Venezuela: 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia. Cap 11
102 años cruciales. Se funda la República de Venezuela.
Transcripción
Referíamos el periplo de sus primeros días en Venezuela, luego en Cartagena, donde establece un sitio muy largo hasta que finalmente vence. Lo vamos a encontrar en Bogotá el 27 de mayo de 1815; allí inicia el proceso de ejecuciones de muchos patriotas y luego sale de Bogotá el 15 de noviembre, va a pasar unos buenos seis meses en Santa Fe de Bogotá. Sale del 15 de noviembre y entra en Caracas el 24 de enero de 1817, llamado por el recrudecimiento de las acciones bélicas de los patriotas.
Él va a permanecer ininterrumpidamente en Venezuela durante casi cuatro años y, de aquellos 12 mil 254 españoles que llegaron con él en la gran expedición, habrán sobrevivido alrededor de 2.000. Así lo expresa el propio Morillo en una carta al secretario de Ultramar firmada el 24 de abril de 1821, seis años después de su desembarco en Carúpano; pero ojo: no crean que las bajas son todas dadas en el campo de batalla, muchas son atribuidas a lo que Morillo llama en la carta, cito, "las calenturas y las llagas". Sobre esto hay un trabajo extraordinario de un historiador norteamericano que se llama Jared Diamond; ese libro se titula "Armas, gérmenes y acero" y allí queda demostrado con una data bastante convincente que los europeos murieron muchos a causa de no tener anticuerpos para las enfermedades americanas. Ese factor fue todavía más letal que la guerra, pero murieron muchísimos, el porcentaje es muy alto.
Al punto que Diamond concluye en que las enfermedades fueron un factor de muerte de los europeos en América superior al acero de las espadas o a la pólvora. Mientras esto está ocurriendo, mientras esta estancia de Morillo que ha recuperado los territorios para la corona española, Bolívar está en Jamaica, donde va a estar entre mediados de mayo y diciembre de 1815. En Venezuela, mientras tanto, se va desarrollando una nueva etapa bélica.
Podemos llamarla la guerra de guerrillas. Por ejemplo, José Tadeo Monagas, quien entonces era muy joven, vence en San Diego de Cabrutica a una escuadra realista; pierde Empañas Negras y vence en San Diego, como les acabo de decir, de Cabrutica. Manuel Sedeño ocupa la zona del Orinoco.
Son movimientos de pequeños ejércitos de varios actores que se unen y se separan, vuelven a unir y se dan vueltas, y van despejando territorios. Esta práctica de guerra de guerrillas la estudió estupendamente Clémont-Thibaud, un profesor francés cuya tesis doctoral se titula "República en armas: los ejércitos bolivarianos de la guerra de independencia, Colombia y Venezuela". Y Thibaud señala el punto de inflexión que se produce en 1815 luego de la derrota de Urica. De este movimiento de guerra de guerrillas que sobrevive a la derrota de Urica forman parte, como dijimos antes, Sedeño, Manuel Sedeño, Jesús Barreto, Francisco Vicente Parejo, Pedro Saraza, José Miguel Guanaguanay y el que nombramos al principio, José Tadeo Monagas.
Hay otro factor clave en la guerra de guerrillas: obviamente va a ser José Antonio Páez en Arauca, Casanare, Apure y Barinas. Esos son los predios en los que se está moviendo Páez y, de hecho, el 29 de enero de 1815 derrota en Guadualito a los realistas y regresa a su refugio en el Casanare. Luego, en noviembre, al final de ese mismo año, lo hallamos en Barinas con su escuadrón de 200 lanceros, los famosos lanceros de Páez, y allí integra el ejército de Joaquín Ricaurte.
Y se baten contra Sebastián de la Calzada y esa acción es la que marca la fama que acompañó durante toda su vida a Páez, porque la derrota que le propinó a Sebastián de la Calzada, todo un señor militar español, fue clamorosa. Después vamos a encontrar a Páez en Arauca poniendo en fuga otra escuadra realista. Por su parte, Arismendi en Margarita sorprende al gobernador Eurystieta y toma Juan Griego, pero luego pierde en La Asunción.
Como vemos, los patriotas tienen victorias y derrotas, pero no tienen otro camino que la guerra, que va a tocar resistir mediante el empleo de esta práctica de la guerra de guerrillas, dando vueltas, mareando a los españoles y, por supuesto, conociendo el territorio como la palma de sus manos, que es el caso de todos los que hemos señalado. Muy particularmente, José Antonio Páez conoce el llano venezolano y colombiano en este caso, porque Casanare es hoy en día territorio de Colombia. Conoce todo ese llano como si fueran sus manos, de allí que lograra tantas victorias en su desarrollo.
