Serie Los del Podio
2 de marzo de 2023

Serie Los del podio I. Cap 6. Jimmy Alcock

Serie Los del podio I. Cap 6. Jimmy Alcock

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Jimmy Alcock Pérez Matos. Y Jimmy, comencemos por el principio. ¿Cómo fue esa infancia tuya? ¿Cómo es que su padre, un inglés, se casa con una caraqueña, cómo fueron esos primeros años tuyos aquí en Caracas o en Inglaterra también?

No, yo comencé en Caracas porque mi padre trabajaba aquí y, bueno, yo me fui al colegio de La Salle. Yo vivía casi con mi abuela en ese momento también, que estaba enfrente a San Ignacio.

En la esquina de Jesuitas, en el centro de Caracas. ¿Y vivías ahí en casa de tu abuela? Sí. En dos ocasiones, cuando regresé a Venezuela en el 59, estuve viviendo ahí un tiempo. ¿Y cómo llegó su padre a Venezuela?

Mi padre, bueno, básicamente porque mi padre, habiendo peleado en la Primera Guerra Mundial, fue herido con gas mostaza y estaba muy ciego. Su familia en Inglaterra tenía propiedad en esta zona, que era en el Caribe, y lo mandaron a encargarse de una finca de copra.

¿En alguna de las islas del Caribe? Creo que fue Dominica... No sé, no me acuerdo, porque él se paseó por todo. Y por eso fue que se quedó en Venezuela, porque en esa isla no hay mucho que hacer.

Claro. Entonces él iba dando vuelta y aterrizó un momento en Venezuela, después fue cuando se casó con mi mamá. Vale. ¿Y naces tú primero y tu hermano Frank dos años después? Año y medio. Año y medio después.

¿Y estudian ambos en el Colegio La Salle, incluso antes de Tienda Honda? ¿Era el colegio La Salle del centro de Caracas? No, también yo estudiaba en el de Las Mercedes, hacia abajo, en el colegio de La Salle viejo. El viejo, exacto, sí, sí, sí.

¿Y ahí hiciste la escuela primaria y el bachillerato? Hice... Bueno, yo a los 12 años mi papá se tuvo que ir a Inglaterra a vivir. Entonces, ya durante la guerra, a finales nos trasladamos a Inglaterra para vivir todos allá.

En época de guerras... Claro, estamos hablando de 1944. La guerra no había terminado y se instalaron en Londres. Me acuerdo que todo era cañonazo, pero los bombardeos todavía... ¿En medio de los bombardeos? Se habían acabado, se habían inventado los V2.

Claro. Los V2 ya no tenían protección; tú los veías volando, les separaban, prendía una luz roja y venía para aquí. O sea que hiciste el bachillerato allá en Inglaterra.

Bueno, sí, yo hice un colegio interno en las afueras de Londres, cerca de Cambridge. Entonces allá se llamaba el Saint Edmunds College. Y después estuviste en la Escuela de Química de la Universidad de Cambridge entre 1949 y 1952. Debe sorprender a nuestros oyentes que antes de arquitectura estudiaste química, ¿cómo fue eso?

Bueno, lo único que te puedo decir es que cuando me gradué me di cuenta de que estaba haciendo química. Entonces ya me había cansado en Inglaterra por el clima tan malo, lo que tenía en serio. Sí, sí, claro, yo quería regresar al trópico, mi papá... o yo pude ser mandado a la guerra de Corea.

Claro, ya tenía edad para eso. Entonces, ¿cuándo te quieres ir? Una semana, ya yo estaba... Regresaste en 1952 a Caracas y ya estaba abierta la Facultad de Arquitectura.

Bueno, cuando llegué no, porque había una época de Pérez Jiménez, entonces era que era siempre maravilloso, pero era desordenado. Y yo tuve un año sin hacer nada, así que me imagino.

Entonces Caracas era un sitio de fiesta. ¿Y cómo es que escogiste arquitectura, por qué tenías otras posibilidades que te gustaran también? No, no, tu vocación era esa.

Miren, no. Yo no puedo decir que fue ya, mi mamá siempre decía que yo dibujaba muy bien. Ahí creé la mística de ser arquitecto. Entonces, tú no puedes estudiar nada si no tienes mística.

De acuerdo. Entonces esa mística se fue incrementando y además tú sabes la facultad estaba muy fallada en muchas cosas. Claro. Tú te gradúas el año 1959. Sí.

Y inmediatamente entras como profesor de arquitectura del paisaje y diseño arquitectónico. Eso es lo que llamaba... Mi profesor era José Emil Galia, el uruguayo, y al mismo tiempo él, cuando yo me crié con él, como yo hablaba siempre mucho del paisajismo, con él, el paisaje como arquitectura, pues, ¿no?

