El Petróleo en Venezuela
14 de octubre de 2019

El Petróleo en Venezuela. Cap 10

Una historia global

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Estamos con nuestra serie del petróleo en Venezuela y el mundo. El petróleo de Venezuela es una historia global.

En este programa comenzamos con la Junta de Gobierno presidida por Germán Suárez Flamerich, quien designa al primer ministro de Minas e Hidrocarburos que hubo en Venezuela, Santiago Vera Izquierdo, el 30 de diciembre de 1950. Recordemos que Germán Suárez asume la presidencia de la Junta de Gobierno después del magnicidio de Carlos Delgado Chalbaud. Va a estar allí hasta 1952.

Se le cita y se le menciona poco porque en nuestra historia esta década se ha considerado como la década de la dictadura militar. Se consideraba también que quien ejercía el poder verdaderamente no era él sino Marcos Pérez Jiménez. Algo similar ocurría en tiempos del general Gómez, cuando durante muchos años fue presidente de la República nominal Victorino Márquez Bustillos y Juan Bautista Pérez, pero la gente sabía que el poder residía en Maracay donde vivía el general Gómez.

En todo caso, valga la redundancia, lo importante a los efectos de nuestra historia del petróleo es que Vera Izquierdo va a ser ese primer ministro de Minas e Hidrocarburos. Hasta entonces el tema petrolero lo llevó en Venezuela el ministro de Fomento. Izquierdo va a estar allí hasta el 5 de octubre de 1952, cuando es sucedido por Edmundo Luongo Cabello.

La producción petrolera en estos años posteriores a la Ley de Hidrocarburos de 1943 va a crecer tremendamente. De acuerdo con las cifras oficiales aportadas por el profesor César Balestrini, el aumento en 10 años fue vertiginoso. Si a ello le sumamos que el 50-50 trajo un mayor ingreso para el Estado, a partir de 1948, pues vamos a tener las cifras de Venezuela para 1952 señalaban uno de los ingresos per cápita más altos del mundo.

Tomen en cuenta que en el octavo Censo General de Población, el de 1950, la cifra de habitantes que había en Venezuela era 5.034.838 habitantes. Para 1950, la producción diaria de petróleo ya era de 1.497.000 barriles diarios. De modo que estamos hablando de unas cifras grandes con poquísima población en términos proporcionales.

El crecimiento de barriles diarios, les decía, era vertiginoso. Les voy a dar cifras: en el año 1943 la producción fue 491.463 barriles. Diez años después, en 1953, la producción ya era de 1.764.000 barriles y cinco años después, en 1958, la producción ya era 2.604.840 barriles diarios.

Estas son grandes cifras para una pequeña población y un Estado que está recibiendo la mitad por la vía tributaria de las exportaciones petroleras. Los precios también crecieron: en el año 43 el precio promedio fue 1 dólar 03 centavos y en el año 53 ya el precio era 2 dólares 30 centavos, más del doble. Es como que si en este momento que el precio del petróleo anda alrededor de los 45 dólares subiese en poco tiempo a 90, pues el aumento para el Estado sería muy grande.

Eso fue lo que pasó en apenas 10 años entre 1943 y 1953. Para 1958 el precio había aumentado un poco, estaba en 2 dólares 50. Poco, pero porcentualmente es algo de 2 dólares 30 a 2.50.

De modo que en estos diez años que venimos señalando del 43 al 53, la producción casi se cuadruplicó, el precio se duplicó y por supuesto la renta petrolera percibida por el Estado venezolano ya eran cifras grandes, palabras mayores. Es evidente que el aumento de ingreso para el Estado producto de la renta petrolera fue notablemente incrementado: como les dije, los precios se duplican, la producción se cuadruplica y el porcentaje también pasa del 0,12% por barril a más de 40% por barril, a partir de la ley en 1943. Imposible no advertir que el papel del Estado en la dinámica económica, social y política venezolana, nos guste o no nos guste, se va a intensificar sustancialmente a partir de este año 1943, ya que el ingreso del Estado se incrementa notablemente.

En cuanto al mapa político, vamos a ver que hay un nuevo cambio en 1952 cuando se comete un fraude electoral el 2 de diciembre. Finalmente el gobierno designa una nueva Junta Directiva del Consejo Supremo Electoral que está dispuesta a convalidar el fraude. Es así como Pérez Jiménez asume la Presidencia Provisional de Venezuela ese 2 de diciembre.

