Venezuela: 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia. Cap 14
102 años cruciales. Se funda la República de Venezuela.
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca. Vimos los hechos bélicos de ese período también. En este programa vamos a comenzar con un hecho de gran importancia para la guerra en Venezuela y en América, pero es un hecho que no ocurre en América, sino en España. Me estoy refiriendo a la rebelión de Rafael del Riego y la restauración de la Constitución de Cádiz el 7 de marzo de 1820.
Es un episodio que los historiadores venezolanos se detienen poco a analizar, cuando es un hecho de central importancia. Vamos a ver por qué. Fíjense que mientras en Venezuela se ha creado la República de Colombia por ley y hay unos hechos bélicos concatenados con este episodio, en España desde hace por lo menos dos años la corona española reunió un ejército en Cádiz para enviarlo a Venezuela como refuerzo a las diezmadas tropas del general Pablo Morillo.
Por supuesto, estas tropas reunidas en Cádiz no tenían ningún deseo de embarcarse ya que tenían el relato de lo que había ocurrido con las tropas enviadas cinco años antes, en 1815, con Morillo. Entonces llegaron alrededor de 12.254 soldados y tocaron tierra por primera vez en Carúpano, como lo referimos en programas anteriores. Pero lo que ocurrió a lo largo de cinco años con esas tropas se sabía y los soldados acantonados en Cádiz, al mando de Rafael del Riego, estaban murmurando a regañadientes y no querían venir.
Y ese ejército preparado durante dos años para zarpar hacia Venezuela, a reforzar a Morillo y a recuperar el territorio de las fuerzas armadas patrióticas, pues no zarpa porque el comandante del ejército llamado Rafael del Riego, el primero de enero de 1820, proclama la Constitución de Cádiz de 1812. Estamos en 1820. La Constitución de Cádiz, de 1812, era una constitución liberal y abogaba por el reconocimiento paritario de las provincias americanas y peninsulares y, en consecuencia, al invocar la Constitución de Cádiz se hacía innecesaria la expedición armada que se estaba formando.
Fernando VII, por supuesto nada contento con esta decisión de Rafael del Riego, envía unas tropas al mando de un conjunto de generales para sofocar la rebelión del Riego, pero ocurre un hecho impensable y es que los generales que envía Fernando VII se suman a la rebelión. Y otras provincias españolas seducidas por el alzamiento de Cádiz también se suman a la rebelión, con lo que a Fernando VII no le queda otro camino que proclamar la Constitución de Cádiz. Como dijimos, una constitución de naturaleza liberal, y esto lo hace el 7 de marzo de 1820. En junio ya se estaban reuniendo las Cortes después de ser electas.
Lo que quiere decir es que el liberalismo le había torcido el brazo al absolutismo de Fernando VII. Pero también eran unas pésimas noticias para Pablo Morillo, quien desde hace meses escribía cartas y cartas solicitando refuerzos porque él sabía que si no llegaban refuerzos de España sus posibilidades de vencer a las fuerzas patrióticas en América eran ínfimas, casi inexistentes. Hay una carta de Morillo al ministro de guerra en España, fechada en septiembre de 1819, justo después de Pantano de Vargas y Boyacá. Me refiero a las batallas de Pantano de Vargas y de Boyacá.
En esa carta Morillo solicita 8 mil efectivos para poder continuar la guerra y luego en otra carta de febrero de 1820 solicita 12 mil, y siempre que lo solicita advierte que si no recibe refuerzos la contienda está perdida. Como sabemos, dada la rebelión de Riego nunca llegaron refuerzos para Pablo Morillo. Es así como él recibe unas instrucciones el 6 de junio de 1820; en esas instrucciones se le dice que suspenda la guerra y que busque un armisticio. Esto fue, obviamente, el principio del fin para la corona española en América.
Estas instrucciones estaban en concordancia con las proclamas de Fernando VII a los americanos, una proclama que Fernando VII ha debido firmar con el mayor desagrado. En ella él afirma: "Él invita a los americanos a deponer las armas y extinguir la bárbara guerra, y los invita a integrarse con las Cortes Constitucionales". Poco tarde, estamos en 1820, esta discusión sobre las cortes constitucionales y cómo la España peninsular reducía, disminuía a las provincias españolas en América es una discusión de 1808, 1809, 1810. Ya en 1820 esto no tenía ninguna viabilidad, ningún futuro.