Mientras esto está ocurriendo, Bolívar escribe la Carta de Jamaica el 6 de septiembre de 1815. Habíamos dicho que Bolívar estaba en Jamaica desde mayo y allí escribe esta carta, que es una respuesta a unas preguntas que le está haciendo Henry Cullen, un inglés residenciado en Kingston, Jamaica. La carta se ha conocido con el título de "Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla".
Pero la Carta de Jamaica y su circunstancia merecen algunas aclaratorias. Primero, la Carta de Jamaica tiene importancia histórica por lo que revela del pensamiento de Bolívar y por lo que revela el conocimiento que él tiene de Hispanoamérica, pero no porque tuviese una incidencia particular en el momento en que él la escribe. Recordemos que esto es una carta personal; él le está respondiendo con gran amabilidad a un inglés que le está haciendo preguntas sobre América.
Henry Cullen, este inglés del que nos referimos, le escribe a Bolívar el 29 de agosto y le hace llegar la carta a través de un amigo común de apellido Macomb. Bolívar responde el 6, y es una carta privada; lo que ocurre es que su importancia para el pensamiento político del Libertador es tan grande que hoy en día es un documento de estudio. La respuesta de Bolívar se va a hacer pública después, eso va a conocerse en 1818; por cierto, la respuesta de Bolívar fue escrita en español y la respuesta que se hace pública es la que fue traducida al inglés.
Y se publica en el Jamaican Quarterly and Literary Gazette tres años después de haber sido escrita. ¿Quién tradujo la carta al inglés? Yo no lo sé, y la historiografía, que yo sepa, tampoco lo sabe. Pero alguien la tradujo para que Cullen, que no hablaba español, pudiera enterarse de las respuestas de Simón Bolívar.
La otra pregunta, ¿qué ustedes están haciendo?, es dónde está la carta en español, pues tampoco lo sabemos; que se sepa hasta la fecha no se ha conseguido. Y lo que lleva a lo siguiente: las versiones en español que se conocen de la Carta de Jamaica son traducciones de la versión inglesa. Lo que no deja de ser una circunstancia, pero el fondo del asunto ha sido tergiversado cuando fue publicada en español por primera vez en 1833.
En el tomo doce de la colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador, editada esta colección por Francisco Javier Llanes y Cristóbal Mendoza, ¿quién tradujo para esta publicación del inglés al español? No lo sabemos. Hay traducciones recientes no satisfechas con esta primera versión en español publicada por Llanes y Mendoza.
En todo caso esa fue la primera vez que se publicó en español, y la versión inglesa jamaiquina se ha publicado muchas veces. En suma, la carta comienza a divulgarse en nuestra lengua en 1833, cuando Bolívar tiene tres años de haber muerto. Y para 1833 la guerra tenía 10 años de haber terminado con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y la expulsión de los realistas en Puerto Cabello por parte del general Páez.
Todo esto lo señalo y lo aclaro porque alguien pudiera pensar que la Carta de Jamaica fue un instrumento político, un panfleto o documento que incidió en el momento en que fue escrita y la verdad es que no es así. Es una carta de gran importancia para el pensamiento político del Libertador, para conocer el pensamiento político del Libertador. Puede decirse que los tres grandes documentos escritos por Bolívar van a ser, en orden de escritura, el Manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica y el discurso ante el Congreso de Angostura.
Con la circunstancia de que el Manifiesto de Cartagena y el discurso ante el Congreso de Angostura sí fueron escritos para ser hechos públicos; la Carta de Jamaica, como venimos diciendo, se conoció mucho tiempo después. Es un documento significativo sin la menor duda, muy particularmente porque era una carta privada; lo que estaba diciendo allí no estaba mediatizado por la conciencia de que iba a hacerse pública. De modo que podemos además pensar que en lo que está dicho ahí no ha sido edulcorado o matizado, ni él se ha reprimido algunas de sus impresiones porque no pensaba que era una carta pública.