Se convoca una Asamblea Nacional Constituyente, como todos sabemos. El resultado es también favorable, con todas las comillas del caso, para Pérez Jiménez y comienza a gobernar él ya no a través de Germán Suárez Flamerich, como se ha insistido en prácticamente todos los libros de historia de la época. Dijimos antes que a Vera Izquierdo lo va a suceder en el Ministerio de Minas, Luongo Cabello, que va a ser el ministro de Minas e Hidrocarburos de Pérez Jiménez.

¿Quién es Luongo Cabello? Un funcionario de carrera, que hay que decirlo, estaba lejos de ser un improvisado en este tema. Se había graduado en la Universidad Central de Venezuela con doctorado en Ciencias Físicas y Matemáticas. En 1930 entra a trabajar en el Ministerio de Fomento con Gumercindo Torres, quien lo escoge para estudiar ingeniería petrolera en Oklahoma.

De allá regresa en 1933, egresado de la Universidad de Norman, y se señala que fue uno de los primeros ingenieros petroleros que hubo en Venezuela. Se desempeñó en muchos cargos e hizo una carrera técnica en el mundo del petróleo venezolano. Finalmente es designado ministro de Minas e Hidrocarburos cuando ya tiene su carrera dentro del aparato del Estado, 20 años.

De modo que puede afirmarse que fue el primer venezolano en alcanzar un puesto de esa magnitud, en el área petrolera, después de haber hecho una carrera técnica interna. No era un político, era un técnico. Afirma Luongo Cabello en algunos de sus trabajos y libros, en particular uno que se titula Hidrocarburos: El proceso de otorgamiento de las concesiones del ciclo 1956-1957, que él le presentó cuentas a Pérez Jiménez entre 1952 y 1956, solicitándole que abriera el proceso de concesiones y Pérez Jiménez se negó hasta que decidió dar las concesiones en 1956.

Sobre este tema, un profesor de la Universidad de Los Andes, el profesor Rivas Aguilar, señala lo siguiente: "El presagio del deterioro de la industria por la aparición del signo negativo en las reinversiones fue inquietante. Dentro de un cuadro de reinversión positiva, las de 1955 de Venezuela pasaron a ser menos de 106 millones de bolívares y esto había de ser corregido con urgencia". ¿Qué quiere decir esto? Pues que al no contarse con suficientes recursos para hacer las reinversiones necesarias comenzaba a ser negativo el saldo de las reinversiones y esto se buscaba revertirlo con las nuevas concesiones que se otorgaron. Se otorgaron entonces 823.123 hectáreas; el grueso de las concesiones las obtuvieron por licitación empresas grandes: la Creole, la Shell y la Mene Grande.

Por supuesto, Pérez Alfonso y Rómulo Betancourt desde el exilio se opusieron tremendamente a esto porque era la política contraria a la que ellos habían desarrollado, que eran las políticas de no más concesiones. Sin embargo, fíjense, esto es interesante: Pérez Alfonso, siendo ministro de Minas e Hidrocarburos en el segundo gobierno de Betancourt, publica un libro titulado Petróleo, jugo de la tierra. Lo publica en 1961 y allí él afirma que este proceso de nuevas concesiones fue transparente.

Esto no deja de ser valioso el aporte. Primero, la honradez de Pérez Alfonso es reconocer que el proceso fue transparente, cosa que no todo el mundo tiene la honradez de reconocerlo. Pero también dice que lo que no fue transparente fue lo que se hizo con los recursos de la renta petrolera durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Allí ciertamente se abre otro capítulo. En la próxima parte del programa vamos a citar en extenso lo que dice Pérez Alfonso porque es un punto importante de ventilar. Ya regresamos.

En 1961, derrocada la dictadura, la Junta de Gobierno ordenó hacer un examen exhaustivo del otorgamiento de concesiones para verificar las irregularidades que se hubieran podido cometer. Hasta se contrató a una firma de analistas consultores para escrutar cuidadosamente los récords de todas las concesiones otorgadas en 1956 y 1957, incluyendo las solicitudes para los lotes en los cuales no se cedieron las concesiones. El informe fue presentado el 20 de mayo de 1958.

Como hubiera podido esperarse, todo se encontró en forma y cumplidos los procedimientos pautados. Podría hasta reconocerse que nunca antes se procedió con tanta diligencia y método. Desde luego, como queda dicho anteriormente, el rendimiento económico obtenido batió todos los antecedentes porque se recibió cien veces más por hectárea que lo recibido en los ciclos inmediatos anteriores de 1943-1944.

