Serie Militares. Francisco de Miranda. Cap 2.
Serie Militares. Miranda. Cap 2 y último.
Transcripción
Miranda en la serie sobre militares venezolanos que venimos desarrollando, este es el segundo y último capítulo. Habíamos dejado a Miranda en Inglaterra en el año 1805, en el programa anterior, y entonces va a dictar un testamento antes de irse a Nueva York en una nueva aventura americana. Él va a decir en el testamento lo siguiente: "Tengo en la ciudad de París, en Francia, una preciosa colección de pinturas, bronces, mosaicos, guaches y estampas. Asimismo me debe la nación francesa por mis sueldos y gratificaciones en tres campañas que serví a la República, comandando ejércitos, unos 10.000 luises por parte de menos hasta el año 1801, en el mes de marzo, que el infame Bonaparte me honró como directorio con una especie de ostracismo y yo voluntariamente renuncié a Francia como nación envilecida y subyugada por los hombres más perversos de la Revolución francesa".
Como vemos, la ruptura con Francia y el infame Bonaparte, como lo llama, era total, y bueno, tenía sus buenos motivos: ahí estaba unos sueldos que le debían como el primero mariscal de campo y después general de la Revolución francesa y no le habían sido cancelados. Y lo dice con una ironía, ¿no?, con esa especie de ostracismo a la que lo condenó en buena parte. Bien, una vez que hace su testamento se embarca hacia Nueva York el 2 de septiembre de 1805 y al no más desembarcar allá en Manhattan acude a su red de amigos e financistas, y logra un respaldo económico.
Y con su asistente Tomás Molini empieza a buscar armas, pertrechos y embarcaciones para la invasión; todo debe hacerse en secreto porque si los marineros saben lo que van no suben a los barcos. Tienen que ser forzosamente engañados; su amigo Rufus King lo ayuda y William Smith también. Y Samuel Ogden y otros benefactores financian el viaje. Todo esto se ha hecho con una identidad falsa de Miranda, buscando no ser advertido hasta que alguien lo descubre y comienzan a invitarlo, a agasajarlo.
Y incluso el alcalde de Nueva York lo invita a almorzar. Una vez descubierto que él está allí, ya no puede hacer otra cosa: decide viajar a Washington y busca un apoyo oficial para esta nueva aventura hacia Venezuela. Y pretende que el gobierno no interfiera en el proyecto personal y esto lo va a lograr porque el gobierno no se lo impide, tampoco lo respalda. En ese viaje se detiene en Filadelfia y visita en Washington al presidente Thomas Jefferson, y allí lo recibe Jefferson con algunos de sus ministros.
Coloca flores ante las cenizas de su amigo George Washington en Mount Vernon, se entrevista con el secretario de Estado James Madison, va a la Cámara del Senado y a la de Representantes. En otra entrevista, una segunda entrevista con Madison, este le deja claro que no habrá ningún apoyo directo, ni velado de ninguna especie, a la expedición, pues ellos no pueden ensombrecer la buena relación que tienen con Francia y España. Entonces en esos días va a cenar con el presidente Jefferson y su familia; las reuniones no cesan hasta que retorna a Nueva York el 18 de diciembre de 1805.
De inmediato dos norteamericanos le informan al embajador de España en las andanzas de Miranda; como sabemos, los delatores nunca faltan. Y de regreso, en Nueva York, Ogden pone sobre la mesa 20.000 dólares, que era mucha plata, y ocho personas más suman otros 20 mil dólares. Y ya la suerte está echada.
El 26 de enero de 1806 zarpa el Leander y comienza a bajar por el río Hudson. Miranda va a subir clandestinamente al barco tres días después, en un recodo del río, y se oculta en el camarote. Van rumbo a Haití. Cuando llevan varios días de navegación, Miranda sale de su escondrijo y le participa a la tripulación cuál es el objeto del viaje.
El descontento no fue menor ni grande, pero supieron contrarrestarlo. Estamos ahora en febrero de 1806, su hijo Francisco va a nacer en Londres, en su ausencia. Y el 12 de marzo de 1806 estamos en la bahía de Jacmel, en Haití, y ondea por primera vez la bandera de Venezuela concebida por Miranda, cito, con los tres colores primarios del arcoíris. Entonces suenan los cañones y se gritan hurras por la libertad de la América del Sur.
