Transcripción
Introducción
Este programa es posible gracias al equipo conformado por Isabela Iturriza, Inmaculada Sebastiano, Carlos Javier Virgüez, Juan Juárez, Fernando Camacho y Giancarlos Caraballo.
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Bienvenidos a Venezolanos. En esta serie que venimos desarrollando sobre Hispanoamérica, este es el sexto capítulo de esta serie y vamos a dedicarlo a examinar el militarismo en Hispanoamérica. Durante buena parte del siglo XIX y del siglo XX, e incluso del siglo XXI, el militarismo se ha expresado particularmente poderoso en determinadas regiones de Hispanoamérica.
Caudillismo, militarismo y pretorianismo
Distingamos el caudillismo del militarismo. Los caudillos militares del siglo XIX lo eran: el componente militar propiamente profesional de esos caudillos militares era reducido en comparación con el componente militar cuando hablamos de militarismo en el siglo XX. Intento todavía esclarecer un poco más lo que estoy señalando.
Buena parte de los caudillos militares del siglo XIX eran caudillos que comandaban ejércitos personales, muchas veces formados por los peones de sus haciendas, por sus seguidores. Muchos de esos soldados, de esos ejércitos personales, no eran soldados profesionales. Eran seguidores que se iban detrás del nombre a caballo, como dice el refrán venezolano. Eso es muy distinto al sistema que podemos calificar militarista cuando quienes ejercen el poder se han formado profesionalmente en academias militares.
También hay que distinguir entre militarismo y pretorianismo. Son conceptos difíciles de deslindar. El concepto de pretorianismo viene del pretor romano, alrededor del cual había un primer anillo de seguidores incondicionales. Probablemente un segundo o tercero, pero siempre se iba formando una suerte de camarilla alrededor del pretor. En no pocos casos esa camarilla llegó a sustituir al pretor mismo; es el caso de Calígula, por darles un ejemplo. De allí que se habla del pretorianismo y hace una diferencia con militarismos.
De hecho, el profesor Domingo Irwin, profesor de muchos de nosotros en la maestría y doctorado de la Universidad Católica Andrés Bello, tristemente fallecido hace algunos años, gran experto en pretorianismo, defendía la hipótesis o la tesis de que lo que había ocurrido en Venezuela, por ejemplo con Juan Vicente Gómez o con Cipriano Castro, era más un pretorianismo que propiamente un militarismo, porque más que un gobierno corporativo de las Fuerzas Armadas, la dictadura de Juan Vicente Gómez fue un gobierno pretoriano, en el sentido que Gómez era el pretor y lo rodeaba una camarilla militar designada por él, absolutamente leal a él, pero que no representaba al cuerpo militar en su totalidad.
Allí también hay que hacer entonces esta distinción entre pretorianismo y militarismo. A veces no es fácil distinguirlo, pero es importante hacerlo. Y no se trata solo de un divertimiento académico, sino de precisar la anatomía de estos gobiernos autoritarios, ya sean militares o pretorianos, como bien señalaba el profesor Irwin.
También vamos a tener en el caso de Hispanoamérica, que es el que nos ocupa, gobiernos militares de izquierda y gobiernos militares de derecha. Y también vamos a tener todo esto en el siglo XX dentro de la lógica de la Guerra Fría, que también hay que explicarla.
La Guerra Fría la vamos a tener en pleno apogeo. Algunos autores dicen que comienza en 1946, otros en 1947. En todo caso termina la Guerra Fría en 1989 con la caída del Muro de Berlín y la desaparición del socialismo real, que era como se le llamaba. Desaparece la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la lógica bipolar de la Guerra Fría también desaparece.
Pero en esos 40 y tantos años que van de 1947 a 1989 hubo una lógica bipolar en el mundo que se denominó Guerra Fría porque había un enfrentamiento sordo, frío, con algunos lugares calientes de enfrentamientos bélicos en el planeta. Ese período también vamos a acercarnos a ver cómo se desarrolló esa lógica en Hispanoamérica dentro de ese concierto de la Guerra Fría, y también, así les decía antes, que teníamos dictaduras de izquierda o dictaduras de derecha.
