Serie Cronología republicana 1810-2010. Cap 5.

Escuchar
Reproduce el episodio aquí

Transcripción completa del episodio

Aviso: puede contener errores de transcripción involuntariamente confusos y/o inexactos. Si encuentras algo, escríbeme.

Este programa es posible gracias al equipo conformado por Gitanjali Suárez, Inmaculada Sebastiano, Melanie Pieruzzi, Carlos Javier Virgüez y Giancarlo Caravaggio. Recuerda que nos puedes seguir en Instagram como arroba pisolacultural y también puedes seguir la transmisión en vivo en www.mundour.com. Bienvenidos todos a este quinto capítulo de esta cronología republicana que venimos desarrollando, una cronología de la República de Venezuela.

En 1848 comenzamos hoy con el 24 de enero, el fatídico asalto al Congreso Nacional. Pero eso va a ocurrir el 24 de enero, como les decía. Antes, el año 1847 transcurrió con el empeño de José Tadeo Monagas de ir copando todos los espacios de poder ante el desconcierto general del general Páez, como dijimos en el programa anterior.

Y el año 1848 se inicia con uno de los hechos más lamentables de nuestra historia republicana. Me refiero a los acontecimientos ocurridos en la sede del Congreso Nacional. El 24 de enero de 1848, el ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Martín Sanabria, se trasladó a la sede del Poder Legislativo a rendir el informe anual del Poder Ejecutivo.

Y, estando dentro del recinto, se corre el rumor en la calle de que ha sido asesinado, cosa que enardece a las turbas liberales que estaban apostadas afuera. Intentan entrar y son repelidas con plomo por la guardia, dándose las primeras escaramuzas y desatándose la violencia más incontrolada. Los heridos y los muertos van en ascenso.

Los enfrentamientos entre conservadores y liberales son a cuchillo, a puños, con piedras y hasta con lanzas y bayonetas. Santos Michelena intenta salir por una puerta y es herido con una bayoneta. Fue tan grave la herida que murió dos meses después a consecuencia de la herida.

Los parlamentarios Francisco Argote, José Antonio Salas y Juan García son asesinados por las turbas. La misma suerte corre el sargento Pedro Pablo Azpúrua y un sastre que se había animado a participar en la trifulca. Recordemos que no estamos hablando de la sede actual del Poder Legislativo, que es el Palacio Federal Legislativo construido por Guzmán Blanco varios años después de este año de 1848.

Y Monagas es alertado acerca de los hechos en curso y se presenta a caballo, acompañado del general Santiago Mariño, y con las fuerzas del orden restablece la calma. La herida para el Poder Legislativo ha sido mortal. El Parlamento, después de estos hechos, tardó años en recuperar su autonomía.

Monagas cada vez más lo doblegó como un apéndice de su propio mando. Las Cámaras se reunieron con Juan Vicente González como secretario, lo que causó un asombro mayúsculo, ya que hasta el día anterior González había sido un fervoroso conservador y ahora aceptaba trabajar para los liberales. Lo que en el lenguaje popular venezolano se llama "saltó la talanquera". Y Fermín Toro, a diferencia de Juan Vicente González, no acudió al llamado y pronunció una de sus frases más famosas.

Dijo Fermín Toro: "Decidle al general Monagas que mi cadáver lo llevarán, pero que Fermín Toro no se prostituye". Monagas le envía una carta a Páez el 26 de enero, solicitando su colaboración para restablecer la convivencia pacífica. Entonces le atribuye la tragedia al desatino de la guardia del Congreso, que enardeció a las turbas. Exime a sus seguidores, a los seguidores de Monagas, de la responsabilidad de los hechos.

