Transcripción
Tomando en cuenta que es una historia nacional con implicaciones internacionales, los hechos del mundo petrolero, económico, bélico y geopolítico inciden directamente en la industria petrolera. Eso siempre ha sido así porque el mercado petrolero es fundamentalmente internacional, de allí que vayamos a hacer una serie sobre el petróleo en Venezuela y sus implicaciones internacionales, cómo se teje esta actividad con los hechos del mundo. Para tal fin hemos organizado el trabajo de esta serie en siete etapas que se corresponden con siete hitos indudables para la industria petrolera venezolana, esos hitos cuáles van a ser.
El primero es la creación de la primera empresa petrolera en Venezuela, en 1878, Petrolia del Táchira. Ese es un hito importante a finales del siglo XIX; el segundo hito va a ser el hallazgo de un yacimiento de enormes proporciones que ubica a Venezuela en el mapa mundial de los países productores, me refiero al estallido de Los Barrosos II, eso ocurre en 1922. El tercero va a ser la promulgación de la Ley de Hidrocarburos en 1943; el cuarto va a ser la fundación de la OPEP en 1960; el quinto será la estatización de la industria petrolera venezolana en 1976 y el sexto será la política de Apertura Petrolera que se establece formalmente en 1995. Estos seis hitos organizan estas siete etapas que vamos a trabajar a lo largo de esta serie; primero se impone intentar explicar en qué consiste el petróleo, qué es.
Hay un trabajo bastante pedagógico por lo claro o por lo sencillo del doctor en geología Salvador Ortuño Arzate, y él nos va a dar unas primeras y claras definiciones del petróleo. Por cierto, las definiciones de Ortuño recogen lo que es la unanimidad actual en el mundo académico y científico en relación con lo que es el petróleo, porque en el pasado hubo por lo menos dos hipótesis sobre el origen del petróleo. Hoy en día se sabe ya a ciencia cierta que el petróleo es de origen orgánico.
Sobre esto no hay dudas, voy a leerles un párrafo explicativo de Ortuño. La materia orgánica fósil que se encuentra en los sedimentos y en las rocas es la precursora del petróleo. Este se origina a partir de la materia orgánica que ha sido transformada durante millones de años a causa de altas presiones y el aumento de temperatura que ocurren cuando los sedimentos son sepultados y evolucionada mineralmente en el interior de los estratos terrestres.
Él luego explica en qué consiste esta materia orgánica y dice: está constituida por todos aquellos materiales que proceden de los organismos vivos, plantas y animales que han vivido en las épocas geológicas pasadas. Todos los seres vivos nacen, se desarrollan y mueren en la parte de la tierra que constituye la biosfera.
Todos estos materiales orgánicos o materia orgánica son acarreados junto con los sedimentos hacia las cuencas sedimentarias marinas o lacustres donde se depositan o son paulatinamente desintegrados o transformados. Más adelante el propio Ortuño termina de explicar, cito, cuando los materiales orgánicos son atrapados entre los sedimentos evitando el acceso de oxígeno, existirán las condiciones apropiadas para la conservación inicial de la materia orgánica allí acumulada. Esta materia será la precursora de los hidrocarburos; el depósito de sedimentos ricos en materia orgánica es un hecho inusitado en la naturaleza.
Es decir, no es un fenómeno extensivo ya que tiene baja probabilidad. Bueno, queda claro de acuerdo con las definiciones de Salvador Ortuño Arzate que se trata de materia orgánica y que se va depositando en las cuencas lacustres y marinas. Y mediante un proceso a lo largo de miles de años se va formando esa materia que termina siendo un hidrocarburo que luego va a extraerse como petróleo.
Definido entonces el origen orgánico del petróleo, volvemos a una de nuestras preguntas iniciales: ¿por qué si se trabaja el petróleo en Venezuela se ausculta tanto el entorno internacional? La respuesta es sencilla, la industria petrolera es por definición una actividad internacional ya que vive de los mercados externos, se vale de avances tecnológicos globales y, sobre todo, cualquier incidencia nacional en su desarrollo proviene de circunstancias ajenas al ámbito local.