En Haití, se van a sumar las goletas Bee y Bacchus que han sido fletadas por Miranda para la expedición. Y el capitán general en Caracas, Manuel Guevara y Vasconcelos, ha enviado un espía italiano para informarse sobre los propósitos de Miranda. El 28 de marzo zarpa el convoy hacia Aruba y llegan el 9 de abril.
Se prevé el desembarco en Ocumare de la Costa para el 25 de abril, pero lo intenta con atraso al 27 de abril en la noche. El trabajo del espía italiano en Haití ha dado resultado: los están esperando dos bergantines, mayor poder de fuego que el que trae Miranda. Las goletas Bacchus y Bee caen en manos de los españoles, mientras el Leander logra huir y llegar a Bonaire. Un desastre.
Los prisioneros suman 60 hombres, de los que van a hacer condenados a muerte 10, y fueron ejecutadas y los otros serán penados con distintas sanciones. Uno se pregunta qué pensarían de su suerte los inocentes marineros que se embarcaron en Manhattan. A todas estas, Miranda navega hacia Granada buscando refuerzos; la corbeta de guerra inglesa La Lily lo intercepta y lo acompaña.
Y de Granada viajan embarcados a reunirse nada menos que con el almirante Alexander Cochrane en junio de 1806. El 20 de junio zarpan con destino a Trinidad. En el convoy vienen el Leander, la goleta Trimmer fletada y dos embarcaciones de guerra inglesas, la Express y la Lily.
Llegan el 23 de junio a Trinidad y reciben apoyo del gobernador de la isla. Se le suman al escuadrón la Attentive y la Provost. Ahora Miranda va en la Lily con el capitán Campbell al mando de las naves inglesas. Suman 300 hombres. El 1 de agosto de 1806 está cerca de la costa de Coro y se le agrega otro buque inglés, la fragata Vacante.
Ahora son 11 las naves de la expedición. Desembarcan el 3 de agosto y toman el fortín de La Vela de Coro y también ocupan el pueblo. Izan la bandera tricolor que antes ha ondeado en Haití; luego Miranda, al frente de su pequeño ejército, cabalga hacia Coro. Y al entrar a la ciudad encuentra una ciudad fantasma: todas las poblaciones se han ido.
El caraqueño espera la llegada de los criollos que vienen a sumarse a la causa de la libertad. Nadie acude. El 7 de agosto regresa a La Vela de Coro. El comandante español Salas ha logrado reunir un ejército que ya es mayor que el de Miranda y lo bloquean en La Vela; no les llegan a Guacopahotable, la situación se torna dramática y el 14 de agosto llegan a Aruba.
Todo ha fracasado. El 2 de agosto, antes, por supuesto, Miranda ha puesto fecha a su proclama de La Vela de Coro. No voy a leerla completa, pero sí algunos fragmentos. Allí, en referencia a los integrantes de su ejército, Miranda va a decir lo siguiente: "¿Y cuántas personas componen este ejército? Son amigos o compatriotas vuestros, todos resueltos a dar la vida, si fuese necesario, por nuestra libertad e independencia, bajo los auspicios y protección de la marina británica".
Y uno se pregunta, ¿había criollos en la expedición? Hay una hipótesis según la cual en la expedición iba el entonces muy joven Manuel Carlos Piarra, pero esto no está plenamente comprobado, al menos yo no lo tengo plenamente comprobado, de modo que demasiados criollos seguro no los había.
Otra pregunta, ¿estaba la expedición bajo los auspicios y protección de la marina británica? Yo creo que sí, y no. Es decir, las autoridades inglesas en Trinidad y Barbados lo apoyaron y no hay duda de eso, y lo acompañan con la Lily, con otros buques. Recordemos que la expedición llegó a tener 11 barcos, pero lo hacen sin consultar a Londres.
