Serie La Electricidad de Caracas. Cap 3.
Serie Elecar. Cap 3.
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca. Iglesia Católica, transmisión en vivo, en www.mundourr.com. Debes buscar la pestaña de radio en vivo, bajar y darle clic en Unión Radio 90.3. Recuerda que nos puedes seguir en arroba mundourweb, en arroba radioscuelaur y en arroba rafaelarraiz en Twitter; mi número de productor nacional independiente 30.720.
Este es el tercer capítulo de la historia de la Electricidad de Caracas, que venimos desarrollando desde hace dos semanas. Esta es la tercera, y en nuestro programa anterior quedamos en la década de los años cuarenta en Caracas. En ese momento la demanda de energía de las fábricas que se instalaban, así como de las nuevas urbanizaciones de la ciudad, tenía a la Electricidad de Caracas en una permanente emergencia. Recordemos que aquella cuadrícula urbana de la ciudad, fundada por Diego de Lozada, comenzaba a ser rebasada por la construcción de nuevas urbanizaciones en terrenos que antes estuvieron destinados a las haciendas de caña de azúcar, en su mayoría.
O de café algunas, y cada nueva urbanización suponía demandas de energía, así como la instalación de sistemas modernos y subterráneos de transmisión eléctrica. Ya estos sistemas subterráneos habían sido tendidos en el centro de la ciudad, pero a partir de finales de la década de los 30 y comienzos de la década de los 40 se demandaban en los nuevos trazados de urbanizaciones en El Bosque, El Rosal, Altamira, Bello Monte, Valle Arriba, Los Cortijos de Lourdes, La Castellana, Las Mercedes, Los Chaguaramos y la futura Ciudad Universitaria.
Todos ellos comenzados en estos años, a inicios de la década de los cuarenta. Recordemos que la explotación petrolera, aquellos años, iba en aumento. El ingreso per cápita del venezolano también iba ascendiendo, junto con el ascenso de la producción petrolera que hacían las empresas extranjeras. De modo que el sueño de la industrialización del país también comenzaba a tomar cuerpo.
Y en 1943, año en que se aprueba la Ley de Hidrocarburos, los indicadores de demanda de energía superaron las posibilidades de la Electricidad de Caracas. Es por ello que la empresa termina de adquirir la central de Naiguatá, que entonces contaba con cuatro turbinas generadoras de 3.200 kilovatios cada una. Al año siguiente se instala una nueva turbina en la central de La Guaira, que a partir de la muerte del fundador de la empresa comenzó a llevar su nombre, el nombre Ricardo Zuloaga. Entonces la Central Guaireña ascendía a 17.500 kilovatios en capacidad instalada, pero con todo y los esfuerzos permanentes la Junta Directiva de la Electricidad de Caracas vislumbraba problemas de energía en el futuro inmediato si no se tomaban medidas cuanto antes.
Por ello se instalaron dos pequeñas centrales termoeléctricas que ciertamente se sabía que no podían ser la solución estable dada la demanda creciente de las ciudades, pero algo paliaban la circunstancia. Una de estas centrales se llamó la Central Santa Rosa, tenía una capacidad de 1.400 kW y estuvo en servicio entre 1948 y 1951. Y otra de mayores dimensiones se denominaba El Cortijo; comenzó a prestar servicios en 1949, tenía dos generadores de 2.500 kW cada uno y vinieron a ser reforzados al año siguiente con más de igual capacidad. O sea que ahí en El Cortijo se llegaron a tener para 1950 10.000 kilovatios, eso ayudó, y entre 1958 y 1959 dejó de funcionar la central de El Cortijo. A esta capacidad instalada en esos años se vinieron a sumar la cuarta y quinta turbina de la Central Ricardo Zuloaga de La Guaira, con 8.500 kilovatios cada una, con lo que la capacidad instalada en La Guaira llegaba a 34.500 kW y así mantuvo su fuerza hasta que la central dejó de funcionar en 1962, cuando ya la capacidad instalada en los otros centros de generación hacía innecesaria a la Central Ricardo Zuloaga, que había sido creada, como dijimos en programas anteriores, en 1931. De modo que el crecimiento de la ciudad era avasallante.
