Serie Los del podio I. Cap 10. Charles Brewer-Carías
Serie Los del podio I. Cap 10. Charles Brewer-Carías
Transcripción
Aventurero venezolano en nuestra historia, porque a lo que él se ha dedicado muy pocas personas en Venezuela se han dedicado, que es a la exploración con criterios científicos y criterios naturalistas, ecológicos, etcétera. Bienvenido, Charles. Muchísimas gracias, Rafael. Bien, vamos a comenzar por el principio: ¿cómo es que un muchachito de diez años que acompaña a su papá a la consulta del odontólogo, o tu padre, se va familiarizando con un grupo de gente? Yo me atrevería a decir que uno de los principales que probablemente haya incidido en tu vocación fue el doctor Tejera.
Enrique Tejera, que era paciente de tu papá. Sí, claro que no. Enrique Tejera, porque también vivía muy cerca de mi casa en Valle Arriba. En la Casa Los Hongos. ¿Por qué Los Hongos? Porque era un especialista en hongos y hay una historia donde había encontrado un hongo que es antibiótico, que lo encontró en el pupú de unas gallinas en Chacao.
¡Qué tal! Toda la historia hubiera sido extraordinaria porque era uno de los descubrimientos más importantes de antibióticos que hubo. Yo ocurrió: después que él lo encontró llegó alguien en un laboratorio foráneo y en algún día encontró eso en Chacao y se volvió a ir y fue descrito así. ¿Qué tal? Creo que injusticia, sí, pero también con el doctor Tejera.
Hacíamos por allá cerca la reconvención Atobari. En esa ruta, El Junquito, recogíamos muchas plantas porque él encontraba, le encantaban los filodendros de las aráceas y las cultivaba mucho en su casa. Y nosotros íbamos a... Miren, en cierta forma eso digamos nos acercó lo que serían las plantas y los hongos, o la investigación. Lo detallista que él era.
En ese entonces tú estudiabas en el colegio San Ignacio. No, en La Salle. En La Salle, yo estuve en La Salle y entonces me llamó mucho la atención lo que era la ciencia y me inscribí y era uno de los que estaba en la Sociedad de Ciencias Naturales de La Salle, claro, y trabajaba como limpiador de arqueología de las piezas de la cerámica, el departamento de antropología y arqueología. Ese es el colegio que quedaba en Tienda Honda.
Tienda Honda, caramba, pero qué memoria la tuya. Y ahí estaba esa sección porque los hermanos de La Salle... La pasión por la naturaleza ha sido muy grande. Sí, el hermano Jiménez que funda la Sociedad de Ciencias Naturales de La Salle. En esta limpieza de arqueología daba hacia la quebrada Catuche, que quiere decir guanábana, y Catuche en lengua caribe quiere decir guanábana. ¡Qué tal, qué bien!
Pero entonces en esa quebrada Catuche botábamos el agua con la cual limpiábamos, pero eso me permitió entender y conocer y sentir lo que era la cerámica indígena. Claro, esto para hacer un brinco de historia, cuando tenía 12 años yo siempre trabajaba con arco y flecha e intentaba cazar lagartijos con arco y flecha. Caramba, qué tarea, ¿no?
Sí, entonces no, con chinas, era con arco y flecha. Y entonces recuerdo que una vez agarré un azulejo y me pareció muy triste. No agarré más lagartijos nunca con arco y flecha. Pero en ese caminar por el monte encontré unos pedazos como de tejas, de tejas rotas. Era muy normal porque habían construcciones en Valle Arriba por todas partes.
Entonces, esa construcción de tejas rotas, yo recogí una y me di cuenta que no era una teja, era una cerámica indígena. A su superficie, ¿qué es esto? Escarbé en esas cerámicas donde estaba y como a los veinte centímetros encontré más cerámicas. Qué tal, entonces yo fui a la Sociedad de Ciencias Naturales en La Salle, le dije a Alberto Mendejarocha que había encontrado un yacimiento arqueológico. Ellos dicen: bueno, te vamos a visitar, Pedro Jam...
Claro, era un niño, me imagino, 12 años, claro. Entonces ellos fueron conmigo y entre mis hermanos, mis primos, empezamos a hacer una excavación y lo publicó Pedro Jam como el primer yacimiento arqueológico del Valle de Caracas. Yo tenía 12 años, no podía publicarlo, claro, pero ya Amsilio publicó también Alberto Mendejarocha. Pero eso me dejó como una sensación de caramba, qué importante es dar a conocer lo que hay alrededor nuestro, aunque eso sea una cerámica indígena en la cual yo tenía total conocimiento porque las limpiaba permanentemente para poder poner el museo.