Consultar a Londres era una carta que iba, se analizaba y volvía, esos son varios meses, de modo que ellos actúan por su cuenta. Entonces por eso digo que sí y no, porque si hubiesen consultado a Londres creo que allá no hubiesen autorizado. No hubiesen autorizado un semejante respaldo tan evidente y tan claro porque no formaba parte del cuadro geopolítico del momento y a Londres no le convenía abiertamente acompañar una invasión de Venezuela, que era España.
Y en el momento geopolítico no le convenía de ninguna manera. De modo que la respuesta es sí o no. La proclama además tiene un hecho significativo y es que está acompañada por un anexo; ese anexo es la maravillosa carta del jesuita peruano Viscardo. Que señalé antes allí, Miranda le ha hecho traducir al español, y él consideraba que esa pieza era una piedra angular de su argumentación. Recordemos que la carta de Viscardo fue escrita en 1792 y fue publicada por Miranda en 1799, cuando Viscardo ya había muerto.
Y Miranda había recibido un paquete con los papeles de Viscardo, una vez fallecido, y allí estaba la carta a los españoles americanos. Dice Viscardo, voy a leerles un breve párrafo: "El Nuevo Mundo es nuestra patria y su historia es la nuestra, y en ella es que debemos examinar nuestra situación presente para determinarnos por ella a tomar el partido necesario a la conservación de nuestros derechos propios y de nuestros sucesores". Fin de la cita.
Como ya vemos, estaba en plena definición de la nación criolla, la que debía tomar en sus manos su destino. De hecho, la carta de Viscardo en el fondo lo que hace es una definición de los criollos, una extraordinaria definición. ¿De quiénes son los criollos? ¿Cómo se ha formado esa nación? ¿Cuáles son los elementos de esta nación?
La otra argumentación brillante en este sentido es la de Simón Bolívar, por supuesto, en la Carta de Jamaica, donde hay una definición de quiénes son los criollos como estamento social que van a alcanzar la independencia y fundación de nuevos Estados. Pero esta carta, como sabemos, es de 1792. Se adelanta en muchísimos años a la Carta de Jamaica del Libertador y, por supuesto, no estamos en 1816 sino en 1806, cuando Miranda viene y desembarca en La Vela de Coro y no recibe ningún apoyo.
En la proclama de lo que vengo hablando viene de anexo la carta de Viscardo. Bueno, de Aruba, ya una vez fracasados, de Aruba navegan a Trinidad y de allí Miranda va embarcado a hablar con Cochrane. Este envía comunicaciones a Londres presentando la solicitud de Miranda.
¿Cuál es su solicitud? Más apoyo. Esta regresa a Trinidad y allí estuvo durante un año esperando respuestas de Londres que no llegaron, esperando un refuerzo británico que no llegó; en cambio sí llovieron reclamos por parte de los marineros que no recibieron nada de lo ofrecido. Y Miranda tuvo que lidiar con una cantidad de reclamos, por otra parte completamente comprensibles.
Y en 1807 Miranda, ya desengañado de lo que puede ocurrir, decide no esperar más. Sin unidad suficiente, vende el barco Leander y regresa a Inglaterra el 24 de octubre. El 1 de enero de 1808 llega a su casa, donde le espera un hijo que no conoce, que es Francisco. Le espera también su ama de llaves y su mujer, que es la misma persona, Sara Andrius.
Y le espera a su hijo primogénito Leandro. Como vemos, todo ha fracasado, pero inmediatamente este tenaz caraqueño vuelve con su empeño y vuelve a buscar apoyo inglés para su sueño americano. Aquí vienen unos dos años en Londres, 1808-1810. Y los sucesos de Bayona que han ocurrido en 1808, es decir, la asunción por parte de Napoleón Bonaparte de la Corona española que coloca en la cabeza de su hermano, de José Bonaparte.
Esos sucesos ocurren en 1808 y abren un espacio de negociación para Miranda. Londres entonces va a pedir apoyo inglés para evitar que las provincias españolas en América caigan en manos francesas. Y ocurre que Inglaterra respalda al pueblo español en la península ibérica, en contra de Napoleón, y envían a la expedición de Richard Wellesley en julio de 1808. Y Miranda entra en cólera.
