Siglo XIX Venezolano
29 de octubre de 2019

Siglo XIX Venezolano. Cap 8.

Historia política esencial de la centuria.

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Rafael Arráiz Lucca, Productor Nacional Independiente n.º 30.720, y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. En la continuación de la serie sobre la historia política venezolana del siglo XIX, este es el capítulo 8, que va a comenzar entonces con la batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821. Vamos a ver el grosso modo y las líneas generales.

Comienza por el hecho de que Bolívar le ordena al país avanzar desde Apure hacia el centro. Por su parte, Ambrosio Plaza ocupa Barinas antes de movilizarse también hacia el centro. Bermúdez inicia su famosa diversión. Esta es una estrategia que utiliza Bermúdez, es decir, marcha hacia Caracas de manera tal de ocupar al ejército realista en defender a la ciudad mientras los ejércitos patriotas avanzan hacia Carabobo.

Por eso se llama una diversión, en el sentido de que está creando un espejismo para el ejército realista. Los está empleando, los está ocupando en enfrentarlo, de manera de dejar un espacio libre para que el ejército patriota avance hacia Carabobo. Urdaneta toma Barquisimeto y avanza hacia San Carlos. Todo esto se hace porque Bolívar busca que los realistas se concentren en Carabobo, hasta que finalmente ambos ejércitos están listos para la batalla al amanecer del 24 de junio de 1821.

No voy a describir la batalla, esto se ha hablado mucho y es un tema de estrategia militar que no es propiamente el foco de una historia política. Y sí voy a recordarles que después del armisticio de 1820, que es consecuencia de la rebelión de Rafael del Riego en Cádiz, el ejército español en Venezuela queda abandonado a su suerte. De hecho Pablo Morillo regresa a España y aquí queda un ejército español que no ha recibido refuerzos.

Que no los va a recibir, y ese es el que está resistiendo la investida del ejército de Simón Bolívar. De modo que no se puede decir que el ejército realista en Venezuela es un ejército con futuro, con expectativas, más bien se trata de un ejército abandonado por España aquí. Esto hay que recordarlo porque son hechos que se ventilan poco y que son importantes para entender la realidad de los hechos.

Bueno, ¿cómo estaba formado el ejército de Bolívar? ¿Cómo era su estado mayor general? Además de él estaba Pedro Briceño Méndez, Santiago Mariño y Bartolomé Salom. También están presentes, por supuesto, los edecanes del Libertador Diego Ibarra y Daniel Florencio O'Leary, entre otros. Y el ejército consta de tres divisiones: la primera división es la que tiene a Páez al frente, la segunda está con Sedeño al frente y la tercera con Ambrosio Plaza.

Los batallones y las brigadas van a estar al mando de Ferrear, Conde, Rangel, Delaceras, Flegel, Gravete, Manrique, Sández Vélez, Ujlar y Argíndegui. Y murieron en el combate Sedeño como Plaza. Pedro Camejo, por supuesto, también falleció, Bruno, falleció Oliveirao y Arias, Ferriar y Scott, Meyao y Valero. Y fueron heridos de gravedad los coroneles Arraíz, Abreu, Elíma y Martín, entre otros.

Al frente del ejército realista está De la Torre, junto con Morales y Montenegro Colón. La mayoría de los soldados, escuchen bien, la mayoría de los soldados son venezolanos del ejército realista, ya que de los que llegaron en 1815 con Morillo quedan pocos. El ejército realista suma cinco mil hombres, mientras el ejército patriota cuenta con más, aunque las cifras van a variar de autor en autor. El número de efectivos del ejército patriota está cerca de 7.000.

Como era de esperarse, la victoria patriota fue completa y los restos del ejército realista se retiran a Puerto Cabello y son perseguidos por Rangel. Allá en Puerto Cabello se refugian, el golpe para los realistas ha sido obviamente fatal. No obstante, después de esta batalla tiene lugar cerca de 60 enfrentamientos menores hasta la última batalla que hubo en Venezuela, que es la del lago de Maracaibo. El 25 de julio de 1823, como veremos en su momento.

Y ustedes se preguntarán, bueno, ¿por qué si no fue la de Carabobo, la última batalla es considerada como tal? Porque ciertamente después de ella las posibilidades de los realistas de recuperarse eran nulas, inexistentes, y también porque fue la última batalla en que Bolívar estuvo presente. Y con mucha frecuencia se ha confundido la biografía de Simón Bolívar con la historia de Venezuela, como que si la biografía de Bolívar fuese la historia de Venezuela. Son uno de los problemas históricos que se han enfrentado en nuestro país.

