Serie Militares
21 de diciembre de 2021

Serie Militares. Rafael Alfonzo Ravard (último capítulo de la serie)

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente es el 30.720. Hoy concluimos una larga serie que hemos hecho sobre militares venezolanos. Este es el programa número 25, con el que concluye la serie.

Vamos a hablar de un hombre extraordinario, uno de los grandes gerentes públicos de toda la historia de Venezuela: nada menos que el general Rafael Alfonzo Ravard, un caraqueño que nació en 1919 y falleció en 2006, cuando tenía 87 años. Rafael Alfonzo nace en Caracas el 17 de agosto de 1919. Era hijo de Santiago Alfonzo Rivas y de Isabel Ravard Bauder.

Su padre, Santiago Alfonzo Rivas, fundó en 1910 una empresa que ha sido extraordinaria e histórica para Venezuela: Alfonzo Rivas. Seguramente todos ustedes tienen en la memoria la famosa Maizina Americana, con aquella canción tan pegajosa que escuchamos durante décadas los venezolanos. Aquella canción decía: "La Maizina Americana, gran producto nacional, gran producto nacional. Lleva el águila en la caja, distintivo sin igual". Bien, como decía, él era hijo de Santiago Alfonzo Rivas y de Isabel Ravard Bauder.

Estudió toda su escolaridad, desde el kínder hasta la primaria y el bachillerato, en el Colegio San Ignacio. De hecho, su padre, Santiago Alfonzo Rivas, fue uno de los grandes y primeros benefactores de la Compañía de Jesús en Venezuela y del Colegio San Ignacio, cuando el general Gómez permitió que la congregación, la orden de los jesuitas, regresara a Venezuela. Recordemos que ellos habían sido expulsados en tiempos de Antonio Guzmán Blanco. Gómez les permite regresar y se fundan el Colegio San José en Mérida y el Colegio San Ignacio en Caracas.

Después, muchos años más tarde, vendría esa obra magna de los jesuitas en Venezuela que es Fe y Alegría. La mencionaremos luego, porque el general Alfonzo fue presidente de Fe y Alegría durante muchos años. De modo que el joven Rafael egresa a los 17 años como bachiller, en 1936, y de inmediato le manifiesta a su padre su vocación militar e ingresa en la Academia Militar de Venezuela.

La Academia funcionaba en aquel cuartel que se había comenzado a construir en tiempos de Cipriano Castro, se concluyó en tiempos de Juan Vicente Gómez y cuyo arquitecto fue Alejandro Chataing: el Cuartel de La Planicie. No se había construido, por supuesto, la sede actual en Los Próceres. Allí va a estudiar y se gradúa en 1939, en la promoción Simón Bolívar, con el grado de alférez, que era lo común en aquel entonces.

De inmediato, la Fuerza Armada lo envía a Italia, a la Real Academia de Artillería e Ingeniería. Esto está ocurriendo en 1939, cuando gobernaba Eleazar López Contreras y estalla la guerra. Recordemos que Hitler invade el corredor de Danzig, en Polonia, y comienza la Segunda Guerra Mundial. El gobierno de Venezuela toma la decisión de traer de vuelta a esos muchachos que había enviado a formarse en Italia y, finalmente, ellos pasan apenas 10 meses allá de instrucción. Bueno, dije apenas, pero 10 meses de instrucción tampoco es poca cosa.

En todo caso, los tenemos de vuelta en septiembre de 1939. En 1940 ya está como subteniente en Mérida, destinado al Batallón Rivas Dávila. Va a estar poco tiempo allá. Incluso se inscribe en la Universidad de Los Andes porque tenía la idea de formarse como ingeniero, además de militar, pero muy pronto lo cambian de destino, lo traen a Caracas y abandona ese primer intento de estudiar ingeniería.

En Caracas va a ser destinado al Batallón Boyacá. Luego, al año siguiente, en 1941, se forma el Batallón Francisco Avendaño en el Cuartel Urdaneta, en Catia, y él es asignado particularmente a ese batallón, que fue muy importante dentro de las Fuerzas Armadas, dentro del Ejército, la fuerza de la que él formaba parte.

