Venezuela: 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia. Cap 12
102 años cruciales. La fundación de la República.
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy continuamos con nuestra serie, estamos en el programa número 12 de esta serie que abarca del período histórico de 1728 a 1830. En nuestro programa anterior quedamos en enero de 1817, cuando el general Pablo Morillo regresa de Bogotá a Venezuela, alarmado por las victorias que han tenido los patriotas, y lo llama el sentido de la urgencia.
Recordemos que Morillo va a entrar por Guadualito hacia San Fernando de Apure y va a tener un encontronazo con José Antonio Páez el 28 de enero de 1817, cuando Páez y su ejército vencen en Mucuritas. Esta derrota padecida por Morillo va a ser muy significativa porque va a ser la primera que sufre su propio ejército, del que se embarca o encarrupa en 1815. Ese enfrentamiento, por su parte, va a ser muy desigual.
Páez cuenta con alrededor de mil lanceros, mientras La Torre y La Calzada cuentan con cinco mil hombres, de modo que la proporción es muy a favor de los españoles. Sin embargo, Páez recurre a una práctica que sorprende a los realistas: prende fuego a la sabana en la retaguardia del ejército realista, impidiendo que este se bata en retirada y los acorrala. Los lancean sin piedad entre el fuego y los mil lanceros de Páez, que les causan unas bajas significativas.
Con lo que logran escapar unos cuantos y se van corriendo a San Fernando de Apure, donde van a entrar en los primeros días de febrero, huyéndole a la fuerza del general Páez que nos ha derrotado en Mucuritas. Por su parte, Bolívar y Mariño se juntan en Barcelona y van a tener sucesivas contiendas entre febrero y marzo hasta que Bolívar decide bajar a Guayana buscando otros derroteros o caminos. En abril, Mariño pierde a Barcelona y aprovecha para desconocer a Bolívar una vez más.
Bolívar se entera, con más razón sigue hacia Guayana a asegurar el sitio. A Bolívar le siguen Bermúdez, Sarasa, Arismendi, Sublett y Francisco de Paula Santander, entre otros. En cambio, Mariño sigue hacia Cariaco y Bolívar va al encuentro de Manuel Carlos Piar, que ha consolidado sus posiciones en las riberas del río Caroní.
Tanto así que el 11 de abril de 1817 vence Piar en la batalla de San Félix. Allí se enfrentan Piar, Anzoátegui y Torres a De la Torre y Ceruti. De los 1.600 hombres del ejército de los primeros, 600 eran indígenas con arco, flechas y lanzas, mientras los realistas contaban con cerca de 2.000 soldados.
Este enfrentamiento es un poco más parejo; el desastre realista en esta oportunidad fue considerable. Quedan en el campo de batalla alrededor de 700 soldados y los patriotas hacen alrededor de 500 prisioneros, entre ellos a Ceruti. Mientras De la Torre logra escapar hacia Angostura con muy pocos soldados.
Es así como Piar le pone sitio a Angostura a partir del 25 de abril, y Bolívar llega con su tropa el 2 de mayo a respaldarlo. Piar lo reconoce como jefe supremo; a instancias del primero, Bolívar se lo exige y además Piar le entrega al ejército a Bolívar por exigencia también. Un ejército bastante más grande, el de Piar, que el que respaldaba a Bolívar en ese momento, que no pasaba de 200 soldados.
Bolívar introduce cambios en el ejército que a Piar no le gustan, comprensiblemente. Designa a Bermúdez y Cedeño para que dirijan el sitio de la ciudad y a Piar lo relega enviándolo a Guayana la Vieja. El sitio de Angostura concluye con el abandono de De la Torre el 19 de julio, y entonces entra Bolívar triunfante a la ciudad.
