Serie Los del podio III. Efraín Carrera Saud. Cap 7.
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//Suscríbete// Recuerda que nos pueden seguir en arroba Mundo URWeb y arroba Radio Escuela UR. Estamos Los del Podio, tercera temporada; hoy tenemos el honor o gusto de recibir a Efraín Carrera Saúd. Les doy contexto: es uno de los gerentes públicos más importantes de la historia de Venezuela y es un honor que lo tengamos aquí.
Los grandes gerentes públicos probablemente se iniciaron con Santos Michelena en los gobiernos de José Antonio Páez, de José María Vargas y de Carlos Soublette. En el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, Jesús Muñoz Tébar funda el MOP en 1874.
Y ya después vamos a tener otros gerentes públicos importantes: Román Cárdenas en el Ministerio de Hacienda durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. El general Rafael Alfonso Ravard durante muchos años, en períodos dictatoriales y democráticos. Y en el período democrático, sin la menor duda, José González Lander, fundador del Metro, y Efraín Carrera, que fue durante muchos años el alma, el espíritu de una de las empresas venezolanas más importantes. Edelca, bienvenido, Efraín.
Gracias Rafael, aquí estamos para aclararlo, aclarar muy bien. Como sabes, esta es una entrevista de personalidad; vamos a recorrer tu vida. Entiendo que naciste en qué zona de Oriente del país.
En un pueblo muy pequeño llamado Marigüitar, que está a las costas del golfo de Cariaco. Así es, muy cerca de Cumaná, como 40. Está cerca de Golindano, pero al lado Marigüitar, la capital. Ah, ya ese pleito con golindanos se resuelve a favor de Marigüitar. ¿Y cómo era esa familia donde tú llegaste?
Una familia fundamentalmente de origen libanés. Mi mamá y la familia de mi mamá eran de origen libanés todos, varios hermanos libaneses, abuelos libaneses. Mi papá, criollo, carupanero, que se incorpora a la familia y se incorporó posteriormente. ¿Y tú estudiaste allí en la Escuela Francisco Mejías en Marigüitar?
¿Ahí estudiaste la escuela primaria? Escuela Federal Graduada Francisco Mejía. No hay que quitarle los honores a mi escuela, esto es ciertamente así.
Allí hice toda la primaria fundamentalmente. ¿Recuerdas algún profesor o alguna maestra importante que marcó un camino en tu vida? En los primeros años, tipo kindergarten, en aquel tiempo no se llamaba así. Por supuesto, el maestro Marcano te enseñó a leer, sí.
Y maestro Cova, que era el director de la escuela, y en el sexto grado, un señor bastante interesante en su personalidad.
Bueno, ¿y cuando te graduas allí, en la escuela primaria, te vas al Liceo Antonio José de Sucre en Cumaná? Eso supuso mudarte a los trece o doce años, de Marigüitar a Cumaná. Era la metrópoli. Ciertamente, por suerte teníamos un tío que vivía en Cumaná y ahí nos quedamos.
¿Cuando hablas en plural lo dices porque te fuiste con algunos de tus hermanos? No, no, hablé en plural mayestático. Muy bien, el plural de la humildad. Ah, muy bien.
¿Cómo te fue en ese liceo en Cumaná? Miren, chico, gracias a Dios bien; yo siempre tuve un buen comportamiento, como decía antes, era un muchacho aplicado, y hice hasta que me metí en problemas con el señor Pereímenes. Ok.
Y tuviste que cambiar porque te fuiste al Liceo Libertador en Mérida. ¿Ese cambio tuvo que ver con eso? El cambio es un poquito más difícil, un poco, y ahí está puesto en corto: la verdad fue que de allí me fui al Liceo Barceló de Cajigal en Barcelona. En el Liceo Cajigal en Barcelona completé el cuarto año y regresé al Liceo Antonio José de Sucre en Cumaná.
Y luego tuve que abandonar Cumaná e irme a trabajar. Me fui a trabajar a una petrolera, la Phillips Petroleum, en Santa Ana de Anzoátegui, en el laboratorio de la refinería. Ok. ¿Y allí viste que tu vocación de ingeniero era el camino?