De estos y otros temas seguiremos hablando en nuestra próxima parte del programa, donde veremos más de la Carta de Jamaica y citaremos el Manifiesto de Cartagena y el discurso ante el Congreso en Angostura; son, junto con la carta, los documentos centrales de Bolívar. En los tres él insiste en varias de sus recurrencias temáticas o sus obsesiones: una es la crítica al federalismo y a la división que suponen los partidos en contra de la unión que él consideraba esencial. La otra recurrencia temática son sus alabanzas, sus loas, al centralismo necesario, según él, para preservar la unidad de mando en un solo hombre y para preservar una reunión con la República; por supuesto, estaba pensando probablemente en él o pensaba que el hombre llamado para esa tarea de unidad era Simón Bolívar.
Veamos ahora aspectos de la carta. Después de referirle a Cullen, a quien va dirigida, su revisión sobre estado del Río de la Plata, Perú, Nueva Granada, por cierto a Nueva Granada la llama en la carta el corazón de la América. También habla de Venezuela, de Nueva España, de Puerto Rico o Cuba, y se queja del poco apoyo europeo a las pretensiones de los patriotas americanos. Y aquí voy a citarles un párrafo iluminador en relación con los actores del proceso de independencia.
Según Bolívar, dice Simón Bolívar: "Nosotros somos un pequeño género humano, poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares, nuevos en casi todas las artes y ciencias, aunque en cierto modo viejos en los usos de la sociedad civil". No somos indios, ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles. En suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar estos a los del país y mantenernos en contra de la invasión de los invasores; así nos hallamos en el caso más extraordinario y complicado.
¿Quiénes somos nosotros? Es lo que cualquiera se pregunta, cuando él dice "Nosotros somos un pequeño género humano". Él está refiriendo a quién es: a los indígenas, no; tampoco se está refiriendo a los africanos que han llegado como mano de obra esclava a lo largo de tres siglos. Tampoco se está refiriendo a los blancos peninsulares, que son una porción ínfima de la sociedad colonial.
Se está refiriendo a los mestizos, a los pardos, a esa enorme capa social que se ha formado del cruce de todas estas etnias, estas razas. Tampoco Bolívar se está refiriendo al criollo; eso es lo que él llama "somos un pequeño género humano". Y eso es muy importante porque él está dándole identidad a los actores principales del proceso de independencia. Estamos en 1815, recordemos que la fuerza política de Bolívar se va a hacer popular después; hasta este momento las clases más bajas de la sociedad no han estado con Bolívar.
Estaban con Boves y, de hecho, buena parte de las victorias del asturiano fueron por el respaldo de lo que se llamaba al pueblo llano, que no estaba con el proyecto de independencia al principio; ese es un esfuerzo que hace Bolívar con posterioridad hasta que logra enamorarlos. De modo que él está hablando de ese estamento al que él pertenece, que son los criollos; ese es el estamento que adelanta y concluye la independencia en función de sus legítimos intereses. De modo, a eso es a lo que se refiere con que están en el caso más extraordinario y complicado.
Yo creo que si Bolívar tuviese conciencia de que el texto o esta carta iba a ser dirigido a todos no hubiera dicho esto; él se permite expresar su pensamiento clarísimamente porque es una carta privada dirigida al señor Cullen. Pero la carta se hizo pública, como ya sabemos, y es de tan grande valor porque refleja verdaderamente el pensamiento bolivariano. Esta sinceridad que tiene el género epistolar en una carta privada es imposible que la tengamos en un discurso público, cuya función esencial es la incidencia política en las conciencias de quienes lo están escuchando. Esta es una carta para un señor inglés.
Bueno, en cuanto a lo que decíamos antes, en contra del federalismo, que es una línea de pensamiento de Bolívar desde 1812 hasta 1830, año de su muerte, pues en la carta también se manifiesta. Voy a citarles un párrafo relativo a esto, dice Bolívar: "En tanto que nuestros compatriotas no adquieran los talentos y las virtudes políticas que distinguen a nuestros hermanos del norte, los sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que vengan a ser nuestra ruina". Los sistemas enteramente populares, a lo que él se está refiriendo en este caso, es al sistema federal, porque él siempre está argumentando a favor del centralismo.
Al final de la carta invoca el auspicio que le ha prestado su proyecto de liberación Gran Bretaña y dice literalmente: "una nación liberal que nos preste protección", y en verdad, en alguna medida, ocurrió porque el Imperio británico no se opone al viaje de los batallones británicos e irlandeses. Si bien es cierto que esta era una operación particular, privada, en la que el gobierno británico, la corona británica, no tenía vela en ese entierro, también es cierto que no se oponen, ¿qué han podido hacerlo? Recordemos que ese es un trabajo persistente y lento que hace Luis López Méndez en Londres por encargo del propio Bolívar.