Lo cierto es que esos realistas que quedaron insistieron durante dos años más hasta que finalmente son derrotados en la batalla naval del Lago de Maracaibo y luego Páez obliga a De la Calzada a capitular en Puerto Cabello. Eso también va a ocurrir en 1823, como lo veremos en su momento. Algo similar por otra parte ocurre en la historia de Nueva Granada y Colombia, ya que no fue Boyacá la última batalla ni siquiera más importante, pero marcó el comienzo del declive español en la zona norte de Nueva Granada. Y es por eso que la batalla de Boyacá, la victoria de la batalla de Boyacá le franqueó a los patriotas el paso hacia Bogotá encabezados por Simón Bolívar, el caraqueño.

De allí que la batalla de Boyacá es un hito fundamental como lo es también la batalla de Carabobo, aunque no son las últimas sino las más importantes, pudiera decirse así, las de consecuencias más importantes. Mientras esto está ocurriendo se está formando el Congreso de Cúcuta que se va a reunir el 30 de agosto de 1821, apenas pues un mes y unos días, dos meses. Y ese Congreso se reúne porque la Ley Fundamental de Colombia del 17 de diciembre de 1819 lo ordenaba, la ley que crea la República de Colombia.

Los diputados comienzan a llegar en marzo de 1821, a la Villa del Rosario de Cúcuta. Incluso quien era entonces el vicepresidente de la República de Colombia, nada menos que Juan Germán Roscio, va en representación del Poder Ejecutivo, ya que Bolívar estaba en guerra y Santander estaba al mando en Bogotá. De modo que Roscio se adelanta y llega en marzo, pero el 10 de ese mes fallece lamentablemente Juan Germán Roscio.

Y esta circunstancia le creó un problema adicional a Bolívar porque había que escoger como presidente del Congreso de Cúcuta y entonces advierte que Antonio Nariño está de regreso de su larga prisión en España, lo han liberado gracias a la Constitución de Cádiz, la que le torció el brazo a Fernando VII y la que les dio argumento para Rafael del Riego, para el general del Riego, no venir a América a auxiliar a Pablo Morillo. Y entonces Bolívar designa a Antonio Nariño, en sustitución de su recientemente fallecido Juan Germán Roscio.

Ese Congreso se va a instalar el 6 de mayo y va a deliberar hasta el 14 de octubre. Y redacta la Constitución de Cúcuta cuya naturaleza puede resumirse a grandes rasgos como una constitución centralista. El régimen electoral fue parecido al de 1811, es decir, ciudadanos varones que supieran leer y escribir, propietarios y mayores de 25 años. A diferencia del anterior que exigía 21 años, aquí subieron la edad.

El período presidencial de cuatro años, sin reelección inmediata sino con un período por medio, en eso siguió a la Constitución de 1819. Y el orden político territorial rezaba textualmente en el artículo 6 de la Constitución, de la siguiente manera, les leo: El territorio de Colombia es el mismo que comprendían el antiguo virreinato de la Nueva Granada y Capitanía General de Venezuela, pues fíjense. Y no todos los diputados electos en esas 19 provincias pudieron asistir, de modo que de los 95 diputados electos firmaron la Constitución 57. 57, un poquito más y es la mitad.

¿Quiénes firmaron allí? Los neogranadinos José Félix Restrepo, José Manuel Restrepo, José María del Castillo y Rada, Miguel Bernardino Tobar, José Ignacio de Márquez, Vicente Azuero, Sinforoso Mutis. Y entre los venezolanos, ¿quiénes firmaron? Pedro Gual, Fernando Peñalver, Miguel Peña, Ramón Ignacio Méndez, Diego Bautista Urbaneja, Luis Ignacio Mendoza, Pedro Briceño Méndez y Francisco Javier Llanes.

En la próxima parte del programa vamos a ver cómo es el gobierno que forma el presidente. Les decía en la parte anterior del programa que veríamos ahora el gobierno que se forma a partir de la Constitución de Cúcuta, que es una constitución de espíritu centralista. Porque ese era el que le gustaba a Bolívar, que era un enemigo, al menos, del federalismo para nosotros, mientras admiraba tremendamente el federalismo norteamericano. Por cierto, de esa reunión quedó la voluntad de construir una ciudad que fuese una capital distinta a la de Bogotá.