Y también vamos a tener dictaduras familiares, dictaduras familiares que examinaremos con cuidado, y examinaremos también dos casos interesantes en Hispanoamérica: el de Getúlio Vargas en Brasil y el de Juan Domingo Perón. Aunque en estricto sentido Brasil no forma parte de Hispanoamérica, es un país que nos está cercano y el caso de Getúlio Vargas es tan paradigmático que vale la pena que lo examinemos con algún detalle. Entonces tenemos dictaduras de izquierda, dictaduras de derecha, dictaduras familiares y dictaduras personales.
Digamos que la primera que uno puede advertir, aunque muchas de esas dictaduras personales derivan en dictadura familiar cuando un miembro de la misma familia del dictador lo sucede en el poder de manera no democrática. Ese sería el caso.
Bien, comencemos con un examen inicial de dictaduras personales. Vamos a tener la dictadura personal en México de Porfirio Díaz, que se extiende de 1876 a 1911. Estamos hablando de 35 años de una dictadura personal en México.
Es tan importante la consecuencia de esta tiranía tan larga, de este autoritarismo tan extendido, que después de Porfirio Díaz México asumió la no reelección absoluta. Estaban curados de espanto y decidieron que un presidente de la República jamás, en ninguna circunstancia, podía ser reelegido, y así es, desde hace más de 100 años en México. El origen de esa decisión está en el trauma que representó para México un gobierno tan prolongado como el de Porfirio Díaz entre 1876 y 1911. Me refiero al trauma para el orden democrático, cuyo principio de alternabilidad es fundamental. Entonces allí México decide que el sexenio, es decir, las presidencias de seis años, no pueden ser repetidas por la misma persona.
En la próxima parte del programa iremos examinando otras dictaduras personales en Hispanoamérica. Ya regresamos.
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Dictaduras personales, familiares y de izquierda
Les refería en la parte anterior del programa que íbamos a ver en esta algunas dictaduras personales en Hispanoamérica. En el caso venezolano, dictaduras personales tenemos dos: la de Cipriano Castro entre 1899 y 1908 y la muy prolongada de Juan Vicente Gómez entre 1908 y 1935. Estamos hablando esta última de 27 años, y la de Castro durante 9 años.
De modo que esas son dictaduras personales. En el caso de la dictadura de Juan Vicente Gómez tuvo algunos rasgos dinásticos familiares cuando creó dos vicepresidencias que las ejercían algunos de sus hijos; después las eliminó. Familiares muy cercanos a él ejercían el poder, como el caso de Eustoquio Gómez, un primo de él, el caso de sus hijos que ya señalé. De modo que pudiéramos decir que fue una dictadura personal con algunos rasgos familiares, aunque ninguno de sus hijos desempeñó el poder y tampoco Juan Vicente Gómez dispuso que a su muerte fuese sucedido por alguno de sus descendientes. Eso no lo dispuso Juan Vicente Gómez y, como sabemos, lo sucedió el ministro de Guerra y Marina, Eleazar López Contreras.
Entonces si bien hay algunos rasgos familiares en su dictadura, realmente se trata de una dictadura personal, al igual que la de Cipriano Castro. Vamos a tener una dictadura muy larga en el Paraguay, la de Alfredo Stroessner, entre 1954 y 1989. Treinta y cinco años gobernó este militar al Paraguay: dictadura muy larga, con rasgos personales muy acentuados, rasgos autoritarios.
Y también vamos a tener otra dictadura larga en la República Dominicana entre 1930 y 1961, 31 años de dictadura militar de Rafael Leonidas Trujillo, a quien lo apodaban Chapita. Le decían Chapita por la cantidad de medallas y condecoraciones que tenía en el pecho, en su mayoría medallas y condecoraciones que él mismo se había conferido o que se las habían conferido las Fuerzas Armadas de su país a instancia suya. De modo que ese apodo de Chapita era un poco burlesco en relación con sus condiciones militares.