Sí. Hablábamos muchas veces porque es una cultura impresionante en la universidad de Uruguay, me cuenta que la Universidad de Uruguay tiene que haber sido muy buena. Claro, Montevideo, sí, y él me contaba de los proyectos. Acuérdate que él fue el que hizo el Edificio Polar, entonces yo caí en el Edificio Polar y dominaba toda la época, las guerrillas aquí.

La autopista era a cada rato tiro que venían desde la universidad. ¿Tú trabajaste con Galia y Martín Vega en el diseño de la torre Polar? No, no, no, fíjate.

Es un proyecto de ellos, sí, pero se separaron. Sí, Martín que fue un gran amigo también, claro. Pero Martín estaba siempre en la oficina al lado y, bueno, siempre me acuerdo que Martín Galia me decía, mira, a las cinco de las tardes Martín empieza a pasear para ver lo que ha hecho y por una atención, pues, se te va para atrás y te va a examinar todo lo que te va a decir. Te veía un barbillar y así era Martín, tenía una vista crítica de la del clavo, no había discusión con Martín.

Mira, tú Martín era él, tiene una mentalidad de observar y saber qué es lo que estaba haciendo uno como nadie, todo lo que... Y Galia puede ser uno de cimera. ¿Lo que te diga, Martín? Eso es, o sea que trabajaste un tiempo con Galia y después te apartaste y fundaste tu propia oficina, Alcock Arquitecto.

En el año 1987 se asoció contigo tu sobrino Frank Alcock San Román. Empezó la oficina Alcock y Alcock Arquitectos y lo que es desde el año 87, digamos que tu obra ha estado muy en asociación con tus sobrinos. Sí, sí, excelente, bien.

Y entonces vamos a revisar, Jimmy, primeramente la obra pública del edificio público. Estoy seguro de que los oyentes se van a sorprender que diseñaste el balneario de Macuto en el año 1960. Bueno, justamente... ¿El de Las Palomas?

Sí, sí, justamente, fíjate, a mí fue la época de Rómulo Betancourt y Rómulo Betancourt tuvo la idea de crear balnearios para el público de Caracas, entonces daba de gobernador Carlos Guinan y él me escogió a mí. Entonces yo tenía que primero alquilar el helicóptero para ver dónde eran las playas, vistas del aire.

Y yo voy a coger, seleccionar tres sitios que eran las playas y los servicios, especialmente el estacionamiento. Y el litoral de nosotros muy vertical, entonces yo lo que estaba buscando es un sitio donde pudiera haber capacidad para hacer una inversión importante de una playa, no es un... tiene que tener servicios, restaurantes, todo ese tipo de cosa, y eso es, yo escogí tres sitios.

¿Cuál fue? Catia la Mar, Macuto y Naiguatá, porque en los sitios... ¿Y los tres se hicieron? Los tres se hicieron, pero yo lo hice porque, fíjate, yo escogí los sitios y yo me quedé con Macuto, porque yo conocí Macuto de chico que iba a Macuto en los carnavales, Semana Santa.

Porque los Perimaltos tenían cinco casas allá, entonces siempre llegamos. Pero Macuto fue esa, es una buena apertura. Además ahí estaba Reverón. Aquí en tu conocimiento es que mi tía Mary, mi tía Mary era íntima de Reverón y nos llevaba a casa de Reverón; yo veía a Reverón pintando ahí, se da todo lo que le hacía, él ponía su caballete, corría hacia atrás y salía corriendo, está.

Que era como un torero. Mira, era lo mismo en su casa. Reverón era... Yo lo que conocí a Reverón es eso, pero también vi cómo él arregló el matrimonio de mis primas, yo estaba chiquito, como llevar las coladas a mi prima, y me acuerdo que Reverón cuando ellos estaban y pasaban su luna de miel en Macuto.

En la Quinta Letras se llamaba eso. En realidad era antes de las Quinta Letras, era Macuto-Macuto, donde está lo termina... Bueno ahí está, bueno. Y en edificios públicos, después del balneario de Macuto viene el Paseo Las Mercedes, que entiendo que lo empiezas a diseñar en 1967 pero probablemente se inauguró dos o tres años después.

Mira, más. Es un proyecto más largo y más difícil que yo he tenido. Verdad. Primero eran tres parcelas. Yo, esa parcela tenía uno de los Dota Olas y yo le dije a Beclá, mira esta oportunidad, ella compró una, ella compró lo mejor.

Y después vino Gustavo Cisneros, compró otra, y después vino Ricardo París, y cada uno tenía sus propiedades. Entonces yo tenía que respetar para un conjunto con una junta de la atación, hacer una unidad dividida. Pero mi prima decidió que ella no iba a usar sistema concreto, el sistema que yo usé es un sistema mexicano de estructura que se estaba experimentando, y mi prima no quiso tomar el riesgo. Yo voy en concreto.