Allí vi que tenía que seguir estudiando y me fui a Mérida porque el oriente para mí estaba contaminado políticamente desde ese punto de vista, ya lo tenían fichados. Me fui a Mérida, pero un cambio para un señor o muchacho de Marigüitar e irse a Mérida es un cambio importante. Pero además de eso, en plena crisis de la universidad, donde Mérida estaba a reventar de estudiantes, ¿no?
Eso es un tema que también es otra historia dentro de la secuencia estudiantil de Venezuela en ese momento. Estamos hablando de la década de los años 50, al año 54 o 55. En el 53 yo fui a dar allí, en el 53, muy bien, e hice mi quinto año de bachillerato en el Liceo Libertador. Sí, y ahí pasé a la universidad, a la Universidad de Los Andes.
¿Y empezaste en la Universidad de los Andes? Empecé a estudiar... Yo tenía como propósito estudiar ingeniería mecánica, que no la había en la Universidad de Los Andes. Entonces hice los dos primeros años de ingeniería y luego me vine a Caracas. Y te graduaste en la Universidad Central de Venezuela como ingeniero mecánico. Ok, ¿cómo fue ese tránsito de Mérida a Caracas?
Tenías familia aquí. Vivía en una pensión, que era lo normal, lo usual. En aquel tiempo era usar la pensión cerca de la universidad e iba caminando, entraba por la Puerta de las Tres Gracias y ahí estaba la Escuela de Ingeniería.
O sea que vivías en Los Chaguaramos, en Santa Mónica, por allí. En Los Rosales, en Los Rosales, claro, que se acababa de construir. Sí, entonces acababa de construir. Muy bien, ¿y cómo te mantenías?
Familia, alquilaste... Ya para ese momento había conseguido una beca y me mantenía con la beca. Yo conseguí una beca en la Creole Petroleum y hice el tercer y cuarto año de ingeniería con esa beca. ¿Recuerdas a algún profesor en la Universidad Central que te marcó particularmente?
Sí, Marcelo González Molina. Lo conocí mucho a Marcelo González Molina. Un ruso que ya no me voy a acordar porque un hijo de él fue asesor nuestro en Edelca. Ya te vendrá el apellido.
Casi todos los profesores eran personajes muy destacados. ¿Existía ingeniería eléctrica en ese momento? Sí, sí existía.
Ok, pero tu vocación era mecánica. Mecánica... Pero había materias comunes y prácticamente salíamos de estar con los eléctricos para meternos solo al grupo de los mecánicos.
Cuando yo me gradué nos graduamos cuatro. ¿Cuatro ingenieros? Cuatro ingenieros en la promoción del año 60, cuatro ingenieros mecánicos. Pero poquísimo, ¿no? Muy poco. Era una carrera muy apetecida...
Todos querían estudiar ingeniería civil. En ingeniería civil y eléctrica había bastante más que mecánica, pero bastante más. ¿Cómo fue tu ingreso en la CVG, en Edelca? Edelca estaba recién creada por el general Rafael Alfonso Ravard. Edelca no se había creado aún.
Ah, tú entraste a la CVG primero. Yo entré a la Comisión de Electrificación del río Caroní, que era una organización dependiente de la Corporación Venezolana de Fomento. La CEC se llamaba... C-E-S-C, la CEC. Allí fue donde yo empecé a trabajar en el río.
¿A las órdenes? De las órdenes de Rodolfo Tellería y Luis Augusto Colmenares. Rodolfo Tellería Villapol, que vivió en la historia de la electricidad en Venezuela. Sí señor, un señor muy meritorio, muy meritorio.
Y tú eras un muchacho... pues nada, imagínate. En el año 60 tenías 26 años. Pero estabas viviendo ya. Estaba viviendo en Caracas. Pero muy pronto te fuiste a vivir allá, ¿no?
En el año 60 me dieron plaza para trabajar en el primer proyecto hidroeléctrico que estaba en construcción. Todavía no había la CVG, era... Macaguá 1, ¿no? La Comisión de Electrificación del Caroní. Macaguá 1 apenas tenía dos maquinitas funcionando.
Claro, y se inauguró parcialmente en el año 59. En el año 61. La totalidad, la totalidad.
