Serie Militares
19 de octubre de 2021

Serie Militares. Joaquín Crespo

Militares. Joaquín Crespo

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Rafael Arráiz Lucca. Joaquín Crespo, militar venezolano que vive 57 años, entre 1841 y 1898, año de su muerte en combate. Crespo nació en San Francisco de Cara, pero se crió en Parapara, estado Guárico.

De modo que vamos a hablar del guariqueño que se mueve cuando niño entre Parapara Ortiz y distintas regiones llaneras del estado Guárico. Y allá en San Francisco de Cara y luego en Parapara será donde aprenda a leer y a escribir. No tuvo una educación formal más allá de esa, pero sí un talento particular para las armas y el ejercicio del poder.

Lo vamos a hallar, después de una adolescencia llanera en medio de un conjunto familiar constituido, iniciando su carrera militar en 1858 cuando apenas tiene 17 años e ingresa en el ejército de Juan Crisóstomo Falcón como cabo. Allí va a participar en la Guerra Federal y va a estar a las órdenes de Falcón, de Ezequiel Zamora y de Antonio Guzmán Blanco. En este período de su vida, entre los 17 y 23 años, deja de ser un adolescente muy pronto y comienza a destacarse a lo largo de la Guerra Federal. Cuando la Guerra Federal termina en 1863, al año siguiente ya Joaquín Crespo es ascendido a general de brigada.

Estamos hablando del muchacho de 23 años que ya es general de brigada, por supuesto una carrera fulgurante que podía hacerse antes. Hoy en día esto es imposible. Estas carreras se hacían así porque los ascensos ocurrían en el campo de batalla por ejecutorias particularmente importantes, por victoria, por hazaña y por conducta. Eso era lo que explicaba que un joven de apenas 23 años llegase a ser general de brigada.

Ha debido destacarse muchísimo a lo largo de la guerra como para que sus superiores, Falcón, Zamora, aunque Zamora muere muy pronto en la Guerra Federal y lo vio muy poco, pero seguramente Guzmán Blanco, lo distinguió por sus actividades.

Ese año de 1864 se va a casar Joaquín Crespo con Jacinta Parejo en el pueblo de Parapara. Jacinta Parejo era viuda y esto es un matrimonio importante porque podemos afirmar que la pareja de Joaquín Crespo y Jacinta Parejo fue una pareja del poder en muchos sentidos. Ella se ocupó mucho de la política y del poder, y participó directamente en los temas políticos de su tiempo, lo que las distingue muy señaladamente. Esto lo han advertido con claridad historiadores como Ramón Velázquez o como Guillermo Morón, dándole la importancia que se merece a esta mujer.

No es frecuente, porque para el siglo XIX era muy poco frecuente que una mujer atendiera asuntos más allá del hogar y la crianza de los hijos. Ella entró en política y participaba en reuniones incluso cuando Joaquín Crespo estaba en el exilio o porque no estaba en el país por alguna circunstancia. Ella permanecía trabajando en los temas vinculados con los intereses políticos de su marido. De modo que aquí tenemos una pareja de poder como pocas veces se ha dado.

Yo me atrevería a decir que en el siglo XIX ella es la que tiene una mayor distinción en este sentido, porque Dominga Ortiz o Bárbara Nieves, que fueron las mujeres de Antonio Páez, o Ana Teresa Ibarra, la esposa de Antonio Guzmán Blanco, y las esposas de los hermanos Monagas no tuvieron una participación tan destacada como Jacinta Parejo. De modo que al hacer un programa de Joaquín Crespo es imposible que no nos detengamos en ella y esta particular singularidad.

Lo vamos a tener también en 1864, como diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Guárico. Sus jefes le asignan al estado Guárico como su coto de caza, como su cuartel o sus ámbitos de ejecutorias políticas una vez terminada la Guerra Federal. Allí va a estar él como diputado a la Asamblea Legislativa de Guárico, consolidando un liderazgo regional en el llano venezolano. Al año siguiente, entre 1865 y 1868, es diputado al Congreso Nacional en representación de Guárico.

Y esto es importante para él porque supone venirse a vivir a Caracas. Recordemos que este es un joven que se ha criado en el Guárico, que se ha incorporado a una guerra y no ha vivido nunca en la capital. De modo que los trámites políticos, palaciegos, capitalinos, nunca los había experimentado hasta ese momento en el que es electo diputado al Congreso Nacional por esos tres años. Recordemos también que en 1868 ocurre la Revolución Azul de José Tadeo Monagas, y en ese momento Joaquín Crespo toma las armas contra Monagas.