En 1941 vamos a tener un hecho importante en su vida. Ya gobernaba Isaías Medina Angarita y el padre de Rafael Alfonzo, Santiago Alfonzo Rivas, había aceptado la proposición del hijo, quien quería irse a estudiar ingeniería en el MIT. El MIT es el Massachusetts Institute of Technology, una de las mejores universidades del mundo en ingeniería. Para que eso ocurriera, tenía que ser autorizado por el jefe máximo de las Fuerzas Armadas, quien en ese entonces era el presidente de la República, Isaías Medina Angarita.

Entonces, el padre y el joven van a hablar con Medina. Medina le da permiso para que se vaya a estudiar al MIT y así ocurre: se va en 1941 y egresa como ingeniero civil de esta universidad en 1945, no solo con muy buenas calificaciones como ingeniero, sino que añadía ahora una nueva lengua, el inglés, que manejó perfectamente a partir de entonces y durante toda su vida. Luego veremos cómo también adquiere el francés.

Regresa en 1945, es ascendido a teniente y lo asignan como director de los trabajos de construcción de la carretera de El Junquito. Recordemos que ya estamos hablando de un ingeniero civil, perfecto para ser el jefe, el director de la construcción de esa carretera que ha sido tan importante para esta región central del país.

Allí estaba cuando tuvo lugar la conspiración del 18 de octubre de 1945, de la que él no formó parte. Algunos conjurados trataron de contactarlo para que se incorporara, pero, por detalles más bien casuísticos que yo relato en mi biografía sobre él, no dieron con Alfonzo. Esa es la única biografía que se ha escrito del general Alfonzo Ravard. Los remito a ella porque en el programa no puedo dar todos los detalles. En todo caso, a causa de circunstancias azarosas, no dieron con él y Alfonzo no estaba en la conspiración; estaba trabajando en la carretera de El Junquito.

Viene el golpe del 18 de octubre de 1945 y el 1.º de noviembre es designado director de Transporte del MOP, el Ministerio de Obras Públicas. Recordemos que el Ministerio de Obras Públicas había sido creado en tiempos de Antonio Guzmán Blanco y que su fundador fue un ilustrísimo ingeniero venezolano: Jesús Muñoz Tébar. Lo digo porque, si con alguien puede compararse la obra de Rafael Alfonzo Ravard, es con la de Muñoz Tébar. Sin temor a equivocarme, puedo asegurar que estos son los dos grandes gerentes públicos de la construcción de infraestructura que ha tenido el país.

Al año siguiente, en 1946, Alfonzo es ascendido a capitán y, el 10 de julio de ese año, es designado jefe de la cuarta sección del Estado Mayor General. Ya era una tarea importante. Recordemos que Carlos Delgado Chalbaud, quien era profesor en la Academia Militar de Venezuela, había establecido una relación de amistad importante con el joven Alfonzo Ravard desde su regreso al país.

Incluso podemos afirmar que Alfonzo Ravard era, sobre todo, delgadista, como se les llamaba a las personas cercanas, afectas y seguidoras de Carlos Delgado Chalbaud. Comento esto porque, cuando asume el poder Betancourt con la Junta Revolucionaria de Gobierno y Carlos Delgado es miembro de la junta y, además, ministro de la Defensa, no puede extrañarnos que el director de Transporte del MOP sea un hombre con las altas calificaciones que ya tenía el oficial Alfonzo Ravard. Le faltaba mucho para ser general. Estamos hablando de un teniente, pero era un teniente egresado como ingeniero civil de una de las mejores universidades del mundo. Bien, en la próxima parte del programa seguimos con la vida y obra de Rafael Alfonzo Ravard. Ya regresamos.

En la parte anterior señalábamos que estamos en 1947 y, al año siguiente, en 1948, Alfonzo Ravard sí participa en las reuniones de civiles y militares que conducen al golpe de Estado contra Rómulo Gallegos. Probablemente formó parte de las consultas que hizo Delgado Chalbaud, quien estaba en aquella disyuntiva tan difícil: sumarse al golpe que promovían Pérez Jiménez y sus compañeros o sustraerse. Alfonzo participó de esas tensiones asistiendo a algunas reuniones.