De modo que esto es muy interesante. Luego, claro, una vez aclarado por el archienemigo de la política petrolera de la dictadura que el proceso concesionario se hizo correctamente, entonces Pérez Alfonso sí pasa a señalar que la corrupción no estuvo allí sino en otras áreas de la administración pública alimentadas obviamente por las rentas petroleras. Allí concuerda con lo dicho por Betancourt desde el exilio antes, es decir, las nuevas concesiones le darían mayores recursos a la dictadura.

Esto, sin embargo, es interesante consignarlo. Voy a citarles ahora otra afirmación del profesor de la Universidad de Los Andes en Mérida, estudioso de estos temas, Ramón Rivas Aguilar. Allí él afirma lo siguiente: "La política petrolera que se desplegó a lo largo de la década militar fue una obra exitosa, pues ella como tal no fue el fruto de la negligencia y la improvisación sino todo lo contrario".

Fue producto del estudio o examen de investigación y comprensión de las incidencias petroleras en el panorama energético mundial y nacional que se produjeron después de la posguerra. La élite político-militar y petrolera actuó con inteligencia, creatividad, firmeza y osadía histórica para enfrentar los retos del nuevo ciclo posbélico-mundial. Es una opinión que tiene mucho valor porque Ramón Rivas es un hombre que, bueno, yo creo que era un niño en tiempos del perezjimenismo, o sea no se le puede señalar en lo absoluto o a lo mejor ni siquiera había nacido.

No se le puede señalar en lo absoluto como viuda heredera del pensamiento perezjimenista, sino que fruto de sus estudios y de sus investigaciones, y seguramente lo que está diciendo está muy bien fundamentado, eso no tengo la menor duda. En el fondo lo que está diciendo es que la política desarrollada por la dictadura en materia petrolera no se apartó de lo que se había hecho antes, salvo en un hecho muy importante, como fue el otorgamiento de nuevas concesiones, cosa a la que Acción Democrática no quiso hacerlo en el trienio por las razones que argumentó suficientemente tanto Betancourt como Pérez Alfonso. Imposible negar que el crecimiento de la producción petrolera en años posteriores a las concesiones del 56 y 57 se deben, en buena medida, a esas concesiones; eso también hay que reconocerlo y señalarlo.

Fijémonos en las cifras del profesor Balestrini. En 1960 ya la producción era de 2.846.107 barriles diarios y en 1962 rompió la barrera de los tres millones, ya la producción llegó a 3.199.771 barriles diarios. Ya en el gobierno de Raúl Leoni, el punto más alto va a ser 1968 cuando la producción llega a 3.604.754 barriles diarios.

En el segundo año de gobierno de Rafael Caldera, en 1970, la producción llega a 3.708.000 barriles diarios. Eso es consecuencia directa de las concesiones que se otorgaron durante el período de la dictadura militar. La dictadura militar, como sabemos, finalmente termina el 23 de enero de 1958 y viene un cambio, como todos sabemos, bastante acentuado y encabezado por el entonces contraalmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto.

Primero se forma una junta militar. El pueblo se niega, la junta pasa a ser civil-militar y entran en ella Eugenio Mendoza Goiticoa y Blas Lamberti. Esta Junta de Gobierno comienza a ejercer sus tareas hasta que finalmente Larrazábal se presenta como candidato presidencial. Digamos de una vez que lo hecho en materia petrolera por Larrazábal, pues no tiene puntos de inflexión e interés.

Simplemente recordemos que el primer ministro de Hacienda de la Junta de Gobierno de Larrazábal fue Arturo Sosa, el padre del sacerdote jesuita Arturo Sosa Abascal. A Sosa lo sustituye en el cargo José Antonio Mayobre en mayo. También recordemos que fue fugazmente ministro de Minas e Hidrocarburos José Lorenzo Prado, que luego es sustituido por Carlos Pérez de la Cova.

Eso es mientras gobierna Larrazábal, pero va a haber un cambio porque Larrazábal, como les decía, se presenta como candidato presidencial. Lo sustituye en la Junta de Gobierno a los efectos va a ser el presidente de la República el profesor universitario Edgar Sanabria. Sanabria va a gobernar del 14 de noviembre de 1958 hasta la entrega al vencedor de la contienda electoral, Rómulo Betancourt, y le coloca la banda presidencial el 13 de febrero de 1959.

