Transcripción completa del episodio
Este programa es posible gracias al equipo conformado por Gitanjali Suárez, Inmaculada Sebastiano, Carlos Javier Virgüez y Giancarlo Caravaggio. Recuerda que nos puedes seguir en Instagram como @PisoLaCultural y también puedes seguir la transmisión en vivo en www.mundovr.com Bienvenidos a Venezolanos, un programa sobre el país y su historia en esta cuarta temporada de la serie Los del Podio.
Hoy vamos a conversar con economista venezolano Nelson Ortiz Cusniere. Bienvenido Nelson. Gracias.
Un gusto saludarte. O Caki, también como probablemente otros te decimos.
Así es. Nelson nació en Caracas en 1956 y como millones de venezolanos, naciste en un hogar de inmigrantes. Tu padre creo que venía de México, tu madre de un país centroeuropeo, pero se adaptaron rapidísimo a Venezuela.
¿Cómo fue esa llegada, cómo era el mundo al que llegaron tú y tu hermano Arturo? Gracias Rafael por este privilegio que me has brindado de compartir mis experiencias vivenciales con tu gran audiencia. Bueno, primero, mi padre no era mexicano, sino nuevo mexicano, en realidad gringo o americano del estado de Nuevo México, que en su momento fue México y de hecho mucha gente pensaba, sobre todo por el apellido Ortiz, claro, de que éramos y de hecho mi familia llega inicialmente de España a México y de México se van a Nuevo México siendo de los iniciales pobladores del estado de Nuevo México y mi padre llega a Venezuela con Nelson Rockefeller a final de los años 40.
Muy bien. Entonces, por esa admiración o relación con Rockefeller, pues viene un poco el nombre mío Nelson. Ah, mira y conoce a tu mamá aquí en Caracas.
Conoce a mi mamá que era de origen, como bien dijiste, centroeuropeo. Ahí hay unas mezcolanzas que yo he hablado con varios originarios o descendientes como yo de esa zona y nadie lo tiene claro con sus abuelos o sus ancestros porque las fronteras cambiaban, lo cierto es que hubo una gran influencia rusa porque mis abuelos. Pero era ucraniana entonces.
Hoy en día es Ucrania, pero cuando ella nace era rusa, entonces en esa repartición y fue rumana. Y también hay documentos que aparece en Rumanía y hay dos documentos que también aparece Austria porque era parte del imperio austrohúngaro y ella por qué se viene, se viene con sus padres. Ella viene muy niña de cuatro años con sus padres por todo el drama que había en Europa o en la vieja Rusia post la revolución rusa.
Era una situación muy compleja, había mucha hambre básicamente. Lo que me contaban mis abuelos es que en las situaciones de hambruna y de desempleo, en esa parte de Europa eran terribles pues a raíz sobre todo del impacto de la revolución rusa. Entonces se vienen buscando un nuevo destino, llegan al final de la década de los 20 y se van originalmente a Villa de Cura.
Porque Villa de Cura y después se van de allá a Maracay, porque recuérdense que Gómez estaba asentado en Maracay y entonces Villa de Cura, Estabaragua, pues toda la influencia donde había una buena actividad comercial en el momento. Entonces esa es la razón mis padres se conocen, entre otras cosas, porque ambos estaban muy vinculados al tema agrícola. Claro, pero te iba a preguntar, tu madre estudia aquí en Venezuela toda su vida.
Mi madre, claro, ella era muy pequeña, economista también, economista también, que obviamente me influenció a mí e influenció a mi hermano Arturo, que como bien lo mencionaste, éramos todos economistas en casa y ella estudia primero con las monjas de la Consolación en Maracay y después de ahí estudia en el Liceo Fermín Toro y del Liceo Fermín Toro brinca a la Universidad Central en su vieja sede. Hay que decir que Pola Ortiz, la madre de Nelson Ortiz, fue una destacadísima economista, individuo de número de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales y profesora de larga data en la Universidad Católica Andrés Bello. Y en la Universidad Central también, de hecho, donde originalmente era...
Comenzó. Comenzó dando clases. Bien Nelson, tú llegas y a ese hogar que queda en La Paz, esa urbanización del paraíso en la calle 10, creo recordar.
Calle 6. Calle 6. Con esquina, con Avenida Urbaneja, pero calle 6.
Y ahí estudias primero en el colegio La Merced, después en el colegio San Agustín y después en el Instituto Educacional Santa Elena. Donde nos conocemos. De ahí nos conocimos de niños y después estudias el bachillerato en el Liceo de Aplicación, que entonces era un lugar de primer orden académico.
Maravilloso y que dejó mucho impacto en mi educación. Yo tuve el privilegio de estudiar en varias de las universidades y los centros de educación de mayor excelencia en el mundo, como fueron después la Universidad de Yale, la Universidad de Harvard y estudié también tuve la suerte en MIT, pero de todas esas, si yo tuviera que escoger la que más me marcó y la que más disfruté fueron mis años en el Liceo de Aplicación. No sé si será por la edad o fuera.
Bueno, a lo mejor tuviste unos profesores que te marcaron. Maravilloso. ¿Recuerdas algunos?