Allá en La Salle, o sea que La Salle fue determinante en el nacimiento de esa vocación tuya. Bueno, sí, definitivamente sí. También ocurrió, ya que me preguntas de historia, ocurrió que en el consultorio de mi papá, de Baja del doctora Enrique Tejera, iban personas muy interesantes y él me llamaba para los martes que se reunía con amigos para que conociera a alguno de sus amigos. Y yo en esas reuniones de los martes conocí varias personas muy interesantes para lo que fue el resto de mi vida, Carlos Freeman, Gustavo Geni, Cabulla. Ellos eran pacientes de mi papá, ambos, entonces tuve oportunidad de hablar con ellos o escuchar su historia muchísimo.
Una de las historias porque ambos fueron mineros, mineros de oro en lo que era Guayana. En ese momento yo no sabía qué era ser minero ni nada, sino que era el trabajo de ellos. Carlos Freeman, geólogo, había estado en la expedición del reconocimiento a La Gran Sabana al año 37 y Gustavo Geni, en el año 37, en octubre, había tenido un pequeño accidente de aviación. Había aterrizado accidentalmente en la cumbre del Auyantepuy, con Jimmy Angel.
Estando Carlos Freeman como Gustavo Geni me contaban que ellos habían visto carreteras en las selvas de piedras empedradas y había muchas carreteras empedradas porque volaba mucho con Jimmy Angel y volaban por todas partes en la búsqueda de una minería de oro. Ellos pensaban que el montaña donde Jimmy Angel había aterrizado varios años antes era en el Auyantepuy, varios años, cómo se había conseguido a un señor que le dijo McCracken, que les dijo: yo le voy a dar cinco mil dólares para que me lleve a un lugar en la selva donde se me quedó un equipaje. Cómo, cómo, porque él era piloto acrobático y hacía acrobacias y en el avión esa gente se le montaba una persona encima, giraba, etcétera.
Bueno, como no, hacen con McCracken, hacen un viaje, aterrizan en una montaña y él sacó una mochila con 15 kilos de oro. Muchísimas gracias, tiene su dinero y se acabó la relación. Pues Jimmy Angel regresa a Estados Unidos y se encuentra en un tren al señor McCracken, le dice, bueno, yo entonces no se volvió rico, pero sí ahí está toda la cosa. Jimmy Angel hace, regresa y es toda la historia de Jimmy Angel en su exploración de La Gran Sabana, donde financiado por Gustavo Hennie, que es él que fundan la organización Campo Alegre.
Entonces, financiados por Gustavo Hennie, es socio de Carlos Freeman también, y están en el proceso de minería en el momento que yo los conozco. Tú eras un niño pero eso es apenas 12 años después del Jimmy Angel, claro, ya había ocurrido hacía muy poco tiempo, claro. Entonces esas historias de ellos me inspiraron a buscar estas carreteras empedradas en la selva, siempre se me quedó esa idea en la cabeza. Interesante, ¿y dónde estudias odontología? En la Universidad Central.
Qué bien, como mi papá era odontólogo, los pasos de tu padre, ¿no? Yo estudio odontología y le digo a mi papá que no es suficiente, que yo quería estudiar más cosas. Entonces él me decía: si uno abarca muchas cosas poco aprieta. No me importa, papá. Entonces estudié biología simultáneamente y letras simultánea. También en la Central. Sí, también en la Central. Estaba ahí con Ángel Rosenblat. ¿Qué tal? Muy bien.
Y en Biología estaba con Gamero, Foldatz, Bareski... Bueno, los grandes profesores, Carlos Machado Allison, Antonio Machado, era mi compañero en cierta forma. Entonces en ese estudio de todo simultáneamente también he estado entrenando porque era el miembro principal de los relevos en natación internacional. O sea que era toda una dedicación exclusiva y me acostumbré a estar dedicado exclusivamente al estudio. Eso me formó y me forjó, definitivamente, como individuo. Y me gustaba estar en esos estudios cuando... ¿Tú fuiste a hacer un posgrado?
Ya te voy a contar eso porque no es que me fui a hacer un posgrado, sino que tuve la oportunidad de ser becado para unos estudios de genética humana por el doctor James Van Gundia Neel, desde la Universidad de Ann Arbor, de Michigan. ¿Por qué? Porque yo publicó... Yo no quería saltar esa parte de la historia. Cuando termino mis estudios en odontología, vamos a pasar esas partes del estudio que voy a hacer en Ann Arbor, Michigan. Sí, muy bien.
Pero cuando termino mis estudios voy a una conferencia de un misionero y después resulta un gran escritor, Daniel Barandiarán. Ah, claro. Ese misionero estaba haciendo una misión de los hermanitos del padre Foucault en un río innombrable, innombrado, de Revatatuna. El río Revato. Y eso, en esa... en esa... en esa misión que le hacía, hizo la conferencia en el San Ignacio donde pedía si alguien lo podía acompañar para hacer alivio a los indígenas o de odontología, medicina... Yo levanté el brazo.