Tenemos una dictadura personal importante en Chile entre 1973 y 1990, la de Augusto Pinochet, que duró 17 años. Recordemos que esta dictadura se inicia después de un golpe de Estado orquestado por los militares con Pinochet a la cabeza contra Salvador Allende, un presidente de izquierda socialista que gobernó Chile y produjo una crisis importante, y que la respuesta fue una dictadura militar de derecha encabezada por Pinochet, que se extendió durante 17 años.
Por cierto, a lo largo de esos años Pinochet hizo unas reformas económicas de gran envergadura, importante, asesorado por los economistas de la Universidad de Chicago, a quienes llamaban los Chicago Boys, y cambió la economía chilena. Y para suerte de los chilenos, cuando regresó la democracia a Chile, con pequeñas modificaciones, los partidos demócratacristianos y socialistas mantuvieron la política económica iniciada por Pinochet y eso ha conducido a que Chile sea el país, o uno de los tres o cuatro países de América Latina con menores índices de pobreza desde hace muchos años.
De modo que en esta lista que acabo de hacer vamos a tener, en su mayoría, dictaduras personales con rasgos de derecha, aunque Porfirio Díaz quizás no puede ubicarse claramente en la derecha, tampoco en la izquierda. Sí se puede ubicar perfectamente a Juan Vicente Gómez. De hecho, uno de los mejores estudios sobre Gómez es el de Manuel Caballero. El título del estudio es Gómez, el tirano liberal, y cualquiera que no conozca estas teorías económicas o políticas se sorprende con el título, pero realmente fue un tirano liberal porque era un tirano en lo político, no había libertades políticas, pero sí las había económicas, aunque mínimamente conculcadas por el propio Gómez de acuerdo con sus intereses personales, pero sí había un liberalismo económico.
En el Paraguay igual, en República Dominicana igual y en Chile lo mismo: no se trata de dictaduras de izquierda en estos casos que he señalado, de dictaduras personales.
Dictaduras de izquierda: bueno, muy claramente la de Juan Velasco Alvarado en el Perú, entre 1968 y 1975, y la de los hermanos Castro en Cuba, desde 1959 hasta la fecha en que dejó el poder Raúl Castro. Fue electo Miguel Díaz-Canel, en un régimen de partido único en el que no se puede hablar de democracia; es el actual presidente de Cuba. Esas han sido las dictaduras de izquierda.
Y les refería antes también el caso de las dictaduras familiares. Vamos a señalar dos: en Haití y en Nicaragua. En Nicaragua, la dictadura familiar de la familia Somoza se extendió entre 1937 y 1979, durante 42 años. Y en Haití, la dictadura familiar de los Duvalier, Papa Doc y Baby Doc, se extendió entre 1957 y 1986, 31 años.
Y también califica dentro de las dictaduras familiares el paso del poder en Cuba de Fidel Castro a su hermano Raúl Castro, durante muchos años: 60 y tantos años en ejercicio del poder.
Bien, entonces vamos a ver dos casos curiosos: el de Getúlio Vargas en Brasil y el de Juan Domingo Perón. Son curiosos porque son gobiernos militares y entramos dentro de la definición del militarismo, pero tienen unas singularidades que vale la pena observar.
Getúlio Vargas y Juan Domingo Perón
Comencemos con Getúlio Vargas. Hay una junta militar que le entrega el poder a él entre 1930 y 1934. Y allí, al final de ese período, se convoca una Asamblea Nacional Constituyente y se redacta una nueva Constitución, y ese congreso, esa Asamblea Nacional Constituyente que ha redactado una nueva constitución, elige a Getúlio Vargas para el período 1934-1937.