Claro porque nunca hubo un acto de inauguración del Macaguá 1 porque eso fue una transición entre dictadura y democracia, ok. Entonces ahí todo el mundo estaba pisando con cuidado. Y la verdad es que nunca hubo un acto formal de inauguración. Sin embargo, Betancourt tuvo el acierto de hacer la continuidad de la dictadura y la democracia con él...
En ese entonces era coronel Rafael Alfonso Ravard. Rafael Alfonso Ravard, sí. Es decir, tú reconocías el profesionalismo de Alfonso. Absolutamente.
Bueno, finalmente eso estuvo bien. Ahora, ¿tú comenzaste allí desempeñando qué papel? Allí comencé encargado en la parte de mantenimiento mecánico de las máquinas.
Ya luego eso se fue combinando y rápidamente llegué a tener la posición del segundo de a bordo en la planta porque había relativamente poco personal y muchas demandas, entonces había que cubrir varias posiciones. Y allí fue un entrenamiento muy eficaz. Lo de Augusto fue un buen maestro. ¡Qué bien!
Bueno, estamos conversando con Efraín Carrera Saúd, nos ha venido refiriendo sus primeros pasos en este mundo. Ya es un ingeniero graduado y está en el sur de Venezuela, en esa epopeya de creación de la gran industria hidroeléctrica venezolana. Vamos a una pausa y ya regresamos. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor punto FM. Para algunas sugerencias sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz arroba hotmail.com y en Twitter, arroba RafaelArraiz.
Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.
Estamos conversando con Efraín Carrera Saúd y te dejamos, Efraín, en 1960, allá en la planta hidroeléctrica de Macagua, donde eras superintendente. Pero ahora te vamos a tener ya de lleno en el proyecto de construcción de Guri. Sí, ciertamente, en Macaguá estuve tres años y en el interín arrancó el proyecto Guri, sobre el cual el gobierno tenía mucho interés en que avanzara.
Luego en un determinado momento de la construcción, por razón de mi especialidad, porque en Guri eran prácticamente todos ingenieros civiles, reclutamos unos ingenieros electrónicos y mecánicos que se fueron conmigo a hacer la inspección de los equipos electromecánicos. Los que iban a instalar, los que iban a instalar. ¿Que venían de Alemania?
No, las turbinas venían del Japón, los generadores venían del Japón y los transformadores venían de Suecia. De Suecia. Y quizás la gente no sepa que buena parte del financiamiento en la construcción de Guri se hizo a través del Banco Mundial. Sí, 80 millones de dólares que financió el Banco Mundial.
Que en ese momento era mucho dinero. Era bastante dinero. Bastante dinero.
O sea, ¿que tú viste la creación de Guri desde que inundaron aquel pueblito y Renio Tolina sacó los animales antes? Ya estábamos ahí, ya estaban ustedes allí. Y estaba aquel señor legendario de Guayana, Mendoza.
Rafael Mendoza, la leyenda de Guayana. La leyenda de Guayana, lo conocí, un hombre entrañable de verdad, un amor por esos parques extraordinarios, ¿no? La verdad es que Rafael fue un hacedor extraordinario y su amor por todo lo que tenía que ver con naturaleza, le dimos a Rafael la posibilidad de crear ese parque.
Le dimos todo el apoyo necesario para que... La esencia artística de Rafael hizo este parque también maravilloso. Bueno, y ya después te tenemos como gerente de operaciones para Macaguá 2 y Guri 2, para Macaguá 1 y Guri, lo que estaba en funcionamiento, que eran las dos primeras máquinas, una tercera que estaba en montaje. Claro, porque Guri se inaugura en noviembre del año 68 en presencia del presidente Leoni. Es correcto, sí.
O sea que tú trabajaste desde el comienzo hasta esa primera inauguración. Bueno, y esto por supuesto sigue, ¿no? Y seguimos, seguiste muchos años. Ahí íbamos orquestados entre el desarrollo de la operación y preparar los pasos siguientes para seguir construyendo.
Para seguir construyendo y además una vez que estaba generando electricidad necesitabas tener las líneas de alta tensión para distribuirla en todo el país y eso lo hizo Edelca también. Eso lo hizo, la primera línea cuando se construye Guri con las dos primeras se pone en servicio una línea de 230 mil voltios que iba de Guri a Ciudad Guayana. De Ciudad Guayana a Ciudad Bolívar conectaba con CADAFE en Ciudad Bolívar.