Esa capital se va a llamar Bolívar en su homenaje, pero como se sabe ni siquiera se comenzó a planificar. Fue un, digamos, un saludo a la bandera de decir, bueno, necesitamos una capital distinta a Bogotá para la República de Colombia y se va a llamar Bolívar, pero eso no ocurrió, tampoco hubo tiempo ni voluntad por hacerlo. El Congreso de Cúcuta, con base entonces en el texto constitucional, designa a Simón Bolívar como presidente de la República de Colombia y a Francisco de Paula Santander como vicepresidente. Ambos toman posesión el 2 de octubre de 1821 ante el Congreso, solemnemente instalado.

Y luego Bolívar designa al doctor Pedro Gual como secretario en Relaciones Exteriores, como canciller. A José María del Castillo lo designa en Hacienda, un neogranadino. A José Manuel Restrepo, un hombre de su entera confianza, neogranadino también, lo designa en Relaciones Interiores y a Pedro Briceño Méndez en Guerra y Marina. De modo que hay un equilibrio perfecto entre Cundinamarca y Venezuela, es decir la antigua Nueva Granada y Venezuela. Volvamos a junio de 1821.

Y para ver lo siguiente, después de la batalla de Carabobo Bolívar se dirige hacia Caracas y entra triunfante el 29 de junio, cuatro días después, cinco días después de la batalla de Carabobo. Y ese fue un día histórico y además inolvidable para el caraqueño Simón Bolívar, ya que no estaba en Caracas desde 1814, hace siete años, cuando tuvo que emigrar en medio de la derrota hacia Oriente, huyéndole a las fuerzas realistas de José Tomás Boves. Bueno, y está en Caracas hasta agosto de 1821. De modo que se pasa unos buenos meses y tantas semanas aquí y no va a regresar a Caracas hasta enero de 1827, seis años después.

Como que Bolívar estuvo muchos años de su vida fuera de su país, de su ciudad natal. De modo que la totalidad de los hechos ocurridos en el Departamento de Venezuela, y así es como pasamos a llamarnos, entre 1821 y 1827, todos esos hechos tuvieron lugar en ausencia de Bolívar, pero indisolublemente hechos vinculados a sus decisiones políticas, bien sea tomadas en Bogotá, en Quito o en Lima. Bien, ¿qué va a ocurrir ahora? Pues esas fuerzas realistas en Coro que quedan allí reciben el apoyo de La Torre, quien va a reunir un ejército y va en su apoyo un ejército exiguo.

Vencen los españoles en Coro y De la Torre regresa a Puerto Cabello dejando a Juantillo al mando en Coro. En Cartagena, por otra parte, Mariano Montilla y Luis Brión hacen capitular a los españoles, mientras Bermúdez controla Cumaná y Arismendi y Agustín Armario controlan Margarita. Y en el sur de la República de Colombia, en el departamento de Cundinamarca, Bolívar continúa su campaña hacia abajo o hacia el sur. Entonces Antonio José de Sucre es designado por Bolívar jefe de las tropas que operan en el sur.

A finales de ese año se reúnen los ejércitos de Sucre y Bolívar en Guayaquil. El segundo, es decir, Bolívar, viene a auxiliar al primero que ha sufrido algunas derrotas menores. Y por otra parte, mientras eso está ocurriendo, el Cabildo de Caracas objeta la Constitución de Cúcuta, el 25 de diciembre de 1821. Fíjense que los problemas en la Constitución de Cúcuta y de la integración colombiana comienzan muy pronto, no es como se ha venido diciendo que estallan en 1826, no. El malestar es casi inmediato.

Fíjense lo que dice el texto de la municipalidad de Caracas, del Cabildo de Caracas, el 29 de diciembre de 1821. Dice lo siguiente, les leo: no había sido sancionada por los mismos representantes que la formaron, que no podían imponer a los pueblos de Venezuela el deber de su observancia cuando no habían tenido parte en su formación ni creían adaptables al territorio venezolano algunas de las disposiciones de aquel código. Recuerdan que habían sido electos 95 diputados pero solo estaban presentes 57, ese es uno de los argumentos del cabildo caraqueño para manifestar su descontento de importantes sectores venezolanos con las decisiones tomadas por el Congreso Constituyente de Cúcuta.