Páez le responde con otra carta en la que se lamenta de haberlo llevado a la Presidencia de la República y apela a la responsabilidad moral que siente por semejante error. Le dice a Monagas que se ha colocado como el más grande, el más ingrato y vengativo de todos mis enemigos. "Ya vuestra excelencia no inspira confianza a la parte más sana, más concienzuda y más fuerte de la sociedad". Eso le dice Páez a Monagas en aquel rompimiento. La respuesta, obviamente, era una declaración de guerra.

Y vamos a 1851, cuando el 5 de febrero José Gregorio Monagas, hermano de José Tadeo, se trasladó desde su casa en Barcelona, del estado Anzoátegui, hasta Caracas a tomar posesión de la Presidencia de la República el 5 de febrero de 1851. Tenía 56 años, era el cuarto hijo de una poderosa familia de ganaderos en Oriente del país y, al igual que Páez, Soublette y su hermano José Tadeo, había formado parte del Ejército Libertador.

De hecho, Bolívar lo había bautizado como la primera lanza de Oriente, cosa que escuchó con celos José Tadeo. Y Bolívar le dijo: "Usted es la primera lanza de Venezuela y el general Páez la primera del mundo". Bueno, todos satisfechos con las palabras del Libertador.

Y, como suele suceder, alrededor del segundo Monagas se formó un grupo al que el pueblo denominó los gregorianos, mientras a los seguidores de su hermano los llamaban los tadeístas. Entre unos y otros se significaba una pelea sorda por el poder que, en honor a la verdad, aunque pensaban con algunos matices distintos, no condujo a la separación total de los dos hermanos, por más que el gobierno de José Gregorio no se adelantaba con los mismos personajes que el de su hermano mayor. Ni el segundo de José Tadeo tampoco se desarrolló con los mismos actores políticos que el gobierno de José Gregorio, de modo que eran facciones distintas.

No obstante, las diferencias estas no fueron tantas como para poder advertir cambios sustanciales entre un gobierno y otro de la misma dinastía. Llegamos a 1854, el 24 de marzo se abole la esclavitud. Y desde 1850 se venía hablando de la necesidad de abolir la esclavitud y el tema se ventilaba en las sesiones parlamentarias con mucha frecuencia, hasta que el Congreso Nacional lo sancionó y el presidente Monagas le puso el ejecútese a la ley el 24 de marzo de 1854.

El número de esclavos que entonces había en Venezuela no pasaba de 15.000, mientras los manumisos llegaban a 11.000, lo que representaba cerca del dos por ciento de la población, pero el punto, más que estadístico, era de humanidad. Muchos de los esclavos ya en libertad continuaron trabajando con sus antiguos dueños y otros probaron suerte por su cuenta. El ministro de Interior y Justicia, Simón Planas, trabajó a favor de esta ley con denuedo, tejiendo toda la trama jurídica y parlamentaria necesaria.

Y vamos a 1858, cuando ocurre la Revolución de Marzo, el 5 de marzo, encabezada por Julián Castro. Ese 5 de marzo Julián Castro se alzó en contra de José Tadeo Monagas en Carabobo, y se sumaron al pronunciamiento en Cojedes y en Guárico, y en pocos días los mismos seguidores de Monagas lo dejaron solo. Su personalismo había llegado a exasperarlos.

Es sorprendente la manera expedita como fue obligado a abandonar el poder. Ello prueba que aquel hombre fuerte no lo era tanto, y que la trama de poder que había tejido en su respaldo no funcionó, ya que se vino abajo en una semana como un castillo de arena. Todo indica que su mismo personalismo le condujo a perder el apoyo de sus seguidores. Pero esto lo seguiremos viendo en la próxima parte del programa.

En breve continúa. Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural.

Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz.com. Somos Unión Radio Cultural.

Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Bueno, la verdad es que Monagas había llegado muy lejos en sus pretensiones hegemónicas y de permanencia en el poder. Y la reforma constitucional a su favor dejaba desnudas sus aspiraciones de eternizarse al mando de la República.

