19 de abril de 1810

Los sucesos de Bayona abren la Caja de Pandora

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy estamos haciendo un programa especial con motivo del 19 de abril de 1810; este programa interrumpe un paréntesis en la serie que venimos desarrollando. En esta ocasión hablamos de los hechos del 19 de abril de 1810 en Caracas. Para entenderlos hay que ir a Europa y específicamente a marzo de 1808, cuando Fernando VII, entonces príncipe de Asturias, logra que su padre Carlos IV abdique a su favor.

Fernando VII, para lograr esto, se va a valer del descontento que reinaba en contra del ministro Manuel Godoy; aquí la mayoría lo hacía responsable de las calamidades que estaba viviendo el reino entonces. Para ese momento en que Carlos IV abdica a favor de su hijo Fernando VII, ya Carlos IV había autorizado el paso del ejército napoleónico hacia Portugal. Esto va a ocurrir después del Tratado de Fontainebleau, que se firma en 1807. La situación era muy comprometida, tanto que Fernando VII, ya con la corona en su cabeza, busca que Napoleón lo reconozca.

¿Por qué? Bueno, porque finalmente Fernando VII está gobernando en un reino por el que ha pasado nada menos que el ejército napoleónico en una de sus ramas de expansión continental europea. De modo que poco podía ser el ejército peninsular frente a aquella masa gigantesca del Ejército Napoleónico. Fernando VII se aproximó a Napoleón buscando que este lo reconociera como rey, y Napoleón no responde. Napoleón lo cita a ambos, a Carlos IV y a Fernando VII, a reunirse en Bayona, ya territorio de Francia.

Estos sucesos van a ser conocidos en la historia como los sucesos de Bayona. Allí lo que va a ocurrir es que Napoleón desecha la corona de Fernando VII y la de Carlos IV, ambos presentes, y coloca la corona sobre su hermano José Bonaparte. Lo que deja fuera del poder tanto al padre como al hijo, Fernando VII.

Tres días antes de que esto ocurra, cuando ya se sabe, ya se presume que eso es lo que va a ocurrir, comienzan la resistencia y las rebeliones dentro de la Península Ibérica frente a la invasión napoleónica. Hay que decirlo: es una invasión pacífica desde el paso del ejército, pero una vez que Napoleón coloca la corona sobre su hermano José ya no es una invasión circunstancial en el paso de un ejército hacia Portugal. Es un imperio que está apoderándose de otro y que ha colocado a su monarca en cautiverio en Bayona. Estos hechos son los que van a desencadenar varios hechos vinculados con América.

Porque las noticias de las abdicaciones de Bayona van a llegar muy pronto al continente americano. En el caso caraqueño y en el caso venezolano van a llegar en julio de 1808. ¿Cómo llegan? Bueno, un ejemplar de The Times de Londres llega a manos del gobernador de Cumaná, entonces don Juan Manuel de Cajigal. Y él remite este ejemplar al general Juan de Casas, entonces capitán general de la Capitanía General de Venezuela.

Juan de Casas no entiende lo que se dice en el Times porque no habla inglés y le pide a un joven venezolano que sí es políglota que, por favor, le traduzca lo que dice allí. Ese joven es nada menos que Andrés Bello, que entonces se desempeñaba como oficial de Secretaría de la Capitanía General. Bello le traduce y Juan de Casas, asombrado, se entera de lo que está ocurriendo. A su vez, pocos días después llega a La Guaira el bergantín Serpent, con los papeles que conminaban a Casas a reconocer a José Bonaparte como rey.

Estos papeles los trae el teniente Paul de la Manon, quien desembarca el 15 de julio y sube de inmediato a Caracas. Estamos hablando del 15 de julio de 1808. Esta vez, de nuevo, el joven Bello sirve de traductor para entender lo que decía el francés. Él relata años después, cuando le refiere su vida a Miguel Luis de Amunátegui, su biógrafo principal, este episodio.

Recordemos que esa obra de Amunátegui fue publicada en 1882 y se titula Vida de Andrés Bello. Dice: le refiere Bello a Amunátegui que, en lo que se fue La Manon, Paul de la Manon, del despacho de Casas, Casas, en el mayor desconcierto, se va en llanto. No puede entender lo que está ocurriendo: que su rey haya sido depuesto y que España la esté gobernando Napoleón Bonaparte por intermedio de su hermano José. Es algo que no cabe en la cabeza de Casas y lo lleva a la desesperación.

