Transcripción
En el programa anterior habíamos quedado en la Carta de Jamaica. Recordemos que después de referirle a Mr. Cullen su versión sobre el estado del Río de la Plata, Perú y Nueva Granada, a quien Bolívar llamaba, por cierto, el corazón de América, le refiere Venezuela, Nueva España, Puerto Rico y Cuba y se queja del poco apoyo europeo para las pretensiones de los patriotas americanos, y luego entra en definiciones. Luego entra en definiciones, como les decía, y dice: "Nosotros somos un pequeño género humano, poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares, nuevos en casi todas las artes y ciencias, aunque en cierto modo viejos en los usos de la sociedad civil. No somos indios ni europeos sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles. En suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar estos a los del país y mantenernos en él contra la invasión de los invasores". Así nos hallamos el caso más extraordinario y complicado. Fin de la cita.
¿Quiénes somos nosotros? Es lo primero que debemos preguntarnos, quiénes somos nosotros. La respuesta es los criollos sin la menor duda, ese es el estamento que adelanta y concluye la independencia en función de sus legítimos intereses. Bolívar no está hablando en nombre de los indígenas ni de los pardos ni de los esclavos, es la voz del estamento al que él pertenece y al que juzga en el caso más extraordinario y complicado.
Quizás si Bolívar hubiese tenido conciencia de que este texto estaba dirigido Urbi et Orbi, no exclusivamente a Mr. Cullen, pues probablemente no habría tomado este camino confesional tan claro, tan abierto. Basta leer cualquiera de sus proclamas para advertir lo que digo, ¿no? En otras palabras, esta sinceridad fue licenciada por el género epistolar y su convencionalidad es la que hace en la carta un texto de tanta importancia histórica, donde el Libertador se presenta desnudo, sin los ropajes propiamente de la retórica.
En cuanto a su permanente negación del federalismo, aquí se expresa al margen en el discurso público pero con igual o mayor contundencia, como ocurre en el Manifiesto de Cartagena o en el discurso del Congreso de Angostura, afirma claramente la carta. Voy a citar: "Que nuestros compatriotas no adquieran los talentos y las virtudes políticas que distinguen a nuestros hermanos del norte, los sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables. Temo mucho que vengan a ser nuestra ruina". Fin de la cita.
Al final de la carta invoca el auspicio de lo que él llama una nación liberal que nos preste protección, por supuesto se está refiriendo a Gran Bretaña. Le está escribiendo a un inglés o británico y naturalmente como en alguna medida ocurrió cuando el imperio británico no se opone al viaje de los batallones de ingleses, galeses e irlandeses en un número nada despreciable, por cierto, y gracias al trabajo en Londres de Luis López Méndez. Por supuesto Bolívar estaba pensando en algo más estable que la ayuda bélica que fue determinante para la victoria patriótica, eso no hay la menor duda. Por último, no podemos pasar por alto que en el momento de escoger el sistema político ideal volvió a señalar cuáles no lo son en la carta.
Dos puntos, oído al tambor del sistema federal y la monarquía mixta de aristocracia y democracia. La nación soñada por el Libertador imitaría al gobierno inglés, pero sin rey, sino, y aquí comillas porque lo voy a citar, "poder ejecutivo electivo, cuando más, vitalicio". Fin de la cita. Es decir, un senado hereditario y un gobierno central.
Y como vemos, mutatis mutandis, eso fue lo que estableció Bolívar en la Constitución de Bolivia en 1826, pero estamos en 1815. La Carta de Jamaica es 11 años antes de la Constitución de Bolivia y en este sentido los cambios del pensamiento político de Bolívar van a ser mínimos porque desde 1812 y hasta el momento de su muerte atribuye al faccionalismo la causa de las desgracias de la República. Y habría que añadir las desgracias suyas. Bien.
Hasta aquí la Carta de Jamaica. Además, bueno, esto vuelve a decirlo pero vale la pena recordar lo que volvió a describir muy bien, con donosura, con precisión... pero ese es un tema de otro. Esa es harina del otro costal. En todo caso hemos dejado a Bolívar en Jamaica en septiembre de 1815 y allí va a estar hasta el dieciocho de diciembre cuando se traslada a Haití. El 10 de diciembre se salva de otro atentado, un atentado que se resume muy fácilmente.
