Serie Los del podio III. Manuel Riber. Cap 10.
Serie Los del podio III. Manuel Riber. Cap 10.
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Música. Este programa es posible gracias al equipo conformado por Isabela Iturriza, Inmaculada Sebastiano, Carlos Javier Virgüez, Juan Juárez, Fernando Camacho y Giancarlos Caravaggio. También puedes seguir la transmisión en vivo en mundowr.com, debes buscar la pestaña de radio en vivo, bajar y darle clic en Unión Radio 90.3. Recuerda que nos pueden seguir en arroba MundoURWeb y arroba Radio Escuela UR.
En Los del Podio, tercera temporada, en nuestro programa Venezolanos, hoy vamos a conversar con el Dr. Manuel Riber, un destacadísimo científico venezolano que hizo toda su carrera en el IVIC, egresado de la Universidad Central de Venezuela. Por supuesto, hoy en día jubilado, pero nos interesa mucho recorrer su vida. Lo saludamos, doctor Riber, buenas tardes, ¿cómo está? Muy buenas tardes.
Bueno, usted nació muy cerca del Panteón Nacional. Sí, yo nací cerca del Panteón Nacional, específicamente en las intersecciones, ¿cómo se llama?, cerquita de una carnicería que había allí de Fe a Remedios. Muy bien, una zona muy tradicional, y terminé mi sexto grado cerquita allí, en una escuela federal que se llamaba Quince de Enero.
Y usted nació el día del maestro, claro, y usted nació el año treinta y nueve en la parroquia de San José. 39, un año lleno de significación. Después tuve la suerte de ingresar en el liceo Andrés Bello en Caracas, donde realmente tuve la ocasión de tener excelentes profesores y maestros. ¿A quiénes recuerda entre esos profesores y maestros en el liceo Andrés Bello?
Mire, ahí había en ese entonces el subdirector, que era profesor de matemáticas, y no sé si debo decir su nombre. ¿Por qué no? Era un hombre, yo creo que provenía de la zona de los Andes venezolanos, era sumamente estricto. Y una vez, estando en quinto año de bachillerato, de ciencias, en realidad se llamaba física y matemáticas, ese profesor mandó a la pizarra a una estudiante llamada Clara Mijaljevic y ella se puso nerviosa y no supo entender lo que quería el profesor. El profesor le dijo: “Siéntate, tú eres bruta, a ti te pesa el pelo”. Por favor no digas el nombre del profesor. Callados.
Yo me paré y le dije al profesor que él tenía derecho de ponernos a todos cero, pero no tenía derecho de insultar y ofender a nadie y menos a una muchacha. Claro, hizo muy bien, entonces me botaron, me expulsaron de clase por 15 días. Y también pasó algo parecido con el profesor de química porque le hice las preguntas difíciles, pero es que yo era un muchacho muy curioso y quería saber más. Pero bueno, tiene que haber un balance entre la curiosidad y la tolerancia de los terceros. Así es, doctor Riber. Pero antes de seguir adelante cuéntenos un poco, ¿de dónde venían sus padres?
¿Cómo llegaron a Venezuela?, ¿cuántos hermanos son ustedes? Bueno, mis padres llegaron a Venezuela hacia los años 30, tuvieron que emigrar porque preveían que venía el nazismo. Claro, y arribaron a Venezuela, mi papá consiguió trabajo como uno de los primeros cofundadores de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, que en ese momento era dirigida por el maestro Vicente Emilio Sojo. Claro.
Y mi madre, bueno, en labores domésticas, educándonos. A ver, ¿y su padre qué instrumento tocaba? ¿Qué instrumento? Contrabajo. Concierto. Con cierto, al mencionar este tema de la música de la Orquesta Sinfónica, yo quiero hacer mención de mi admiración profunda por el Sistema de Orquestas Simón Bolívar, que existe creo que es del año 76. 75 exactamente. Sí, bajo las presidencias de Carlos Andrés Pérez y la labor de...