De allí seguía a El Tigre, donde se conectaba con el sistema oriental de CADAFE. El Tigre, Valle de la Pascua, que estaba ya planificado como un nodo eléctrico de mucha importancia. Valle de la Pascua es el centro del país y eso ahorita es un nodo eléctrico importantísimo.
Y de ahí a Santa Teresa, que era la conexión con el sistema central de CADAFE, y con el sistema de la Electricidad de Caracas, que se conectaba con nosotros en Santa Teresa. Ya, y bueno hay un momento además en que, de acuerdo con tu desempeño profesional, pasas a ser vicepresidente de Edelca. ¿En qué año fue eso?
Lo recuerdo, los años setenta, es posible, creo que fue por ahí como el 73. Exactamente, ya tenía 13-14 años trabajando en Edelca, estuviste en la vicepresidencia. Los pasos al principio fueron después y eran más acompasados porque había personal, porque Edelca fue creciendo en la medida en que las necesidades lo fueron imponiendo, claro.
Y finalmente además llegas a ser presidente de Edelca y estás allí durante muchos años, que buena parte del desarrollo hidroeléctrico del país lo coordinabas tú desde allí. No, es casi correcto, ¿por qué no? Bueno, porque realmente había bastante gente metida en esa tarea. Habíamos uno que teníamos una batuta de este tamaño y el otro que tenía una batuta más larga, pero al final del día era una orquesta que estaba funcionando con lo que es más importante: un programa a largo plazo y una visión de largo plazo.
Bueno, aprovecho... Te iba a preguntar esa visión de largo plazo; incluso podemos decir que la tuvo Pérez Jiménez, después Betancourt, Leoni, el primer Caldera. ¿Lo dirías que al primer Pérez también?
Al primer Pérez también. Aunque con el primer Pérez hubo cambios allí... Hubo el cambio del general Alfonso para el general Gómez Gamboa, pero eso fue un cambio bueno y además es un cambio manejado porque a final del día el general Alfonso lo estaban preparando para mandarlo a crear PDVSA.
Claro, por supuesto, sí. No, pero digo que con el presidente Pérez en el primer gobierno cambió la composición accionaria de muchas de las empresas, salió del capital privado y el Estado adquirió todo. En el caso de Edelca, porque siempre fue al Estado. Sí, y el papel de ustedes era no solo darle energía a todo ese mundo de empresas pesadas del sur de Venezuela, sino al país entero.
El país entero, ese era el objetivo. Guayana siempre se concibió como un proyecto nacional, correcto, y muchas veces le oí al general Alfonso decir: la Corporación Venezolana de Guayana para Venezuela. Ya en el mejor de los momentos en que se producía la mayor capacidad, ¿qué porcentaje abastecían ustedes del territorio venezolano?
El 70% de electricidad se ha originado más o menos. El sistema siempre estuvo diseñado, el sistema integrado ya con CADAFE, la Electricidad de Caracas, el VEN, el BAR, todos los hierros de Puerto Cabello y todas esas cosas, estuvo concebido para funcionar con aporte del 60 por ciento desde Guayana y 40 por ciento de las plantas termoeléctricas en el centro y en el centro occidente.
Ahora, Efraín, eso incluso en el caso de las otras centrales hidroeléctricas que están pendientes de terminar o con esas pudiera llegar a ser. Siempre se respetó esa norma, que no es una norma impuesta por un criterio de gerencia sino la norma impuesta por aspectos técnicos asociados como el diseño del equipo. ¿Ah sí? Sí.
Y esto es uno de los temas que hoy en día es una limitante, porque al haberse perdido el equipamiento térmico en el centro, Guayana, el aporte del 60% de Guayana es mucho más reducido, porque aquí el 60% desapareció. Bueno.
En estos días vi que estaba abriendo, reinaugurándose la central hidroeléctrica José Antonio Páez en Mérida o en Barinas, es en Barinas. Entiendo que son 220 mil... Estos son cuatro máquinas de 60 megavatios. 240 mil. ¿Eso es un apoyo importante o no?
Debería ser un buen apoyo para los Andes, la verdad que no sé cuánto hay de verdad en la cantidad de agua que tienen disponible, porque al final del día, siendo un proyecto hidroeléctrico, la cantidad de agua es lo que dice cuántas horas al día puede funcionar.