Maravilloso. Bueno, sigo teniendo mucha relación todavía con mi profesora de matemática, Alba Teresa Parra, a quien quiero entrañar realmente y todos queríamos, tuve a Cira Cardoso, que era también profesora mía, Antonio José Román, Lilia Berná. En ese momento nosotros tenemos la ventaja y por eso es que el Liceo de Aplicación fue tan en su momento es considerado de los mejores y de la máxima excelencia porque estaba pegado al pedagógico, de hecho, fue creado frente al pedagógico, lo crea Mariano Picón Salas a imagen de otro Liceo de Aplicación en Chile.
Fíjate, ¿tú de dónde venía Picón Salas? De donde venía Picón Salas, entonces él crea eso a imagen de ese modelo chileno, de hecho se traen unos profesores chilenos para crear al pedagógico Eli Agusto Mijave y entonces de ahí nace y por eso la palabra es de aplicación, no es Liceo de Aplicación, sino de aplicación. Claro, ahora cuando te gradúas de bachiller creo que no tuviste duda de que ibas a estudiar Economía en la Universidad Católica Andrés Bello, ¿lo dudaste en algún momento?
No, nunca tuve duda ni que fuera la economía ni que fuera la católica entre otras cosas porque yo venía siguiendo a mi hermano Arturo, entonces Arturo había estudiado también en esa aplicación, Arturo estudiaba en el Colegio San Agustín donde yo también estudié, pero él se quiso ir por humanidades, el Colegio San Agustín no tenía humanidades que creo que fue un poco también tu mismo caso. Mi mismo caso igualito. Entonces él la optó por el Liceo de Aplicación, fue muy feliz y entonces ya con esa buena experiencia yo que venía detrás hice lo mismo y Arturo también estudia Economía en la Católica y ya pues también con esas experiencias ya no había que habían sido todas muy favorables, también igualmente fui muy feliz y me encantó la Universidad Católica.
¿Qué profesores recuerdas ahí en tu formación en la Católica? Bueno, mi mamá, ¿qué materia te daba? Economía Agrícola, ahí fue mi tutora de tesis, pero después estábamos el que fue nuestro parido de promoción, Rafael López Casuso, ah claro, lo recuerdo, que era el profesor por excelencia, pero muy particularmente también al padre Manuel Pernado, que me marcó mucho, también Luis Lange, otro profesor también.
Pernod marcó a muchísima gente porque a José Antonio Abreu, muchos años antes de ti, lo marcó tremendamente la docencia de Pernod, ¿se decía Pernod o Pernaud? Se decían las dos, las dos, pero técnicamente yo creo que debería ser Pernod, él era Navarro, de verdad que con una vocación por la Economía y por la docencia única, y yo te puedo decir, yo tuve la suerte después, en esta otra universidad que mencioné hace un rato, donde estudié de tener a por lo menos cuatro premios Nobel de Economía, incluyendo uno de esos Paul Samuelson, que fue el padre de Economía Moderno, y ningún profesor, si yo pudiera decir, me marcó tanto y yo recuerdo tanto como el padre Pernod, las mejores lecciones de Economía y mi pasión por la Economía, me la generó él. Qué maravilla escuchar eso.
Y lo recuerdo, cuando vino la crisis del Medio Oriente, que los precios del petróleo multiplicaron por tres o por cuatro, y que todo el mundo en Venezuela andaba súper optimista, obviamente, un poco el optimismo que algunos comienzan a tener hoy en día, pues con los mayores ingresos petroleros que se avizoran, él llega un día, él era muy estridente, tira, siempre han cargado un montón de libros y revistas, nos tira sobre la mesa y nos dice ahora sí estoy yo pesimista sobre este país. Yo estaba en primer año de Economía y entonces, muy sencillo, yo vengo de un pequeño pueblo de agricultores de Navarra, mis padres sembraban pimiento y yo aprendí de niño dos cosas en mi casa. Cuando no llovía, no había cosecha, pero si llovía mucho, el resultado era igual, tampoco había cosecha.
Y aquí está habiendo mucha, mucha lluvia. Claro, qué buena metáfora, por favor. Bueno, hay otra faceta que comienza, entiendo yo que en 1978, que es que empiezas a trabajar en el Banco Central de Venezuela, allí haces una carrera hasta 1992, creo, estuviste 14 años en el Banco Central.
No, en realidad comencé antes, en el año 78 yo me gradué economista, pero yo comienzo a trabajar al final en el 75. Ok, ya tenías tres años. Como estudiante.
Ok. Y entonces. Fue una gran escuela, el Banco Central.
Maravillosa también. Otra escuela y todavía sigo en contacto con muchos de los que fueron mis jefes, mis compañeros y mis subalternos, etcétera. Y de verdad que todos recordamos el banco con mucha nostalgia y también con mucho agradecimiento, entre otras cosas, porque el Banco Central me becó, pues yo pude ir a estudiar estudios de posgrado gracias a una beca del Banco Central.
Pero de hecho. Y regresaste. Y regresaste.
También tenía el compromiso, recibió ofertas de trabajo para quedarme en Estados Unidos. Para mí nunca fue una opción en ese momento ni siquiera considerarlo. Lo más que hice fue extender un poco mi estada, lo cual me sirvió para dos cosas.