Y la alternabilidad había sido norma consagrada y respetada desde la Constitución Nacional de 1830. El Congreso Nacional declaró a Julián Castro en la titularidad del Poder Ejecutivo y este procedió a nombrar un gabinete integrado por mayoría de conservadores, así como la nómina completa de los gobernadores de estado también era conservadora. En el Ministerio de Interior y Justicia designó a Manuel Felipe de Tovar; en Hacienda, a Fermín Toro; en Relaciones Exteriores, a Wenceslao Urrutia; y en Guerra y Marina, al general Ramón Soto.

Hay una caricatura de Pedro León Zapata que dice, está en la caricatura de Julián Castro, pero dice lo siguiente: "Venezuela ha sufrido cada presidente que existen serias dudas de que Julián Castro haya sido el peor". La genialidad del gran caricaturista y humorista Pedro León Zapata.

Llegamos al 24 de diciembre de 1858, cuando la Constitución consagra el voto directo. El 24 de diciembre de ese año, la Convención Nacional de Valencia sanciona el texto constitucional y el jefe provisional del Estado, el general Castro, la promulga el 31 del mismo mes. Fue la primera Constitución democrática del país. ¿Por qué?

Porque instituyó el voto directo, aunque no universal, tanto para presidente de la República como vicepresidente y para los diputados, mientras mantenía el sistema indirecto para la elección de los senadores. También estableció la elección directa de los gobernadores, lo que significaba un adelanto enorme en la descentralización del poder en Venezuela. Estamos en 1858, lo recuerdo, y el período presidencial regresó a ser como el de la Constitución Nacional de 1830, es decir, cuatro años sin reelección inmediata, con reelección con un período de por medio.

Además, escarmentados por el nepotismo de los Monagas, el Constituyente prohíbe la elección de parientes hasta por segundo grado de afinidad y cuarto de civil en elecciones presidenciales sucesivas. Fijan el período del vicepresidente en dos años y designan a Caracas como la capital de la República, condición que temporalmente se había trasladado a Valencia mientras ocurría el trabajo de la Convención que estaba elaborando la Constitución. No hay duda de que esta Constitución de 1858 profundizaba el sano principio de la separación de los poderes, otorgándole mayor autonomía a cada uno de ellos.

Y vamos a 1859, cuando el 20 de febrero comienza la Guerra Federal. Ese día, el comandante Tirso Salaverría tomó el cuartel de Coro al frente de un contingente de hombres que abrazaban la bandera liberal y se hizo del parque que albergaba el cuartel. Al día siguiente, entregaron una proclama que culminaba exclamando: "Viva el movimiento federalista de Coro, viva la federación de todas las provincias de la República, viva el general Juan Crisóstomo Falcón, primer jefe del movimiento federalista nacional".

Eso decía la proclama. Y los alzados tomaron dos goletas en la Vela de Coro y se dirigieron a Curazao. En ellas regresaron Ezequiel Zamora y otros liberales. Y el 22 de febrero, ya Zamora estaba al frente del ejército federal de Occidente.

De inmediato se le sumaron muchos hombres en rebeldía frente al gobierno de Julián Castro. Y el 25 se lanzó la proclama del gobierno provisional del estado independiente de Coro. Entretanto, a Falcón, en la isla de Santo Tomás, lo tomó por sorpresa el adelanto de Salaverría y también los pasos de Zamora. Y entonces se vino hasta Curazao, buscando estar más cerca de los acontecimientos, ya que la guerra había comenzado.

Y en 1860, en el fragor de la guerra, el 10 de enero, cae Ezequiel Zamora. De Barinas partió el ejército federal hacia Guanare, a donde llegaron el 4 de enero de 1860. Lo encabezaban Falcón y Zamora, que eran cuñados, ya que Zamora estaba casado con Estefanía Falcón, lo que hacía prosperar poco las intrigas que corrían para sembrar celos entre ambos. Y el 10 de enero se dispuso el ejército a atacar la ciudad de San Carlos.

