Venezuela: 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia. Cap 4

102 años cruciales. Se funda la República de Venezuela.

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Rafael Arráiz Lucca. Solano y Bote, por cierto, fundador del pueblo de Chacao desde donde hacemos este programa. Solano y Bote no solo tuvo que instrumentar la expulsión de los jesuitas que va a ocurrir durante su período en el año 1767, sino que le toca lidiar con un obispo atravesado, por decirlo menos, que era Diego Antonio Madroñero.

Madroñero, que era como se le conocía, tenía para entonces varios años en Caracas, con la tarea de poner orden en la Iglesia católica y también, de acuerdo con la leyenda, iba más allá de sus atribuciones. Una prueba es que se empeña en santificar las costumbres de Caracas y toma la extraña decisión de prohibir el carnaval por ser una fiesta pagana. A su vez, dentro de este espíritu ultramontano, ultraortodoxo de Madroñero, decide atribuirle a cada esquina en la ciudad de Caracas un nombre santo.

Muchísimas esquinas con nombres de santos que hoy en día siguen llamándose así fueron colocados los nombres por Madroñero. A su vez era muy severo en la práctica religiosa, en la liturgia de llevar la misa o el confesionario, etcétera. Y por supuesto Solano va a tener encontronazos con Madroñero porque está excediéndose del ámbito de sus funciones, y como eso de ponerle a las esquinas los nombres de santos no forma parte de sus atribuciones como pastor de almas.

De allí que Solano va a tener no pocos inconvenientes, tensiones, digámoslo así, con Madroñero. A su vez, en este período de Solano tiene lugar la visita del obispo Mariano Martí. Este peregrinaje del obispo va a ser muy importante porque él levanta una relación de lo que ve, y va a ser al día de hoy un documento muy valioso para el conocimiento de los territorios de entonces y de la situación en la que estaban. En cuanto a la expulsión de los jesuitas, el decreto real fue firmado el 27 de febrero de 1767 y tiene su fundamento en los hechos que ocurren en marzo de 1766 en Madrid.

Nos estamos refiriendo a unas protestas que ocurren de manera totalmente inesperada; esas protestas se fundamentaban en el aumento del precio de la comida y los cereales. Y, siendo un tumulto, lanzó alrededor de 20.000 personas a la calle y cuando el tumulto termina, la protesta termina, el rey nombra una comisión para investigar los hechos y la comisión encuentra la oportunidad perfecta para responsabilizar de los hechos a los jesuitas. Los convierten en el chivo expiatorio de aquel tumulto. La comisión estaba presidida por Campomanes, que era como se llamaba el presidente, era el apellido del presidente de la comisión.

¿Aparecieron pruebas que inculparan a los jesuitas de estos hechos? Por supuesto que no, pero lo que se buscaba era hacerlos responsables; fue una excusa que encontró Carlos III para expulsar a la Compañía de Jesús, con quien tenía unas relaciones muy complicadas desde hace ya un tiempo. De modo que se interrumpe la obra de los jesuitas en América a partir del 27 de febrero de 1767.

Por ejemplo, lo que habían hecho los jesuitas en Paraguay, donde sostenían una sociedad prácticamente autónoma en producción y a su vez alcanzaban unas cotas de altísima productividad, bueno, eso va a detenerse al menos en la conducción de los jesuitas de esas reducciones del Paraguay que han sido muy famosas y que han sido muy estudiadas por los resultados extraordinarios que arrojó.

Estas medidas de Carlos III formaban parte, como sabemos, de las reformas borbónicas y del interés de Carlos III y de los suyos, sus validos, de profundizar la centralización y limitar los atributos de algunos factores distintos a la Corona española en América. Y un factor importante era el de la Iglesia y muy en particular el de los jesuitas, sobre todo por sus obras en Paraguay. Bien, esto es lo que va a tocarle a Solano y Bote, que va a estar entre 1763 y 1771, y lo sucede Felipe Fondebiela y luego Francisco Arce, pero unos períodos muy breves y sin nada que apuntar verdaderamente relevante.

