Serie La Electricidad de Caracas. Cap 5 (último)

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Rafael Arráiz Lucca en vivo en www.mundourr.com, debes buscar la pestaña de radio en vivo, bajar y darle click en Unión Radio 90.3. Recuerda que nos puedes seguir en arrobaMundoURWeb, en arrobaRadioEscuelaUR y en arroba rafaelarais en Twitter. Mi número de productor nacional independiente es 30720. En este nuestro quinto y último programa sobre la historia de la electricidad de Caracas, vamos a retomar el hilo que dejamos en el programa anterior.

Que no es otro que los años 90 y ese proceso de expansión de la Electricidad de Caracas a otros negocios, a otros países. Y todo en medio de un crecimiento importante. Recordemos que hubo una incursión en el negocio de las telecomunicaciones y la empresa busca nuevos mercados: crea Telemática Electricidad de Caracas, que a su vez agrupa las organizaciones Telecomunicaciones Caracas, Comunicaciones Móviles EDC y REXTEL.

De estas organizaciones, la primera busca desarrollar un sistema de transmisión de datos de manera bidireccional a través de la tecnología de satélites de órbita baja y para ello se suscribió un contrato con la empresa norteamericana Orbcom International Partners, con el que logra ofrecer servicios de transmisión de datos y radiolocalización satelital en 13 países de la región andina y del Caribe. La otra empresa a la que referíamos ofrece sistemas de comunicaciones móviles terrestres, que facilitan la transmisión de información entre usuarios gracias a una concesión ya otorgada por Conatel. Y la tercera investiga acerca de nuevas tecnologías de comunicación y las posibles oportunidades de negocios que puedan presentarse a partir de ellas.

Todo esto lo leemos en la memoria de la Electricidad de Caracas del año 1991, lo que han hecho en ese año. Y al año siguiente, dentro del proceso de expansión de la empresa, se decide participar en la licitación para la instalación de una central generadora de energía para las industrias petroleras ubicadas en la península de Paraguaná. Esta convocatoria de PDVSA, Petróleo de Venezuela Sociedad Anónima, fue atendida satisfactoriamente por diversos oferentes y la Electricidad de Caracas fue la escogida.

Entonces se creó Genevapka, Generadores de Vapor Compañía Anónima, que al instalarse se constituyó en la primera empresa generadora de energía independiente. Para su funcionamiento trabajaban con gas y de manera alterna utilizaba gasoil, y con ello atendieron la demanda de electricidad de las refinerías de Amuay y la de Punta Cardón, así como una industria de aceites blancos llamada BASA. Y esto lo logran con la operación de tres unidades generadoras con capacidad de 105 megavatios y una confiabilidad cercana al 99 por ciento en sus operaciones.

Se ha dado el caso, además, de que la central provee de energía a poblaciones enteras que circunstancialmente dejan de ser atendidas por las empresas distribuidoras locales, lo que demuestra claramente que la capacidad de generación de la empresa es mayor que la demanda. Esto señalan en su memoria de 1992. Aquí vemos además una asociación importante entre una empresa pública como es PDVSA y una empresa privada como era la Electricidad de Caracas, que crea una empresa expresamente, Generadores de Vapor Compañía Anónima, Genevapka, para proveer de energía eléctrica a las refinerías de Amuay y Punta Cardón.

Y, a partir de la creación de esta empresa, Genevapka, se funda OVECA, con el objeto de ofrecer servicios de mantenimiento y operación de plantas eléctricas. Para ello cuentan con el apoyo de Westinghouse Electric Corporation. Este servicio se ofrece dentro y fuera de Venezuela, pero entre sus clientes ejemplares y primeros está Genevapka en la península de Paraguaná.

También de estos años de expansión y diversificación data la creación de Tivenca, Títulos Venezolanos Compañía Anónima, que se encarga de la administración, traspaso y custodia de los títulos valores. Entre ellos, los principales que se transan en las bolsas de valores de Caracas. Y entre sus servicios se encuentran la emisión de títulos, emisión y pago de dividendos en efectivo, organización de asambleas de accionistas, entre otros.