¿Eso te cambió la vida? Totalmente. Mira tú. Eso nos lo va a relatar en la próxima parte del programa. Estamos conversando con Charles Brewer-Carías. Ya regresamos. En breve continúa ¡Venezolanos!
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Nos relataba Charles Brewer-Carías en la parte anterior del programa cómo el encuentro con Daniel Barandiarán fue muy importante porque fue el primer viaje al sur de Venezuela. ¿Suelta con él? Pues sí. Es correcto, es correcto. Entonces estamos en 1960, muy bien, recién graduado odontólogo, oigo esta conferencia de Barandiarán y le digo: yo voy. Yo no sabía lo que me estaba metiendo y este relato va a ser sumamente importante porque va a cuajar y a darme a mí otra personalidad.
Ya, es un hombre de 20 años el que se va por primera vez allá. Sí, 20 años. Yo pensaba que era un adulto, pero un muchacho, claro, de 20 años, mucho. Pero tenía... era graduado universitario en una carrera, estudiante universitario con las mejores calificaciones tanto en la odontología como en letras, como en biología. Las mejores calificaciones porque era mi reto.
Sí. Recuerdo con Varejki, para hacer un pequeño aparte... Ese es Folk Maravorezky, en sociología vegetal, que yo me sentaba en primera fila y los profesores se estaban tratando de copiar de mí, mis compañeros me odiaban, pero era un reto para mí mismo. Y recuerdo que en un examen final lo leí y lo firmé y se lo entregué en blanco.
¿Y eso? Ese insulto, el real alemán muy estricto me dice: ¡un insulto para mí! ¿Cómo hace usted eso? Mire, profesor, yo leí todas las preguntas. Yo estaba entrenando natación, no me podía preparar o ir a sacar 18. Yo soy hombre de 20. Él quedó enfurecido. Fui a reparación y saqué veinte, no con él sino con otro profesor. Y entonces... Pero volvamos a este Barandiarán. ¿Y llegas al yanomami primero?
No, nunca. Eso es el segundo. Barandiarán, a donde va un grupo indígena. Ese grupo indígena en la primera vez que vienen 150 años de regreso a la civilización hispánica. Caramba. Porque ellos en 1777 habían hecho una matanza y decidieron no volver más nunca a Angostura, sino se van al Esequibo, un viaje que duraba un año de tres mil kilómetros. ¡Caramba!
Entonces yo no lo sabía en ese momento, pero este es una nueva tribu que acababan de encontrar. La había descrito Schomburg como los mayongon, pero no era el nombre. Los nombres eran otros, soto y ekuana, de lo cual hice un libro, no sé si lo has visto... de la cestería, claro. Por eso hago esto para explicarte que al yo llegar allá a Maripa, en la boca del Caura, empiezo una navegación que va a durar un mes por el río. Un mes, más largo que aquí Europa en tiempo y después todo al sol permanentemente.
En ese viaje pues me doy cuenta de la naturaleza realmente, ¿no? Esa es la primera vez que estoy en la selva de Guayana con individuos propios, auténticos de las selvas. Y eso me llenaba una gran atención. Y yo creía que yo era un ser, comillas, de una educación superior por todo el bagaje que llevaba. Todo eso estuvo muy bien cuando hago algunos trabajos odontológicos, etcétera, entre los ye'kuana, que son los mismos maquiritares, que son los mismos sotos de ye'kuanas y los kunuanas y los jihuruanas en la misma gente. Lengua que yo hablo, pero entonces...
¿Tú hablas ye'kuana? Hablo ye'kuana. En la tonalidad ye'kuana, no de k'wana. ¿Entonces qué ocurre? Me afané de ayudar, de sacar unas muelas que le dolían a la gente, etcétera. Yo me hago el engreído porque ese es mi análisis posterior y lo que me hace cambiar totalmente.
Uno de los grandes del atributo, los capitanes, por qué capitán para la comida, capitán para los viajes, capitán con un cocapitán, porque ni siquiera habla contigo. Saben de qué se trata y va a tratar de resumirlo. Yo quisiera que me ayudara a hacer una olla de aluminio, es lo que él te pide. Yo me quedo un poco así, le digo: bueno, aquí hay bauxita en el suelo, en esta arcilla podríamos poner lo suficiente voltaje para sacar el aluminio, pero las pilas que tenemos no van a dar, no podemos poner muchas pilas y tú las traes. Bueno, realmente no lo usen.
Yo quisiera que me enseñaras cómo hacer una lata de sardina. Yo, mi mejor conocimiento de la esterilización que había recordado con Tejera, había que simplemente esterilizar y poner las sardinas dentro de la lata para que se enfríe y de esa manera conservarlas. Bueno, pero no podemos hacerlo. No sé cómo hacerlo. Él tomó entonces una iniciativa y me dijo: bueno, ¿por qué no me haces? ¿Tú sabes hacer una hamaca? No. ¿Tú sabes cómo sembrar caraota? Realmente no lo sé. Él se interrumpió hoy mismo y se puso como más alto, más derecho o mejor: si tú no sabes hacer una olla, si no sabes conservar tu comida, si no sabes sembrar tu comida, si no sabes hacer tu cama, ¿qué sabes tú? Tú no sabes nada, claro.