Ahora, estamos hablando con Efraín Carrera Saúd, vamos a una pausa y ya regresamos. Estamos conversando con Efraín Carrera Saúd sobre toda su trayectoria en el sur de Venezuela, en Edelca. Efraín, ustedes tenían obviamente un mapa, los potenciales hidroeléctricos del país. Además del río Caroní, ¿detectaron algunas otras zonas donde se hubiesen podido construir represas hidroeléctricas?
Sí. No todas ellas con las mismas características del Caroní. El Caroní es un río muy particular desde el punto de vista de su potencial hidroeléctrico, que es fundamentalmente en 600 kilómetros baja 900 metros. De ahí viene la fuerza del caudal, que viene de la Gran Sabana.
En el Bajo Caroní están los proyectos Guri, Tocoma, que está todavía inconcluso, Caruachi y Macagua. Esos son los cuatro proyectos del Bajo Caroní. ¿Caruachi tampoco está concluido?
Claro, aquí está concluido y funcionando. Que se alimentan fundamentalmente de la regulación que le impone el lago de Guri. El lago de Guri es un gran saco de almacenar agua que permite un río que tiene unas variaciones muy grandes porque va desde unos 18 mil metros cúbicos por segundo en invierno a 200 metros cúbicos por segundo en verano. Baja muchísimo.
Baja muchísimo, entonces el lago de Guri lo que es un gran reservorio para regular el río. Ok, ¿que siempre tenga una corriente estable? El lago de Guri almacena útil una cantidad inmensa de agua, unos 136 mil millones de metros cúbicos de agua. Imagina, que es lo que permite usar esa agua apropiadamente en el verano para mantener alimentadas todas las plantas de aguas abajo.
Ok, hay identificados tres proyectos más en el Alto Caroní: el Octogarismo, Aripequín y Tayucay, y uno más en el Paraguá. Pero a la velocidad que están cambiando los precios de la energía eso va a haber que re-evaluarlo, así hay potencial en el Caura, pero no es tan grande como siempre se pensó.
En el Caura. Pero hay un potencial en el Caura y hay otro río como el Cuchivero, el Parguaza, que tienen el potencial hidroeléctrico que se puede decir entre pito y flauta Venezuela podría obtener unos 45 mil megavatios de energía hidráulica. Y hoy en día está en 17.000, 16.000, o sea el potencial es casi el triple.
Entonces sí, pero esos son proyectos más caros. Claro, desarrollar el Orinoco no sería sencillo, fácil, económico, y muchos proyectos pequeños cuya relación económica es alta.
Claro, de modo que tú crees que hacia el futuro más bien lo que se van a imponer son las energías alternativas, sol y viento. Fundamentalmente sol y viento, que son los que tienen menor impacto. Hoy en día está apareciendo una variante que es el hidrógeno, claro.
El hidrógeno. Y vamos a Edelca, Efraín, ahí pasaste 30 años de tu vida, probablemente más, 38 años de su vida. Es de las empresas públicas venezolanas más eficientes que ha habido en nuestra historia hasta determinado momento. ¿A qué le atribuyes el éxito que se tuvo en Edelca?
¿Qué factores intervinieron? Yo se lo atribuyo fundamentalmente a la escuela inicial, ya, de la que tú formas parte. Hablando del Alfonso, Rodolfo Tellería, Pedro Palacio Herrera o Antonio Gómez Bardogna, pila, Rafael de León, pila de gente de primer nivel que fueron al final del día los formadores.
Y que crearon unos criterios empresariales sanos en la empresa y que se mantuvieron. Pero fíjate, yo te lo pregunto con énfasis porque hubo otras empresas del Estado que no tuvieron esos resultados, posiblemente tampoco tuvieron los maestros, no tuvieron a esas personas allí, ¿no?
También la naturaleza... El Metro sí. Una maravilla lo fue, ¿no?, sin deficiencias en su momento.
Claro, y usted cuando te tocó presidir, que fue durante varios gobiernos, estabas ahí cuando el gobierno de Lusinchi, el segundo gobierno de Pérez, el segundo gobierno de Caldera. Entiendo que más o menos hasta esa fecha llegaste, había una continuidad, estuviste en todos estos presidentes. En ningún momento tuviste algún rifes y rafes, como dicen los españoles, en relación con el sentido de Edelca.