Esto revela una incomprensión por parte de la corona española de lo que estaba ocurriendo en América. Y el propio Morillo, en otra carta fechada el 28 de julio de 1820 en la ciudad de Valencia, es bastante claro en relación con la situación americana porque él sí la conocía de primera mano. Les voy a leer un párrafo de esa carta de Morillo: "Ellos no quieren ser españoles, así lo han dicho altamente desde que proclamaron la independencia. Así lo han sostenido sin desmentir jamás su opinión en ninguna circunstancia ni vicisitud de la península".
"Estos repiten ahora sin dejar las armas de la mano, lo repetirán siempre sea cual fuere nuestra conducta y nuestro gobierno". La absoluta independencia no iba a tener la más mínima atención por parte de los criollos americanos, que ya habían fundado la mayoría de sus repúblicas. A finales de junio de 1820, ya Morillo con sus instrucciones provenientes en España envía a su vez comunicaciones al Congreso reunido en Angostura y al propio Bolívar, proponiendo una suspensión de hostilidades hasta lograr realizar la reconciliación. Entonces se designa una comisión de avenimiento: por parte de Morillo la van a integrar Ramón Correa, Juan Rodríguez del Toro y Francisco González de Linares como negociadores, mientras que Bolívar designa a Antonio José de Sucre, Pedro Briceño Méndez y José Gabriel Pérez.
Y esa comisión hace su trabajo y llega la firma del armisticio que va a ocurrir el 25 de noviembre de 1820 en el pueblo de Santa Ana, en el estado Trujillo. Allí se firma el armisticio y tratado de regularización de la guerra: el armisticio un día y el Tratado de Regularización de la Guerra al día siguiente, el 26 de noviembre. Morillo evidentemente sabía que la guerra se había perdido porque los realistas que quedaban, junto con la mayoría de los criollos que integraban sus tropas, estaban condenados al fracaso sin los refuerzos que ya sabía Morillo que no iban a llegar nunca.
De 1820 a 1824, cuando ocurre la batalla de Ayacucho, fueron los últimos cuatro años. Los ejércitos realistas en América que combaten contra los ejércitos patriotas son lo que queda. El remanente de ese ejército realista que desembarcó con Morillo en Carúpano, en 1815, no recibió nuevos refuerzos. En el armisticio se acuerda el cese de hostilidades por seis meses y el encabezado del tratado se estampaba la derrota española porque allí se lee lo siguiente: "Su excelencia el presidente de Colombia, Simón Bolívar, como jefe de la república".
Eso lo han colocado los españoles, lo que quiere decir es que se reconocía la existencia de una república, cosa que nunca antes se había hecho. Y se designaba al presidente de esa república, además tratándosele con el mote de Excelencia, qué mayor reconocimiento de la derrota por parte de España. Sin embargo, como dijimos antes, se necesitaron cuatro años más de batallas en América Latina y Suramérica para que la derrota fuese completa. Morillo, una vez que firmó el armisticio, recogió sus papeles, hizo sus maletas y le entregó el mando a Miguel de la Torre.
Se fue, zarpó el 17 de diciembre de 1820 hacia España. Va a fallecer varios años después en Francia, en 1837, muchos años después de su aventura americana. Por otra parte, la experiencia liberal en España de la Constitución de Cádiz va a durar hasta abril de 1823, tres años, cuando Luis XVIII envía tropas para restaurar el poder absoluto de Fernando VII. Entonces el destino de Riego fue terrible, fue ejecutado; lamentablemente los liberales fueron perseguidos y el despotismo del absolutismo se entronizó de nuevo, pero la pérdida de América ya no tenía remedio en 1823.
De modo que la rebelión de Riego es de radical importancia para la independencia de Venezuela y de todos los países americanos. Así como fue de radical importancia los llamados sucesos de Bayona en 1808. En la próxima parte del programa seguiremos con esta historia fascinante y veremos la batalla de Carabobo. Ya regresamos.