Tres meses exactos será presidente de la República Sanabria. Aquí hay unos hechos del mayor interés. El ministro de Hacienda ratificado por Sanabria fue José Antonio Mayobre, de quien dependía propiamente la reforma de la Ley de Impuesto sobre la Renta que se quería proponer al Congreso Nacional. Esta reforma avanzó en el Congreso Nacional y se promulgó el 19 de diciembre de 1958 con la firma del decreto ley 476 y entonces se escucharon palabras de Sanabria, Mayobre y Julio 10, que era entonces el ministro de Minas e Hidrocarburos designado por Sanabria.

Venía Julio 10 de ser gobernador del Distrito Federal, un hombre muy conocido y muy apreciado en Caracas. Muy bien, esa reforma tributaria de Sanabria va a subir la tasa máxima del impuesto sobre la renta de 28,5% a 47,5%. Ese porcentaje sumado a la regalía ascendía a un poco más del 60% de lo producido para las concesionarias petroleras, mientras estas alcanzaban a percibir un poco menos del 40%.

Esto fue, sin la menor duda, una situación imprevista para las concesionarias y para la mayoría de los venezolanos realmente. Nadie creyó que Sanabria se atrevería a hacer una reforma de tal magnitud en un gobierno de naturaleza provisoria como fue el suyo. A partir de esto se han tejido varias hipótesis sobre por qué Sanabria adelantó una reforma de esta magnitud; vamos a verla aunque sea someramente.

Bernard Mommer en sus libros La cuestión petrolera piensa que es un ministro medinista, ahora sanabrista, como era Julio 10, adelantándosele a Betancourt y arrebatándole el logro político de haber implementado la reforma. Hay otra tesis, la de Eduardo Mayobre, hijo de José Antonio Mayobre, quien pensaba que la reforma se hizo de común y secretísimo acuerdo entre Sanabria y Betancourt. Esta hipótesis la suscribe el viejo Césil Baluongo, al afirmar, cito: "Rómulo Betancourt era presidente electo y se presume que ha debido ser informado de esta reforma, ya que cuando asumió la presidencia constitucional de la República el 13 de febrero de 1959 ratificó a Mayobre como ministro de Hacienda".

Aquí tenemos los dos extremos conjeturales. A mí me resulta más razonable otro argumento menos emocional y político. La verdad es que si no se hacía la reforma en 1958 se perdían los ingresos de ese año y estos sumaban una cantidad considerable para un gobierno con problemas presupuestarios evidentes y acentuados. Esos problemas los había presentado el director general del Presupuesto, Elí Malaret.

Se decía que el déficit ascendía a 462 millones de bolívares. De modo, ¿qué motivos presupuestarios había para que Sanabria quisiese decretar la reforma? Además de que sabía que al decretarla pasaba a la historia como el venezolano que avanzó del 50 y 50 por ciento al 63-37 por ciento. Recordemos también que Sanabria no le tembló el pulso y en esos tres meses tomó decisiones importantes.

No solo esta, sino también decretó la autonomía universitaria. Era un viejo anhelo venezolano, no se había hecho antes. No lo hizo Larrazábal, lo hace Sanabria. También decretó por instrucción presidencial el Parque Nacional El Ávila, sorprendiendo a los ambientalistas de entonces y desde entonces ese pulmón vegetal de Caracas se preserva virgen en la medida de lo posible gracias al presidente Sanabria.

De modo que no fueron pocas, esas tres decisiones sirven para el paso a la historia del presidente Sanabria en apenas tres meses. En la próxima parte del programa seguiremos ventilando este tema que es de mayor importancia. Ya regresamos.

Decíamos en la parte anterior del programa que ventilaríamos aún más el tema de la reforma de Edgar Sanabria, la reforma impositiva. Bueno, encontramos una reacción airada del presidente de la Creole, Harold Warren Hyde, quien le envía una carta al ministro Julio 10 inmediatamente el 22 de diciembre de 1958. La carta es larga, les voy a leer un párrafo.

