Serie Cronología republicana 1810-2010. Cap 7.

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En el capítulo 6 comenzamos a ver, en esta cronología histórica republicana que estamos haciendo del año 1810 al 2010, los trabajos de Manuel Antonio Matos cuando funda el Banco de Venezuela el 18 de agosto de 1890. Ahora decimos, en continuidad con lo que dejamos en el aire en el capítulo 6, que la empresa tuvo 160 acciones y que puede decirse que el Banco Comercial de Venezuela cambió su denominación por Banco de Venezuela y absorbió al Banco Comercial de Venezuela anterior. La lista de los accionistas de este banco es elocuente: Matos, Santana, Eraso, Boulton, Montauban, Lecuna, Roemer, Olavarría, Revenga, además de Raimundo Andueza Palacio y Juan Pablo Rojas Paúl.

Como vemos, el llamado alto comercio central, más los presidentes de turno, en una nueva alianza sin Guzmán, porque vienen unos nuevos tiempos con los mismos personajes. Y en 1891, al año siguiente, el 16 de marzo, tiene lugar el laudo arbitral de Madrid sobre los límites entre Venezuela y Colombia. Vamos a explicar esto con un poco más de detalle. Al no más asumir el cargo Andueza Palacio, Palacio en singular en este caso, tuvo que ocuparse del alarmante despliegue de tropas inglesas en la Guayana, territorio que pertenecía a Venezuela y cuya discusión había llevado a una ruptura de relaciones con Inglaterra a partir de 1887.

Este tema lo venía llevando personalmente Guzmán Blanco en conversaciones secretas en Europa, a partir de sus sucesivos nombramientos como ministro plenipotenciario, que era como entonces se denominaba a un embajador. De hecho, el ministro de Relaciones Interiores, el general Sebastián Casañas, por orden del presidente Andueza Palacio, publicó los documentos sobre el particular, cosa que provocó una airada reacción desde París por parte de Guzmán.

El gobierno de Andueza caminaba hacia lo que finalmente ocurrió: responsabilizar a Guzmán Blanco de la usurpación inglesa de la Guayana y someterlo al escarnio público, acusándolo de alta traición. Si Rojas Paúl encabezó una reacción antiguzmancista durante su gobierno, el gobierno de Andueza fue más allá y logró que el Congreso Nacional le retirara los títulos que le había conferido tanto a Guzmán Blanco como a Crespo, asentando un principio verdaderamente ecuánime: el de prohibir que se le confirieran títulos y honores a hombres públicos en vida. Con esta medida, tanto los adulantes como los adulados se vieron de manos atadas.

La ruptura con Guzmán y los guzmancistas por parte de Andueza Palacio era absoluta. La larga controversia acerca de los límites con Colombia se inicia en 1833 con el proyecto de tratado Pombo-Michelena. Continúa con las negociaciones entre Fermín Toro y Joaquín Acosta en 1844. Se extiende con los diálogos entre Antonio Leocadio Guzmán y Manuel Murillo Toro en 1874 y desemboca en la ruptura de relaciones a partir de 1874.

La reanudación de relaciones en 1881 se basa en la aceptación de un tratado de arbitramiento de límites encargado al rey Alfonso XII de España. Lo cierto es que la documentación se atrasó. El monarca falleció en 1885 y el resultado vino a darse en 1891, cuando la viuda de Alfonso XII, la regente María Cristina, comunicó a las partes el resultado. Sumamente desfavorable para Venezuela, por cierto. Este hecho, además, en medio de la polémica que vivía el país en torno a la reforma constitucional propuesta por Andueza Palacio, pasó inadvertido.

Sin embargo, el laudo arbitral estaba allí y vino a agravar la situación de Venezuela con Colombia, su proceso diplomático de controversia acerca de los límites territoriales. Venezuela finalmente objetó el laudo y no lo aceptó, postergándose el tema para 1917, cuando las partes convinieron en un nuevo laudo arbitrado por Suiza, que veremos en su momento cuando lleguemos a 1917.