Me quedé dando clases de preparador en la escuela de gobierno de Harvard de macroeconomía y me quedé trabajando con un profesor mío también de Harvard, Otto Eckstein, que había sido miembro del Consejo de Asesores del Presidente Johnson y había creado la firma de modelos econométricos más importante en ese momento de los Estados Unidos y del mundo. Entonces me sirvió para. ¿En qué hiciste las maestrías?
Hiciste dos, entiendo. Primero economía internacional o economía más pura en la Universidad de Yale. Luego me di cuenta que la academia no era mi vocación o la academia como realmente estrictamente es en los Estados Unidos.
A mí me gustaba la academia a lo tropical o a los venezolanos, sin tanto rigor, o más aplicada. Más aplicada. Y por eso me fui a la escuela de gobierno de Harvard, que es una escuela más orientada hacia la política pública.
La hiciste política, eso. Entonces, totalmente práctica, y de hecho es considerada, digamos, que las universidades americanas dividen en dos sus escuelas, en escuelas académicas o en departamentos académicos, como por ejemplo puede ser filosofía o puede ser química o puede ser economía mismo, está dentro del rigor de lo que ellos llaman artes y ciencias o Arts and Sciences.
Después tienes las escuelas profesionales, donde está arquitectura, donde está derecho, donde está administración de empresas y ahí entra también la parte de gobierno. Claro. Y después, cuando regresaste, tuviste la oportunidad de ejercitar lo que habías aprendido, porque entiendo que te vas de comisión de servicio por parte del banco a Cordiplán, que era el Ministerio de Planificación de las Políticas Públicas. Correcto.
¿Cuál fue tu trabajo allí? ¿Con quién estaba? ¿Quién era el ministro?
Bueno, el trabajo de Cordiplán se lo debo a un gran mentor que yo tuve en mi vida, por quien también terminó la universidad ayer, que fue Felipe Pasos. Ah, imagínate, nada menos, el gran economista cubano. Correcto. Y dos veces creador del Banco Central de Cuba, después fue presidente.
Cuando llega Fidel del Banco Central de Cuba, rompe rápidamente con Fidel al poco tiempo y gracias a una relación que él tenía con José Antonio Mayores, se lo trae a Venezuela y termina siendo el gran consejero del Banco Central. Yo desarrollo de muy joven una relación con él y gracias a él y a que él tenía muy buenas relaciones al más alto nivel en Venezuela, le piden un nombre a alguien con características técnicas. Me acuerdo que él me llama primero y me dice, era el gobierno de Jaime Lusinchi, me dice, ¿tienes algún esqueleto copeyano?
Entonces, no hace falta que seas adecuo, lo que se quiera, al menos que no sea. Que no seas copellaNo. Que no sea copeyano y yo le digo, no, pasó ni el uno ni el otro. Y entonces este entro era Leopoldo Carnevali, el ministro en ese momento.
Claro, tiempo de Lusinchi. De Cordiplán y el viceministro con quien me tocó trabajar muy de cerca, Francisco García Palacios, que también como yo venía del Banco Central. Más o menos que hijo de Juan David García Vaca, el gran filósofo español.
Correcto y grabado de Cambridge, Francisco. Además, ¿cómo fue esa experiencia en Cordiplán? Y después relátanos, porque tú regresaste al banco y fuiste asistente de los presidentes del banco en varias oportunidades.
Correcto, o sea, yo me voy en el año 85 a Cordiplán a manejar la parte de política macroeconómica en una dirección que en ese momento se llamaba Dirección General de Planificación de Corto Plazo. Pero aparte de eso, a mí también me tocó la responsabilidad en paralelo, porque sólo tenía Cordiplán de ejercer la Secretaría Técnica del Gabinete Económico. Bueno, eso es una gran experiencia, porque de ahí veías todo el panorama económico del país.
Exactamente. Estaba sentado. Lo presidía el gabinete Manuel Las Purwas, también excelente profesional.
Y entonces eran todos un gabinete de gente pues bastante política, bastante mayor. Luego me tocó volver a ejercer la Secretaría del Gabinete Económico, sin tener ya la responsabilidad de la dirección en el segundo gobierno de Pérez. El año 89.
En el año 89 con un gabinete completamente diferente, de gente más joven en su mayoría, mucho más técnicos. Y entonces había algo de componente político. Pero la diferencia fundamental yo te diría es que Carlos Andrés Pérez mismo presidía y asistía a los gabinetes económicos, cosa que no hacían los presidentes anteriores, porque la idea del gabinete económico es que lo presidía usualmente.
El ministro de Hacienda. O en el caso de Guercindo Rodríguez fue como ministro de Planificación, él le tocó y después con Miguel Rodríguez fue Miguel Rodríguez. Claro.
Pero Carlos Andrés decidió presidirlo él. Qué bien. Entonces este, y aparte de eso tuvo una segunda connotación, que es que Carlos Andrés incorporó a los ministros del área social y lo llamó Gabinete Política Económica y Social.
Muy bien. Buscando un equilibrio. Buscando un equilibrio.
Entre las medidas que había que tomar y el impacto social. Y recuerdo que participaba Maricela Padrón por el lado social. Que era ministra del Trabajo, no?