Eso de nada, ¿qué significa? Fíjate. Yo te llevo módulos de 14 metros, todo depende del estacionamiento, la relación es un estacionamiento. Bueno, en la próxima parte del programa nos sigues relatando cómo fue la construcción del Paseo Las Mercedes, un centro comercial, pues, emblemático de Caracas. Ya regresamos. En breve continúa, ¡Venezolanos!

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Entonces, Jimmy, estábamos hablando del Paseo Las Mercedes en las tres parcelas, la de Ricardo París, que creo eran los dueños de Supermercados Victoria. Eso es la razón de tener el supermercado ahora, lo entiendo por primera vez. Gustavo Cisneros y Beclá de Lutini. Exactamente.

Se pusieron de acuerdo los tres y tú diseñaste el Paseo Las Mercedes. Y se debe haber inaugurado alrededor del año 74, probablemente. Mira, te voy a decir una cosa, este es un proyecto más largo que yo tenía, seis años. Seis años, cuatro años de proyectos, dos de ejecución.

El hotel es bellísimo, por cierto. Bueno, sí, esa es la carilla del hotel. Ya yo tenía un hotel y yo tengo un edificio de oficina atrás en la parcela de Ricardo. Sí, y Diego Cisneros, que era el que representaba al grupo Cisneros, el padre del padre quería hacer un edificio de oficina, pero Ricardo no quería que se metiera sobre su techo.

Sobre sus techos, bueno. Y después del Paseo Las Mercedes viene una de las grandes obras de Caracas construida por ti, diseñada por ti, que es el Poliedro de Caracas. Eso tiene una historia muy interesante porque es una obra pública que te encarga el presidente Caldera en ese primer gobierno de Caldera.

Sí, mira, fue, digamos, interesante porque el proyecto más rápido, Caldera me dio setenta y dos, enero a setenta y cuatro, que yo entrego así, no me dijo si tenías dos años, él tenía... Él quería tres edificios con una sala de conciertos, unas salas de exposiciones y una sala de convenciones. Presidente, obvio, yo voy a buscar la mano. Yo me monté un gavilán, en frente, de vuelta por el mundo.

Decidí que entonces la solución era un edificio para esas tres cosas. Claro, que eso es lo que él quería, y además, no, eso si hubiera hecho el sistema tradicional que hace en todo el mundo, que se agarra una estructura y le monto después el techo encima de la estructura, implica ya un problema de dilación. Entonces yo decidí, yo conocía todo el trabajo del Buckminster Fuller.

Claro, que es la cúpula geodésica, entonces lo escogí porque yo podía ser el domo independiente de lo que quisiera adentro. Y mientras tanto yo había diseñado las gradas, no tenía que tocarla estructuralmente, y mientras tanto yo había hecho mis tanteos de lo que yo quería hacer, pasé cada 15 días allá en los Estados Unidos revisando cómo se estaba haciendo.

Y rápidamente eso es un sistema como mecanos. Bueno, justamente la ventaja que tenía era que se trajeron las piezas del mecano en avión, inmediatamente, y no se había terminado de hacer la estructura de concreto cuando yo escogí el terreno que tú quieras en el hipódromo. Porque yo le había sugerido a poder texturar, porque estaba al lado de la autopista y me daban, no te metas con los militares.

Te metiste con lo hípico, que era un hueso fácil, ¿no? Lo peor que más tocaba mi vida es los hípicos y además tiene mucha prensa y me bombardearon una noche durante el proyecto y yo tuve de la rabia que yo tenía porque era trabajo fuerte varias horas. Me llevó unos carros que estaban parados en El Cafetal por las rabias. Los hípicos me bombardearon, pero sí, era todo a favor de ellos, bueno, no, pero que yo estaba en contra, claro, pues, lo tenían que al teléfono puso porque financiaron eso. Y les quité el estacionamiento más importante que tenía.

Bueno, y ahora viene el Paseo Orinoco. ¿Eso dónde fue? Eso fue un concurso en Ciudad Bolívar. ¿Y ese paseo se construyó, no?

No, pero es una sensación más bella que yo he tenido porque era hacer un trabajo público para la ciudad de Bolívar, al lado del río, y fue un proyecto que me gustó muchísimo. Ese es el tipo de proyectos que a mí me... de emoción ahí, sí.

Bueno, como también yo hice Debajo de las Flores, esa zona ahí, yo me la gané por concurso cuando yo era estudiante. La Plaza de las Américas. Ese proyecto, pero tampoco se hizo. Y este sí se hizo y es uno de los edificios que a mí más me gusta en Caracas, la Torre Las Mercedes.