Una vez que dan el golpe, al año siguiente, en 1949, Alfonzo Ravard es enviado a París para hacer el curso de Estado Mayor en la Escuela Militar de Francia. Esto era una distinción muy particular. La Escuela Militar de Francia, valga decirlo, es de las mejores del mundo. A su formación en inglés le añadía ahora el francés. También desarrolla un gusto muy particular por la gastronomía francesa y, de hecho, llegó a tener conocimientos importantes en esa materia.

En 1950 está en París y es ascendido a mayor, porque ya le correspondía de acuerdo con su desempeño y con el tiempo. En 1951 es designado agregado militar de la Embajada de Venezuela en Francia. De modo que ya había terminado el curso de Estado Mayor, había sido ascendido y ahora se quedaba en París como agregado militar.

Regresa en 1952, muy molesto por el magnicidio de su amigo Carlos Delgado Chalbaud, ocurrido en 1950. Permanece un tiempo más en París hasta que finalmente regresa. No quiere volver a las Fuerzas Armadas y pide un permiso. En 1952 funda una empresa de ingeniería y comienza a hacer trabajos como ingeniero dentro del lapso del permiso que le habían otorgado. Allí estaba ante una disyuntiva: renunciaba definitivamente a su carrera militar o regresaba cuando terminara el permiso.

Eso va a ocurrir en 1953, cuando el general Víctor Maldonado Michelena, quien trabajaba con Marcos Pérez Jiménez en una oficina para proyectos especiales, convence a Alfonzo Ravard de que se encargue de la Comisión de Estudios para la Electrificación del Caroní. Alfonzo Ravard tiene muchas dudas, pero el proyecto lo apasiona, le resulta fascinante, y es designado presidente de la CEEC. Esta comisión se iba a dedicar a estudiar las posibilidades de aprovechar el caudal del río Caroní para construir centrales hidroeléctricas.

Ya había un estudio de factibilidad de Burns & Roe hecho durante el Trienio de Acción Democrática. De modo que él no estaba comenzando de la nada; había un estudio previo. Alfonzo comienza su trabajo y va formando un equipo de gente destacadísima desde el punto de vista técnico. En 1955 es ascendido a teniente coronel, cuando ya tenía dos años al frente de la Comisión de Estudios para la Electrificación del Caroní.

Al año siguiente, en 1956, da un paso importante en su vida: se casa con Corina Wallis Olavarría. Formaron una pareja muy sólida. Ella lo sobrevivió, no tuvieron descendencia y fue una compañera extraordinaria del general Alfonzo a lo largo de todos los años que vienen en este recorrido. Ese mismo año de su matrimonio comienza a dirigir la construcción de Macagua I, cuya primera etapa se inaugura tres años después, en 1959, cuando ya gobierna Rómulo Betancourt. Ese año también es ascendido a coronel.

Pero antes han ocurrido otros hechos muy importantes. Recordemos que el 23 de enero de 1958 Wolfgang Larrazábal asume la presidencia de una junta cívico-militar de gobierno. El 30 de enero, siete días después de asumir el gobierno, Larrazábal designa a Rafael Alfonzo Ravard presidente de la Corporación Venezolana de Fomento. Había un tema importante: a partir de 1946, la Corporación Venezolana de Fomento había otorgado créditos a empresas privadas para crear un parque eléctrico nacional.

Ustedes saben que, sin electricidad, no hay ninguna posibilidad de desarrollo económico. Para Venezuela era urgente construir un parque de generación eléctrica, bien fuese termoeléctrica o hidroeléctrica. Las empresas privadas venían desempeñando esa tarea con créditos de la Corporación Venezolana de Fomento, pero muchas no eran rentables porque Venezuela, hay que recordarlo, era un país bastante despoblado. Los números no les daban a muchos de estos empresarios y entonces no le queda otro camino al gobierno que crear Cadafe, la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico. Su fundador es el entonces teniente coronel Rafael Alfonzo Ravard.