En cierta medida no, que yo creo que haya habido algo que yo pueda señalar. Ha habido sus altas y subidas y bajas como en toda cosa manejada políticamente, pero siempre lo llamaban a uno al Congreso a hablar y uno podía dar las explicaciones apropiadas y seguimos.
La segunda etapa de Guri se inaugura durante el gobierno de Jaime Lusinchi, que el crecimiento es muy grande. Pasan de cuántas turbinas, llegan a diez. En la casa de máquinas 1 hay 10 mil megavatios, digo, perdón, 3.000 megavatios en la casa de máquinas 1, la primera que se instala, y en la segunda 7.000.
Es casi el triple lo que hicieron en ese período, ahí estuviste tú muy cerca de todo este proceso. Ahí estuve metido de cabeza en ese proceso, mucha gente. Yo recuerdo que en esa etapa participaron grandes empresas venezolanas y extranjeras, creo que había una empresa brasilera que se llamaba Camargo Correa y comenzó el desarrollo de Guri 2.
Exactamente, y luego se frustró un poco por un manejo y luego se reforzó el consorcio y se terminó la obra. Ahí participaron ya como Clerco con Binkler. Sí señor. Martín Tobar con Edifica. ¿Qué otras empresas recuerda?
Atkinson de los Estados Unidos, que fue quien tomó la batuta cuando hubo la crisis con Camargo Correa. Y se reforzó como empresa venezolana unas empresas de tierra, la de Binkler y la de Arturo Pérez-Briceño. ¿Ediviagro no se llamaba?
Ediviagro, exactamente. Sí, en el lado de los concreteros estaba el grupo venezolano en donde estaba Luis Perro, Libárens, Martinto Barra. Claro, porque la cantidad de concreto que se requirió para construir esa segunda etapa debe ser algo inimaginable. Como seis millones de metros cúbicos.
Y todo ese concreto era venezolano o Cementos Venezolanos. Cementos Venezolanos producían en Pertigalete, en su mayoría. ¿Solo...? ¡En Pertigalete! Ah, solo en Pertigalete.
Claro, pues era lo que estaba más cerca además. O sea, transportarlo era lo más... Lo transportaban por barco hasta el muelle de Sidor, allí lo embarcaban y se bajaban unos silos nuestros de paso y ahí en esos silos los sacan, los camiones los llaman.
O sea que en Edelca ustedes hicieron buena y efectiva la consigna de Uslar Pietri, sembrar el petróleo, porque eso sí fue una siembra del petróleo. Convertiste un país con recursos petroleros y tiene una fuente hidroeléctrica que supone no consume petróleo.
No consume petróleo, hay un valor allí... Si no tuviéramos Guri, ¿cuántos barriles de petróleo diario tendríamos que quemar? Esa cifra se me sacó de la cabeza.
Pero seguramente muchísimos. Muchísimos. Muchísimo.
Déjame decirte, ¿se justifica completamente los proyectos solamente por el ahorro, solamente por el ahorro que representa eso, no? De modo, terminar Tocoma es una gran necesidad.
¿Qué dimensiones tiene esa central? Tocoma es una central de unos 2.000 megavatios. No es muy grande pero no está mal. Está bien y se va a necesitar.
Hoy en día no se necesita porque las demandas están muy bajas. Llegamos a tener una demanda de 20.000 megavatios, ahorita la tenemos unos 14.000 megavatios y con las limitaciones de transmisión, por no tener plantas de generación térmicas en el centro, hace que todavía estemos sobranceros en Guayana respecto a las necesidades del país.
Estamos conversando con Efraín Carrera Saúd, vamos a una pausa y ya regresamos en la última parte de esta conversación. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural.
Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor punto FM. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz arroba hotmail.com y en Twitter, arroba RafaelArraiz. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos.
Somos Unión Radio Cultural. Estamos conversando con Efraín Carrera Saúd, un gerente público venezolano, ejemplar. Efraín, tú además participabas en un holding que había en Guayana, tenías vinculaciones profesionales con todo lo que ocurría allí, ¿no?