Incluso estamos hablando de variables que desde lo local no son controlables, manejables ni siquiera modificables en muchos casos. En pocas palabras, vamos a hablar de una industria globalizada a tal punto que hablar de episodios nacionales es colocar la lupa en coyunturas de la historia planetaria. La interrelación entre los factores en juego es de tal intensidad que es imposible que la historiemos obviando el entorno internacional; les aclaro, no vamos a trabajar con una perspectiva especializada.
Es decir, esta no es una historia técnica del petróleo y no es una historia exclusivamente política o jurídica o económica, o social o cultural, sino todas esas variables juntas. Vamos a hablar del petróleo en términos generales, en términos panorámicos que nos permitan tener una visión completa y global de lo que ha sido la industria epicéntrica en la vida venezolana desde 1914, cuando el pozo Zumaque 1, y hasta nuestros días. De modo que son más de 100 años dependiendo de la renta petrolera y es necesario decir o señalar la importancia del petróleo en la vida completa de Venezuela, es el epicentro.
Bien, la historia del petróleo a su vez podemos dividirla en dos grandes etapas. Una muy larga que concluyó hace muchos años, que es el período de los afloramientos naturales, y otro período vigente es cuando se extrae el petróleo de manera premeditada y buscada. Los afloramientos naturales son cuando se sabía que el petróleo existía porque afloraba desde el fondo de la tierra hacia la superficie, de manera natural, pero no porque el hombre lo extrajera mediante alguna tecnología.
Esa primera etapa del petróleo y ese largo período por supuesto incluye la historia antigua y entonces cabe una pregunta: ¿cuáles son las evidencias más antiguas de la advertencia del petróleo en el planeta por parte del hombre? Comencemos por trabajar el origen del vocablo.
Petroleum, en latín, es la combinación de petra y oleum: aceite de piedra es la traducción exacta. Petra, piedra; oleum, aceite. A eso se referían los antiguos: a ese líquido negro y viscoso que emanaba el subsuelo y al que entonces le daban usos diversos dependiendo de la cultura reinante en los lugares donde afloraba naturalmente.
También se le llamó betún o bitumen, que es también un vocablo latino que viene de Vitus y proviene de la madera resinosa del pino. También se le llamó asfalto, del latín asfaltus; también se le ha llamado nafta, que viene del acadio naptu, también en Mesopotamia, o una voz babilónica napata. En México, por su parte, los aborígenes lo llamaban chapopote y en Venezuela nuestros aborígenes lo llaman mene.
Por cierto, mene es una voz indígena guajira. Originalmente el vocablo era mena y derivó en mene, esto lo dicen dos estupendos lingüistas venezolanos, Huyazú y el padre Olsa. Mene fue el título de la novela de Ramón Díaz Sánchez, acaso lo mejor que se ha escrito en la novelística venezolana sobre el petróleo, junto con la novela de Miguel Otero Silva, Oficina número uno.
Tenemos constancia de que los griegos conocían el petróleo. Homero, en el siglo VIII a. C., en la Ilíada, lo refiere en el canto XVI, diciendo lo siguiente: “El intachable ánimo de Ayante se dio cuenta y le estremeció esta obra de los dioses porque truncaba sus planes de lucha del altisonante Zeus y planeaba dar la victoria a los troyanos y se puso al abrigo de sus dardos, prendieron infatigable fuego en la veloz nave que al punto brotó llama inextinguible”. Se está refiriendo al llamado fuego griego que lo veremos más adelante.
En la próxima parte del programa continuaremos con los rastros del petróleo en la historia antigua, ya regresamos. Decíamos en la parte anterior del programa que continuaríamos con las referencias del mundo antiguo al petróleo. Es el caso del llamado Padre de la Historia, Heródoto de Halicarnaso, entre 484 y 425 a. C., en su famosa Historia hace alusión al petróleo cuando dice que su contenido se extrae con un cigüeñal que en vez de un cubo lleva adosado medio odre.