Como dijimos antes, la mención de este hecho de la rebelión de Riego en Cádiz es un hecho minimizado por los panegiristas bolivarianos o todos aquellos que se empeñan en hacer mitología y no historia propiamente. Por supuesto, el hecho no abona gloria a los patriotas, pero no se puede soslayar, es un hecho de demasiada importancia. Condujo al armisticio de Trujillo en noviembre de 1820 y ya la cuestión de la derrota realista era un asunto de tiempo porque los españoles estaban batallando por su supervivencia y sin esperanzas de recibir respaldo.
No me puedo imaginar qué sentían los soldados y los generales españoles que quedaron en tierra firme una vez que Morillo se va. ¿Cuál es el destino de ellos? Era la victoria muy poco probable, pero qué podrían hacer, se podían rendir. Bueno, eso hubiese sido lo peor porque en ese tiempo el honor contaba mucho y ellos preferían, como pasó con muchos de ellos, morir en batalla que rendirse frente a la evidente superioridad de las fuerzas patrióticas.
De modo que estos son los hechos vinculados con la rebelión de Riego. A Bolívar, por su parte, lo encontramos en Bogotá en enero del 1821 decidido a coordinar sus asuntos administrativos con el vicepresidente Francisco de Paula Santander y consolidando su ejército hasta el cese de hostilidades del armisticio que dura seis meses. Sin embargo, los hechos se precipitan y no se da el compás de espera de seis meses porque Rafael Urdaneta toma Maracaibo el 8 de marzo de 1821.
¿Por qué lo hace Urdaneta? Porque acude al llamado de la población que está sumándose al proyecto republicano, y por parte de los españoles De la Torre advierte que se ha violado el armisticio y eso precipita los hechos. Bolívar regresa a Venezuela y rompe el armisticio formalmente el 28 de abril, y se dispone a preparar la batalla final, que como veremos luego no fue la última. Me refiero a la batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821.
Veamos los hechos. Bolívar le ordena a Páez avanzar desde Apure hacia el centro. Ambrosio Plaza ocupa Barinas antes de movilizarse hacia el centro también. Bermúdez inicia su famosa diversión en términos de estrategia militar, que da unas vueltas para confundir al enemigo, es decir, marcha hacia Caracas de manera tal de ocupar aparte del ejército realista en defender a Caracas mientras los ejércitos patriotas avanzan hacia Carabobo.
Por su parte, Urdaneta toma Barquisimeto y avanza hacia San Carlos. Todo indica que Bolívar quiere concentrar sus fuerzas y las de los españoles en Carabobo. Finalmente ambos ejércitos están listos para la batalla al amanecer del 24 de junio de 1821. No voy a describir la batalla, se ha escrito mucho sobre eso y no es el tema que nos interesa particularmente.
Sin embargo, pasemos revista a quienes integraban el estado mayor. Además de Bolívar, en ese estado mayor general estaban Briseño Méndez, Santiago Mariño y Bartolomé Salom. Los edecanes del Libertador están presentes, por supuesto, Diego Ibarra y Daniel Florencio O'Leary, como se pronuncia su apellido irlandés. El ejército consta de tres divisiones: la primera con Páez al frente, por supuesto; la segunda con Sedeño; la tercera con Ambrosio Plaza.
Los batallones y brigadas van a estar al mando de Farrear, Conde, Rangel de Laceras, Flegel, Gravete, Manrique, Sandes, Vélez, Úslar, Yargín, Digue; mueren en combate Sedeño y Plaza. Pedro Camejo, Bruno, Oliveira y Arias también mueren en combate. Ferriar y Scott, los británicos, mueren en combate; Meyao y Valero también. Y son heridos de gravedad a raíz Abreu, Lima y Martín, entre otros coroneles.
Por su parte, al frente del ejército realista estaba De la Torre, con Morales y Montenegro Colón. La mayoría de los soldados realistas son venezolanos; de los que llegaron con Morillo en 1815 quedan muy pocos. El ejército realista suma alrededor de 5 mil hombres mientras el ejército patriota cuenta con algunos más. Las cifras del ejército patriota varían de un autor a otro, pero casi todas las cifras están alrededor de 7.000 efectivos.