Recuerden lo siguiente: el Censo Nacional de 1936 arrojaba la cifra de 258.513 habitantes. El de 1941, cinco años después, ya arroja 354.138. En el censo de 1950 la ciudad tenía 693.896 habitantes, con lo que su población se había duplicado en apenas 10 años; esto es un crecimiento monumental y con ello la demanda de energía. Aquella empresa de centrales hidroeléctricas y de pequeñas centrales termoeléctricas se veía en la imperiosa necesidad del salto hacia otra escala. ¿Cómo fue ese salto?
Bueno, la Central Termoeléctrica de Arrecifes. En el litoral, los trabajos preliminares para la instalación de la central de Arrecifes se iniciaron en 1947. Antes se había determinado que el sitio ideal era el de la apacible bahía de Arrecifes. Se necesitaba que las aguas fuesen poco movidas, sin grandes movilizaciones de arena, pero con aguas profundas, ya que se necesitaba que pudiesen atracar cerca los grandes tanqueros que alimentarían de combustible las turbinas. La construcción se inició tomando en cuenta que la energía necesaria provendría de la central hidroeléctrica de Marapa; por ello se construyó una carretera que iba de Carayaca a Arrecifes y una línea de tubería que proporcionaba agua dulce a las calderas.
Esa agua provenía del embalse Marapa. La primera etapa de la central se puso en funcionamiento en 1950 con un generador; un solo generador producía 26 mil kilovatios y al año siguiente entró a funcionar otro de igual capacidad. En 1953 comenzó a funcionar un tercero de 41 mil kilovatios; en 1955 otro igual y en 1959 otro, con lo que la central ya estaba a capacidad máxima y aportaba desde entonces un total de 175 mil kilovatios. De paso, ya desde años antes se sabía que iba a ser insuficiente.
Tomemos en cuenta de nuevo que para el momento de inicio la primera turbina, en 1950, la población de Caracas, como dijimos antes, era de 693.896 habitantes, pero 11 años después, en 1961, Caracas tenía 1.336.464 habitantes, con lo que se había más que duplicado en apenas 11 años y no incluimos en nuestros cálculos el crecimiento industrial. ¿Y ustedes se preguntarán? Bueno, ¿pero por qué creció tanto la ciudad en 11 años? Dos factores fundamentales: el petróleo, que motorizó y cristalizó el éxodo del campo a la ciudad, y el otro factor muy importante, los grandes contingentes de inmigrantes que comienzan a llegar a Venezuela a partir de la Guerra Civil Española en 1936 y luego después de la Segunda Guerra Mundial.
A partir de 1946 estamos hablando de grandes contingentes de portugueses, españoles e italianos, eso explica también un crecimiento de estas magnitudes, en resumen, dos factores. La inmigración campo-ciudad, que es una inmigración interna dentro del país, y la inmigración externa, la que viene de estos tres países europeos que he citado. Y luego, a partir de los años 60, en grandes cantidades, los inmigrantes de Colombia. De modo que todo este ritmo de crecimiento hace que la empresa, la Electricidad de Caracas, tenga que prever simultáneamente la construcción de Arrecifes.
La creación de otra central de mayor capacidad todavía, y esto también se va a reflejar en el capital de la empresa. Si en 1950 el capital es 57 millones 100 mil bolívares, en 1959, nueve años después, el capital es de 133 millones de bolívares, prácticamente se triplica. En la próxima parte del programa vamos a seguir viendo este desarrollo de las centrales termoeléctricas del litoral.
Esta primera es la de Arrecifes y luego veremos las que vienen, ya regresamos. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Valores del Espíritu, un recorrido por las grandes obras literarias, en la voz de Jonás Fulván. La reacción de Julieta ante la tragedia en un principio no es favorable a Romeo, a quien califica con términos fuertes, pero pronto reacciona al recordar que se trata de su esposo. Aunque le duele la muerte de Teobaldo, comprende que en el enfrentamiento de no haber caído su primo, habría muerto su amado, cuya vida para sus protagonistas.