Con este recipiente remueven el producto y lo extraen para, acto seguido, echarlo en una cisterna desde la que, todavía líquido, pasa a otro depósito donde sigue tres conductos. El asfalto y las sales se los solidifican inmediatamente, y en cuanto al aceite, que es negro y que despide un fuerte olor, los persas lo denominan radinache.
Miren, pues, estamos ya casi 500 años antes de Cristo con unas descripciones bastante precisas. Vamos a hallar que Alejandro Magno apunta que sus enviados han hallado asfalto en Mesopotamia. Diodoro, refiriéndose a Babilonia, también afirmaba que allí se hallaban grandes cantidades de asfalto. Plutarco también refiere en su biografía de Alejandro Magno, Vidas paralelas, que le daban masajes con nafta, lo que le provocaba, lo dice literalmente, desahogo y diversión, de modo que a Alejandro le gustaban los masajes con petróleo.
Alejandro Magno, por supuesto, en la India también; se guardan referencias todavía más antiguas de la existencia de afloramientos cuyo líquido viscoso era usado en las construcciones para juntar ladrillos. Estamos hablando de 3.000 años antes de Cristo, en China y en Japón también hay referencias; en Indonesia, también; en Birmania, también. Y la Biblia, en el Antiguo Testamento y en el segundo libro de los Macabeos, hay una referencia específica a un líquido espeso que fue rociado sobre la leña y prendió la fogata.
En el libro del Génesis, capítulo 8, también se señala que Noé utilizó petróleo para impermeabilizar el arca de Noé donde se salvaron los animales del diluvio universal. En el capítulo 11 de este mismo libro se hallan alusiones al uso de petróleo para juntar los ladrillos con que se construyó la Torre de Babel. De estas referencias antiguas, la más lejana es la de Asiria y Babilonia.
Estamos hablando de 4.000 años antes de Cristo, donde el aceite de piedra del petróleo se usaba para calafatear las embarcaciones. En Egipto se usaba para mantener engrasadas las pieles y se usaba también en el proceso de momificación de los cadáveres. De hecho, en el Gilgamesh, el gran poema épico escrito 2.650 años antes de Cristo, cuando se relata el diluvio se menciona que el petróleo sirvió para el calafateo de la misma arca de Noé.
De modo que en esta antigüedad que venimos refiriendo el petróleo se usó para estimular el fuego, para alumbrar, para aliviar y curar dolencias. Fíjense que Plinio, que vivió entre 23-79 después de Cristo, en su Historia natural establece un catálogo de lo que puede hacerse medicinalmente con el petróleo e incluso dice se le tenía como una panacea. Dice Plinio: corta hemorragias, cicatriza heridas, trata las cataratas, sirve como linimento para la gota, cura el dolor de muelas, cura el catarro crónico, alivia la fatiga al respirar, corta la diarrea, corrige los desgarros musculares y alivia el reumatismo.
La panacea universal, de modo que eso es lo que refiere Plinio en su Historia natural. Hace un rato en el programa aludíamos al fuego griego, vamos a intentar explicar en qué consistía. Era una combinación de petróleo con cal que al colisionar con lo húmedo estallaba en llamas; entonces, ¿qué era lo que hacían los bizantinos? Con esto colocaban en la punta de sus flechas una especie de mopa impregnada en petróleo y cal, y la lanzaban.
Y cuando tocaba el suelo húmedo estallaba, también lo usaban como granadas. El fuego griego fue considerado un secreto de Estado, ya que quien lo sabía manejar tenía una supremacía pero absoluta sobre su enemigo. Muchas veces se ha apuntado que Constantino logra salvar a Constantinopla de la flota musulmana de Moabia porque sabían usar el fuego griego y pusieron a raya los invasores con esta artimaña bélica, el fuego griego que se utilizó ya desde aquella época.
Luego vamos a tener en América y Venezuela las primeras referencias al petróleo que nosotros sepamos. La primera, en el caso venezolano, va a ser de Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, cuando en 1535 observa manar petróleo sin confundirse con el agua en una punta de la isla de Cubagua. Esto lo recoge Fernández de Oviedo y Valdés en su libro Historia natural y general de las Indias, islas y tierra firme del mar Océano.