Bueno, como vemos con Tivenca, ya están incursionando en un área distinta a la electricidad de generación y distribución eléctrica. También se va a crear Vicasa Securicor, que está destinada a prestar servicios para protección de valores de personas. Y en el área de la imagen corporativa además se fundan Calisto Publicidad para la creación de la imagen de la Corporación Eléctrica. Bueno, como vemos, están haciendo inversiones en áreas no eléctricas con las ganancias que está teniendo la empresa.

Un proceso de diversificación, no solo de actividad sino también de los lugares donde se presta esa actividad. Y en el año 1993 se va a iniciar la ampliación de la central Óscar Augusto Machado, se van a invertir en esto 130 millones de dólares para el aumento de la capacidad de producción en 400 megavatios y para esto fue necesario retirar las unidades en servicio e instalar las nuevas de mayor capacidad. Esas unidades habían ya quedado obsoletas, hiperexplotadas, y son instaladas las nuevas turbinas.

Y al año siguiente, en 1994, estaba listo el sistema de gestión comercial de la empresa que se había comenzado a desarrollar a partir de 1991, pero esto llevó tres años ponerlo en funcionamiento, no era coser y cantar. Y este sistema le va a permitir a la gerencia de la Electricidad de Caracas tener una visión global del negocio, ya que los trámites de contratación del servicio de electricidad, la lectura de medidores, la facturación y el cobro se agilizaron considerablemente. Siempre guiados por el norte de ofrecerles a los suscriptores el servicio de mayor calidad.

Y pasados cuatro años, en enero de 1998, la Electricidad de Caracas adquiere Dome Gas, una pequeña empresa que había sido pionera en la distribución de gas directo por tubería y específicamente estaba circunscrita al suroeste de la ciudad de Caracas y tenía una cartera de clientes de cerca de 27 mil suscriptores en el área tanto doméstica como comercial, como industrial. Bueno, cómo podemos ver, una vez superado el difícil tránsito de los años 80, donde la empresa estuvo al borde de la quiebra, pues comenzó un proceso vertiginoso de crecimiento sobre la base de diversificación. Puede decirse que Caracas y sus alrededores, como exigencia o reto a resolver, presentaban menos oportunidades de crecimiento que en el exterior de Venezuela.

Y ahora el camino de la expansión se abría hacia la diversificación y la búsqueda de nuevos mercados para los servicios y también la búsqueda de nuevas oportunidades de negocios fuera de Venezuela. Y como es evidente, pues la empresa cambió su filosofía: ahora buscaba pasar de ser una compañía local que generaba y distribuía electricidad a un consorcio diversificado en varias Unidades Estratégicas de Trabajo. ¿Cuáles eran esas unidades de trabajo? Electricidad, que fue el origen, telecomunicaciones, gas, agua, servicios, manufactura, análisis de negocios y alianzas estratégicas.

Y todo ello en medio de un ambiente laboral que estaba signado por la metamorfosis, por el cambio. Y así lo va a señalar Francisco Aguerrevere y el Curro Aguerrevere en una entrevista con Mayra Sallago en 2000; dice Aguerrevere en esa entrevista: "Desde 1983-84 nos insertamos en un proceso de cambio continuo". Así no es ninguna novedad en la Electricidad de Caracas que se anuncien cambios, la gente los ha asumido y la propia ELECAR como empresa de servicio público ha dado un vuelco a su manejo gerencial.

Hoy tenemos control de todos nuestros indicadores gerenciales, de manera que hasta cuatro niveles de gerencia en la empresa están manejando permanentemente indicadores que muestran las áreas donde debemos mejorar. Bueno, se ve que habían montado un sistema que propendía a la calidad total con base en el monitoreo de las actividades de la empresa. En la próxima parte del programa vamos a ver propiamente la internacionalización de la Electricidad de Caracas. Ya regresamos.