Y en una acción de Zamora, que buscaba neutralizar a francotiradores apostados en una casa, una bala perdida penetró por su ojo derecho y salió por el occipital. Por supuesto, murió de inmediato en brazos de su secretario, su asistente, que era el entonces joven Antonio Guzmán Blanco. Al general Falcón lo estremeció la noticia.

Zamora era natural de Cúa, contaba con 42 años, y el hecho no se hizo público de inmediato. Hacerlo hubiese supuesto una desmoralización total del ejército. Se supo de su muerte una semana después de ocurrida.

La actitud poco precavida de Zamora en la acción quizás respondía a una excesiva confianza en sí mismo, fruto de la extraordinaria victoria que él había tenido en Santa Inés. La verdad es que un general no suele desempeñar tareas que pongan su vida en riesgo, ya que sus funciones de comando son más importantes que las acciones en combate. Quizás por ello es que se han tejido otras hipótesis sobre su muerte, buscando una explicación distinta a la elemental imprudencia, que es tan evidente que se hace difícil de creer, ¿verdad? Y bueno, porque no se trata de la muerte propia de un héroe, parecen decir en voz baja los seguidores de la memoria zamorana.

Y el 12 de abril de 1860 es electo Manuel Felipe de Tovar, y es el primer venezolano electo con voto directo, con base en la Constitución de 1858. Esas elecciones se convocaron en abril de 1860 y Tovar obtuvo 35.010 votos para ejercer el Poder Ejecutivo entre 1860 y 1864, sin reelección inmediata. Además, fue electo el vicepresidente Pedro Gual, con 26.269 votos, por un período de dos años.

Y el 10 de abril el Congreso practicó el escrutinio; el 11 escogió al designado, es decir, al general León de Febres-Cordero; y el 12 se juramentó a Tovar y a Gual en el templo de San Francisco, delante del cuerpo diplomático. En la próxima parte del programa seguiremos ventilando estos hechos de 1860. Ya regresamos.

Decía en la parte anterior del programa que en el templo de San Francisco, delante del cuerpo diplomático, se juramentó Manuel Felipe de Tovar. Bueno, y lo hacían en medio de una guerra, una guerra cruenta que ya había cobrado miles de vidas y que tenía el país postrado en la miseria y la desolación. Pero así fue.

Y en 1862, otro año, el 25 de noviembre, va a tener lugar un hecho extraordinario, y es que Teresa Carreño da su primer concierto público en Nueva York. Hija de Manuel Antonio Carreño, el autor del Manual de Carreño, y Clorinda García de Sena, Teresa Carreño fue un prodigio musical venezolano universal que se presentó en los principales teatros del mundo, siendo celebrada como una de las mejores pianistas de su tiempo, de la segunda mitad del siglo XIX.

Además, Teresa se desempeñó como cantante de ópera y compositora, con un conjunto de obras escritas por Teresa Carreño cercano a la treintena, 30 obras. Su carrera y vigencia abarcó medio siglo, siendo una de las más destacadas intérpretes en los escenarios musicales del mundo en la segunda mitad del siglo XIX y en principios del siglo XX, porque Teresa Carreño murió en 1917.

Y llegamos a 1863, el 27 de mayo, cuando se firma el Tratado de Coche y tiene lugar el fin de la Guerra Federal. Una vez convenidas las partes fundamentales del tratado, Pedro José Rojas y su comitiva se trasladaron a Caracas y se reunieron con José Antonio Páez y sus consejeros. Todos estuvieron de acuerdo con lo pautado en el tratado y Rojas y su comitiva regresaron a la hacienda de Coche al día siguiente.

Les aclaro, este Coche no es la isla de Coche; obviamente es Coche, hoy en día que forma parte de Caracas. Entonces, la familia Madrid, que vivía allí, brindó un almuerzo y se celebró por todo lo alto. Se movilizaron a Caracas tanto Rojas como Guzmán Blanco y sus comitivas y se reunieron con Páez en su casa, que se llamaba La Viñeta, y ahí estuvieron departiendo.