Claro, cuando Bolívar le está diciendo esto a Mr. Cullen está pensando en algo más estable que la propia ayuda bélica; está pensando en una relación más estable con la que él soñaba porque tenía una admiración muy particular por Inglaterra, no solo una admiración sino dentro del juego geopolítico era a quien había que enamorar para respaldar al proyecto patriótico americano, de modo que eso también incidía allí. En esta carta entonces Bolívar alcanza a señalar cuáles no son los sistemas con los que él sueña: uno es el sistema federal, al cual critica precisamente, y el otro es la monarquía mixta de aristocracia y democracia. La nación que soñaba el Libertador más bien imitaría al gobierno inglés pero sin rey; cito a Bolívar: un poder ejecutivo electivo cuando más vitalicio.
Un senado hereditario y un gobierno central, como vemos, mutatis mutandis, con algunas pocas modificaciones muy pequeñas; ese sistema él tiene la oportunidad de diseñarlo cuando redacta la Constitución de Bolivia en 1826, pero eso va a pasar, como vemos, 11 años después de la Carta de Jamaica, que está siendo escrita el 6 de septiembre de 1815. En este sentido los cambios en su pensamiento político son muy pocos entre 1812 y el momento de su muerte.
En ese momento recuerden ustedes a aquella proclama que le atribuye al faccionalismo las causas de la desgracia de la república, cuando dice: "Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide una unión, yo bajaré tranquilo el sepulcro", en modo como que al faccionalismo Bolívar le tenía verdadera tirria y esto va a estar permanente hasta ya en el lecho del moribundo. Otra cosa que hay que decir es que para el momento en que Bolívar escribe la Carta de Jamaica, ya escribe muy bien, hay donosura y precisión. Pero bueno, eso sería ya un tema de análisis literario: Bolívar no siempre escribió así, sus primeras cartas cuando era un muchacho eran deficientes, pero él va perfeccionando la escritura, sin la menor duda.
Bueno, en nuestra historia los hechos que van a ocurrir ahora tienen que ver de nuevo con el general Páez; nos referimos a la victoria en Mata de Miel, que ocurre el 16 de febrero de 1816. Recordemos que Páez está en La Resistencia y decide quedarse en sus predios, y se separa entonces del coronel Joaquín Ricaurte, quien opta por regresar al Casanare. Páez se queda en sus predios, en territorio venezolano, y el 16 de febrero en Mata de Miel vence al coronel realista Francisco López en combate nocturno.
Al amanecer, la victoria patriótica era evidente. No solo fue sustancial la cantidad de pertrechos que Páez se adueñó, sino que se hizo de 3.000 caballos de la fuerza realista, lo que le dio un nuevo aire a su ejército. No solo los derrotó, sino que lo que obtuvo de la derrota fue un cambio de tercio y una vuelta de tuerca importante en el desarrollo de las hazañas bélicas de José Antonio Páez. De allí, después de esta victoria, es ascendido al grado de teniente coronel y la autoridad que él tenía sobre su tropa ya era cada vez mayor.
Ahora comenzaba: ya no era autoridad solamente sino prácticamente una leyenda, la leyenda del general Páez, que ya se estaba haciendo famosa. En la próxima parte del programa veremos la expedición de los Cayos, del 31 de marzo de 1816. Ya regresamos.
Bolívar se traslada de Jamaica a Haití y lo vamos a hallar en Haití el 18 de diciembre. Antes del 18 de diciembre, cuando tenemos noticias de él, se ha salvado el 10 de diciembre de un atentado en Jamaica. A ver, lo voy a explicar lo más sucintamente posible...
Él se alojaba en una posada en Jamaica con el general Pedro Briceño Méndez y sus edecanes Rafael Páez y Ramón Chipia. Unos españoles contratan al negro Pío, que formaba parte de la servidumbre de los Bolívar desde niño; estos españoles se cree que fueron Salvador de Moxó, pero no hay pruebas. Estos españoles contratan al negro Pío para quemar a Bolívar y Pío acepta. Y Pío va a esta posada, en la hamaca usual donde dormía Bolívar todas las noches.
