Serie Militares
25 de octubre de 2021

Serie Militares. Cipriano Castro

Militares. Cipriano Castro.

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. En la serie de militares que venimos desarrollando hoy vamos a hablar de Cipriano Castro, un hombre que vive 66 años, entre 1858 y 1924. Era hijo de un hacendado, José del Carmen Castro, y de Pelagia Ruiz. Se va a educar entre Capacho y San Cristóbal. Allí recibe lo que entonces se llamaba las primeras letras, los enseñaban a leer, a escribir en unas escuelitas regentadas por señoritas, y vamos a tenerlo viviendo entre esas dos ciudades, Capacho y San Cristóbal, hasta que los padres, cuando él tiene 14 años, ya en 1872, deciden que sea sacerdote y lo inscriben en el Colegio Seminario de Pamplona.

Allá va él, joven, adolescente, Cipriano Castro, a formarse como sacerdote de la Iglesia católica. Iba a permanecer allá dos años cuando advierte que no tiene facultades sacerdotales, que no está hecho como pastor de almas. Iba a regresar a San Cristóbal y entonces se emplea en una casa comercial. Esa casa comercial se llamaba Fandieseltis y Compañía; por supuesto era una casa comercial alemana, o como había muchas otras casas comerciales alemanas en la región tachirense, porque estas casas financiaban la cosecha de los agricultores, la cosecha de café, por supuesto, y las exportaban a Europa, a Hamburgo fundamentalmente. De allí que un buen conjunto de familias alemanas se estableciesen en el Táchira y otro buen conjunto de familias alemanas se estableciesen en Maracaibo, que era el puerto natural del estado andino.

Y toda esta región de Táchira, el Norte de Santander en Colombia, Mérida y Trujillo era una región cafetalera importante, y sigue siéndolo, por supuesto, y de allí vienen algunos de los mejores cafés que probamos hoy en Venezuela. De modo que él va a trabajar allí, va a desempeñarse durante dos años como asistente en esa casa comercial. Allí conoce el negocio, quizás lleve libros de contabilidad, y a los 18 años, en 1876, se inicia la vida política del joven Cipriano Castro, quien va a oponerse a la candidatura de Francisco Alvarado a la Presidencia del estado Táchira. En 1876 está gobernando Antonio Guzmán Blanco y se elegían entonces los presidentes de los estados, y Castro va a oponerse, siendo un muchacho, a la candidatura de Alvarado.

Dos años después, en 1878, lo vamos a tener de administrador del periódico El Álbum allá en San Cristóbal. Sus dotes para el manejo de los números de la contabilidad se hacen evidentes en este período largo donde él va a estar allí, además que va a comenzar a participar, a enterarse como era natural de la vida política tachirense. Y en 1884 es hecho preso en San Cristóbal por un problema personal que tiene con el cura de Capacho, un problema del orden personal lo hace preso y a los seis meses de estar en la cárcel se fuga, se va a Cúcuta y en 1884 lo tenemos en Cúcuta.

Y además conoce a quien va a ser su esposa de toda la vida, Zoila Martínez de Castro, quien va a ser su esposa de toda la vida. Una mujer que vive mucho, vive 84 años. Doña Zoila había nacido en 1868 y fallece en 1952. Ellos se van a casar tres años después, en 1887, no tuvieron hijos. A todas luces doña Zoila era estéril porque don Cipriano tuvo hijos fuera del matrimonio, de modo que no se debía a él la incapacidad de procrear sino evidentemente a ella.

De modo que allá va a ocurrir su matrimonio en 1887 y ellos van a regresar ya como pareja al Táchira con el ejército de Carlos Rangel Garbiras a enfrentar al gobernador Espíritu Santo Morales y derrotan a las fuerzas de Espíritu Santo Morales, Rangel Garbiras y uno de sus lugartenientes, Cipriano Castro. En ese momento el joven es de una vez ascendido a general. Recordemos que en aquellos tiempos los ascensos militares no se debían exclusivamente a la carrera intramuros de los militares sino a las ejecutorias en el campo de batalla, y en este acontecimiento Cipriano Castro salda muy bien las dificultades y alcanza la victoria junto con su jefe Carlos Rangel Garbiras y es ascendido a general.