Al día siguiente partió hacia Coro, vía La Guaira, Guzmán Blanco, en busca de la ratificación del tratado por parte de Juan Crisóstomo Falcón, cosa que termina de ocurrir en Mirimire el 27 de mayo, después de que Falcón propusiera dos modificaciones menores y que Páez las aceptara. Y esto trajo como consecuencia un incesante ir y venir de Guzmán Blanco. Las acciones bélicas cesaron en abril, después de lo acordado en el tratado, aunque la noticia llegó después a algunas lejanas provincias y en algunas incluso hubo un intento infructuoso de desconocer el Tratado de Coche.

Y, de acuerdo con lo convenido, se convocó la Asamblea Nacional en la ciudad de La Victoria el 15 de junio de 1863, integrada por un número exacto de federales y conservadores. Ese mismo día se recibió la carta de renuncia del general Páez y la Asamblea la aceptó. De inmediato, la Asamblea pasó a designar como presidente provisional de la Federación Venezolana al general Juan Crisóstomo Falcón, mientras que, reunida la Asamblea Constituyente que él ha de convocar, se organiza definitivamente el país.

Allí se nombra a Antonio Guzmán Blanco como vicepresidente. Y el general Páez sale de Venezuela el 13 de agosto y no va a regresar a su país. Va a morir diez años después.

Páez vivió en Nueva York, en Buenos Aires, en Lima, recibiendo grandes honores en cada visita que hacía, pero su situación económica desmejoró severamente. Sobrevivió diez años a su último gobierno y falleció en Nueva York el 6 de mayo de 1873, a los 83 años. Desde 1821, con su decisiva participación en la batalla de Carabobo, hasta este año de 1863, suman 42 años donde la figura de Páez fue predominante en el país.

Nadie ha ejercido durante tanto tiempo tanta influencia en Venezuela como lo hizo el portugueseño José Antonio Páez. Y concluía la Guerra Federal con un tratado negociado por un civil, Pedro José Rojas, y otro que conocía el mundo civil y militar, el abogado Antonio Guzmán Blanco. No termina con una batalla.

La victoria estaba en manos de los federales realmente y se abría el período de mando del general Falcón, que va a preceder a la larga influencia de Antonio Guzmán Blanco en el país. Y el 25 de julio de 1863 se declara la Presidencia provisional de Juan Crisóstomo Falcón y forma su gabinete: en Relaciones Exteriores y Hacienda, Antonio Guzmán Blanco; Interior y Justicia, Mariano Briceño; Fomento, Guillermo Iribarren; y Guerra y Marina, el general Manuel Ezequiel Bruzual.

De inmediato Falcón envía a Europa a Guzmán Blanco. ¿Por qué? Porque es imperativo buscar un crédito, tarea para la que contaba con poderes plenipotenciarios Guzmán Blanco. Se requería de urgencia el empréstito, el país había quedado arruinado después de cinco años de guerra, las arcas estaban completamente vacías y las primeras medidas de Falcón señalaron a un hombre magnánimo.

Le prodiga un extraordinario trato al vencido, invitó al general Páez a quedarse en el país, pero ante el deseo de Páez de irse a Nueva York de nuevo, le dispensó una delicada y honrosa despedida. Le otorgó viáticos, ordenó que se le pagara su sueldo de general en jefe del ejército, cosa que con el tiempo dejó de llegarle al general Páez.

Al general Soublette le otorgó el rango de general en jefe por su condición de prócer de la Independencia y a los soldados que hubiesen servido en el ejército independentista entre 1816 y 1824 les reconoció el sueldo de su grado militar. Al general José Tadeo Monagas lo sacó del ostracismo y le reconoció sus méritos. Bueno, esto es un caso extraño en la historia política de Venezuela, la generosidad de Juan Crisóstomo Falcón, y es un caso extraño y un ejemplo, es emulable. Ojalá muchos otros hubiesen procedido de la misma manera.