Recordemos que Monagas se va a alzar contra lo que queda del gobierno de Juan Crisóstomo Falcón, porque Falcón ha renunciado y le han entregado el poder al soldado sin nombre Manuel Ezequiel Bruzual. De modo que Crespo, respondiendo a sus jefes naturales, que son los federales, va a tomar las armas en contra de José Tadeo Monagas, que va a entrar triunfante a Caracas con la Revolución Azul en 1868. Tiene lugar la última batalla que se recuerde en Caracas, que fue la Batalla de San Susi, donde exactamente queda hoy en día el centro comercial Chacaíto y la Plaza Brión.

Allí hubo una batalla. Recuerdo que mi madre me contaba que de niña, cuando eso era campo, no era todavía ciudad. Todavía se conseguían casquillos de balas y los cartuchos de las balas ya utilizados. Bien, allí va a estar Crespo contra Monagas infructuosamente y además Crespo aún no era un líder como tal al alzarse junto con otros que se resisten a la conquista del poder contra Monagas, pero finalmente Monagas alcanza el poder.

Crespo se repliega, es uno de los derrotados, no es hecho preso, logra refugiarse en el llano y espera otras oportunidades en su vida. Y esa oportunidad va a llegar muy pronto, cuando Antonio Guzmán Blanco desembarca en Curamichate con un ejército procedente de Curazao y se le va sumando gente, soldados quiero decir, por el camino. Uno de los que se le suma a ese ejército de Antonio Guzmán Blanco es Joaquín Crespo. Y ahí va a tener una actuación muy destacada en la Revolución de Abril.

Crespo avanza desde el estado, hoy en día del Estado Falcón, entonces era el Estado Coro. Avanza desde allá con un ejército poderoso y logra entrar a Caracas triunfante en abril de 1870. Entonces otra vez lo va a distinguir Antonio Guzmán Blanco ascendiendo a Joaquín Crespo al grado de general en jefe. Eso va a ocurrir en 1871.

Y de nuevo Antonio Guzmán Blanco lo remite al Guárico y allá lo designa jefe civil y militar de Guárico, es decir la autoridad máxima. Allí va a estar entre 1871 y 1874. En 1874 también es designado presidente del estado Guárico. Recordemos que ese primer gobierno de Antonio Guzmán Blanco va de 1870 a 1877 y allí Joaquín Crespo tiene, como vemos, primero una actuación importante como jefe civil y militar de Guárico.

Y en 1876 Guzmán Blanco lo designa nada menos que ministro de Guerra y Marina, y va a estar dos años, entre 1876 y 1877. Como sabemos, termina el gobierno de Guzmán Blanco en 1877, viene el gobierno de Francisco Linares Alcántara. En 1877 viene la reacción contra Guzmán, se derriban las estatuas de Guzmán, pero el general Francisco Linares Alcántara muere por una intoxicación en La Guaira. Se desata una crisis política, asume el poder el general Sedeño y Guzmán Blanco va a regresar de París, donde se había ido como ministro plenipotenciario.

Por supuesto, Joaquín Crespo va a apoyar el regreso de Antonio Guzmán Blanco después de la muerte del general Linares Alcántara. En la próxima parte del programa veremos más. Para alguna sugerencia sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarais@hotmail.com. En la parte anterior del programa habíamos dejado a Joaquín Crespo apoyando a Antonio Guzmán Blanco después de la muerte de Linares Alcántara.

Y lo vamos a hallar en 1880 como jefe civil y militar de Maracay, designado por Guzmán Blanco, quien de nuevo está ejerciendo la presidencia de la República. Y a su vez ha hecho una reforma de la organización política territorial del Estado. Guzmán Blanco ya creando unos estados que llevan los apellidos de su padre, el estado Guzmán, y el apellido suyo, en una epifanía del personalismo, por parte de Guzmán Blanco crea el Estado Guzmán Blanco que era muy grande porque incluía lo que hoy en día es el Distrito Federal, el Estado Miranda, el estado Aragua, el estado Carabobo, etcétera.