En 1888, Rangel Garbiras es designado entonces gobernador del Gran Estado Los Andes y Cipriano Castro de la sección Táchira. A todos los efectos era el gobernador del Táchira porque el Gran Estado Los Andes incluía lo que hoy en día está Táchira, Mérida, Trujillo y algunos otros territorios que hoy en día pertenecen a otros estados nacionales. De modo, el jefe político del Táchira va a ser Cipriano Castro, ya es un hombre de 30 años, no es un muchacho para las edades de la época, y va a gobernar su terruño, digamos así. Y dos años después, en 1890, comienza una etapa muy interesante para él y es que se viene a vivir a Caracas, porque es electo diputado por el Táchira al Congreso Nacional reunido en Caracas.

Recordemos ya que se había construido para 1890 el Palacio Federal Legislativo, lo había construido Antonio Guzmán Blanco en 1874, de modo que los diputados hacían vida en el hemiciclo del Palacio Federal Legislativo existente hoy en día, por supuesto. Y allí él realmente se entusiasma con la figura de Raimundo Andueza Palacio, que era un civil, un tribuno que hablaba muy bien y quedaba unos discursos extraordinarios y que concitó a su alrededor muchísima admiración. Uno de los admiradores de Raimundo Andueza Palacio va a ser el joven tachirense Cipriano Castro y, en representación de Andueza, él va a regresar al estado Táchira a apoyar la causa de Andueza, a enfrentar las fuerzas de Joaquín Crespo en toda la región de los Andes. Y Cipriano Castro derrota a las fuerzas de Crespo en la región de los Andes, pero Crespo vence en todo el resto del país.

Y a Castro no le queda otra alternativa que irse al exilio y el exilio para Cipriano Castro era moverse, pasar la línea de la frontera y estar en Cúcuta, o en las afueras de Cúcuta, como él mismo lo hizo. Y allí va a permanecer durante siete años en el exilio, va a estar de 1892 a 1899, porque esto coincide precisamente con los años en los que Venezuela va a ser gobernada por Joaquín Crespo, en este caso su enemigo. Porque Crespo va a entrar triunfante a Caracas en 1892, va a ser electo presidente de la República en 1893, va a entregarle el poder a Ignacio Andrade en 1898 y va a fallecer en 1899. De modo que mientras Joaquín Crespo es el taita, como lo llamaban los llaneros, mientras Joaquín Crespo es el taita en Venezuela, Cipriano Castro está en el exilio en Colombia.

En la hacienda Los Vados, muy cerca de Cúcuta, con su mujer, con Zoila Martínez de Castro, Zoila Rosa Martínez de Castro es el nombre completo, y esa hacienda estaba al lado de la hacienda de su compadre y amigo Juan Vicente Gómez, quien también estaba en esa región por motivos similares a los de Cipriano Castro, porque por razones políticas no podía estar en el Táchira. De modo que allí va a permanecer durante siete años hasta que se plantea la crisis política de Joaquín Crespo, que referiremos en la próxima parte del programa, pero que abre las puertas de la Revolución Liberal Restauradora, que fue como Cipriano Castro llamó a su revolución con la que va a entrar a Venezuela procedente de Cúcuta en 1899, específicamente en mayo de este año, y finalmente llegará triunfante a Caracas el 22 de octubre de 1899.