José Antonio Abreu. Sí, se ha hecho algo extraordinario, hace poco tuve la inmensa suerte de asistir a un par de conciertos en el sistema de conciertos allí en Quebrada Honda y quedé boquiabierto. Qué maravilla es así la educación, la democracia, son realmente cosas extraordinarias. Bueno, cuéntenos también doctor Riber, su mamá se dedicaba a labores domésticas.
Y mi mamá, sí, fundamentalmente se ocupaba de nosotros. Mi hermano terminó siendo arquitecto, él era algo mayor que yo, él era también un gran enamorado quizás por la influencia de nuestro padre, y en ocasiones él aparecía cuando Reynaldo Espinosa Hernández, el creador de Fantasías Dominicales por Radio Continente, se ausentaba. Entonces mi hermano le hacía suplencia y disfrutaba enormemente.
Ahora, mi papá, en esa época, cuando nosotros nacimos y tuvimos la suerte de acceder a educación pública de primera calidad, queríamos ser músicos. Pero mi padre nos dijo que en esta época de Venezuela, es un país que nos acogió generosamente, yo quiero que ustedes tengan una vida más suave en su trabajo. Yo prefiero que ustedes no sean músicos porque apenas da para ganarse la vida, así que mi hermano estudió arquitectura y yo me fui por parte de la ciencia.
Lo que nunca hicimos, quizás porque veníamos a esa casa en donde el arte, el sonido eran preponderantes, fue escoger finanzas o actividades que fueran más rendidoras desde el punto de vista económico. Pero mirando atrás, lo que hicimos cada uno de nosotros tres, los dos hijos de mi padre y él, si yo tuviera la oportunidad de volver a nacer, yo creo que ninguno de nosotros tres cambiaría lo que escogimos en ese tiempo. ¡Qué belleza!
Usted entonces al regresar del liceo Andrés Bello toca las puertas de la Universidad Central de Venezuela y empieza a estudiar en la Facultad de Ciencias. ¿Cuál especialidad, doctor Riber? Pero, mire, en la época donde yo ingreso a la Universidad Central el régimen de Pérez Jiménez estaba cayendo, estaba inestable y cayendo.
Algo que me decidió a escoger la carrera que yo hice, que se desarrolló en las instalaciones de la Facultad de Ingeniería de la UCV, fue que ese mismo año el doctor Francisco De Venanzi, gran rector, eminente médico venezolano, es nombrado una vez que Pérez Jiménez culmina su ejercicio en el poder. Es nombrado rector de la Universidad Central de Venezuela y uno de sus primeros actos fue crear las facultades de ciencias. Eso fue algo inédito, eso no existía en Venezuela y me abrió una oportunidad y la parte que yo escogí inicialmente fue química. Muy bien, pero...
Pero, eh... la otra cosa que hice, porque aunque yo fuera en realidad el hijo menor de mi mamá y ella no estaba muy de acuerdo con eso, también estudiaba en la noche cerca de... en la UCV. Y cerca de donde está hoy en día PDVSA, uno de mis compañeros del estudio, que era mucho mayor que nosotros, que éramos cuatro o cinco, dice que va a haber elecciones estudiantiles en la UCV. Sí, y que según él, él era español republicano antifranquista, y a él le atribuía a un sector de extrema izquierda, que estaba influenciado por la Unión Soviética como responsable de la caída de la República en España.
Entonces él trata de sugerir que alguno de nosotros se lance como candidato a presidente del Centro de Estudiantes y luego para ir a la Federación de Centros Universitarios. ¿Y ese personaje juvenil es usted? Sí, eso se llamaba Eliseo Pallo. No digo que el candidato fue usted... El candidato fui yo y me tocó sorprendentemente. Yo era un desconocido, me conocían como un estudiante que no era el peor del curso, pero yo no tenía absolutamente ninguna formación política.