Bolívar se alojaba en Jamaica en una posada con el general Pedro Briceño Méndez y sus edecanes Rafael Páez y Ramón Chapia. Y unos españoles contrataron, se sospecha que lo hizo Salvador de Moxó desde Caracas, al Negro Pío. El Negro Pío formaba parte de la servidumbre de los Bolívar desde niño y lo contrataron para que matara a Bolívar. Y eso fue lo que Pío creyó estar haciendo cuando apuñaló a José Félix Amestoy, que era un comisario del Libertador que estaba durmiendo en la hamaca de Bolívar porque estaba allí, no estaba a Bolívar porque este había salido a buscar otra posada y la había conseguido, y sin avisar porque estaba muy cansado pasó la noche en el nuevo albergue.
Y esta confusión lo salvó porque si él hubiera vuelto y se acuesta en la hamaca, pues habría estado él y no Amestoy. El desdichado Amestoy murió, al Negro Pío en Jamaica lo apresaron y lo ahorcaron en Kingston, muy pocos días después. Bien, ya Bolívar, superado el atentado, está ahí en Haití y comienza a soñar con invadir a Venezuela sobre la base de lo que le ha informado el capitán Luis Brión, quien cuenta con armamento suficiente para la operación. Además, Alexandre Petión, el presidente de Haití, con quien vuelve a reunirse en enero, le va a ofrecer apoyo.
Y ahí se va organizando la expedición que zarpa el 31 de marzo de 1816 con la mayoría de los venezolanos y neogranadinos exiliados en Haití. Y el número varía de versión en versión, pero las cifras giran alrededor de 200 personas. La mayoría venezolanos, alrededor de 30 neogranadinos, unos 20 franceses, 20 haitianos y algunos otros de distintas nacionalidades. Por supuesto la pretensión es temeraria ya que las fuerzas realistas en Venezuela son muy superiores a 200 soldados y este es contingente reducido.
Y además, en su mayoría eran oficiales sin tropa. No había soldados, eran casi todos oficiales, de modo que el fracaso estaba relativamente cantado, como ocurrió. De esa expedición de Los Cayos en 1816 van a formar parte Mariño, Piar, Gregor MacGregor. José Francisco Bermúdez intentó sumarse a la expedición y volvió a hacerlo, impedido por el pleito que habían tenido antes. También estaban en la expedición Carlos Soublette, José Antonio Anzoátegui, Gilberto Mesalón, Ambrosio Plaza, Pedro Briceño Méndez, el general franco-prusiano Ducoudray Holstein, quien venía del sitio de Cartagena.
Y por supuesto el cura soleño o animador de toda esta aventura que era Luis Brión. Zarpan siete goletas, después de que Bolívar en un consejo tuvo que imponerse otra vez su autoridad, ¿verdad? Y antes de recalar en Juan Griego y Margarita, antes de recalar allí el 3 de mayo de 1816 tienen un combate naval frente a los islotes de Los Frailes. Esto es entre Playa del Agua, Playa Guacuco o Playa Parguito y Los Frailes. Allí ocurrió la batalla y salieron airosos, bien librados.
Y en Margarita estuvo la expedición hasta el 31 de mayo. De allí zarpan con destino a Carúpano. Desde allí Mariño es enviado a tomar Güiria, Piar es destinado a Maturín y Bolívar le envía mensajes a Monagas, Zaraza, Sedeño y Rojas notificándoles su llegada. Antes en Margarita ha sido reconocido como jefe supremo el 7 de mayo, de modo que su autoridad está absolutamente ratificada. El 1 de julio decide moverse hacia Ocumare la costa; allá llega el 6 del mismo mes, envía su flota a tomar los valles de Aragua y su flota se ha avistado por las tropas de Morales.
Bolívar entonces recibe información en Ocumare y advierte la precariedad de su situación y ante la posibilidad de perder la vida se embarca a toda prisa hacia Bonaire el 15 de julio. En Bonaire se reúne con Brión y deciden intentar un nuevo desembarco, y al acercarse a Choroní, allí a Playa Grande y Puerto Colombia advierten que el puerto está ocupado y recalan en la población de al lado que es Chuao, pero ahí no hay nadie y no pueden hacer algo sin el apoyo interior. Entonces levantan velas. Se van a Güiria.
En Güiria Bolívar es culpado del fracaso por Santiago Mariño. Es expulsado de Oriente. Recoge sus pasos, se va hacia Haití y allá recala, ¿verdad?, abrumado por un nuevo fracaso. Y antes de zarpar de Güiria, Bermúdez que había llegado por su cuenta y que estaba a por cobrarle el hecho de que no lo hubiese aceptado en la expedición de Los Cayos lo desafía y le lanza un sablazo que lo rozó sin daño. Intervinieron los compañeros y no lo mató.