Era ministra. Exactamente. Y después cuéntanos tu experiencia como asistente que de los presidentes del Banco Central, porque recuerdo que fuiste asistente de Pedro Tinoco, probablemente de Mauricio García Araujo.
De hecho, Mauricio fue el que me invita a regresar al banco, estando yo en Cordiplán ya a finales del año 88. Y como yo también ya veía el cambio y el final de un gobierno me pareció oportuno. Ya también lo tenía casi cuatro años fuera del banco, que era mi institución, pues. Sí.
Madre, si se quiere. Y regreso a trabajar con Mauricio y después de eso a Mauricio. Me regreso a Cordiplán con Miguel Rodríguez, cuando llega Miguel un rato.
Ahí me entro en el equipo de la negociación de la deuda externa de Venezuela. Me toca conocer a Pedro Tinoco, quien el participó. En ese equipo estaba Carlos Hernández Delfino, estaba Edgar Leal.
Leal estuvo primero, después Carlos Hernández Delfino sustituye a Edgar Leal y estaban después también obviamente Pedro Tinoco y Miguel Rodríguez. ¿Cómo era Tinoco? Mira, buenas preguntas, fueron personajes sobre el cual inclusive se han hecho libros, inclusive uno hecho por ti mismo.
Entonces, mira, era una persona fascinante porque unía varias partes de la historia de Venezuela. Claro. Él era gran admirador de Gómez, gran admirador de su padre, que fue, como tú sabes, ministro de Gómez.
Después este su padre casa con la viuda de José Vicente Gómez. Entonces tenía pues toda esa connotación de historia que venía y cubrió muchos periodos de la historia. A mí siempre me llama la atención alguien tan relativamente joven, por ejemplo, muere de una edad a la cual la cual tú y yo ya se pasamos, ya pasamos.
Pero Lucía Mayor era una persona de un humor muy particular, de pocas palabras, de esas personas que podía con su silencio decir muchas palabras más de las que dicen mucha gente, con muchas palabras. Y entonces este gran conversador. Ese lugar te permitió, junto con la Secretaría Técnica del Gabinete Económico, ver la economía venezolana, una economía netamente petrolera.
Es una economía petrolera que luchó toda su vida por no serla, pero nunca se pudo destetar, si lo quieres saber, porque los incentivos son muy grandes. Cada gobierno que llega, que tiene N necesidades, N presiones, pues cuando tienes los recursos del petróleo al lado, es muy difícil rechazarlos y no pensar en el cortoplasismo de tus necesidades fiscales más inminentes y sobre todo tus necesidades políticas de atender la mayor cantidad de demandas que tienes. Claro.
En esta primera parte del programa hemos hablado de tu participación en la economía en el sector público. En la segunda parte del programa, que es la segunda parte de tu vida, vamos a ver tu visión de la economía desde el sector privado. Has sido director de muchas empresas en Venezuela.
Ya nos dirás tú de cuáles has sido director y en algunos casos todavía lo eres. Fuiste fundador, junto con Luis Emilio Bellutini y Luis García Montoya del Fondo de Valores Inmobiliarios. Y a partir de determinado momento te abriste también al mundo de inversión fuera de Venezuela, que también va a ser muy interesante que nos relate toda esa etapa.
Pero antes de pasar allí, haznos un balance de tu parte. ¿Qué te queda de la participación en el sector público? Bueno, primero, grandes satisfacciones personales, sin lugar a dudas, por la vida interesante que te tocó vivir y por los personajes con quienes me tocó interactuar y a quienes me tocó conocer, pero también no lo puedo dejar de reconocer a tristeza, pues, por ver que casi uno puede arar en el mar, como Bolívar.
Entonces, que después nada de eso quedó, también nos tocaron épocas muy difíciles, por ejemplo la parte del año 86, con ingresos petroleros tan bajos.
Eso le tocó a Lusinchi, ingresos de 8 dólares por barril. Correcto. Y estabas tú ahí en el gabinete.
Me tocó el secretario del gabinete, y recuerdo, me trajo a muy cerca de gente como Hernán Anzola, en su momento, Héctor Hurtado, ya personajes para algunos olvidados en Venezuela, que dieron también mucho por el sector público. Y entonces, Tomar Bello, que estaba en el Banco Central y era parte de mi contraparte. Claro, José Benjamín Escobar también.
José Benjamín, que era el primero, el mismo Benito Raúl Lozada, que fue tres veces presidente del Banco Central. Así es. Y ministro de Hacienda, entonces, y ya mucha gente, pues lamentablemente, pues no lo recuerda como deben ser recordados.
Muy bien, Nelson, vamos a un corte comercial. Estamos hablando con el economista Nelson Ortiz. Y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia en esta cuarta temporada de la serie Los del Podio.
Ya regresamos. Estamos conversando con Nelson Ortiz, un economista, un destacadísimo economista venezolano que se ha desempeñado tanto en el sector público como en el sector privado y en el sector académico. Nelson, dejas el Banco Central y entras a trabajar en distintas universidades directivas de bancos, de empresas como la Electricidad de Caracas.
Recuerdo que fuiste también de la Junta Directiva de Cabendes, del Banco Mercantil. ¿Cómo es esa experiencia de ver la economía desde una Junta Directiva de una empresa grande en Venezuela? Del Mercantil, déjame decirte que no lo fui, aunque me hubiera encantado.