A esa gente vamos a explicarle dónde está, está muy cerca del Cubo Negro, muy cerca del Edificio General de Seguros, al lado una torre bellísima con como dos volúmenes que se integran unos con otros. En realidad no es un solo volumen, pero que tiene como una torre y un anexo, pero esta es toda oficina y el problema era que un proyecto de oficinas, ¿no? Sí.

Y lo es pues. Pero tú sabes, tenía una ventaja la que yo aproveché, conectaba a Chacao con el centro comercial El Cubo Negro y yo lo que quería le propuse tanto al ingeniero municipal, que ese edificio yo no quería tener restaurantes de todos los arriba porque el aire me contaminaba de olor del restaurante y propuse hacer un centro comercial debajo.

De todo lo difícil que yo, porque la gente también tenía que atravesar las calles, claro, y había accidente cada rato. Claro. Eso no me lo aceptaron, pero sí, esa conexión yo ya establecí arquitectónicamente. Incluso con una obra de este escultor famoso italiano en todas las...

Y después el NEDO que me hizo del grupo los ascensores, acá todo eso lo hizo NEDO y fue uno de los proyectos grandes. Y después viene un edificio que uno se asombra que tenga esta edad y que parece que hubiese sido hecho ayer, que es el Parque Cristal.

Sí, estamos hablando de un edificio que tiene casi 50 años y parece hecho la semana pasada. Bueno, ese edificio también fue... este terreno estaba libre, tenía una bomba de gasolina, pero yo tenía una manzana. El problema de la torre de Las Mercedes era que estaba situado en La Francia, como iban desde un sitio clave.

Yo tenía de un lado ya estación del metro y tenía el parque... y enfrente tenía la parada de autobús y todas las gente que vivían en los Palos Grandes no tenían aceras ni siquiera en esa época. Claro, mira, lo hay ahí una plaza prácticamente, sí, tengo el proyecto es para una plaza.

La base es, y yo lo que hice nunca le puse comercio hacia la calle, todo fue interno, inmediatamente escalera mecánica, voy a otro piso, se me conecta, de ahí se iba, porque toda la propiedad horizontal en Venezuela se originó en Los Palos Grandes. Y además sentaste un precedente porque las otras torres que se construyeron en esa misma acera norte de la Francisco de Miranda pues respetaron las aceras y hicieron también aceras muy amplias, no tanto como el del Parque Cristal, que es práctico una plaza.

Lo que es un aplaco, fíjate, el del Parque Cristal, todo el interior, el libre circulación es deleite y no tenía, no permití comercio en plantas, solamente bancos. Banco. Quedaban hacia la plaza interna, claro, pero nada de comercio en las fachadas.

Claro, y después está la Torre Proa que es del 1990, entiendo que en el centro de Caracas. En el centro de Caracas, eso fue para el Banco Exterior y fue un proyecto también estupendo, un terreno dificilísimo, ¿no? Francia acuerda muy bien de eso.

Y fue difícil y fue un reto importante. Cuando hay un reto cambia las condiciones de arquitectura, ya incentivo para hacer algo que resuelvas a tu manera. Bien, entremos ahora en la vivienda multifamiliar que siempre ha sido un tema, por lo que tú señalabas antes de los promotores. La primera es el edificio Univel, ¿se llama así?

¿Un nivel? Sí, exactamente, en la avenida Casanova, en 1963. Mira, ese fue otro, otro bocado, porque una parcela pequeña en esquina y tenía que justamente hacer un planteamiento pequeño de apartamentos, lo que quería el cliente era apartamento. Es un juego volumétrico más que nada, me quedó muy limpio desde el punto hasta mí, ¿o no?

Sí, satisfecho. Bueno, sí, te voy a decir por qué, porque me tocó un terreno igualito más arriba en la misma dimensión, en las mismas esquinas, y tuve el reto de tener que hacer una cosa totalmente diferente a esto. Entonces el tratamiento de una esquina directamente, y en esa esquina yo pongo circulación vertical.

Eso es un reto que había, ¿no? Claro, pero son dos cosas totalmente diferentes, que era lo que había que plantearlo. Y al año siguiente el edificio AB en el año 1964. Y en la próxima parte del programa, que ya vamos hacia la tercera parte, vamos a hablar de un edificio y yo particular estimo muchísimo porque lo visité mucho durante muchísimos años, que es el edificio Altolar. Ya regresamos en esta conversación con Jimmy Alcock.

Jimmy, vamos a hablar entonces del edificio Altolar, 1964-1965, que es uno de los grandes edificios de apartamentos que hay en Caracas, que tú prácticamente como que arropaste el cerro. Bueno, era este, fue un planteamiento también muy diferente, eso pertenecía a uno de los socios de Inocente Palacio allá. Y él se iba a hacer su casa ahí, él se iba a hacer la casa.