La victoria patriota en esta oportunidad no fue parcial, fue completa. Los restos del ejército realista se van retirando a Puerto Cabello y son perseguidos por Rangel. Logran llegar al Puerto Cabello y ahí se refugian. El golpe para los realistas ha sido fatal; después de esta batalla grande hay 60 enfrentamientos bélicos menores hasta que ocurre la última batalla que se ha dado en Venezuela, que es la del lago Maracaibo.
El 25 de julio de 1823, eso lo veremos luego y ustedes deben estar preguntando, bueno, ¿por qué si no fue esta? La última batalla es considerada como tal, bueno, quizás pese mucho que fue la última batalla en la que estuvo presente Bolívar. Pero lo cierto es que la última batalla fue la del Lago de Maracaibo y el momento en que abandonan los españoles el territorio de Venezuela va a ser cuando Páez obligue a De la Calzada a rendirse, a capitular en Puerto Cabello, y eso va a ocurrir el mismo año 1823.
El mismo año que ocurre la Batalla Naval del Lago de Maracaibo. Algo similar pasa en Colombia porque no fue la batalla de Boyacá la última ni la más importante. Pero la batalla de Boyacá marca el comienzo de la preeminencia patriótica en Nueva Granada porque los patriotas, con Bolívar a la cabeza, logran entrar a Bogotá y toman el control de las ciudades. Bueno, en paralelo con estos hechos, verdad, que venimos relatando, va a ocurrir un hecho de orden civil y es el Congreso de Cúcuta reunido el 30 de agosto de 1821.
Recordemos que la ley fundamental de Colombia del 17 de diciembre de 1819 ordenaba la reunión del Congreso en Cúcuta y los diputados van a comenzar a llegar, en marzo de 1821, a la Villa del Rosario de Cúcuta. Incluso, ¿quién era entonces el vicepresidente de la República? Era Juan Germán Roscio, en representación del Poder Ejecutivo llega en marzo. Recordemos que Bolívar estaba en guerra, no está en Cúcuta, y Santander estaba al mando del poder de la República de Colombia en Bogotá.
Roscio lamentablemente fallece el 10 de ese mismo mes de marzo y esto, con lo lamentable que fue para todos la muerte de Roscio, que era un verdadero hombre superior, complica mucho el tema de quién va a presidir el Congreso. Bolívar entonces advierte que Antonio Nariño ha sido liberado de su larga prisión en España gracias a la Constitución de Cádiz y los esfuerzos de los liberales, y lo nombra en sustitución de Roscio que ha fallecido. El Congreso se va a instalar entonces el 6 de mayo y delibera hasta el 14 de octubre de 1821.
Redacta la llamada Constitución de Cúcuta, cuya naturaleza puede resumirse a grandes rasgos en una carta magna centralista, donde la voluntad de Bolívar en ese momento casi omnímoda se hace realidad. La Constitución, por otra parte, establece un régimen electoral muy parecido al de la Constitución de 1811, es decir, van a votar varones que sepan leer y escribir, que sean propietarios de bienes raíz y que sean mayores de 25 años. La anterior, la de 1811, exigía 21 años. Esta sube la edad cuatro años más, establece el período de cuatro años en el ejercicio del poder ejecutivo y establece no reelección inmediata sino con un período por medio; esto se mantiene igual a la Constitución de 1819.
El orden político-territorial rezaba textualmente en el artículo 6 de la Constitución, les voy a leer: "El territorio de Colombia es el mismo que comprendían el antiguo virreinato de la Nueva Granada y la Capitanía General". No todos los diputados electos en las 19 provincias pudieron llegar, de modo que de los 95 elegidos la Constitución la firman 57 diputados. Entre ellos están los neogranadinos José Félix del Restrepo, José Manuel del Restrepo, José María Castillo y Rada, los hermanos Miguel y Bernardino Tobar, José Ignacio de Márquez, Vicente Azuero, Sinforoso Mutis, entre muchos otros.