Todo esto lo veremos también con más detalle en la próxima parte del programa. Ya regresamos. Correo, rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba RafaelArraiz. Somos Unión Radio. En la parte anterior del programa estábamos viendo cómo Cipriano Castro estaba en el exilio en Colombia, en una hacienda cercana a Cúcuta, y viene la crisis política cuando Joaquín Crespo es dado de baja, muere en La Mata Carmelera, frente a las fuerzas del Mocho Hernández, y ha sido electo mediante un fraude electoral el general Ignacio Andrade, que era el protegido de Joaquín Crespo.

Y entonces, a la muerte de Crespo se crea una crisis política en Venezuela, y Cipriano Castro ve la oportunidad de su vida, un hombre que ya soñaba con alcanzar el poder. Recordemos que había una reforma constitucional que puso en guardia al general Guerra, entonces muy conocido por aquella época, y este se alza en contra del gobierno de Andrade. Y finalmente esa reforma se aprueba regresando la estructura territorial a los 20 estados pautados en la Constitución Nacional de 1864. También ese Congreso va a aprobar una primera ley de inversiones extranjeras y también hay un informe al Congreso Nacional presentado por el presidente Ignacio Andrade, en que se desprende que la situación económica del país era poco menos que desastrosa.

Lo de siempre: la dependencia de un solo cultivo, el café, hacía muy vulnerable la economía nacional, dependía muchísimo de las fluctuaciones del precio internacional del café, y esta circunstancia se veía añadida a la fragilidad con que Andrade había quedado una vez muerto Joaquín Crespo, porque el poder de Andrade era tributario de Crespo. Y entonces allí Cipriano Castro va a esgrimir su Revolución Liberal Restauradora. El 23 de mayo de 1899 se enfrenta con su Revolución Liberal Restauradora a la reforma de Andrade. De modo que se proponía Castro restaurar la legalidad violada por el gobierno, aunque todo indica que desde hace años Castro esperaba la oportunidad para buscar el poder nacional por la vía de las armas.

Como sabemos, había destacado mucho en su estado natal, Táchira, como un líder de significación regional. Además, habíamos dicho que había respaldado entusiastamente al gobierno de Andueza Palacio y desde 1892 permanecía en el exilio en Cúcuta, donde se había casado con Zoila Rosa de Castro, quien será conocida en Venezuela, como también dijimos, como doña Zoila. Y don Cipriano administraba una hacienda de su propiedad justo al lado de la de su compadre Juan Vicente Gómez, también en el exilio colombiano por las mismas razones políticas. De modo que la debilidad del gobierno Andrade no lograba consolidar un poder similar a lo que detentaba Crespo, avivó el empeño de Castro para llegar al poder.

Así fue como organizó un comando revolucionario, integrado por Juan Vicente Gómez, Manuel Antonio Pulido, Emilio Fernández, Régulo Olivares, Froylán Prato y Santiago Briceño Alesterán, todos en el exilio, e invaden el territorio nacional a partir del 23 de mayo. Y van a librar su primera batalla el día siguiente en Toñono, cerca de San Cristóbal, para continuar con los encontronazos guerreros de Las Pilas, El Sumbador, Cordero, Tobar. Ya cuando están en Tobar, el ejército sobrepasa a los 1500 soldados y se van acercando al centro del país.

Van a vencer en Parapara, en Nirgua, en Tocuyito, y el 14 de septiembre de 1899, cuando ya se hacía evidente que el ejército que comandaba Castro iba a llegar a Caracas triunfante. Pues ocurre esto: el 22 de octubre de 1899, después de haber negociado la entrega del poder el día antes con el general Luciano Mendoza, el 20 de octubre, el general Ignacio Andrade, abandonado por sus seguidores y traicionados algunos de ellos, abandona al país por el puerto de La Guaira rumbo a Puerto Rico. Recordemos que en ese trayecto Cipriano Castro, entre Cúcuta, Táchira y Caracas, se detiene durante varios días en Valencia.