Era un estado enorme en el centro del país y el designado presidente de ese estado va a ser Joaquín Crespo en 1882. De modo que la confianza que tenía Antonio Guzmán Blanco en Joaquín Crespo era en ese momento absoluta y es por ello que lo va a proponer al Consejo Federal de Gobierno para que sea electo presidente de la República, para el bienio 1884-1886. De modo que allí es electo Joaquín Crespo y Guzmán Blanco de nuevo se va como ministro plenipotenciario de Venezuela a París y viene entonces la presidencia, la primera presidencia del general Joaquín Crespo.

Decidida entre las candidaturas de Venancio Pulgar y de Juan Pablo Rojas Paúl, el Consejo Federal optó, aconsejado por Guzmán Blanco, por Joaquín Crespo, y este asume la presidencia el 27 de abril de 1884. Como les dije, Guzmán Blanco se va a Europa, primero se instala en Londres y luego se muda a París. El bienio para Crespo representó una ardua prueba de su fidelidad a Guzmán ya que no fueron pocos los que se le acercaron con el ánimo de contraponerlo a su mentor y compadre. Y en este sentido, Crespo cumplió la fidelidad que suelen exigir los caudillos hacia su persona más que sus ideas.

Le tocó enfrentar las calamidades que produjo una plaga de langosta que azotó los cultivos hacia finales de 1884. Este hecho vino a sumarse a la ya precaria situación de los precios del café, afectados por la crisis mundial de la economía en aquellos años. Y la situación de las arcas nacionales era de tal precariedad que se hizo necesario recurrir a un préstamo y a reducir en un 25% el sueldo de los empleados públicos.

También, en 1884 tuvo Crespo que presidir las exequias de Antonio Leocadio Guzmán y trasladó de inmediato sus restos al Panteón Nacional. Moría el padre de Antonio Guzmán Blanco que, como sabemos, fue tan importante en la vida de su hijo y en la política venezolana. En 1885 le toca a Crespo enfrentar un déficit fiscal muy pronunciado y esto ocurre mientras se está inaugurando el ferrocarril Valencia-Puerto Cabello. Bajo el mismo esquema de garantía del 7% de retorno a la inversión que se había pautado en tiempos de Guzmán Blanco mediante contratos firmados.

Y también durante este año, de 1885, veremos al incansable general Venancio Pulgar levantarse en armas y entrar al país desembarcando en el puerto de Carúpano. La rebelión de Pulgar es dominada, pero supuso un nuevo desembolso no previsto, esto engrosó todavía más la insuficiencia económica del gobierno de Crespo. Y a la vez en la Universidad Central de Venezuela manifestaron en contra de un extraño personaje muy cercano a Crespo y su familia, Telmo Romero, director del manicomio de Caracas.

Aficionado a temas médicos, una suerte de brujo o curandero que profesaba unas insólitas creencias en relación con la cura de la locura. La protesta se concentró en la quema de uno de sus libros. En el fondo, por lo que se estaba protestando era por la incompatibilidad entre la ciencia médica, que se rige por mediciones confiables, y la práctica sin fundamento científico que desplegaba el señor Romero con el respaldo del presidente Crespo y su familia. Bueno, aquí estamos frente a algo que después trabajó mucho la literatura, que es el realismo mágico latinoamericano.

Quizás aquí hay que recordar que el padre de Joaquín Crespo también era brujo, también era hierbatero, curandero. Y no extraña entonces que Crespo creyese en las facultades de Telmo Romero, pero eso estaría bien si quedase dentro del ámbito de lo personal. Lo grave es que Crespo lo designa director del Manicomio de Caracas porque este hombre tenía unas hipótesis completamente delirantes sobre el origen de la locura y pensaba que tenía una cura para esto.

Miren, pues, es una típica escena del pensamiento mágico latinoamericano. Y ya cerca de cumplirse el bienio 1884-1886 el Consejo Federal escogió de nuevo a Guzmán Blanco para regresar a la presidencia y así ocurrió, lo hizo el 27 de abril de 1886. Sin embargo, el ilustre americano, como se hacía llamar Antonio Guzmán Blanco, no estaba seguro que quería regresar. O le gustaba que le adularan, el caso es que tuvo que viajar a Europa una delegación para convencerlo de la necesidad imperiosa del regreso.