Bueno, fíjese, resulta que por alguna razón misteriosa gané ambas elecciones y en mi época, cuando yo estaba en la Federación de Centros Universitarios... Va un segundo, estaba terminando. Doctor Riber, tenemos, estamos obligados a hacer una pausa y regresamos, regresamos en segundos con el doctor Manuel Riber, quien nos está relatando su vida, su exitosa vida de científico en Venezuela. Ya regresamos.
¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y, en Twitter, arroba RafaelArraiz. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Bien, seguimos adelante, doctor Riber, ok, estamos en Venezolanos, Los del Podio, tercera temporada, conversando con el doctor Manuel Riber.
Doctor Riber, hemos quedado en la parte anterior del programa cuando ustedes lo eligen como líder estudiantil en el Centro de Estudiantes de las Facultades de Ciencias. ¿Siga adelante, por favor? Cuando yo entro a la Federación de Centros, el que era presidente era Héctor Pérez Marcano. ¿El macho? El presidente saliente era Germán Lairet. Imagínense. Y yo inclusive... yo era inocente o tonto.
En esa época sucede la invasión por el Táchira del general Castro León contra el régimen de Rómulo Betancourt. Sí, yo hablo con mis compañeros en la sede de la Federación de Centros Universitarios y propongo: Castro León y su gente son venezolanos, probablemente no tienen mala intención. ¿Por qué no me mandan a mí? Y a Raúl Alegret, que fue ministro de Obras Públicas en el último gobierno de Caldera, mándenos a nosotros al Táchira a conversar con ellos para que depongan las armas.
O sea, yo carecía de realismo, pero bueno, una de las cosas que me tocó hacer junto con Raúl Alegret, ingeniero brillante, es que la Federación de Centros nos envía a ambos a México, donde había una conferencia internacional de prensa. Allí estaban por Venezuela el entonces embajador de Venezuela, Alirio Ugarte Pelayo, estaba el doctor Rafael Pizani cuando fue rector de la UCV, en una reunión en el auditorio nacional. Varios de nosotros tomamos la palabra.
Me tocó a mí decir que en México, creo que era el año 60-61, que yo no comprendía cómo algo de libertad de prensa se estaba haciendo en México bajo un gobierno del PRI que regulaba la tinta, los linotipos y los derechos de los periodistas, lo cual era incongruente con aquello. También expresé en el momento más asombroso del éxito de la influencia de la nueva Cuba castrista que yo no entendía en el año 60-61 por qué Cuba tenía un solo periódico, un control absoluto de la libertad de expresión, y por qué ellos estaban allí.
Bueno, pero fíjese, el escándalo. Fíjense ustedes. El periódico Excélsior salió a la noticia, llamaron para quejarse a Pizani y a Alirio Ugarte Pelayo, y ellos me llamaron para regañarme y yo les contesté: ¿Acaso lo que yo dije es mentira? Me dijeron: muchacho, el carrizo, eso no se dice. Bueno, pero mire, más que la vida política suya nos interesa su vida de científico. Usted se gradúa en el año sesenta y uno y es becado por el British Council y se va al Medical Research Council en la Universidad de Manchester.
Hacer un PhD, ¿en qué fue su PhD? Mire, a mí me encantó Inglaterra porque en esa época yo me di cuenta que el máximo jefe del departamento y la persona que elevaba los frascos sucios en el laboratorio tenía muy poca diferencia de ingreso y todo el mundo era respetado por lo que era. Y me parece que Gran Bretaña tiene una democracia muy sólida a pesar de tener una monarquía. Ahora, doctor Riber, ¿en qué era su posgrado?