Por su parte, la reacción de los criollos caraqueños frente a esta situación es también airada. Todos responden a favor de Fernando VII. No aceptan al rey usurpador en que se había convertido José Bonaparte. La ira de los caraqueños es tanta que La Manon tiene que irse corriendo, escoltado hacia La Guaira, en las mismas noches del día en el que llegó.

Al día siguiente zarpa en medio de la mayor hostilidad por parte de los criollos caraqueños. De modo que aquí se demuestra una fidelidad al rey de España por parte del criollo bastante enfática y expresiva. Por otra parte, el almirante Cochrane, de la Armada Inglesa, que está al tanto de los sucesos de Bayona, le ordena al capitán Viver dirigirse a Cumaná y a La Guaira con dos noticias. Las noticias de los sucesos como tal y la noticia de la alianza entre la corona inglesa y la corona española depuesta.

La oferta que traía el capitán Viver era auxilio en este trance que estaba ocurriendo. El recibimiento del capitán general Casas al capitán Viver es helado, frío. Bueno, no podía hacer de otra manera: ¿cuántos años, décadas y siglos tenían de pleito España e Inglaterra? ¿Cómo es que ahora un español iba a recibir de puertas abiertas a un inglés que viene a ofrecerle ayuda?

Aquello tampoco pasaba normalmente por la cabeza del capitán general Casas. De modo que si antes había llorado con la información de La Manon, según lo que dice Bello, en esta oportunidad la reacción fue gélida frente a la proposición de los ingleses. Esto lleva a que Casas comience a promover conversaciones con las autoridades de la provincia u otras autoridades españolas en Caracas. En medio de estas conversaciones con los criollos principales, va a llegar el 5 de agosto de 1808 José Meléndez Grunan a La Guaira y sube inmediatamente a Caracas.

Y trae las noticias de la creación de la Junta de Sevilla. Lo que pretendía era que la junta de Caracas o la de Coro, cualquier junta que se creara en alguno de los cabildos de las provincias, respondiera a la Junta de Sevilla. Aquí empiezan a crearse contradicciones naturales, porque el meollo del asunto va a comenzar a ser jurídico-constitucional. La pregunta básica va a ser dónde reside la soberanía una vez que ha sido depuesto el rey a quien se le entregó la soberanía.

Esta es la gran pregunta; dentro de estas estructuras jurídicas, los súbditos le entregan su soberanía a un rey. Si ese rey ha sido depuesto, ¿dónde queda la soberanía? Bueno, la respuesta va comenzando a ser que la soberanía reside en el pueblo. ¿Y dónde está el pueblo, en qué organismo está reunido el pueblo?

En el organismo deliberativo, el organismo legislativo, que en este caso era el cabildo caraqueño. De modo que allí van a empezar las tensiones, porque las autoridades peninsulares, los españoles radicados en Caracas, no quieren esto. Quieren seguir las pautas de la Junta de Sevilla y no quieren que se forme una junta caraqueña porque, entre otras cosas, no la controlan ellos. Sin embargo, los criollos, con muy buenos argumentos, dicen: pero si en las provincias españolas están formando juntas, ¿por qué nosotros, que somos tan súbditos de Fernando VII como cualquier provincia peninsular, no podemos formar nuestra propia junta?

Ahí empiezan los problemas porque se forma una junta local y las autoridades peninsulares en Caracas deciden ponerlos presos. Pero no están poniendo presos a cualquiera: están poniendo presos a los criollos principales de la ciudad que, siguiendo el ejemplo de las juntas peninsulares, han creado la suya. Esto, por supuesto, no le convence a las autoridades porque evidentemente pierden el poder. Allí va a comenzar la diatriba, el tira y encoge entre las autoridades peninsulares y los criollos principales reunidos en cabildo.

En la próxima parte del programa veremos cómo esto va desarrollándose y vamos llegando al 19 de abril de 1810. Ya regresamos.

En la parte anterior del programa decíamos que los criollos principales que habían creado una junta caraqueña a semejanza de las juntas peninsulares habían sido hechos presos. Al poco tiempo son liberados el 18 de febrero de 1809 y, bueno, las autoridades peninsulares realmente entran en razón porque no había ningún motivo para tener presos a unos cabildantes que estaban haciendo lo mismo que se estaba haciendo en España. Sin embargo, para esos criollos principales quedó claro algo muy grave: no era lo mismo ser un súbdito de la corona de España en España que en América. Porque a nadie se le ocurrió en España poner presos a los que crearon las juntas.