¿Y con qué se va a formar Cadafe? Con aquellas empresas privadas creadas a partir de 1946, que eran alrededor de 20, no son conchas de ajo, y que no tenían viabilidad económica. Todas ellas forman una empresa pública. Esto ocurre durante el gobierno de Wolfgang Larrazábal, cuando Alfonzo ha sido designado presidente de la Corporación Venezolana de Fomento y desde allí coordina el reordenamiento del sector eléctrico venezolano. Cadafe se crea en 1958.

Betancourt vence en las elecciones de diciembre y asume el poder en marzo de 1959. Ratifica a Alfonzo Ravard como presidente de la Corporación Venezolana de Fomento y, al año siguiente, lo distingue todavía más. Betancourt toma la extraordinaria decisión de crear la Corporación Venezolana de Guayana y designa como presidente fundador al entonces coronel Alfonzo Ravard, para que organizara, a partir de la CVG, todo el desarrollo del sur del país y sus grandes empresas. Todo esto fue coordinado durante muchos años por Alfonzo Ravard.

Una vez que la CVG comienza a funcionar, viene un nuevo desafío: se necesita fundar una ciudad que sea el epicentro de todo este desarrollo. Hay que buscar un sitio y el sitio se encuentra. Alfonzo Ravard entra en contacto con su alma mater, el MIT, y se establece una asociación estratégica entre el MIT y la Universidad de Harvard. Se diseña una ciudad: Ciudad Guayana.

Unos arquitectos y urbanistas de estas universidades vienen a coordinar inicialmente el proyecto. Luego regresan a sus lugares de trabajo y queda el arquitecto Juan Andrés Vegas como coordinador del proyecto en Ciudad Guayana, con Alfonzo Ravard como coordinador general. Por cierto, todavía no era general, era coronel.

Se va a fundar entonces Ciudad Guayana. Recordemos que casi todas las ciudades venezolanas fueron fundadas por los españoles durante los 300 años en que fuimos provincias del Imperio español. Entre las ciudades fundadas por los venezolanos están Ciudad Ojeda, que fundó Eleazar López Contreras durante su gobierno, y ahora Ciudad Guayana, fundada durante el gobierno de Rómulo Betancourt y coordinada por Rafael Alfonzo Ravard.

Imagínense la destacadísima actuación que va a tener él en esta circunstancia. En 1961 también lo tenemos como edecán de John Kennedy durante la visita que hizo el presidente estadounidense a Venezuela. Betancourt designa a Alfonzo como edecán de Kennedy. No había muchos otros que pudieran hacerlo con la destreza de Alfonzo Ravard, porque hablaba un inglés perfecto. Durante los días que el presidente Kennedy estuvo con su esposa, Jackie Kennedy, en Venezuela, él fue su edecán.

En la próxima parte del programa seguiremos viendo la epopeya fundadora de empresas por parte de Rafael Alfonzo Ravard. Ya regresamos.

Bueno, una vez que Alfonzo Ravard está al frente de la CVG, empiezan los trabajos de planificación y construcción de la represa de Guri, que es una hechura suya en su totalidad, desde los primeros trazos hasta la selección del lugar donde se va a establecer. Hay una foto extraordinaria en la que están Betancourt, Juan Pablo Pérez Alfonzo y Rafael Alfonzo Ravard viendo el terreno donde los estudios técnicos coordinados por Alfonzo señalan que debe hacerse la represa de Guri, que dará pie a la central hidroeléctrica.

Allí comienza la construcción. También se advierte la necesidad de que la CVG tenga una empresa específicamente dedicada al tema eléctrico y, en 1963, Alfonzo Ravard funda Edelca, Electrificación del Caroní, C.A., una de las mejores empresas públicas que ha tenido Venezuela, junto con el Metro de Caracas, por supuesto. El Metro de Caracas lo fundó el ingeniero José González Lander y, mientras estuvo en vida y durante unos cuantos años más, funcionó impecablemente.

Alfonzo Ravard funda Edelca para que sea la empresa coordinadora del aprovechamiento de las aguas del Caroní, que había comenzado en 1953 y tuvo una primera etapa fundamental cuando se inauguró Macagua I en 1959. Ahora la empresa está ocupada en la gran, enorme obra que hicimos los venezolanos, con empresas extranjeras asociadas: la central hidroeléctrica de Guri.