En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.

Decíamos en la parte anterior del programa que en esta veríamos el camino de la internacionalización de la Electricidad de Caracas. Tomemos en cuenta que la Junta Directiva de la empresa respaldaba este proceso y este proceso lo proponía su presidente ejecutivo, Aguerrevere. Quedaban atrás los años en que la deuda externa tuvo a la empresa al borde de la quiebra.

Ahora la corporación buscaba nuevos horizontes y seguía creciendo su prestigio ante el Banco Internacional, era sólida, ya que era una empresa que pagaba puntualmente, había demostrado que honraba sus deudas y además contaba con una situación patrimonial igualmente sólida en los libros. Y esto le abría las puertas del crédito externo. De modo que el crecimiento hacia afuera se podía adelantar sobre la base de endeudamiento, ya que la deuda externa que había asumido en 1983 había sido honrada completamente.

Y en el diseño del nuevo esquema organizacional de la Electricidad de Caracas que catapultaría a la empresa hacia esos nuevos horizontes extranjeros, en ese diseño colaboró la firma de consultoría Arthur D. Little. Se tomó la decisión de crear dos empresas jurídica y administrativamente separadas, por una parte estaba la Electricidad de Caracas y por otra estaba Corporación EDC. Sin embargo, ambas estaban comandadas por iguales juntas directivas, con propósitos finales exactos y por el mismo comité corporativo para ambas instituciones.

Y si bien el proceso de estudio que condujo a este esquema se realizó durante 1996 y 1997, no fue sino en septiembre de ese año 97 cuando se creó oficialmente la Corporación EDC. Eso está en memoria de 1997. El presidente de la empresa, Aguerrevere, aclaró los motivos que condujeron a esta reforma estructural y entonces dice lo siguiente: "Cuando uno comienza por ese camino llega un momento en el cual alcanza un tamaño tal que justifica repensar la estructura".

"Por otra parte, las tendencias mundiales de organización de las empresas eléctricas de servicio público indican que estas deben concentrar sus actividades en su negocio medular a efectos de los reguladores, dentro de una situación jurídica clara para que puedan ver el esfuerzo de la empresa concentrado en su actividad de servicio público". "De esa manera, se puede entender mejor los procesos necesarios para regular especialmente el tema de la calidad del servicio y por supuesto su remuneración a través de las tarifas".

"Eso nos llevó a la conclusión de que todo lo que no sea servicio público de electricidad en Venezuela debe ponerse en otra estructura organizacional". Es un punto interesante porque Aguerrevere está señalando esto para precisar que las labores de fiscalización de los organismos públicos, respecto a la prestación del servicio en una empresa privada como era la Electricidad de Caracas con vocación de servicio público, era preferible que eso pudiera verse solo. Tiene sentido: tenías a la Electricidad de Caracas generando, distribuyendo y comprando energía eléctrica.

Los otros negocios en los que estaba entrando es mejor no tenerlos dentro de la misma empresa sino en una empresa cuya administración, ejecución e injerencia sea distinta. Tenía sentido hacer esto. Y por eso fue que se nombró vicepresidente ejecutivo de esa nueva corporación a Luis José Díaz Urluaga, quien venía de desempeñarse como Vicepresidente Ejecutivo de Finanzas y Administración de la Electricidad de Caracas. Y entre los objetivos de Díaz Urluaga y la Junta Directiva, la corporación se trazaba el promover los servicios de energía, telecomunicaciones y aguas en Venezuela, Latinoamérica y el Caribe.