Y allí los historiadores llaman a este episodio el círculo valenciano, porque hay un conjunto importante de valencianos, entre quienes está el general Ramón Tello Mendoza, Torres Cárdenas, etcétera, que van a rodear a Cipriano Castro y muchos de ellos se van a convertir en funcionarios importantes en los gobiernos de Cipriano Castro que van a tener lugar entre 1899 y 1908. De modo, este episodio del círculo valenciano no podemos pasarlo por alto, debemos señalarlo porque va a tener la mayor importancia. Recordemos que con la entrada de los tachirenses a Caracas en octubre de 1899 se va a iniciar un largo período de la historia venezolana, hemos llamado la hegemonía militar tachirense. Estos tachirenses van a gobernar al país entre 1899 y 1945: Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, todos tachirenses.

Veamos ahora los primeros años del gobierno de Cipriano Castro. Es un gobierno que va a iniciarse con la incomodidad no manifiesta del grupo de andinos que lo acompañan en la aventura, ya que a partir de su paso por Valencia se hace acompañar por lo que se llamó entonces el círculo valenciano, que en cierta medida impidió que los andinos detentaran todos los puestos de mando. Esto creó fricciones entre los andinos y Cipriano Castro, pero Cipriano Castro consideró que el círculo valenciano era importante dentro de sus alianzas estratégicas para gobernar, por el peso específico que tenían y porque eran del centro, no eran andinos, y él necesitaba también entenderse con los venezolanos del centro.

Además, estas tensiones se daban, pero la ascendencia de Castro sobre sus paisanos era suficiente como para mantenerlos satisfechos aunque rumiando o entre dientes manifestando la insatisfacción por la preeminencia del círculo valenciano. Por otra parte, la influencia de estos valencianos en el gobierno de Castro no fue óbice para que los andinos ocuparan otros destinos públicos. Luego, durante las largas dictaduras de Gómez, que veremos en próximos programas, la presencia andina y el gobierno se pronunciaron mucho más. En todo caso, con la llegada de Castro al poder comienza el largo camino de mando de un gentilicio que no había gobernado antes.

Esto no quiere decir que en gobiernos anteriores no hubiesen figurado andinos en puestos claves del aparato, y tampoco quiere decir que los andinos estuviesen completamente aislados del resto del país. Por el contrario, la región era de las principales productoras de café y contaba con un desarrollo propio muy superior al de otras zonas del país. Además, por razones históricas, no dispusieron de mano esclava durante el período colonial, lo que obligó a las familias lugareñas a trabajar la tierra ellas mismas y llevar la administración de sus fincas con criterios económicos muy claros.

Y de estas familias proviene la mayoría de los tachirenses que llegan al poder con Castro, entre ellos por supuesto su compadre y futuro sucesor, Juan Vicente Gómez. Y a pesar de que Castro incluyó en su gabinete al Mocho Hernández como ministro de Fomento, este muy pronto se va a alzar en armas y va a lograr reunir un contingente importante de soldados, pero va a ser derrotado en mayo del año 1900. No obstante, la derrota de Hernández, pocos meses después, en octubre, se alza el general Nicolás Rolando en Guayana proclamando la autonomía de la región y la seguidilla del alzamiento es incesante. Celestino Peraza se alzó en diciembre, Pedro Julián Acosta en enero de 1901, Juan Pietri en marzo, Carlos Rangel Garbiras penetra desde Colombia el Táchira.

De modo que todas las insurrecciones va a tener que enfrentarlas el ejército de Castro, comandado por Juan Vicente Gómez y otros generales fieles al tachirense. De modo que aquí empiezan los últimos combates de los caudillos regionales contra este gobierno que se inicia con Cipriano Castro. En la próxima parte del programa seguiremos viendo su peripecia. En la parte anterior del programa vimos cómo Cipriano Castro y el jefe de sus ejércitos, Juan Vicente Gómez, enfrentaban a una ristra de caudillos regionales.