En cambio, Piar pide que le admitan separarse del ejército el 30 de junio; obviamente, con razones, está resentido. Y no le faltan motivos para ello, Bolívar le permite separarse y a Piar le van a quedar entonces dos opciones: se queda tranquilo en el país, o Bolívar le pide un pasaporte para que se vaya. Piar decide quedarse de guerrero, pero no se queda tranquilo, como era el deseo de Bolívar, como veremos luego.
Volveremos sobre este tema, pero veamos antes el Congreso de Cariaco, que va a tener lugar el 8 de mayo de 1817. Vamos a ver los hechos que conducen al Congreso. Está de vuelta a Venezuela después de tres años en cárcel en Cádiz el presbítero chileno José Cortés de Madariaga.
Recordemos que allá en Cádiz estuvo preso junto con Juan Germán Roscio, Francisco Isnardi, Ayala y Paz del Castillo. Y todos ellos salen de la cárcel española y muchos de ellos regresan a Venezuela, no sin antes pasar por Jamaica, por Filadelfia, como es el caso de Roscio. Cuando el canónigo regresa le propone a Mariño volver al esquema federal de la Constitución de 1811 y a Mariño el proyecto le resulta favorable, le parece bien.
En verdad, en ese momento Mariño estaba dispuesto a respaldar cualquier proyecto que redujera un poco el poder de Bolívar, que se aferraba a un proyecto centralista, siempre lo hizo así. Entonces, Mariño y Cortés de Madariaga deciden organizar el Congreso que tiene lugar entre 8 y 9 de mayo de 1817 en Cariaco. Y allí se nombran autoridades sobre la base de las instituciones de la Constitución Federal, la Constitución de 1811.
Es así como se forma un triunvirato integrado por Fernando Rodríguez del Toro, Francisco Javier Maíz y Simón Bolívar. Claro, esto no se lo consultan a Bolívar; si se lo consultan, Bolívar hubiese dicho que no, que él no iba a compartir el poder con Fernando Rodríguez del Toro y con Francisco Javier Maíz, por eso lo designan sin consultarlo. En ese esquema de gobierno Mariño es designado jefe supremo del Ejército y Luis Brion jefe supremo de la Armada.
En la asamblea, el Congreso de Cariaco, van a estar presentes Francisco Antonio Cea, Diego Bautista Urbaneja, Luis Brion, Manuel Izaba, Diego Vallenilla, Francisco Javier y Diego Alcalá. Manuel Manero, Francisco de Paula Navas y, por supuesto, el animador del Congreso, José Cortés de Madariaga. Bolívar, en cuanto se entera de la ocurrencia del Congreso y el proyecto federal que se está reanimando, lo desecha rotundamente, pero en silencio.
Como era de esperarse y en lo sucesivo, ya apuntalado el caraqueño en Guayana, ya dominando un vasto territorio con el apoyo de una mayoría que no siguió a Mariño en la aventura, el Congreso de Cariaco y sus decisiones van quedando en el olvido. En letra muerta, no tiene los seguidores suficientes. Hay una carta fechada el 6 de agosto de 1817 desde Angostura donde Bolívar se dirige a su entrañable amigo Martín Tovar Ponte y le dice por fin que se cuenta con una Guayana libre e independiente.
Y en esa misma carta se refiere al tema del Congreso de Cariaco. Vamos a leer el fragmento porque es sumamente explícito. Dice Bolívar: "El canónigo restableció el gobierno que tú deseas y ha durado tanto como cazaba en caldo caliente. Nadie lo ha atacado y él se ha disuelto por sí mismo. En Margarita lo desobedecieron, en Carúpano lo quisieron prender, a bordo lo quisieron poner un cañón, se entiende, para llevar azotes.
Aquí ha llegado y aún no se le ha visto la cara, porque sus individuos se dispersaron, no de miedo sino de vergüenza, que los muchachos lo silbasen. Yo he usado la moderación de no haber escrito ni una sola palabra, ni decir nada contra el tal gobierno federal y, sin embargo, no ha podido sostenerse contra todo el influjo de la opinión. Aquí no manda el que quiere, sino el que puede".