Por donde comenzó la expansión de la Electricidad de Caracas fue por una oportunidad de negocios que se presentó en Colombia, cuando la corporación ELECAR participó en la privatización del 56,71 % de las acciones de la empresa Energía del Pacífico, EPSA. Esto quedaba en Colombia. En esta operación la corporación fue en sociedad con Houston Industries Energy Inc. y la oferta con la que se obtuvo la participación accionaria fue de 498 millones de dólares. Esta empresa es propietaria a su vez del llamado sistema de transmisión del Valle del Cauca, que para entonces atendía un total de 280 mil clientes.

Esto se va a materializar en el año 1997 y así consta en la memoria de 1997. Y en 1998 se profundizó todavía más el proceso expansivo. Se ganaron los procesos de privatización de dos empresas eléctricas colombianas más, Electrocosta y Electricaribe, ambas en la llamada costa atlántica colombiana, por cierto nunca he entendido por qué le llaman Atlántica cuando la costa colombiana es caribeña. Y allí se invirtieron 550 millones de dólares para obtener el 65 por ciento de la totalidad de las acciones.

Esa operación se hizo también en alianza con Houston Industries Energy. Esto va a aparecer en la memoria de 1998. Y en la República de El Salvador, en sociedad con Reliant, una de las empresas de electricidad más grandes del mundo, LKR ganó las licitaciones de dos de las empresas eléctricas más grandes del país, El Salvador. Estas se llamaron Compañía de Alumbrado Público de El Salvador y Empresa Eléctrica de Oriente, y pasaron ambas a estar englobadas bajo la denominación EnerSal, es decir Energía de El Salvador.

Obviamente, de la primera, EnerSal tenía el 75 % de las acciones y, de la segunda, la totalidad del capital. De modo que la inversión en este país centroamericano pequeño fue por el orden de 298 millones de dólares. De modo, aquí vemos operaciones importantes que suman unas cifras importantes de compras, empresas en Colombia y El Salvador. El crecimiento de la corporación LKR en el exterior era sostenido e exitoso.

La deuda agobiante de los primeros años de los 80 había sido superada y la solidez permitía acudir a los mercados foráneos en busca de financiamiento para seguir creciendo, siempre bajo el criterio de diversificar el riesgo incursionando en áreas afines pero distintas al negocio específicamente eléctrico. Particularmente se buscaba capitalizar los años de experiencia y crecimiento gerencial que bajo prácticas modernas había logrado desarrollar Aguerrevere y su equipo en la empresa. En otras palabras, había una capacidad gerencial excepcional con una experiencia acumulada de muchos años que se había adiestrado para la prestación de servicios públicos y que podía utilizarse en la incursión de nuevas unidades de negocios fuera de Venezuela.

Esto al menos era lo que pensaban tanto la junta directiva de la empresa como el tren gerencial que la administraba. Claro, uno debe recordar y suponer que en la medida en que se van comprando estas empresas no están otorgando dividendos a los accionistas, pero las acciones van subiendo de precio también. Entonces, quien tenga la necesidad de hacerse de un flujo de efectivo o dinero, pues pasaba a vender acciones en empresas que estaban subiendo con mucha frecuencia de precio, dadas las inversiones que se venían haciendo fuera de Venezuela.

Pero evidentemente hubo un cambio de paradigma, es decir, dejaron de otorgar dividendos como lo hacían muy frecuentemente en el pasado y se enfocaron a ampliar el radio de trabajo de la empresa en otros países y en otras actividades. Por supuesto, esto gerencialmente es una posición distinta, seguramente trajo diferencias entre algunos accionistas, otros seguramente estuvieron completamente de acuerdo, pero sin duda es un cambio de paradigma que está ocurriendo en estos años 90, cuando en esos 10 años se profundiza extraordinariamente la actividad de la empresa con base en compras.

Sumas importantes: estamos hablando de El Salvador, 297 millones de dólares; en una parte de Colombia, 550 millones de dólares; en otro lugar de Colombia, 498 millones de dólares. Es decir, son cifras importantes. En la próxima parte del programa vamos a ver el cambio de manos de la Electricidad de Caracas. Ya regresamos.