Y había hecho un camino y un muro, pero los que compraron el terreno estaban empeñados, yo no hiciera un edificio, sino tres edificios exactamente iguales primeramente para más económicos, menos honorarios profesionales, eso fue la finalidad, ¿no? Pero yo no entré primero, no me caben tres, es una topografía muy fuerte.

Sí, no me caben tres edificios y se los demostré. Yo les voy a hacer un planteamiento que se adapte al terreno, las condiciones del terreno, en el mismo tiempo yo estoy viendo la visión hermosa de Ávila, esto, o sea, la vista ya, eso te abre el camino, lo que tú quieres.

Claro, en un edificio que tiene una forma de bastón porque está adaptando a la curva. Es un bastón, es un bastón tal cual mismo. Yo no podía hacer más de cinco pisos en esa época, si hay en esa zona, entonces, y los apartamentos por dentro tienen hasta patios, bueno, extraordinarios.

Es como tú no sientes que estás en un apartamento como tal. Lo bueno que tienes es que yo tengo el Ávila por delante y la vista, y por detrás yo creé un jardín de árboles, tenías cerro del vecino, pero tú les entras, tú caminas. Tú le entras al apartamento por ascensores y después corredores que dan hacia un jardín.

Entonces digamos ese es el atractivo y al mismo tiempo yo creo como cuatro diferentes penthouse que, por cierto, amigo mío como Miguel Arroyo y varias personas. Sí, Osvaldo Trejo, un niño vivieron ahí. Exactamente, William, que fue gran amigo, sí, vivía allí.

Y Osvaldo Trejos se hizo en ellos todos porque eran apartamentos muy económicos, eran muy compactos, no tenían circulación interior. Sí, creo que Gego vivía ahí. Gego también.

No, los que Gego ahí, yo pasamos muchísimas horas allá en proyecto. ¿Qué hicimos? Que fue otra gran persona en Venezuela. Claro, sin duda. Bien, y después de Altolar viene el edificio Deaco del año 1967. Por algún motivo no lo ubico en el espacio, ¿es en El Rosal, en la avenida Venezuela?

Ah, no. Sí, sí, sí, sí. Bueno, eso fue otro también porque también tenía sus indicaciones para apartamentos, ya con muy poca construcción y fue también un reto bien interesante, también porque yo sabía que a la hora de verdad se iban a convertir en oficinas, pero yo tenía que presentarlo como apartamento, como apartamiento, para que me lo probaran, ¿no?

Claro. Pero, o sea, esos son todos los edificios pequeños, son los que son arquitectura. Los grandes son repeticiones. Ah, mira, ¿eso es un punto importante? Bueno, mira, es así, y esto cuando tú tienes seis pisos o siete meses, todo tú haces lo que te da la gana, como vamos a decir, como una obra escultórica, claro.

Y esos dos edificios también ahí se desmanece fácilmente para uno. Como arquitectura, es una obra barata últimamente, pero esos son esos bombones que te tocan en la vida. Bien, y veamos ahora las casas que probablemente sea la obra más extensa del arquitecto Jimmy Alcock... La primera es tu casa, el año 1962.

En el año 62, una casa en el Alto Hatillo era más o menos el fin del mundo. Bueno, yo sé que la carretera de tierra y al mismo tiempo yo vive en Los Chorros y yo veía las nubes allá arriba, quiero vivir ahí arriba, entonces yo me compré. La parcela era también un pueblo de Rómulo, que nada valía.

Claro, claro. Entonces yo compré una parcela en una zona cerrada con talud y con una gran vista del Ávila. El Ávila es siempre... Sí, protagonista. Me hacen los proyectos, te hace los proyectos.

Y bueno, quienes conocemos esa casa vemos que antes de hacerla la casa ha debido ser un barranco, porque por propiamente la casa como una estructura espigada, digamos. Bueno, fíjate, yo trato de no tocar la topografía. Tuve que tocar aquí para hacer un plano, pero yo hice dos muros.

Un muro pasé 200 metros cuadrados de jardín, en toda la imagen se ha convertido a un bosque hoy en día fabuloso y yo hice esa. Hay una parte, mi casa tiene ese jardín importante. Claro, muy importante además en tu vida y la vida con Carolina, a Poncele, es tu esposa.

Porque ustedes se ocuparon de ese jardín. Bueno, Carolina se dedicó a eso, no, sí, pero fíjate lo más importante también de esa casa es que yo decidí empujarla lejos de la calle. Lejos de la calle, ya yo sabía que la estructura tenía que ser... Yo hice cuatro columnas, nomás.

Y ni siquiera era esquina sino es un cuadrado en el medio, las cuatro columnas, ya, pero una tremenda viga de 11 y pico metros cada uno. Y después desmonté ocho de hierro del tal tamaño que nunca se siente la estructura arriba sino cuando llega al techo, que ya tienes otro problema. Claro.