Estamos en 1891 y el 11 de septiembre se crea, durante la presidencia de Raimundo Andueza Palacio, la Universidad del Zulia, que va a ser cerrada en 1904 por orden del gobierno de Cipriano Castro y su ministro de Educación, Eduardo Blanco, aludiendo a que entonces era innecesaria. Fue reabierta el 15 de junio de 1946, durante el primer gobierno de Rómulo Betancur. El primer rector de la LUZ, la Universidad del Zulia reabierta, fue Jesús Enrique Lossada.

Y llegamos a 1892, 6 de octubre, cuando entra triunfante a Caracas Joaquín Crespo. A partir de la decisión de Andueza Palacio de imponer la reforma constitucional al margen del Congreso Nacional y con la sola aprobación de las legislaturas estadales, el general Crespo inicia su Revolución Legalista para oponerse a lo pautado por Andueza. Y triunfa.

Entra a Caracas el 6 de octubre de 1892 y de inmediato toma medidas, entre ellas el embargo de los bienes de 340 funcionarios del gobierno saliente, y anuncia que serían juzgados por responsabilidad política y administrativa. La medida causó asombro y no poco revuelo. Además, Crespo se negaba a reconocer las deudas en que había incurrido el Estado con motivo de las acciones militares que adelantó Andueza para defenderse del desafío del propio Crespo.

El asunto, como vemos, era complejo. Por otra parte, a partir del momento mismo en que asume el mando, Crespo se propone hacer buena la mención al legalismo de su revolución y convoca a unas elecciones directas para elegir a los integrantes de Asamblea Constituyente para que redacten un nuevo texto constitucional. La Asamblea se constituye el 4 de mayo de 1893. Bajo la presidencia del general José Antonio Velutini, la Asamblea confirma a Crespo como presidente provisional, sanciona una nueva ley electoral y fija los comicios para el 1 de diciembre de 1893, sobre la base de la nueva Constitución Nacional.

El 15 de noviembre se instituye la Universidad de Carabobo, y será Joaquín Crespo quien ordene la creación de la Universidad de Valencia y será Alejo Zuloaga su primer rector. Al igual que la Universidad del Zulia, será cerrada la Universidad de Carabobo por el mismo decreto absurdo de Cipriano Castro y su ministro de Educación, Eduardo Blanco. Será el 21 de marzo de 1958 cuando el presidente de la República, Wolfgang Larrazábal Ugueto, reinaugure la Universidad de Carabobo.

Y llegamos a 1894, cuando se inaugura el Gran Ferrocarril de Venezuela. Este es el ferrocarril de Caracas a Valencia. Esto tiene su base en 1892, cuando el general Joaquín Crespo regresa al poder y va a ejercerlo hasta 1898. Durante esos cinco años se inauguraron unas cuantas vías férreas.

El llamado Gran Ferrocarril de Venezuela salvaba la distancia entre Caracas y Valencia con un recorrido de 179 kilómetros y fue inaugurado el 1 de febrero de 1894. Fue construido gracias a la concesión otorgada a la empresa alemana Friedrich Krupp, que luego se materializó en la compañía Gran Ferrocarril de Venezuela, Gross Venezuela Eisenbahn-Gesellschaft, compañía anónima, establecida por el Disconto-Gesellschaft de Berlín y la Norddeutsche Bank de Hamburgo.

La línea férrea contaba con 86 túneles que sumaban 5.200 metros, 212 puentes, 182 viaductos y fue la más larga de todas las que funcionaron en Venezuela. Construida y administrada por alemanes, se distinguió obviamente por su exactitud en el funcionamiento y dejó de utilizarse en 1966, lamentablemente. Paralelo al trabajo propiamente ferroviario, el director de la línea férrea, el señor Gustavo Knoop, quien estuvo al frente de ella entre 1894 y 1922, muchos años, 28 años, se consagró, como buen alemán ecologista, a la siembra de árboles durante todos estos años.

A lo largo de 28 años sembró 500.000 árboles y cerca de 360.000 plantas ornamentales, de modo que el ferrocarril Caracas-Valencia, en manos de los alemanes, se convirtió en un gran instrumento de reforestación de toda la zona por la que atravesaba el ferrocarril, desde Palo Grande en Caracas, pasando por Antímano, Caricuao, subiendo hacia Los Teques, y de Los Teques después bajaba hacia los Valles de Aragua y surcaba los Valles de Aragua hasta llegar a Valencia.