Bien, y ahora vamos a ver un cambio inesperado de manos. Recordemos que hay un refrán que dice que el éxito se paga caro y eso puede afirmarse a la luz de los acontecimientos que alrededor de la Electricidad de Caracas comienzan a desarrollarse a partir de finales de 1999. El primer cambio que ha podido llamar la atención fue el cambio de manos del 13 % de las acciones en la compañía, en la Bolsa de Valores de Caracas.

Se deshacía de tan importante porcentaje la familia Capriles, la de Miguel Ángel Capriles, el empresario de los medios de comunicación, y él había mantenido e incrementado esa participación accionaria en la Electricidad de Caracas desde hacía ya unos cuantos años y había invertido parte de su capital en acciones de la empresa. Y, de pronto, sus herederos, porque Miguel Ángel Capriles Ayala falleció, toman la decisión de deshacerse del porcentaje tan alto, el 13 %. Y uno se pregunta, ¿intuían que podía venir un cambio de manos? ¿Buscaban proteger su capital ante una nueva situación política del país que se inaugura en febrero de 1999? Bueno, no tenemos respuesta a estas preguntas.

Pero sin duda esta fue una primera señal de alerta para los otros accionistas, ya que se trataba del mayor porcentaje accionario de la empresa en manos de una sola persona jurídica. Nadie tenía como persona jurídica o persona natural el trece por ciento de las acciones de la empresa, solo Miguel Ángel Capriles. O sea, el porcentaje más alto. Y desde los primeros días del año 2000 comenzó a circular el rumor en los medios de comunicación del interés que tenía AES, una empresa norteamericana de electricidad, de realizar una compra hostil de la Electricidad de Caracas.

Este rumor tomó cuerpo y las fuentes que lo propagaban resultaron ser confiables. Ya el 28 de abril del año 2000 se hizo pública la oferta de adquisición por parte de AES. No fueron suficientes los intentos en la Junta Directiva presidida por Aguerrevere para detener la compra hostil y esta tuvo finalmente lugar, materializándose un cambio de manos a partir del 1 de julio del año 2000. La inversión por parte de AES fue de cerca de 1500 millones de dólares, alcanzando a tener bastante más del 51 % que se propusieron inicialmente de las acciones y se acercaron al 90 % del capital accionario de la empresa.

Bueno, con esta compra, ¿por qué se le llama compra hostil? Porque la Junta Directiva que administraba la Electricidad de Caracas y los 65 mil accionistas que tenía la electricidad no estaban en plan de venta de la organización. Es hostil porque las compran en la Bolsa de Valores y quienes la administraban no tenían cómo impedirlo. Y así es como va a culminar, entonces, la propiedad de cerca de 65 mil accionistas, en su mayoría venezolanos, y culminan 105 años de gerencia igualmente venezolana.

De una empresa que llegó a ser el emblema de la empresa privada eficiente en Venezuela. Y fíjense que para el momento de la compra hostil ya a Aguerrevere se le había diagnosticado un cáncer de pronóstico reservado y después de una larga y penosa convalescencia falleció el 21 de octubre del año 2001 en la misma ciudad de Caracas que había nacido 68 años antes. El nuevo presidente de la empresa, el de AES, Richard Bulger, declaró el 9 de noviembre del año 2000 al diario El Nacional lo siguiente: "Encontramos una empresa en excelentes condiciones con un buen récord en calidad de servicio y profesionales de primera línea".

Bueno, le rendía honor a una de las hojas de vida gerenciales más exitosas en la historia del país, la de Aguerrevere. Pero también a la calidad gerencial y a un equipo que se había formado en la empresa desde los tiempos en que Machado Zuluaga la comandaba o que ingresó durante la etapa de Aguerrevere. Bulger reconocía en el mismo reportaje: solo los activos de la empresa ascendían a 3.500 millones de dólares, con lo que admitía tácitamente que habían adelantado un negocio redondo en la compra de la compañía.