Pero yo no... La estructura en este caso es siempre, la estructura es como dicen mis primeros, siempre la estructura es la base de todo y es verdad. Es verdad, yo hice evadirla por las dimensiones. Y hay otra casa, algo que en 1974, eso debe ser un error de transcripción.

¿Y viene entonces la Casa López, que sí es de 1974? Sí, sí, esa la casa lo fue otro reto también, porque ellos me enseñaron un terreno. ¿Ese es donde? En Ceucán. Era Leopoldo Padre que era primo de Carolina también, ¿no? Claro.

Entonces incluso eso fue un proyecto... Yo conozco esta casa, ese fue un proyecto cuando ellos se casaron y mira, te traes el regalo, un proyecto para tu casa. En Cebuca, claro. Pero fue otro reto interesante.

Las casas tienen algo que no tiene... la casa tiene muy atractivo para uno de todo lo para mí que es, primero, su implantación en su situación del terreno, la relación con el terreno y como por lo menos quince otros determinantes, que si la luz, el sol, los vientos, la humedad. Entonces todas esas cosas son determinantes que tienes que tener en considera para llegar a una conclusión.

Porque como me pasó al principio, hay bien cosa y no había atacado porque no lo había entrado. Me obligaba a rehacer o quizás hasta comenzar de nuevo el proyecto. Yo siempre escribo primero lo más importante del programa del cliente, ese programa tiene que ser escrita y como la Biblia de lo que va a hacer. En eso surge de una o dos conversaciones tuyas con el cliente en la casa.

Muy típico, es un documento que él firma porque entonces los clientes siempre están caminando, quiero dos dormitorios más, no, ponme aquí un bar. Si tú no tienes este orden se te vuelve mucho. Ok, te llevas al cliente a firmarte lo que él quiere y un compromiso. No, él me dice, es que me escribe obligatoriamente su necesidad, su programa.

El cliente es el que manda, yo no le digo nada cómo va a vivir. Yo hago su proyecto, pero él dice todas las necesidades. Eso es fundamental, es una regla. Claro. Y entiendo, por ejemplo, que una casa como la Casa Cisneros, que tiene ese enclave y ve el cerro, tú ahí particularmente respetaste mucho el entorno, o sea, es jardín privilegiado allí.

Te voy a decir una cosa, es cuando me llevaron los terrenos. El terreno no tenía vista, estaba en un barranco también allá del Country Club. Quiero tener un bosque, una quebrada de abajo. Yo me estaba volviendo un ocho, entonces, un día, cuando se me ponía el proyecto, yo voy a buscar el Ávila otra vez.

Empujé las casas hacia el bosque y la puse a ver la pata del Ávila, ¿ok? Entonces yo estaba bien, tenía algo... Una casa tiene que tener algo, algo que te extrae. Y tú sabes, siempre lo es el altar que uno tenga en Caracas. Claro, es la guía que puedes tener.

Bueno, no hay nada como el hábito. Claro, por cierto que muy cerca de allí está el edificio 606, que fue uno de los últimos que hiciste en viviendas multifamiliares. Sí, un edificio de apartamentos muy buenos, muy sólido el edificio. Relátanos un poco aunque sea anecdóticamente la relación con los promotores, que en las viviendas multifamiliares no suele ser muy fácil.

No es lo más complejo de un proyecto, pero en este caso estaba el Country Club ahí en la casa de una prima mía. Claro, terminando el Country y empezando La Castellana, exactamente. Era de una prima chiquita, Zuluaga, y de Napoleón. Y yo conocía bien el terreno y además que esta gente quería hacer otro tipo de apartamento, porque siempre los apartamentos eran de máximo 200 metros cuadrados, casi nunca 150 era el mercado.

Entonces en Caracas, en esa época, Caracas explotó con un edificio apartamento, claro, pero aquí este era otra cosa. Entonces tenía dos problemas, uno un sitio fabuloso, bien, pero abajo tenía una ranchería, claro, entonces la única solución fue que yo no... Yo tenía vista, pero yo creé unas... Pero tenías el Ávila también, ¿no?

Tenías el Ávila. No estaba ahí, tenía árboles por detrás y otro edificio. Ah, pero yo lo que hice fue crear unas jardineras de un metro 20 de ancho. De tal manera que tú estás viendo las vistas del sur de Caracas, que son los cerros, el sur de Caracas muy bello también, bellísimo, claro. Entonces yo veía al sur para no ver los ranchos.

Claro, por eso es una edición más importante, toda estabas tratando de resolver allí. Bueno, mira, el problema siempre tiene que ver algo que te atrae y que la va a traer a gente que va a vivirlo. Sí, bueno, en la próxima parte del programa y las últimas seguimos hablando de la obra arquitectónica de Jimmy Alcock. Ya regresamos. En breve continúa, Venezolanos.

Somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estamos conversando con Jimmy Alcock.

Jimmy, estábamos hablando de las casas que has diseñado en su mayoría, ¿verdad? En Caracas, sí. He hecho también en la Antilla, Barbados, de ese tipo, pero Caracas. Mira, lo importante de los proyectos que uno hace, si uno lo hace en su propio país, conoce el clima, conoce las condiciones, conocer el tipo de construcción que se pueden hacernos.

Y una vez le pregunté a Pei, que era muy amigo mío, cómo haces tú para hacer edificios en todas partes del mundo. Tiene que conocer las ordenanzas, conocer la gente. Yo contrato a gente del sitio y me indica, pero al día de hoy así me convenció, ¿no? Pero todo lo que él hacía era genial porque tenía mucho talento y donde fuera, en China, contrataba a gente del sitio.

Bueno, sí, pero él es el que creaba la cosa. Claro, era su responsabilidad con él, claro, pero atendía a las sugerencias de los conocedores del lugar. Bueno, mira, es que yo te digo, te pone un problema en China. Yo tengo que ir al chino a ver el reloj, qué es lo que hay alrededor, qué es lo que voy a tratar, cómo son los vecinos.

Claro, entonces hay una serie, y los llamo determinantes, que son fundamentales para hacer un proyecto. Jimmy, ¿y de los arquitectos venezolanos a quiénes, qué obra admiras particularmente?

Bueno, mira, yo me formé con Galia primero porque fue profesor mío y hoy en día le debo a Galia ser arquitecto. Él justamente, todo eso lo aprendí con Galia. Yo tuve tres años en su cocina, pero en un momento yo estaba de...

Galia salía mucho a entrar. Siempre esperaba cinco, seis horas tarde que le regresara porque me diera algo. Uno es tan dependiente de otros y digo no, yo voy a trabajar solo y yo tomar mi decisión y hacer mis propios errores. Eso son muy formativos, ¿no?

Mira, la formación. Los errores son la formación y mira, y además tenía Martín Vega Lago, que era un crítico impresionante. ¿La obra de Villanueva te parece interesante? Bueno, primero es en los libros de él, sí, toda la manera fue profesor mío, pero fue profesor de historia de historia de arquitectura y su casa era las caseras brillantes.

Él llegaba a clase, se paraba en frente del pizarrón, en una hora, todo el tiempo haciendo croquis con tiza y ahí terminó la clase, pero era brillante. Yo tengo los apuntes todavía que yo tomé de esa clase, tengo dos apuntes, él y las de gracia nos aparecen sobre Venezuela. Esas son dos cosas, que estos son tus enseñanzas de dos tipos tan diferentes, pero que tenían su manera de, primero tiene una gran cultura y especialmente la historia de la arquitectura es la base de conocimiento.

Si tú no sabes lo que vino atrás, no vas a saber cómo ir adelante. De acuerdo. ¿Y fuiste alumno de Tomás Sanabria? No te tocó. Fui muy amigo de Tomás porque Tomás fue director del escuela en esa época que tú estabas estudiando, sí.

Bueno, pero no, él mira, en esa época era de Julián Ferri, fue el decano continuo y incluso William Ossot también. Yo comencé con William Ossot al primer año. Era William Ossot que era arquitecto, pero básicamente ingeniero y un dico de una cultura también impresionante, que me enseñó la materia más brava de todo, era lo de la descriptiva. Esa es la clave a las siete de la mañana, si no entraba y era otro que se fajaba ahí a dibujar, hablar y después te ponía el problema.

La idea era justamente poder idear y dibujar la penetración de volumen en el espacio, ya un sistema escultórico, sí. La penetración del volumen y tú lo tenías que hacer geométricamente. ¡Exactamente! Claro, eso fue William Ossot. Te ayudaron muy duro, pero si tú no llegabas así te quedas afuera. Así es duro. Pero era disciplina alemana.

Descendiente de alemanes, sí, pero él era correcto. Tú tienes que tener algo para que la gente te diga sí o no, o si lo vas a aceptar o no. Claro. ¿Qué otros arquitectos venezolanos recuerdas que te, cuyas obras te parezcan interesantes?

Mira, hay muchos, hay mucho, pero yo te voy a decir, básicamente Galia fue el que me formó a mí y yo lo digo... Galia construyó muchísimas obras de viviendas, sobre todo viviendas multifamiliares, creo que muy poca oficina. Él era brillante para meterse a los clientes en el bolsillo, pero con buena arquitectura. La arquitectura de vivienda es un multifamiliar, peor, peor proyecto que le puede tocar al arquitecto, en serio, porque no depende de ti.