Bien, en la próxima parte del programa llegaremos a 1895 y veremos la hazaña de Ricardo Zuloaga cuando funda la Electricidad de Caracas. Ya regresamos. En breve continúa.

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Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. En la parte anterior del programa hablamos de la Electricidad de Caracas, fundada el 16 de noviembre de 1895. El número inicial de accionistas fue 25. ¿Quiénes estaban entre los accionistas iniciales?

En los estatutos fundacionales de la empresa consta en su artículo 5 que el capital social es de 500.000 bolívares, de los cuales 300.000 lo aportan en efectivo los accionistas y 200.000 se le reconocen a Ricardo Zuloaga de la siguiente forma: 200.000 bolívares, o sea, 400 acciones liberadas que se reconocen a Ricardo Zuloaga por el aporte que hace a la compañía. Primero, de dos propiedades situadas en El Encantado y Los Naranjos, ribereñas del Guaire. Segundo, una concesión del Concejo Municipal del Distrito Federal para utilizar y vender fuerza eléctrica en Caracas.

Tercero, de un permiso del Gobierno Nacional para colocar postes y tender alambres en los caminos públicos. Cuarto, de un permiso del Concejo Municipal del Distrito Sucre para colocar postes y tender alambres en dicho distrito. Y quinto, de sus estudios y proyectos en el negocio.

Bien, la primera reunión de la Junta Directiva de la empresa tuvo lugar tres días después de la protocolización de los estatutos, el 19 de noviembre, y quedó conformada de la siguiente manera: presidente, Juan Esteban Linares; directores principales, Eduardo Montauban, Mariano Palacios, Tomás Reina y Heriberto Lobo; directores suplentes, Carlos Machado Romero, Charles Roll, José María Ortega Martínez, Julio Zabala García y Carlos Zuloaga. Gerente, Ricardo Zuloaga.

Esta Junta Directiva autoriza el viaje de Zuloaga a Europa, con el objeto de adquirir la maquinaria necesaria para la puesta en funcionamiento de la central hidroeléctrica. En el interín de seis meses de ausencia de Zuloaga, quedan encargados de la obra los ingenieros Jorge Nevet y Felipe Aguerrevere. Zuloaga parte inmediatamente el 11 de diciembre y regresa en mayo del año siguiente. Los suizos de las firmas Oerlikon y Escher Wyss le han brindado todo su apoyo. La obra está en marcha.

Bien, esto es apenas un abreboca. Nosotros hemos hecho series completas sobre la historia de la Electricidad de Caracas, una de las empresas con mayor capital accionario que ha habido en Venezuela, distribuido entre la mayor cantidad de accionistas. Pero eso es harina de otro costal y ya lo hemos hecho.

Así llegamos al 1 de diciembre de 1895, cuando se inaugura el Gran Ferrocarril del Táchira. El 1 de diciembre se inauguró el tramo entre Encontrados y San Cristóbal, de la vía férrea recorrida por el llamado Gran Ferrocarril del Táchira. El constructor de esta obra fue don Benito Roncajolo, un marsellés establecido en Maracaibo desde 1876, marsellés que también tenía sus orígenes corsos de Córcega.

Antes él había empleado sus fuerzas junto con dos de sus hijos, Juan y Andrés Roncajolo, en la construcción de la vía que iba entre La Ceiba y Sabana de Mendoza-Motatán. Y luego se empeñó en esta obra de mayores dimensiones. La esposa de uno de sus hijos, que se llamaba Leontine Periñón de Roncajolo, dejó escritas sus impresiones de vida en toda esta aventura ferroviaria para la que fue la mejor compañía de su marido.

Con esta obra financiada por inversionistas locales y un banco francés, el gobierno celebró el centenario del natalicio del mariscal Antonio José de Sucre y Alcalá. Con la construcción de la obra se hallaba solución a un aislamiento en el que se mantenía el Táchira en relación con el resto del país, no así con Colombia, región con la que por razones geográficas mantenía estrechos vínculos económicos, dado el hinterland natural que se había creado con Cúcuta.