Y entre los venezolanos se cuentan Pedro Gual, Fernando Peñalver, Miguel Peña, Ramón Ignacio Méndez, Diego Bautista Urbaneja, Luis Ignacio Mendoza, Pedro Briceño Méndez, Francisco Javier Llanes, entre muchos otros. Es evidente que el Congreso lo integra lo más excelso y granado de los civiles venezolanos y de Cundinamarca o Nueva Granada, como quieran llamarla. La Constitución acoge, como dijimos, el espíritu centralista que había impuesto Bolívar desde el Manifiesto de Cartagena, por más que se hayan presentado distintos proyectos que morigeraban el centralismo bolivariano y lo federalizaban un tanto, pero finalmente lo que se impone es una Constitución centralista.
Allí también se decide que se va a crear una capital distinta a Bogotá y que esa capital va a llamarse Bolívar en su homenaje. Pero esto ni siquiera avanzó como proyecto. En la próxima parte del programa veremos las reacciones a la Constitución de Cúcuta, de 1821. Ya regresamos.
El Congreso de Cúcuta, del que venimos hablando, convoca al presidente de la República de Colombia y a su vicepresidente. Bolívar y Santander se posesionan en sus cargos el 2 de octubre de 1821 ante el Congreso, solemnemente instalado. Luego el presidente Bolívar designa a Pedro Gual, secretario de Relaciones Exteriores, lo que hoy en día sería canciller. A José María del Castillo en el Ministerio de Hacienda y a José Manuel Restrepo en el Ministerio de Relaciones Interiores.
Tanto del Castillo como Restrepo eran neogranadinos, y designa a Pedro Briceño Méndez, que era un hombre de su absoluta confianza, en el Ministerio de Guerra y Marina. Había, como vemos, un equilibrio perfecto entre Nueva Granada o Cundinamarca, que era como ahora se llamaría, y Venezuela. Volvamos a un momento a 1821, pero a junio, después de la batalla de Carabobo. Bolívar se dirige a Caracas a saborear las mieles del éxito y entra triunfante en la ciudad el 29 de junio.
Fue un día de gran felicidad para Bolívar. No estaba en su ciudad natal desde 1814. El recuerdo que tenía de 1814 era nefasto: había salido corriendo con media ciudad, o más de la mitad de la ciudad, en la emigración a Oriente, esforzado por la derrota, huyéndole a las fuerzas de Boves que venían de Valencia cabalgando hacia Caracas. De modo que ese regreso triunfal en 1821, o siete años después, fue pletórico para Bolívar.
Sale desde Caracas en agosto de 1821 rumbo a la capital de la República de Colombia, que es Bogotá, república de la que nosotros formábamos parte con el departamento, y no va a regresar a Caracas hasta 1827, seis años después. En esa oportunidad, Bolívar va a pasar seis meses en su ciudad natal y, una vez que se va en 1827, nunca más regresa porque muere en 1830. De modo que la totalidad de los hechos ocurridos en el departamento de Venezuela, entre 1821 y 1827, tienen lugar en ausencia de Bolívar. Pero obviamente son hechos vinculados, muy bien, absolutamente vinculados con las decisiones políticas del Libertador desde Bogotá o desde Quito, o desde Lima, o desde donde la campaña lo llame.
Por otra parte, las fuerzas realistas de Coro en 1821 reciben apoyo de la Torre, quien logra reunir un ejército y va en su apoyo; vencen los realistas en Coro y De la Torre regresa a Puerto Cabello dejando a Juan Tello al mando de Coro. Este hecho lo que nos señala es que después de la batalla igual los realistas intentaron hacer algunas cosas, ¿no? Por otra parte, en Cartagena Mariano Montilla y Luis Brión logran sitiar a los españoles. Mientras Bermúdez controla Cumaná y Arismendi y el almirante controlan Margarita.
En el sur de la República de Colombia, en el departamento de Cundinamarca, Bolívar continúa su campaña hacia el sur. Es entonces cuando Sucre es designado por Bolívar jefe de las tropas que operan en el sur. Hacia finales de ese año de 1821 se van a reunir los ejércitos de Sucre y Bolívar en Guayaquil. Bolívar viene a auxiliar al primero que ha sufrido algunas derrotas.