Allí dice literalmente, lo voy a leer porque además esto fue utilizado políticamente mucho tiempo después por Juan Pablo Pérez Alfonso. Dice Fernández: “Tiene en la punta del oeste una fuente o manadero de un licor como aceite junto al mar, en tanta manera abundante que corre aquel betún o licor por encima del agua del mar haciendo señal más de dos y tres leguas de la isla, y aun da olor ese aceite. Algunos de los que lo han visto dicen ser llamado por los naturales, estercus demonis, y otros le llaman petróleo y otros asfaltos”.
Y lo que este postrero dictado le dan es queriendo decir que este licor es del género de aquel lago asfáltide de quien, en conformidad, muchos autores escriben. Fíjense que aquí está la expresión estercus demonis, es decir, estiércol del demonio o del diablo, que va a utilizar Pérez Alfonso. Bueno, será entonces Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, alcalde de Santo Domingo y cronista de Indias, el primero en dejar constancia por escrito de la presencia del petróleo en Venezuela y a su vez el primero que acuñe ese término con que muchos de los críticos del petróleo en la vida venezolana lo han señalado: estiércol del diablo.
El mismo Fernández de Oviedo, en la segunda parte de su libro, es el primero en referir al vocablo mene cuando dice literalmente: “Hay en aquella provincia algunos ojos o manantiales de betún, a manera de brea o pez derretida que los indios llaman mene, y en especial hay unos ojos que nacen en un cerrillo en lo más alto de él, que es Habana, y muchos de ellos toman más de un cuarto de legua en redondo. Y desde Maracaibo a estos manantiales hay 25 leguas”. De modo que ya está señalando tan temprano como 1535 los menes cercanos al lago de Maracaibo, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés.
Luego, después de la mención de Fernández, en 1539 ocurre un hecho simbólico interesante y es que el petróleo de Cubagua hace el viaje a Europa por primera vez. El primer barril, literalmente barril, no como medida como es hoy en día, es enviado en las bodegas de una carabela con rumbo a Cádiz con un objeto medicinal. Esto lo descubre el hermano Nectario María, trabajando en el Archivo de Indias de Sevilla, y está documentado con una carta que Juana la Loca, la madre de Carlos V, le envía el 3 de septiembre de 1536 a los oficiales en Nueva Cádiz, en Cubagua, donde les dice literalmente: “Algunas personas han traído en estos reinos el aceite petróleo que hay una fuente en dicha isla, acá ha parecido que es provechoso”.
Y así fue, y a partir de 1539 los envíos del petróleo cubagüense se hacen frecuentes, eso lo certifica el hermano Nectario María. De modo que esa es la fecha, ese es el año de la primera exportación de petróleo venezolano: 1539, desde la desértica isla de Cubagua. Se han hecho varios envíos en envases menores y aunque no hemos podido probarlo, todo indica que la solicitud de Juana la Loca era para aliviar la gota que padecía Carlos V de Alemania y Carlos I de España, que es la misma persona.
Es decir, el hijo de Juana y Felipe el Hermoso se aliviaba el dolor de la gota en el dedo gordo de alguno de los pies derecho o izquierdo untándose petróleo de Cubagua. Esto es muy interesante, alusión a ese mene cubagüense también la hace Juan de Castellanos en sus Elegías de varones ilustres de Indias, uno de nuestros primeros cronistas castellanos, y de otras menciones hablaremos entonces en la próxima parte del programa, ya regresamos. Referíamos a la obra monumental de Juan de Castellanos, estamos hablando muy probablemente de la obra poética más extensa que se haya escrito en la historia de la humanidad.
Estamos hablando de cerca de 150.000 versos; yo no puedo asegurarme que sea la más extensa, pero que está entre las más extensas, eso sí lo creo. Fue publicada en 1589. En ella se lee lo siguiente: “¿Tienen sus secas playas una fuente al oeste, donde bate la marina de licor aprobado y excelente? El uso común de medicina, el cual en todo tiempo de corriente por encima del mar se determina espacio de tres leguas con las manchas que suelen ir patentes y bien anchas”.