Él apuñala a la persona que está ahí, pero ahí no estaba Bolívar sino José Félix Amestoy, un pobre desdichado que era comisario del Libertador. Amestoy estaba durmiendo en su jefe porque estaba esperando que Bolívar regresara a donde había ido Bolívar a buscar otra posada, porque tenían que cambiarse de la posada donde estaban y le habían hallado la nueva posada donde se iban a mudar. Pero él hace esto sin darle noticias a los suyos y la confusión lo salva. Muere el pobre Amestoy, pero Bolívar se salva; al negro Pío lo hacen preso y lo ahorcan en Kingston, pocos días después de seguirle un juicio sumario.
De modo que allí el azar jugó a favor de Bolívar y se salvó de chiripa. Bueno, ya Bolívar en Haití comienza a soñar con invadir a Venezuela sobre la base de los informes que le ha dado el capitán Luis Brión, y le dice que cuenta con suficiente armamento para la operación. El presidente Petión le ofrece apoyo a Bolívar, así se va organizando una expedición que zarpa de Haití el 31 de marzo de 1816.
¿Quiénes están en la expedición? Una mayoría de neogranadinos y venezolanos que están en el exilio en Haití. Hay distintas versiones del número de personas, pero más o menos todas las versiones irán alrededor de los 200 hombres. ¿Cuántos? Pues la mayoría venezolanos, habían 30 neogranadinos, 20 franceses, 20 haitianos y algunos de otras nacionalidades.
La pretensión que tienen es temeraria porque las fuerzas realistas en Venezuela son muy superiores a 200 hombres, de modo que el fracaso estaba cantado, pero veamos los hechos. De esa expedición forman parte, además de Bolívar, Santiago Mariño, Piar, Gregor MacGregor. A José Francisco Bermúdez, que estaba en el exilio en Haití, Bolívar expresamente le impide embarcarse.
Recordemos que ya habían tenido un problema muy serio en el que Bermúdez casi mata a Bolívar y pues no había un avenimiento o la antipatía era mutua. También está en la expedición Carlos Sublet, José Antonio Anzoátegui, Bartolomé Salom, Ambrosio Plaza, Pedro Briceño Méndez y el general franco-prusiano Ducoudray-Holstein, quien provenía del sitio de Cartagena.
El curazoleño animador de la aventura, Luis Brión, es así como se hacen a la mar siete goletas. Pero antes de eso Bolívar reúne un consejo y tiene que ejercer su autoridad de nuevo, es decir, le ruega, les ordena, que haya unidad de mando en torno a él. Antes de llegar a Juan Griego, en Margarita, libran un breve combate naval frente a los islotes de Los Frailes. Esto hoy en día sería enfrente de Playa El Agua y de Playa Parguito; allí, en frente de estas tres playas, se dio ese breve combate naval.
Llegan a Margarita finalmente, y están allí hasta el 31 de mayo cuando van hacia Carúpano. Cuando llegan a Carúpano, empiezan a atribuir tareas: Mariño es enviado a tomar Güiria, Piar es destinado a Maturín y Bolívar envía mensajes a los que ya estaban en tierra firme resistiendo desde hace años. Me refiero a Monagas, Saraza, Sedeño y Rojas.
Los mensajes es notificándoles la llegada. En Margarita, como dijimos, había sido reconocido como Jefe Supremo Simón Bolívar el 7 de mayo, de modo que su autoridad estaba ratificada. El primero de julio se decide mover hacia Ocumare de la Costa, y allá llega el 6 de julio.
De allí avanza Carlos Sublet a tomar los valles de Aragua y Morales lo advierte. Bolívar, por su parte, ve que la situación es muy precaria y, ante la posibilidad de perder la vida, corre y se embarca de nuevo y va hacia Bonaire, a donde llega el 15 de julio. Allí se reúne con Brión y deciden intentar otro desembarco.
Ese desembarco se va a intentar ahora en las playas de Choroní, Puerto Colombia, que es como se llama hoy el puerto de Choroní. No lo logran porque advierten que el puerto está ocupado por los españoles y se van hacia Chuao, pero a la playa de Chuao llegan y no hay nadie. Alzan velas y siguen hacia Güiria.
En Güiria Bolívar es culpado del fracaso por Mariño y es expulsado de Oriente. Bolívar recoge sus pasos una vez más, otro fracaso, y regresa a Haití. Allá recala en agosto abrumado por un nuevo fracaso.