Hasta aquí digamos que más o menos todo dentro de unos cánones, pues no propiamente militaristas, hasta que Vargas da un golpe de Estado en 1937 e instaura lo que él llamó el Estado Novo.
¿Cuáles eran los rasgos del Estado Novo que instaura Getúlio Vargas? Vamos a tener varios rasgos. Lo primero es la ilegalización de los partidos políticos, es decir, un Estado encaminado a ser totalitario, porque cuando no hay libertades políticas nos acercamos al sistema de un partido único.
Lo segundo que hizo dentro del Estado Novo fue eliminar a los poderes públicos. En paralelo acelera, propicia, financia, promueve un proceso de industrialización de Brasil, con una fuerte intervención del Estado. De modo que, de acuerdo a lo que les vengo diciendo y de acuerdo al dibujo que les estoy haciendo, estamos en un régimen militar con poderosos rasgos fascistas, porque no se ha eliminado la propiedad privada, pero el Estado interviene enfáticamente en los procesos industriales y en los procesos empresariales, como lo hizo Hitler en Alemania, como lo hizo Mussolini en Italia. De modo que tiene rasgos más fascistas que propiamente socialistas; que no los tenía propiamente Getúlio Vargas.
Podemos hablar entonces de un régimen fascista que se presentó al mundo como el Estado Novo hasta que finalmente sus propios militares le dan un golpe de Estado. Y curiosamente va a volver al poder Getúlio Vargas en 1950 y va a estar en el poder entre 1950 y 1954. Entonces es electo en esa circunstancia. Su gobierno padece una crisis importante, una crisis política con manifestaciones sociales y económicas y Getúlio Vargas opta por el suicidio, y se suicida en 1954.
En ese período del Estado Novo, al que él llamó así, Vargas va a fundar el Partido Social Democrático. Bueno, como vemos los rasgos democráticos eran casi inexistentes, pero suele ocurrir con frecuencia que los regímenes autoritarios o militaristas se vendan al mundo como regímenes democráticos también. En la próxima parte del programa seguiremos viendo algunos rasgos más de Getúlio Vargas.
Bien, hablábamos de Brasil y de Getúlio Vargas. Vamos a hallar una ola importante del populismo en Brasil entre 1946-1964, cuando comienza un régimen propiamente militar corporativo en Brasil, que se va a extender entre 1964 y 1983-84.
Ahí hay un régimen militar corporativo: ya no se trata de un régimen militar personalista como fue el de Vargas, sino una corporación militar que está ejerciendo el poder y que veinte años después de ejercerlo le abre el camino a la democracia, como ocurrió en Brasil.
Veamos ahora el caso de Juan Domingo Perón. Un golpe militar en 1943 que ocurre en la Argentina; él forma parte de ese golpe militar, Juan Domingo Perón. Y después de este golpe se convocan unas elecciones que él gana y su primer gobierno se va a extender entre 1946 y 1952, unos seis años.
Allí es donde es una figura importante Eva Duarte de Perón, su esposa. Ese es un gobierno que se ha calificado de obrerista. Recordemos que la Argentina fue uno de los primeros países de Hispanoamérica que se industrializó y los obreros y sindicatos tenían un papel importante en un país industrializado como lo era la Argentina. Y Perón pretendía encabezar el movimiento obrero; su esposa también, Evita Perón. De modo que era un gobierno que buscaba el bienestar social en la población y profundizar el proceso de industrialización, pero desde una perspectiva nacionalista, desde una perspectiva de las industrias nacionales, muy poco abiertos al capital extranjero, para no decir casi nada, y lo que buscaba era la expansión del mercado interno argentino.