Cosa que Guzmán aceptó sin mayores problemas y llegó a La Guaira en agosto de mil ochocientos ochenta y seis, había sido electo en abril, como vemos, no tenía demasiado apuro. En este tema, ¿verdad?, y allí sus aduladores le atribuyen un nuevo título a Guzmán, lo llaman el Aclamado de los Pueblos. Bien, por otra parte, al nomás llegar Guzmán, reconoce con grandes epítetos al general Crespo y entonces lo llamó literalmente un modelo de hombres dignos. Mientras celebraba su fidelidad al regresarle el mando sin aspavientos también lo llamó héroe del deber cumplido.

Bien, ahora viene entonces la tercera presidencia de Antonio Guzmán Blanco, que va de 1886 a 1888 y sus aduladores llamaban La Aclamación. Y entonces viene después de esa presidencia, recordemos que Guzmán Blanco no termina el período. Le entrega la presidencia al general Hermógenes López. El Consejo Federal de Gobierno elige para el bienio 1888-1890 al doctor Juan Pablo Rojas Paúl por indicación directa del propio Guzmán Blanco, que lo sugiere, y entonces Rojas Paúl comienza un proceso de separación de Antonio Guzmán Blanco.

De acumulación de un poder propio, aunque no era militar, y uno de los que se alza contra Rojas Paúl es el general Crespo, quien se acerca a Coro desde Curazao a bordo de la goleta Anaja-Cinta. Pero no tiene éxito Crespo y es apresada por el general Francisco de Paula Páez el 2 de diciembre de 1888. Entonces Crespo fue hecho preso y llevado a la cárcel de La Rotunda, en Caracas.

Y allí va a visitarlo el presidente Rojas Paúl y en el diálogo que tienen llegan a un avenimiento. Crespo acepta abandonar el camino de la insurrección armada, Rojas Paúl lo indulta y Crespo se va al exilio hacia Perú en el mismo mes de diciembre de 1888. En la próxima parte del programa, vamos a ver qué otras peripecias ocurren en la vida de Joaquín Crespo. Ya regresamos.

Bien, vamos a tener entonces en el exilio a Joaquín Crespo entre 1889 y 1890 en Perú. Antes habíamos visto, en la parte anterior del programa, cómo llegan a un acuerdo Rojas Paúl y Crespo, que había sido hecho preso en la cárcel de La Rotunda, para que Crespo pusiera las armas y se fuese al exilio. Pero ya en 1890 cambia el poder político y comienza la presidencia de Raimundo Andúesa Palacio, el acuerdo con Rojas Paúl pierde vigencia. Y Crespo regresa a Venezuela del Perú y es entonces electo senador por el Guárico.

Recordemos que en el Guárico Crespo era, pues digamos, el líder natural que se había labrado aquel liderazgo ya desde hace unos cuantos años, de modo que él es senador por el Guárico, pero también comienza a observar con mucho recelo la reforma que pretende hacer Raimundo Andúesa Palacio para extender el período presidencial de dos años a cuatro años. Y comienza Joaquín Crespo a molestarle toda la situación y todo el programa político que venía desarrollando su adversario político Raimundo Andúesa Palacio. Y entonces, Crespo, una vez que Andúesa introduce la Reforma Constitucional, Crespo se alza en armas. A esa revolución le va a llamar la Revolución Legalista.

Entonces Andúesa designa al general Casañas al frente del ejército para enfrentar al ejército de Crespo y el encontronazo ocurre pero ninguno fue derrotado absolutamente. Casañas regresa a Caracas y es sustituido al mando del ejército por Julio Zarría, quien era entonces ministro de Guerra y Marina. Y en esa época se alegaba que la violencia que sacudía el país se debía a la pretensión continuista del presidente y que se imponía un retiro.

Así ocurrió: Andúesa renuncia por carta el 17 de junio de 1892, señalando en ella a su sucesor inmediato, que fue Guillermo Tell Villegas, y dice en esa carta Raimundo Andúesa Palacio lo siguiente: "Si mi nombre puede ser causa para seguirse derramando la generosa sangre venezolana, que desaparezca para siempre del estadio de la política y sea reemplazado por el venerable nombre de usted". Bien, Andúesa se va a Martinica con su familia y lo vamos a tener de vuelta en Venezuela en 1898.