Poder decir nosotros o discriminar claramente lo que es la instrucción y lo que es la educación. La instrucción ofrece herramientas para el conocimiento y la educación es moldear al hombre desde su esencia para hacerlo cada día mejor persona. De Educación y Algo Más con José Eduardo Orozco, sábados 7 de la mañana, domingos ocho de la noche. Somos Unión Radio Cultural.
Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Bien, estábamos haciendo la relación de los hechos en la construcción de las centrales de Arrecifes y su capacidad de producción. Por cierto, en 1951 la Central de Arrecife padeció severos daños consecuencia de la vaguada enorme que hubo en ese año 1951, que tuvo similares proporciones a la de 1999. Por supuesto con una menor cantidad de víctimas, ya que en el litoral para 1951 vivía menos gente.
Bueno, daño similar sufrió la central hidroeléctrica de Naiguatá por la misma causa ese año 51 e igual que a la misma tuvo que superar la Central Ricardo Zuloaga de La Guaira, pero en todos los casos los daños lograron superarse con rapidez y no supusieron una interrupción prolongada del servicio eléctrico. La empresa pudo resolver y responder rápidamente.
En 1950 la Electricidad de Caracas adquirió unos terrenos en la nueva urbanización que se había construido, San Bernardino. Tenía el proyecto de construir una sede con zonas y sus objetivos para facilitar la prestación de servicios administrativos y contribuir con el mejor desenvolvimiento de la empresa. Allí compran inicialmente 5.500 metros cuadrados; comenzó a construirse de acuerdo con lo pautado por los arquitectos Carbonell y Sanabria, Tomás Sanabria. Atrás quedaba aquella primera oficina del Pasaje Linares y también el inmueble ubicado entre las esquinas de Marrón y Pelota, un sitio donde funcionó la empresa hasta el momento de inaugurar sus nuevos espacios en San Bernardino, en 1954.
El edificio se construye entre 1951 y 1953. Luego, con el crecimiento vertiginoso de la empresa, el arquitecto Sanabria diseña entre 1970 y 1995 la ampliación de la sede, ese conjunto que incluyó las dos torres nuevas de considerable magnitud y los espacios adyacentes a ella, y todo es obra del mismo arquitecto, Tomás Sanabria. De modo que aquel día en que se inaugura en 1954 la sede de San Bernardino, pues ha debido sentirse muy satisfecho Oscar Augusto Machado porque él había transitado de estas sedes anteriores.
Y entonces dio unas palabras el presidente de la empresa, que era Nicomé de Zuloaga Ramírez, y dijo: "Este nuevo edificio es toda comodidad. Seguramente cada quien rendirá aquí su tarea con menor esfuerzo, pero los pisos lujosos, las escaleras mecánicas, todos estos adelantos, no hay que olvidarlo, valen menos que las fuerzas morales; por ese motivo me limito en la presente ocasión a brindar, no por el nuevo edificio sino por la unidad del esfuerzo y armonía interna de la empresa". Eso dice el presidente de la empresa, Nicomé de Zuloaga Ramírez. Y ya para entonces Oscar Augusto Machado intuía que su retiro estaba cerca, pero lejos de preocuparle seguramente le tranquilizaba saber que su sucesor sería su hijo y que este se había formado en la empresa desde que era casi un adolescente.
Machado contaba entonces con 67 años. Y el retiro, más que necesario, era justo para sus años dedicados a la compañía; murió en el año 1966. Entonces era asesor de la empresa y siempre estaba pendiente de aquella institución a la que le había consagrado su vida profesional entera, desde que Ricardo Zuloaga se lo había traído desde las minas de Yaracuy cuando contaba 24 años y venía entonces a cumplir este destino laboral.