Allí le dice Hyde a Julio 10: "Respetuosamente pedimos una reconsideración de esta acción y mientras tanto llevaremos a su conocimiento las medidas que gradualmente tengamos que tomar en resguardo de los intereses de la compañía para contrarrestar los efectos de un aumento impositivo que no se compadece con la situación actual de un excedente enorme de capacidad productiva mundial". Bueno, hay una amenaza velada por parte de Hyde, quien le dice que le informará a Julio 10 las medidas que irán tomando gradualmente para resarcirse.

La reacción del gobierno fue muy severa y fue que le revocó la visa a Hyde de inmediato. Hyde se encontraba de vacaciones en Costa Rica, no pudo regresar a Venezuela. Fue entonces cuando la Creole decidió llamar de nuevo al apagafuegos, a Arthur Proutfit, quien había sido presidente de la Creole antes en Venezuela entre 1945 y 1954. Regresó Proutfit a apagar los fuegos, regresa a la presidencia de la Creole en Venezuela y establece otra relación.

Porque si hubiese quedado Hyde, prácticamente lo que estaba en el camino era una suerte de choque de trenes, de encontronazo. De modo que esta es la situación. ¿Qué podemos decir en relación con todo esto? Pues la verdad es que Sanabria procedió sin consultar con la industria petrolera.

También es verdad que si hubiese consultado, las industrias se hubiesen opuesto, obviamente, porque era contrario a sus intereses: perder 17 puntos porcentuales de barril exportado. De modo que en ese sentido Sanabria les dio un madrugonazo. Por cierto, ese madrugonazo es cierto que le evitaba a Betancourt un encontronazo con las concesionarias si lo hubiese tenido que tomar él. Por eso es que muchos piensan que la decisión de Sanabria fue hecha de acuerdo y en secreto entre Betancourt y Sanabria, pero esto no hay manera de demostrarlo.

No hay testimonios escritos de esto. El testimonio de mayor peso, a mi juicio, es el que refiere el hijo de José Antonio Mayobre, Eduardo Mayobre, señalando que él piensa que su padre sí mantenía informado a Betancourt de lo que se iba a hacer. En todo caso, estos fueron los hechos y son sumamente interesantes. Es una vuelta de tuerca más en el proyecto del Estado venezolano de obtener cada vez un porcentaje mayor de la renta petrolera.

Betancourt asume la presidencia el 13 de febrero de 1959. Sabemos que entonces los períodos presidenciales eran quinquenales. Su ministro de Minas e Hidrocarburos será de nuevo Juan Pablo Pérez Alfonso y en ese período va a haber dos creaciones importantes: la creación de la OPEP, Organización de Países Exportadores de Petróleo, y la fundación de la CVP, la Corporación Venezolana de Petróleo.

Recordemos que quienes vienen a gobernar a Venezuela tienen 10 años en el exilio, que es el caso de Betancourt y Pérez Alfonso. Betancourt estuvo en el exilio en Nueva York, en La Habana, en Costa Rica, en Puerto Rico, otra vez en Nueva York. Pérez Alfonso pasa su exilio, una buena parte en Washington y otra parte en México.

En ese exilio Betancourt le coloca el punto final a su gran libro, un clásico, Venezuela, política y petróleo. Esto ocurre en Puerto Rico en diciembre de 1955. Por su parte, Pérez Alfonso se va a esmerar en los Estados Unidos en comprender a cabalidad cómo funcionan los carteles y los mecanismos de control de precios en los EE. UU., en particular estudiar la Railroad Commission of Texas que hemos señalado en programas anteriores.

Pérez Alfonso cuando regresa a Venezuela a asumir el cargo tenía entre ceja y ceja que algo similar a la Railroad Commission of Texas debía implementarse a nivel global para controlar los precios del petróleo. Pues ya en funciones de ministro, el antecedente inmediato de la OPEP que vamos a encontrar fue el Congreso Árabe sobre el petróleo, ocurrido en El Cairo entre el 16 y el 21 de abril de 1959 bajo la égida de Nasser. Allí estuvieron los personajes centrales que un año después crearían la OPEP.

Nos referimos a Abdullah Tariqi, artífice de política petrolera de Arabia Saudita, y por supuesto el venezolano Juan Pablo Pérez Alfonso. Tariqi y Pérez Alfonso aprovechan aquella ocasión en El Cairo para reunirse secretamente y firmar un pacto de caballeros con representantes, además por supuesto de ellos dos, de Arabia Saudita y Venezuela, con representantes de la República Árabe Unida, de Irak, de Kuwait, y además un iraní que después tuvo mucho que ver con Venezuela, que fue Manujer Farman-Farmayán.