¿En qué estaba haciendo el doctorado? Sí. ¡Sí! Bueno, mire, en esa época todo lo que son estudios de ácidos nucleicos era algo bastante nuevo y mi beca incluía primero trabajar en procesos de por qué una semilla podía germinar y generar una planta. Y eso me llevó a pensar eventualmente, ¿por qué? De la fusión del óvulo y el espermatozoide sale un ser humano tanto por la contribución genética de ambas partes como el entorno donde eso ocurre.
O sea, ¿usted estaba haciendo un doctorado en ADN? Sí. Pero después me fui más a la parte médica. Ya, porque ya me sentía que no tenía que cumplir con mis patrocinantes. Siempre fui tratando de buscarle la vuelta y cuando regreso a Venezuela, por circunstancias que se dieron, no porque no quisiera ir a Venezuela, ocurrió el terremoto de Caracas el 29 de julio de 1967 y yo le dije a mi jefe que yo renunciaba porque no sabía qué había pasado con mis padres. Me vine, ahí ingresé al IVIC y, al principio, trabajé en el tema de la tuberculosis.
¿Cómo controlar Mycobacterium tuberculosis causante de esa enfermedad? Tenía un jefe japonés, el doctor Imaeda, que en el año 69 me dice: “Yo me voy de este país” y me dejó solo, pero esa soledad me permitió a mí reencauzar lo que yo he hecho desde el año 69 hasta el presente. Lo cual es que me fascina en Venezuela el por qué microbios, agentes ambientales, la luz del sol y la genética causan cáncer. Y en esa época hablé con el doctor Raúl Vera, padre radioterapeuta, un clínico de La Floresta, y me dijo: “Muchacho, el carrizo, estás loco. Nunca vas a poder hacer nada”.
Pero yo era sordo y terco, así que como ya estaba libre de tutela decidí embarcarme en esa situación y gracias a estudios sobre ADN desde 1961 en Venezuela fueron realizados un poco clandestinamente para que no me regañaran. En el IVIC, siempre en ese ambiente de la nueva democracia, de la tolerancia, el director en este momento era Luis Manuel Carbonell, eminente patólogo, y fue, inicialmente, Marcel Roche. Estas dos personas fueron extraordinariamente receptivas en permitir que los jóvenes de esa época nos embarcáramos por lo que fuera, la investigación que en ese momento era básica para ellos no era una desventaja.
Venezuela en esa época y quizás en muchas épocas se dedicaba desde el punto de vista médico solo a estudiar enfermedades tropicales: chagas, leishmania, virus infecciosos, etcétera. Pero la investigación en cáncer nadie la tocaba, nadie la financiaba, y yo pensé que bueno valía la pena porque ese tipo de estudios a mí me motivaban grandemente. Bueno, ¿y usted ha pasado casi 60 años de su vida, 50 y tantos años, su vida investigando el cáncer en el IVIC? Venezuela, refiéranos cuál es, cuál es, cómo es su visión del cáncer. Nos hablaba antes esa combinación entre ADN y otros factores, pero por favor explíquenos un poco más.
En la próxima parte del programa, Dr. Riber, porque estamos obligados a hacer una pausa. Cada cierto tiempo estamos hablando con el doctor Manuel Riber, un eminente científico venezolano que hizo toda su carrera en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, el IVIC, y ha recibido varios premios por sus trabajos. Vamos entonces a una pausa y regresamos en nuestra conversación con el Dr. Riber. Estamos conversando con el doctor Manuel Riber en este Venezolanos y Los del Podio, tercera temporada. Este eminente científico que le consagró su vida de investigador al tema del cáncer nos estaba comenzando a referir algunas de sus conclusiones después de tantos años de investigación sobre el cáncer, lo escuchamos.
En el medio, no solo mataban a las células malignas, sino que también reclutaban nuevas células malignas que resistían al tratamiento y eventualmente esos tratamientos eran tóxicos a los pacientes. Entonces una de las primeras cosas que nosotros hicimos es selectividad. Porque uno no puede tener un fusil y disparar a mansalva, claro. Entonces buscamos identificar características distintivas entre células tumorales de diferente potencial invasivo, de diferentes capacidades de provocar metástasis.