En 1964 lo hallamos como refundador de Sidor, la Siderúrgica del Orinoco. Allí se le da una configuración diferente a la que traía, con una gerencia más especializada dedicada al tema. Ese mismo año es ascendido a general de brigada. Entonces comienza una aventura también fabulosa de Alfonzo que, a mí en lo particular, me emociona muchísimo.

Alfonzo Ravard y otro ilustre venezolano, José Joaquín Cabrera Malo, presidente de la Compañía Nacional de Reforestación, Conare, escogen el sitio para crear el bosque de pinos de Uverito. Cuando Uverito se siembra y se concluye, coordinado por Alfonzo Ravard y Cabrera Malo, es el bosque sembrado por el hombre más grande del mundo. No es el bosque natural más grande del mundo, por supuesto que no, ese es el Amazonas, pero el bosque sembrado específicamente por el hombre más grande del mundo es Uverito.

¿Qué buscaba Alfonzo Ravard con esto? Suplir toda la demanda maderera venezolana. El pino caribe era el indicado. Esa demanda estaba fundamentada básicamente en maderas para muebles, cocinas y construcción, entre otros usos. Ese era un gran proyecto, fundamental para el desarrollo del país y de su infraestructura. Uverito comienza entonces en 1966 y, en 1967, ocurren tres hechos importantes en la obra extraordinaria de Alfonzo Ravard.

Se funda Alcasa, Aluminio del Caroní, S.A.; se funda Cementos Guayana y se funda el Colegio Loyola-Gumilla en Ciudad Guayana. Fíjense: tanto Alcasa como Venalum y Cementos Guayana seguían el esquema previsto por el general Alfonzo para las empresas mixtas. El Estado venezolano, a través de la CVG, era accionista de estas empresas, pero era accionista minoritario.

Felizmente, era minoritario, porque el grueso del capital accionario, aproximadamente el 70 por ciento, aunque variaba de un caso a otro, era extranjero: provenía de empresas altamente tecnificadas y con una experiencia muy larga en la materia. Por ejemplo, en Alcasa el presidente y mayor accionista era Luis Reynolds, integrante de la familia creadora de Reynolds Metals, probablemente la empresa de aluminio más grande del mundo.

Esto tenía consecuencias maravillosas. El Estado había invertido dinero, la empresa era manejada como una empresa privada, como tienen que ser manejadas las empresas, y producía ganancias para el Estado. La gerencia estaba en las mejores manos y enfocada en la tarea fundamental de una empresa: prestar un servicio y producir ganancias. Esto hizo que el proyecto de las empresas mixtas fuese altamente exitoso. Era el esquema diseñado por Alfonzo Ravard y por la Venezuela de aquel entonces. Lo respaldó Betancourt, lo respaldó Leoni y lo va a respaldar Caldera, los gobiernos democráticos durante los cuales se viene desempeñando Alfonzo Ravard.

El año 1968 ha debido ser para él un año de epifanía porque, hacia finales de año, el presidente Leoni inaugura la primera etapa de Guri, que había comenzado a construirse, como vimos, muchos años antes, en 1961 o 1962. Es la obra más grande que se ha hecho en Venezuela desde el punto de vista de la ingeniería, en lo que corresponde a la generación de energía eléctrica. En el momento en que se inaugura, Guri es la tercera central hidroeléctrica del mundo.

Ya no lo es porque en China se creó una central hidroeléctrica de gigantescas dimensiones. Creo que Guri hoy en día es la cuarta, si mi memoria no falla, pero, en líneas generales, en aquel momento era de lo más grande que se había hecho en el mundo. Para Leoni, como guayanés, aquello también debió ser un momento estelar. Por cierto, recuerdo que hay una crónica extraordinaria de la inauguración, escrita por ese gran periodista que fue Miguel Otero Silva.