Farmayán estaba en calidad de testigo sin vocería acreditada por Irán, pero allí estaba. De testigos, esa reunión tuvo que hacerse simulada para no despertar las sospechas de la prensa y se reunieron en un club náutico, en las afueras de El Cairo. El club náutico El-Mahdi, trataban de no despertar sospechas.

Quien acompaña a Pérez Alfonso en esa reunión crucial para la historia del petróleo en el mundo es Manuel Pérez Guerrero, quien entonces había sido representante de las Naciones Unidas en los países árabes y hablaba la lengua. Además, Pérez Guerrero es uno de los grandes funcionarios públicos que en nuestra historia tuvo enormes facultades diplomáticas y conocía los propósitos de Pérez Alfonso sobre el tema de la cartelización de los países productores de petróleo. De modo que había una sintonía perfecta entre los dos Pérez, Pérez Alfonso y Pérez Guerrero.

Para entonces ya Pérez Guerrero había sido designado por Betancourt como jefe de Cordiplán, de modo que no era funcionario de las Naciones Unidas sino un funcionario del gobierno venezolano. ¿A qué punto se llega en esa reunión? En el pacto de caballeros se llega a cuatro puntos que voy a enumerar: el primero, defender los precios; el segundo, crear compañías nacionales; el tercero, pasar al 60 por ciento y 40 por ciento, cosa que ya Venezuela había hecho gracias al presidente Sanabria como vimos antes; y cuarto, constituir un organismo internacional que decidiera permanentemente sobre estos asuntos.

Ese fue el plan de trabajo que se fijaron en abril de 1959. Sobre esta reunión, Daniel Yergin, el gran historiador del petróleo en el mundo, da detalles precisos hasta de lo que tomaban y le da como un sentido cinematográfico al encuentro. Incluso señala Yergin quien les presenta a Pérez Alfonso a Abdullah Tariqi es la periodista norteamericana de Petroleum Week, la legendaria Wanda Jablonski.

Dice Yergin que ella es la que invita a tomar Coca-Cola en su habitación del Hilton del Cairo a los dos personajes porque sabía ella que ambos pensaban lo mismo, pero entre ellos no se conocían. Bueno, de ser cierto o no esta anécdota, lo que sí es cierto es que estos dos caballeros se entienden, llegan a ese acuerdo y van conduciendo el proceso hasta la creación de la OPEP.

¿Cuándo ocurre eso? El 14 de septiembre de 1960 en Bagdad, en Irak. Allí se firma el tratado que crea la OPEP. ¿Quiénes suscriben este primer tratado? Arabia Saudita, Kuwait, Irán, Irak y Venezuela.

Qatar va a estar como observador y se va a sumar al año siguiente, en 1961. Luego se van a incorporar a la OPEP Libia e Indonesia en 1962; los Emiratos Árabes Unidos en 1967; Argelia en 1969; Nigeria en 1971; Ecuador en 1973; Gabón en 1975 y Angola en el año 2007. Por su parte, Gabón abandona la organización en 1995, lo mismo hace Indonesia que se va de la OPEP en el año 2008.

Ecuador se fue entre 1973 y 1993 y regresó en 2007. Por su parte, Sudán, México, Noruega, Rusia, Kazajistán, Omán y Egipto asisten a las reuniones como observadores. Entonces nació la única organización de importancia internacional propuesta por Venezuela. Pero como sabemos, estaba lejos cuando se funda de alcanzar sus objetivos; en aquel momento los dos arquitectos de la OPEP, Abdullah Tariqi y el caraqueño Juan Pablo Pérez Alfonso, se dan la mano.

En la próxima parte del programa continuaremos con estos temas del petróleo en Venezuela y el mundo ya entrada la década de los años 60. Ya regresamos. Referíamos en la parte anterior del programa cómo fueron incorporándose distintos países a la OPEP a lo largo de la década de los años 60.

En verdad, durante esta década el papel de la OPEP no se hace sentir demasiado, cosa que sí va a ocurrir a partir de 1973 cuando la OPEP sube los precios unilateralmente y ocurre el boom petrolero de aquel año. Se necesitó que la organización fuese creciendo en países y en consecuencia, control del mercado. Es decir, cuando la OPEP toma la decisión de subir los precios unilateralmente ya es una organización con un número de países productores suficientes como para que una decisión unilateral incida radicalmente en el precio internacional.