En cambio, en América sí; este fue una vuelta de tuerca más dentro de esta molestia de los criollos en relación con su condición frente a la corona española. Recordemos que esa Corona española está siendo acorralada porque quien está gobernando en España no es Fernando VII, que está preso, sino José Bonaparte en nombre de su hermano Napoleón. Luego se va a crear una Junta Central, Suprema Junta Central de Gobierno de España e Indias, y esto va a ocurrir el 12 de enero de 1809. Se reconoce entonces a la Capitanía General de Venezuela como integrante de esta Junta Suprema Central de Gobierno de España e Indias.

Se pretende entonces admitir las Indias con representación dentro de esa junta, pero hay que señalar que esto es sumamente complejo articularlo. Porque estas juntas están acorraladas en la clandestinidad, mientras el imperio francés va ocupando todo el territorio español. Están en Sevilla, entre otras cosas porque es del sur de España donde aún no llega con toda su fuerza el Imperio Napoleónico. Entonces, en el entretanto, hay un cambio de autoridad.

El 19 de mayo de 1809 la Junta Suprema de España y las Indias designa a Vicente de Emparán, quien hasta entonces era gobernador de la provincia de Cumaná, como capitán general de la Capitanía General de Venezuela en sustitución de Juan de Casas. Emparán comienza muy pronto a cometer errores y comienza a incurrir en arbitrariedades, a desoír los alegatos de los criollos caraqueños. Emparán, que entiende poco de política con P mayúscula, más bien hostiga a los criollos en vez de llegar a una negociación con ellos. Y muy pronto los criollos van a tener el sentimiento más adverso hacia Emparán y prácticamente lamentan que Casas se haya ido.

Emparán no está manejando la situación con mano zurda y con destreza política; como vemos, se va a ganar la animadversión de los criollos. Por otra parte, en Europa, buena parte, en este caso José, decide acorralar las juntas centrales de Sevilla y avanza hacia el sur. Lo que produce la desaparición de esta junta y el nombramiento de un organismo supletorio denominado Consejo de Regencia. El Consejo de Regencia ya está trabajando más en la clandestinidad, más acorralado.

Los mecanismos mínimamente democráticos de este Consejo de Regencia son inexistentes. De allí que la elección de unos diputados de las provincias de América para que formen parte de la Junta Central de Gobierno de España y de las Indias, que era lo que había previsto el organismo anterior, ahora es imposible. Esto está ocurriendo en enero de 1810. De modo que para esa fecha se ha recrudecido la situación: si antes se pensaba elegir unos diputados para viajar a la península, a Sevilla, y deliberar en paridad de condiciones con las juntas peninsulares, ahora hay una junta que actúa prácticamente con órdenes dictatoriales en medio de una emergencia política y la clandestinidad.

Sin embargo, intentan convocar a Cortes; se utiliza un método de urgencias para escoger a estos diputados americanos o indianos, que era como se les conocía. Sin embargo, esto no ocurre de manera eficiente porque, si hubiese ocurrido, la mayoría de los diputados de las Cortes serían americanos y no peninsulares. Porque los grandes territorios de España y el mundo estaban en América y no en la península. Y esto no va a ocurrir.

En los primeros días de abril de 1810 van a llegar entonces nuevas noticias de España; llegan en el bergantín Palomo. Las novedades son las siguientes: los franceses han tomado Sevilla, ha desaparecido la Junta Central, se ha formado el Consejo de Regencia. El 18 de abril Emparán publica carteles con estas noticias. Ese mismo día además suben a Caracas desde La Guaira los dos enviados del Consejo de Regencia, con el encargo de solicitar y obtener el reconocimiento del Consejo de Regencia.

Esta visita precipita la reunión con el cabildo caraqueño. La convocatoria de esta reunión tiene un papel importante el vicepresidente del Cabildo, que entonces era Martín Tovar Ponte; también se empeña Nicolás Anzola. Estos días van a ser de gran agitación en Caracas por la situación que se está enfrentando. Hay un rechazo prácticamente unánime al Consejo de Regencia.