De ahora en adelante, para nosotros, y lo hemos acordado, eres un niño. Te dijo que de ahora en adelante vas a estar con los niños, no con los hombres. Me pusieron a pegar barro en las paredes de la casa, a espantar las gallinas y recoger las galletas del niño. Solamente vas a trabajar como niño hasta que puedas empezar a ser un hombre. Y ser hombre es soto, es una palabra, quiere decir un hombre que sabe hacer todas las cosas, todo.
Ahora Charles, tú has hecho 245 expediciones y los 10 más importantes están recogidas en este libro maravilloso que acaba de salir, Crónicas del mundo perdido. ¿Cuándo comienza tu vida de expedicionario? Porque hasta ahora te ubicamos en la selva, te ubicamos ya en un interés muy particular por unas etnias de compatriotas nuestros venezolanos. ¿Y cuándo empieza tu vida de explorador? Quizá mi vida exploradora comienza esa experiencia de estar en la selva con los indígenas, diríamos en lenguaje coloquial, los propios, los auténticos hombres. Y ahí aprendí a hacer lo que yo llamo un soto.
¿Un hombre? O sea, un hombre. Un hombre quiere decir saber todas las cosas de la cultura y ellos, para poder subsistir. Hacer casa o hacer barco o hacer conucos, sembrar, ayudar a recordar los árboles. Cazar, participar como cazador, participar como pescador, participar en la preparación del veneno barbasco. Todas estas cosas me forman como un amante de la naturaleza y de ser el hombre silvestre dentro de la naturaleza para poder subsistir con un soto, como un hombre elemental.
Muy bien, pero es en ese momento que estoy ahí por mi condición, en cierta manera, como odontólogo, que encuentro que detrás de los dientes incisivos de ellos, en la parte atrás, observo una forma estructural distinta. Y escribo un librito de 40 páginas, Antropología dental en los indios soto y otras experiencias en la Guayana venezolana, mi primer librito. Ese librito, sin yo saberlo, causa una revuelta porque es la primera vez que alguien describe el shovel shape incisor, incisivo de forma de pala de carbonero, únicamente propia y exclusiva de los mongoles. Bueno, una prueba más: ni los negros ni los blancos tienen esa estructura en la parte atrás de la carilla de los incisivos superiores.
Eso prueba el paso por el estrecho de Bering, probablemente. Sí, por Beringia y el estrecho de Bering, correcto. O sea... lo prueba ahora. Ahora, claro, pero también encuentro otras cosas sumamente interesantes, polinésicos dentro de ellos, que podemos hablar, pero vamos a seguirnos con una pregunta tuya. Si pasamos para la Polinesia, no vayamos al explorador, ¿cuál es la primera expedición? Las expediciones eran salir con ellos a la selva. Muy bien, a oír los cantos de los pájaros y saber dónde estaba e identificar el olor de los báquiros para aprender el sabor de los ríos.
Cada río había que probarlo, tomar agua del río para sentir la diferencia del agua por la presencia del hierro en los minerales, probablemente. Totalmente. Por ejemplo las aguas negras tienen un sabor exquisito, a Coca-Cola diluida, a pesar del color que también es poca cola, pero tiene un sabor dulce y esa es la acidez que tienen. Y esa diferente acidez la veía en los ríos, aprendía a encontrar en los afluentes de los ríos la arena que había en el borde del río principal, qué plantas venían de cada río por las semillas que uno encontraba allí. En cada río, bueno, eso fue un conocimiento extraordinario para formarme, digamos, como muy expedicionario, confiado y naturalista.
Entonces... amante de la flora y la fauna, pues que eso ya venía adelante. Respetable, respetando toda esa información. Claro. Tenemos un minuto. Hace entonces, en 1960-61, monto, la universidad se ha movido muchísimo, Pedro, un señor Pedro Vivas, que estudiaba odontología y gente de varias facultades, entre ellos Julián Steinmark, montó una expedición que quiero ir al Alto Paragua, ¿por qué? Porque quiero ir al Alto Paragua porque ahí está San José de Guirior y San José de Guirior es uno de los fortines que en 1760 Solano monta para llegar al Dorado, de nuevo la historia del Dorado.
El fortín es San José de Guirior, pero durante la expedición que hacemos en el río Paragua, para ir a San José de Guirior, a todo lo largo y todos los afluentes que son Paragua, Urayma o Alquinema, Caroní y Chún, Maísia, Paramichí. Esos son los campamentos que hicimos. En todos esos campamentos íbamos colectando murciélagos, íbamos colectando plantas y esa fue mi primera expedición en la naturaleza. Qué maravilla. En la próxima parte del programa seguimos conversando con Charles Brewer-Carías. Ya regresamos.