A quien se está refiriendo es a Cortés de Madariaga. Bueno, Bolívar desaprobaba en silencio el proyecto federal de Cortés y Mariño. Una vez más, Mariño le hace saber a Bolívar, junto con el canónigo, que no está de acuerdo con él.
Ahora, curiosamente se ha dicho que el centralismo de Bolívar era muy caraqueño o muy capitalino, mientras el federalismo era provinciano, pero aquí hay una excepción porque nadie más caraqueño que Tovar, que Martín Tovar Ponte. No sólo caraqueño sino mantuano y, sin embargo, él se inclinaba por el federalismo, seguramente por su formación ideológica, por sus lecturas.
La verdad es que a un espíritu centralista, si se quiere autoritario, o si cabe el vocablo, es muy difícil que los mecanismos federales lo convenzan porque son mecanismos más complejos, que requieren más diálogo y de atribuciones. De modo que el federalismo no se aviene fácilmente con el mando centralizado. Probablemente el argumento de Bolívar de que se necesitaba centralismo para enfrentar la guerra tiene fundamento y argumentos.
Pero una vez terminada la guerra el federalismo funcionó muy bien en otras latitudes y uno siempre se pregunta ¿por qué no aquí? Pero bueno, el pensamiento de Bolívar fue siempre centralista desde el Manifiesto de Cartagena hasta su última proclama antes de morir en 1830. Al regresar, veremos entonces la batalla de Matasiete el 31 de julio de 1817. Ya volvemos con nuestra historia.
Después de la derrota que sufre Morillo en Mucuritas, en enero de 1817 se mueve hacia Margarita en julio de 1817. Para Morillo el dominio de la isla siempre fue importante, por ello se embarca con alrededor de 2.500 hombres y ya en la isla busca alcanzar las cimas del cerro Matasiete porque desde allí divisaría prácticamente todo territorio insular, pero se topa con las fuerzas patriotas comandadas por Francisco Esteban Gómez y va a tener lugar la batalla de Matasiete el 31 de julio.
Después de horas de contienda, alrededor de siete u ocho horas de batalla, Morillo ha perdido cerca de 400 soldados y no logra alcanzar las cimas del cerro. Gómez practica una forma de guerra envolvente: dan vueltas, suben, bajan y esa minoría la convierten en astucia y logran impedir que Morillo alcance las cimas, sus propósitos. Es así como Morillo decide abandonar el sitio y regresar a Pampatar y de allí se embarca con destino a Juan Griego.
Pero cuando acaba de llegar a Juan Griego se entera de que los realistas, es decir ellos, han perdido Guayana y que Guayana ahora está en manos de los patriotas. Le parece una noticia alarmante y decide regresar a tierra firme y en agosto lo vamos a encontrar en el puerto de La Guaira, alarmado con la nueva situación. Por su parte, las fuerzas patriotas dan combates importantes en el Orinoco, en Casacoima, en Macareo, en Pagallos.
Con el refuerzo que se ha venido hasta Angostura lo que se busca es liberar el río para facilitar el comercio y la comunicación con los ingleses de Trinidad, para recibir ese apoyo. El 3 de agosto se libra una batalla fluvial y vence Brion en el sitio de Cabrián. Allí se apodera un parque que duplica al de ellos; estamos hablando de 14 buques con 70 cañones, pesos en oro, plata y cobre, así como armamento y municiones.
A los patriotas, como vemos, les estaba sonando la flauta y la consolidación de Guayana avanzaba. Ya patrullar el Orinoco sin mayores peligros no era una quimera. Entonces Bolívar, muy entusiasmado, reorganiza su ejército y envía a Bermúdez a Cumaná, a Monagas a Barcelona; Cedeño se queda en Guayana, Sarasa se va a San Diego de Cabrutica.