El resultado económico que obtuvo don Benito Roncajolo con la construcción del Gran Ferrocarril del Táchira fue desastroso. Él mismo se lo refiere a Claudio Bruzual Serra, ministro de Obras Públicas, en carta enviada el 9 de abril de 1896. Dice Roncajolo: "No me extenderé sobre la ruinosa operación financiera que hemos hecho, solo nos queda el honor y la satisfacción de haber construido una línea férrea, la más importante de este país, y realizado la anhelada independencia del tráfico venezolano que pagaba obligado tributo a la vecina república de Colombia". Fin de la cita.

Es cierto esto que dice Roncajolo sobre el tributo a Colombia. Tanto es así que constan los escollos que los empresarios colombianos pusieron en el camino de los constructores de la obra, tanto como los financieros que tuvieron que sortear Roncajolo y sus hijos.

Bien, y llegamos a 1896, cuando Arturo Michelena pinta Miranda en La Carraca, uno de los íconos fundamentales de la venezolanidad. Generaciones de venezolanos hemos crecido viendo esta obra de Michelena. El modelo que le posó pacientemente fue Eduardo Blanco, su amigo que hemos mencionado antes como ministro de Educación, pero también el autor de Venezuela heroica.

El prócer Miranda está recostado en un catre, con una pierna en el suelo y la otra en el colchón. Su mano derecha sostiene la cara y mira fijamente hacia el que lo ve. En la mesa de noche reposan unos libros y desde una argolla clavada en la pared baja una cadena. Las losas del piso son irregulares y sobre ellas una banqueta con el asiento de paja centra la composición.

Y este mismo año, 1896, tiene lugar el empréstito o préstamo, pero en esa época se le decía empréstito, con el Banco Disconto-Gesellschaft. Vamos a ver por qué Venezuela recurre a un crédito de esta magnitud. La República tuvo que recurrir a un préstamo para enfrentar las deudas que se producían como consecuencia del contrato que había firmado Guzmán Blanco con las empresas ferrocarrileras.

Allí él se comprometía, Guzmán, a que el 7% era garantizado a las compañías concesionarias y esto pesaba enormemente, ya que la sola operación de los ferrocarriles no alcanzaba la cifra y el Estado venezolano todos los años se había comprometido a pagarla. Al gobierno de Crespo no le quedó otro camino que solicitar un préstamo para enfrentar la situación y se lo otorgó el Disconto-Gesellschaft de Berlín.

Y a partir de la firma del nuevo contrato, que pesaba sobre la República, se desató una tempestad política. La oposición al gobierno de Crespo consideraba que el empréstito gravaba severamente a la nación y que el banco alemán que lo otorgaba podría ser una amenaza para la soberanía nacional. Las críticas arreciaron a través de la prensa, ya que había verdadera libertad de expresión, aunque algunos pensaban que no valía de nada porque Crespo no le ponía atención a la disidencia.

Sin embargo, hay pruebas en contrario que demuestran que sí atendía la opinión pública. En cualquier caso, el tema del préstamo fue significativo en la polémica pública y luego veremos cómo pesó enormemente sobre el gobierno de Cipriano Castro, en particular en 1902. En la tercera parte del programa hablaremos de 1899 y el laudo arbitral de París sobre los límites entre Venezuela y la Guayana inglesa. Ya regresamos con Venezolanos, un programa sobre el país y su historia.

A finales de 1896 tiene lugar un hecho que desató las pasiones nacionales. ¿Por qué? Porque soldados ingleses se empeñan en llevar los límites hasta el río Yuruari, intento que fue severamente repelido por soldados venezolanos que hacen presos a los invasores y luego izan la bandera nacional en el sitio, apartando a la inglesa.

Este hecho fue considerado como una grave ofensa por Inglaterra, que reclamó airadamente al gobierno venezolano. La escalada del conflicto era vertiginosa, cosa que lleva al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Grover Cleveland, a invocar la doctrina Monroe: América para los americanos. El mensaje de Cleveland es claro hacia Inglaterra: no deben seguir intentando apoderarse de territorios en América, zona de influencia de los Estados Unidos, o de lo contrario se procederá en consecuencia. Eso fue el mensaje que le mandó Cleveland a los ingleses.