Bueno, en este castellano antiguo lo que está diciendo es que el mene no solo aflora allí sino que toma el agua de mar también y puede ver las manchas de petróleo, ese líquido negro en el mar, hasta tres leguas, dice él. Este es el mismo afloramiento del que habla Gonzalo Fernández de Oviedo, de modo que allí no hay misterio, es el mismo. Luego hay una descripción de la ciudad de Nueva Zamora, que era como se llamaba Maracaibo en una época, que dice lo siguiente.
El título de esta descripción es “Descripción de la Ciudad de Nueva Zamora, su término y laguna de Maracaibo”, hecha por Rodrigo de Arweyes y Gaspar de Párraga, de orden del gobernador don Juan de Pimentel, en 1579. Allí van a señalar estos dos cronistas lo siguiente: “Hay en los términos de esta ciudad una fuente de mene que mana como agua que sale a borbollones e hirviendo, y alrededor de estos materiales se hace una laguna y se cuaja en forma de pez. Esta sirve de brea para los navíos y en opinión de la gente de mar es mejor que la brea para el efecto de brear y sirve también para algunas curas, mezclándola con cera y otras grosuras se hacen velas”.
También sirve para pavonear espadas y otras cosas. Es un metal y un betún negro y después de frío duro como la pez. De ello hay cuatro fuentes en esta provincia y cada una de ellas se pueden cargar muchas naos para otras partes y si algún animal o ave pasa por las dichas fuentes al tiempo que el sol está en su fuerza se queda pegado y allí muere y se seca en el dicho mené”.
Bueno, a lo que está aludiendo es que un pájaro se posa sobre el petróleo, no puede levantar vuelo de nuevo porque se queda atrapada con la sustancia viscosa en sus patas. Bien, también tenemos de fray Bernardino de Sahagún en México varias alusiones en su Historia general de las cosas de la Nueva España, donde puede leerse la primera referencia castellana al chapopotli, que hoy se conoce como chapopote. Dice Sahagún: “El chapopotli es un betún que sale de la mar y es como pez de Castilla, que fácilmente se deshace y el mar lo echa de sí con las ondas, y estos ciertos señalados días conforme al creciente de la luna viene ancha y gorda manera de manta y ándala a coger a la orilla los que moran junto a la mar”.
“Este chapopotli es oloroso y preciado entre las mujeres, y cuando se echa en el fuego su olor se derrama lejos”. Bueno, estas son las referencias; también vamos a hallar referencias del siglo XVII, cuando los piratas ingleses y franceses saben que al entrar en el lago de Maracaibo, por la barra pueden hacerse de brea para calafatear sus naves y seguir en sus viajes. Hay constancia de que allí se detuvieron a calafatear sus naves; William Jackson, John David Nau, alias el Holandés, y el temible Henry Morgan, el pirata francés Francisco Gramont de la Motte.
Estamos hablando de hechos de 1642, 1668, 1678, cuando los piratas entraban al lago y se hacían de los menes para calafatear sus barcos. También estaba Francisco de Pons, el viajero que publicó aquel libro maravilloso titulado Viaje a la parte oriental de la tierra firme en la América meridional, es un libro de 1806, y él dice sobre los manaderos de petróleo del lago de Maracaibo lo siguiente: “Al noreste del lago, en la parte más estéril de sus riberas y en un lugar llamado Mene, existe un depósito inagotable de pez mineral que es el verdadero pisafalto natural”.
“Esta pez mezclada con cebo sirve para embrear los navíos, como vemos hasta ahora”. Además, las facultades medicinales ya anunciadas, enumeradas por Plinio y usadas por Carlos V, pues los viajeros y los piratas para lo que están usando mayormente el petróleo es para calafatear sus barcos. Otro viajero, Jean-Joseph Dauxion de la Hay, en su libro Viaje a las islas de Trinidad, Tobago, Margarita y diversas partes de la América meridional, un libro de 1813, hace alusión al lago de asfalto de Trinidad que, por cierto, es el lago de asfalto más grande del mundo.