Los admiraba mucho, admiraba mucho y quería mucho a Gustavo Marturé y muchos de los directores y sigo teniendo una relación muy cercana con ellos. Pero Cabendes fue de hecho mi primera junta cuando yo tenía 28 años. Imagínate.
Y recuerdo que andaba una cantidad de vacas sagradas en la Junta, entre otros Luis Hernández Solís, que había sido ministro de Fomento cuando Leone, pero estaba Henry Lord Boulton. Bueno, Luis Vallenilla, el fundador. El mismo Luis Vallenilla que había sido el fundador.
Pero yo sospecho que toda esa experiencia en el sector privado venezolano también te permitió a ti ser presidente de la bolsa de Caracas. Pero en parte por eso llego a la presidencia en un típico momento. Yo estaba en la Junta Directiva, entonces unos típicos típicos momentos de crisis.
Entonces la economía venía todavía este muy golpeada de la crisis bancaria de mediados de los años 90 y en el 2000, pues, me toca asumir la presidencia de la Bolsa. Tuve suerte de que me agarraron unos buenos años entre otras cosas porque me agarró a partir del 2003 el alza del petróleo, el alza del petróleo, pero también porque venía de un piso muy bajo si se quiere. Y entonces me tocó mucho pues comenzar a tratar de innovar y creamos algunas cosas que ayudaron a las casas de bolsa del momento a lograr un poco más que sobrevivir.
Y de hecho cuando yo entré en un puesto en la Bolsa costaba 5000 dólares y cuando yo me fui 7 años después ya costaban un millón de dólares, un millón de dólares. Imagínate tú, lo cual era una época de esplendor. Claro, entonces afortunadamente, pues eso te digo un poco, pues también ayudado por vientos de cola.
Claro, eso tengo que ser franco y sincero. Este de buenos precios el petróleo, pero también este logramos concientizar a las autoridades del momento de la importancia del mercado de capitales, de que el mercado de capitales a diferencia de los que muchos pueden percibir, era un lugar donde pequeños ahorristas podían tener alternativas diferentes y sobre todo en un país donde históricamente las tasas de ahorro han sido negativas y muy insuficientes para incentivar a que la gente ahorre. Claro, era una salida para los pequeños inversionistas.
Sigue siéndolo, se ha ido recuperando. Y otra vez, claro, está en el tapete como una opción y creo porque los inversionistas internacionales o globales, lo primero que suelen buscar es justamente los mercados accionarios, que son los que suelen dar los mayores réditos en términos porcentuales más que los mercados de bonos, etcétera. Y es lo que también están más atados a la economía de un país.
Claro, entonces cuando alguien se vuelve optimista, lo que hay es que ver lo que ha subido la bolsa de Venezuela este año, pues ante las perspectivas de mayores ingresos petroleros y de mayor flexibilidad en la forma de hacer negocios en el país. Entonces. Bueno, y Nelson, en esos años también que los oyentes se van a sorprender.
Fuiste presidente de la liga profesional de béisbol. ¿Cómo es eso? Esa pasión por el béisbol viene de tu vida allá en el paraíso?
Coincidencialmente viene con quien yo aprendí a jugar béisbol. ¿Qué fue quien? Antonio José Herrera.
Ah, Cheíto, Cheíto. Era nuestro. Y era el mejor amigo de Arturo, mi hermano. Claro, eran vecinos.
Éramos vecinos en La Paz y jugamos pelota de goma. Este mi hermano y yo contra él y Leo, su hermano, que si tanto mi hermano como Leo desafortunadamente murieron muy jóvenes. Ambos de lo mismo del corazón.
Pero entonces Cheíto como que le quedó ese tema de atarme a vincularme al béisbol, pero en realidad no fue por el béisbol, sino él me llamó un día y me dice cuando él había comprado los tiburones de La Guaira y me dice mira Nelson, aquí somos un grupo que estamos comenzando a ver el béisbol como un negocio, no como una afición o un deporte, entendemos que para nosotros. Que también lo es. Y entonces me dice oye y queremos, queremos que con el bagaje que tú tienes, yo ya en ese momento como tú bien dijiste, Rafael había, estaba incursionando pues vinculado a varias de las empresas importantes del país y estaba en una actividad privada.
Entonces ellos pensaron que aquí entre no fue lo mismo que me pasó cuando entré en la junta del Nacional. Claro. Cuando el Nacional decide cambiar su junta de las viejas vacas sagradas, amigas de Miguel Otero Silva, por una junta más joven y sobre todo más profesional y sobre todo más enfocada en el mundo de los negocios, me invitan a mí también justamente por las mismas razones, gente que quería darle un giro más de negocio.
Ahí estuviste muchos años en el Nacional, en la junta directiva. También, también estuve desde el 92 hasta el 2005. Bastante.
Y en el caso de La Liga, pues yo entro como vicepresidente, cuando sale Ramón Guillermo Aveledo, me quedo yo como presidente encargado con el apoyo de todos los equipos, entre otras cosas porque siempre es complicado este nombrar a uno nuevo, pero no era mi vocación de largo plazo y este yo mismo contribuí y recuerdo que le sugerí el nombre de José Grazo Vecchio, que es quien realmente después me sustituye. Yo estuve en un período entre Ramón Guillermo y Grazo Vecchio que también por coincidencia Grazo Vecchio es hoy presidente de la Bolsa de Valores. Qué casualidad.