De modo que seguimos hacia el gobierno de José Carlos de Agüero en el que sí ocurrieron hechos de suma importancia. Primero, José Carlos es un brigadier y va a ser recibido por el cabildo de Caracas el 25 de febrero de 1772. La primera medida que toma anota, apunta cómo iba a ser su conducta; la primera es que no acepta recibir el sueldo honorífico con que la Compañía Guipuzcoana lisonjeaba a los gobernadores. De modo que eso ya es un punto interesante; a su vez en ese momento José de Ávalos es el recaudador de la Real Hacienda.

Que está buscando pechar con mayores tributos, impuestos para la actividad económica y Agüero se enfrenta a esa actividad de Ávalos, lo que le gana por supuesto el favor de los criollos, quienes ven en Agüero un aliado o defensor de sus intereses, porque a nadie le gusta que le cobren impuestos y esa era la tarea de Ávalos. Cobrarle más impuestos al productor, y se enfrenta a esa posibilidad; esta tirantez entre Ávalos termina con el abandono del cargo por parte de Ávalos, prevalece el criterio de Agüero, pero ya veremos que Ávalos regresa a Venezuela e incluso con más poder en su momento. Durante este gobierno de José Carlos de Agüero a su vez el rey toma una decisión importante y es la real cédula de creación de la Intendencia del Ejército y Real Hacienda.

Esto ocurre el 8 de diciembre en 1776. Recordemos que la Intendencia es una figura que ya había sido creada por Gálvez, el ministro estrella de Carlos III, para España y para América. En América la primera provincia que tiene un intendente va a ser Cuba en 1764; doce años después, como vemos, se instaura la figura del intendente para Venezuela, siempre dentro del plan de los borbones y Carlos III en particular de obtener mayores recursos de América y sobre todo reducir la discrecionalidad de los criollos. Esta figura del intendente procede de Francia y los borbones la asumen inspirados en el resultado que ha tenido en Francia la figura del intendente, por supuesto inspirado siempre a favor de los intereses de la corona.

Gálvez va a ser el más entusiasta y personalmente se esmera en implantarla. Leamos los motivos que tiene el rey para implantar la intendencia a través de su real cédula: dice, "Habiendo manifestado la experiencia las ventajas que ha conseguido mi Real Hacienda en la mejor administración de las rentas y la tropa, seguridad de su subsistencia con el establecimiento de las intendencias en mis reinos de Castilla". Y lo mismo con lo que últimamente mandé a establecer en la isla de Cuba que han producido los más favorables efectos, he considerado que pueden conseguirse iguales o mayores beneficios en las provincias de Venezuela, Cumaná, Guayana y Maracaibo e islas de Trinidad y Margarita estableciendo en ellas el propio método.

La real cédula luego sigue pormenorizando las tareas del intendente y finalmente designa como sustituto a quien antes había estado como recaudador de la Real Hacienda, me refiero a don José de Ávalos. Claro, cuando Ávalos llega ya Agüero ha salido en la gobernación y Ávalos llega investido del cargo de intendente que va a ejercerlo con mucho fervor y con mucha decisión, con mucha decisión sobre todo. Digamos que eso por supuesto lo vamos a ver en próximos momentos del programa, cómo Ávalos desarrolla su intendencia y cómo Ávalos va a hacer determinante la desaparición de la Compañía Guipuzcoana de acuerdo con sus informes.

Bueno, hasta este momento que venimos hablando hemos recorrido unos cuantos años y es un momento propicio de recapitular: aún la Compañía Guipuzcoana está en funciones, pero es evidente que la decisión del comercio libre para algunas provincias americanas, tomada en 1765, anuncia que algún día próximo el monopolio de la Compañía Guipuzcoana va a desaparecer, cosa que va a ocurrir. Estos años que hemos relacionado tienen a Felipe V como primero de los borbones entre 1700 y 1749; tienen a Fernando VI como el segundo de los borbones, entre 1749 y 1759; y tienen muy particularmente a Carlos III entre 1759 y 1788.

