Serie El Trienio Adeco (1945-1948). Cap 5.

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Este programa es posible gracias al equipo conformado por Gitan Jali Suárez, Inmaculada Sebastiano, Melanie Pieruzzi, Carlos Javier Virgüez y Giancarlo Caravaggio. Recuerda que nos puedes seguir en Instagram como arroba Piso La Cultural y también puedes seguir la transmisión.

Bienvenidos todos a este capítulo cinco de esta serie sobre el trienio 1945-1948. En el capítulo cuatro hablamos de la Ley Orgánica de Educación Nacional que presentó al Congreso Nacional Luis Beltrán Prieto Figueroa. Allí hay algo interesante en la exposición de motivos: se acuña el concepto del humanismo democrático que animaba al gobierno en materia educativa, al gobierno de Gallegos.

También se acuña el concepto de estado docente que ha pervivido en el tiempo hasta nuestros días. Además, queda claramente establecido el papel de la tarea educativa tanto del Estado como de los particulares, así como las fuerzas políticas en juego en la sociedad. Voy a leerles porque vale la pena.

"La educación tiene que ser sin duda neutral frente a la lucha de los partidos que se disputan la adhesión de las ciudadanías dentro de las regulaciones constitucionales, pero no puede serlo en relación con los fundamentos mismos del orden democrático. Por el contrario, ella está obligada como función esencial de la vida colectiva a sostener el pleno imperio de los principios y las instituciones que garantizan el respeto a las libertades civiles y políticas, y la permanente vigencia de una realidad jurídica que se basa en los derechos esenciales de la personalidad humana. No hacerlo sería contrariar vitales intereses de la sociedad y del Estado", hasta aquí la cita.

Y bueno, como vemos, quedan establecidos los campos de acción. El compromiso del Estado ante los principios democráticos subyace un concepto de ciudadanía prevaleciente sobre la parcialidad política, ya que se presupone un pacto tácito entre los distintos factores de poder de la sociedad. Al final del texto se especifica todavía más el papel concebido para los factores, dice el texto que venimos esbozando de la Exposición de Motivos de la Ley Orgánica de Educación Nacional.

Dice: "Para alcanzar sus objetivos en materia de educación, el Estado necesita contar con el estímulo comprensivo de toda la ciudadanía, el apoyo generoso de los sectores económicamente favorecidos y la colaboración de orden técnico que pueda prestarle la iniciativa privada. Tratándose de una función esencial cuya marcha afecta a la democracia venezolana, nada podría justificar frente a lo que a ella atañe el egoísmo indiferente de cualquier grupo social, ni menos el receloso antagonismo derivado de consideraciones partidistas".

Bien, y veamos ahora. En materia petrolera, el gobierno de Gallegos introdujo en el Congreso Nacional, el 5 de octubre de 1948, el proyecto de reforma parcial de la Ley de Impuesto sobre la Renta, que una vez discutido fue aprobado el 12 de noviembre del mismo año. El propósito de esa reforma queda explicado en la exposición de motivos.

Esto es importante, escuchen: dicha solución consiste en la imposición adicional de un 50 por ciento sobre el exceso de las ganancias que obtengan las empresas por encima de los impuestos pagados a la nación. De esta manera quedará consagrado en la ley el principio de que la participación de la nación no podrá ser menor que la de las empresas. Bien, aquí se daba un paso importante en el camino de alcanzar el Estado mayores ingresos vía tributo por parte de las concesionarias petroleras establecidas en el país.

Esta decisión formaba parte de la política petrolera del gobierno, esbozada entre otros documentos en la Memoria y Cuenta del ministro de Fomento. Recordemos que en esa época no existía el Ministerio de Minas e Hidrocarburos. Allí se especifica en la Memoria la política de no más concesiones y la creación de una empresa petrolera del Estado.

Antes, el gobierno de la Junta Revolucionaria de Gobierno había decretado el 31 de diciembre de 1945 un aumento puntual en los tributos a pagar por parte de las concesionarias. Luego hubo otro hasta que se llegó a este que citamos antes, ya por la vía de una reforma. En materia agraria, el gobierno de Gallegos presentó el proyecto de ley agraria, pero lo dispuesto no pudo ser cabalmente implementado por razones obvias.

Será retomada por el quinquenio del gobierno de Rómulo Betancourt entre 1959-1964. Voy a citar un fragmento de la exposición de motivos de esa ley agraria. Se lee: "La estructura en la propiedad territorial y el régimen latifundista de producción ha sido la causa principal de la decadencia en nuestra economía rural y de la depauperación e ignorancia de nuestra población campesina que, como es sabido, compone el 75% de la población venezolana".

Bueno, y como vemos, si la causa de los males es el latifundio, pues al extirparlo la enfermedad cesa. Pero la verdad es que el proyecto no se consuma en semejante reducción, sino que propone la transformación del Instituto Técnico de Colonización e Inmigración en el Instituto Agrario Nacional. Recordemos que este Instituto Técnico de Colonización e Inmigración lo había creado López Contreras y ahora se modificaba: se constituía el Instituto Agrario Nacional.