En el fondo el Cabildo se estaba refiriendo al hecho cierto de que haber estado Caracas bajo dominio español para el momento en la elección de los diputados y parte de la celebración del Congreso Constituyente de Cúcuta. Y el 3 de enero de 1822 se vuelve a insistir sobre el tema. Y la prensa de la época recoge el hecho otra vez, pues aquí estamos ante una primera campanada de descontento acerca de lo decidido en Cúcuta y sobre todo del proyecto de integración, que venía trabajando Bolívar y la mayoría de los seguidores de Bolívar. Pero hay gente que no estaba de acuerdo.

Vamos a ver cómo a lo largo del tiempo este malestar se va a incrementar en Caracas, sobre todo en Valencia, y algunas otras ciudades se van a ir sumando el malestar. Pero en el momento que se aprueba la Constitución de Cúcuta la fuerza de Bolívar era imbatible, venía de vencer en Carabobo o en Boyacá. De modo que el malestar se manifiesta pero sin ninguna posibilidad de revertir el proyecto gran colombiano que tenía Bolívar y que muchos venezolanos prominentes no seguían. Y no estaban de acuerdo con ese proyecto sin ser traidores ni nada por el estilo, simplemente con unas razones considerables.

Bueno, mientras esto está ocurriendo en Caracas, vamos a asomarnos un poco a lo que hacen Bolívar y Sucre en el sur para después regresar a los hechos en Venezuela. Me refiero a esa campaña que toma 1822 y 1824. En enero de 1822, Bolívar inicia la campaña del sur. El objeto es derrotar a las fuerzas realistas que dominan el sur de Colombia y los futuros Ecuador y Perú, que están en manos de los realistas. Sucre se adelanta a Bolívar en su camino hacia Quito, mientras al Libertador se le presenta la no buscada batalla de Bomboná, eso queda cerca del Pasto al sur de la actual Colombia.

Por cierto, Pasto es la más realista española en las ciudades neogranadinas y esa batalla tiene lugar el 7 de abril. Son dos ejércitos de cerca de dos mil hombres cada uno y la pérdida casi igual para ambos ejércitos. De modo que, si bien es cierto que el toque de retirada lo dan los realistas al mando de Basilio García, los daños sufridos por los patriotas no fueron pocos. Al punto de que volvió a ver la necesidad de detener la marcha y no va a participar en la batalla de Pichincha.

Allí, solo Antonio José de Sucre, el 24 de mayo de 1822, cubriéndose de gloria a Sucre, por cierto. En esa batalla de Bomboná queda herido Pedro León Torres y muere cuatro meses después. Y en la batalla de Pichincha la victoria de Sucre es completa, a pesar de haber tenido cerca de 400 bajas, mientras los realistas suman cerca de 600 bajas y se rinden más de mil prisioneros realistas frente a la autoridad de Antonio José de Sucre, el magnánimo.

En esa batalla, además de Sucre se distinguieron el neogranadino José María Córdoba y el ecuatoriano Abdón Calderón. Allí emergió la magnanimidad de Sucre, que era un hombre magnánimo, bueno, sereno, sensato, y le concede una capitulación honrosa al mariscal de campo Melchor Aymerich, quien admite su derrota y queda libre de fuerzas realistas el territorio de la futura República de Ecuador. Todavía no se llamaba Ecuador. Basilio García, ante la derrota realista en Pichincha, capitula ante Bolívar, y este sale de Pasto Bolívar rumbo a Quito.

Allí llega en junio y va a conocer a quien será el amor de su vida, la señora Manuela Sáenz Aizpuru, es decir, la esposa del médico inglés James Thorne, a quien abandona para acompañar a Bolívar en sus años por venir. Por eso Denzil Romero tituló su novela La esposa del Dr. Thorne, refiriéndose a Manuela Sáenz, la ecuatoriana de la que Bolívar se enamoró perdidamente. En la próxima parte del programa seguimos con estos hechos en el sur de la actual Colombia, en el futuro Ecuador y en Perú.

Ya regresamos.

Decíamos, en la parte anterior del programa, que volvió a conocer en Quito a Manuela Sáenz y ya enamorado va a viajar a Guayaquil, la famosa entrevista con José de San Martín, el Libertador del Sur de América. Esa entrevista ocurre el 25 y 26 de julio en 1822. La verdad es que jamás sabremos lo que hablaron a solas ambos libertadores, pero el resultado fue que San Martín se retiró y le dejó a Bolívar el campo dispuesto para la culminación de su epopeya.