Estamos conversando sobre Charles Brewer-Carías, nos ha relatado su primera expedición. Y yo, de acuerdo con tu currículum vitae, en los años setenta ocurren probablemente las expediciones, las primeras expediciones de gran importancia para la ciencia, comandadas, organizadas por ti. No entiendo que en esa década baja el Sarisariñama y llama. Probablemente es posible que en esta época haya ido a la Autana por primera vez, es posible que hayas ido a los límites entre Venezuela y Brasil donde, tiempo después, entiendo que una de esas formaciones lleva tu nombre. Relátanos un poco cómo fue ese período.
Muy bien, la expedición del año 61, pasamos el Año Nuevo en la frontera con Brasil, en la frontera Conelo, que sería Paramichí y cabecera del Paragua, y el Urarico era, el Urárica. Del lado de Brasil pasamos por la confluencia al Paramichí y a El Paragua, donde estaría San José de Guirior, en donde estuvo. San José de Guirior, no encontramos nada. Ah, ok. Gran frustración, claro.
Pero entonces, pero las expediciones monumentales en sentido botánico y en el sentido de los murciélagos que Yohanio Oyasti, de la Facultad de Ciencias, colecta. Pero bueno, esa expedición en 1964, cuatro años después y tres años después, voy volando para la nueva misión de Daniel Barandiarán que está ahora en Canaracuni, en el Alto Caura, y esos vuelos con dos personajes que son Mare, capitán Mare, y el capitán Harry Gibson. Volando sobre la montaña vemos unos agujeros que se hunden en las montañas.
Un agujero imposible. Atravesamos a Canaracuni. Daniel Barandiarán dice que los ha visto y hay gente que dice que hay platillos voladores que entran allí. Los indígenas ye'kuana dicen que esa es la montaña donde viven los eneanas, un tipo de suamo, un tipo de protectores de las faunas y de la flora. Yo digo: eso son unas cimas del hundimiento, es un sistema cavernario que ha colapsado.
¿De qué estás hablando? Estoy entonces a la misión de Canaracuni, el año 64, al día de Año Nuevo, y subo a la cumbre del Sarisariñama, para ver si puedo ver cómo es la textura de la montaña arriba. Encuentro que está llena de grandes bloques o grandes precipicios. No se puede llegar a pie desde Canaracuni. Por lo tanto, al año 64 me empeño por hacer una expedición a Sarisariñama, pero no soy nadie. Hice una expedición universitaria biológica, pero no como para llamar la atención, para conseguir un presupuesto, no, sí, o conseguir a alguien que diga: de hecho, vamos a apostar por este muchacho, tal como hoy.
Bueno, pero vamos a no interrumpir esto. Entonces pasan 10 años, perdón, seis años, y encuentro esta Codesur, Comisión para el Desarrollo del Sur, y en uno de los vuelos que hago al capitán Harry Gibson por una muy conocida montaña veo una caverna que se que es muy conocido desde mil setecientos setenta y uno cuando Gilly dice: tiene un agujero en el cual podría construirse un fuerte. Es el cerro Autana. Claro que el agujero lo pasan lado a lado, qué inmenso.
La gente dice que es un agujero hecho por el viento, eso es una torre de granítica, roca ígnea, y volando con Harry Gibson y después con Héctor Lemois por frente a la boca muchísimas veces hice muchas fotografías e hice fotografía exterior. Vimos en las bocas de la cueva, habían pinturas rupestres, pictogramas en la roca de las paredes, había dibujos y caramba. Es la Ruta de los Incas, lo que habíamos hablado con Gustavo Geni: estuvieron aquí los incas, una civilización que subió arriba, y como dice Gilly, es un atalaya.
Entusiasmados por esa expedición ahora arqueológica, subimos a la cumbre del Autana en 1970, intentamos y se ahogó un compañero mío en ese viaje, en el río Sipapo, llamaba Biscarrete, Chomín Biscarrete. Eso fue una tragedia terrible. Ese año, siguiente año, setenta y uno, regresa otra vez, nos montamos arriba. Yo hago una expedición con David Knott, un gran escalador, mi persona, Bob Madden de la National Geographic y mi primo Roberto Brewer. Decidimos entonces bajar con cabuyas porque no habían cuerda, con sistema descenso en rápel que hoy la gente se ríe porque no utilizaba sistemas sino apoyos sobre el hombro, te quemaba la cuerda, y logramos bajar desde la cumbre de 150 metros. Pensábamos que era un par de horas. Nos tomó dos días en llegar abajo a la cueva.