Así como Machado Hernández acompañó a Zuloaga a lo largo de muchos años en la gestión presidida por Zuloaga, con Oscar Machado Zuloaga pasa lo mismo ya que él trabaja con su padre durante mucho tiempo. De hecho, en muchos sentidos, sus gestiones se solapan ya que el gerente general de los tiempos en la empresa cambia de escala: es el padre, pero el ingeniero técnico es el hijo, y nada de lo que se hace en Arrecifes o Tacoa le es ajeno a Oscar Machado Zuloaga, testigo y coprotagonista del cambio de escala de la empresa que le toca comandar a su padre. La línea de sucesión que garantiza la continuidad administrativa se da a la perfección, así como ocurrió con Zuloaga y Machado, con una circunstancia filial añadida pero que es justo señalarlo en nada supuso una preferencia particular del padre por el hijo, una preferencia que no estuviera fundamentada en el trabajo, quiero decir.
Y cuando vemos una breve biografía de Oscar Machado Zuloaga, escribió su entrañable amigo Manuel Rafael Rivero, nos damos cuenta de que su vida entera estuvo ceñida y en cierto sentido predestinada a continuar la obra de su tío abuelo Ricardo Zuloaga y de su padre. Para ello se formó y no parece haberle pasado por la cabeza destino distinto al que él mismo se trazó como ingeniero aprendiz en aquella empresa. Y si bien es cierto que la idea de construir otra central al lado de Arrecifes surge durante la gerencia general de Oscar Augusto Machado, lo preciso es considerar que este proyecto se realiza plenamente durante la administración de su hijo. En ambas administraciones la presencia del ingeniero Amílcar Soriano fue fundamental.
Este hombre, Soriano, que también le consagró toda su vida a la Electricidad de Caracas, es recordado con enorme gratitud por todo lo que significó para la compañía. En ella desarrolló toda su vida profesional y buena parte de los logros técnicos de la Electricidad de Caracas se le deben a Amílcar Soriano, su capacidad y tenacidad. Se retiró en 1985 después de haber estado desempeñándose como asesor desde 1972. Sobre Amílcar Soriano escribió Oscar Machado y dijo lo siguiente: "Ha sido un hombre trascendental en la historia de la Electricidad de Caracas y fue la mano derecha de mi padre; el doctor Soriano fue más que una forma, nuestro maestro". Bellas palabras de reconocimiento.
Ya habíamos señalado antes que la empresa tenía plena conciencia de la insuficiencia de Arrecifes cuando apenas comenzaron la obra. Es por esto que en 1953 se iniciaron los trabajos del relleno, con lo que se logró ganarle terreno al mar en una magnitud: 34.700 metros cuadrados, al colocar rocas de gran tamaño que fueron traídas desde la cantera de Marapa.
El plan de la obra preveía tres etapas claramente diferenciadas. Una primera en la que se construían las instalaciones comunes para todos los turbogeneradores, se formalizaban las aducciones del agua de mar y los depósitos de combustible, así como la instalación de las primeras dos turbinas. La segunda etapa se materializaba en la instalación de la tercera y cuarta turbina, y con la instalación de la quinta y sexta la construcción propiamente comenzó en 1954 y en 1956 se puso en funcionamiento la primera turbina con capacidad de 41 mil kilovatios. En 1957, la segunda con la misma capacidad.
En 1961, dos turbinas con capacidades de 63 mil kilovatios. En 1962 la quinta turbina con capacidad de 66.000 kW y en 1966 la sexta con 66.000 kilovatios de potencia; entonces Tacoa generaba 340 mil kW y Arrecifes 176.000 kW. Esta nueva central termoeléctrica de la que venimos hablando se llamó Tacoa.
La suma de ambas centrales termoeléctricas era 515 mil kilovatios, pero esta historia no se detuvo allí ya que en 1978 se puso en servicio un turbogenerador número 7 con capacidad de 400 mil kilovatios y al año siguiente otro igual. En 1981 entró en servicio el último de los tres previstos en la ampliación de la central. La ampliación de Tacoa se había decidido en 1975, año en que comenzaron los trabajos.
Así fue como la capacidad de Tacoa y Arrecifes juntas llegó a sumar un millón setecientos quince mil kilovatios, una cifra inimaginable para cuando comenzaron estos trabajos de la Electricidad de Caracas. En la próxima parte del programa seguiremos viendo cómo fueron desarrollándose estas dos centrales, se construyó otra como veremos en la próxima parte del programa y veremos un paréntesis que hace Oscar Machado Zuloaga en sus tareas para asumir unos destinos públicos en 1958, ya regresamos.