Ni de Perú van a solicitar su presencia para derrotar a los realistas y Bolívar se moviliza desde Quito, desde Guayaquil donde ha estado varios meses. Se va hacia Lima por vía marítima y llega allá el 2 de septiembre de 1823. Y hacia finales de ese año, en enero también de 1824, va a estar enfermo en Pativilca, y allí le prescriben reposo, las primeras señales de la enfermedad de Bolívar que lo va a llevar al otro mundo seis años después. En febrero de 1823, el Congreso de Perú lo designa dictador y pone en marcha la estrategia para la futura batalla de Junín, muy cerca de Jauja.

Esa batalla ocurre el 6 de agosto de 1824 y fue la última batalla en la que Bolívar estuvo presente dirigiéndola. El ejército patriota tenía algo más de ocho mil efectivos, mientras el ejército realista está disperso y no pasa de cinco mil hombres. Al frente de ese ejército está José de Canterac. Por supuesto, el saldo es favorable a los patriotas: después de una hora de combate Canterac se retira hacia Huancayo.

Allí va a reunirse con el virrey José de la Serna e Hinojosa para darle descanso a las tropas y prepararse por otra confrontación. Por su parte, Bolívar, victorioso, se reúne con Sucre en Zañaica y le entrega el mando del ejército y se retira a Lima a preparar el Congreso Anfictiónico de Panamá. Y el virrey José de la Serna y Canterac, al mando de un ejército de más o menos nueve mil hombres, buscan un enfrentamiento con Sucre, y los movimientos y las preparaciones se prolongan desde agosto hasta diciembre.

Y en la batalla de Ayacucho, que fue la última, ocurre el 9 de diciembre de 1824. El ejército patriota estaba comandado por Antonio José de Sucre, contaba como jefe del estado mayor con Agustín Gamarra, que era peruano. Como jefe de la caballería contaba con Guillermo Miller, un inglés, y al frente de las tres divisiones estarán José María Córdoba, el neogranadino, José de La Mar, ya había nacido en Cuenca, en Ecuador, pero se contaba como peruano, y la tercera división en manos del venezolano Jacinto Lara. De modo que las nacionalidades representaban el mismo crisol de toda la guerra de la independencia.

Los realistas, por su parte, estaban comandados por el virrey José de la Serna, el comandante de caballería Valentín Ferraz, el jefe del estado mayor José de Canterac y los jefes de división Jerónimo Valdés, Juan Antonio Monet, Alejandro González Villalobos y José Carratalá. Y la batalla toma hora y media, el triunfo de los patriotas es evidente. Dan de baja alrededor de 1.800 soldados, hacen prisioneros a dos mil, quedan heridos alrededor de 600 realistas y esto conduce a la capitulación de Canterac.

El virrey sufrió siete heridas, quedó fuera del combate. El ejército de Sucre, por su parte, sufrió cerca de 400 bajas, alrededor de 700 heridos en el mismo campo de batalla. Sucre otorga los ascensos a Córdoba y Lara, a Silva, Carvajal, Otero, Sánchez, y él mismo es ascendido, días después, por Bolívar a Gran Mariscal de Ayacucho, el título más alto alcanzado por alguien después del título de Libertador, que solo le correspondía a Simón Bolívar y le correspondió muchos años antes a Santiago Mariño, tuvo el título de Libertador de Oriente. Bien, de modo que las consecuencias son extraordinarias.

Volvamos a 1822, retrocedamos dos años. Cuando el presidente Bolívar y su vicepresidente Santander designan autoridades en el departamento de Venezuela, es designado Carlos Sublet como intendente general, ese era el cargo más alto. Designa a José Antonio Páez como comandante general del Departamento de Venezuela, con sede en Caracas y Barinas. A José Francisco Bermúdez igual designación en el Orinoco, que incluía Guayana, Margarita, Barcelona y Cumaná. A Lino de Clemente se le nombra también comandante general en Zulia, y esto incluye Mérida, Trujillo, Coro y Maracaibo.

No es sorprendente que sea Sublet el intendente, ya que Sublet tenía una cercanía con Bolívar estrechísima, hay un largo historial en el ejército patriota y hasta un parentesco con Bolívar. Y Páez, desde su cuartel de Valencia, sale a enfrentar pequeñas columnas realistas que insisten en enfrentarse con los ejércitos patriotas y son vencidos en Vigirima y Patanemo. Morales se desplaza hacia Coro, luego se armará Caio Otello, es derrotado en Coro en abril, y Morales se moviliza hacia Puerto Cabello a sustituir a De la Torre, quien se va a Puerto Rico como capitán general y queda al mando Morales.