Evidentemente, habían aprovechado el momento de depresión y el valor de la acción, signada por la incertidumbre política de Venezuela en 1999 y 2000, y habían adquirido una empresa prácticamente globalizada, con intereses en varios países, Colombia y El Salvador, además de otros, y con activos significativos, lo habían hecho a un precio muy bajo. De modo que la coyuntura política los favoreció. Tanto es así que inmediatamente después de comprar, los nuevos dueños comenzaron a vender las participaciones en empresas en el exterior de Venezuela, obteniendo grandes ganancias con las operaciones.

Es decir, apenas compraron, vendieron muy pronto: vendieron El Salvador, vendieron parte de Colombia, Colombia 1 y Colombia 2 porque hay dos zonas en Colombia donde la electricidad tenía empresas. Bueno, todo esto revela que el precio en el que se transaba la acción en la Bolsa de Valores de Caracas no respondía al verdadero valor de su patrimonio, lamentablemente para los accionistas. Y bueno, a partir de entonces los nuevos dueños detuvieron el proceso de crecimiento exterior de la Electricidad de Caracas.

Vendieron las empresas en Colombia y El Salvador, se concentraron en el negocio local, manteniendo algunas de las empresas que se fundaron durante los años en los que la corporación se diversificó. Hubo una reducción de personal, pasaron de ser cinco mil a dos mil los trabajadores de la empresa, y se impuso el nuevo modelo gerencial que va a implantar AES, que tenía criterios distintos a los que venía desarrollando la Electricidad de Caracas hasta el momento de esta compra hostil.

Desde el punto de vista afectivo, la venta de la Electricidad de Caracas fue un golpe muy duro para muchos venezolanos, pero seguramente lo fue. ¿Para quién? Para nadie. Para los descendientes del fundador Ricardo Zuluaga Tovar y para familiares cercanos que le entregaron sus vidas laborales al emblema de eficiencia del empresariado privado venezolano, en aquellos días difíciles de la transición entre unas manos y otras, los testigos señalan que el papel de Ricardo Zuluaga Pérez, el hijo de Ricardo Zuluaga Tovar, fue determinante.

Los nuevos dueños le pidieron que permaneciera como único asesor en la empresa dejando constancia con ello del respeto que profesaban por el fundador, su padre, y por sus sucesores gerenciales, entre quienes se encontraban Óscar Augusto Machado, Ricardo Zuluaga Pérez, Óscar Machado Zuluaga y Francisco Aguerrevere, quien acababa de fallecer. Bien, veamos ahora algunas conclusiones en este recorrido que hemos hecho hasta que la Electricidad de Caracas dejó de ser una empresa venezolana, emblemática y orgullo del empresariado venezolano y pasa a ser una empresa privada extranjera, AES. Una empresa de capital en su mayoría norteamericano.

¿Qué conclusiones podemos adelantar? Una, el hecho de no haber contado el fundador de la empresa con suficiente capital como para emprender su aventura solo lo llevó a necesitar convencer desde el principio a un grupo de capitalistas que creyeron en su capacidad. Esto trajo como consecuencia que nunca la compañía se desarrolló como una típica empresa familiar sino como una atípica sociedad anónima para su tiempo en Venezuela. En la que el gerente y creador nunca tuvo la mayoría del capital.

Es un caso muy particular. Evidentemente, la composición accionaria de la empresa fue democrática desde su nacimiento y fue profundizándose en su estructura inicial a lo largo de 100 años. Bueno, yo creo que aquí hay una primera conclusión interesante: el fundador, dadas las magnitudes del negocio, nunca pudo ser el accionista mayoritario y cuando se convirtió en una empresa con 65.000 accionistas, que ya él había fallecido, sus herederos tampoco podían tener el control pleno de la empresa porque no era financieramente posible.