Yo digo que el Poliedro, la ventaja es que lo hice yo, claro, Caldera me dio el chance. Exactamente, pero cuando tú le haces un edificio de apartamento, tú tienes que seguir instrucciones. Claro, claro, porque es comercial...

Bueno, pero Altolar tiene el sello tuyo, ahí pudiste hacer lo que te pareció. Sí, eso sí es verdad, pero tal cual, porque yo no sabía, desde que yo empezaron, cinco tres edificios en un terreno que no aguantaban y tuve que demostrarlo. Y en el mismo tiempo, los primeros dibujos se empezaron a dar cuenta de que nunca confiaron, porque aunque no lo vayas a creer, el Altolar no se vendió como les gustaba a ellos.

O sea, cuando se abren inmediatamente... El Altolar no se vendía porque tu apartamento llegaba a un medio nivel. ¿No estacionabas los carros? No, abajo. Tú cogías ascensores o escaleras por ese corredor que estaba para los jardines. Tuve entrada a la puerta medio nivel, bajabas medio nivel al salón y las partes sociales del servicio, subía medio nivel a los dormitorios, muy apartamentos muy complejo, muy compacto, ¿qué te quiero decir?

Y eso fue la... después hoy en día lo andan buscando por todos lados. Claro, y yo veo en tus casas, las que conozco unas cuantas, un sentido del trópico, esos son casas caraqueñas del trópico, digamos así. Yo no veo tal cual esas casas unos guiños europeizantes o norteamericanos, son casas venezolanas.

Mira, por eso yo te conté de lo de Inglaterra. Tenía 15 años y me quiero ir para el trópico. Cuando tú llegas en invierno, y es invierno inglés, que no es qué frío sino es de lluvia y neblina todo el tiempo, tú quieres vivir en el trópico. Yo no me mudo del trópico, claro, claro.

El trópico es lo que entonces mi papá entendió porque además esa posibilidad de tener que pelear, y me da también una anécdota a que te relato vinculada con esto. En Bejuma hay un alemán que tiene una posada y un amigo le pregunta, pero usted ¿qué hace aquí en Bejuma? Y el alemán le dice, ¿usted ha ido a Alemania? Entonces mi amigo le dice, no. Vaya para que entienda por qué yo estoy en Bejuma. Y eso es Alemania también.

Claro, porque Alemania es muy nublada también, es Europa. Es Europa en general, de Francia también es así. Sí, pero el Mediterráneo es lo que lo sabe. Otra cosa, Italia, esto es más latino. Si dicen que Francia es latina, pues no es. Sí, quizás el sur, quizá el sur es un poco más mediterráneo, pues. El Mediterráneo es sin duda, y a otra cosa, claro. Bueno, ¿y están las casas Botón, la Benayín?

La San Judas Tadeo, la Casa San Pedro, la Casa Carrillo, la casa Solera, entiendo que en esta última, aunque no la conozco, hubo un cambio en los materiales porque muchas de tus casas son del ladrillo, ¿en este caso no? No. Ok. Primero hay una condición, el ladrillo, yo nací con ladrillo por Galia también y manejar el ladrillo...

Ahora lo entiendo. El ladrillo es material ideal, mantenimiento cero, pero tiene un problema, la textura es ladrillo para la gente que va a vivir en una casa. Tú no puedes colocar un cuadro sobre una pared, entonces fíjate, todas esas cosas lo empiezo y yo tengo que aprender el friso liso óptimo para tú colocar tus cosas en tu casa. Claro. En los interiores no, pues digamos, tiene que haber frisos de lo que estás haciendo.

Bueno, yo hice muchas casas con ladrillos, sí. Y todos los edificios de ladrillo por el mantenimiento, claro. Por el mantenimiento del ladrillo, mira, todo eso es difícil, que tienen toda la vida mía y ya están igualito por fuera hoy en día. Claro, pues si lo haces con otro revestimiento cada 20 años hay que cambiarle el revestimiento.

Incluso yo escogí uno, una esa que está en Rosal, intenté uno nuevo, pero una superficie rugosa y grisosa muy buena se ha mantenido muy bien. Esto quiere decir que el acabado exterior es un puro mantenimiento, no es belleza ni nada.

Bueno, hemos llegado al final del programa, qué lástima. Giancarlo Caravaggio es nuestro director técnico, porque yo hubiera seguido hablando una hora más con Jimmy Alcock. Pero bueno, habrá otra oportunidad. Jimmy, muchísimas gracias por haber aceptado conversar con nosotros.

Y gracias a ti porque todas las preguntas que me hiciste, ninguna las dudé ni le tuve miedo. No, y respondiste todo en gran precisión. Muchísimas gracias. Bueno, esta es nuestra serie Los del podio y nos escuchamos en nuestro próximo programa.

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