La Corona inglesa no está satisfecha y a ratos pareciera que estallaría un conflicto armado entre ambas naciones, pero termina imponiéndose la lógica de la paz dentro de la geopolítica de la época, en la que los imperios europeos van a comenzar a perder territorios de ultramar. En 1897, los Estados Unidos e Inglaterra le imponen a Venezuela un arbitraje internacional. El tribunal estuvo compuesto por dos norteamericanos, dos ingleses y un ruso y, dos años después, el 3 de octubre de 1899, fallaron, despojando a Venezuela de 159.500 kilómetros cuadrados: la Guayana Esequiba.

Por su parte, Venezuela no aceptó el fallo y lo recurrió por diversas razones. Vamos a volver sobre este tema más adelante, por supuesto. El 22 de octubre de 1899 comienza un cambio político importante que se va a extender por 45 años: la llamada hegemonía militar tachirense.

Comienza con Cipriano Castro, quien entra triunfante a Caracas el 22 de octubre, pero su gesta comenzó el 23 de mayo de 1899 y se denominó Revolución Liberal Restauradora para enfrentar la reforma del presidente Ignacio Andrade, que fue sucesor de Joaquín Crespo. ¿Qué se proponía Castro? Pues restaurar la legalidad violada por el gobierno, aunque todo indica que desde hacía años esperaba la oportunidad para buscar el poder nacional por la vía de las armas, me refiero a Castro.

Castro, en el Táchira, se había destacado como un líder de significación regional; era su estado natal y había respaldado entusiastamente al gobierno de Andueza Palacio. Desde 1892 permanecía en el exilio en Cúcuta, en donde se había casado con Zoila Rosa de Castro, quien será conocida en Venezuela como doña Zoila, y administraba entonces una hacienda de su propiedad, don Cipriano, justo al lado de la de su compadre Juan Vicente Gómez, también en el exilio colombiano por razones políticas.

Bien, y la debilidad del gobierno de Andrade, que no lograba consolidar un poder similar al que detentaba su mentor fallecido, avivó el empeño de Castro por llegar al poder. Así fue como organizó un comando revolucionario integrado por Juan Vicente Gómez, Manuel Antonio Pulido, Emilio Fernández, Régulo Olivares, Froilán Prato y Santiago Briceño Ayesterán, todos en el exilio.

Este comando invade el territorio nacional de Venezuela a partir del 23 de mayo, desde Colombia, y libra su primera batalla al día siguiente en Tononó, esto queda cerca de San Cristóbal, y continúa con los encontronazos guerreros en Las Pilas, El Zumbador, Cordero, Tovar. Ya el ejército de Castro superaba los 1.500 soldados que se le habían ido sumando por el camino hasta acercarse al centro del país. Iba a vencer en Parapara, en Nirgua, en Tocuyito, y el 14 de septiembre de 1899 ya se hacía evidente que el ejército que comandaba Castro iba a llegar a Caracas triunfante.

Eso va a ocurrir, como dijimos al principio, el 22 de octubre, después de haber negociado la entrega del poder el día antes con el general Luciano Mendoza. El 20 de octubre, el general Ignacio Andrade, abandonado por sus seguidores y traicionado por algunos de ellos, abandona el país por el puerto de La Guaira, rumbo a Puerto Rico.

Y es así como llegamos al siglo XX, en esta cronología que venimos desarrollando. Esta centuria comienza con uno de los nudos centrales del siglo XIX en su apogeo, me refiero al caudillismo. No obstante, es cierto que este fenómeno pernicioso desaparece a sangre y fuego bajo la bota inclemente del general Gómez, cuando bajo las órdenes de Cipriano Castro derrota a los ejércitos de Manuel Antonio Matos y Nicolás Rolando. A partir de entonces y hasta 1945, el Ejército Nacional se torna en la institución epicéntrica venezolana y dedo elector de los primeros magistrados.

El siglo XX será también el período donde se funde la democracia liberal representativa, de la mano de Acción Democrática y su líder esencial, Rómulo Betancur. Entonces se incorporarán las mujeres a la vida política y la ciudadanía completará el elenco de sus factores. Será el siglo XX el siglo del petróleo, desde que en 1914 se diera con el yacimiento de Mene Grande y en 1922 con el de Cabimas.