Pero esto, por su parte, trajo una cantidad de consecuencias importantes para la Electricidad de Caracas. En la próxima parte del programa, en la última, seguiremos viendo, revisando algunas; pueden escribirnos al correo rafaelarais@hotmail.com y en Twitter, arroba rafaelarais. Somos Unión Radio Cultural. Ustedes escuchan Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.

Bien, en esta última parte del programa seguimos tratando de consignar algunas conclusiones sobre este recorrido de la historia de la Electricidad de Caracas por más de 100 años que hemos hecho en estos cinco programas. Y este tipo de empresas en las que la Junta Directiva y el estamento gerencial rinden informes a una asamblea de accionistas pueden desarrollarse con más control que aquellas en las que la asamblea de accionistas, la Junta Directiva y la gerencia están integradas por las mismas personas pertenecientes a uno o varios grupos familiares.

Yo creo que esta es una de las razones por las que la gerencia de la empresa gozó de una estable continuidad administrativa a lo largo del siglo, apenas cuatro etapas gerenciales. Ricardo Zuluaga Tovar, Óscar Augusto Machado, Óscar Machado Zuluaga y Francisco Aguerrevere, y esto trajo como consecuencia una confianza cada vez mayor de los inversionistas en la empresa y el aumento consecuente tanto del número de acciones como del número de accionistas, como hemos ido relacionando a lo largo de todos estos programas.

Y tanto la continuidad administrativa señalada como las democratizaciones del capital condujeron a que la empresa a lo largo de 100 años fuera constituyéndose en la empresa privada de servicios públicos más grande y con mayor diversificación en la base de su capital accionario. Esto defendió a la empresa ante la ola nacionalizadora de este tipo de compañías, algo que ocurrió en Venezuela durante el largo período en que el país vivió bajo el esquema del ISI, la industrialización sustitutiva de importaciones y el fomento y las defensas de la industria nacional. Ese esquema, ese modelo de crecimiento económico en Venezuela imperó desde 1946 con la creación de la Corporación Venezolana de Fomento, el primer gobierno de Betancourt, hasta 1989.

En los inicios del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, cuando en toda América Latina ese modelo de desarrollo pasó al olvido y las fronteras de América Latina se abrieron a los productos importados, se procesaron todo este tipo de compras. Por ejemplo, la Electricidad de Caracas puede comprar empresas en Colombia o El Salvador por el mismo proceso porque ahí se estaban abriendo a las privatizaciones. Recordemos que, a partir de 1989 y del Consenso de Washington, todas las empresas públicas de América Latina comienzan a privatizarse para ofrecer unos mejores servicios, cosa que en muchos países se logró.

Bueno, en esos procesos la Electricidad de Caracas, que ya era una empresa privada, participó tanto en el caso colombiano como en el caso salvadoreño. Bueno, y sin embargo una vez que este esquema cambió de la ISI a partir de 1989, como les decía, con el desmontaje de los subsidios, la eliminación de las barreras arancelarias y la apertura al capital extranjero, pues paradójicamente la empresa quedó expuesta a que las acciones en la Bolsa de Valores de Caracas pudieran ser compradas por cualquier capital proveniente de cualquier lugar del mundo, es una paradoja.

Y este cambio de política económica no ocurrió solo en Venezuela, como les decía antes, sino que fue consecuencia prácticamente planetaria de la caída del muro de Berlín, el fin del socialismo real y el avance en el proceso de globalización de los mercados, las tecnologías, el capital. La apertura a las inversiones extranjeras en prácticamente todos los países del mundo. De modo que, inmersa la Electricidad de Caracas en un mundo de globalización, comenzó ella misma a globalizarse con mucho éxito adquiriendo participaciones importantes en empresas de energía en Colombia y El Salvador y diversificó además su espectro, su panoplia de negocios en Venezuela, con lo que estaba de nuevo paradójicamente haciéndose atractiva para cualquier inversionista extranjero.