Sin duda, Carlos III será el más importante a los efectos de nuestra historia, no solo porque profundice las reformas borbónicas sino porque se empeña en el absolutismo y trae un período de centralización del poder, de codicia tributaria y de limitación del poder de las élites locales americanas. Pero de estos temas y otros seguiremos hablando en nuestra próxima parte. El programa, ya regresamos.

Hablábamos en la parte anterior del programa de estos períodos de los reyes borbones y mencionamos a Felipe V, Fernando VI y a Carlos III. Y refiriéndonos propiamente al tema venezolano, tenemos que anotar que si bien la Compañía Guipuzcoana persiguió al contrabando y estableció un monopolio a favor de la corona y de ellos mismos, fue una fuente permanente de molestia para los criollos, quienes veían a los vizcaínos de la Compañía Guipuzcoana como unos adversarios o enemigos.

Y luego la centralización del poder por parte sobre todo de Carlos III va a diferenciarse mucho de la situación anterior con la Casa de los Austrias, donde los criollos reunidos en cabildo tenían una cantidad de prerrogativas y autonomía que los borbones van a estar sistemáticamente limitando a lo largo de todo el siglo XVIII. Vimos también cómo uno de estos episodios fue el de Juan Francisco de León, que se levanta en armas en contra de la Compañía Guipuzcoana al grito "muera la Compañía Guipuzcoana, viva el rey". También vimos los episodios de Andrés Sote que nos señalan que los productores locales buscaban la manera de sacar sus productos por el contrabando, comerciando con los holandeses afincados en Curazao y lograban mejores precios que los que les daba la Compañía Guipuzcoana y, en consecuencia, la Compañía Guipuzcoana los perseguía militarmente, policialmente.

De modo que el caso Venezuela es una singularidad de nuestra historia porque ninguna otra provincia americana tuvo una compañía monopólica durante tanto tiempo y que ejerció poder político con tanto énfasis como en el caso venezolano. De modo que eso es del mayor interés en este micro resumen que estamos haciendo de lo que hemos visto hasta ahora.

Estamos de nuevo en 1777 cuando asume la gobernación Luis Unzaga y Amézaga. Era un veterano de su trabajo y llega el 17 de junio de 1777 y se va a Cuba a desempeñar el mismo cargo de gobernador en 1782, de modo que estuvo gobernando la provincia de Venezuela cinco años y le va a tocar, por cierto, el paso de provincia a Capitanía General. Va a tener unos inconvenientes importantes con el intendente José de Ávalos; este problema estaba cantado porque cuando llega Unzaga y Amézaga, Ávalos está de intendente gobernando a sus anchas y el nuevo gobernador no puede permitirse esto, y bueno, vienen los encontronazos.

En 1777 también se crea por real cédula el Estanco del Tabaco; esta cédula es de 24 de junio de 1777, pero será el intendente Ávalos y no el gobernador a quien le corresponda diseñar el estanco del tabaco, aquí vemos cómo había adquirido gran importancia el intendente por encima del gobernador. La cédula ordenaba que formase parte del estanco del tabaco las provincias de Venezuela, Maracaibo, Cumaná, Guayana e islas de Trinidad y Margarita; se inspiraba en lo que se había hecho en Nueva España, es decir, en México y en Guatemala. En pocas palabras se trataba de un impuesto fijado en 12 pesos de utilidad líquida que iban a parar a las cajas de la Real Hacienda por cada quintal de tabaco producido.

La Compañía Guipuzcoana, la creación del estanco del tabaco le trae una obligación que de pronto no les satisfacía demasiado y es que tenía que comprarle a la Real Hacienda el tabaco producido a los precios establecidos en el mercado y no a los precios fijados por ella. Es una señal de que ya la Compañía Guipuzcoana venía languideciendo; estamos en 1777. Los productores locales se opusieron al estanco del tabaco por razones obvias; de nuevo a nadie le gusta que le cobren impuestos, pero para la corona era un negocio redondo. Ya el cobro del impuesto creció tremendamente, es decir, había una actividad económica por la que no cobraban impuestos y de pronto comienzan a cobrar, y el crecimiento arroja cifras asombrosas.