Ya este consejo se había formado sin la representación de las provincias americanas, y los cabildantes con razón piensan que no hay igualdad jurídica entre las provincias peninsulares y las provincias americanas. Y los criollos no están dispuestos esta vez a aceptar una degradación de esa magnitud. Ya venían escaldados de haber sido puestos presos por el capitán general Casas cuando formaron la junta en 1808. De modo que dos veces no lo iban a tomar fuera de base y estaban verdaderamente molestos con el tema.

Y es así como llegamos al 19 de abril de 1810, que va a caer un Jueves Santo. Entonces tienen lugar los hechos históricos de este día. El cabildo se reúne y Emparán es llamado a cabildo; en este caso, más que llamado, es conminado a asistir al cabildo. Ahí hay unos episodios que son totalmente anecdóticos, que son los que se conocen en la historia, en la escuela primaria.

Emparán no quiere regresar al cabildo; Francisco Salias, a las puertas de la iglesia, lo obliga a regresar al cabildo. Y es cuando Emparán aparece en el balcón y detrás de él el presbítero chileno que tenía ya varios años en Venezuela, José Cortés de Madariaga, hace un gesto desaprobatorio a lo que él está preguntando. Él le está preguntando al pueblo de Caracas si quiere ser mandado por él o no, y Cortés de Madariaga dice con el dedo detrás de Emparán que no. El pueblo dice que no y Emparán dice: bueno, yo tampoco quiero mando.

Esta es la anécdota, es lo que queda en la memoria de mucha gente. Pero lo interesante no es esto sino lo que está detrás de lo que está ocurriendo. El cabildo no reconoce al Consejo de Regencia y decide asumir el poder político. Y eso es lo que va a terminar ocurriendo.

Ahora aquí hay que hacer varias aclaratorias. Primero, no reconoce al Consejo de Regencia y obliga al representante del Consejo de Regencia, que es Emparán, a renunciar. Por cierto, Emparán se queda en su casa preso y el 21 de abril, dos días después, es escoltado hasta La Guaira y se va; Emparán toma rumbo a Filadelfia. Y el 19 de abril de 1810 se redacta un acta y se firma en la que se forma la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII.

Eso es lo que está ocurriendo el 19 de abril de 1810. No se ha creado una república. Lo que sí se ha creado es un gobierno propio. ¿Por qué? Aquí viene el razonamiento jurídico constitucional.

Si el rey al que se le entregó la soberanía está preso y la soberanía vuelve al cabildo, ¿qué hace el cabildo? Crea una Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, pero Fernando VII no está gobernando. Entonces tiene que nombrarse un gobierno que ejerce el poder en nombre de Fernando VII. Eso es lo que va a ocurrir el 19 de abril de 1810 por voluntad expresa del cabildo caraqueño.

En el acta se explican los motivos, todos originados a partir de la falta de Fernando VII. Y se lee en el acta lo siguiente: "Erigir en el seno mismo de estos países un sistema de gobierno que supla las denunciadas faltas, ejerciendo los derechos de la soberanía que por el mismo hecho ha recaído en el pueblo, conforme a los mismos principios de la sabia Constitución Primitiva de España y a las máximas que ha enseñado y publicado en innumerables papeles la Junta Suprema extinguida". Incluso en el acta firman los funcionarios Emparán y Vicente Basadre, que fue el último intendente que hubo en Venezuela. El 27 de abril se redacta otra acta de gran importancia, ya que allí es donde se establece el nuevo gobierno.

Y esa nueva acta del 27 de abril, redactada en el Cabildo caraqueño, se encabeza de la siguiente manera: "La Suprema Junta que gobierna estas provincias de Venezuela en el real nombre del señor don Fernando VII". Esa junta la componen 23 personas con voz y voto, un pequeño Congreso. Y en la próxima parte del programa vamos a ver entonces quiénes integraron ese primer gobierno propio que tuvieron los venezolanos antes de la creación de la República de Venezuela el 5 de julio de 1811. Ya regresamos.

Entonces referíamos en la parte anterior del programa que el 19 de abril y el 27 se forma esta junta que la componen 23 personas, con voz y voto. Y esa junta es la que va a designar las personas encargadas de las tareas del gobierno. La Junta queda presidida por José de las Llamosas, que en rigor va a ser el primer presidente de un gobierno. El vicepresidente va a ser Martín Tovar Ponte y el secretario de Estado, es decir el canciller.