Porque en nuestro razonamiento elemental lo que va a matar un paciente o le va a hacer la vida difícil no es el tumor primario sino cuando este tumor se expande. Entonces hicimos una serie de estudios, que tuvimos la suerte de que salieran publicados en las mejores revistas como Nature, que fue la revista donde apareció el estudio sobre la estructura de ADN con Watson y Crick. Desde Caracas, todo hecho allí en el IVIC, pudimos demostrar por primera vez algunas de las características que distinguían a las células más invasivas y a los tumores primarios, eso fue útil.
Después vimos qué controla esas células invasivas, tengan la capacidad de desplazarse por el cuerpo e ir a sitios diferentes donde se originaron. Encontramos que hay dos tipos de genes importantes. Los oncogenes son los aceleradores en la formación de tumores, pero no necesariamente llevan a la invasividad, sino la deficiencia en genes supresores de tumores. O sea, en vez del acelerador que son los oncogenes, en este caso los supresores son como el freno y muchas veces el freno, un gen llamado P53, está dañado.
Todo el tiempo el ser humano experimenta algún tipo de cambios genéticos por lo que come, por el sol que toma, por las medicinas y tal. La única forma de mantener el equilibrio es tener otros genes que borran, que corrigen o editan esas alteraciones. Y por eso los genes supresores de tumores como P53 son cruciales. La mayoría de casos en diferentes tipos de tumores, cuando hay ese problema, es por alteraciones o disfuncionalidad en los genes supresores de tumor.
El freno no funciona, porque hay que editar siempre, tenemos que corregir errores y adaptarlos a cada etapa de nuestra vida, pero eso lo hacen los supresores. Muy bien, y entonces haciendo un panorama, cuando usted empezó a trabajar sobre el cáncer, al día de hoy en 2024, pues se ha avanzado muchísimo, ¿dónde diría? El gran problema hoy es cómo contrarrestar la toxicidad y que cuando el tratamiento es demasiado severo emerjan nuevas mutaciones que causan más daño.
Permítame ponerle un ejemplito, por favor, cuando hay sequía, sí, y hay una grama, la falta de humedad del riego causa que la mayoría de las gramas desaparezca. Cierto. Ok, pero hay un grupito de mala hierba que persiste aún en condiciones de severa restricción del agua y de nutrientes. Eso es mucho más resistente a ser eliminado.
Usando ese modelo, nosotros pensamos que un gran reto es contrarrestar que aquellas células tumorales que sobreviven un tratamiento muy estricto, eventualmente aunque ellas son minorías, ellas vuelven a recrecer y ya no hay forma de tratarla. Entonces, aunque suene paradójicamente, uno podría decir que yo soy partidario de disminuir el tumor al máximo, pero no eliminarlo del todo. ¿Por qué?
Porque cuando hay células normales, intermedias y las más malignas, todas entre sí compiten por nutrientes, pero cuando se eliminan las células intermedias malignas también causa daño a las normales y eso permite que la mala hierba sola vuelva a recrecer. Y ya allí es muy difícil el tratamiento. En otras palabras, resistencia a tratamiento, evitar recurrencia. Porque en la mayoría de los casos, cuando alguien es operado, hay cirugía, después recibe radiación, etcétera, pasan cinco años, siete años, diez, eventualmente hay una recurrencia si el tratamiento ha sido excesivo.
Entonces es moderar el tratamiento, en otras palabras. El tratamiento debe favorecer al paciente dando la calidad de vida, pero si el remedio va a ser peor que la enfermedad yo no estoy de acuerdo con eso, por supuesto. Y en los últimos años, al parecer, corríjame usted, soy un ignorante en esta materia, se ha advertido que esas células que se alimentan tienen en el azúcar un alimento importante. ¿O esto es un mito?