Y a partir entonces, como les decía, de la decisión de Andúesa Palacio de imponer la Reforma Constitucional al margen del Congreso Nacional y con la sola aprobación de las legislaturas estadales, el general Crespo inicia su revolución legalista. Finalmente entra a Caracas triunfante el 6 de octubre de 1892 Joaquín Crespo y de inmediato toma medidas. Entre ellas, el embargo de los bienes de 340 funcionarios del gobierno saliente y anuncia que serían juzgados por responsabilidad política e administrativa. La medida causó asombro, no poco revuelo porque no era una práctica común en aquel entonces.

Además, Crespo se negaba a reconocer las deudas en que había incurrido el Estado con motivo de las acciones militares que adelantó Andúesa para defenderse del desafío al propio Crespo, aunque el asunto fuera complejo. Y el gobierno de Crespo, después de las negociaciones del rigor, llega a un acuerdo con el Banco de Venezuela dirigido entonces por Manuel Antonio Matos. Como sabemos, es el fundador en la banca privada venezolana: fundó el Banco de Venezuela, fundó el Banco de Caracas, y el acuerdo acerca del pago que el Estado había contraído con la institución bancaria se formaliza, tiene efecto.

Este tema, por otra parte, estuvo signado de la presión que el gobierno ejercía sobre Manuel Antonio Matos, ya que este había sido integrante en la administración Andúesa. Finalmente no solo Matos pasa a ser parte del gobierno de Crespo, sino que este conviene una amnistía en relación con los 340 funcionarios que persiguió al principio su gobierno. De modo que aquí vemos a Joaquín Crespo con mano dura al principio y una mano suelta, soltó el puño que ahorcaba a esos 340 funcionarios y los benefició con una amnistía.

Y por otra parte, a partir del momento mismo en que asume el mando, Crespo se propone hacer buena la mención al legalismo de su revolución y convoca a unas elecciones directas. Vuelven las elecciones directas para elegir a los integrantes de la Asamblea Constituyente, para que redacten un nuevo texto constitucional. La Asamblea se constituye el 4 de mayo de 1893, bajo la presidencia del general José Antonio Belutini. La Asamblea confirma a Joaquín Crespo como presidente provisional, sanciona una nueva ley electoral y fija los comicios para el 1º de diciembre de 1893 sobre la base de la nueva Constitución Nacional.

Ahora veamos qué novedad extrae esta nueva Constitución Nacional, promulgada el 12 de junio de 1893 por la Asamblea Nacional Constituyente y sancionada por Crespo días después. La carta magna regresó al período constitucional de cuatro años, y al voto directo y secreto que había fijado la Constitución Nacional de 1858, aquella por la que se eligió por primera vez un presidente de la República de manera directa y secreta. El primero que fue electo así fue Manuel Felipe de Tovar. Y el texto constitucional además prohíbe la reelección inmediata.

De modo que, con esta Constitución del año 1893 se retoma el espíritu democrático de la Constitución de 1858. El país regresaba a tiempos anteriores a los de Guzmán Blanco. Recordemos que a medida que avanzaba Guzmán en sus gobiernos iba desdiciéndose de su origen liberal y federal y de sus banderas democráticas para asumir el centralismo, el voto indirecto. Guzmán además abolió el secreto del voto, imagínense lo que significa eso para la democracia.

Y todo esto va a hacer Guzmán a partir de sus dos reformas constitucionales, las de 1874 y la de 1881. De modo que Crespo se presenta, vence en las elecciones de diciembre de 1893 de manera abrumadora, saca 349.447 votos y asume la Presidencia Constitucional de la República el 14 de marzo de 1894 para ejercer el mando durante cuatro años. Por cierto, esta constitución hablaba del voto universal, lo que suponía que pudiesen votar las mujeres, pero no logró hacerse efectivo en la práctica, de modo que estos 349.447 votos de Joaquín Crespo son hombres en su totalidad.

Claro, la situación económica que va a enfrentar Crespo hoy en este segundo gobierno no es la misma que imperó durante el gobierno anterior, de modo que las deudas que tiene la República son cuantiosas. Y Joaquín Crespo tiene que enfrentarlas en este su segundo gobierno con el famoso llamado entonces el Empréstito que lo pide la República en 1896. Este vocablo hoy en día no se usa, hoy en día hablaríamos del préstamo. Pero bueno, la República tuvo que recurrir a un préstamo para enfrentar las deudas que se producían como consecuencia de los contratos que había firmado Guzmán Blanco con las empresas ferrocarrileras.