Por otra parte, el cabildo caraqueño se pronuncia sobre la Constitución de Cúcuta con un hecho importante que va a marcar hechos del futuro y hay un descontento en importantes sectores venezolanos con las decisiones tomadas por el Congreso constituyente de Cúcuta, y el 29 de diciembre de 1821 la municipalidad de Caracas se pronuncia sobre la nueva carta magna. Y dice en un comunicado, voy a leerles un párrafo, refiriéndose a la Constitución de Cúcuta, señala: "No había sido sancionada por los mismos representantes que las formaron, que no podían imponer a los pueblos de Venezuela el deber de su observancia cuando no habían tenido parte en su formación ni creían adaptables al territorio venezolano algunas de las disposiciones de aquel código". ¿De dónde viene esto?
Pues que el cabildo se refiere al hecho cierto de haber estado Caracas bajo dominio español para el momento en la elección de los diputados y, en parte, a la celebración del Congreso Constituyente de Cúcuta. El 3 de enero de 1822 se insiste sobre el tema y la prensa recoge el hecho. Y, pues se da la primera campanada de descontento acerca de lo decidido en Cúcuta por parte, nada menos, que los caraqueños, lo que era un tema que seguramente alarmó mucho en lo que se enteró de él Simón Bolívar. Este malestar, como veremos, se va a incrementar en el tiempo y veremos cómo otras ciudades, entre ellas Valencia, que era una ciudad de gran importancia, se va a sumar a ese descontento.
No obstante, para 1821 la fuerza bolivariana era inobjetable. Sus victorias habían sido clamorosas y su voluntad centralista va a recogerse en la redacción de la Constitución de Cúcuta, de 1821. Bueno, ahora a Bolívar lo vamos a hallar en enero de 1822 iniciando la Campaña del Sur. Se propone derrotar a las fuerzas realistas que dominan todavía el sur de Colombia, Ecuador y Perú; entonces no se llamaba Ecuador sino Quito.
En esta campaña, Sucre se adelanta a Bolívar en camino hacia Quito, mientras al Libertador se le presenta una batalla no buscada que es la de Bomboná, cerca del Pasto, en Colombia. Pasto era el más realista de todas las ciudades neogranadinas. El 7 de abril de 1822 tiene lugar esta batalla entre dos ejércitos con cerca de 2.000 hombres cada uno; la pérdida es igual para ambos ejércitos, de modo que si bien es cierto que las retiradas las dan los realistas al mando de Basilio García, los daños sufridos por los patriotas no fueron pocos.
Al punto en el que Bolívar se ve en la necesidad de detener la marcha y no participa en la batalla de Pichincha el 24 de mayo de 1822, cuando el general Sucre vence en Pichincha y se cubre de gloria. De allí que en Ecuador hoy día el culto por Sucre sea tanto o mayor, diría yo, que el culto hacia Bolívar porque quien alcanza la victoria en Pichincha, que es la batalla que los libera de la opresión española, va a ser Sucre y Bolívar no, que ni siquiera estuvo en la batalla. En esta batalla de Bomboná, que venimos refiriendo, queda herido Pedro León Torres y muere cuatro meses después.
Por otra parte, en la batalla de Pichincha, que también referíamos, Sucre tiene una victoria completa. Ha tenido apenas 400 bajas mientras las bajas de los españoles llegan a 600 y alcanza la rendición de mil soldados. En esa batalla de Pichincha se destacan particularmente el neogranadino José María Córdoba y el ecuatoriano Abdón Calderón. De esta batalla emerge, surge una característica de su personalidad de Sucre extraordinaria, que es su magnanimidad.
Allí Sucre le concede una capitulación honrosa al mariscal de campo Melchor Aimerich y, bueno, así queda libre el territorio en que en el futuro muy próximo se fundaría la República de Ecuador. Basilio García, por su parte, el que había comandado la batalla de Bomboná contra Bolívar, en lo que se entera de la derrota realista en Pichincha, capitula y Bolívar, una vez que sabe que ya ha logrado la conquista de Quito, sale hacia allá y entra en junio de 1822, y es entonces, entrando aquí, donde va a conocer al amor más importante de su vida, Manuela Sáenz Aizpuru.