Eso no es un mito, parece mentira, hay dos sustancias absolutamente sencillas que son quizás causantes de mucho daño al ser humano. Antes, en la Primera Guerra Mundial, hubo un científico alemán, Otto Warburg, que descubrió que la glucosa tiene un papel trascendental en modificar el metabolismo. Y una de las razones por las cuales las células malignas y más invasivas prevalecen es porque ellas pierden la regulación original de cómo utilizar la glucosa y como ellas necesitan mucho más energía para permanecer en situaciones difíciles después un tratamiento, etcétera, ellas aceleran muchísimo su capacidad a utilizar la glucosa.
La otra sustancia elemental que también tiene que ver mucho es el exceso de sal, que causa alta tensión arterial y que produce eventualmente daño a los riñones. Entonces esas dos cosas sencillas son absolutamente cruciales en la salud del individuo. La moderación en el consumo de glucosa y de exceso de sal, y de salsa, que tal parece mentira, suena como una simplificación, pero es parte importantísima de cómo nuestro cuerpo evoluciona para cosas menos sanas. Estamos conversando con el doctor Manuel Riber, que le ha consagrado su vida al estudio del cáncer en el IVIC y nos viene refiriendo algunas de sus conclusiones después de tantos años de investigación.
Nosotros vamos, Dr. Riber, a una pausa. Cuando regresemos estaremos en la última parte del programa donde tengo algunas otras preguntas y donde usted nos va a referir también algunos otros aspectos de su vida. ¡Ya regresamos!
En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba RafaelArraiz. Somos Unión Radio Cultural, estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estamos conversando con el doctor Manuel Riber, en Los del Podio, tercera temporada.
Dr. Riber, toda esa investigación suya le valió el premio científico más importante que se otorga en Venezuela, es el Premio de la Fundación Polar, en el año 1989. Y además, en 1993 fue honrado como miembro de la Academia de Ciencias de América Latina y miembro del American Association for Cancer Research. En los Estados Unidos también fue designado miembro honorario de la Asociación Venezolana de Oncología y, bueno, ya ha sido investigador titular hasta el presente en el IVIC.
De modo que toda una vida consagrada a la investigación científica. Entiendo que la investigación científica también lo acercó a la docencia. En el libro, y ese libro lo usas después de cinco años, diez años o lo que sea, eso es una burla a los estudiantes, tú tienes que estar al día, claro, para ser capaz de transmitir con fidelidad los nuevos avances, del contrario estás estafando a los estudiantes de posgrados. Y desde el año ochenta, yo tuve la suerte que me permitieran abrir los primeros cursos de biología molecular en el IVIC.
En el año noventa, algo que se ha hecho muy conocido después de la pandemia del covid en el año 2020 y en adelante por dos años más, introdujimos y dimos cursos sobre PCR, que fue creo que el primer equipo que hubo en Venezuela, seguro, y quizás en América Latina. Y siempre contamos con el apoyo de la Universidad de las Naciones Unidas, con sede en Japón, para hacer cursos internacionales de posgrado donde venían profesionales de diversas partes de América Latina y profesores distinguidos en los Estados Unidos. Y nosotros éramos los que más clases y más hacíamos para entrenar gente que fuera en Venezuela o a sus países, pudieran estar con los avances que hubiera.
Ya, así que la docencia es algo fundamental porque los conocimientos que uno adquiere no son como una cuenta bancaria personal. Es algo que se debe transmitir y difundir para que se expanda, de acuerdo. Ahora, doctor Riber, uno entiende que la existencia del cáncer en el cuerpo humano tiene una carga genética, tiene una procedencia genética al parecer importante y yo le pregunto, además de esa herencia genética, si es que la hay, ¿qué incidencia tiene el cuadro psicológico de ese posible paciente de cáncer?