Aquel 7% que se garantizó a las compañías concesionarias pesaba enormemente, ya que la sola operación de los ferrocarriles no alcanzaba la cifra y el Estado venezolano se había comprometido a pagarla. De modo que aquí lo que ocurría era lo siguiente, voy a intentar explicarlo. La República de Venezuela se comprometió a que hubiese pasaje o no hubiese pasaje, quienes habían construido los trenes, empresas inglesas, alemanas y francesas, recibían el 7% todos los años de su inversión. El pasaje y la carga más o menos sumaban el 2% todos los años, de modo que el Estado tenía que pedir un préstamo en la banca internacional para cubrir ese 5%.

Todos los años se pedía un préstamo para pagar el préstamo del año anterior y así se fue creando una bola de nieve gigantesca de una deuda muy, muy grande. Y al gobierno de Crespo no le queda otro camino que solicitar un préstamo para enfrentar la situación y se lo otorgó el Disconto Gesellschaft de Berlín. Y allí se desata una tempestad política porque ocurren muchas críticas con la firma del préstamo, pero uno se pregunta qué alternativa tenía Joaquín Crespo frente a las situaciones. De modo que en la próxima parte del programa veremos cómo concluye gobierno de Joaquín Crespo y cómo concluye su vida también, ya regresamos.

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Y la oposición al gobierno de Crespo consideraba que el empréstito gravaba severamente al país y que el Banco Alemán, que lo otorgaba, podría ser una amenaza para la soberanía nacional. Las críticas arreciaron a través de la prensa ya que había verdadera libertad de expresión, aunque algunos pensaban que no valía nada porque Crespo no le ponía atención a la disidencia. Sin embargo, hay pruebas en contrario que demuestran que sí atendía a la opinión pública. En cualquier caso el tema del préstamo fue muy significativo en la polémica pública y luego veremos cómo ese préstamo va a pesar tremendamente sobre el gobierno de Cipriano Castro cuando veamos al gobierno de Cipriano Castro.

El otro tema que está sobre la mesa es el de Inglaterra y la Guayana Esequiva. A finales de 1896 tiene lugar un hecho que desató las pasiones nacionales, soldados ingleses se empeñan en llevar los límites hasta el río Yuruari. Es un intento que fue severamente repelido por soldados venezolanos, que hacen presos a los invasores y luego izan la bandera nacional en el sitio confiscando la inglesa. Este hecho fue considerado como una grave ofensa por Inglaterra que reclamó airadamente al gobierno venezolano, la escalada del conflicto era vertiginosa.

O sea que lleva al presidente de los Estados Unidos en Norteamérica, que entonces era Grover Cleveland, a invocar la doctrina Monroe, América para los Americanos. Y el mensaje de Cleveland es claro, hacia Inglaterra: no deben seguir intentando apoderarse de territorios en América, zona de influencia de los Estados Unidos o de lo contrario se procederá en consecuencia. La corona inglesa no está satisfecha y a ratos pareciera que estallaría un conflicto armado entre ambas naciones, pero termina imponiéndose en la lógica de la paz, dentro de la geopolítica de la época, que los imperios europeos van a comenzar a perder territorio de ultramar. Eso es lo natural.

En 1897 los Estados Unidos e Inglaterra le imponen a Venezuela un arbitraje internacional y el tribunal estuvo compuesto por dos norteamericanos, dos ingleses y un ruso. Y dos años después, el 3 de octubre de 1899, cuando ya gobernaba Ignacio Andrade, fallaron despojando a la República de 159 mil 500 kilómetros cuadrados. Por su parte, Venezuela no acepta el fallo, lo recurre por diversas razones y, bueno, este es el tema ya muy longevo del diferendo con la Guayana inglesa, con Guyana hoy en día, sobre el territorio del Esequibo.

Y bueno, de acuerdo con la Constitución Nacional vigente, la de 1893, iban a ocurrir unas elecciones directas y secretas en septiembre de 1898. Y se presentan cinco candidatos: Pedro Arismendi Brito, el general Francisco Tosta García, de nuevo Juan Pablo Rojas Paúl y el general José Manuel Hernández, el famoso Mocho Hernández, y el candidato de Crespo que era el general Ignacio Andrade. El general Hernández, el Mocho, venía recogiendo mucho apoyo popular con propuestas novedosas para el país y venía despertando fervor en el pueblo, de modo que lucía como el favorito, aunque en esa época no había encuestas.