Con Sidor probablemente, con Ferrominera probablemente, Alcasa, Bauxilum, porque todo eso formaba parte de un proyecto del que ustedes eran la fuente energética, ¿no? Sí, pero los clientes eran ellos. Ellos eran los clientes, entonces nosotros tenemos que tratarlos muy bien y en un determinado momento formé parte de las juntas directivas de ellos.
Muy bien, para tener una mejor información y una mejor capacidad de respuesta, darle respuesta a los problemas que ellos pudieran tener. Ok, y eso me llevó a ser vicepresidente de Alcasa, de Sidor, de Bauxilum. Muy bien.
Y un momento que yo recuerdo que se llamaba Cafreca era el cambio de frecuencia cuando la Electricidad de Caracas tuvo que hacer un cambio de frecuencia porque iba a conectarse con El Guri. ¿Cómo es eso desde el punto de vista técnico? ¿Cómo fue ese desafío?
Es un desafío que tiene una historia hacia atrás. Venezuela normalmente fue por pequeñas plantas municipales donde cada municipio escogía la frecuencia que quería porque era una red limitada, entonces se consigue en Mérida tenía 50 ciclos, Valencia tenía 50 ciclos, Puerto Cabello tenía 50 y así había... Entonces cuando se decide unificar el país eléctricamente había que unificar la frecuencia del país para poder interconectar el país.
Los beneficios de la interconexión en ahorro de combustible y ahorro de esfuerzo permitió que en determinado momento Venezuela tuviera un nivel de electrificación de 97 por ciento. Eso es altísimo del país, altísimo, y para lograr eso había que unificar la frecuencia y entonces se funda Cafreca para enfrentar el reto fundamentalmente de Caracas y Valencia y Puerto Cabello. ¿Por qué era pasar de 50 a cuántos?
A 60, que es el común denominador del resto del país. Ya, ya... ¿Y un momento en que ustedes vendían electricidad a Brasil y...?
Sí, ciertamente... Al norte de Brasil. El norte de Brasil, eso fue un acuerdo que se hizo en el segundo gobierno del presidente Caldera y se construyó una línea de transmisión que de paso va a la parte del distrito brífero venezolano para suministrarle eso, sigue hasta Santa Elena de Uairén, lo cual electrifica Santa Elena y los pueblitos que están en los alrededores.
Y de allí sigue a Boa Vista. La línea de la frontera para allá es una línea brasileña hecha por los brasileños. Bueno, en los minutos que nos quedan, Efraín, vamos a hablar un poco de ti. ¿Cuántos hijos tienes? ¿Cuántos años viviste en Ciudad Guayana? ¿Volviste a Marigüitar?
Vengo en avión, claro. En Marigüitar lamentablemente no he regresado mucho cuando paso por allí porque ya la familia cercana está... Ya no están en Marigüitar, está muy dispersa esta familia. Bueno, aquí está la vieja, hay un hijo ahí afuera, esos son los dos míos, bueno tengo una tercera también que es mía y tengo tres que no son míos. Muy bien, ¿y cómo fue esa vida?
Ustedes crecieron en Ciudad Guayana. No, uno de ellos creció en Ciudad Guayana porque tú vivías y venías. Yo hubo tiempo de vivir en Ciudad Guayana porque lo demandaba y otro tiempo que vivía en un avión. Lo del avión es verdad, casi verdad.
Bueno, entre otras cosas porque tenías que viajar mucho a los sitios donde tenías relaciones profesionales. Imagino Japón, ¿no? Bueno, pero no tanto para el exterior, ciertamente Japón y otros muchos países. Pero aquí en Venezuela también por razones profesionales.
¿Qué tenías que hacer, digamos? ¿Tenías que venir a Caracas porque aquí había...? Teníamos que coordinar esfuerzos con las otras empresas. Y no siempre eran multilaterales los esfuerzos, eran bilaterales, con Enelven, claro, con Edebar, este... con Cadafro lo resolvíamos aquí en Caracas.
Porque teníamos parte de la organización del sistema, había un comité, habían dos comités que se encargaban de ver el sistema. Un comité de planificación para decidir las expansiones comunes que tenían que afectar a una empresa o la otra y había un comité de operación que operaba el sistema. Había una oficina especial manejada por unas juntas de cuatro empresas, que era la que manejaba el sistema y lo maneja desde aquí, desde El Marqués.