Por supuesto de todos estos hechos se forma una junta ante la expulsión de Bolívar y nombran a Mariño jefe supremo y a Francisco Bermúdez segundo. De modo que Bolívar se va a Haití otra vez derrotado y llega a Haití el 4 de septiembre y le explica a Alexandre Petión el nuevo fracaso que ha tenido. Y en Venezuela, entre tanto, una junta de patriotas decide llamar a Bolívar a las pocas semanas para que asuma la conducción del proceso porque ellos tienen un pleito entre ellos permanente sobre la primacía del mando. Y entonces deciden enviar a Haití a Francisco Antonio Zea para que le pida a Bolívar que regrese y se ponga al mando, que ellos van a deponer sus aspiraciones.
El 28 de diciembre de 1816 lo tenemos de vuelta en Margarita. Es una cosa muy extraña porque quienes lo expulsaron ahora están pidiendo que vuelva, pero bueno, así son estos temas con mucha frecuencia. Bien, para el momento en que Bolívar regresa la situación en Oriente ha mejorado para los patriotas por el avance de Piar sobre Guayana y ante las noticias que recibe Morillo, que está en Bogotá, del avance patriota decide regresar a la Capitanía General de Venezuela. Vamos a entrar ahora en un año crucial que es 1817.
Por otra parte Bolívar y Mariño se juntan en Barcelona, se avienen; iban a enfrentar juntos distintas batallas entre febrero y marzo hasta que Bolívar decide bajar a Guayana buscando otro camino y en abril Mariño pierde Barcelona y desconoce a Bolívar una vez más. Bolívar ya se fue hacia Guayana y le siguen a Bolívar en esta oportunidad Bermúdez, Zaraza, Arizmendi, Soublette y Francisco de Paula Santander, entre otros. Mariño por su parte se va hacia Cariaco, peleado con Bolívar. Mientras tanto Piar consolida posiciones en el Caroní y viene la batalla de San Félix el 11 de abril de 1817.
Esta va a ser un punto de inflexión importante para los patriotas ya que les dio las llaves de una vasta región con esa comunicación fluvial hacia el mundo y la consolidación de un ejército de mayores proporciones, que es el ejército que comanda Piar. Piar ganó, Cedeño y Torres se enfrentaron a La Torre y Cerriuti. Y de los 1600 hombres del ejército, de ellos 600 eran indígenas con arco, flechas y lanzas. Mientras los realistas contaban con cerca de 2000 soldados en su mayoría profesionales.
De modo que había una disparidad importante y el desastre realista fue considerable, casi 700 muertos en el campo de batalla, alrededor de quinientos prisioneros, entre ellos Cerriuti. Mientras que De La Torre logra escapar hacia Angostura con no más de 30 soldados, de modo que fue una victoria importante para Piar. A partir del 25 de abril y Bolívar entonces llega con su tropa el 2 de mayo a respaldarlo. Piar lo reconoce como jefe supremo a instancias de Bolívar y le entrega su ejército.
Y Bolívar hace cambios que no le gustan a Piar, probablemente comprensiblemente: designa a Bermúdez y a Cedeño para que dirijan el sitio de la ciudad y a Piar lo envía a Guayana la Vieja en una situación aún en cargo, su alterno realmente. Y bueno, el sitio de Angostura concluye con el abandono de La Torre el 19 de julio cuando entra Bolívar y toma la ciudad. En cambio Piar ha pedido que le admitan separarse del ejército. El 30 de junio es obvio que Piar está resentido.
Y también lo es que no le faltan motivos para ello, se le permite separarse y Bolívar le da dos alternativas a Piar: se queda tranquilo en el país o se le da un pasaporte para que se vaya, y Piar escoge quedarse. Mientras tanto, entre la batalla de San Félix y el sitio de Angostura ocurre el Congreso de Cariaco del 8 de mayo de 1817, un evento por cierto de mayor importancia que la atribuida por la geografía bolivariana. Vamos a ver los hechos. Está de vuelta en Venezuela después de tres años de cárcel en Cádiz, liberado junto con Roscio, Isnardi y Ayala, a Paz del Castillo en 1815.
El presbítero chileno José Cortés de Madariaga es uno de los personajes centrales de los hechos del 19 de abril de 1810 en el famoso balcón y él, canónigo, le propone a Mariño regresar al esquema federal de la Constitución de 1811 y a Mariño le parece bien, ya que era más proclive a cualquier forma constitucional que mejorara su situación en desmedro de la de Bolívar. Y decide organizar el Congreso entre 8 y 9 de mayo de 1817 y nombran autoridades sobre la base de las instituciones de cinco años antes. Se forma un triunvirato integrado por Fernando Rodríguez del Toro, Francisco Javier Maíz y Simón Bolívar sin consultarle obviamente.