Los ingleses incluso le han pedido a Miranda que vaya con Wellesley. Miranda se niega y les dice no, pero lo mío no es España, lo mío es América... Lo mío es América. Bueno, aquí ha debido tener una nueva decepción porque había aspirado a que el respaldo de los ingleses fuese a él para viajar a América ya con mayor refuerzo, pero lo que hacen los ingleses fue defender al pueblo español de la invasión napoleónica, algo muy distinto.
Bien, Miranda retoma su vida londinense y entra en relación con James Mill, por cierto padre de John Stuart Mill, uno de los grandes liberales, y también con William Bork. Y sostiene decenas de entrevistas con muchos personajes del gobierno inglés promoviendo la liberación de América española. Del gobierno inglés y todo el que estuviese por ahí, porque Londres era en ese entonces una suerte de capital del mundo y pasaban personajes de distintas procedencias.
En estos dos años 1808-1810 va a escribir muchas cartas para los cabildos americanos. Después se supo que muy pocas de esas cartas llegaron porque el espionaje inglés las interceptaba y se las enviaban al gobierno inglés; impedía que las cartas llegaran a su destino en América. Algunas llegaron, no todas. Y también en ese entonces Miranda se va a entusiasmar con una declaración del ministro del Interior del gobierno francés.
Esa declaración es el 13 de diciembre de 1809. Ese ministro del Interior de Napoleón afirma lo siguiente: "El emperador nunca se opondrá a la independencia de las naciones continentales de América, esta independencia está en el orden necesario de los acontecimientos". Bueno, esto llena de esperanzas a Miranda, lo entusiasma pero poderosamente, porque la verdad es que lo dicho por el ministro del Interior es una licencia, un paso franco a que pueda hacerse algo diferente de defender los intereses franceses en América.
Bien, el 10 de julio de 1810 desembarcan en Portsmouth los embajadores que envía la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando Séptimo en Caracas. Esos son los jóvenes Andrés Bello, Luis López Méndez y Simón Bolívar Palacios, y el 14 de julio están en Londres. Miranda los asesora, le gestiona entrevistas.
No acude con ellos a los encuentros, pero sí les gestiona entrevista y encuentro. Los lleva a conocer sitios públicos principales, museo, jardines, el observatorio que les llega a fascinar, y les presenta nada menos que a Jeremías Bentham, a James Mill y a Wellesley. De modo que fue una inmersión en el mundo político londinense de la mano de un conocedor a fondo ese laberinto que era Francisco de Miranda.
Bolívar va a dar por concluida su misión y zarpa hacia La Guaira el 22 de septiembre, rumbo a su país; ha permanecido dos meses y medio en Gran Bretaña. Luis López Méndez y Andrés Bello se mudan a la casa de Miranda. Ambos ignoraban los años que estarían fuera de su país; ninguno de los dos regresó a Venezuela. Andrés Bello se fue a Chile y López Méndez a Perú.
Y después de la llegada de Bolívar llega Miranda. Él va a llegar el 10 de diciembre de 1810 a La Guaira. Después, una corta estadía en Curazao, dos o tres días máximo. Pero esa llegada a La Guaira la referimos en la próxima parte del programa, ya regresamos.
Decíamos, el 10 de diciembre que Miranda llega a La Guaira, después de una corta estadía en Curazao, dos o tres días máximo. Y el 12 de diciembre el secretario de Estado de la Junta, el doctor Juan Germán Roscio, lo recibe con elogios escritos además y le da la bienvenida a su país de origen. Bolívar, por su parte, recibe a Miranda en su casa; allí se aloja él, en la casa de Bolívar.
Y Miranda va a pasar el diciembre entre los parientes que le quedan en Venezuela, que son pocos. Le queda una hermana, que se llama Ana Antonia, y le quedaron muchos sobrinos, eso sí. Y bueno, come las añoradas hallacas que tanto ensalzó en sus recuerdos y la Junta de Caracas lo designa el 31 de diciembre de 1810 teniente general de los ejércitos de Venezuela. Con toda razón y con toda legitimidad, estamos hablando del general de la Revolución francesa.