Y Urdaneta es enviado a conversar con José Antonio Páez en Arauca; aquí Bolívar nunca en su vida lo ha visto y quiere conocerlo cuanto antes. En el entretanto, antes de que se conozcan Bolívar y Páez, recordemos que Piar no se ha quedado tranquilo. Y Bolívar decide seguirle un juicio, buscar que se le sancione.
Aquí hay un hecho significativo: Piar ha participado en el Congreso de Cariaco, que fue la gran molestia de Bolívar, y sin embargo Bolívar la emprende contra él. Y lo acusa de insurrección, se forma un juicio, ¿verdad? Primero Piar es hecho preso y se designa un fiscal acusador, que es Carlos Sublett, y un defensor que va a ser Fernando Galindo, y a Piar lo va a juzgar un consejo de guerra presidido por el almirante Brion e integrado por Torres, San Suárez, José Ucros, José María Carreño, Judas Tadeo Piñango, Francisco Conde.
Este consejo de guerra lo encuentra culpable de los cargos y deciden fusilarlo, dramáticamente fusilado contra la pared de la iglesia Angostura el 16 de octubre de 1817, un hecho lamentable, triste que se haya llegado a esa situación. Clément Thibaud, el estudioso de estos temas que hemos citado en otros programas, encuentra una razón política para el fusilamiento de Piar. Vamos a leer un fragmento del Thibaud, él dice: "A mediados de 1817 casi todos los jefes militares habrían podido ser acusados de insubordinación.
Bermúdez, Mariño y sus aliados habían organizado un congreso encaminado a quitarle al libertador la dirección de la guerra, se refiere al Congreso de Cariaco. Sarasa apenas paraba mientes a las observaciones del comando general, es decir que casi no le hacía caso a Bolívar; pasemos también por alto José Antonio Páez que emperadora en su reino de los llanos entre el Arauca y el Apure, no había reconocido sino en forma del todo simbólica la superioridad al libertador.
Sólo Monagas parece un caudillo bajo las órdenes de Bolívar. Pero, y en esto está el punto esencial, ninguno de estos líderes tiene la ambición de construir un ejército de soldados de infantería apto para atacar las capitales, Santa Fe y Caracas, como Piar con ayuda de Sedeño. Al concentrarse en el general pardo de origen extranjero se está refiriendo a Piar, que era curazoleño, Bolívar no busca rebajar el poder de los caudillos sino eliminar a un temible rival que compartía su ambición reguladora.
Fue esta, sin duda, la verdadera razón del proceso contra Piar". Thibaud entonces esgrime la tesis de que Piar es ejecutado, fusilado después en un juicio sumario, porque era un verdadero desafiante del poder de Bolívar. Esta tesis no solo la sostiene Thibaud sino algunos otros analistas e historiadores.
No obstante, lo dicho por Thibaud es importante recordar que Piar ha sido despojado de su ejército. De modo que el temor de Bolívar es hipotético porque Piar no tiene su ejército y el ejército Piar se lo entrega a Bolívar. Entonces el camino de Piar es armará otro ejército y uno se pregunta, bueno, ¿y eso es así tan fácil?
Es posible. ¿Se puede formar un ejército de tres mil hombres como el que Piar le entrega a Bolívar en pocas semanas? Yo creo que no, parece improbable. De modo que la hipótesis del ejemplo sobre los otros caudillos para unificar el mando en torno a Bolívar pareciera ser una hipótesis con más cuerpo que lo adjetivo y es importante que les lea lo que dice Bolívar en la proclama del 17 de octubre de 1817, al día siguiente del fusilamiento de Piar.
Dice: "Ayer ha sido un día de dolor para mi corazón. El general Piar fue ejecutado por sus crímenes de lesa patria, conspiración y deserción. Un tribunal justo y legal ha pronunciado la sentencia contra aquel desgraciado ciudadano que, embriagado con los favores de la fortuna, por saciar su ambición pretendió sepultar a la patria entre sus ruinas.