Demos contexto a esto. Recordemos que la Argentina, en la segunda mitad del siglo XIX, gracias a las políticas liberales de Sarmiento y Alberdi, y a la enorme inmigración europea, se convirtió para principios del siglo XX en uno de los países más ricos del mundo, llegó a tener una de las economías más prósperas del planeta. Por dar un ejemplo, el segundo metro o el segundo sistema subterráneo de transporte público que se construyó en el mundo fue el de Buenos Aires, y el primero es el de Londres. Eso no lo hace un país pobre; era un país rico, industrializado, con grandes perspectivas. Había crecido así por las políticas liberales de Alberdi y de Sarmiento, pero con Perón aparece la nacionalización, la intervención del Estado en la economía. Él va a crear el Partido Justicialista.
Este partido tenía tres características que podemos señalar: eran nacionalistas, como lo hemos dicho, buscaba la justicia social y además era intervencionista. De modo que tenía rasgos fascistas, realmente sí, y tenía rasgos de izquierda también. De modo que el peronismo es difícil de ubicar con absoluta precisión.
Es electo para un segundo gobierno, ese segundo gobierno va a transcurrir entre el año 1953 y 1959, pero en 1955 los militares le dan un golpe de Estado y se va al exilio. Vive su exilio en un primer momento en Caracas, en San Bernardino, y después se traslada a otros lugares, pero hay muchas fotos de Juan Domingo Perón caminando por San Bernardino, aquí le dio cobijo un régimen militar con algunas similitudes con el de él, que fue la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez.
Como les dije, él sale al exilio en 1955. Va a regresar a la Argentina en 1973 y es electo de nuevo y fallece al año siguiente, en 1974. Perón va a fallecer siendo presidente de la Argentina otra vez.
Y el peronismo se tornó a lo largo de todos estos años, desde su creación podemos ubicarla en 1943, una suerte de corriente política argentina que albergaba distintas posiciones. A ver si me explico. Eran igualmente peronistas Néstor Kirchner y su mujer Cristina Fernández de Kirchner, y Carlos Saúl Menem. Menem desarrolla un programa neoliberal en la Argentina y los Kirchner desarrollan un programa intervencionista; no voy a decir que es socialista porque no lo fue, pero sí más intervencionista que un programa liberal como el que implementó Menem. Y eso dentro del mismo partido.
Entonces la definición ideológica precisa del peronismo ha sido bastante laxa. En algunos casos se ha inclinado hacia la izquierda, en otros casos se ha inclinado hacia el centro o la derecha. Pero lo que sí es un hecho es que ha sido durante muchos años, estamos hablando 80 años, un sentimiento político nacional importante. Ahí, en el peronismo, cualquier politólogo va a encontrar rasgos populistas que lo emparentan con el populismo de izquierda, va a encontrar rasgos intervencionistas en relación con el papel del Estado en la economía, y se van a encontrar en el primer peronismo rasgos fascistas. De modo que es una combinatoria o una ensalada en la que podemos hallar rasgos de cada una de estas fuerzas.
Y la presencia militar: porque Juan Domingo Perón es un militar, y aunque no podemos decir que sus gobiernos fueron radicalmente militaristas porque se trataba de un liderazgo político encarnado por un militar, pero que tenía resonancia en sectores distintos de la sociedad. Por eso al principio hablé de cómo el obrerismo fue importante dentro de la formación del sentimiento peronista y el tema de la justicia social. Y la figura de Eva Duarte, y sus famosos descamisados.
Bien, hasta aquí el peronismo y estos dos casos, Getúlio Vargas y Juan Domingo Perón. Veamos ahora dos casos similares en Hispanoamérica que son las dictaduras militares muy breves de Gustavo Rojas Pinilla, en Colombia, y Marcos Pérez Jiménez en Venezuela.
Rojas Pinilla y Pérez Jiménez
¿Qué tienen en común ambas dictaduras militares? Que en verdad, por más que Pérez Jiménez y Rojas Pinilla encabezaban esos gobiernos militares, había un sentido corporativo militar en ellos. No se trataba solo de caudillos de gran impronta personal porque no la tenían. De hecho, la popularidad de Pérez Jiménez nunca se pudo medir porque él no quiso medirse en elecciones, lo que quizás fue bien pensado por parte de él porque popularidad como líder populista no la tenía. Tampoco se puede decir que Rojas Pinilla lo era, al menos en el período en que ejerció la dictadura militar.