Y en Caracas va a estar dos años, de 1810 al 1812. En enero de 1811 reciben noticias de varios cabildos venezolanos que le informan que sus archivos han sido expurgados de calumnias contra él. Y en febrero lo tenemos creando la Sociedad Patriótica, en Caracas, una sociedad que va a presidir por un tiempo y se va a incorporar como diputado electo al Congreso, ese que sea convocado a instancias del Cabildo de Caracas y para el que los cabildos de tierra adentro han elegido diputados.
Él, por ejemplo, es electo diputado por El Pao. Entonces, El Pao estaba en la provincia de Barcelona, y lo vamos a hallar firmando el acta del 5 de julio y celebra la creación de la República de Venezuela, su viejísimo sueño. Y emprende una caminata por Caracas, seguido por mucha gente, empuñando la bandera de Venezuela que ha sido su creación y seguido por una multitud. El Congreso en esos días designa una comisión para seleccionar una bandera nacional y para felicidad de Miranda es escogida la suya.
Y de inmediato también van a pasar algunos hechos que llaman a su concurso. El 11 de julio se alza Valencia contra la República y el Triunvirato gobernante Cristóbal Mendoza, Baltazar Padrón y Juan Escalona decide que sea Miranda el que enfrente a los realistas valencianos y que los venza. Finalmente los vence en agosto después de varios episodios bélicos complejos y Miranda, en ese momento que ha vencido en Valencia, le propone a los triunviros seguir hacia Coro y Maracaibo para enfrentar a los focos realistas que hay allí.
Pero los triunviros no lo acompañan en el proyecto; dicen no se puede. Las arcas estaban vacías, no había cómo respaldar económicamente esa nueva andanza hacia Coro y Maracaibo. No había recursos, en pocas palabras. En noviembre de 1811 lo tenemos reincorporado al Congreso Nacional y va a participar en los debates que se dan ante la Constitución propuesta por Roscio, Francisco Isnardi y Francisco Javier Ustáriz.
La Constitución Nacional, la primera que tuvimos, se aprueba el 21 de diciembre de 1811 y allí Miranda firma la Constitución, la aprueba con un reparo. Voy a leer el reparo de Miranda. La objeción de Miranda a un aspecto de la Constitución dice: "Considerando que en la presente Constitución los poderes no se hallan en justo equilibrio ni la estructura u organización general suficientemente sencilla y clara para que pueda ser permanente, que por otra parte no está ajustada con la población, usos y costumbres de estos países.
De qué puede resultar que en lugar de reunirnos en una masa general o cuerpo social nos divida y separe, en perjuicio a la seguridad común y nuestra independencia. Pongo estos reparos en cumplimiento de mi deber". Fin de la cita. Yo creo el reparo esencial en el fondo era al esquema federal que le daba arquitectura al texto constitucional, de acuerdo con las tesis de Juan Germán Roscio y los tres, porque Isnardi y Ustáriz también la suscribían.
Bien. En marzo de 1812 desembarca en Coro el capitán Domingo de Monteverde, es enviado por el Consejo de Regencia de España. Recordemos que Fernando VII sigue preso hasta 1814 y está actuando en su nombre el Consejo de Regencia. Ese pequeño ejército de Domingo de Monteverde proviene de Cuba, tiene unos 200 hombres y en Ziqui-Zique se le suman los indígenas del cacique Juan de los Reyes Vargas al ejército de Monteverde.
Escucharon bien, indígenas que se suman al Ejército realista, no están con el ejército patriota, y sigue camino hacia Carora. Monteverde allí estaba cuando tuvo lugar el terremoto del 26 de marzo de 1812. Ya el ejército de Monteverde tenía un número considerable: tenía 700 soldados, los 200 que él traía, en su mayoría canarios, por cierto, y los 500 que sumó Reyes Vargas. Por otra parte las consecuencias del terremoto de 26 de marzo para las fuerzas patriotas fueron dramáticas.
No solo en Caracas los estragos fueron mayores, también en Barquisimeto. Allí estaban acantonadas las fuerzas para enfrentar a la reacción de Monteverde y se sufrieron bajas considerables, ya que el cuartel donde dormían, donde estaban concentradas las tropas, se vino abajo y falleció un número importante de soldados. Bien, Miranda fija cuartel general en Maracay. El avance de Monteverde va a galope.