El general Piar, a la verdad, había hecho servicios importantes a la república y, aunque el curso de su conducta había sido siempre la de un faccioso, sus servicios fueron pródigamente recompensados por el gobierno de Venezuela. Pero este general que sólo aspiraba al mando supremo formó el designio más atroz que puede concebir una alma perversa: no sólo la guerra civil, sino la anarquía y el sacrificio más inhumano de sus propios compañeros y hermanos se había propuesto Piar.
El cielo ha permitido que un hombre que ofendía a la divinidad y al linaje humano no profanase más tiempo la tierra, que no debía sufrir un momento después de su nefando crimen". Miren, pocas veces se puede decir algo tan duro sobre otra persona, les repito, pero este general que sólo aspiraba al mando supremo formó el designio más atroz que puede concebir una alma perversa, es muy duro Bolívar en su proclama, que pretende explicar el porqué del fusilamiento de Piar.
Sobre este tema ha corrido mucha tinta porque es un tema importante y un tema de vulto. No está claro que el general Piar fuese este ser despreciable que dibuja Bolívar en su proclama. No está claro que fuese un faccioso, siempre un faccioso.
De modo que el tema es complejo. Sin embargo, el propio Bolívar mucho tiempo después, en el Diario de Bucaramanga, lo que él le dicta a Luis Perú de la Croix en 1828, 11 años después de estos hechos, él dice literalmente a Perú de la Croix: "La ejecución del general Piar bastó para destruir la sedición. Fue un golpe de Estado que desconcertó y aterró a todos los rebeldes.
Desopinó a Mariño y su Congreso de Cariaco, puso a todos bajo mi obediencia, aseguró mi autoridad, evitó la guerra civil y la esclavitud del país, me permitió pensar y efectuar la expedición de la Nueva Granada y crear después la República de Colombia. Nunca ha habido una muerte más útil, más política y, por otra parte, más merecida".
Esto le dice Simón Bolívar Palacios a Luis Perú de la Croix en 1828. De modo que estamos frente a un tema importante que no puede pasarse por alto y resolverse exclusivamente señalando que el general Piar era un faccioso. Aquí estaba en discusión el liderazgo y allí sí tiene algún crédito la hipótesis de Thibaud.
En la próxima parte del programa vamos a ver el encuentro entre Páez y Bolívar en Caña Fístola. Ya regresamos. El encuentro de Páez y Bolívar en Caña Fístola ocurre el 30 de enero de 1818; ya para entonces ha sido fusilado Manuel Carlos Piar en Angostura y Bolívar está cavilando acerca de las posibilidades de invadir a Nueva Granada, hecho que insistentemente le sugiere por cartas Francisco de Paula Santander, con muy buenas razones, como lo demostró la historia.
Es así como Bolívar se pone en marcha hacia los llanos, llega al hato de Caña Fístola y el general Páez se entera de que está allí y se moviliza desde San Juan de Payara a Caña Fístola, nunca antes se habían visto. Y muchos años después, cuando el general Páez escribe su autobiografía, escrita y publicada en Nueva York en 1869, uno de sus exilios, Páez da cuenta en su autobiografía de este encuentro y fíjense lo que dice, dice José Antonio Páez.
"Apenas me vio a lo lejos montó inmediatamente a caballo para salir a recibirme. Y al encontrarnos echamos pie a tierra con muestras del mayor contento, nos dimos un estrecho abrazo; sus dos principales distintivos consistían en la excesiva movilidad del cuerpo y el brillo de los ojos, que eran negros, vivos, penetrantes e inquietos. Tenía el pelo negro y algo crespo.
Los pies y las manos tan pequeños como los de una mujer. La voz aguda y penetrante formaban contraste, repito, la apariencia exterior de Bolívar, débil de complexión y acostumbrado desde sus primeros años a los regalos del hogar doméstico, con la de aquellos habitantes de los Llanos, robustos atletas que no habían conocido jamás otro linaje de vida que la lucha continua con los elementos y las fieras".