Mariño es designado jefe supremo del ejército y Luis Brión de la Armada. Y en esa asamblea estaban presentes Francisco Antonio Zea, Diego Bautista Urbaneja, Luis Brión, Manuel Isaba, Diego Vallenilla, Francisco Javier y Diego Alcalá, Manuel Manero, Francisco de Paula Navas y por supuesto José Cortés de Madariaga. Bolívar en cuanto se entera de la ocurrencia del Congreso y del proyecto federal lo desecha rotundamente con su silencio. Y como era de esperarse, ya apuntalado el caraqueño en Guayana dominando un vasto territorio y con el apoyo de una mayoría que no siguió a Mariño en la aventura, el Congreso de Cariaco y sus decisiones comienzan a quedar en el olvido, en letra muerta.
Hay una carta del 6 de agosto de 1817, desde Angostura, que Bolívar le dirige a Martín Tovar Ponte, un viejo amigo, y dice: "Por fin se cuenta con la Guayana libre e independiente", y les relaciona lo que esto significa para el futuro, sus proyectos, y en cuanto a Cariaco, fíjense lo que Bolívar le dice a Martín Tovar: "El canónigo restableció el gobierno que tú deseas y ha durado tanto como casabe en caldo caliente; nadie lo ha atacado y él se ha disuelto por sí mismo". En Margarita los desobedecieron, en Carúpano lo quisieron prender, a bordo lo quisieron poner un cañón, se refiere a Madariaga.
Se entiende, para llevar azotes aquí ha llegado y aún no se le ha visto la cara porque sus individuos se dispersaron, no de miedo sino de vergüenza, que los muchachos lo silbasen. "Yo he usado la moderación de no haber escrito ni una sola palabra ni de haber dicho nada contra el tal gobierno federal y sin embargo no han podido sostenerse. Contra todo el influjo de la opinión aquí no manda el que quiere sino el que puede". Fin de la cita, fin de las cartas que vengo citando.
Bueno, como era de esperarse, Bolívar desaprobaba con su silencio al proyecto federal de Cortés y Mariño, pero con ello no pasaba por alto que su mando no era unánime. Una vez más Mariño se lo había hecho saber, ahora el presbítero también. Al federalismo lo ataja a un contradictor tenaz, ahora el mismo seguía en su negación. Curiosamente se ha dicho que el centralismo de Bolívar era netamente caraqueño mientras al federalismo los otros eran provincianos; puede que haya algo de cierto en esto, pero más caraqueño y mantuano que Martín Tovar imposible, y Tovar se inclinaba por el federalismo.
Tampoco podemos dejar de señalar que la dicotomía centralismo-federalismo, pues en alguna medida sigue vigente. Porque realmente no hay manera de que un espíritu autoritario le convenza el federalismo o cualquier forma de descentralización del poder, eso está muy claro. El espíritu autoritario quiere centralizar el poder. De modo que el argumento de Bolívar a lo largo de todos estos años es que estamos en guerra y hay que centralizar una línea de mando.
Es un argumento de peso. Por otra parte Piar no participa del Congreso de Cariaco que Bolívar con su silencio ha podido considerar una insurrección; sin embargo Mariño no fue juzgado después por las armas como veremos que sí lo fue Piar. ¿Por qué? Bueno, todo indica que para Bolívar era imposible sancionar severamente a un grupo tan significativo de patriotas reunidos en Cariaco, mientras que acusar a Piar de insurrección y condenarlo suponía una sola persona y la posibilidad definitiva de hacerle saber a los patriotas dónde residiría el mando supremo y de lo que era capaz de hacer para imponer su autoridad.
En la próxima parte del programa veremos entonces estos hechos relativos a Piar y los siguientes, que no son pocos. De modo que ya regresamos. Recordemos que en la parte anterior del programa a Piar le ha sido autorizada su salida del ejército a finales de junio y según sus acusadores se encuentra soliviantando a la gente con base en la lucha étnica entre los pardos y los blancos criollos. Recordemos también que las hazañas de San Félix, que abrió el paso de Guayana, es de Piar y que el propio Piar se vio compelido a entregarle su ejército de casi 3 mil hombres a Bolívar, que apenas llegaba a tener 200.