Y ahora van a enfrentar algo más grande, que es la Revolución Libertadora de Manuel Antonio Matos. De modo que esto ya son palabras mayores porque estamos hablando del fundador de la banca en Venezuela, un hombre que contaba con muchísimos recursos y Castro pretendía lograr un crédito como el Banco de Venezuela, que era un banco propiedad de Manuel Antonio Matos, y esta institución consideró que no se ofrecían suficientes garantías y le negó el crédito por razones obvias. Esto enfureció a Castro, que entró en cólera e inició un enfrentamiento. Manuel Antonio Matos, con el apoyo de la New York and Bermuda Company, era una empresa que explotaba el lago de asfalto de Guanoco, más la empresa alemana del Gran Ferrocarril Venezuela, que era el ferrocarril Caracas-Valencia, y la compañía francesa del cable interoceánico, era el cable que iba de Francia a Carúpano.

Pues enfrentar militarmente a las fuerzas de Castro. O sea que Manuel Antonio Matos respaldo económico tenía y, por si fuera poco, mientras estos fuegos se han avivado en el territorio nacional, el presidente de la República, Cipriano Castro, respalda secretamente a una de las fuerzas en pugna en Colombia, de modo que el país no estaba en calma. Alrededor de Manuel Antonio Matos se van a congregar un conjunto de caudillos regionales. Allí estaban Luciano Mendoza, Domingo Monagas, Nicolás Rolando, Pedro Horacio Ducharne, Ramón Guerra, Juan Pablo Peñalosa, entre otros, y reciben una estocada difícil de superar en la Batalla de La Victoria en noviembre de 1902, donde el ejército que comandaba Manuel Antonio Matos, de catorce mil hombres, las fuerzas de Castro lo ponen en fuga. Los ponen en fuga, dispersándolo ya de una manera irremediable.

Una fracción de ese ejército huye hacia Ciudad Bolívar y se va a enfrentar con el ejército comandado por Juan Vicente Gómez el 22 de julio de 1903. Ese día tuvo lugar la última batalla que ha habido en Venezuela, ese fue el fin del caudillismo regional, padeció Venezuela durante todo el siglo XIX. Estamos en el 22 de julio de 1903, concluida así la última andanada de los caudillos regionales, esta vez en asociación con el capital nacional y extranjero: el capital nacional representado por Matos y el extranjero representado por las empresas que ya señalé. De modo que allí termina el caudillismo regional.

Mucha gente inadvertidamente se lo atribuye a Gómez, pero quien está gobernando es Cipriano Castro; lo que ocurre es que el jefe del ejército es Gómez, eso es cierto. Entonces de allí se ha extendido la idea generalizada de que quien acabó con el caudillismo regional fue Juan Vicente Gómez; sí, pero quien gobernaba era Cipriano Castro. También vamos a asistir entonces a reformas constitucionales. Cipriano Castro apadrina, promueve la Constitución Nacional de 1901 mediante un decreto del 27 de octubre de 1899 había sancionado la Constitución de 1893, pero muy pronto va a querer tener su propia Constitución.

Convoca una Asamblea Nacional Constituyente y se redacta una nueva Constitución que fue aprobada el 29 de marzo de 1901, fijando el período presidencial en seis años. Bueno, lo ha subido de cuatro a seis, sin reelección inmediata, y establece un nuevo método para la elección del presidente de la República. Ya veremos cuál es: esta misma asamblea por su parte designará a los generales Ramón Ayala y Juan Vicente Gómez como primer, segundo vicepresidente de la República. Y a partir del mes de octubre del año en que se fijen elecciones, los consejos municipales escogerán entre los candidatos a uno; en caso de no ser unánime la decisión, el Congreso Nacional la perfeccionaría.