Puede decirse que allí se vieron entonces reunidos los dos indispensables elementos para hacer la guerra: la fuerza intelectual que dirige y organiza los planes y el material que nos lleva a cumplido efecto. Bien. Muy generoso el general Páez. Es de los mejores retratos que se ha escrito sobre Bolívar, con observaciones muy interesantes, sobre todo lo de los pies y las manos tan pequeños, la voz penetrante y aguda, esto que no paraba de moverse, su cuerpo estaba en movimiento todo el tiempo, y le brillaban los ojos.
Es un pasaje afortunado de la Autobiografía del general Páez, estamos en 1818 todavía. Bolívar no ha dado sus batallas principales, ni ha fatigado la geografía andina de arriba para abajo: de Bogotá a Quito, de Quito a Lima, del Alto Perú. Todavía eso no ha pasado.
La impresión de Páez se ajusta a aquel momento cuando en 1818 a Bolívar le quedaban 12 años de vida, y si murió de 47 estamos hablando entonces de un hombre de unos 35 años. Y Páez le reconoce cuando dice la fuerza intelectual que dirige y organiza los planes y el material que los lleva a cumplido efecto; claro, el general Páez con buenas razones está refiriendo a su ejército. Que no exageramos al decir que es un factor fundamental en las victorias guerreras del Libertador.
Muy bien, mientras tanto Morillo va a vencer en el sitio de La Puerta, el 16 de marzo de 1818. Bolívar organiza su ejército y desde comienzos de febrero de este año está dando vueltas alrededor de Calabozo, El Sombrero, Altagracia de Orituco; los ejércitos, tanto realistas como patriotas, están como jumeándose, provocándose. Hasta que el 16 de marzo, Bolívar no puede eludir la batalla que le ofrece Morales en las cercanías del río Semén, en La Puerta.
Los primeros encontronazos dan victoriosos al ejército de Bolívar, pero en pleno desarrollo de la refriega llega Morillo con sus fuerzas y decide a favor de los realistas. Esta batalla fue un desastre para Bolívar y su ejército. Queda como consuelo para ellos que a Morillo lo hieren en la cadera de un lanzazo, pero Bolívar pierde la mayor parte de su infantería y muchísimos pertrechos de guerra.
Además, en esa batalla son heridos Urdaneta, Anzoátegui, Valdés y Torres. Bolívar logra huir hacia Calabozo y luego hacia el hato San Pablo. Allá sigue en movimiento pensando cómo diablos va a hacer para recuperar el terreno perdido después de esta batalla.
Se desplaza entonces hacia San José de Tiznados y descansa en un hato cercano al pueblo. El hato se llama Rincón de los Toros y allí sufre un segundo atentado. El primero fue en Jamaica, como vimos en programas anteriores.
Los hechos son relatados por el propio Bolívar a Luis Perú de la Croix en el Diario de Bucaramanga y también los relata el general Páez. Ambas versiones coinciden, la paecista y la bolivariana. Los realistas estaban buscando el lugar de descanso de Bolívar, particularmente su hamaca que estaba siempre colgada en una mata o un árbol.
Y gracias a unas infidencias logran los realistas saber dónde está Bolívar. En el momento en que estaban dialogando Bolívar y Santander, se está calzando las botas sentado en la hamaca y Santander está de pie conversando con él, comienza una descarga que casi los mata. Y lo mismo ocurre a Briceño Méndez y a la partida de Canes, que también estaban por allí cerca.
Milagrosamente ninguno es alcanzado por los disparos y la noche lo favorece y logran escapar a pie, en la espesura, hasta que alcancen unos caballos y logran huir de aquella situación tan peligrosa. Lo que está ocurriendo es que los españoles, los realistas, están dominando los llanos centrales y Bolívar no logra vencerlos, de modo que regresa a Angostura, donde llega el 5 de junio de 1818.