Y tienen algo en común, y es que el fin de ambas dictaduras fue por el mismo mecanismo: el Pacto del Frente Nacional en Colombia y el Pacto de Punto Fijo en Venezuela. El Pacto del Frente Nacional en Colombia, entre el Partido Conservador y el Partido Liberal, fortaleció un sistema político partidista colombiano. Rojas Pinilla se ve obligado a abandonar el poder y viene el pacto político del Frente Nacional, que es distinto al Pacto de Punto Fijo.
Y el Pacto de Punto Fijo es posterior a la caída de Pérez Jiménez. De modo que ocurren momentos distintos, el Frente Nacional en Colombia y el Pacto de Punto Fijo en Venezuela. Una vez que ha caído la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, el pacto se firma el 31 de octubre de ese mismo año, varios meses después de la caída de Pérez Jiménez. En cambio, en Colombia, el Pacto del Frente Nacional es contemporáneo a la caída del propio Rojas Pinilla. De modo que ahí hay una diferencia.
¿Qué tenían en común ambas dictaduras? Bueno, podemos decir que eran lo que en ese entonces se llamaba desarrollistas: buscaban el desarrollo. En Venezuela, Pérez Jiménez lo llamaba la transformación del medio físico. En Colombia, Rojas Pinilla se esmeró en la industria pesada, siderúrgica. Pérez Jiménez más o menos igual. De modo que había algunas similitudes y ninguno de los dos era un caudillo militar clásico sino militares que encabezaban gobiernos corporativos de las Fuerzas Armadas.
En la próxima parte del programa continuamos con esta revisión del militarismo en Hispanoamérica. Ya regresamos.
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Guerra Fría y cierre
En algún momento del programa les referí el militarismo y la lógica de la Guerra Fría. Eso lo vamos a ubicar entre 1946-1989. Eso condujo a una situación atípica que probablemente desde nuestros días a alguna gente le resulte extraña o curiosa, o singular. Esa situación ¿cuál era? Que dentro de la lógica de la Guerra Fría una democracia como los Estados Unidos respaldaba a dictaduras militares de derecha. Parece una contradicción: ¿cómo una democracia va a respaldar dictaduras militares de derecha?
Bueno, la única explicación es que eran de derechas y los Estados Unidos estaban viviendo la Guerra Fría con la Unión Soviética, el otro polo del mundo que hacía al mundo bipolar. Se enfrentaban: la democracia liberal representativa de los Estados Unidos y un régimen de partido único, totalitario, socialista, sin libertades políticas ni libertades económicas, que representaba la Unión Soviética. Entonces, frente al expansionismo soviético en América Latina o en Hispanoamérica, los Estados Unidos preferían apoyar dictaduras militares de derecha que contuvieran a las fuerzas de izquierda en su avance por conquistar el poder en determinados países de Hispanoamérica.
De modo, esto visto a la distancia es una gran contradicción, que una democracia respalde a dictaduras de derecha, pero se explica dentro de la lógica de la Guerra Fría.
¿De qué estamos hablando? Bueno, estamos hablando de dictaduras de derechas respaldadas por los Estados Unidos en Guatemala, en Honduras, en El Salvador y la República Dominicana, donde respaldaron durante muchos años a Rafael Leonidas Trujillo; en Haití, donde respaldaron a la familia Duvalier; en Brasil, donde respaldaron el régimen militar de 1964 hasta 1984; y en Argentina, donde tuvieron una relación compleja con Perón pero tampoco lo adversaron plenamente y después sí respaldaron a la dictadura de Jorge Videla, entre 1976 y 1983, por ejemplo.