Y esta circunstancia la conocía el gobierno de Crespo. Quizás por esto el día de las elecciones se comete un fraude. Las fuerzas leales del gobierno de Crespo ocuparon los centros de votación desde la noche anterior, provistas de armas blancas, de palos y en actitud amenazante. La consecuencia inmediata fue la no concurrencia de los votantes distintos a la candidatura de Andrade.

No se pudo pulsar la voluntad popular, en consecuencia el Mocho Hernández se alza en armas mientras Crespo organiza la transmisión de mando y este hecho ocurre el 28 de febrero de 1898, en medio de un gran malestar en las fuerzas que respaldaban al Mocho Hernández. Después, entregado el mando, Crespo sale a batallar contra Hernández en los llanos cogedeños y allí entonces es cuando va a ocurrir su fallecimiento. Crespo fue abatido el 16 de abril de 1898 cuando un tirador disparó, certeramente, contra Joaquín Crespo y cae en la Mata Carmelera, que es el sitio donde él murió.

Recordemos lo siguiente sobre el resultado de esas elecciones de septiembre de 1897: no había manera de creer que fuera cierto, porque la popularidad del Mocho Hernández era enorme y según el gobierno Andrade había obtenido 406.610 votos mientras que Hernández había obtenido 2.203 votos. Esto no había manera de creérselo, de allí que al Mocho Hernández no le quedara otro camino que lo que se denominó la Revolución de Queipa, era una hacienda ubicada en el estado Carabobo. ¿Qué fue? El alzamiento contra Crespo y Andrade, aunque el poder realmente quien lo tenía era Crespo. Y en medio de esta circunstancia de debilidad, ya que la debilidad de su gobierno era evidente, Andrade asume la Presidencia de la República el 28 de febrero de 1898, para cumplir un período presidencial de cuatro años.

De acuerdo con la Constitución Nacional vigente y para gobernar bajo la égida del general Crespo, quien sin la menor duda lo había llevado hasta la primera magistratura orquestando un fraude electoral, es evidente, no obstante los hechos pautaron otro camino. Y como sabemos, Crespo muere en el sitio de la Mata Carmelera el 16 de abril dejando a Andrade completamente desguarnecido, ya que la influencia política era notablemente menor lo que tenía Andrade. De inmediato Andrade le entrega al general Ramón Guerra la dirección de la campaña en contra de Hernández y lo derrota y lo hace prisionero, con lo que la amenaza de su fuerza significativa queda en suspenso. Pero por otra parte, la victoria de Guerra lo convierte en un referente importante que aspiraba a suceder a Crespo en la presidencia del Gran Estado Miranda.

De modo que aquí se van a ir desarrollando los hechos, hasta que esa coyuntura la va a aprovechar Cipriano Castro y va a iniciar su causa el 23 de mayo de 1899, denominada la Revolución Liberal Restauradora. Va a comenzar entonces una larga etapa de la historia venezolana que suele denominarse la Hegemonía Militar Tachirense, comienza con Cipriano Castro en 1899 y concluye con Isaías Medina Angarita en 1945. Y aquí, pues, se nos ha muerto por el camino Joaquín Crespo, un hombre entonces tenía 57 años y de quien se podía esperar mucho más, pero cae en combate frente a las fuerzas del Mocho Hernández, el general José Manuel Hernández.

Bueno, hasta aquí la vida de Crespo, un personaje interesante e importante. Construyó el Palacio de Miraflores como su residencia personal, esto hay que aclararlo, y durante muchos años se le llamó al Palacio de Miraflores la Casa de Misia Jacinta, aludiendo a Jacinta Parejo de Crespo. Crespo construye esa casa para él, para sus usos personales, nunca la disfrutó porque se tardó mucho en la construcción del Palacio de Miraflores y él murió por el camino. Y después su viuda termina vendiéndosela a la República de Venezuela y los primeros que van a vivir allí o despachar desde allí serán Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez.

Hasta aquí nuestro programa de hoy, habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca, me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho y en la Dirección Técnica, Fernando Camacho. A mí me consiguen por mi correo electrónico rafaelarais@hotmail.com y por Twitter arroba rafaelarais hasta nuestro próximo

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