El asfalto natural por una emanación o un afloramiento, y hace alusión a un pantano cerca de Cariaco donde recogí petróleo. Es posible que este pantano cerca de Cariaco sea el lago de asfalto de Guanoco, pero no lo sabemos, es una probabilidad; también puede ser algún otro mené, pero pareciera que es Guanoco. De todos esos viajeros ninguno más importante que Alejandro de Humboldt y Aimé Bonpland; y el petróleo, naturalmente, no quedó fuera de sus registros.
Recordemos que el dúo de este par de naturalistas llega a Cumaná el 16 de julio de 1799 y estuvo en Venezuela hasta el 24 de noviembre de 1800. De aquí se va para Cuba, de Cuba viajan a Cartagena, de allí suben a Bogotá por el río Magdalena y recorren el Altiplano hasta Quito. Luego van a Cajamarca en Perú, de allí se van a Acapulco en México y llegan el 7 de marzo a La Habana, de ahí a los Estados Unidos y finalmente en agosto de 1804 vuelven a Europa, es decir, estuvieron cinco años del viaje por América.
Y escriben ese libro monumental Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, publicado entre 1816 y 1831, en trece volúmenes. Ellos allí vinculan los afloramientos naturales de petróleo con los terremotos, las fallas geológicas o los volcanes del Caribe, y fijan los sitios donde hay aguas termales y afloramientos de asfalto entre Trinidad y Maracaibo. En verdad podemos decir que este es el primer mapa petrolero de la parte norte de Suramérica, claro, un protomapa, porque no es exactamente un mapa petrolero, pero sí exactamente la primera vez que se ubican dónde están los afloramientos naturales y las aguas termales también vinculadas con esto.
Dice Humboldt literalmente, cito: “Los yacimientos de asfalto, a causa de las circunstancias notables que les son propias en estas regiones, pues no ignoro que la nafta, el petróleo y el asfalto se hallan en terrenos volcánicos y secundarios, y más a menudo en los últimos. El petróleo sobrenada 30 leguas al norte de Trinidad, en derredor de la isla de Granada, donde hay un cráter apagado y basaltos”.
Bueno, este relato de Humboldt continúa a lo largo de varias páginas de su libro, un libro indispensable. Y allí va señalando todos los lugares que ha visto en tierra firme y en territorios insulares, donde emana petróleo. Y este es el primer registro científico petrolero venezolano.
Hay un dato interesante, que es en el año 1825 cuando se envía a Europa y Estados Unidos una muestra de petróleo denominada aceite Colombia o colombio. Obviamente, en 1825 estos territorios formaban parte de la República de Colombia. Estas muestras proceden de Betijoque y Escuque, en la provincia del Trujillo o los Andes venezolanos; se trata de unos afloramientos que Miguel Tejera, en su Venezuela pintoresca e ilustrada, un libro de 1875, refiere de la siguiente manera.
“Se conocen dos minas en Trujillo, departamento Escuque, varias en el estado Falcón, lo mismo que al estado Nueva Andalucía, parroquia de Araya, cerca del golfo de Cariaco”. Y luego, cuando refiere al asfalto, dice: “Este combustible es por demás abundante en territorio venezolano y afirma que se haya en Falcón, Zulia y Guayana”, lo que denota que ignora la existencia del lago de asfalto de Guanoco. En la próxima parte del programa continuaremos con esta relación del petróleo en la Venezuela ya del siglo XIX, volvemos pronto.
Decíamos que en el siglo XIX venezolano comenzamos a hallar referencias al petróleo. Hay una muy importante para Colombia y para Venezuela, que es las menciones del petróleo del coronel italiano Agustín Codazzi. Codazzi vive entre 1793 y 1859 y va a ser el primero que establece croquis geográficos profesionales y no deja de señalar los manaderos de petróleo donde los hubiere.
Recordemos que Codazzi publica su Resumen de la geografía de Venezuela en 1841 y un año antes ha publicado su Atlas físico y político de la República de Venezuela, en 1840. El ingeniero señala los manaderos de Trujillo, Mérida, Coro, Maracaibo y Cumaná, y afirma lo siguiente, Agustín Codazzi: “Minas inagotables de mene o pez mineral hay en las provincias de Mérida y Coro y sobre todo en la de Maracaibo; en este último se sirven de él para embrear las embarcaciones que surcan el lago”.