Y este instituto va a comprar grandes extensiones de tierra y las va a dividir en unidades de producción. Así se creará la deuda agraria, es decir, los bonos con que el Estado resarcirá a propietarios de tierras expropiadas. El esquema en gran medida fue el que se aplicó a comienzos de la década de los años 60. Dicho sea de paso, sin resultados satisfactorios, ya estaba dibujado en 1948.

En camino hacia la crisis de noviembre, el 18 de octubre hubo un acto celebratorio en la plaza O'Leary del Silencio. También se le puede llamar O'Leary, que era el apellido del irlandés Daniel Florencio O'Leary. Allí una multitud se congregó a recordar las fechas de insurgencia, pero también a escuchar a los oradores, y se hablaba de rumores que corrían por la ciudad.

La especie apuntaba a las relaciones entre Betancourt y Gallegos, advirtiendo que no eran las mejores y que entre los militares reinaba el descontento. Bueno, dicen quien se excusa se acusa, y Gallegos aludió en su discurso a la inexistencia de pliegos, de solicitudes por parte de un sector de los militares. Además aseguró Gallegos que jamás lo aceptaría porque ello no estaba contemplado en la Constitución Nacional vigente, la de 1947.

Aunque antes del presidente Gallegos hablaron Betancourt y Pedro Bernardo Pérez Salinas, la locución más esperada fue la de Gallegos, ya que la población buscaba despejar incógnitas. No fueron aclaradas del todo y los testimonios indican que la gente intuyó lo que estaba pasando. Por otra parte, un sector de las Fuerzas Armadas, según se desprende de un informe del embajador en los Estados Unidos de entonces, le hicieron saber a Gallegos que no querían su participación en el acto mientras su partido consideraba su concurrencia indispensable.

Gallegos optó por lo segundo, como era de esperarse, y análisis posteriores al evento indican que la participación de Gallegos en el acto fue tomada por un sector de las Fuerzas Armadas como la prueba de que el presidente optaba por Acción Democrática antes que por ellos. Bueno, estos reduccionismos aunque parezcan irreales no lo eran y, según la versión posterior del sector de los militares que dieron el golpe de Estado, este fue un punto de inflexión. En todo caso, la atención estaba allí manifestándose, como veremos en detalle.

El gobierno de Gallegos se acercaba a su final, ¿es probable que el maestro lo intuyera? Es posible. Es seguro que advertía la vulnerabilidad de su gobierno en medio de tan diversas diatribas y con las espadas de Damocles de las fuerzas militares históricamente acostumbradas a mandar, al menos durante el largo período de la hegemonía militar tachirense.

En verdad, una vez analizados los factores que condujeron al derrocamiento, se tiene la impresión de que estos fueron anteriores a su propia toma de posesión. Los motivos de la inquina, de los factores adversos al proyecto democrático, se originaban en molestias que la propia personalidad de Gallegos no hubiera provocado. Pero esas molestias ya estaban allí cuando comenzó su gobierno.

En cierto sentido, los factores le precedían y el presidente derrocado no pudo conjurarlos, ya que si bien es cierto que su personalidad no los hubiera engendrado, también lo es que ella no era proclive a desmontarlos. En Gallegos las facultades del negociador político no se destacaban enfáticamente. Era un hombre de autoritas más que un dialogante en busca de acuerdos con convivencia pacífica.

En la próxima parte del programa, seguiremos avanzando hacia un desenlace. ¡Ya regresamos!

En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos.

Bueno, les decía que era considerable la tesis que lo presenta a Gallegos como un ciudadano lleno de virtudes, pero carente de las habilidades que se necesitaban en la coyuntura. De la creación de una democracia representativa para la que las bases constitucionales no eran suficientes, era necesario atender a la circunstancia histórica y las tradiciones políticas que naturalmente apuntaban hacia otro norte. Y los hechos entonces comenzaron a precipitarse en noviembre, hasta que el golpe militar tuvo lugar el 24 de noviembre de 1948.

Las tensiones entre el factor militar y el civil son advertidas desde mucho antes en la toma de posesión de Gallegos, al menos así lo señala el embajador de los Estados Unidos en Venezuela, que se llamaba Frank Corrigan. Esto lo señala Corrigan en una carta enviada al secretario de Estado el 24 de febrero de 1947, un año antes de la transmisión de mando. El mismo Corrigan, en conversación con el ministro de la Defensa, afirma que Delgado Chalbaud admite, voy a citar: "el odio que sienten por Acción Democrática la gran mayoría de los oficiales del ejército que la llevaron al poder".