Viene entonces el gobierno de Rafael Caldera, de 1969 a 1974, y una vez más el general Alfonzo es ratificado. Les recuerdo el recorrido: lo nombran en 1953; lo ratifican Larrazábal, luego Sanabria, Betancourt, Leoni y ahora Caldera. Hay un reconocimiento expreso al extraordinario trabajo técnico que ha desarrollado este oficial de las Fuerzas Armadas venezolanas. Es de tal magnitud que signos políticos contrarios, como la dictadura de Pérez Jiménez y los gobiernos democráticos de Betancourt, Leoni y Caldera, lo ratifican en sus tareas. Esto no es un detalle menor para nada.

En ese primer gobierno de Rafael Caldera se va a fundar Venalum, la Venezolana de Aluminio, una empresa de aluminio en paralelo a Alcasa, bajo el mismo esquema de empresas mixtas con capital accionario extranjero. En el caso de Venalum eran los japoneses, con el general Alfonzo al frente de todo el proyecto.

De modo que, para el momento en que Carlos Andrés Pérez gana la Presidencia de la República en diciembre de 1973 y comienza su gobierno en 1974, Alfonzo Ravard tiene 21 años en el sur de Venezuela desarrollando todo este conglomerado industrial, hidroeléctrico y urbano. Hay que ver lo siguiente: Ciudad Guayana, es decir, el conglomerado de Puerto Ordaz y San Félix, hoy en día está entre la quinta y la sexta ciudad de Venezuela. Estamos hablando de algo que prácticamente no existía en esos términos cuando comenzó la planificación de la ciudad. Ha habido un crecimiento enorme en el sur del país alrededor de toda esta trama industrial que orquestó el general Alfonzo Ravard.

En la última parte del programa vamos a ver los momentos de consagración de la gerencia pública de Alfonzo Ravard. Como ustedes saben, se va a fundar PDVSA, Petróleos de Venezuela, S.A., para que lleve adelante la estatización del petróleo en Venezuela. Cuando Carlos Andrés Pérez y su partido, Acción Democrática, toman esa decisión, piensan en el venezolano indicado para adelantar la transición de las concesionarias a una empresa matriz como PDVSA. La persona indicada fue el general Rafael Alfonzo Ravard, un hombre que merecía la confianza de tirios y troyanos. Eso lo veremos en la última parte del programa. Ya regresamos.

Decíamos en la parte anterior del programa que en esta revisaríamos la designación, por parte de Carlos Andrés Pérez, del general Alfonzo Ravard como presidente fundador de PDVSA. Aquí han debido ocurrir consultas de todo tipo en las altas esferas políticas. Yo sospecho que el sanctasanctórum de Betancourt y otros integrantes de los altos estamentos políticos, probablemente Caldera, hayan avalado el nombramiento de Alfonzo Ravard. El temor que había era que se crease una empresa petrolera del Estado y que se politizase. La garantía de que eso no iba a ocurrir fue el nombramiento de Alfonzo Ravard, quien se desempeña como presidente de la empresa desde 1975 hasta 1983.

Durante esos ocho años, PDVSA avanza y se convierte en una de las cinco empresas petroleras más grandes del mundo, con el general Alfonzo al frente. En tiempos del gobierno de Luis Herrera Campins, cuando el ministro de Energía y Minas era Humberto Calderón Berti, Alfonzo Ravard inicia, junto con Calderón Berti, la internacionalización de PDVSA: la idea de que PDVSA tuviera intereses en activos en el extranjero. Se comenzó por Europa con Veba Oel y Ruhr Oel, en Alemania y Suecia. En ese proceso inicial también participó Alfonzo Ravard.

Aquí hay una pregunta interesante: ¿por qué, si Alfonzo Ravard no sabía de petróleo, lo nombran allí? Esto lo responde Carlos Andrés Pérez en sus memorias, ese libro de conversaciones que recogen los excelentes periodistas Roberto Giusti y Ramón Hernández. Pérez explica que quería que el presidente de la empresa no proviniera de ella para que se garantizase cierto equilibrio. Los argumentos de Pérez no son demasiado claros en relación con esto, pero, a mi juicio, en este caso funcionó.

Si bien Alfonzo Ravard no sabía de petróleo, sí sabía de gerencia. Estableció cinco puntos importantes para el manejo de la empresa, que tendían a reforzar la meritocracia, el profesionalismo, la ausencia de intereses políticos y la idea de que la empresa tenía que manejarse como una empresa: hacer inversiones y producir ganancias para los accionistas. ¿Quiénes son los accionistas de PDVSA? ¡Los venezolanos! Todos los venezolanos somos accionistas de PDVSA.