Bueno, a raíz de la construcción de la central termoeléctrica de Tacoa pues se da todo un anecdotario técnico que se origina a partir de la llegada de las primeras máquinas para Tacoa. Se requirieron barcos especialmente contratados para poder bajar las turbinas de las embarcaciones en que habían sido traídas. Es decir, las turbinas venían en barco y se construyeron unos brazos del barco a la costa para poder traerlas al lugar donde se iban a instalar.
Los transformadores pesaban 80 toneladas y los generadores 115. Y el problema que tuvo que resolverse fue el de los transportes que pudieran con semejante carga. Imagínense, además fue necesario reforzar en sus bases los puentes por donde pasarían las cargas, porque se hubiesen caído los puentes e incluso hubo algunos casos en que se creyó imposible que soportaran el peso y los chutos tuvieron que pasar para el aeropuerto de Maiquetía. Doce horas tomó el transporte desde el Puerto de La Guaira hasta la central de Tacoa, en la bahía de Arrecifes.
Toda una proeza titánica desde el punto de vista técnico y veamos ahora la central del Convento. Esta central se instaló respondiendo a la misma urgencia, pero con algunas características particulares: trabajaba con gas y con aire. Y el agua que necesita puede reutilizarse sin problemas, y para el momento en que se instaló era la más moderna y la más limpia que se conseguía en el mundo tecnológico de entonces.
Comienza a funcionar en 1958 y se ubica en la zona este de Caracas, en la urbanización El Marqués para mayor precisión. Y otra de las particularidades es que comienza a funcionar en el momento de mayor demanda de energía. Es decir, en el horario de mayor demanda de energía que es entre las seis de la tarde y las nueve de la noche, esas tres horas son cruciales en la Caracas de entonces cuando las centrales de Arrecifes y Tacoa necesitaban un complemento energético para que les ayudara en la generación de energía y poder suplir la demanda, que entre esas horas se intensificaba muy particularmente.
Y en 1958 se enciende una turbina con capacidad de 20.000 kilovatios en El Convento y en 1959 otra de 20.000 kilovatios. Y así como el encendido es veloz, eficiente, hablábamos de gas y aire como sus fuentes energéticas. Esta central no estaba hecha para prestar un servicio continuo, como sí lo hacen Arrecifes y Tacoa, sino para prestar un servicio esporádico, temporal, en los momentos de mayor emergencia.
De modo que sus ventajas también constituyen sus limitaciones y hace unos años dejó de funcionar una turbina. Y la otra turbina trabaja para mejorar los voltajes en las redes de distribución de aquel entonces y les hablaba en la parte anterior del programa que veríamos en esta un paréntesis mínimo de Machado-Zuloaga: entre los firmantes de las personalidades que piden el fin de la dictadura perejimenista está Oscar Machado Zuloaga.
Ya sus posiciones lo han conducido a la presidencia de Fedecámaras en dos oportunidades. Fue presidente de Fedecámaras entre 1947 y 1949 durante dos años; la presidencia de Fedecámaras siempre ha durado dos años. Y su vocación ciudadana lo llevó a encabezar al grupo que adquiere los terrenos de La Carlota en 1946. Y esos compañeros, amigos, Oscar Machado Zuloaga, Ricardo Zuloaga, Roberto Luca, Enrique Luka y Germán de las Casas, es un grupo que compran los terrenos de La Carlota y construyen a su propia expensa una pista de aterrizaje. Porque Machado Zuloaga y estos amigos eran aviadores, tenían pequeños en ese entonces, en 1946, unos aviones muy pequeños y con desarrollo tecnológico acorde con aquel tiempo, ¿no?