Por su parte, en Güiria, Bermúdez, que había llegado porque Bolívar no le permitió la entrada y ya se ha sumado Bermúdez al ejército de Mariño, le lanza un sablazo a Bolívar que lo roza sin causarle daño, pero la animadversión entre Bermúdez y Bolívar ya era insostenible. La molestia de Bermúdez con Bolívar era muy grande. Bueno, esta junta reunida ante la expulsión de Bolívar tiene que nombrar un jefe supremo y nombran a Mariño, jefe supremo.
Y a Bermúdez lo nombran segundo al mando, como vemos. La suerte había cambiado una vez más para Simón Bolívar, que ha tenido que irse en medio del mayor fracaso; ha perdido el mando y ha sido sustituido por Santiago Mariño. Han quedado en tierra, por su parte, Sublet y Gregor MacGregor, que están acosados en los valles de Aragua por los realistas y deciden regresar a Choroní.
Y otros se van al centro del país rumbo a Oriente, buscando unirse a los que sobreviven en mejores condiciones, que son Mariño y Bermúdez. Sublet y MacGregor van avanzando con pequeñas victorias y van sumando gente, y llegan a contar como un ejército de 2.000 soldados, que no está nada mal. Y es entonces cuando se enfrenta a Morales y a López, ya en Oriente, con el respaldo de Monagas, de Anzoátegui y de Sarasa.
Luego se le suma Piar con su ejército y entre todos le propinan una derrota a los realistas en El Juncal, el 26 de septiembre de 1816. Por su parte, Arismendi ha retomado a Margarita, Sedeño ha tomado Caicara del Orinoco y ocurre algo inesperado: que después de todas estas victorias hay una junta de los patriotas y deciden llamar a Bolívar para que asuma la conducción del proceso. Parece que los pleitos entre ellos, las diatribas permanentes entre todos, eran muchas y necesitaban alguien que pusiera orden y no se les ocurre nada mejor que llamar de nuevo a Bolívar, a quien habían expulsado.
Y del milagro no le quitan la vida en la expulsión. Bueno, Bolívar recibe esas noticias y decide regresar; las noticias en particular se las lleva Francisco Antonio Zea, quien viaja a Haití y le pide a Bolívar que regrese al teatro de operaciones. Francisco Antonio Zea era neogranadino, pero un hombre que participó muy de cerca en todas estas campañas.
De allí que a Bolívar lo vamos a tener de vuelta el 28 de diciembre de 1816; llega primero a Margarita. No deja de ser extraño todo esto por la vuelta que ha dado, porque quienes piden que vuelva son los que lo han expulsado, entre otros Mariño, lo que revela muy claramente que se necesitaba una unidad de mando y una autoridad incontestable que permitiera avanzar, porque mientras las diatribas eran permanentes, acusadas e intensas entre los jefes patriotas, el avance se hacía muy dificultoso porque no había acuerdos. Así es como Bolívar regresa primero a Margarita y empieza otra etapa en la vida del Libertador después de haber conocido ya, como hemos señalado, varios fracasos.
En el último parte del programa veremos el conocido Motín de Arichuna, que ocurre el 16 de septiembre de 1816. Ya veremos de qué se trata este motín, a quién favorece y a quién perjudica, y ya veremos a Bolívar en tierra firme, en Venezuela. ¡Ya regresamos!
Referíamos en la parte anterior del programa los hechos vinculados con el motín de Arichuna, el 16 de septiembre de 1816. ¿Esto qué significa? Que el teniente coronel Páez, entonces teniente coronel, viene de ganar las batallas de Mantecal y el Yagual, y su ascendencia sobre la tropa sigue creciendo.
Por su parte, el Ejército Patriota de la llamada Pequeña República de Casanare está al mando de Francisco de Paula Santander, y ese ejército que controla un territorio y que ese territorio hay una república autónoma prácticamente en la resistencia, elige a un presidente que es Fernando Serrano. Sin embargo, el liderazgo natural de los llaneros que hacen vida allí lo tiene Páez, y la tropa decide que sea Páez quien la comanda. Entonces Santander, antes de que el motín de la tropa pase a mayores, con inteligencia reconoce el mando de Páez y se coloca a sus órdenes; escuchan bien, Francisco de Paula Santander a las órdenes del teniente coronel Páez porque la ascendencia que tiene Páez sobre la tropa es enorme.