Fíjense en lo siguiente: el 28 de abril de 1779 la corona cobró 88 mil 102 pesos, pero en 1795, bueno, unos cuantos años después, diecisiete años después, la corona cobra 955 mil 277 pesos, tornándose entonces el tabaco en el segundo cultivo de estas tierras. El primero, como sabemos, era el cacao, pero aquí estamos en una situación muy favorable para la corona de no cobrar un centavo a diecisiete años después estar cobrando 955 mil 277 pesos por una actividad agrícola que venía en crecimiento porque el tabaco venezolano era y es excelente, de excelente calidad. El estanco del tabaco va a terminarse en Venezuela en 1833 cuando ya está gobernando el general José Antonio Páez; por cierto, su padre, el padre José Antonio Páez, fue funcionario del estanco del tabaco en tiempos coloniales, pero bueno, ya en 1833 la República le parecía que no era ese el camino y desaparece el estanco. Y desaparece un cobro importante para la República que estaba comenzando a funcionar.

El maestro Barcila Farías dice que no hubo impuesto más exitoso para la corona en Venezuela que el del tabaco; fue implementado por el intendente Ávalos, de modo que esta vez al rey Ávalos le sonó la flauta porque recogieron unos ingresos tributarios que antes no tenían. Bueno, como decíamos antes, la articulación y la instrumentación del estanco de tabaco fue una piedra en el zapato para la Compañía Guipuzcoana y una nueva oportunidad para Ávalos para señalar por escrito al rey las deficiencias de la Compañía Guipuzcoana.

El otro momento estelar que vamos a tener en estos años es el de la real cédula de creación de la Capitanía General de Venezuela, un momento fundamental para la vida de los venezolanos de ayer, de hoy y del mañana. ¿Por qué? Ya veremos por qué. En todo caso el proceso de consolidación institucional se había iniciado con la creación de la Intendencia, como dijimos antes, y ahora con la Capitanía General el 10 de septiembre de 1777.

Veamos la argumentación del rey para crear la Capitanía General de Venezuela, dice el rey: "Por cuanto teniendo presente lo que me han representado el actual virrey, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de Granada y los gobernadores de las provincias de Guayana y Maracaibo acerca convenientes que produce el que las indicadas provincias, tanto como la de Cumaná e islas Margarita y Trinidad sigan unidas, como al presente lo están, al virreinato y Capitanía General del indicado Nuevo Reino de Granada y agregarlas en lo gubernativo y militar a la Capitanía General de Venezuela del mismo modo que lo están por los respectivos al manejo de mi Real Hacienda, a la nueva intendencia erigida en dicha provincia y ciudad de Caracas, su capital. Asimismo el resultado separar en los jurídicos de la Audiencia de Santa Fe, se refiere a la de Bogotá, y agregar a la primitiva de Santo Domingo las dos expresadas provincias, Maracaibo y Guayana, como lo está la de Cumaná y las islas de Margarita y Trinidad para que, hallándose estos territorios bajo una misma audiencia, un capitán general y un intendente inmediatos sean mejor regidos y gobernados con mayor... de la Capitanía General de Venezuela".

Aquí había un conjunto de provincias, unas respondían al virreinato de Bogotá, otras respondían a la Audiencia de Santo Domingo por una época y no había una capital ni una autoridad que centralizara la actividad en las provincias. Con la creación de la Capitanía General en Caracas, que pasa a ser la capital de esa capitanía y a su vez es la capital de la provincia de Venezuela. Pero la provincia no es la única, están las otras que ya hemos mencionado: Maracaibo, Guayana, Cumaná, isla de Margarita, Trinidad, etcétera.