Ahora Nelson, a partir de determinado momento también abres operaciones fuera de Venezuela. Yo estoy seguro que a los oyentes les interesa mucho saber cómo es un fondo de inversiones, en qué consiste, qué es lo que ustedes hacen, por ejemplo, en ese fondo de inversiones en distintos países?
Efectivamente, como bien lo dices, bueno, yo unas cosas que no hablamos o no mencionamos que yo cuando salgo del Banco Central a donde me voy directamente es a trabajar en temas de banca inversión en Nueva York. Claro. Con Banker's Trust, un banco que ya no existe, pero que en ese momento era uno de los bancos con más presencia en América Latina.
Que después lo compra el Deutsche Bank. No compra el Deutsche Bank después, en el año 98 y ahí yo de base me voy. Bueno, sí, no era una opción quedarme, pero yo ya comienzo pues a desarrollar vínculos, sobre todo con el mundo externo, que no había trabajado en la restructuración también, pues también cuando uno estudia afuera, pues también desarrolla vínculos y lazos.
Y cuando la economía venezolana comienza a tener pues toda esa creciente incertidumbre yo sigo mira este con los ingresos y veía que los ingresos y la evaluación te seguían licuando pues tu tu ingresos en Venezuela a buscar opciones afuera. Entonces, con un par ¿Qué es un fondo de inversión? Mira, un fondo eso lo dice un poco la palabra este agrupa a un grupo de inversionistas que van por un objetivo común.
A veces puedes tener el que fue el caso cuando hicimos con la creación del Fondo de Valores Inmobiliario de invertir en inmuebles en Venezuela. En nuestro caso, nosotros nos focalizamos en centros comerciales y oficinas. Construirlo o también comprarlo y operarlo a ambas cosas y también comprarlo todos.
Pues ahí éramos este amplio. Entonces tú buscas capital de terceros. Básicamente tú tienes un gerente que es recompensado o pagado por tu actividad gerencial más un poco el éxito que tenga el negocio.
Usualmente la compensación de la gerencia de estos fondos viene por una combinación de ambos donde el gran incentivo es el segundo, que es lo que también llaman la performance, pero son un conjunto de inversionistas. Entonces tú tienes fondos que son mayoritariamente por personas naturales, pero cada vez más el ahorro se ha vuelto institucional. Una de las cosas curiosas es que cuando yo era pequeño, uno ahorraba en cuentas de ahorro.
A título personal. A título personal, después de las cuentas de ahorro, cuando te iba bien y la cuenta de ahorro crecida, tú podías aspirar a tener un certificado de depósito porque pagaban un poco más que lo que pagaban las cuentas de ahorro y ese era el esquema tradicional de ahorro. Ese esquema ha ido cambiando y evolucionando a nivel global, porque eso que pasa en Venezuela también pasaba en otros países.
Entonces hoy en día, visto lo que le mencioné hace un rato, que los grandes retornos se generan a raíz de invertir en acciones, que significa invertir en compañías, porque las compañías crecen a tasas mucho más altas de las que pueden crecer las tasas de ahorro con las tasas de préstamo a las cuales ellos mismos se apalancan para generar su crecimiento. Y entonces se ha creado inclusive un mundo de gran ahorro institucional también, los grandes fondos de pensiones, de retiro. Entonces esos fondos necesitan invertir esos cuantiosos recursos y lo hacen hoy en día mayoritariamente en diversos fondos.
Claro, no ponen los huevos en una sola cesta. Yo recuerdo, cuando nosotros fundamos el fondo de valores inmobiliarios, una de las cosas que me llama la atención un día es ver el fondo de ahorro de la Universidad de Yale. Estaba invirtiendo en el fondo de valores en Venezuela acá, para darles un ejemplo y también lo que fue esa Venezuela de ese momento y entonces ya está todo cruzado.
Hoy en día los grandes fondos, por ejemplo Soberano, el fondo de Abu Dhabi, el fondo Soberano de Noruega o el fondo de Singapur, tienen tantos recursos que tienen que invertir en algo.
Si ellos invierten en un certificado de plazo, no van a poder. Entonces ellos invierten en compañías, compran compañías o invierten en fondos. Entonces yo lo que hice, junto con tres amigos en el año 2012, viendo oportunidades en España, creamos un fondo en España para invertir y tomar oportunidades.
Bien Nelson, pasemos a unas facetas más personales. Tienes muchos años casado con María Benilde Celis. Tienes dos hijos, ahora eres abuelo.
Es una trayectoria larga con María Benilde. Cuarenta y nueve años de relación. Bueno, pero eso incluye el noviazgo.
Claro. Noviazgo es largo. Casados cuatro meses, de noviazgo cuarenta y seis.
Bien. Y dos hijos. Y dos hijos maravillosos, a quienes adoramos.
Paola y Nelson. Paola y Nelson. Paola y la que lamentablemente, pues el drama no diferente al tuyo, que vive afuera.