Va a ser nada menos que Juan Germán Roscio. Esta Junta Suprema Defensora de los Derechos de Fernando VII va a dar una alocución a los habitantes de Venezuela el 20 de abril. Y en esa alocución puede leerse lo siguiente: "Con este objeto, instruido del mal estado de la guerra en España por los últimos buques españoles llegados a nuestras costas, deliberó constituir una soberanía provisional en esta capital para ella y los demás pueblos de esta provincia que se le unan con su acostumbrada fidelidad al señor don Fernando VII". Como vemos, lo que le señalé antes, la línea argumental es esa.

La soberanía se entregó a un rey y el rey fue depuesto. Esa soberanía no se le entregó a Bonaparte. Y la soberanía regresa al pueblo organizado en el cabildo, que asume en sus manos el destino del gobierno de manera provisional. Hasta tanto Fernando VII vuelva al poder.

Si es que eso va a ocurrir, que va a ocurrir pero en 1810 no se sabía que eso iba a ocurrir en 1814. Por su parte, el Consejo de Regencia desde España desconoce la creación de la junta. Y envía a Millares desde Maracaibo a Coro, porque tanto Maracaibo como Coro permanecían en manos del Consejo de Regencia. Y allí, entre Millares y José Ceballos, organizan una campaña militar para recuperar el poder.

Entonces, el Marqués del Toro, general en jefe del Ejército de la Junta, avanza hacia Coro y Maracaibo a enfrentar a Millares y Ceballos. Francisco Rodríguez del Toro, que era como se llamaba el Marqués del Toro, ve la desigualdad y se repliega y regresa a Caracas. Hay una superioridad numérica evidente de Ceballos y Millares. Por su parte, los seguidores del Consejo de Regencia no avanzan hacia el centro sino que esperan la llegada de Domingo de Monteverde, pero eso va a ocurrir en marzo de 1812.

Falta tiempo para que esto ocurra; recordemos que esta primera escaramuza va a ocurrir entre octubre y diciembre de 1810. Entretanto, en junio de 1810 la Junta Suprema le encarga a Juan Germán Roscio un reglamento para las elecciones de diputados. ¿Por qué? Porque quien ha tomado la decisión es el cabildo de Caracas. No se sabe qué piensan los otros cabildos, y la oportunidad de saberlo es convocando a unas elecciones de diputados.

Ese congreso en Caracas sería con los cabildos que no están en manos del Consejo de Regencia; no los de Maracaibo y Coro. Ese primer reglamento para elecciones de diputados va a llevar a la primera elección que hubo en Venezuela. Y se acude al sistema común de su tiempo, que es el régimen censitario. Es decir, van a votar hombres mayores de 25 años que sepan leer y escribir y que sean propietarios.

Esas elecciones van a tener lugar entre agosto de 1810 y enero de 1811. Ese Congreso finalmente se va a instalar en Caracas el 2 de marzo de 1811. La provincia de Caracas elige 24 diputados; Barinas 9; Cumaná 4; Barcelona 3; Mérida 2; Trujillo 1; Margarita 1. Un total de 44 diputados.

Las provincias de Coro, Maracaibo y Guayana no tuvieron representación porque estaban en manos del Consejo de Regencia, o los españoles, o los realistas, como queramos llamarlos. Ese primer Congreso Nacional que hubo en Venezuela estuvo presidido por Juan Antonio Rodríguez Domínguez. Su vicepresidente fue Mariano de la Cova y el secretario fue Miguel José Sanz. Sanz dura muy pocos días y es sustituido muy pronto por Francisco Isnardi.

El 5 de marzo de 1811 el Congreso pasó a designar un poder ejecutivo triunviral y escoge a Cristóbal Mendoza, a Juan Escalona y a Baltasar Padrón. Todavía no se ha creado la República de Venezuela, estamos a 5 de marzo de 1811. De modo que se trata de un poder ejecutivo desempeñado por tres personas. Por eso se denomina triunviral, de un gobierno, pero no de una república que aún no se ha creado.

El 16 de marzo el Congreso recién constituido nombra una comisión integrada por los diputados Francisco Javier Ustáriz, Gabriel de Ponte y Juan Germán Roscio para que redacte un proyecto de Constitución Nacional. Pero la situación no era como para estar discutiendo un proyecto constitucional en marzo, pero sí en agosto. Y comienzan esas conversaciones el 21 de agosto, una vez que ha sido declarada la Independencia. Recordemos que el Acta de la Independencia también es redactada por Juan Germán Roscio, que es el personaje central de todos estos episodios del orden jurídico-constitucional.