Claro, una torre cuadrada diseñada por Juan Andrés Vega. Ah, el arquitecto. Mira, ¿y cómo te entendiste tantos años con un hombre de tanto carácter como Leopoldo Sucre Figarella? No entendimos. Esa respuesta, esa respuesta...
Leopoldo, un ser inteligente, claro, y si tú no lo haces de una u otra manera era muy exigente, era exigente pero también era un ser humano que claro, entendía, no entendía completamente, y además le puso el alma al desarrollo de esa zona, él es de Tumeremo además, ¿no? Había razones familiares. Sí, sí, sí, era de Tumeremo.
Y ahí se formó además una playa de gerentes públicos importantes alrededor de Edelca, de CVG, o sea que hubo gente valiosísima. El plantel de profesionales que se crearon en Guayana y que se dedicaban durante mucho tiempo a Guayana, inmensa, muy grande, ¿no?
Incluso desde la planificación de la ciudad, donde Juan Andrés Vega tuvo que ver con el joint venture de MIT y Harvard para planificar la ciudad, ¿no? Tú sabes que los inicios cuando se está planificando están hablando de los primeros. Sí, el año 60-61.
El primer año en que se funda la CVG. Sí, Betancourt. Betancourt, allá en Guayana, la Casa General, se reunía mucha gente a generar ideas. ¿Qué planificación de lo que había que hacer? Ah sí, pero escuchabas y veías, aprendías.
¿Hacia dónde iba el desarrollo de aquello? Esa era lo que se le daba importancia, esa fue muy formador. Hay otra etapa tuya en Edelca en el que crean pequeñas centrales hidroeléctricas. Por ejemplo, en Canaima hay una pequeñita que se hizo allí para darle luz a toda la zona.
Teníamos un departamento de mini-centrales cuyo objetivo era resolver los problemas de los pueblitos aislados entre las comunidades indígenas. Mira tú, y eso es una turbina que con eso ya es suficiente, ¿no? Eso uno o dos depende de la incidencia. Canaima tiene 2, dos, que en general tienen una capacidad de 750 kilovatios y ya con eso es suficiente.
No son tonterías, 750 kW, una tremenda plata. Claro. Ahí en Kavanayén, ahí en Icabarú, ahí en Elaponguado, ahí varias partes. ¿Tú te enamoraste de esa zona del país, no?
No es para menos. Yo creo que sí porque, al contrario, no hubiera aguantado tanto... Bueno, pero además imagínate el paraíso terrenal: la Gran Sabana, Canaima...
Absolutamente. Cuando uno quería despejarse un poco se trepaba un cerro de cada cinco minutos en todo el rumbo pasar y ya era suficiente. Bueno, Efraín, ha sido una conversación muy interesante que da cuenta del desarrollo profesional, gerencial tuyo en Edelca.
Imagínate la cantidad de desafíos que enfrentaste durante 38 años en esa extraordinaria empresa del Estado que llegó a prestarle servicios eléctricos al país en un 97 por ciento, ¿estás? No. En Edelca era 60%. El 97% del país estaba electrificado, estaba electrificada en esa época con las privadas y CADAFE, claro.
Así es. El futuro, en los pocos minutos que nos quedan, en un minuto que nos queda, ¿cómo pudiera ser el desarrollo eléctrico? ¿Podría haber participación privada? ¿Es deseable que la haya?
Debería, debería, porque los recursos con que se va a contar para una recuperación son muy grandes y lo sensato es que haya aporte de capital privado. Claro, quizás no en la generación porque eso es un capital demasiado grande, pero sí en la distribución, en la distribución. Sí, fundamentalmente va a ser necesario en la distribución. Claro, claro, y la generación quizás con pequeñas termoeléctricas pudiera hacerlo.
Sí, pequeña o grande, va a depender del momento que se estructura un equipo para que defina cuál es el mejor camino. Bueno, muchísimas gracias Efraín Carrera Saúd por esta entrevista en esta serie de Los del Podio 3, en el programa Venezolanos, muchas gracias Efraín por tu presencia, un gran placer igualmente. Nosotros los invitamos y los esperamos en nuestro próximo encuentro.