Yo al menos tengo la suerte sobre ti, que los míos viven más cerca. Bueno, hoy en día, ahora más cerca mi hija, ya que otra vez se fue directo a Miami. Mi hija vive en Miami, mi hijo vive en Nueva York.
Los dos estudiaron bachillerato acá. En la academia Washington. En la academia Washington.
Y después los dos se fueron a estudiar en la Universidad de Georgetown. Muy bien. Mi hijo hizo sus posgrados primero en Wharton y luego en Harvard.
Mi hija se ha negado a hacer posgrado, a pesar de ser una alumna excelente que pudo haber entrado a la universidad que quiso, pero está muy contenta. Trabaja con una empresa como Televisa en la parte de hacer novelas, en la parte de producción de novelas. Ah, qué interesante.
Desde Miami. Interesante. Bueno, y dados los vínculos de los vínculos de tus padres, en particular tu mamá, pues tu padre murió joven, conociste mucha gente interesante en Venezuela.
Recuerdo que tu madre era muy amiga de Eugenio Mendoza. Conociste a Jovito Villalba, al doctor Gabaldón, que es una leyenda, y trabajaste con Carlos Andrés Pérez. Háblanos un poco de tu relación con esos personajes, con Edgar Zanabria.
Mira, en el caso de Jovito, yo era muy niño y tiene que ver nuevamente con Cheíto. Ah, su padre era Herrera Oropeza. Herrera Oropeza, diputado por URD en su momento, después se separó y creó el BPN.
Pero entonces yo de niño, cuando estaba en casa de los Herrera, que como bien dijiste, era casi al lado de mi casa, pues veía a Jovito y era un personaje sin lugar a dudas muy carismático. Y después la otra persona carismática que conocí, era más amigo de mi padre que de mi madre. Era Eugenio Mendoza.
Claro. De los dos. Mi madre era más amiga de la señora Luisa, pero y mi madre quien realmente era amiga era Eduardo.
Ajá, por el tema agrícola. Fundador de Protinal. Correcto.
Y entonces, pero había una relación muy cercana. Entonces también me tocó conocer, inclusive viajar. De hecho, el último viaje que hizo Eugenio Mendoza lo hizo con mis padres y con Arnoldo Gavaldón, a quien mencionaste, porque había un premio, este, había dos premios que se daban a los proyectos privados y los proyectos públicos de vivienda rural.
Uno era el premio Eugenio Mendoza y otro el premio Arnoldo Gavaldón. Ok. Entonces fuimos a España con ellos y mis padres, entonces me invitaron y me tocó, pues, ahí conocer muy de cerca.
Bueno, al doctor Gavaldón ya lo conocía de antes. Ambos con unas personalidades muy carismáticas. Este, bueno, fueron ambos de los grandes venezolanos, igual que hoy.
De este siglo me diste Edgar Zanabria. Bueno, yo era amigo de sus hijos. Perdón, él nunca estuvo vivo, de sus sobrinos.
Sí. Más bien se casó tarde, ¿no? Se casó muy tarde y lamentablemente, quiero que se vea con las tablas en la cabeza.
Creo que fue un matrimonio medio complejo, pero bueno, no viene al caso, pero él era muy cercano a sus sobrinos por justamente por no haber tenido hijos y se la pasaba en casa de su hermano José Zanabria. Ajá. Fue un gran ingeniero, este, profesor de muchos de los grandes ingenieros de Venezuela.
Bueno, y también Nelson, tú tienes una relación estrecha con distintos centros de educación superior en Venezuela, con IESA, con la Universidad Católica. Eventualmente has dado clases, conferencias allí, quizás un seminario. ¿Cómo ha sido tu relación con el mundo académico?
Bueno, yo di clases, ¿no? Como te dije, este, comencé dando clases antes de graduarme en lo que se llama la Universidad Popular Alejandro Ropeza Castillo, pero mis primeras clases de todavía estando yo en cuarto, quinto año de economía. Después, este.
¿Dónde quedaba esa universidad? Quedaba, se daban clases en la vieja zona rental de la plaza de Venezuela. Entonces, este, y después de ahí, cuando me gradué ya en la Kennedy, me quedo este como preparador.
Un tiempo. Un tiempo. Entonces, y cuando regreso a Venezuela, doy clases en la Universidad Católica como por un espacio de unos diez años.
Mucho tiempo. ¿Qué materia dabas, Nelson? Daba comercio internacional en la Católica y finanzas públicas y en IESA daba macro y daba, este, también finanzas públicas.
Te gustaba dar clases. Era una de tus vocaciones, digamos. Era vocación, también un poco a lo mejor derivado de la experiencia de mi madre, pero te obliga, tiene varias ventajas, pues te obliga a mantenerte actualizado, a tener que leerte, te obliga también a mantener relación con muchachos jóvenes que van en ascenso.
Yo, por ejemplo, para mí fue muy importante cuando yo entré a Estados Unidos, había muy pocos venezolanos que habían entrado a buenas universidades y yo me propuse, este, ayudar, justamente dar clases para apoyar y muchos de mis alumnos terminaron entrando en la universidad donde yo estudié, en la Universidad de Yale y en la Universidad de Harvard.
Les abriste camino. Les abrí camino y yo espero que le hayan abierto a su vez camino a otros más. Claro. Pero un poco fue por eso, pues, por tratar de ayudar a construir país.