El 3 de mayo está en Valencia, el 12 de junio está en Huayca y el 18 llega a Maracay y los patriotas se repliegan la victoria. El 29 tuvo lugar el encontronazo del que salió derrotado Monteverde, muy curioso, quedando maltrecho con apenas 500 hombres, pero Miranda no se sabe por qué no dio la orden de perseguir a Monteverde y a su tropa. Si lo hubiera hecho, quizás otro gallo hubiese cantado, quizás los dejó ir hacia Puerto Cabello.
Y este es un tema importante en las discusiones de los conocedores de estrategias militares, por qué Miranda hizo eso, etcétera. El 30 de junio los presidiarios españoles realistas del Castillo de Puerto Cabello se han apoderado del castillo. El jefe de la plaza es el coronel Bolívar y Bolívar le escribe desesperado a Miranda. Bolívar y su plana mayor se embarcan en el bergantín Celoso, con rumbo de La Guaira, para salvarse.
Lo que ha pasado en Puerto Cabello, una vez que la plaza se ha perdido, por supuesto, Miranda no tiene cómo respaldarlos. Entonces esto trajo un desánimo en las fuerzas patriotas que las dejaron prácticamente de brazos caídos y Miranda optó por firmar una capitulación, un armisticio con Monteverde. Y el 16 de julio comisiona a José de Zata Ibusi y a Manuela Aldao para que negocien con los enviados de Monteverde una capitulación.
Y estas noticias van a contribuir todavía más por las deserciones de los patriotas; al desertarse pasaban al ejército enemigo, de modo que Monteverde seguía engrosando su tropa. El 24 de julio Miranda vuelve a ofrecer capitulaciones, esta vez lo hace a través del marqués de Casalión y se logran firmar. El 29 de julio Monteverde entra a Antímano, de modo que la ocupación de Caracas era inminente.
Y Miranda se va a La Guaira. El capitán de la embarcación con la que seguiría a Curazao le sugirió en la tarde que llegó a La Guaira que se fuese de inmediato, pero Miranda prefirió pasar la noche e irse al amanecer y bueno, estaba cometiendo probablemente el error más costoso de toda su vida. Y la verdad es que entre las muchas versiones que hay sobre estos hechos, a mí la que me convence más es la de Caracciolo Parra Pérez en la Historia de la Primera República de Venezuela.
Allí señala el gran historiador que Miranda llegó a La Guaira el 30 de julio a las 7 de la noche y se hospedó en la casa del comandante militar de la zona, que era Manuel María de las Casas. Allí se juntaron en secreto de las Casas, Miguel Peña, Tomás Montilla, Rafael Chatillón, José Landaeta, Juan José Valdez y los coroneles Juan Paz del Castillo, José Mirés, Manuel Cortés Campo Mánez y Simón Bolívar. Y todos juzgaban muy severamente a Miranda.
Incluso Bolívar propuso que lo fusilaran de inmediato, por traidor, porque no aceptaba la firma de las capitulaciones. Y en la madrugada del 31 de julio, estando dormido Miranda, irrumpen en su habitación quienes le hacen preso: Bolívar, Chatillón y Montilla. Y entonces Miranda pide la linterna a su asistente. El de su asistencia era un muchacho que era nada menos que Carlos Zublete y, entonces, iluminó los rostros de sus captores.
Y entonces viene esa leyenda, esa anécdota en la que dijo su famosa frase: "Bochinche, bochinche, esta gente no sabe hacer sino bochinche". Y de las Casas, siguiendo instrucciones de Monteverde, se lo entrega a Cerveris, el español y al realista. Allí va a estar la cárcel de La Guaira en enero de 1813, trasladado al castillo de San Felipe, luego es San Felipe en Puerto Cabello, después ha enviado al Castillo del Morro en Puerto Rico y llega en diciembre de 1814 a la cárcel de La Carraca, al arsenal de La Carraca en Cádiz.