Mire, esa es una pregunta muy difícil, hay que tener humildad para decir que eso no está claramente establecido. Lo que sí está establecido es que la herencia juega un papel. Ok, las damas, las mujeres cuyas abuelas y madres han tenido cáncer de mama tienen altísimas probabilidades de mostrar esa enfermedad y eso sin duda que tiene una característica genética. ¿Qué sucede cuando hay esas mutaciones que no existen en toda la población, sino es algo que depende de las familias donde tú provienes? El gen que está alterado se llama BRCA 1 y 2, es un ejemplo de un gen de freno, de supresor de tumores. Si él está alterado la predisposición a cáncer de mama aumenta sustancialmente.
Por otro lado, si bien la parte psicológica no está absolutamente clarificada, la parte de excesiva exposición al sol, exceso de peso, no solamente daña a las figuras, no es que le sale a la gente una barrigota y tal, la salud mental, aparte de todo, propicia que tú tengas diabetes tipo dos, que tengas problemas cardíacos y que haya más de esta toxicidad. Cuando hay zonas cercanas a donde hay escapes de hidrocarburos, de gases, contaminación ambiental, eso definitivamente es un cofactor de enfermedad. Y ha habido estudios recientes, le pregunto desde mi ignorancia, acerca de la relación entre el consumo de alcohol y el cáncer.
Sí, porque el consumo de alcohol afecta particularmente el hígado y el hígado, conjuntamente con el riñón, son los órganos encargados de procesar toxinas y el alcohol, lógicamente, afecta el hígado. Hay una serie de calmantes que se eliminan o vía al riñón o vía el hígado. Y entonces, en el resultado de ingerir alcohol en exceso, aparte de que te hace una persona poco aceptable socialmente, si armas escándalos y empujas y pegas, también te daña a ti, o sea, sin duda. Y en esta lista de factores incluimos la comida procesada también, ¿no?
Al cien por ciento. La comida procesada, parece mentira, el exceso de sal, las cosas fritas, eso es realmente dañino. Eso no es simplemente que uno lo quiere, una comida exquisita, así y todo eso realmente es tóxico. ¿El deporte tiene alguna incidencia en relación con el cáncer, practicarlo o cómo no practicarlo? Por supuesto.
Absolutamente, mientras una persona ejercita, hace deporte, se mueve, eso tiene dos efectos beneficiosos: mejora tu salud física y disminuye tu susceptibilidad a enfermedad, en parte también que eso quizás nos lleva a responder en parte porque la mente funciona mejor. ¡Absolutamente! Claro, se oxigena particularmente la mente con la actividad física. Sí, absolutamente. Bueno, Dr. Riber, y su vida personal, usted se casó, formó una familia, ¿cómo ha sido su vida afectiva?
En estos minutos que nos quedan del programa, miren, yo he tenido una suerte extraordinaria. Mi esposa es médico especializada en hematología y trabajó un tiempo en el hospital universitario, después fue invitada a trabajar, no solamente ha sido un talento que sinergiza con lo que queríamos hacer nosotros y yo quería ser. Pero me ha permitido crear una familia, tenemos dos hijas. Yo creo que una familia estable, organizada, estructurada es también como un antídoto contra las enfermedades mentales o físicas y cuando yo estoy con ellas es absolutamente extraordinario.
¿Qué belleza? O sea, son focos de inspiración y motivación y bueno, me considero tremendamente afortunado. Bueno, doctor Riber, muchísimas gracias por esta entrevista. Estoy seguro que nuestros oyentes estarán muy satisfechos de sus reflexiones sobre el cáncer, una voz autorizadísima como la suya, un investigador sobre esta enfermedad en Venezuela con muchísimo kilometraje. Y muchas gracias por todas sus observaciones y por este comentario final. Gracias por la entrevista. Muchísimas gracias. Bueno, nosotros así despedimos nuestro programa con el doctor Manuel Riber, en Los del Podio, tercera temporada, en Venezolanos y hasta nuestro próximo encuentro.