Entonces, y hoy en día, como tú decías, yo estoy en el consejo directivo IESA y estoy en el consejo de fomento de la Universidad Católica Andrés Bello. ¿Cómo se ve la educación desde allí? Mira, golpeada, entre otras cosas, la educación.
Un tema económico. Es muy duro en ambos casos y, entonces, este, también ha mermado mucho el interés o la posibilidad, sobre todo en el caso de IESA, de alumnos de pagarse un posgrado. En un momento, el propio IESA, cuando de esas paradojas Cadivi le daba dólares preferenciales a los estudiantes venezolanos para hacerse un posgrado fuera, entonces, ¿les costaba más barato estudiar en el exterior que estudiar en Venezuela?
Imagínate. Entonces ya, afortunadamente, esas cosas han cambiado y también sentimos que con lo que viene este ahora en materia de ingresos y de recuperación de la actividad económica, pues, sin lugar a duda, IESA va a volver a ser un pilar fundamental en apoyar toda la parte de formación a nivel gerencial. Hay tres pasiones que tú cultivas.
La práctica deportiva, la genealogía y el amor por la historia de Venezuela. ¿Cómo se fueron desarrollando estas tres vocaciones, pasiones tuyas? Bueno, el deporte.
Hablábamos del béisbol, pero hoy en día juegas tenis. Lo que me gusta es tenis. No lo juego como debería jugarlo para la cantidad de veces que lo he jugado, pero lo disfruto.
Es un juego, pues, este, sin lugar a duda, bastante activo. Trato juego unas tres, cuatro veces a la semana. Entonces, y también después socializas, interactúas con tus amigos, con mis amigos.
Y la historia fue algo que siempre me apasionó y la genealogía tiene más que ver con la parte del gusto por la historia, por la historia. Sobre todo disfruto mucho la historia de este siglo. Como sabes, te sigo mucho, te leo y oigo tu podcast y te fastidio.
A veces me da pena ya para que me aclararas ciertas cosas o a una que otra vez alguna vez te agarré una imprecisión. Claro, me agarras una gotera y me lo dices y lo agradezco mucho. Y entonces este.
Pero es para tratar de atar cabos. Entonces la parte genealógica viene más entendiendo las relaciones entre los diversos actores, porque porque vienen este claro y es una trama muy estrecha entre la economía y la política en todas partes del mundo. Ha sido así y la gente correcto y entender los actores y de dónde, de dónde se originan ciertas cosas o de dónde se originan ciertas diferencias como tú las ves en todas las grandes familias.
Claro, y también las regiones, porque uno tiende a creer que Venezuela, la capital lo determina todo y no es así. Aquí hay regiones muy pujantes con tradiciones económicas longevas. Los Andes, por ejemplo, a los cuales estoy vinculado a través de de la familia de mi esposa, que es de donde vienen de Mérida y de Táchira.
Fíjate qué curioso que el mundo de las farmacias en Venezuela tiene dos grandes pilares, los Belloso en Maracaibo y los Zubillaga en Carora y Barquisimeto. No hay caraqueños en eso, no, no lo había pensado. Las viejas boticas, te acuerdas las viejas boticas no prosperaron aquí, allá sí.
Y de verdad que en ambos casos es memorable, bueno, el caso de los Zubillaga conforma todo de verdad que hay que reconocerles la mayor admiración. Sí, y bueno y Coveca con los Belloso también es una. También, pero en el caso de los Zubillaga, que también ya han salido fuera de las fronteras venezolanas, están en Argentina y en Colombia.
Correcto. Bueno, Nelson, estás llegando a los 70 años, no te voy a preguntar si te arrepientes de algo, pero si hay algo que no hayas hecho que quisieras hacer. Siempre quise hacer un maratón.
Ah sí? Bueno, yo no sé si está. Envidiaba a los amigos, envidiaba a Andrés Mata.
Bueno, hay para todas las. Por favor, por favor. Pero yo en general debo confesar he llevado una vida bastante plena, pues como tú dijiste, he conocido una cantidad de personajes fascinantes de la historia venezolana, tuve el privilegio de conocer de primera mano unos más, otros menos, tuve el privilegio de formarme en los mejores centros de educación del mundo.
Tengo una familia maravillosa y tuve una familia también con la que crecí. Entonces y tengo amigos como tú maravillosos. Muchas gracias.
Entonces me es difícil pedirle más al mundo. Claro. Entonces ya lo que hago es pedir por terceros, por muchos otros.
Lo que quiero es un mejor país. Quisiera que mis hijos volvieran, quisiera que los hijos de mis amigos también volvieran y que todos, pues entre todos, construyamos una Venezuela mucho mejor de la que lamentablemente nos ha tocado en los últimos años. En los últimos años.
Bien, Nelson Ortiz, economista venezolano con una dilatada trayectoria. Muchas gracias por esta entrevista, Nelson, hemos conocido un poco más de tu vida. Gracias, gracias por esta maravillosa invitación.
Gracias. Bueno, y nosotros nos despedimos hasta la semana que viene. Esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia en la serie Los del Podio Cuarta Temporada.
Hasta nuestro próximo encuentro. [MÚSICA]