Esas provincias pasan ahora a formar parte de la unidad política y administrativa de la Capitanía General de Venezuela en 1777. De modo que muchos habitantes pasan a tener una doble condición a partir de este día. Voy a dar un ejemplo: antes de este día, si ustedes le hubieran preguntado a un habitante de Maracaibo si formaba parte de la Capitanía General de Venezuela les hubiera dicho que no porque no existía y que él era de la gobernación de Maracaibo. No les hubieran dicho que era venezolano, tampoco los hubiera dicho que era venezolano un cumanés o guayanés porque no existía esa unidad.

A partir de las creaciones de la capitanía que la centraliza comienza a verse, a asomarse un nuevo gentilicio, que es el gentilicio de los venezolanos, y que es la suma para todas las provincias gobernadas por el capitán general en Venezuela. Este es un dato importante tardío en la historia de América, pero sumamente importante para nuestro devenir histórico porque esos límites de la Capitanía General de Venezuela son los que va a tomar el creador de la República en Congreso Constituyente en 1811, cuando Juan Germán Roscio redacte tanto el acta de la independencia como la Constitución de la República de Venezuela. De estos y otros temas seguiremos hablando en próxima parte del programa, ya regresamos.

Señalábamos anteriormente en el programa cómo la creación de la Capitanía General de Venezuela va a darle una unidad e identidad política a Venezuela que antes no tenía. De hecho recordamos cuando se hace el Pacto Federal entre las provincias, que van a formar la República de Venezuela en Caracas, y ese pacto federal se expresa en el acta de independencia del 5 de julio de 1811. Allí se aluden a las provincias que integran ese pacto, que serían Caracas, Cumaná, Barinas, Mérida, Barcelona, Trujillo y Margarita. Ya que las provincias de Guayana, Maracaibo y Coro, para el momento en que ocurre la firma del acta de la independencia, estaban en manos de España; ellas se van a sumar después a lo largo del período de las guerras y la independencia, pero en ese momento no.

A la unidad territorial que está aludiendo el constituyentista es a esa Capitanía General de Venezuela que ha sido creada como dijimos en 1777. Aquí conviene situar, citar la opinión de ese gran historiador, Parra Pérez, en un libro que se titula El régimen español en Venezuela. Allí alude Parra Pérez a las consecuencias que tuvo esta real cédula para nosotros y dice... voy a citar: "De no haber existido tal ordenanza, y si la resolución de independencia nos hubiese hallado con el estatuto territorial, político y administrativo anterior a aquella, es muy probable que en la hoy República de Venezuela habría sucedido algo análogo a lo de Centroamérica. Es decir..."

"La constitución de dos pequeñas repúblicas, una central con provincia de Caracas y otra oriental con las provincias de Cumaná y de Guayana. En cuanto al occidente del país, o sea la provincia de Mérida y de Maracaibo, que antes de 1777 pertenecían al virreinato de Nueva Granada, habría quedado en 1810 como parte integrante de Nueva Granada". De modo que esta conjetura de Parra Pérez es muy importante porque hay pruebas históricas en Centroamérica: de no haber ocurrido en Centroamérica una unidad política territorial como la de la Capitanía General de Venezuela se creó una atomización federal que condujo a que Centroamérica pasó muchos años después de la independencia reagrupándose hasta que consiguió la conformación de las repúblicas que conocemos hoy, pero hubo varios intentos.

Eso no pasó en Venezuela como preveía Parra que hubiera ocurrido si no se hubiese creado la Capitanía General, entre otras cosas por esa misma razón. Bien, hagamos también un reconocimiento del trabajo de Ávalos, que como dijimos vuelve a Venezuela en 1777 y ya como intendente, antes lo habíamos visto en el trabajo de la Real Hacienda y ha enfrentado al gobernador José Solano y Bote como contador mayor de la Real Hacienda. Luego con el gobierno de Agüero, como dijimos, Ávalos va también a entrar en conflicto hasta que finalmente regresa, como les dijimos, el 1 de octubre de 1777 y allí Ávalos se empeña muy particularmente en mostrarle al rey de España que la Compañía Guipuzcoana era un factor contrario a los intereses del rey en Venezuela.