Respaldaron a la dictadura militar de Pinochet en Chile. Incluso hay testimonios importantes de la participación de los propios Estados Unidos en la caída de la presidencia de Salvador Allende. Respaldaron a Marcos Pérez Jiménez, lo condecoraron, incluso porque Pérez Jiménez en buena medida respondía a los intereses norteamericanos en relación con la penetración de la izquierda en América Latina. Respaldaron dictaduras militares de derecha en el Perú.
Recordemos también algo que no puede pasarse por alto: la doctrina de James Monroe, América para los americanos. Esa doctrina empieza a imperar en 1826 y tuvo momentos interesantes a principios del siglo XX. Un momento interesante es cuando Alemania, Inglaterra, Italia y Francia probablemente bloquean con sus armadas los puertos venezolanos, Puerto Cabello y La Guaira, para cobrarse las acreencias que tienen esos países, empresas de esos países, con Venezuela.
Venezuela se había endeudado dramáticamente con la construcción de los ferrocarriles y estas potencias extranjeras venían a cobrarse la deuda ocupando el territorio de Venezuela y gobernaba Cipriano Castro. ¿Y esto quién lo impide? Los Estados Unidos. Invocando la Doctrina Monroe, le dice a las potencias europeas: ustedes no pueden ocupar un territorio americano y, si lo hacen, se enfrentan a nosotros; nosotros vamos a defender el territorio de América para los americanos. Esas potencias europeas entienden la claridad y amenaza por parte de los Estados Unidos en 1902 y negocian en Washington con los Estados Unidos y Venezuela una forma de pago.
Eso fue lo que llevó a que los puertos principales del país fuesen administrados por Inglaterra durante varias décadas, cobrándose por la vía de los impuestos aduanales la deuda que Venezuela tenía con esos países. ¿Por qué señalo esto? Porque es una demostración de la Doctrina Monroe en un caso que nos atañe particularmente a los venezolanos.
Bueno, si extremamos la Doctrina Monroe y la llevamos al siglo XX, los Estados Unidos no querían que les ocurriera lo que ya había ocurrido en Cuba, y es que en Cuba, a partir de la Revolución de Fidel Castro, se estableció un cordón umbilical, un vínculo muy estrecho, financiero, económico y político entre Cuba y la Unión Soviética. Era un enclave de la Unión Soviética en el Caribe. Los Estados Unidos estaban dispuestos a impedir que algo parecido ocurriera por la vía que fuese, ya fuese por la vía militar, como llegó al poder Fidel Castro en Cuba, o por la vía electoral, como llegó Salvador Allende en Chile, para implementar reformas contrarias al mundo que los Estados Unidos defendían: el mundo de las libertades políticas y económicas, de la democracia liberal representativa y del capitalismo.
De modo que eso llevaba a que los Estados Unidos respaldaran dictaduras militares de derecha que impedían que la izquierda llegara por la vía de las armas y, si llegaba por la vía electoral e introducía unas reformas abiertamente socialistas, comunistas, como en el caso chileno, también iban a intervenir los Estados Unidos de otra manera.
A partir de 1989 este mundo bipolar desaparece, la Guerra Fría desaparece y vamos a ver cómo en Hispanoamérica, por la vía electoral, muchas fuerzas de izquierda van a llegar al poder. Es el caso de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Ricardo Lagos o Michelle Bachelet en Chile, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador. Es el caso de los esposos Kirchner en Argentina, de Pepe Mujica en Uruguay. Todas estas victorias de la izquierda por la vía electoral, con reformas socialistas de distinto grado, son comprensibles, son explicables, o pueden darse una vez desaparecida la lógica de la Guerra Fría.
Bueno, estamos hablando del militarismo y nos acercamos ya al final de nuestro programa. Hemos dado una revisión muy somera, pero espero yo que útil, para dibujarnos un mapa, así sea breve y elemental, del militarismo en Hispanoamérica, en este sexto capítulo de esta serie sobre Hispanoamérica que venimos desarrollando. Como siempre, ha sido un gusto hablar para ustedes.