Dos días sin agua y eso, sé yo relato, que la sed era extremadamente fuerte. El agua nos torturaba porque la oíamos que corría por dentro de la pared. Lo que pensábamos que iba a ser un pasadizo para apoyarnos en las paredes, en ese pasadizo eran de 10 metros de separación. Las paredes nunca podíamos hacerlo entonces, pero llegamos a la profunda caverna y fuimos a ver las pinturas rupestres de inmediato con mucho cuidado para ver si encontramos cerámica o inclusive huevos de pterosaurios, ok, porque estimando que esa caverna estaba abierta cuando los dinosaurios, los pterosaurios que volaban, estarían vivos.
Ya no encontramos ningún huevo de pterosaurio porque la acidez de la roca lo habría disuelto, y fuimos directamente al borde desde las bocas de la cueva donde yo había visto y fotografiado los pictogramas. Resultaron ser manchas de líquenes y de hongos, un espejismo. Pero, ¿qué encontramos? Encontramos una caverna tallada en cuarcita. Cuarcita es la escala de Mohs 7, quiere decir vidrio sólido, no lo perfora nada que exista ni eso noble tampoco. Por lo tanto, ¿cómo se hizo esa caverna?
Hice yo las primeras fotografías y tomé las primeras muestras de lo que veía. Veía en las paredes lo que se llamó scallops, huellas de almejas. Pero no era almeja fósil sino como si la concha de una almeja apoyaras contra la pared un millón de veces, como socavados, producidas por corrientes de alta presión freáticas. Que por cada habitación produce esa figura. Un río, un río a alta presión, hace millones, millones de años, se calcula en mil millones de años según Pablo Colbert.
En la cueva más antigua del mundo, según Pablo Colbert, porque determinan eso, pero también encuentro el fondo y los canales de la cueva, cantos rodados, por lo tanto hubo también un río, que no era de nivel freático o que no era de alta presión, que corrió también y formó piedras redondas. Sí, piedras redondas, el canto rodado. Esa información la subí arriba y Pablo Colbert publicó un trabajo muy importante sobre esa observación. Yo no quedé incluido como autor y fui una persona que estuvo abajo y que describe, nunca bajó, claro, pero bueno, hace la descripción de esa caverna Autana.
Eso me llena gran satisfacción, es la primera caverna en cuarcita que se encuentra en el mundo, no se ha encontrado otra. Sí, claro, después sí. Pero esa es la primera que se encuentra, la primera descripción de una caverna en cuarcita. Vaya, qué maravilla, ¿no? Esos años 71 quedé muy entusiasmado y esta expedición me da cierto aval para la gente, para respaldar tus próximas expediciones. Es también un aval negativo para la envidia, claro.
Para las personas que quieren descalificarte y eso ha sido una coletilla permanente toda mi vida, a lo cual obviamente son las consecuencias del éxito, no le hago caso. Así es. No, que soy un payaso, que no sé qué. Si has seguido adelante con tu trabajo. Cuatro años después de año 74 asociaba en la Ciencias Naturales Ramón Avelledo, Billy Phelps, Kathy Phelps. Me nombran director de expedición en la Sociedad Nacional de Ciencias y monto una expedición multidisciplinaria a Sarisariñama.
Ok, segunda vez. La primera vez no llego. No llego, claro. Después de Autana voy a Sarisariñama. Y esa expedición multidisciplinaria con gente del Smithsonian, con gente de la American Museum of Natural History, con Billy Phelps, Kathy Phelps, Julián Steyerbach y dos geólogos. Logramos hacer cuenta también con David Knott e mi hermano Jimmy Brewer, un descenso dentro de Sarisariñama. Encontramos que tiene 350 metros de profundidad, 500 metros en la base y 350 en la cumbre. Y es la cavidad más grande del mundo, 18 millones de metros cúbicos. En ese momento no lo sabíamos, es por encima de un hundimiento. ¿Qué quiere decir?
Encontramos un cono de derrubios en el centro. ¿Qué quiere decir? Una estructura cónica del derrumbe que implica y muestra que aquello era un domo. Cuando la clave del domo, o sea las piedras que sostienen todo el domo, es erosionada y colapsa, y al colapsar hace el cono de derrubios en el centro. Eso lo encontramos. Encontramos la cavidad más grande del mundo con un cobro encima de un hundimiento más grande que las de China, las de México... El Sótano de la Golondrina, eso.
Absolutamente todas, pero eso no sabíamos en ese momento. Claro, mi participación máxima abajo fue colectar las plantas que habían abajo. A eso iba. En la última parte del programa, háblanos, Charles, por favor de esas piezas de la flora y la fauna que tú has descubierto para la humanidad en esos sitios en los que hayas estado. Ya regresamos.
En nuestra conversación con Charles Brewer-Carías, en breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio... Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.