Y ya hemos dicho que si lo dominaba el rencor había motivos para ello, no era un capricho de Piar, pero con su actitud le brindó a Bolívar una oportunidad de oro para un castigo ejemplarizante. Por eso es que cobra cuerpo la hipótesis del ejemplo sobre los otros caudillos, la necesidad de Bolívar de unificar el mando en torno a él y la cuerda reventó por el que probablemente Bolívar consideraba su rival más temible, que era Piar. De lo contrario no se entiende la inquina con que lo condena en la proclama del 17 de octubre de 1817, al día siguiente de su fusilamiento.
Fíjense lo que dice Bolívar en esa proclama, voy a citar: "Ayer ha sido un día de dolor para mi corazón. El general Piar fue ejecutado por sus crímenes de lesa patria, conspiración y deserción. Un tribunal justo, legal ha pronunciado la sentencia contra aquel desgraciado ciudadano que, embriagado con los favores de la fortuna y por saciar su ambición, pretendió sepultar a la patria entre sus ruinas. El general Piar, a la verdad, había hecho servicios importantes a la República y aunque el curso de su conducta había sido siempre el de un faccioso, sus servicios fueron pródigamente recompensados por el gobierno de Venezuela.
"Pero este general que sólo aspiraba al mando supremo formó el designio más atroz que puede concebir una alma perversa, no solo la guerra civil sino la anarquía y el sacrificio más inhumano en sus propios compañeros y hermanos se había propuesto Piar. El cielo ha permitido que un hombre que ofendía la divinidad y al linaje humano no profanase más tiempo la tierra, que no debía sufrirlo un momento después de su nefando crimen". Hasta aquí la cita.
La verdad es difícil imaginar una condena moral peor que la que le hace Bolívar a la memoria de Piar ya muerto. Fíjense los vocablos que utiliza: embriagado por los favores de la fortuna y por saciar su ambición; el curso de su conducta había sido siempre la de un faccioso; el designio más atroz que puede concebir una alma perversa. Bueno, en todas pocas palabras, un ambicioso, un perverso, un faccioso, los antivalores sustanciales para Bolívar. Cada lector que escucha juzgará por su cuenta.
Lo cierto es que la preeminencia que adquiere Bolívar después de este fusilamiento es indudable. Él mismo se lo dice a Luis Perú de la Croix en 1828 con el Diario de Bucaramanga 11 años después, voy a citar: "La ejecución del general Piar bastó para destruir la sedición. Fue un golpe de Estado que desconcertó y aterrorizó a todos los rebeldes. Desopinó a Mariño y su Congreso de Cariaco, puso a todos bajo mi obediencia, aseguró mi autoridad, evitó la guerra civil y la esclavitud del país, me permitió pensar en efectuar la expedición de la Nueva Granada y crear después la República de Colombia. Nunca ha habido una muerte más útil, más política y por otra parte más merecida".
Eso le dice Bolívar a Luis Perú de la Croix varios años, 11 años después en 1828. Y bien, fusilado Piar en Angostura y Bolívar, cavilando acerca de las posibilidades de invadir en Nueva Granada, se pone en marcha hacia los llanos. Llega al hato Cañafístola el 30 de enero de 1818 y de ello se entera Páez, quien se movilizaba desde San Juan de Payara a su encuentro. Nunca antes se habían visto.
El general Páez en su autobiografía, escrita y publicada en Nueva York en 1869, da cuenta del encuentro y de la impresión que le causó Bolívar el 30 de enero de 1818. Dice Páez, cito: "Apenas me vio a lo lejos montó inmediatamente al caballo para salir a recibirme. Y al encontrarnos echamos pie a tierra y con muestras del mayor contento nos dimos un estrecho abrazo. Sus dos principales distintivos consistían en la excesiva movilidad del cuerpo y el brillo de los ojos que eran negros, vivos, penetrantes e inquietos; tenía el pelo negro y algo crespo.
"Los pies y las manos tan pequeños como los de una mujer, la voz aguda y penetrante formaba contraste, repito, la apariencia exterior de Bolívar, débil de complexión y acostumbrado desde sus primeros años a los regalos del hogar doméstico, con la de aquellos habitantes de los llanos, robustos atletas que no habían conocido jamás otro linaje de vida y que la lucha continua con los elementos y las fieras. Puede decirse que allí se vieron entonces reunidos los dos indispensables elementos para hacer la guerra, la fuerza intelectual que dirige y organiza los planes y el material que nos lleva a cumplido efecto". Hasta aquí el general Páez en su autobiografía.
Recordemos que estamos en 1818 y Bolívar aún no ha dado sus batallas principales ni ha fatigado las geografías andina ni ha liberado a Nueva Granada, a Quito, Perú y el Alto Perú. De modo que la impresión de Páez se ajusta a ese momento cuando el Bolívar guerrero no estaba cerca de culminar su epopeya, le faltaban unos años. Y curiosamente al final de sus vidas ni de Bolívar se puede decir que fue un intelectual ni Páez que fuese solo un guerrero.