Eso fue lo que ocurrió a partir de 1973, pero la OPEP se funda en 1960 como dijimos antes. De modo que tomó unos cuantos años ser efectiva. Veamos ahora la otra recomendación de los cuatro puntos del acuerdo secreto, que fue el segundo punto: crear compañías nacionales. Venezuela crea la Corporación Venezolana de Petróleo, CVP, mediante un decreto de Rómulo Betancourt el 19 de abril de 1960.

Entonces la empresa fue concebida como un instituto autónomo con funciones específicas en todas las áreas petroleras, desde la producción hasta la comercialización de hidrocarburos. Va a existir la CVP desde 1960 hasta 1978 cuando pasa a formar parte de Corpoven, que existió durante unos 18 años. Durante el gobierno de Raúl Leoni, específicamente en 1964, Leoni toma la decisión para fortalecer a la empresa de reservar el 33 por ciento del mercado interno de gasolina a la CVP.

Las concesionarias entregan una cantidad de estaciones de servicio y la CVP pasa a controlar el 33% del mercado interno. Fue una medida para fortalecer a la empresa porque lo que venía ocurriendo es que la empresa no crecía en el área de producción petrolera. Fíjense que para 1974 la CVP apenas extraía 75.000 barriles diarios; eso representaba cuando mucho el 2,5% de la producción nacional.

Entonces la decisión de Leoni se toma para fortalecer a la empresa por la vía de la distribución interna de gasolina, porque por la vía de producción no era mucho lo que estaba creciendo. Y no podía ser de otra manera realmente porque las concesionarias eran las que tenían los grandes campos petroleros y a la CVP, que había entrado tarde en 1960, le quedaban campos y pozos muy pequeños. Representaban apenas 75.000 barriles diarios, de modo que ese proyecto de ir convirtiendo a la empresa nacional en la empresa que sustituyera a las concesionarias en el momento de la estatización, en el caso venezolano, no funcionó del todo por esta circunstancia que les vengo relatando.

Tomen en cuenta que para esa época lo único que extraíamos era crudo liviano porque si bien ya se intuía y habían algunos indicios bastante serios del potencial de la faja bituminosa del Orinoco, eso se trataba de crudo pesado y extrapesado que entonces era imposible de comercializar porque los costos eran muy altos en relación con el precio del petróleo en el mundo. De modo que la faja petrolífera del Orinoco, que fue como después se le llamó, si bien se sabía que estaba allí, no había posibilidades de comercializarla. Eso hubiese sido una buena atajada en la historia para la CVP, pero no era posible.

Entonces realmente, ¿cómo podía avanzar la CVP si no disponía de hallazgos considerables? Ni era posible que los tuviera sin arrebatárselos a las concesionarias y las concesionarias estaban protegidas por el régimen jurídico imperante que había creado la Ley de Hidrocarburos en 1943, que señalaba que todas las concesiones se revertirían al Estado, pasarían al Estado en 40 años, es decir, en 1983. Al hacer un recuento de estos años que van de 1943 a 1960, estos 17 años son definitorios en el ámbito mundial porque no solo se inicia el período de la Guerra Fría que va a terminar en 1989 con la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética.

Sino que también, en el caso venezolano, es el período en el que se aprueban la Ley de Impuesto sobre la Renta de 1942 y la Ley de Hidrocarburos de 1943. El Estado pasa a incrementar notablemente la percepción de la renta petrolera. Luego tenemos una vuelta de tuerca en el año 48 con el 50-50 aprobado por Rómulo Gallegos y luego la otra vuelta de tuerca del profesor Edgar Sanabria, en diciembre de 1958, cuando el Estado pasó a percibir cerca del 67 por ciento y las concesionarias se redujeron al 37 por ciento de cada barril de petróleo exportado.

En nuestro próximo programa continuaremos con el universo internacional en esta época; veremos cómo aparece Libia como un factor importante, Alaska como un factor importante. Iremos viendo estos gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni en materia petrolera, dos gobiernos de Acción Democrática donde la política petrolera orientó la posición acerca del petróleo, tanto de Betancourt como su factor fundamental, Juan Pablo Pérez Alfonso. Esto es Venezolanos y les habla Rafael Arráiz Lucca, me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez, en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarais@hotmail.com, en Twitter arroba rafaelarais. Ha sido un gusto, un placer hablar para ustedes hasta nuestro próximo encuentro.

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