Eso fue lo que se propuso el general Alfonzo con un equipo de expertos petroleros que venían de la industria: Guillermo Rodríguez Eraso, quien venía de la Creole, y Alberto Quirós Corradi, quien venía de la Shell, entre otros. Las concesionarias se transformaron en empresas venezolanas, cambiaron su nombre y quedaron coordinadas por una empresa matriz: PDVSA. A lo largo de su presidencia se fue simplificando la estructura de la empresa.

Cuando ya tiene ocho años allí y está por concluir el gobierno de Luis Herrera, el general Alfonzo se retira, en 1983. Además, ese año se cumplían 30 años desde que había comenzado en la presidencia de la Comisión de Estudios para la Electrificación del Caroní. De modo que tenía 30 años de servicios públicos en Venezuela, como nadie los ha tenido en la intensidad y la significación con que los tuvo él. Pasaba a retiro dentro de la administración pública, pero no a retiro laboral, porque en 1976 los jesuitas, la Compañía de Jesús, lo habían designado presidente de Fe y Alegría.

Estuvo al frente de Fe y Alegría durante 14 años, entre 1976 y 1990. En 1981, además, siendo presidente de PDVSA, tuvo una distinción particular: fue electo individuo de número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, que entonces era la academia natural de los ingenieros. Su discurso de incorporación, por cierto, es muy interesante y útil. Es una suerte de crónica, una breve historia del desarrollo eléctrico venezolano, en el que él fue un protagonista esencial. No solo estamos hablando de Guri; estamos hablando de Macagua y de Cadafe.

Recuerden que es el fundador de Cadafe. Estamos hablando también de cómo la coordinación entre la Electricidad de Caracas y la energía que venía de Guri estuvo a cargo de Alfonzo Ravard y Óscar Machado Zuloaga, en la Electricidad de Caracas. De modo que, si alguien sabía de fuerza eléctrica en Venezuela, tanto hidroeléctrica como termoeléctrica, era el general Alfonzo. Por eso su discurso versa sobre este desarrollo extraordinario que tuvo Venezuela.

Venezuela pasó, en poquísimos años, de prácticamente no tener electricidad para el desarrollo a tener una sobreabundancia. Venezuela llegó a venderle electricidad a Brasil y Colombia, y buena parte del protagonismo de todo este episodio es suyo. Entre 1984 y 1989 lo tenemos como senador de la República. Como independiente, había sido electo en las planchas del partido COPEI a proposición de Rafael Caldera.

Entre 1984 y 1998 pasa a ser presidente de la empresa de su padre, Alfonzo Rivas. Estuvo allí durante 14 años como presidente de la empresa familiar. Junto con su sobrino, el gerente general Rafael Alfonzo Hernández, llevó a Alfonzo Rivas a niveles extraordinarios. En 1998, cuando tenía 79 años, el general Alfonzo pasó totalmente a retiro.

Se quedó en su casa a leer, pasear y estar tranquilo después de una de las hojas de servicio más extraordinarias que ha tenido el país. Se trata de un militar venezolano formado en nuestra Academia Militar de La Planicie, con un título de ingeniero de una de las mejores universidades del mundo y con esta extraordinaria obra que he relatado a lo largo del programa. Rafael Alfonzo Ravard debería ser uno de los grandes orgullos de las Fuerzas Armadas Nacionales. Los reconocimientos que ha habido son casi inexistentes, casi inexistentes. Esa es una deuda de gratitud que tenemos los venezolanos con él y que, en algún momento, habrá que saldar.

Bien, habló para ustedes, como siempre, Rafael Arráiz Lucca. Esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica, Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico, rafaelarraiz@hotmail.com, y en Twitter, @rafaelarraiz. Hoy, como les dije al principio, concluye esta serie de 25 militares venezolanos. Pronto pasamos a otras series y otros temas. Saludos para todos. Hasta nuestro próximo encuentro.

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