La vida venezolana girará en todas sus aristas alrededor del oro negro, desde aquellos años iniciales y hasta nuestros días, al día de hoy en el que estoy hablando. Será el siglo donde el Estado venezolano, como consecuencia de la renta petrolera, crecerá hasta niveles inimaginables, copando casi todas las escenas de la vida nacional. Será el siglo del bipartidismo y de la antipolítica, de las dictaduras militares, del Pacto de Puntofijo y del sueño de crear un sistema democrático.

Comenzamos el siglo con el 22 de octubre de 1902, cuando tiene lugar la Batalla de La Victoria y la Revolución Libertadora de Manuel Antonio Matos. Este banquero entra en conflicto con el gobierno de Cipriano Castro desde el comienzo del mandato de este. Castro pretendía lograr un crédito con el Banco de Venezuela y esta institución consideró que no se ofrecían suficientes garantías, por lo que se le negó a la República el préstamo.

Por esto, Castro entró en cólera y se inició un enfrentamiento severo. Matos, con el apoyo de la New York & Bermúdez Company, la empresa alemana del Gran Ferrocarril de Venezuela y la compañía francesa del cable interoceánico en Carúpano, enfrenta militarmente a las fuerzas de Castro. Se congrega alrededor de Matos un conjunto de caudillos regionales nada despreciable: Luciano Mendoza, Domingo Monagas, Nicolás Rolando, Pedro y Horacio Ducharne, Ramón Guerra, Juan Pablo Peñalosa, entre otros.

Reciben una estocada difícil de superar en la Batalla de La Victoria, en noviembre de 1902, donde al ejército de cerca de 14.000 hombres que tiene Matos, las fuerzas de Castro lo ponen en fuga, dispersándolo ya de manera irremediable. Será una fracción de ese ejército la que huye hacia Ciudad Bolívar, la que se enfrente con el ejército comandado por Juan Vicente Gómez y además pierda la contienda, la batalla. Y el 22 de julio de 1903 tuvo lugar entonces la última batalla que ha habido en Venezuela, la de Ciudad Bolívar.

Concluía así la última andanada de los caudillos regionales, esta vez en asociación con el capital nacional y extranjero, encabezada no por un general, sino por un banquero: Manuel Antonio Matos. Bien, y volvamos a otros tiempos, volvamos ahora a otros tiempos. El 9 de diciembre de 1902 ocurre uno de los hechos históricos más significativos de nuestra historia.

Voy a explicarlo. Alemania e Inglaterra contemplan con alarma cómo la República de Venezuela se acerca a la insolvencia económica. La caída de los precios del café, así como otras calamidades, hacía imposible para Venezuela la cancelación de sus deudas, en particular el préstamo que había contraído con el Disconto-Gesellschaft de Berlín en 1896, que mencionamos antes en este programa, en tiempos de Joaquín Crespo.

Y ese crédito, como dijimos antes, era para honrar el contrato firmado por Guzmán Blanco con las empresas constructoras de ferrocarriles. A este reclamo alemán y británico inicial se sumaron Italia, Francia, Bélgica, Holanda, España y México. Todas estas naciones, estos Estados, tenían reclamos que formular a la entonces insolvente Venezuela.

El 9 de diciembre de 1902, las armadas alemana e inglesa bloquean el puerto de La Guaira. El 13 bombardean Puerto Cabello. El 17 se apostan frente a la fortaleza de San Carlos, en la barra del lago de Maracaibo. Un buque italiano fondea en la desembocadura del Orinoco.

La reacción inmediata de Castro fue contundente. Le pidió al historiador Eloy González que redactara una proclama repeliendo el bloqueo. Y en ella puede leerse, el 9 de diciembre de 1902, la famosa frase, voy a citar: "La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria". Bueno, y el efecto inmediato del bloqueo fue la galvanización alrededor de este hecho; se galvanizaron fuerzas nacionales, incluso de quienes adversaban a Castro.

En la última parte del programa seguiremos viendo este acontecimiento, el del bloqueo de los puertos venezolanos en diciembre de 1902. Ya regresamos. En breve continúa. Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz.com.

Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Bueno, y no obstante el apoyo que recibe Cipriano Castro y la cantidad de fuerzas que se galvanizan alrededor de él, el conflicto no va a resolverlo el presidente de Venezuela, sino el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, presidido entonces por Teodoro Roosevelt.

