuela, este sentimiento no he tenido por qué rectificarlo sino ratificarlo a través de los meses transcurridos desde entonces. He venido aquí no a realizar una rutinaria visita de cortesía, sino ratificarle al contralmirante Larrazábal el alto concepto que de él tengo y pedirle que me ayude con sus luces en la difícil etapa en que me corresponde el honor pero también la grave responsabilidad del gobierno".

Por cierto, Betancourt, ese gobierno le ofrece nada menos que la embajada de los Estados Unidos a Larrazábal y Larrazábal prefiere irse de embajador a Chile. Es curioso, y habla. Es muy interesante que a una persona le ofrezcan la embajada más importante, que son los Estados Unidos, y Larrazábal escoge Chile, y le preguntan por qué.

Bueno, por la Armada chilena, que él quería estar en un país que tenía una de las mejores armadas del mundo, que es la Armada chilena. Allí uno ve que el hombre era un hombre de mar, un marino, y eso pesaba más que sus propias ambiciones políticas. Sin embargo, lo vamos a tener luego en las elecciones de 1963, donde se presenta como candidato presidencial otra vez, pero esta vez su porcentaje se reduce del 34% al 9%.

Esas son las elecciones que gana Raúl Leoni y Larrazábal perdió un capital electoral importante, creo que se debía sobre todo a su formación. Él no era un político de formación, era un hombre público que había hecho una tarea importante en el año 1958. Ya después nos presenta más como candidato presidencial, pero sí fue electo senador en varios períodos e incluso se le consideraba un senador vitalicio porque había sido presidente de la República, aunque no había sido electo, pero sí había sido presidente de la República.

Es una coyuntura muy difícil y era evidente que había llevado a Venezuela hacia la democracia, declarando el mismo 23 de enero del 58 que iban a ocurrir unas elecciones y ese año Larrazábal enfrentó por lo menos tres golpes de Estado militares. Condujo al barco, válgame la metáfora marina, hasta las elecciones. Se presentó como candidato, obtuvo una altísima votación, lo que significaba que recibía el respaldo de los venezolanos por su tarea desempeñada.

Y ya después tuvo otras tareas públicas: fue embajador en Canadá también y fue parlamentario durante muchos años. Imagínense, en el Congreso del 2 de marzo de 1988, Larrazábal presidía una comisión especial sobre las actividades, las empresas básicas adscritas a la Corporación Venezolana de Guayana. De modo que tuvo una larga vida parlamentaria pública, como embajador fue un hombre muy respetado, a mi juicio.

Sin embargo --y esto tengo que decirlo-- me parece que sus servicios no han sido suficientemente reconocidos por los demócratas venezolanos. No es fácil recibir el poder de una dictadura militar como la de Pérez Jiménez y avanzar hacia la conformación de una democracia, y él tuvo un papel estelar allí. Fíjense que Castro León, que era hombre fuerte dentro de las fuerzas armadas, lo que le pide es que no haya elecciones en tres años y el gobierno que se instaure sea un gobierno militar.

¿Y esto? Larrazábal de ninguna manera lo acepta. Por el contrario, ya había incorporado a su gobierno a Eugenio Mendoza y a Blas Lamberti, y ellos duraron pocos meses allí, ciertamente. Pero fueron sustituidos por Edgar Sanabria, un profesor de la Universidad Central de Venezuela muy querido y respetado.

Y por un hombre de las finanzas, un banquero estimadísimo en Venezuela, que era Arturo Sosa, padre, por cierto, de Arturo Sosa Abascal, el sacerdote jesuita que dirige en el planeta Tierra los destinos de la Compañía de Jesús nada menos. Arturo Sosa Abascal es uno de los venezolanos que ha alcanzado mayores posiciones en el mundo. Hijo de este Arturo Sosa que va a llevar las riendas del Ministerio de Hacienda en esos meses del gobierno de Larrazábal, que va a integrar además la Junta Militar y que en sustitución de Eugenio Mendoza adelantó su tarea con el mayor éxito.

De modo que les comentaba que, a mi juicio, no hemos sido los venezolanos suficientemente agradecidos con las tareas del contralmirante, y que llegó a almirante también. Wolfgang Larrazábal como una bisagra entre la dictadura militar y la consolidación de la democracia con base en el Pacto de Punto Fijo y aquellos primeros gobiernos de Rómulo Betancourt, de Raúl Leoni y de Rafael Caldera. Porque ya en el cuarto gobierno de ese período, cuando comienza el gobierno de Carlos Andrés Pérez de 1974 a 1979, Venezuela era otra.

No se requería gobernar con base en un pacto político entre distintas fuerzas y en esas elecciones de 1973 comenzó el bipartidismo en Venezuela, que se mantuvo hasta las elecciones de 1993. De modo que en Venezuela hubo 20 años del bipartidismo entre Acción Democrática, la socialdemocracia, y Copei, la Democracia Cristiana. En esos períodos, como les referí, Larrazábal tuvo unas actuaciones como embajador y como parlamentario, y siempre fue una especie de reserva moral del país, un hombre apreciado y querido.

Recordemos que durante su campaña presidencial fugaz, porque duró apenas tres semanas, se valió de un cuatro que lo tocaba muy bien y entonaba canciones venezolanas con muchísima destreza. Eso le valió una gran simpatía de la gente. No es poco conseguir el 34% de los votos para una persona que no forma parte del estamento político sino que más bien provenía del mundo militar; esto lo que hace es probarnos, verdad, el cariño que los venezolanos tuvieron por Larrazábal en ese fugaz, difícil y eficiente gobierno que encabezó en 1958.

Hasta aquí nuestro programa de hoy; habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano, Fernando Camacho, y en la dirección técnica Giancarlo Caravaggio. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba RafaelArraiz. Hasta nuestro próximo encuentro cuando haremos el último programa de la serie de militares venezolanos.

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