Y bueno, cuando comienza el gobierno sustituto de Pérez Jiménez, presidido por el entonces contraalmirante Wolfgang Larrazábal, Machado Zuloaga se desempeña como ministro de comunicaciones y allí va a estar un año. Y va a hacer su planta en sus labores en la Electricidad de Caracas por su pariente Ricardo Zuloaga Pérez, hijo del fundador Ricardo Zuloaga Tovar. Y aquella experiencia para Machado Zuloaga va a ser central en su vida. En consecuencia, también va a hacerlo para el mejoramiento de sus destrezas al frente de la Electricidad de Caracas y estos años que vienen la institución requerirá las habilidades políticas de Machado Zuloaga, eso que llaman en el lenguaje coloquial mano izquierda.
Que no es otra cosa la disposición al diálogo, a la negociación, al entendimiento, son las facultades necesarias para la vida política y entonces comenzaba en Venezuela a partir del 23 de enero de 1958. Cuando termina ese gobierno que lo adelantan Larrazábal y Edgar Sanabria y asume la presidencia el presidente electo democráticamente Rómulo Betancourt, pues Machado Zuloaga entrega el cargo de ministro de comunicaciones a la gerencia general y su cuartel general en San Bernardino. Y va entonces a comenzar una década de cambios profundos en la Electricidad de Caracas, primero desde el gobierno del comienzo de su gobierno Betancourt tuvo que sortear el ataque tanto de militares derechistas como de la izquierda armada que busca alcanzar el poder por la vía de la guerrilla. Y la empresa en alguna medida también fue blanco de amenazas por parte de las fuerzas insurgentes y en algunos casos las amenazas pasaron a hechos mayores cuando fueron voladas, dinamitadas algunas torres de transmisión, de modo que el país iba a enfrentar una situación inédita para entonces.
Y en estos años, a diferencia de los anteriores, el ritmo de construcción de las urbanizaciones bajó. En cambio subió el de la creación de barrios en las laderas de los cerros caraqueños; aquel proceso de emigración del campo a la ciudad se aceleró, creándose problemas graves en cuanto a la prestación de los servicios básicos por parte de las empresas destinadas a esa prestación. En el censo de 1961 la capital llegó a un millón 336.464 habitantes y en 1971 la ciudad alcanzaba 2 millones 183 mil 935 habitantes, el número que no dejó de crecer. Y como señalamos antes, la ampliación de Tacoa, lejos de detenerse, siguió su curso y el crecimiento de la empresa también siguió sus cursos. Así como la institucionalización del sector eléctrico.
Y en tal sentido, en 1963 se creó CAVINEL, Cámara Venezolana de la Industria Eléctrica, y el presidente fundador fue Machado Zuloaga. El mismo año la Comisión de Estudios para la electrificación del Caroní crea EDELCA, teniendo a su cargo Electricidad del Caroní, compañía anónima, y teniendo a su cargo el desarrollo del potencial eléctrico del río Caroní. Siempre bajo la tutela de la CVG, Corporación Venezolana de Guayana, y siempre bajo la conducción del entonces general Rafael Alfonso Ravard. Y él mismo en 1959 inaugura la central hidroeléctrica Macagua 1 y en 1963 comienzan los trabajos para la construcción de la central hidroeléctrica del Guri.
Y con el inicio de Guri, en este año 1963, de inmediato comenzaron a adelantarse los trabajos necesarios para que la Electricidad de Caracas pasara de 50 a 60 ciclos, de manera poder hacer la interconexión del sistema. Esto era indispensable y esto ocurre en 1968 cuando se firma el contrato de interconexión, precedido del indispensable cambio de frecuencia que la Electricidad de Caracas tuvo que realizar. La oficina administradora del contrato se denomina OPSIS, Oficina de Operación de Sistemas Interconectados, y enlaza los sistemas de generación de CADAFE, Compañía Anónima de Administración de la Fuerza Eléctrica, una empresa del Estado, EDELCA y la Electricidad de Caracas.
El edificio CEDE que materializa este contrato fue inaugurado en 1972 por el entonces presidente de la República Rafael Caldera. En las últimas partes del programa seguiremos viendo todo este proceso de crecimiento vertiginoso en la década de los años sesenta de la Electricidad de Caracas, ya regresamos. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Geografía del Paladar: conocer y disfrutar nuestra cultura gastronómica se entrega por completo y el mejor aliño de Venezuela para mí es el ají dulce. Geografía del Paladar con Víctor y Víctor Moreno, sábados 10 de la mañana y domingos 3 de la tarde. Somos Unión Radio Cultural.