Páez reconoce la jefatura de Bolívar y le pone a disposición su ejército, que junto con el que sigue el Libertador alcanzaba alrededor de 4500 efectivos. Será la primera vez que Páez batalle bajo las órdenes del mantuano o caraqueño. Bolívar organiza su ejército y desde comienzos de febrero hasta el 16 de marzo de 1818 da movimientos en los alrededores del Calabozo, El Sombrero y Altagracia de Orituco. Los ejércitos tanto realista como patriota están asomándose, provocándose.
Hasta que el 16 de marzo Bolívar no puede eludir la batalla que le ofrece Morales en las cercanías del río Semén, en La Puerta, estado Guárico. Los primeros encontronazos dan victoriosos a los patriotas, pero en pleno desarrollo de la refriega llega Morillo con sus fuerzas y se decide a favor de los realistas. Fue un desastre para Bolívar y su ejército. Si bien Morillo es herido de un lanzazo en la cadera, Bolívar pierde la mayor parte de su infantería y muchos pertrechos.
Incluso son heridos Urdaneta, Anzoátegui, Valdés y Torres nada menos. En medio de ese desastre Bolívar logra huir hacia Calabozo y luego hacia el hato San Pablo y, como sabemos, las derrotas no lo arredran. Él sigue en movimiento, se desplaza hacia San José de Tiznado y descansa en un hato cercano, el hato del Rincón de los Toros. Allí va a sufrir un segundo atentado el 17 de abril de 1818.
Los hechos han sido relatados por el propio Bolívar en el Diario de Bucaramanga y por el general Páez, en su autobiografía. Y ambas versiones coinciden perfectamente de tal modo que los realistas estaban buscando un lugar de descanso de Bolívar con su hamaca colgada de un árbol y hallaron ese lugar gracias a la confidencia forzada de alguien que conocía del paradero de ellos. Y en ese momento estaban conversando Bolívar y Santander; Bolívar se estaba calzando las botas sentado en la hamaca y en ese momento comienza una descarga que casi da con la vida de Santander y Bolívar, y la de Briceño Méndez y de Diego Ibarra, su gran edecán, que también estaban por allí.
Ninguno fue alcanzado por los disparos felizmente y favorecidos por lo oscuridad de la noche lograron escapar a pie, se metieron en la espesura del bosque y al amanecer hallaron caballos con que salir de tránsito. Recordemos que los realistas estaban dominando los llanos centrales y Bolívar, que no lograba vencerlos, buscaba refugio en Angostura a donde llega el 5 de junio de 1818. Por otra parte, Mariño y Bermúdez ganan y pierden batallas en Oriente cada uno por su lado ya que estaban distanciados.
De nuevo Bolívar aboga por una reconciliación entre ambos; la logra gracias a las habilidades diplomáticas de Rafael Urdaneta, que tenía grandes facultades diplomáticas. Y desde Angostura, Bolívar se propone reconstruir el ejército para los planes que tiene en mente. Por otra parte, las gestiones que ha encargado a Luis López Méndez en Londres han rendido sus frutos y los británicos comienzan a llegar a la Isla de Margarita. Bolívar ha comprendido que la dominación del centro del país y la captura de Caracas, su sueño estratégico, por ahora son imposibles.
Y se retira a Angostura y allá llega el 5 de junio de 1818 dejando en manos de los realistas el centro del país. Y así es entonces cuando empieza a operar en tres sentidos. A ver, aglutinar el ejército en torno a sí, esa será la primera tarea, la unidad de mando. Lo segundo, tejer una red institucional civil que legitime lo que hace en el campo de la guerra y se avance en la constitución de una república. Y además el tercer aspecto, buscar una salida distinta, la conquista de Caracas.
Y esa salida distinta es la invasión de Nueva Granada. El primero de los objetivos lo logra aviniendo a Mariño y Bermúdez y alcanzando que Mariño reconozca la superioridad de Bolívar, cosa que logra. Así se crea un estado mayor del ejército que incluye a todos los factores en pugna, pero que ahora están unificados. Lo segundo, el 22 de octubre hace pública una proclama donde convoca un Congreso en Venezuela.