Una tarea osada, pero que tuvo grandes resultados: hay una carta de envío de Ávalos al Gálvez el 27 de septiembre de 1770. Bien, sé que ya entonces, mucho antes de 1777 y en su primera incursión venezolana, Ávalos está diciéndole a Gálvez, es decir al rey, lo siguiente, les voy a leer: "Jamás la compañía ha cumplido con las obligaciones de su institución. Solamente han podido subsistir a fuerza de la tolerancia o disimulo de los gobernadores y ministros reales. Siendo muy buena prueba el que en el momento en que se ha querido proceder con rectitud, estrechándola algo, las providencias cubrieron su flaqueza, aún antes de estar declarada la guerra ni haber experimentado sus efectos.

El contrabando lo han hecho en mayor parte las mismas tripulaciones de los navíos de la compañía, sus corsarios y los empleados en las factorías, sobre lo que fácilmente pudiera instruir una justificación amplia y completa. La compañía ha tenido ceñida su negociación a solo el fruto del cacao o algún tabaco, y esto todavía en bien corta cantidad y con infinita superchería, sin pensar jamás en el fomento de multitud de otros ricos ramos del comercio, de que la provincia es tan susceptible". Bueno, esta prédica de Ávalos finalmente tendrá efecto y la compañía desaparecerá en 1784, pero esto lo está escribiendo en 1770 con mucha honestidad o por lo menos de acuerdo con lo que él pensaba, que no era nada favorable a la Compañía Guipuzcoana como podemos perfectamente ver.

De todos modos habíamos señalado antes que al declararse el libre comercio entre las provincias americanas por parte de Carlos III, un monopolio comercial como el de la Compañía Guipuzcoana en Venezuela tenía los días contados y Ávalos remó en contra la compañía hasta que finalmente ésta desaparece. Ávalos, a su vez, tenía su propio proyecto agrícola distinto al de la Compañía Guipuzcoana, en el que pudieran exportarse libremente los frutos venezolanos, que no se reducían solo al cacao como él dice. Y esto coincidía con lo que se proponía Carlos III con su comercio libre a partir de 1765. De modo que no era descabellado lo que estaba proponiendo Ávalos en su momento.

Ese comercio libre va a extenderse primero a Luisiana en 1768, luego a Campeche y Yucatán en 1770, a Chile, Perú y el Río de la Plata en 1778 y a Venezuela; ya México va a llegar tarde, en el caso venezolano por la existencia de la compañía, que el comercio libre colidía con el monopolio comercial que ésta tenía. Sin embargo hay una real cédula del 28 de enero de 1780 que extiende el comercio libre hasta la Capitanía General de Venezuela dejando automáticamente sin efecto el monopolio de la Compañía Guipuzcoana pero no inhabilitando a la empresa, ¿qué quiere decir esto? Que la empresa podía seguir trabajando sin el favor del monopolio comercial designado por el rey.

Es decir que pudiera funcionar como una empresa más que traía y llevaba productos, y así estuvo. Por supuesto, esto no le convino demasiado a la Compañía Guipuzcoana y veremos cómo de 1780-1784 va a ser poco el tiempo que va a permanecer. La nueva situación de la Compañía Guipuzcoana consta en una carta enviada por Gálvez a Ávalos en 1781, le dice Gálvez a Ávalos que tratar a los negocios y asuntos mercantiles de la Real Compañía Guipuzcoana bajo las propias reglas que observará con todos los demás comerciantes particulares. Y que les permitiera en los mismos términos que a estos hacer el comercio sin exclusiva a favor ni en contra tanto con España como con las colonias de potencias amigas durante la guerra.