Y en agosto se mueve a Curazao y deja a De la Calzada al mando de Puerto Cabello. A finales de 1822 Morales navega de Curazao a Maracaibo, en septiembre Morales derrota a Lino de Clemente y se prenden las alarmas. Y desde Bogotá le ordena a Montilla reforzar a Clemente desde el Magdalena. Morales y De la Calzada se mueven hacia Trujillo y Mérida, regresan a Gibraltar en diciembre de 1822 para salir de nuevo hacia Trujillo a comienzos de 1823, donde son derrotados y se ven en la necesidad de regresar al Maracaibo a reconcentrar sus fuerzas.

Y aquí estamos avanzando hacia la última batalla que hubo en Venezuela, el lago. Es evidente que las fuerzas realistas están en las últimas, en los estertores, pero no por ello Morales y los suyos dejan de hacer sus trabajos. Yo no sé, pregunto, qué otra alternativa tenían, entregarse, bajar las armas, pasar a ser prisioneros; decidieron no hacerlo y enfrentarse el 24 de julio de 1823 cuando ocurre la batalla del Lago de Maracaibo. El general Montilla ordena franquear la entrada por la barra de Maracaibo para intentar tomar la ciudad, por vía lacustre. En el entretanto se conoce la noticia de haber zarpado de La Habana el capitán de navío Ángel Laborde y Navarro al frente de una escuadra que viene a auxiliar a Morales.

Y entonces el almirante José Prudencio Padilla logra vulnerar la barra y penetra en el lago con sus fuerzas, y se adueña de la entrada del lago sin alcanzar a Maracaibo. Allí recala en los puertos de Altagracia, se repone de los daños y se prepara para la batalla final. Cuando Laborde, que viene de La Habana, está en el puerto de Maracaibo. Es una batalla vespertina, dura algo más de tres horas. El almirante Padilla vence a Laborde, Laborde escapa hacia Curazao, mientras a Morales no le queda otro camino que capitular el 3 de agosto de 1823.

Se les permite irse hacia La Habana, de modo que el último capitán general de la Corona española en Venezuela fue derrotado y aventado de tierra firme. Queda solo De la Calzada en Puerto Cabello y hacia allá va Páez a buscarle pleito. Páez asalta el castillo y vence en la refriega, mueren cerca de 150 soldados realistas, mueren muy pocos patriotas. De la Calzada capitula, le entrega personalmente a José Antonio Páez su espada y ha terminado la guerra en el Departamento de Venezuela de la República de Colombia.

La bandera española es bajada del asta, De la Calzada es hecho prisionero y liberado a comienzos de 1824 cuando se le permitió irse a La Habana también. De modo que hasta aquí llegan las batallas, recordemos que durante 1824 continuará la guerra en territorio peruano como vimos antes, pero será el 10 de noviembre de 1823 cuando concluya la guerra en Venezuela. Cuando José Antonio Páez acepta la rendición del general De la Calzada lo hace preso y después le permite irse. De modo que, hasta aquí este tema de la guerra en Venezuela, vamos a retomar otros asuntos.

En la última parte del programa, donde nos iremos acercando a unos temas diferentes a estos de las refriegas militares que nos han ocupado en buena parte de este programa. No podíamos dejar de hacerlo, se trata de las batallas finales, tanto en Perú como en Ecuador como en Venezuela y en Colombia también, en Cundinamarca. Ya regresamos. Estos años que vienen para Bolívar serán unos años de grandes problemas para él.

Su pensamiento político va a quedar expresado en la redacción de la Constitución de Bolivia, que va a redactar él personalmente. Y allí consagra el principio de la presidencia vitalicia que quiere hacer extensivo a Colombia también. En estos años después de 1821 van a ser los años de consolidación de José Antonio Páez como cabeza visible de la resistencia venezolana al proyecto bolivariano de integración colombiana. Y también en estos años es imposible no recordar lo que significó la rebelión del Riego en enero de 1820 y la adopción de la Constitución de Cádiz, en marzo.