Como era de esperar, para las elecciones de octubre de 1901 se presentó un solo candidato: Cipriano Castro. Bien. El otro episodio que le toca vivir a Castro es el del bloqueo. Recordemos que Alemania e Inglaterra contemplan con alarma cómo la República de Venezuela se acerca a la insolvencia económica, la caída en los precios del café así como otras calamidades hacía imposible para Venezuela la cancelación de sus deudas, en particular el préstamo que había contraído con el Disconto Gesellschaft de Berlín en 1896, en tiempos de Joaquín Crespo. Pero 1896 es muy cerca, son seis años antes, y esto lo había firmado Crespo para honrar el contrato firmado por Guzmán Blanco con las empresas constructoras de ferrocarriles.

Al reclamo alemán británico se van a sumar Italia, Francia, Bélgica, Holanda, España y México, todos estos países con reclamos que formular al insolvente Venezuela de entonces. Y el 9 de diciembre de 1902, la armada alemana e inglesa bloquean el puerto de La Guaira. El 13 de diciembre bombardean Puerto Cabello y el 17 se aposta enfrente a la fortaleza de San Carlos en la Barra del Lago de Maracaibo, un buque italiano fondea en la desembocadura del Orinoco. La reacción inmediata de Castro fue contundente, le pidió al historiador Eloy González que redactara una proclama repeliendo el bloqueo y en ella puede leerse el 9 de diciembre de 1902 la famosa frase: "la planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria".

Bueno, el efecto inmediato del bloqueo fue en la galvanización de las fuerzas nacionales alrededor de Castro, e incluso las que lo adversaron, y no obstante el apoyo recibido al conflicto, no va a resolverlo el presidente de Venezuela, Cipriano Castro, sino que lo resuelve el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, presidido por Teodoro Roosevelt, ya que el episodio era un tema perfecto del derecho internacional público. El gobierno norteamericano invocó la doctrina Monroe concebida por el presidente de los Estados Unidos en 1823, James Monroe, según la cual América para los americanos; eso también suponía que Europa era para los europeos, en otras palabras. Si alguna potencia europea intentaba invadir territorio americano, los Estados Unidos la enfrentarían y, por otra parte, los Estados Unidos jamás intentarían invadir algún territorio europeo o de su zona de influencia.

Sobre las bases estadounidenses, Castro aceptó o invocó la intervención de los Estados Unidos para la solución del conflicto y así fue. El 13 de febrero de 1903 se firmó el Protocolo Washington por parte de Herbert Bowen, autorizado por el gobierno de Venezuela, y Michael Herbert, embajador del Reino Unido en los Estados Unidos de Norteamérica. En el protocolo se establece literalmente que Venezuela se obliga a ceder con este objeto en favor del gobierno británico, principiando desde el 1 de marzo de 1903 el 30% en pagos mensuales de los ingresos aduaneros de La Guaira y Puerto Cabello que no podrán ser destinados a otros objetos. Eso es lo que acabo de leer textualmente.

Firmado el documento, las naves europeas abandonaron nuestras costas y se hizo el episodio del bloqueo. Investigaciones recientes revelan que Alemania había proyectado una situación más permanente de sus tropas en Venezuela, llegando incluso a concebirse una suerte de dominio estable. Sin embargo, el tema era internacional y Roosevelt, que al parecer conocía estos planes por sus servicios secretos, no podía permitir que potencias europeas intervinieran en territorio del continente americano. El episodio del bloqueo afianzó a Castro en el poder e incluso le permitió incorporar al Mocho Hernández a su gobierno de nuevo, lo designó embajador de Venezuela en Washington. Los hechos le allanaron el camino a Castro y por ello se empeñó en la reforma de la Constitución, otra reforma constitucional que va a ocurrir en 1904, como veremos en las próximas partes del programa.

Ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radio Cultural. Recuerda, todos los programas están colgados en la aplicación anchor.fm. Este programa, Venezolanos, lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana. Somos Unión Radio Cultural. Escuchar la palabra de Dios nos acerca a la reflexión espiritual, nos fortalece la fe y la esperanza, su presencia es vital para la humanidad, para Venezuela y el mundo entero. Y nosotros somos parte de esta historia del reinado de Dios.