Por su parte, Mariño y Bermúdez ganan y pierden en distintas escaramuzas de la región del oriente del país. Se han separado, han peleado Mariño y Bermúdez, y Bolívar no lo consiente; busca que haya una reconciliación y le encarga esa tarea a un hombre que siempre fue muy cercano a Bolívar, un hombre muy importante, el general Rafael Urdaneta. Y Urdaneta lo logra, logra el avenimiento entre Mariño y Bermúdez, porque Urdaneta no era solo un militar, era un hombre con muy buena formación y otras habilidades.
En Angostura, Bolívar empieza a pensar cómo reconstruir su ejército para los planes que tiene en mente, los planes que ha ido urdiendo con Santander a través de cartas y en conversaciones, en diálogos con Santander. Por otra parte, le ha encargado a Bolívar Luis López Méndez el reclutamiento de lo que después se conoció como la Legión Británica y estos hombres reclutados por López Méndez comienzan a llegar a Margarita y Angostura entre 1818 y 1820. En ese período de dos años van llegando varias remesas, van llegando por contingentes la Legión Británica en su totalidad.
De ese proyecto le va a hablar Bolívar a López Méndez en una carta del 5 de enero de 1817 y López Méndez, obediente y convencido de los frutos que puede rendir un proyecto como ese, comienza a reclutar voluntarios. Hay una reciente investigación de Matthew Brown que se titula Aventureros, mercenarios y legiones extranjeras de la Gran Colombia, publicado este libro en Bogotá en el año 2010. Este historiador británico va a pulsar los registros en Gran Bretaña y logra cifras precisas, muy precisas, del contingente de la Legión Británica.
Y Brown alcanza la cifra de 6.808 personas, discriminadas de la siguiente manera: 720 llegaron en 1817 con Hippiesley, 1.200 soldados en 1818-1819 que son los que llegan encabezados por James St. Warrs. En 1819 también llegan 572 que vienen con George Elson, en 1819 también llegaron 300 de la llamada legión hanoveriana; esa legión estaba presidida por Johannes von Uslar, que se quedó a vivir en Venezuela y pasó a llamarse Juan Uslar, de quien desciende toda la familia Uslar en Venezuela.
También en 1819 llegan 1.729 soldados en la Legión Irlandesa, esos son los reclutados por John Devereux. Y también llega en el 19, 900 en las legiones de McGregor. De modo que todo eso va a sumar la cifra que les di antes, 6.808, y esto no cabe la menor duda porque Brown tiene fichas biográficas, cada uno de ellos fichados, hechas en el puerto de salida; de modo que aquí esta es una cifras que podemos considerar definitiva, o en todo caso la más cercana a la realidad.
Luego Brown hace una discriminación de las nacionalidades de estos 6.808 legionarios, pero eso lo vamos a ver en la última parte del programa cuando veamos la discriminación que hace Matthew Brown de los legionarios británicos en Venezuela, ya regresamos. Estrapolando a partir de la evidencia disponible en relación con los orígenes de un cuarto de los aventureros, estimo que había 3.650 irlandeses, 54 por ciento del total. Un dato importante, o sea que la mayoría de la Legión Británica eran irlandeses.
1.525 ingleses, 22%, 459 alemanes, 7%, y 300 escoceses, 5%. El otro 12% estaba formado por españoles, norteamericanos, súbditos de las colonias británicas, italianos, galeses, holandeses, polacos, haitianos, africanos, suizos, malteses, cubanos, brasileños, puertorriqueños, suecos, portugueses, rusos, daneses y noruegos. Bueno, un trabajo extraordinario de este investigador.
Ahora, ¿cuáles fueron los destinos de estos hombres una vez que salieron de Gran Bretaña? Primero, unos cuantos desertaron o se pasaron a las filas realistas buscando una remuneración que no les había sido cumplida por los patriotas. ¿Cuántos hicieron eso? No lo podemos saber, pero no ha debido ser demasiado grande.