Es decir, la esposa del médico inglés llamado James Thorne. Manuelita Sáenz se enamora de Bolívar en tal manera que abandona a su esposo y se va con Bolívar. Esto lo relata muy bien un novelista venezolano excepcional como fue Denzil Romero en una novela que se titula La esposa del Dr. Thorne, donde trabaja este amor, pero apasionadísimo, entre Simón Bolívar y Manuela Sáenz Aizpuru. Entonces, bueno, Bolívar ya enamorado viaja a Guayaquil, la famosa entrevista con José de San Martín, el libertador del sur de América.
El argentino José de San Martín va a ocurrir entre el 25 y 26 de julio de 1822. Jamás sabremos lo que hablaron estos hombres a solas, estos dos libertadores en América, no sabemos lo que hablaron, pero sí conocemos los resultados: fue que San Martín se retira, le deja a Bolívar el campo abierto para la culminación de su epopeya en Perú. De Perú solicitan, de hecho, su presencia para derrotar a los realistas y Bolívar se moviliza a Ecuador, donde estaba varios meses entre el amor y las sábanas, hacia Lima por vía marítima. Allá va a llegar el 2 de septiembre de 1823.
Hacia finales del año y en enero enferma en Pativilca y le prescriben reposo. En 1824, ya Bolívar presentaba síntomas de su enfermedad. En febrero el Congreso del Perú lo designa dictador y pone en marcha la estrategia para la futura batalla de Junín, cerca de Jauja. Esta batalla ocurre el 6 de agosto de 1824 y fue la última batalla en la que Bolívar estuvo presente dirigiéndola. Entonces el ejército patriota contaba con algo más de 8.000 efectivos, mientras el ejército español está disperso y no pasa en el campo de Junín de unos 5.000 hombres al frente de José de Canterac.
De estos y otros hechos vamos a seguir refiriéndoles en la última parte del programa. Ya regresamos. Referíamos en la parte anterior del programa la batalla de Junín y decíamos que allí estuvo en el campo de batalla José de Canterac, por parte de los españoles, alrededor de cinco mil hombres. El saldo de la batalla es favorable a los patriotas después de una hora de combate cuando Canterac se retira hacia Huancayo, a reunirse con el virrey José de la Serna e Hinojosa, busca darle descanso a las tropas y a prepararse para otra confrontación. Bolívar y Sucre se reúnen en Zanahica, le entrega el mando del ejército a Sucre y Bolívar se va a Lima a preparar el congreso anfictiónico de Panamá.
El virrey, por su parte, y Canterac, al mando de un ejército de más de 9.000 hombres, buscan el enfrentamiento con Sucre que va a ocurrir muy pronto. Sucre cuenta con 6 mil. Los movimientos y preparaciones se prolongan desde agosto hasta diciembre, hasta el día final de la batalla, el 9 de diciembre de 1824: la batalla de Ayacucho.
La última batalla en América entre un ejército realista y un ejército patriota. Esa vez se cubrió de gloria una vez más Antonio José de Sucre, ese cumanés excepcional. Entonces contaba como jefe del estado mayor a Agustín, que era peruano, como jefe de la caballería, Guillermo Miller, que era inglés, y al frente de las tres divisiones de su ejército estaban José María Córdoba, el héroe neogranadino, José de La Mar, que había nacido en Cuenca, en Ecuador, pero se consideraba a sí mismo como peruano, y un venezolano, Jacinto Lara, quien después le dio nombre al estado venezolano, al estado Lara.
Las nacionalidades, fíjense, un venezolano, neogranadino y ecuatoriano, representaban bastante bien la proporción del ejército libertador. Por su parte, los realistas estaban comandados por el virrey José de la Serna, el comandante de caballería Valentín Ferraz, el jefe del estado mayor fue José de Canterac y los jefes de división fueron Jerónimo Valdés, Juan Antonio Moret, Alejandro Bonsales Villalobos y José Carratalá. La batalla va a tomar hora y media y el triunfo de los patriotas es contundente: alrededor de 1.800 bajas tiene el ejército español. Los patriotas logran hacer cerca de 2.000 prisioneros y más de 600 heridos realistas, esto conduce la capitulación de Canterac.