¿Y eso fue lo que pasó? Finalmente, hacia 1999, con un cambio político que preñó de incertidumbre al capital nacional, el valor de la acción de la empresa en la Bolsa de Valores bajó notablemente. Y esta circunstancia terminó de animar a la empresa de energía AES a hacer una oferta de compra de la casi totalidad de las acciones a ese universo enorme de 65 mil accionistas que entonces tenía la Electricidad de Caracas, era la empresa en la Bolsa de Valores que tenía mayor cantidad de accionistas.

Y bueno, así fue como una empresa gerenciada con gran orgullo venezolano y alto sentido nacionalista, que además fue el emblema de la empresa privada nacional, no dejó de ser empresa privada, eso hay que decirlo, pero sí dejó de pertenecer a una de las masas accionarias del capital nacional más democráticas que ha habido entre nosotros para pasar a ser parte de un conglomerado energético norteamericano importante. Todo esto ocurrió para mayor paradoja en medio de un proceso de apertura en los mercados que se había iniciado en 1989, después de derogar la legislación que impedía a una empresa extranjera poseer más del 49 % del capital de una empresa nacional.

Esto lo pautaba la Superintendencia de Inversiones Extranjeras cuando imperaba el modelo de sustitución de importaciones. Y esto era una consecuencia en la decisión 24 del Pacto Andino desde el año 1974, cuando América Latina entró en una onda suicida para limitar la inversión extranjera que hoy en día ningún país del mundo hace, pero en aquel entonces a los países de América Latina firmantes del Pacto Andino y el Acuerdo Cartagena les parecía que estaba muy mal que una empresa extranjera tuviera más del 49 % del capital en la empresa nacional de algunos de sus países.

Esto lo digo para que vean cómo cambia el mundo, cómo da vueltas, y lo que se creía era muy bueno en el pasado hoy en día se piensa que es totalmente inconveniente. De modo que cuando la Electricidad de Caracas, en lo que se refiere al cambio de manos del capital y gerencia, fue víctima de sus propias creencias, ya que siempre como empresa defendió el liberalismo económico natural y batalló con éxito durante años para no ser nacionalizada por el Estado venezolano. Y el adversario apareció por otro lado, precisamente por los lados de la globalización, que la compraron.

El 90 % de las acciones en la Bolsa de Valores de Caracas es de la empresa norteamericana AES. Ya después, en 2007, si la memoria no falla, la Electricidad de Caracas, en la ola estatista que adelantó Hugo Chávez en uno de sus gobiernos, pasó a manos del Estado y pasó a formar parte de Corpoelec, que es una empresa pública de electricidad que concentra toda la generación eléctrica en Venezuela y ustedes, bueno, todos somos testigos de su eficiencia en la prestación del servicio.

Bien, para este trabajo me he valido de archivos de la Fundación Ricardo Zuluaga, de archivos de Electricidad de Caracas, de estatutos de la compañía, de libros de asambleas generales de accionistas, de actas, de juntas directivas. De tomos de la revista Líneas, que era la revista institucional, de entrevistas que hice para hacer este trabajo con Jorge Pirella, con Iñaki Rose, con Leopoldo Batista Suluaga, con Luis Alfredo Brusual, con Alfredo Yanes, con Freddy Cabrera, Lorencio Pérez y con Ricardo Zuluaga Pérez. Y me he valido, por supuesto, de toda la bibliografía y la hemerografía sobre la Electricidad de Caracas que conseguí en las bibliotecas, en particular en la Biblioteca Pedro Grases y Arturo Uslar Pietri del Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri de la Universidad Metropolitana.

Bien, como siempre, ha sido un gusto hablar para ustedes en este capítulo quinto y último de la serie La Electricidad de Caracas. Me consiguen en mi correo electrónico rafaelarais@hotmail.com, me consiguen en Twitter, arroba rafaelarais. Me acompaña en la producción Inmaculada Sebastiano y en el control técnico está Juan Clark. Hasta nuestro próximo encuentro.

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