Bueno, clarísimo, hasta aquí llegó el monopolio en la Compañía Guipuzcoana, años queja sobre la conducta de esta empresa y digamos que la gota que rebasó el vaso viene a ser la carta de Ávalos junto con otros reclamos, junto con la política del comercio libre en 1765, y todos estos factores en lo que se conjugan, dan por concluido el monopolio de la Compañía Guipuzcoana. Entonces Ávalos ha debido sonreír porque su empeño de tantos años se vio cristalizado y desaparece el monopolio comercial de la Compañía Guipuzcoana.

Por otra parte recordemos que España e Inglaterra han entrado en guerra de nuevo en 1779 y esto ha debilitado mucho a la Compañía Guipuzcoana porque el comercio por el Caribe y el Atlántico se había hecho muy dificultoso en razón de esta conflagración bélica, eso dificultaba todavía más el trabajo de la Compañía Guipuzcoana. En 1781 por otra parte ocurre la Rebelión de los Comuneros. Esto va a ocurrir en el entonces Nuevo Reino de Granada, en las poblaciones del Socorro y San Gil. Hoy en día tanto El Socorro como San Gil forman parte del departamento de Santander de la República de Colombia, cerca de la frontera con el Táchira en Venezuela.

Allí va a ocurrir entonces esta rebelión de los Comuneros, que reparten unos primeros pasquines rebeldes y esos pasquines viajan hasta San Antonio del Táchira, San Cristóbal, Mérida, La Grita, eso ocurre entre mayo y junio de 1781, que llegan hasta Venezuela. Los dirigentes del Socorro y San Gil se trasladan ellos mismos para insuflar la protesta. Antes de las protestas se ha extendido hasta Pamplona, hasta la villa del Rosario de Cúcuta, e incluso la protesta es ellos mismos encabezando una hueste de dos mil hombres.

¿Cuál era el motivo por qué protestaban? Por los altos impuestos y cuál era la consigna que esbozaban: viva el rey y abajo el mal gobierno. De estos y otros temas hablaremos entonces en la última parte de nuestro programa. Ya regresamos...

Hablábamos en la parte anterior del programa de la Rebelión de los Comuneros en el Socorro y San Gil, en la hoy República de Colombia, y cómo aquello avanza hacia territorio de la actual República de Venezuela. Esa rebelión entró, como dijimos, en San Antonio del Táchira, en San Cristóbal, en Mérida, en La Grita, pero también en los pueblos de Lobatera, en Bailadores, en Lagunillas, en Ejido y en Timotes. Fue una rebelión muy extendida; que pretendían desconocer las autoridades del rey a asumir al gobierno, no era eso posible, no era eso lo que pretendía. Sin embargo, estaban alzados entonces; digamos que los motivos para el alzamiento eran la insatisfacción, la molestia, la rabia por unos impuestos tan altos que les estaban cobrando, y encabezan este tumulto, iban llegando a todos estos pueblos.

Se llegan a sumar hasta 2.000 personas a caballo, de modo que era una situación compleja. Y el gobernador de entonces, Unzaga como hemos mencionado, decide ponerle fin al tema y también, la corona recibe un respaldo, ¿a qué me refiero? Que cuando esta sedición, esta hueste va avanzando por todos estos pueblos y llega a Trujillo, en Venezuela, los principales de Trujillo deciden no respaldar la rebelión. Me estoy refiriendo a los Briceños, Antonio Nicolás y Sancho, que son de los fundadores de la familia Briceño, Venezuela. Llegaron mucho antes, en 1781, pero estos dos nombres se fueron repitiendo a lo largo de muchísimos años; la familia Briceño, una familia muy grande, grandísima y muy distinguida en Venezuela, es una de las familias más viejas.