En esta batalla el virrey sufre siete heridas y queda fuera del combate al borde de la muerte. El ejército de Sucre sufre 400 bajas y alrededor de 700 heridos. En el mismo campo de batalla, Sucre otorga los ascensos a Córdoba, a Lara, a Silva, a Carvajal, a Otero o a Zandes, y el propio Sucre es ascendido días después por Bolívar a Gran Mariscal de Ayacucho, que es el título más alto alcanzado por algún soldado del Ejército Libertador, después del libertador Simón Bolívar. Pero ahora volvamos a Venezuela, en donde nos hemos quedado en 1822.
En febrero de ese año, Bolívar y su vicepresidente Santander designan autoridades para el departamento de Venezuela. Nombra a Carlos Soublette intendente general, que es el cargo más alto que pueda ostentar alguien en el departamento de Venezuela integrado a la República de Colombia. Designan a José Antonio Páez comandante general del departamento de Venezuela. En Caracas y Barinas a José Francisco Bermúdez; en el Orinoco, eso incluye Guayana, Margarita, Barcelona y Cumaná; y al hijo de Clemente en el Zulia, y eso incluía Mérida, Trujillo, Coro y Maracaibo.
No sorprende para nada que sea Soublette el intendente, dadas sus cercanías con Bolívar, prácticamente una cercanía familiar además, y además su ya largo historial en el ejército patriota. Soublette es verdaderamente un gran general. Páez, por su parte, desde su cuartel en Valencia sale a enfrentar pequeñas columnas realistas que insisten en enfrentarse con los ejércitos patriotas, eso lo señalábamos antes, y son vencidos en Vigirima y Patanemo.
De allí entonces Morales se desplaza hacia Coro y luego hacia Maracaibo. Tello es derrotado en Coro en abril, este Tello no el general Tello, por supuesto, de tiempos de Cipriano Castro, sino en este caso un general español. Morales se moviliza hacia Puerto Cabello a sustituir a De la Torre y este se va a Puerto Rico como capitán general, y queda en el cargo Morales. En agosto se mueve a Curazao y deja a De la Calzada al mando de Puerto Cabello, y va a hacer, como dijimos antes, De la Calzada asedia a Páez en Puerto Cabello y logra su rendición.
Y los españoles se van de Puerto Cabello en 1823, que será el momento en que abandonen para siempre sus esfuerzos bélicos en Venezuela. Morales y De la Calzada se mueven hacia Trujillo y Mérida y regresan a Gibraltar en diciembre de 1822, para regresar de nuevo a Trujillo en 1823, donde son derrotados y regresan a Maracaibo a reconcentrar sus fuerzas. Y es entonces cuando tiene lugar la última batalla que hay en Venezuela, que es la del Lago de Maracaibo. Era evidente, las fuerzas patriotas y realistas estaban en sus estertores, en sus últimos momentos.
Pero Morales y los suyos no podían hacer otra cosa: rendirse o batallar, y preferían batallar, a sabiendas de que sus posibilidades de éxito eran ínfimas. Bueno, hasta aquí, hasta el día de hoy, nuestra historia. En nuestro próximo programa lo comenzaremos precisamente con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo; haremos su descripción, pero hoy llegamos hasta aquí, hasta julio de 1823, y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia.
Les habla Rafael Arráiz Lucca, me acompañan en la producción Mary Sosa y Víctor Hugo Rodríguez. En la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Ustedes pueden escuchar estos programas cuando ustedes quieran en la página de unionradiocultural.com. Allí están colgados los programas de Venezolanos para ser escuchados en cualquier momento y desde cualquier lugar del mundo. A mí me consiguen por mi correo electrónico rafaelarais@hotmail.com. En Twitter, arroba Rafaela Rice, y en Facebook. Ha sido un gusto, como siempre, discurrir para ustedes hasta nuestro próximo encuentro.