Ser Vos, un programa donde el arte, la cultura y la creatividad de las comunidades se unen como herramientas para crear la historia de un país, conducido por Albetes. Estaremos revisando varios temas asociados a la creatividad en lo que está sucediendo en otras ciudades, en otras locaciones, el ímpetu de los ciudadanos por llevar adelante proyectos sociales y la cultura. Sábado cinco de la tarde y domingos doce del mediodía. Ser Vos, una tribuna de testimonios, entrevistas y anécdotas que transforman vidas.
Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Para 1972, la integración de la Compañía Anónima Luz Eléctrica de Venezuela y la Electricidad de Caracas ya es total, a tal punto que la primera desaparece subsumida por la segunda. El gerente general de la Luz Eléctrica de Venezuela, Kalev, durante estos ocho años es Ricardo Zuloaga, quien una vez subsumida esta empresa dentro de la otra pasa a presidir una empresa nueva, Inversiones Tacoa. La compañía creada para separar administrativamente algunas áreas que se van generando a partir del negocio eléctrico.
El tiempo demostró que esta separación administrativa era conveniente ya que Inversiones Tacoa llegó a manejar un capital considerable y sus acciones se ofrecían en el mercado bursátil. Buena parte de los negocios que Inversiones Tacoa manejó fueron de origen inmobiliario, ya que durante años la empresa fue adquiriendo terrenos e inmuebles y luego no necesariamente se utilizaron o pasaron a desuso y esta nueva empresa supo utilizar económicamente. Además, en el momento en que la Electricidad de Caracas adquiere la casi totalidad de las acciones de Kalev, también está adquiriendo a Kalev, Compañía de Luz Eléctrica del Yaracuy, una empresa que atiende un radio de acción de 7.100 km2 y a 56.858 personas.
Y luego en 1965 se presenta un problema para la Electricidad de Caracas en Guarenas-Guatire, dado que el Consejo Municipal de entonces decide pechar con el 10% de patente, industria y comercio a la actividad de la empresa en esa población aledaña a Caracas. La estrategia que sigue la Electricidad de Caracas para enfrentar esa circunstancia y otro tipo de circunstancias similares que podrían derivarse de allí es la siguiente. En 1967 se crea la Electricidad de Guarenas y Guatire, EGUA, y se le transfieren a ella los activos ubicados en las zonas, entre otros la central hidroeléctrica de Curupado que había sido puesta en funcionamiento en 1933. Y a la Junta Directiva de la empresa se incorporaron personas representativas de la zona y esta comenzó a funcionar acertadamente con un criterio que consideraba el tema local sin dejar de mantener su estrecha relación con la casa matriz, que era la Electricidad de Caracas.
Con este modelo descentralizado se resolvió el escollo político y desde entonces ha funcionado con eficacia hasta el momento en que la electricidad pasó a otras manos. Y funcionó con eficacia tanto para los intereses de esas poblaciones como para la Electricidad de Caracas, dada la autonomía administrativa que contribuye con la atención del negocio en su escala particular. Esa empresa de EGUA atendía entonces a 85.671 suscriptores en aquel momento que estamos hablando de 1964-1967, ¿verdad? Tan solo para ilustrar el tamaño de esta compañía en comparación con su casa matriz, señalo el número de suscriptores de la Electricidad de Caracas para el mismo año.
En ese año que estamos hablando, la Electricidad de Caracas tiene 669.004 suscriptores. Y en mil novecientos sesenta y seis se decide construir la central termoeléctrica Óscar Augusto Machado, ya que era evidente que las centrales de Arrecifes y Tacoa no iban a poder solas con la demanda creciente de energía en Caracas. Y es por eso que la empresa busca unos terrenos en zonas cercanas a la ciudad para instalar otra central termoeléctrica y el sitio escogido es muy cerca de Caricuao, esa populosa región de la ciudad de Caracas en el oeste de la ciudad. Y en los días en que se adquiere el terreno y comienza la construcción de la nueva central, pues precisamente fallece Óscar Augusto Machado y por ese motivo se decide darle un nombre a la nueva central que va a comenzar a construirse.