Ellos dos, Antonio Nicolás y Sancho, se oponen y a su vez reciben el apoyo tanto del intendente como del capitán general, así como del gobernador de la provincia de Maracaibo. Todos ellos envían tropas a Trujillo para respaldar a los Briceños, y bueno, llegan las tropas, pero ya digamos que el tumulto ha cedido, ha desaparecido, porque el destino del tumulto era enfrentarse con unas tropas, cosa para la que ellos no estaban preparados ni creo yo que fuese el propósito de su rebelión. Si no era una rebelión alimentada por la molestia y la rabia por los impuestos que les estaban cobrando. De modo que cuando llegan las tropas ya el tumulto ha desaparecido y la población más bien celebra la llegada de las fuerzas del orden público, digamos así. Así termina esta rebelión de los Comuneros.

Sin embargo, esto no termina allí en sus consecuencias, ya que Unzaga instruye para que sean perseguidos los conjurados y se les embarguen sus bienes. Hay juicios sumarios que condujeron a muchos a la cárcel, pero un tiempo después el arzobispo virrey de Nueva Granada, Antonio Caballero y Góngora en Bogotá, le propone al rey de España un indulto para los comuneros de allá y bueno, ese indulto el rey lo acepta. Con más razón lo reciben los comuneros de acá porque si en el virreinato se ha aceptado el indulto, ¿cómo no se va a aceptar en la Capitanía General? Y el rey extiende el indulto el 31 de enero de 1783 mediante una real cédula. De modo que allí termina la cárcel de estos que se han rebelado frente al cobro de impuestos.

Esta política, como hemos dicho varias veces, respondía a la voracidad fiscal con que Carlos III administraba su reino y respondía también a la eficiencia del intendente Ávalos que los cobraba con fuerza, en el caso venezolano, y de los intendentes del Nuevo Reino de Granada. Incluso la carta de Ávalos que citamos antes hay algunos historiadores que consideran premonitoria lo que va a ocurrir en las provincias españolas en América. ¿Por qué? Porque Ávalos le está haciendo ver al rey, le está abriendo los ojos al rey, en relación a que debe promoverse el desarrollo agrícola, la productividad agrícola. Que es la política de impedir el desarrollo económico de las provincias y traer productos importados desde España va a terminar siendo contraria a los intereses del rey. Y el argumento de Ávalos es muy lógico: él dice, lo parafraseo, que en la medida en que aquí haya una mayor producción agrícola pues habrá mayor cobro de impuestos y quien está recibiendo esos impuestos es el rey. En la medida en que se impida el desarrollo agrícola de las provincias no hay cómo cobrar impuestos, nada más lógico que esto.

De modo que Ávalos va a ser de una claridad meridiana en relación con eso y sumamente inteligente. La otra política era francamente estúpida, lerda, en el sentido de no permitir el desarrollo para que compraran los productos españoles. Bueno, si no hay desarrollo no hay impuestos y no circula la riqueza, de modo que lo de Ávalos tuvo mucho sentido.

Bueno, a Ávalos finalmente le llega la vejez y regresa a España, se va desde La Guaira el 15 de diciembre de 1783 y lo suceden varios intendentes: Francisco de Saavedra, después Juan Guillelmi, después Joaquín Cubells, luego Esteban Fernández de León, después Antonio López de Quintana, Juan Vicente de Arce y el último intendente va a ser Vicente Basadre entre 1809-1810. Unzaga y Amézaga también viejo es cambiado de destino y pasa a partir de 1782 a Cuba en condición de gobernador también, recordemos que Unzaga y Amézaga fue el primer capitán general de la Capitanía General de Venezuela, creada en 1777.

Hay un hecho interesante: la Corona española escoge para esas nuevas instituciones, me refiero a la Intendencia y a la Capitanía General de Venezuela, hombres mayores, veteranos; tanto Ávalos, el primer intendente, era un veterano, como Unzaga y Amézaga lo era el primer capitán general. Y el reino quiso experimentar con la juventud y para decisiones políticas de tal importancia, la intendencia y la Capitanía General se arriesgó con hombres de probada eficiencia a su servicio; de modo que no hubo aventuras con jóvenes en una etapa de singular importancia para el Imperio español en América y Venezuela como son las figuras del intendente y del capitán general. Otras redes sociales. Ha sido un placer hablar para ustedes.

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