Y lo tercero, el 26 de agosto parte Santander desde Angostura hacia Casanare a formar el ejército de vanguardia de la futura campaña de conquista de la Nueva Granada. Bolívar le dará un título muy largo a Santander, comandante en jefe del Ejército de Vanguardia, el Libertador de la Nueva Granada que debía formarse en la provincia de Casanare, y allá va a partir entonces Santander de Angostura en cuatro barcos pequeños que mueven cerca de mil fusiles y alrededor de treinta quintales de pólvora. Bolívar estima que la persona indicada para formar el ejército en Casanare es Santander, que es neogranadino y que debe entenderse con sus paisanos que dominan Casanare.
Incluso como una pequeña república que allí se había formado alrededor de Serrano. Y así como Bolívar dominó los demonios desatados de sus generales, finalmente Santander logra lo mismo en Casanare, y se impone sobre las tres facciones discordantes. La preparación del ejército de Santander toma meses mientras en Angostura Bolívar organiza el famoso Congreso. Y aquí vamos hacia tres años decisivos que son 1819-1820-1821.
Y el 15 de febrero de 1819 se constituye en la ciudad de Angostura, a orillas del Orinoco o en su punto más estrecho, el Congreso de la República Venezuela. Allí Bolívar pronuncia el discurso inaugural y presenta su proyecto de Constitución Nacional. Entonces dice lo siguiente: "La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares porque nada está tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder… El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de libertad republicana y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo los mande perpetuamente". Fin de la cita.
Y en 1819 Morillo comienza el año buscando a Bolívar y reúne su ejército al centro del país con la intención de retarlo en los llanos. Páez abandona San Juan de Payara y cruza el Arauca. Morillo también lo cruza y va a su encuentro. Morillo está en Achaguas el 8 de marzo, Bolívar en Suátegui y Páez se juntan en Cunaviche el 11 de marzo.
Y al veintiocho Bolívar y Morillo están con sus ejércitos a cada margen del Arauca. Páez convence a Bolívar que lo autorice para cruzar el río con ciento cincuenta lanceros. Bolívar acepta, y Páez pasa el río y avanza a galope hacia el campamento de Morillo. Morillo tiene mil doscientos hombres para cortarle el paso y cuando Páez los ve venir, implementa su plan y retrocede. Se deja perseguir hasta que se voltea al grito "¡Vuelvan caras!" y se lanza sobre el enemigo.
Los realistas desconcertados completamente son lanceados con furia por los llaneros y para colmo, en la retirada aparatosa van atropellándose a sí mismos y causándose estragos hasta que se refugian en los bosques de inmediaciones. Esta es la batalla de Las Queseras del Medio. Los héroes de esa acción son Cornelio Muñoz, Francisco Aramendi y los tenientes coroneles Francisco Farfán, José Manuel Reyes, Juan José Rondón, el famosísimo Leonardo Infante, muy famoso también, entre otros tenientes coroneles y coroneles. Y esta hazaña fue vista por todo el ejército patriota, llevando el prestigio de Páez, bueno, está más allá de la cúspide si es que eso es posible, y volvió a redactar una proclama consagrando a los 150 lanceros como los héroes en la batalla de Las Queseras del Medio.
El 2 de abril de 1819 por su parte Morillo se retira hacia Achaguas, Bolívar se va hacia Caujaral y desde allí le ordena a Urdaneta navegar hasta el Arauca por el Orinoco con las legiones extranjeras. Los días previos al comienzo de la marcha hacia Nueva Granada, Bolívar va a reorganizar su ejército en función del que se propone. Soublette va a continuar como jefe del estado mayor. A Páez se le ordena distraer a Morillo avanzando hacia Cúcuta.
Anzoátegui es el jefe de la retaguardia del ejército, Bermúdez, Monagas, Sedeño y Zaraza van a quedar en Oriente, Torres va a quedar en el Bajo Apure, Mariño va a permanecer en Angostura y Briceño Méndez va seguir al Libertador como secretario. Mientras tanto, Santander lo espera en Casanare y el ejército que van a enfrentar en Nueva Granada no es poca cosa. El general José María Barreiro cuenta con cerca de 4 mil hombres uniformados y buenos pertrechos. Bolívar parte hacia Guadualito con cerca de 2 mil hombres.
Santander lo espera con cerca de otros dos mil efectivos. El 11 de junio entra Bolívar a Tame, donde está Santander. A Bolívar lo sigue un ejército comandado por los generales, coroneles y tenientes coroneles: el jefe del estado mayor, como dijimos, es Carlos Soublette; en la vanguardia está Santander; en la retaguardia, Anzoátegui. Arturo Sandes, José de la Cruz Carrillo, Ambrosio Plaza, James Rook al frente de la Legión Británica, Bartolomé Salom, Juan José Rondón, Leonardo Infante, Hermenegildo Mujica, Julián Mellado y Lucas Carvajal forman parte del ejército.