Bueno, la obra de Codazzi es de unas dimensiones monumentales para Venezuela y para Colombia, para los dos países, y la verdad es que yo me asombro cada vez que me asomo a la obra de Codazzi, tanto en Venezuela como Colombia, porque fue un verdadero pionero, una obra monumental. Luego vamos a tener la referencia del geólogo alemán Hermann Karsten, que publica en 1850 en el Boletín de la Sociedad Geológica Alemana un Sumario de la Geología de Venezuela en sus regiones central y oriental.
Y al año siguiente, desde Barranquilla, donde también estudia a Colombia, redacta un informe sobre Occidente, aludiendo a los afloramientos en el lago de Maracaibo. Algo similar hace el geólogo inglés G. P. Wall en un informe de 1860, ese informe es para la Sociedad Geológica de Londres y allí rinde información sobre el tema en Venezuela. Otro que se va a interesar sobre este asunto va a ser Arístides Rojas, quien publica tres trabajos en el diario La Opinión Nacional, en abril de 1869.
Lamentablemente ninguno de estos trabajos fue recogido en alguno de los libros publicados de Arístides Rojas, formaban parte del mapa de las obras completas que Rojas estaba detallando, está organizado. Más adelante, en programas sucesivos, veremos el dictamen del doctor José María Vargas, pero no es el momento de verlo. Antes vamos a ver un hecho importante que es el tema de Simón Bolívar y el petróleo; aquí Simón Bolívar decreta sobre minas el 24 de octubre de 1829 en la ciudad de Quito.
Este decreto lo recoge la Gaceta de Colombia, en Bogotá, el 13 de diciembre del mismo año, y consta de 38 artículos. Allí se da fe a la atención pormenorizada del legislador; se establece en el artículo 1 lo siguiente: “Conforme a las leyes, las minas de cualquier clase corresponden a la República, cuyo gobierno las concede en propiedad y posesión a los ciudadanos que las pidan bajo condiciones expresadas en las leyes y ordenanzas de minas”.
Y por lo general se cita este artículo y se pasan por alto los considerandos del decreto, que aclaran mejor el propósito de Bolívar y ayudan a no descontextualizar este primer artículo. En esos considerandos afirma lo siguiente: 1. Que la minería ha estado abandonada en Colombia, sin embargo es una de las principales fuentes de riqueza pública. 2. Que para fomentarla es preciso derogar algunas antiguas disposiciones que han sido origen fecundo de pleitos y disensiones entre los mineros.
3. Que debe asegurarse la propiedad en las minas contra cualquier ataque y contra la facilidad de turbarla o perderla. 4. En fin, que conviene promover los conocimientos científicos a la minería y mecánica, como también difundir el espíritu de asociación y de empresa, para que la minería llegue al alto grado de perfección que se necesita para la prosperidad del Estado. Este decreto bolivariano va a ser ratificado el 29 de abril de 1830 por parte del Congreso Nacional de la República de Venezuela, cuando ya Venezuela se separa de Colombia y se establece como una república autónoma gobernada por el general José Antonio Páez.
Este es un tema de la mayor importancia, pero se nos ha acabado el tiempo del programa. De modo que en nuestro próximo programa comenzaremos con el tema de la tradición jurídica petrolera venezolana con base en el decreto de Bolívar de 1829.
Hasta aquí, el programa de hoy dedicado al petróleo en Venezuela; hemos recorrido la antigüedad, el período colonial venezolano con los primeros afloramientos y ya estamos entrando en período republicano. En nuestro próximo programa veremos tanto la tradición legal como el dictamen valiosísimo del doctor José María Vargas y, por supuesto, otros temas vinculados con el petróleo en Venezuela. En esta serie que estamos iniciando hoy ha sido un gusto hablar para ustedes, soy Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia.
Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez; en la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@mail.com, en Twitter, arroba Rafael Arráiz, en Facebook también, y estos programas los consiguen colgados en la página de unionradiocultural.com. Ha sido un gusto disertar y hablar para ustedes, hasta la próxima semana.