El 12 de agosto Falcón expidió un decreto fundamental: convocó a elecciones de diputados para una Asamblea Constituyente el día 10 de diciembre, mientras el 18 del mismo mes firmaba otro que establecía los parámetros de acción de su gobierno provisional y tomaba la medida, entre otras, de abolir la pena de muerte. Esto lo enaltece ante la historia, al menos en mi criterio.

En los meses siguientes comenzó a cundir la anarquía en el país, no se sabía muy bien en qué consistía el federalismo y cada quien en su comarca lo interpretaba a su manera. Era evidente que durante los años de la Guerra Federal no hubo espacio para hacer pedagogía política efectiva y el fondo filosófico de las banderas de la Federación se conocía poco. Así fueron paulatinamente sumándose focos de descontento entre las filas de los propios federales, junto a las conocidas de los últimos reductos conservadores que quedaban en el país.

Y en la próxima parte del programa llegamos a 1864, cuando el 28 de marzo veremos sancionada la segunda Constitución Federal de Venezuela. La primera fue la primera Constitución Federal, la que redactó Juan Germán Roscio y fue aprobada en 1811. Esta será la segunda. Ya regresamos.

En breve continúa. Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural.

Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz.com. Somos Unión Radio Cultural.

Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. La Constitución Nacional de 1864 fue sancionada por la Asamblea Nacional Constituyente el 28 de marzo y promulgada por el mariscal Falcón el 13 de abril del mismo año. Introduce cambios sustanciales en la República, empezando por la denominación, ya que al acogerse la forma federal del Estado, la República pasó a llamarse Estados Unidos de Venezuela, con base en que la nación estaría jurídicamente instituida sobre una federación de estados autónomos.

Estos estados, antes provincias, se denominarán, a partir de ahora, estados. Serán: Apure, Aragua, Barcelona, Barinas, Barquisimeto, Carabobo, Caracas, Cojedes, Coro, Cumaná, Guárico, Guayana, Maracaibo, Maturín, Mérida, Margarita, Portuguesa, Táchira, Trujillo y Yaracuy.

Fíjense que todavía muchos de estos estados no tienen los nombres que tienen hoy en día; esos nombres se pusieron después. Y además Falcón decretó la creación del Distrito Federal en febrero de 1864. Y esta carta magna se proponía acentuar la descentralización política y administrativa.

Elimina la pena de muerte, como dijimos antes, amplía la libertad de prensa, mantiene el sistema electoral de la Constitución de 1858, cuatro años del período presidencial, sin reelección inmediata, mediante voto directo y secreto, por supuesto, y establece la Alta Corte Federal como órgano máximo del Poder Judicial. Bueno, mayor espíritu democrático, imposible pedir para 1864.

Bien, y en 1868, el 25 de junio, José Tadeo Monagas vuelve al poder. Terminaba el gobierno de los federales y regresa al poder el viejo Monagas, que había sido aventado del poder en 1858, cuando el general Julián Castro avanzó desde Valencia hacia Caracas, sellando el fin del nepotismo y el continuismo de los Monagas. Y ahora ocurría un nuevo cambio de mano en una Venezuela que venía siendo azotada por el caudillismo, por la fascinación por el poder personal y la dificultad severa para formar instituciones estables.

Regresaba el autoritarismo de Monagas, que había demostrado ejercerlo en forma nepótica, además, buscando la perpetuación del poder y contribuyendo con sus afanes a que Venezuela siguiera sumergiéndose en un caudillismo anárquico que le impedía alcanzar una paz mínima para su desarrollo. Regresaba Monagas entonces, que había salido del poder abruptamente, mientras su hermano José Gregorio conocía la cárcel. Y una vez más, un ejército que seguía a un caudillo se imponía sobre otro que defendía al caudillo que ejercía la Presidencia de la República.