Ustedes y yo, los cristianos católicos y aquellos que se sientan tocados por el Espíritu de Jesús de Nazaret, por el Espíritu Santo. Decíamos en la parte anterior del programa que Castro, digamos, que envalentonado con la solución del conflicto del bloqueo, aunque no lo resuelve él sino los Estados Unidos de Norteamérica, bueno, adelanta una nueva reforma a la Constitución Nacional. Recordemos que Castro había sido electo para gobernar seis años, entre 1902 y 1908, sin reelección. Sin embargo, con la Constitución nueva de 1904 se suspende el período vigente y modifica el sistema de elección.

Ya no será a través de los consejos municipales, sino un grupo de 14 electores, similar al del autócrata Guzmán Blanco, y así se elige a Castro como presidente de la República para el sexenio 1905-1911. Este episodio ya descarado viene a consolidar lo que antes era una tendencia: el presidente de la República de turno se mandaba a confeccionar una Constitución Nacional como si fuera un traje a medida para perpetuarse en el poder. Fíjense que no han pasado tres años desde la Constitución de 1901 y ya Castro modifica a su favor el período constitucional con la de 1904. Además, sobre la base del nuevo texto constitucional designa a dos vicepresidentes de la República, Juan Vicente Gómez y José Antonio Bellutini.

Bien consolidado en el poder, Castro se entrega con mayor fruición a la alegría de vivir. Entonces en la prensa comenzaron a llamarlo el bailarín eléctrico por sus dotes para la danza desenfrenada; era un hombre de una sensualidad por el poder total. Su actitud festiva contrastaba con la del vicepresidente Gómez, quien llevaba una vida rutinaria, alejada de ruidos. De pronto Castro comenzó a desconfiar de su compadre Gómez y le tendió una trampa, pero Gómez, muy zamarro, la advirtió a tiempo y no cayó en ella. La trampa consistió en que Castro de manera imprevista le cedió el poder al vicepresidente Gómez, con la secreta aspiración de que este intentara quedarse con el poder y no devolvérselo, pero Gómez se lo devolvió una vez que los seguidores de Castro, a través del Congreso Nacional, organizaron un regreso apoteósico que llamaron la aclamación.

Fíjense que estas historias en Venezuela no son nuevas. La aclamación también se llamó el tercer gobierno de Antonio Guzmán Blanco. Gómez permaneció fiel a su jefe y en esta oportunidad no se quedó con el mando, logrando deshacer las sospechas que pesaban sobre su persona sin caer en la celada de su jefe. La estratagema de Castro recuerda a la del otro Castro, Julián, recuerden ustedes, quien hizo algo parecido, como vimos en un programa anterior. Muy pronto Cipriano Castro enferma de los riñones y es operado de urgencia en Macuto.

En febrero de 1907 la enfermedad despierta apetencias en distintos actores y se activan varias conspiraciones: una en contra de Gómez, por parte del círculo castrista que lo adversa; otra por parte de los exiliados que ven en el general Antonio Paredes la persona indicada para invadir a Venezuela y derrotar a las fuerzas de Castro, cosa que se intenta. Pero al fracasar, Antonio Paredes es apresado y fusilado en abierta violación del marco constitucional. Recordemos que Venezuela fue el primer país en abolir la pena de muerte con la Constitución de 1864, la que promovió el federalismo cuando gobernaba Juan Crisóstomo Falcón, de modo que aquí se fusiló a Antonio Paredes.

Y otra, lenta y más segura, la conspiración que adelanta el propio Gómez en su acostumbrado silencio. Lo primero que hace Gómez es pulsar al gobierno de los Estados Unidos, a quien por interpuesta persona le consulta sobre la aceptación de un golpe de Estado que él le daría al presidente en funciones. La respuesta fue positiva, de modo que era cuestión de tiempo que Juan Vicente Gómez sustituyese a Cipriano Castro. El concepto que tenían los Estados Unidos de Cipriano Castro era bastante duro, muy duro. El presidente Roosevelt lo despreciaba abiertamente, había observado su conducta de cerca en todo el tema del bloqueo y cómo fue resuelto ese tema.