Recordemos también que ese primer Congreso Nacional ya es diputado Francisco de Miranda quien, al ver la situación que se ha creado en las provincias americanas de España, viaja inmediatamente a Caracas. Es electo diputado y es de los que reman a favor de la independencia absoluta. Recordemos que hasta este momento, el 4 de julio, por decir algo, de 1811, en Venezuela lo que se ha creado es una Junta Conservadora de los Derechos de Fernando Séptimo. Que ha convocado a unas elecciones de diputados que han tenido lugar y que se ha formado un Congreso Nacional.

Y ese congreso nacional ya habla de una independencia absoluta y de superar esa transición de la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando Séptimo. Recordemos: Miranda va a ser uno de los hombres centrales, que va a remar a favor del proyecto republicano. Y ustedes se preguntarán, ¿y Bolívar? Bueno, Bolívar no formaba parte del Congreso Constituyente.

No era diputado. Bolívar era un joven seguidor de Miranda, como muchos otros jóvenes caraqueños, criollos caraqueños, que crearon una organización paralela al Congreso que se llamó la Junta Patriótica. Y allí y desde allí abogaban por la independencia total de una república. Recordemos también un hecho interesante, y es que aquella Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII envía unos embajadores en mayo de 1810.

¿Quiénes son? Esos embajadores van a ser Andrés Bello, Luis López Méndez y Simón Bolívar. Ellos son enviados a explicarle a la corona británica qué es lo que está ocurriendo en Venezuela. Y se alojan en casa de Miranda, en Grafton Way; llegan allá a mediados de julio. Hay otras embajadas: el embajador que es enviado a los Estados Unidos, el hermano mayor de Simón Bolívar, Juan Vicente Bolívar, quien regresando de allá naufraga muy cerca de las islas Bermudas y muere.

Su hermano menor va a estar de regreso en Caracas a principios de diciembre de 1810 y Miranda a finales de diciembre. Y esa Sociedad Patriótica de Caracas, integrada por ellos y otros, se va a fundar en febrero de 1811 en paralelo con el Congreso Constituyente que se va a instalar, como vimos, en marzo. De modo que ya no es solo Miranda sino el joven Bolívar quien lo acompaña con el altavoz de la Sociedad Patriótica dando discursos a favor de la creación de la República. ¿Quiénes dan esos discursos?

Los criollos, los mantuanos, algunos pardos, y entonces a todos estos jóvenes se les llamaba los hombres de Miranda. En junio de 1811 será aquel célebre discurso de Bolívar, que voy a leerles. Dice: "Se discuten en el Congreso Nacional lo que debiera estar decidido y qué dicen: que debemos comenzar por una confederación como si todos no estuviésemos confederados contra la tiranía extranjera, o que debemos atender los resultados de la política de España. ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos o que los conserve, si estamos resueltos a hacer libres? Esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas. Que los grandes proyectos deben prepararse en calma; 300 años de calma no bastan. La Junta Patriótica respeta como debe ser al Congreso de la nación, pero el Congreso debe oír a la Junta Patriótica, centro de luces y de todos los intereses revolucionarios".

Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad sudamericana; vacilar es perdernos. Ya tenía muy claro el joven Bolívar que el proyecto era republicano y vemos cómo presiona al Congreso Nacional para que avance hacia allá. Y eso es lo que finalmente va a ocurrir: esa tensión entre el Congreso Constituyente y la Sociedad Patriótica se resuelve a favor de la segunda. En esta Sociedad Patriótica estaban los jóvenes José Félix Ribas, Carlos Sublette, Miguel Peña, Francisco Javier Llanes, José Ángel Álamo y, por supuesto, Simón Bolívar, entre otros.

En la última parte del programa daremos entonces nuestras conclusiones sobre el 19 de abril de 1810 y estos hechos que se derivan de aquellos. Ya regresamos. Muy bien, decíamos antes que la presión de la Junta Patriótica al Congreso Constituyente termina por resolverse a favor de la Junta Patriótica, en el sentido de dejar de ser una Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII y constituir una República autónoma.

Ese Congreso Constituyente le encarga la redacción del acta, como dijimos antes, a Juan Germán Roscio. Y le encargó al propio Roscio, a Francisco Isnardi y a Ustáriz, luego la redacción de una Constitución Nacional que va a ser la primera constitución que tuvo Venezuela, aprobada en diciembre de 1811. Una constitución completamente federal que consagró el principio de la presidencia triunviral ya acogida por las juntas anteriores. De modo que estos son los hechos que se derivan del 19 de abril de 1810.