Y allí va a fallecer el 14 de julio a la una y cinco minutos de la madrugada, en 1816. Entonces Miranda tenía 66 años. Bueno, pero estos cuatro años de prisión él no deja defender sus posiciones por escrito y desde las bóvedas del castillo de Puerto Cabello envía un memorial a la Audiencia de Caracas el 8 de marzo de 1812. Allí señala que el espíritu de la capitulación que él ha firmado ha sido violada por Monteverde, que él buscaba una reconciliación, que la propia España solo violenta con su sola prisión.
Después le manda una carta a Nicolás Bancitard, su amigo inglés, desde La Carraca, diciéndole que reclame por él ante España el cumplimiento de la capitulación, que abogue por sus salidas en la cárcel. E incluso el 30 de junio de 1814, cuando ya Fernando VII ha retomado la corona de España, recibe una carta de Miranda. Y a Miranda lo entusiasma la idea de que Fernando VII quiera gobernar con base en la Constitución liberal de Cádiz, que ha sido aprobada el 19 de marzo de 1812.
Pero eso no ocurre y Fernando VII vuelve a la monarquía absoluta, no a la monarquía constitucional que se ha propuesto en Cádiz. De modo que esa ilusión que tuvo Miranda fue momentánea. Quienes introducen dentro del marco la Constitución de 1812 a Fernando VII son Rafael Riego y su tropa, pero eso es en 1820.
De modo que esa ventana que Miranda creyó que se le estaba abriendo no ocurrió. Bien, fíjense que ha regresado a Cádiz, que fue el primer puerto español al que recaló, al que llegó en 1771, pero está regresando a Cádiz 45 años después y en unas condiciones totalmente distintas, muy distintas. Fíjense, hay que señalar algunas cosas al final de este programa: Miranda era masón, como siempre se ha dicho, y esto se ha extrapolado como si fuese algo de una gran importancia.
Era de una relativa importancia, ¿por qué relativa? Bueno, porque la masonería era una red también de apoyo; en su mayoría los masones eran liberales, no eran monárquicos, y esa red de apoyo sí fue muy eficiente para Miranda a lo largo de su vida. Fíjense que quien lo ha ayudado siempre es John Torbal y que también era masón. De modo que él forma parte de esa red, ¿verdad? Y esto es importante en su biografía, sí, pero no tanto como se ha dicho.
Por otra parte, Miranda no era un católico ortodoxo. Era su religión, pero no la practicaba con devoción y se había ido asomando al mundo liberal que la Iglesia católica proscribía completamente en su mayoría. Por ejemplo, en la lista de sus libros, de su biblioteca, ahí hay dos libros de John Locke. Pero ojo, esa es la lista primera de su biblioteca de 1780, cuando Miranda es todavía un hombre de 30 años y ya está leyendo a Locke.
Pero eso no nos lleva a decir que Miranda era un pensador liberal, es decir, Miranda tenía una cultura, de eso no hay duda, pero llegar a ser un pensador liberal es demasiado. No lo fue, sin duda que sus ideas eran liberales, no cabe la menor duda, porque el liberalismo es uno de los factores que sustenta el proyecto republicano en los estados modernos, tanto en los Estados Unidos como en Francia y en la América española. Por otra parte, Miranda fue, y eso sí lo fue, un militar formado con grandes éxitos.
Basta su participación de la Revolución francesa para demostrarlo y la inmortalización del apellido en el Arco de Triunfo de París es un hecho. También Miranda fue un político de su tiempo. Esto es importante: un hombre de diálogos y alianzas y negociaciones con conspiración en busca del poder para liberar a las provincias españolas en América. Bueno, Miranda también fue un gentilhombre, un caballero europeo: sus viajes, su galantería natural, sus amores variadísimos.
Recordemos del programa anterior, ese gran tour que hizo donde recorrió todo el mundo conocido prácticamente durante cuatro años. Miranda también fue valiente, pero de qué manera: son muchas las cárceles que padece, estuvo varias veces al borde la muerte. Los episodios carcelarios de su participación en la Revolución francesa le enfrían el guarapo a cualquiera, de modo que fue un hombre valiente y que padeció cárceles en muchas oportunidades.