Esa oportunidad se le va a presentar a Juan Vicente Gómez a partir del 24 de noviembre de 1908, cuando Castro se embarca en La Guaira rumbo a Alemania, donde va a ser intervenido quirúrgicamente por un gran especialista en el sistema renal en la ciudad de Berlín. El 19 de diciembre de 1908, el general Gómez, vicepresidente de la República, le da un golpe de Estado a su compadre; no encuentra resistencia a sus pretensiones en el ejército, el ejército lo controlaba él, ya que esto venía pasando desde hace años. Y recibe de inmediato el apoyo de los Estados Unidos, donde envían un comisionado que llega muy pronto a Caracas a reconocer el gobierno naciente de Gómez.

Por su parte, el calvario de años que sufriría Castro está por comenzar. Recordemos que Castro va a morir en el exilio en Puerto Rico en 1924, después de haber pasado todo tipo de vicisitudes, que sería muy muy extenso relatar, prácticamente un cuento fantástico. En todo caso, refiramos algunos hitos importantes de ese periplo dramático: Cipriano Castro en el exilio. Recordemos también que Gómez se va a valer de un cable falso donde Castro lo mandaba a matar; ese es el argumento que tiene Juan Vicente Gómez para desplazarlo del poder, un cable que resultó ser falso en el que supuestamente Castro ordenaba matar a Juan Vicente Gómez una vez que estaba ya en alta mar.

Ese fue el argumento que tuvo Gómez en su mano para desplazarlo del todo. Bien, vamos a tener después de la operación en Berlín, vamos a tener a Cipriano Castro en Trinidad. Allí él intenta armar una fuerza militar para invadir a Venezuela, no consigue los recursos, se desplaza a Martinica, de Martinica se va a París, en París de París pasa a Tenerife. Todo esto está ocurriendo entre el año 1909-1911. En 1912 regresa a Berlín y luego lo vamos a tener en Nueva York, en Ellis Island, en 1913. Allí está tratando de recibir apoyo norteamericano para recuperar el poder en Venezuela, no lo consigue, y en 1913 se va a Cuba. De Cuba pasa a Washington, de Washington pasa a Trinidad.

En Trinidad va a vivir entre 1913 y 1916, allí recibía gente, familiares, allegados suyos, buscaba, trataba infructuosamente de armar un ejército para invadir a Venezuela y recuperar el poder. No lo lograba, pasa tres años en Trinidad, regresa a Nueva York, de nuevo en Ellis Island, era el lugar donde ponían una suerte de cuarentena a las personas que llegaban a Nueva York con determinadas circunstancias. En 1917 lo vamos a tener de vuelta en Trinidad y luego ya los últimos años, entre 1918 y 1924, lo vamos a tener en Puerto Rico. Envejeciendo, amargándose por lo que le ha ocurrido en su vida y tratando infructuosamente de recuperar el poder perdido en Venezuela.

Un personaje trágico, además interesante, por supuesto, como todos los personajes históricos. Esta fue entonces la vida de Cipriano Castro, que va a morir a los 66 años en Puerto Rico. Si ustedes ven fotos de él a esa edad, es un anciano bastante deteriorado por una salud muy resentida por el problema renal que lo aquejaba desde 1907. Y estamos en 1924, era un hombre que muere a los 66 años y las fotos parecen de un anciano de 80 y tantos. Claro, hay que tomar en cuenta cómo era la calidad de vida de la gente de entonces, cuando la medicina no había avanzado tantísimo como ha avanzado hoy en día.

Bien, hasta aquí el programa de hoy. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca, me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Juan Clark. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba RafaelArraiz. Como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes en este programa que hemos pasado revista a la vida y obra del general Cipriano Castro.

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