Ya que el episodio era un tema perfecto de derecho internacional público, el gobierno norteamericano invocó la doctrina Monroe, concebida por el presidente de los Estados Unidos en 1823. Ese presidente se llamaba James Monroe. Según esa doctrina, América para los americanos también suponía que Europa era para los europeos. En otras palabras, si alguna potencia europea intentaba invadir territorio americano, cualquiera que fuese, los Estados Unidos la enfrentarían. Y, por otra parte, los Estados Unidos jamás intentarían invadir algún territorio europeo o su zona de influencia.

Y sobre la base de esta doctrina, Castro aceptó o invocó la intervención de los Estados Unidos para la solución del conflicto. Y así fue. El 13 de febrero de 1903 se firmó el protocolo de Washington por parte de Herbert Bowen, autorizado por el gobierno de Venezuela, y Michael Herbert, embajador del Reino Unido en los Estados Unidos de Norteamérica.

En el protocolo se establece literalmente que Venezuela "se obliga a ceder con este objeto en favor del gobierno británico, principiando desde el 1 de marzo de 1903, el 30% en pagos mensuales de los ingresos aduaneros de La Guaira y Puerto Cabello que no podrán ser destinados a otros objetos". Fin de la cita. Firmado el documento, las naves europeas abandonaron nuestras costas y cesó el episodio del bloqueo.

Investigaciones recientes revelan que Alemania había proyectado una permanencia más prolongada de sus tropas en Venezuela, llegando incluso a concebirse una suerte de dominio permanente. Sin embargo, el tema era internacional, y Roosevelt, que al parecer conocía estos planes, no podía permitir que potencias europeas intervinieran en territorio del continente americano.

Y así llegamos al 8 de abril de 1904, cuando se funda la Academia Nacional de Medicina. El presidente de la República, Cipriano Castro, dio el Ejecútese a la creación de la corporación. Antes vimos cómo en tiempos de Antonio Guzmán Blanco se funda la Academia Venezolana de la Lengua, que fue la primera.

¿Quiénes son estos académicos fundadores de la Academia Nacional de Medicina? ¿Quiénes están allí en la nómina inicial? Es importante señalarlos, porque los médicos son verdaderos próceres civiles en cualquier nación.

José Antonio Baldó, Simón Bamond de Vesblá, Elías Rodríguez, Emilio Ochoa, Rafael Medina Jiménez, Manuel Antonio Fonseca, Francisco Hermógenes Rivero, Enrique Meyer Flegel, Francisco de Paula Ruiz Miraval, Eduardo Fernández, Bernardo Herrera Vegas, Manuel Pérez Díaz, Luis Razetti, David Lobo, Juan de Dios Villegas Ruiz, José Ignacio Cardoso, Bernardino Mosquera, Alfredo Machado, Arturo Ayala.

Guillermo Delgado Palacios, Tomás Aguerrevere Pacanins, Pablo Acosta Ortiz, Andrés Sánchez, Andrés Herrera Vegas, Miguel Antonio Seco, Pedro Herrera Tobar, José Rafael Revenga, José Gregorio Hernández, Manuel Antonio Dagnino, Juan Pablo Tamayo, José Antonio Díaz, Miguel Ruiz, Francisco Antonio Rísquez, Martín Herrera y Narciso López Camacho.

Estos son los fundadores de la Academia Nacional de Medicina. Y el 20 de diciembre de 1908, Juan Vicente Gómez asume la presidencia de la República. ¿Cómo fueron estos hechos?

Voy a tratar de narrarlos lo más sucintamente posible. Al no más embarcarse Cipriano Castro en el vapor Guadalupe, con rumbo a Europa, las distintas conspiraciones que estaban en marcha para llegar al poder se activaron. Esta circunstancia fue aprovechada muy particularmente por Juan Vicente Gómez, quien puso en movimiento su proyecto personal de sustituir a Castro en la presidencia de la República, sobre la base de un cable que enviaba el presidente enfermo desde Berlín, y en el que le ordenaba al gobernador de Caracas, Pedro María Cárdenas, que procediera en contra del vicepresidente.