Ese período, que va de 1810 a julio del 11, un año y 12 meses, va a ser un período crucial en la historia de Venezuela. Porque de una situación de acéfalia monárquica, cuando Napoleón invade a España, esa situación deja en la acéfalia monárquica al Reino Peninsular. Y en el Reino Americano español se crean las juntas.

Este período en la historia lo conocemos como el período del Juntismo. Y esas juntas van, en todos los casos, a derivar hacia la creación de unas repúblicas. Era muy difícil que una nación que se daba un gobierno propio luego devolviese ese gobierno a un rey que, entre otras cosas, no recupera el poder sino hasta 1814. Era impensable entre 1810 y 1814 una nación que ha saboreado la autonomía, las soberanías y el gobierno propio regrese a las manos de la monarquía.

Eso no era posible que ocurriera y no ocurrió. De modo que, hecha esta aclaratoria, vuelvo sobre un tema inicial que se presta a muchas confusiones: la República de Venezuela no se creó el 19 de abril de 1810, se creó el 5 de julio de 1811. Lo que sí ocurre el 19 de abril de 1810 es que el Cabildo caraqueño se da un gobierno propio y decide invitar a los cabildos venezolanos a formar parte de un Congreso Constituyente previa elección de unos diputados, por supuesto.

Siempre excluidos Maracaibo, Coro y Guayana, que permanecían en manos de los españoles a través del Consejo de Regencia. Va a ser ese primer congreso nacional, producto de las primeras elecciones que hay en Venezuela, cuyo estatuto lo redacta Juan Germán Roscio, el personaje central de todos estos hechos. Va a ser ese congreso el que tome la decisión de crear la República de Venezuela.

¿Por qué la primera constitución que se crea es federal? Bueno, porque el ejemplo más exitoso que se tenía entonces en creación de repúblicas era el de los Estados Unidos. Recordemos que los EE. UU. se independizan 10 años antes de la Revolución francesa y el proyecto republicano norteamericano no pasa por las circunstancias que pasan Francia. Francia le corta la cabeza literalmente a la monarquía, instituye una república y termina en manos de un emperador que es Napoleón.

De modo que desde el punto de vista republicano no es el mejor ejemplo. Entonces sí lo era lo que había ocurrido en los Estados Unidos, donde 13 provincias confederadas se dan un gobierno propio. Esas trece provincias mantienen unos niveles de autonomía administrativa y política considerables. Y para 1810 ya tenían 33 años avanzando en ese camino, 34 porque estos hechos son de 1776, de modo que era un ejemplo demasiado contundente y favorable.

Y como ejemplo constitucional no había otro porque ¿qué podía invocar Roscio? La Constitución de Cádiz no podía porque es de 1812, posterior. ¿Qué podría invocar? La Revolución francesa estaba en manos ahora de un emperador como Napoleón en proceso expansivo, de modo que el mejor ejemplo que tenía era la Confederación Norteamericana.

Y esa es la que va a inspirar la redacción de esta primera Constitución Nacional de la República de Venezuela. Que, por supuesto, va a ser cambiada y modificada en su esencia cuando se redacte la Constitución de Angostura en 1819. Luego se redacta la Constitución de Cúcuta en 1821. Y la Constitución de la República de Venezuela en Valencia en 1830.

De modo que estos son los hechos y espero haber contribuido en algo a deshacer el entuerto o las pequeñas confusiones que hay en relación con el 19 de abril de 1810, día en que los venezolanos se dieron, por primera vez en su historia, un gobierno propio. Cuando digo los venezolanos, estuve diciendo el cabildo caraqueño al que se suman después los otros cabildos mediante las elecciones del congreso constituyente. Con motivo del 5 de julio de 1811 prepararemos un programa especial sobre los hechos ocurridos ese día. Por lo pronto este es el programa especial sobre el 19 de abril de 1810.

Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia desde Unión Radio. Me acompañan en la producción Merizosa y Víctor Hugo Rodríguez. Y en la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Me consiguen por mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com.

Por Twitter, arroba Rafael Arráiz; por Facebook también me consiguen. Ha sido un placer y un gusto, como siempre, discurrir para ustedes. ¡Hasta la próxima vez!

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