Otro buen número de ellos falleció a causa de las enfermedades tropicales para las que no tenían anticuerpos. Este número también es imprecisable, pero yo sospecho que ha debido ser mediano, ¡no bajo! Porque el tema de los anticuerpos está demostrado que fue importante.
Un tercer grupo simplemente abandona la lucha y regresa a Inglaterra por la falta de pago, porque estos son soldados profesionales a quienes les han ofrecido unos emolumentos y eso no ha ocurrido. Recuerden ustedes que estos soldados profesionales han quedado vacantes después de las guerras napoleónicas y ellos viven de eso, entonces están ávidos de tomar las armas y tomarlas en el lugar del mundo donde se les requiera, se les pague un sueldo. Eso es lo que se les ha ofrecido en Venezuela, pero no ha habido recursos para pagarles.
También hay otro cuarto grupo que es el que fallece en la batalla propiamente, debe ser alto, muy alto. Y hay un quinto grupo y último que es el que sobrevive a toda esta epopeya y se queda en América donde reconstruyen sus vidas. Hay un ejemplo paradigmático de esto: nada menos que Daniel Florencio O'Leary, como se le dice en Venezuela, pero su apellido era O'Leary.
O'Leary se casa con Soledad Sublet, una hermana de Carlos Sublett, y se queda a vivir en Bogotá y ya muere en 1854. En Bogotá hoy en día hay descendientes de Daniel Florencio O'Leary. Otros que también se distinguen particularmente y se quedan en Venezuela o en Colombia, además de O'Leary, va a ser el caso de Tomás Wright, Francis O'Connor, Walter Davis, Guillermo Smith, que tuvo una destacada actuación en Venezuela, en gobiernos sucesivos.
Carlos Minchin, Carlos Castellin, italiano, Hugo Blair, todo esto nos lleva a señalar sin la menor duda que el aporte de la Legión Británica a la guerra e independencia no fue menor. Fue un aporte importante e incluso pudiera decirse que decisivo en muchos sentidos y no es justo ni minimizar el aporte ni extrapolarlo diciendo que fue el factor fundamental. No, pero fue un factor importante, de eso no nos queda la menor duda.
A todas estas, Bolívar ha comprendido que su proyecto de dominación del centro del país y penetrar en Caracas y dominarla, que es un sueño estratégico para él, son proyectos imposibles y se retira a Angostura, ya llega como dijimos el 5 de junio de 1818, dejando en manos de los españoles el centro del país. Y entonces en Angostura comienza a trabajar estratégicamente en varios sentidos. Primero, quiere organizar un ejército en torno al mando supremo, eso no cabe la menor duda, y busca tejer una red institucional civil que legitime lo que hace en el campo de la guerra y se avance en la constitución de una república.
Y además, la tercera columna de sus cavilaciones es la que Santander tantas veces le ha sugerido, que es no buscar conquistar Caracas sino conquistar Nueva Granada, Bogotá. Lo primero, este proyecto estratégico, lo que es concentrar el mando, lo logra convenciendo a Mariño y Bermúdez y logrando que Mariño reconozca la autoridad de Bolívar. Lo segundo, la red institucional comienza a desarrollarla el 22 de octubre cuando hace pública la proclama para convocar al Congreso de Venezuela.
Y el 26 de agosto parte Santander de Angostura hacia Casanare a formar el Ejército de Vanguardia de la futura campaña de conquista de Nueva Granada. Va con el título de comandante en jefe de la vanguardia del ejército de vanguardias y el Libertador de Nueva Granada, que debía formarse en la provincia de Casanare. Pero estos y otros hechos los vamos a tratar en nuestro próximo programa, son hechos vertiginosos y apasionantes que seguiremos viendo.
Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Y ustedes pueden escuchar estos programas cuando ustedes quieran en la página de UnionRadioCultural.com, allí están colgados los programas de Venezolanos para ser escuchados en cualquier momento y desde cualquier lugar del mundo. Ha sido, como siempre, un gusto hablar y discurrir para ustedes.