Y de los tres caminos posibles para llegar a Tunja, Bolívar escoge el menos fortificado por los realistas, pero el más arduo de escalar porque se trata del páramo de Pisba, está a tres mil novecientos metros de altura y en el paso ese de los Andes allí murieron casi todos los caballos, varios soldados. Y el 6 de julio llega Bolívar a Tunja precedido por Santander, que va a la vanguardia, y allí descansan y preparan la marcha. Barreiro está en Sogamoso, también se preparará para enfrentarlos. Y ambos ejércitos van topándose en breves escaramuzas de reconocimiento y dos batallas menores en Paya y en Gámeza.
El 11 de julio, luego el 25 de julio, en Pantano de Vargas cerca de Paipa tiene lugar la primera batalla de consideración. El enfrentamiento estaba siendo perdido por los patriotas después de varias horas de combate hasta que el coronel guariqueño Juan José Rondón, un coronel del ejército de Apure desde José Antonio Páez, le dice a Bolívar que él tiene sus treinta y nueve llaneros. Y Bolívar le dice al coronel Rondón: "Salve usted la patria". Y él responde: "Mi general, es que Rondón todavía no ha peleado", y se van los 39 llaneros con una carga grande, desconcertante.
El ejército realista queda aturdido, bien retirada y finalmente el resultado de la batalla es favorable a los patriotas. Ese enfrentamiento, de acuerdo con las cifras mejor documentadas, fue entre mil ochocientos soldados realistas y unos dos mil cuatrocientos patriotas. Como vemos, de nuevo los llaneros deciden el combate, así lo reconoció con gallardía el propio Santander y por supuesto que lo reconoció Bolívar. El coronel Rook es herido, el médico de campaña le tiene que amputar el brazo y el coronel Rook a los tres días fallece.
Bueno, el paso de los Andes por Pisba los había dejado aturdidos, pero la victoria en Pantano de Vargas cambió las disposiciones psicológicas del ejército. Y el 3 de agosto vamos a tener a Bolívar reiniciando la marcha rumbo a Bogotá; desde Paipa busca enfrentar a Barreiro. ¿En dónde le desafía Barreiro? Y sin embargo este ha decidido, ante la precariedad de su situación, dirigirse a Bogotá en busca del virrey Juan José Sámano y Uribarrí, que era como se llamaba. En la implementación de esta decisión estaba Barreiro cuando Bolívar lo ve con el catalejo y le plantea batalla.
Estaba por cruzar el puente sobre el río Teatinos. Eso es el 7 de agosto de 1819, cerca de Tunja, cuando va a ocurrir la batalla de Boyacá. Esta batalla, a diferencia del Pantano de Vargas que duró todo un día, fue breve con pocas bajas. Sin embargo la que se celebra es la de Boyacá. ¿Por qué? Bueno, pues tiene que pesar mucho que los patriotas en Boyacá hicieron 1.600 prisioneros.
En el campo apresaron a Barreiro, desactivaron la línea de defensa realista en su totalidad al punto tal que el virrey Sámano, cuando le llegan las noticias, sale disparado de Bogotá hacia el puerto de Honda en el río Magdalena y se va a toda carrera hacia Cartagena para salvar el pellejo, porque había perdido su ejército fundamental. Por cierto, en la carrera deja los tesoros del virreinato en Bogotá, que va a ser una circunstancia extraordinaria para el futuro de Bolívar y su epopeya. De modo que no sólo alcanzó la derrota de las fuerzas principales de los realistas en Nueva Granada sino que se hizo de lo que le faltaba a su gesta: eran recursos económicos.
Bueno y todos van a entrar a Bogotá triunfantes el 10 de agosto de 1819. Santander va a quedar al mando de la capital, Anzoátegui sigue en persecución de Sámano, Soublette viaja a Cúcuta y Bolívar pasa por Pamplona rumbo a Angostura a comienzos de noviembre de 1819. Antes, Santander ya solo y tomando decisiones en Bogotá, ordena fusilar a Barreiro y 38 oficiales más en la Plaza Mayor de Bogotá, que hoy en día se llama Plaza de Bolívar. Una exageración, bueno, en todo caso era una guerra a muerte.
Hasta aquí el programa de hoy. En nuestro próximo programa veremos cuál fue el destino del general Anzoátegui. Como siempre ha sido un placer hablar para ustedes, soy Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraizarrobahotmail.com y en Twitter, @RafaelArraiz.
Como siempre ha sido un placer hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.