Seguimos conversando con Charles Brewer. Te planteaba la pregunta en parte anterior del programa sobre esas especies de la flora y la fauna que tú has descubierto en esa expedición en el sur de Venezuela. Bueno, yo quisiera ser muy cuidadoso con la palabra descubrir. Muy bien, descubrir. Tú que eres escritor y además un gran conocedor del léxico, quiere decir descubrir, quieres quitar un velo, el velo, quitar el vello. Descubrir uno puede observar algo, puedes estudiarlo y observarlo, ni estudiar lo quiere decir descubrir, quiere decir avistar, haber visto, pero el descubrimiento es cuando tú comunicas al mundo.
Exacto. Lo que has visto. Entonces yo hago una exploración en Sarisariñama, por ejemplo, y colectamos centenares de especies nuevas para el mundo, en ranas, por ejemplo. Después voy a otra expedición con mi esposa Fanny, con César Barrio Amoroso y mis dos hijos, y unos japoneses, encontramos siete especies nuevas de ranas para el mundo. Pero yo no las descubro. Yo soy quien organiza la expedición donde van especialistas que descubren, que pueden describir y transformar en lectura cosas que no tienen sentido hasta ese momento.
Claro, es un trabajo en equipo, digámoslo así. No se ha conocido en millones de años su existencia y de repente están a la luz. En esos momentos son descubiertas, descubiertas, pero ¿qué ocurre? Como ocurrió en la expedición del Neblina, que ocurre entre el 83 y 87, cinco años, cuatro años en la selva, viviendo en la selva. ¿Estuviste? Entre las cuales mi esposa Fanny me va a irme visitar algunas veces, pero son cuatro años de expedición que me quedo en la selva, ya con 127 científicos que van pasando desde todo el mundo. ¡Qué maravilla!
¿Cuál era el cuartel general? En la base del Cerro de la Neblina. Muy bien. Pero entonces, ¿qué ocurre?, que todas estas especies en las cuales participan científicos encuentran que mi trabajo es sumamente importante y le dan mi nombre a la especie botánica. Muy buena explicación y muy justa. O sea, no soy yo el que puede dar mis nombres al nada y no son ellos los que dan esta información. Perfecto, que ofrecen esa información del mundo.
Ese se va a llamar Hydrolotus breweri. Hydrolotus breweri es un grillo subacuático ya que tiene sistema como de acuafón para poder caminar por debajo del agua. Es muy grande pero es un grillo y nadie lo había visto nunca. Yo lo agarré y lo describe Tomás Derca. Pero bueno, vamos a ubicar las expediciones más recientes del siglo XXI, al 2004, 2002. Soy invitado por Ricardo Sinner para ver una cueva que le parece que habían visto en la base de un tepuy y voy con él como esta visita.
Encontramos una rendija enorme con una cascada y tú habrás visto y tú recuerdas que en el Nacional había un periódiquito, que era El Fantasma Que Camina. Claro, sí. Y su cueva era de su guarida atrás de la caverna donde había una cascada. Sí, en el helicóptero fue muy difícil entrar dentro de esa grieta porque había una cascada. Este es lo que va del fantasma, claro. Le puse a esa cueva la Cueva del Fantasma que aparece descubierta cuando es publicada por primera vez en un libro mío y en una clasificación que hace César Barrio Amoró de una rana que pone a mi nombre. Pero entonces, en ese mismo momento, cuando salimos de esa cueva del Fantasma pasamos sobre la cumbre el Chimantá y en esa cumbre del Chimantá me veo como un agujerito que me parece un puente. Le digo al piloto: mira, da una vuelta, quiero hacer unas fotografías estereográficas para poder entender la dimensión de ese puente. Yo estimo que tiene centenar, más o menos un centenario de metros y estructuralmente no es posible en la naturaleza.
Ay, chicos, aquí miles de agujeritos. Y eso me dejó a mí desconcertado. No pude hacer esa fotografía, pero después vuelo con Federico Mayoral en avioneta, logro hacer una fotografía en la boca y puedo encontrar una planta que está en la boca de esa cueva, que se llama Spatellia chimantensis. Esa espatellia tiene una medida de un metro siempre. Mhm. Si yo agarro eso como una escala y empiezo a medirla en la fotografía, ¿cuántas espatellias me caben en las bocas de la cueva? Mhm. 120 metros... ¿Imposible?
Entonces convoco a 12 amigos míos, entre ellos Federico Mayoral, que me apoyó muchísimo, Alfredo Chacón, que me apoyó muchísimo, Tamayo, Chuba Seiro y César Barro Moró, Ricardo Arma, Francisco del Asio, hombres de ciencia también me acompañan para almorzar debajo del puente. Ok. Cuando llegamos allí, uno camina y encuentran: mira, esto es un puente, yo acabo de ver la luz del otro lado. Muy bien. Almorzamos y después al almuerzo salimos caminando. Le pregunto a mi amigo: ¿dónde está la luz del otro lado del puente? Pero estaba aquí, era reflejo especular de una laguna que hacía un reflejo en el techo y hacía parecer que era la otra lado del puente. ¿Qué tal?