Lo mismo hacen Manuel Cedeño y Rafael Urdaneta, pero lo insólito del caso es que esto ocurre por la vía electoral. Hay unas elecciones y el ejército vota por ser comandado, por elegir a Páez, pero la otra parte del cuento es que Santander lo acepta y esto lo enaltece a Santander porque qué alternativa tenía: lanzar sus armas e irse, no reconocer a Páez, ¿a quién hubiera servido eso? En cambio él, con inteligencia, baja la cabeza y dice: "Si el general Páez fue electo, yo lo sigo, yo lo respeto".
Ahora, ¿de dónde venía, y esta es la pregunta, esta ascendencia colosal del general Páez sobre su tropa, y por qué Santander no tenía la misma ascendencia sobre su tropa? Bueno, hay que referirse a la formación del liderazgo natural, y estamos hablando de ejércitos que no son ejércitos franceses profesionales donde un general con un catalejo da órdenes y sale un jinete corriendo y da la orden, el general está en una montaña viendo la batalla; nada de eso ha venido ocurriendo. Estamos hablando de ejércitos donde el liderazgo se forma porque líder del ejército es el que está primero en la batalla y ese es el caso del general Páez, que era el jefe de su propio ejército pero no se distanciaba para tomar las órdenes sino que él ejecuta junto con sus lanceros; esto crea una compenetración, un respeto muy grande de parte de la tropa que ve que su jefe corre los mismos peligros y tiene tantas destrezas en el manejo de la lanza o desempeño como jinete.
Esto le daba un ascendente paternal a Páez sobre la tropa; de hecho lo llamaban el Taitá o llamaban los llaneros a su padre. Lo querían como un padre y no dudaban por un minuto en la legitimidad que tenían sus jefes por las destrezas que tenían como jinete y guerrero. De modo que esto va creando una simbiosis muy particular entre Páez y su gente y va marcando la diferencia en la guerra de la independencia.
Hay un equipo completamente consubstanciado entre unos llaneros que usan lanzas a caballo y que se conocen el llano de la A a la Z y que están liderados por un gran guerrero, que es José Antonio Páez. Que se haya criado junto con ellos en las mismas faenas llaneras, en las mismas faenas con el ganado. Por otra parte tenemos la inteligencia de Santander de aceptar ese liderazgo.
Bueno, para el momento en que Bolívar regresa llamado por Zea a asumir el mando de nuevo, la situación para los patriotas ha mejorado en Oriente. También ha mejorado la situación de los patriotas en Guayana, donde Manuel Carlos Piar ha logrado reunir un ejército y avanzar y conquistar territorio. Y estos dos hechos, el avance en Oriente y la resistencia de Páez y Santander en el Casanare, los llanos venezolanos, y el avance de Piar sobre Guayana, dan las claves del futuro promisorio para los patriotas.
¿En qué sentido? En que lejos de perder territorios más bien los han ido conquistando. Es por ello que Morillo, que está en Bogotá, decide regresar porque advierte que el avance de los patriotas es muy sostenido y tiene que regresar a Venezuela a darles batalla, y eso va a ocurrir en enero de 1817 cuando regrese Morillo de Bogotá. Y esta vez no se va por el Magdalena, Cartagena y por vía marítima sino que decide entrar en Guadualito hacia San Fernando de Apure.
Antes de viajar de Bogotá ya había distribuido a sus hombres en el mapa. Morales está en Valencia, el temible Salvador de Moxó está en Caracas, Pascual del Real está en la zona costera, Miguel de la Torre y Sebastián de la Calzada en Apure y Francisco López en Barinas. Por su parte, los patriotas a principios de año, Mariño, Bermúdez y el joven Sucre están en Oriente, Piar insiste en Guayana, Páez y Urdaneta en los llanos, y Bolívar ya de regreso busca formar un ejército en Barcelona.
Ya veremos este trepidante y vertiginoso año de 1817, cuando comienza con la victoria de Páez en Mucuritas, el 28 de enero de 1817. Pero estos y otros temas los abordaremos en nuestro próximo programa donde seguiremos dando cuenta de estos años de la guerra de independencia en Venezuela.
Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Mery Sosa y Víctor Hugo Rodríguez, y en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Me consiguen a través de mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, a través de Twitter y Facebook. Y ustedes pueden escuchar estos programas cuando ustedes quieran en la página www.deunionradiocultural.com, allí están colgados los programas Venezolanos para ser escuchados en cualquier momento y desde cualquier lugar del mundo. Ha sido un placer como siempre hablar para ustedes y nos encontramos de nuevo la próxima semana.