El terreno escogido está en la zona conocida como Santa Cruz de Caricuao, es un terreno de 76.000 metros cuadrados. La central específicamente ocupó un espacio 17.500 metros cuadrados y la primera turbina instalada contó con una capacidad de 60 mil kilovatios. Luego en 1973 comenzaron a prestar servicio cuatro turbinas más con capacidad de 20.000 kilovatios cada una, y en 1974 se encendió una sexta turbina con capacidad de 20.000 kilovatios, y en 1978 se encendieron dos más, con capacidad de 22.200 kW cada una. En total esa central termoeléctrica de Caricuao llegó a generar 204.400 kW.
La particularidad técnica de esta central termoeléctrica es que trabaja con gas, no contamina y sus turbinas son similares a las de los aviones. En 1972 hay cambios administrativos en la empresa; este año no solo se integran en una sola empresa la Electricidad de Caracas y la Luz Eléctrica de Venezuela, como antes habíamos señalado, sino que se produce un cambio en organización administrativa. Oscar Machado Zuloaga pasa a ser presidente una vez que Nicomé Zuloaga Ramírez abandona el cargo después de 32 años de servicio como presidente y entonces es nombrado al ingeniero Fernando Lauría Lecer como gerente general. Él se había iniciado varios años antes en la empresa en funciones de tesorería.
La presidencia de Machado Zuloaga sería sin embargo distinta a la de los presidentes anteriores, porque estos ejercían básicamente una presidencia de la Junta Directiva de la empresa. La presidencia de Machado iba a ser ejecutiva y en cierto sentido la gerencia general de Lauría sería como su subgerencia que tuvo Machado Hernández cuando Zuloaga era gerente general o la que ejerció Machado Zuloaga cuando el gerente general era su padre. Por otra parte, la incorporación de Kalev a la empresa trajo la oportunidad de que Ricardo Zuloaga Pérez fuese a presidir una empresa en ciernes que ya mencionamos antes: Inversiones Tacoa. Otro de los movimientos que trajo este cambio significativo fue el nombramiento de Leopoldo Baptista Zuloaga como presidente de la Electricidad de Guarenas-Guatire.
Baptista había comenzado a trabajar con Zuloaga en Kalev y estaba preparado para asumir la conducción de una de las filiales de este holding eléctrico que se había venido creando. Todo este cambio ocurre en mil novecientos setenta y dos en el último año de la presidencia de Caldera cuando ya Machado Zuloaga intuía que se avecinaban cambios significativos en la vida política del país, aquí debo hacer una corrección. El último año de la presidencia de Caldera fue en 1973, y aunque era imposible prever que el petróleo alcanzaría niveles insospechados al comienzo del gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1974, lo cierto es que los cambios iban a adaptarse a la Venezuela que estaba por surgir.
Recuérdese, el crecimiento de la ciudad en este período y en el siguiente de Luis Herrera Campins fue exponencial, por lo que se necesitaba crear nuevas fuentes de energía para abastecer esta demanda creciente insatisfecha. Y el presidente Caldera, quizás por estar al final de su período o por quien sabe algún otro motivo, no autorizó la ampliación de la central Tacoa, cosa que Carlos Andrés Pérez hizo prácticamente de inmediato. Y así pudo comenzar a trabajarse en una ampliación que tomó cinco años en materializarse. La turbina con capacidad de 400 mil kilovatios fue puesta en servicio en 1978, la segunda en el 79 y la tercera en 1981. Y hasta aquí llegamos hoy en esta historia de la Electricidad de Caracas.
Esta historia fascinante, como siempre habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca. Me acompaña en la producción Inmaculada Sebastiano y en la dirección técnica de esta oportunidad Juan Clark. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com o en Twitter arroba rafaelarraiz. Hasta nuestro próximo encuentro.