Empezamos a caminar, caminábamos ocho horas y encontramos que estamos dentro de una caverna en los remes. Ocho horas caminando. Enorme. Quiero decir, encontramos con una galería que es el mayor del mundo en hueco, el mayor del mundo en roca cuarcita y una de las mayores como las que hay en China y ahorita en Tailandia. Esa caverna tiene 350 metros de largo, tiene 40 metros de ancho y de alto, 70 de ancho, o sea el centro comercial Chacaíto y la Carlota caben adentro. O sea, algo monstruoso, gigantesco. Esa caverna quedó a los 12 que están ahí de nombrarla en nombre mío porque pensamos que era un puente y no era tan importante.
Claro, se hace, empiezan las publicaciones. Los checoslovacos que vienen, ¿por qué? Porque los checos encuentran una cueva en el Roraima y dicen: hemos encontrado la cuarcita más grande del mundo en Roraimá. Yo le escribo a los señores Pranishlabs, Midai, Marek Audi y les digo: caramba, casi al mismo tiempo yo encontré una caverna que es una veinte veces más grande que la que te llaman la más grande del mundo. Entonces ocurre una cosa muy simpática y me dicen: caramba, usted es bien atrevido, ¿cómo se llama usted?
Yo les digo: mi nombre es Charles Brewer-Carías, estamos allá en febrero. Y se vinieron a la población de la cueva y hacer todas las dimensiones de esa cueva. Y hemos recorrido ya 24 kilómetros en diez expediciones donde me acompañaba mi hija Karen, extraordinaria naturalista, ahora que tiene en Instagram su página permanente, 147 mil seguidores. Sí, nosotros la entrevistamos la semana pasada. Mi hija deberías entrevistarla de nuevo porque es un monstruo como naturalista y entonces ella lo heredó, no.
Ella estuvo conmigo en la cueva en dos oportunidades, mi hijo John también estuvo en la cueva conmigo. Mi esposa Fanny es la que nos ha ido, pero voy a llevar ahora. Te iba a preguntar, han recorrido 24 kilómetros, pero hay más, o sea, ustedes no saben todavía cuál es la dimensión. Tenemos otras conexiones de caverna similares que van, están juntos en la misma altura y encontramos, por ejemplo, que estaban interrumpidas por grietas. Por huecos. Por canales que se hicieron después, por movimientos tectónicos.
Después de la separación de los continentes hace 100 millones de años hubo unos cambios estructurales que esas cavernas han sufrido. De hecho vas caminando por una caverna y de repente estás dentro, dentro una grieta. Una grieta que tiene cien metros de altura, pero no es por la grieta que se abrió en las cavernas sino que la grieta atraviesa... Atravesar... pero transversalmente a las grietas. Por esas grietas cae agua y corre un agua dentro de la caverna que no pertenece a la propia caverna. Qué tal.
Qué historia extraordinaria, Charles. Tú has publicado 19 libros, has trabajado con 274 científicos y, bueno, has contribuido con descubrimientos geográficos, espeleológicos, botánicos, zoológicos, etnológicos e antropológicos. ¿Y qué te falta? ¿Qué falta explorar por allá? ¿Tienes algún sueño? ¡Muchísimo! Muchísimo. Falta por explorar muchísimo. ¿Por qué? Porque se están produciendo especies nuevas en este momento.
¿Cómo es eso que se produce en esta situación? La tensión que ocurre por el cambio de temperatura del planeta hace que haya un movimiento para ajustar las especies buscando la que les gusta el frío y quieren subir más arriba para mantenerse frescas. Y claro... lo que se llama la temperatura adiabática de 0.6 grados cada 100 metros, hay un cambio de temperatura a casi el metro. Tanto las plantas en este momento en los Alpes y los Andes, mientras se van retirando los glaciares, las plantas van trepando detrás de ellos para mantenerse en área que le es confortable con respecto al frío. ¿Qué tal?
Por lo tanto hay que estudiar eso. Hay que estudiar qué está pasando con las plantas de los tepuyes, ¿qué van a desaparecer? Porque no tienen aún de subir. Claro, hay una especiación, o sea que hay mucho trabajo por delante, Charles. Qué maravilla, qué maravillas. Lamentablemente se nos ha ido la hora. El programa pudiéramos hacer una serie de 10 programas de diez horas y no terminaríamos con la vida de explorador, de descubridor de estos mundos del sur de Venezuela que ha sido Charles Brewer-Carías.
Quien además tiene mucho trabajo por delante. Muchas gracias, Charles, por haber venido a conversar. Muchísimas gracias. Y para concluir, acabo de escribir ese libro, Crónica de la selva, para mis últimas expediciones, pero acabo de terminar también un libro sobre las plantas de los tepuyes, de 700 páginas. Maravilloso. Es extraordinario. Lo leeremos en su momento cuando salga. Muchas gracias, hasta nuestro próximo encuentro.