Alzamiento tras alzamiento, batalla tras batalla, Venezuela seguía desangrándose en un pleito personalista, arropado con banderas de ideales intercambiables. Y las primeras acciones de Monagas señalan un camino de magnanimidad y olvido del pasado. Buscaba algo históricamente muy difícil, reunir a conservadores y liberales en un solo partido nacional, cosa que, evidentemente, no fue posible, creándose muy pronto dos bandos: los seguidores de José Ruperto Monagas y los seguidores de Domingo Monagas.

Y la situación se complicó todavía más con el deterioro de la salud de José Tadeo, quien era un anciano. Y este, después de una campaña de pacificación en Valencia, contrajo una afección pulmonar que terminó por disminuirlo. Él tenía 84 años y una fortaleza física única en nuestra historia guerrera. Murió el 18 de noviembre de 1868 y al día siguiente de su muerte comenzaron las diatribas entre los seguidores de los dos Monagas en línea de sucesión.

Y esto finalmente se resolvió en febrero de 1869, cuando el general Domingo Monagas declinó a favor de su primo hermano José Ruperto. Pero para entonces la coyuntura ya era propicia para la toma del poder por parte de Antonio Guzmán Blanco, cosa que va a ocurrir en 1870, el 27 de abril, cuando comience la primera presidencia de Antonio Guzmán Blanco.

Este primer período presidencial es conocido como el Septenio y se inicia el 27 de abril de 1870 con la victoria militar y la entrada triunfante a Caracas del hijo de Antonio Leocadio Guzmán al frente de la llamada Revolución de Abril. El éxito del general consiste en haber congregado en torno a sí al mosaico de los caudillos regionales que batallaban en contra de José Ruperto Monagas y que estuvieron dispuestos a reconocer la supremacía de Guzmán Blanco y a sumarse a su ejército desde el momento mismo en que él desembarcó en Curamichate, venía de Curazao.

Los generales seguidores de la Federación, Ignacio Pulido, Matías Salazar, León Colina, Joaquín Crespo y Francisco Linares Alcántara, siguieron a las primeras de cambio los pasos de Guzmán Blanco. Así fue como su ejército llegó a reunir a cerca de 8.000 hombres y se impuso en las inmediaciones de Caracas sobre el ejército de Monagas, ya mucho menor en número y en poderío.

De inmediato, Guzmán Blanco reconoció la Constitución de 1864 y nombró su primer gabinete: Diego Bautista Urbaneja en Interior y Justicia; Antonio Leocadio Guzmán, su padre, en Relaciones Exteriores; Jacinto Gutiérrez Coll en Hacienda; Francisco Pimentel en Crédito Público; José Ignacio Pulido en Guerra y Marina; y Martín Sanabria en Fomento.

El poder no era un instrumento extraño para Guzmán Blanco. Había nacido en un hogar en el que su padre no dejó de procurarlo ni un minuto de su vida, de modo que su hijo había crecido muy cerca de él, de sus mecanismos, inmerso en ese laberinto del poder.

Contaba con 41 años y había egresado como abogado de la Universidad Central de Venezuela. Había desempeñado diversos cargos en el aparato del Estado y había participado en campañas militares, como vimos antes, de modo que, dada la formación de Guzmán Blanco y su dominio de los idiomas, fue el enviado regular a negociar empréstitos ante los bancos europeos por parte de Falcón.

Ninguno de los resortes del poder y del Estado venezolano le era ajeno al general que entraba triunfante a la capital. Y en nuestro sexto capítulo de esta serie, de esta cronología republicana, lo iniciaremos en 1870, cuando Guzmán Blanco firme el decreto de instrucción pública, gratuita y obligatoria, y empiecen los pleitos con la Iglesia Católica. ¡Hasta nuestro próximo encuentro!

Más de esta serie