Esto fue la puntilla de muerte para las fuerzas realistas en América, ya que no hubo posibilidades de recibir refuerzos y solo les quedaba el camino a batallar con los españoles que quedaban. Los criollos seguían, el viento les era totalmente favorable, y nadie es mejor para comprender estos hechos que el propio Pablo Morillo y de sus cartas, la lectura de su carta se desprende esto que estamos afirmando. Él llega claramente a decirle: si no me mandan refuerzos esto se va a perder. ¿Y no se los mandaron? ¡Y se perdió!

Serán los años entonces en que veremos el ascenso de la estrella Bolívar hasta el cenit, después de haber tenido una serie de derrotas importantes en los años anteriores. Estos serán entonces los años de la fundación de la República de Colombia, como ya vimos, de la liberación de Quito y Perú simbolizada en las batallas de Ayacucho, ganada por Antonio José de Sucre. Y bueno, como vemos hasta aquí todo esto es una epifanía para Simón Bolívar, los problemas para él están por comenzar. ¿Verdad? Y fíjense que aquí viene un tema interesante de ver, no sé si nos detiene tiempo en lo que queda el programa, pero en el próximo lo continuaríamos, que es la fundación de la República de Bolivia y la redacción de su Constitución.

Aquí pasa lo siguiente: después de la derrota de los españoles en Ayacucho, Bolívar le ordena a Sucre seguir hacia el Alto Perú. Entonces esta región aislada del Alto Perú, Bolívar le ordena al mariscal Sucre que conforme una asamblea en Chuquisaca, y esta se reúne. Y allí optan por declararse independientes del Perú el 6 de agosto de 1825. El primer nombre que escogieron para la República fue el de Bolívar, pero un diputado y además sacerdote llamado Manuel Martín Cruz dio un argumento de mucho peso. Dijo lo siguiente: si de Rómulo Roma, de Bolívar Bolivia.

Y bueno, a todos les pareció convincente, e incluido al propio Libertador. Recordemos que la mayoría de los países y todos los continentes llevan nombre de mujer porque, bueno, la identidad entre la tierra y la mujer, que es la que da vida, es muy estrecha. Y por ello, cuando se funda Roma, perdón, no se le puede poner ciudad Rómulo, se pone Roma. ¿Y el argumento valía para Bolivia? Y así fue. Fíjense que es de los pocos países que sobreviven en el mundo que tiene el apellido de una persona.

También recordamos a Rodesia, por ejemplo, que se llamaba así por Cecil Rhodes, después se dividió en Zambia y Zimbabue. Y pues en este momento los países que uno recuerda que llevan el apellido de un ser humano son Colombia y Bolivia. Y bueno, ese es un dato anecdótico pero interesante, forma parte de la gloria del Libertador.

De tal modo, esa República de Bolivia va a dar sus primeros pasos y la Asamblea Constituyente le encarga a Bolívar la redacción de la primera Constitución. Y entonces el centralismo tradicional del Libertador y su horror a la anarquía te llevaron de la mano a redactar una carta magna que establecía la presidencia vitalicia del designado y la posibilidad de que este escogiera a su sucesor. Como era esperarse, los neogranadinos formados en el pensamiento liberal se opusieron por la impronta monárquica que tenía esta propuesta, ya que era evidentemente un contrasentido haber hecho la guerra contra la monarquía española para venir a instaurar una suerte, la variante de la monarquía en Bolivia.

Bueno, pero no obstante eso la proposición de Bolívar se impuso y aprobó la Constitución, se designa a Sucre presidente vitalicio. Pero Sucre, que era un gran personaje, acepta a regañadientes ejercer la presidencia por dos años apenas, y lo hace por complacer al Libertador porque sus ansias de poder eran muy reducidas. Era un hombre con unos intereses y unos valores espirituales de otro orden realmente. Y bueno, hasta ahí comienza la vida de la República de Bolivia.

Por cierto, que hay una cantidad de cartas donde Sucre se queja frente a Bolívar que le haya enviado a Simón Rodríguez a organizarle la educación en la nueva República y que tiene aquello hecho un verdadero desorden, una locura. Sucre es un hombre muy serio y le pide por favor que busque la manera de no perturbarle el sistema educativo que está tratando de construir Simón Rodríguez.

Bien, estos y otros temas los vamos a ver en nuestro próximo programa porque hasta aquí nos trajo el río, no tenemos más tiempo. Es un tema fascinante, lo continuaremos del programa 9 de esta serie. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca, me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, en la Dirección Técnica Giancarlo Caravaggio.

A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarice arroba hotmail o en Twitter arroba rafaelarraiz. Como siempre, un gusto discurrir y hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.

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