En el texto se leía que "la culebra se mata por la cabeza", y Gómez naturalmente interpretó que la culebra era él y le dio el golpe de Estado a su compadre. Años después se supo que el cable no lo había escrito Castro, sino sus enemigos, que buscaban que Gómez se hiciera con el poder, ya que de regresar Castro al poder ellos no tendrían horizonte. En todo caso, Gómez asumió con gusto la tarea, tanto que murió en ella 27 años después.

Gómez de inmediato destituye a los ministros del Gabinete fieles a Castro e inicia una persecución contra los jefes militares que respondían órdenes de su antecesor. Además, para blindar su acción, ordena enjuiciar al general Castro por intento de asesinato del vicepresidente de la República, con la prueba del cable aludido, y por el fusilamiento del general Antonio Paredes en 1907. De tal modo que el golpe de Estado está perfectamente investido de las formalidades legales.

Dicho de otra manera, el vicepresidente ha reaccionado contra el presidente que ha ordenado matarlo, de modo que al asumir la presidencia no se ha roto el hilo constitucional. Esta es la trama legal que envuelve el hecho. Por otra parte, muchos venezolanos, hartos del gobierno de Castro, festejan la llegada de Gómez al poder absoluto, y él invita a los exiliados a regresar al país, abre las puertas de las cárceles para los presos políticos y acepta la libertad de prensa.

A diferencia de la práctica de sus antecesores, no disuelve el Congreso Nacional ni convoca a la elección de una Asamblea Nacional Constituyente, sino que le pide al Congreso constituido que redacte un nuevo texto constitucional. Llegamos a 1909, el 1 de abril, el poeta oriental Andrés Mata funda El Universal. Y el anecdotario familiar reseña que el poeta carupanero Andrés Mata y su amigo, el socio, abogado y escritor Andrés Jorge Vigas, pasaron la noche trabajando para ver impreso en la mañana el primer número del diario.

Desde entonces el periódico ha sido un importantísimo rotativo con énfasis en temas económicos y políticos. El 4 de julio del año 2014, Andrés Mata Osorio, nieto del fundador, vendió el periódico a una empresa registrada en España.

Y llegamos a 1910, el 5 de julio. ¿Qué ocurre el 5 de julio de 1910? Abre sus puertas la Academia Militar de Venezuela. Si bien el decreto de creación de la Academia Militar es de 1903, cuando estaba Castro en el poder, lo cierto es que inició sus actividades en 1910, después de haberse inaugurado el edificio construido para tal fin en La Planicie.

En esto puede observarse una continuidad entre Castro y Gómez. El primero tiene la voluntad política y ordena construir el edificio, y el segundo la pone en funcionamiento. Para ello, Gómez designa al coronel chileno Samuel McGill, quien se desempeñaba como cónsul de Venezuela en Panamá, como instructor de la Inspectoría General.

Los antecedentes de McGill eran favorables: venía de organizar instituciones castrenses en Ecuador, Nicaragua y Honduras, y se había formado en el ejército más profesional de Latinoamérica en aquel entonces. ¿Cuál era? El ejército chileno. De tal modo que la orientación que le imprimió a la Academia Militar Venezolana fue a semejanza de la de su país de origen, es decir, prusiana.

Cuando decimos Prusia, en el fondo estamos diciendo Alemania, pero sería largo de explicar cómo la integración de Alemania como Estado es tardía y el factor más importante de esa integración fue Prusia. Bueno, y la instrucción de los cadetes se articuló profesionalmente, y apenas dos años después, cuando tuvo lugar una parada militar en el Hipódromo de El Paraíso, las filas ordenadas y los pertrechos nuevos causaron asombro entre la población. Era un hecho que el ejército venezolano había iniciado el camino de su profesionalización.

Atrás quedaban las montoneras, las integradas por soldados improvisados y sin disciplina. Hoy llegamos hasta aquí. En nuestro próximo programa, en el capítulo 8 de esta serie, lo iniciaremos en 1914, cuando la Caribbean Petroleum descubre el primer campo petrolero de importancia en el país, el pozo Zumaque 1, en Mene Grande, estado Zulia.

Hasta nuestro próximo encuentro. Esto ha sido Venezolanos, un programa sobre el país y su historia en esta cronología republicana que venimos desarrollando.

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