Y también fue perseguido por la policía política española durante décadas, desde que deserta del ejército español en La Habana en 1783, pues hasta muy, muy entrado el siglo XIX son muchos años de persecución de la policía política española. Y bueno, hay que decir, por supuesto, que el periplo de Miranda, el periplo vital de Miranda, es excepcional. No hay ningún otro latinoamericano de su tiempo que haya acumulado las peripecias variadas y complejas que Miranda capitalizó a lo largo de su existencia.
Hay que decir, tuvo muchas alegrías y muchos éxitos, acompañados también de estruendosos fracasos, eso sí. Nadie puede afirmar que no intentó la liberación de las provincias españolas de América y en particular la suya, que era Venezuela. Una tenacidad de acero pulido como una espada afilada puede señalarse. Fue además el primer hispanoamericano en trabajar arduamente a favor de la creación del nuevo Estado de magnitud continental, que él concebía como Colombia, en homenaje al descubridor, por supuesto, el apellido de Colón.
Y él pensaba ese nuevo Estado integrado por todas las provincias americanas debía llevar este nombre. Que por cierto Bolívar lo retoma cuando crea la República de Colombia integrada por los departamentos de Venezuela, Cundinamarca y Quito, en 1819. Ahí hay un homenaje tácito a la idea de Miranda, la idea colombina de Miranda. Bueno...
Y su diario se llama la Colombeia también. Había toda una coherencia en él. Entre esos éxitos que veníamos señalando, él ha debido sentir una alegría pero indescriptible, el 5 de julio de 1811 en Caracas, cuando el Congreso aquel del que formaba parte decide crear la República de Venezuela en los límites que había tenido la Capitanía General de Venezuela, de España. Esto lo había soñado desde 1781, cuando peleó en la batalla de Pensacola en los Estados Unidos.
Ustedes lo recuerdan, cuando formaba parte del Ejército español estaba acantonado con Cajigal en La Habana y navegan hasta la Florida a respaldar al ejército norteamericano que está batallando contra el ejército británico, y allí los respaldan con un ejército español que era. Desde ahí comienza Miranda a soñar por la creación de las repúblicas autónomas de la América española, en 1781.
Y bueno, los últimos años de Miranda han debido ser un suplicio, infierno, ya que era una suerte de león hambriento enjaulado en aquellas cárceles de La Guaira, de Puerto Cabello, de Puerto Rico y el arsenal de La Carraca en Cádiz. Todo estaba por hacerse y Miranda allí confinado en las mazmorras españolas, escribiendo cartas subrepticiamente porque no es que él dictaba ahí 40 cartas al día. Eso les escribía cuando se descuidaban sus carceleros y podían enviarlas a través de otros descuidos, de modo que eran cartas subrepticias.
La verdad es que toda la vida de Miranda estuvo enfocada en un valor primigenio, el valor de libertad, y murió entre paredes habiendo perdido la libertad, murió preso. Sin duda Miranda es un personaje único, una tenacidad impresionante, monumental, y es a la vez un personaje luminoso y a la vez trágico. Y va a fallecer en su faceta trágica, preso, derrotado, después de haber capitulado frente a Monteverde y que se pierda la Primera República en Venezuela.
Pero ha podido también morir en uno de sus momentos de esplendor o de gloria, cuando obtiene la gloria en las batallas en la Revolución francesa o cuando va ascendiendo dentro del ejército español. Cuando un muchacho que se está formando y va a llegar hasta la cúspide de carrera militar, cuando llega a ser un general de la Revolución francesa. Por supuesto, en Francia.
Bien, hasta aquí la vida de este venezolano extraordinario, emocionante realmente, este héroe luminoso y trágico, pero uno de nuestros primeros héroes. Bien, habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos. Es un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada, Sebastián y Francisco Gil, y en la dirección técnica Francisco Gil. A mí me consiguen en mi correo electrónico Rafael Arraiz, arroba hotmail.com, y en Twitter arroba rafaelarraiz. Ha sido un gusto, como siempre, hablar para ustedes en estos dos primeros programas de la serie de militares que se los hemos dedicado a Francisco de Miranda Rodríguez. Hasta nuestro próximo encuentro. ¡Suscríbete!