Bueno, y este párrafo fue añadido a mano en la carta, quizás por la extrema gravedad, pero no lo podemos saber. En todo caso, de la carta el encabezamiento es muy elocuente. Dice Corrigan: "Tengo el honor de informarle que la mera evidencia del creciente descontento y evidente amenaza de un intento de cambio del actual gobierno revolucionario por medios violentos ha venido siendo, por algún tiempo, materia de preocupación para esta embajada".

"Todas las fuentes de información traen la misma historia, viene de tantas y tan diversas fuentes que sería una insensatez ignorar los factores de inestabilidad que están debilitando el control de la junta". Incluso esto es antes de la toma de posesión de Gallegos. Hacia finales de 1947, el embajador Corrigan fue sustituido por el embajador Walter Donnelly; el 5 de enero de 1948, Donnelly encabeza su informe confidencial al secretario de Estado de la siguiente manera.

"Tengo el honor de reportar que, a medida que se acerca el momento de la proclamación de Rómulo Gallegos como próximo presidente de Venezuela por parte del Consejo Supremo Electoral, circulan rumores de que el nuevo presidente ya enfrenta la oposición de elementos dentro del gobierno y del ejército". El 8 de junio, el mismo embajador Donnelly envía un memorándum originado en la conversación que sostuvo directamente con Rómulo Betancourt en casa de Chester Krebs, este es un señor que trabaja en la Mene Grande Oil Company. Un párrafo es sustancial, ya que recoge el cuadro militar que traza Betancourt.

Esto es muy importante, les repito: Donnelly ha conversado con Betancourt y manda su informe confidencial con base en lo que Betancourt le ha dicho. Y esto fue lo que escribió Donnelly: dijo que el teniente coronel Delgado Chalbaud, ministro de la Defensa, disfruta de toda la confianza del Partido de Acción Democrática, que es un competente oficial pero que carece de algunas cualidades importantes tales como coraje en situaciones de emergencia e interés en trabajos administrativos. Opina que el teniente coronel Pérez Jiménez, jefe del Estado Mayor Conjunto, ha capitalizado en estas dos carencias para fortalecer su posición en el ejército, lo cual no es bien visto por el Partido de Acción Democrática, quien lo considera un cabeza caliente.

Bueno, como vemos, Betancourt tenía bastante claro qué era lo que estaba ocurriendo. Tenía delineado el retrato y la composición de lugar. Veamos ahora un párrafo del último informe del embajador Donnelly antes del golpe militar.

Dice lo siguiente: "La situación aquí es complicada, los oficiales del Ejército no están unidos en cuanto a apoyar al coronel Delgado Chalbaud, ministro de la Defensa Nacional. Algunos oficiales de alto grado del ejército sienten que él está demasiado identificado con el partido AD. El grupo disidente dentro del ejército no está bien organizado, pero está en capacidad de crearle problemas al gobierno".

"Aunque dudo que puedan llevar a cabo con éxito un golpe sin la efectiva cooperación de algunos de los líderes políticos de la oposición, tal como he señalado en ocasiones anteriores, el ejército es el factor más importante aquí, hizo posible la revolución de 1945 e, históricamente, el ejército ha gozado de una posición clave en este país".

"El ejército hoy día es leal a Gallegos como individuo y como presidente, pero su lealtad puede verse seriamente afectada si Gallegos llegara a ponerse del lado al Partido AD contra el Ejército sobre medidas que este último piense que deban tomarse para enderezar la situación". Bueno, hasta aquí las misivas secretas del embajador Donnelly, y que por hoy día las conocemos porque esos archivos han pasado más de 50 años y se abrieron al público. Cualquiera en la Biblioteca del Congreso de Washington tiene acceso a esta información.

Yo estoy trabajando con una investigación que hizo Simón Alberto Consalvi en estos documentos, cuando era embajador de Venezuela en Washington. La investigación que hizo Consalvi en estos documentos, bueno, y es evidente que la Embajada de Estados Unidos conocía perfectamente el cuadro de tensiones y quiénes eran sus factores principales. Por una parte estaba la inquina creciente de la oficialidad en contra de AD, ya que pensaba que a este partido le habían virlado el golpe militar dado por ellos el 18 de octubre de 1945.

Otro factor importante lo constituía Delgado Chalbaud, quien no era visto como un ejemplar puro de ese descontento dada su simpatía por AD y por el presidente Gallegos en particular. Otro factor estaba representado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcos Pérez Jiménez, quien, como afirmaba Betancourt, había capitalizado a su favor el descontento y tenía el liderazgo en el ejército. El otro factor determinante lo encarnaba el propio Gallegos, que no estaba dispuesto a transigir en ninguna solicitud que desmejorara la condición de AD ni lo estrictamente pautado en la Constitución Nacional.

Los factores de poder iban hacia un desenlace. Vamos a ver ahora el desencadenamiento de los hechos. El biógrafo de Gallegos, Lowell Dunham, en su libro Rómulo Gallegos: Vida y Obra, un libro de 1957, señala que el 17 de noviembre el presidente Gallegos había sido informado de una conspiración en marcha.

El mayor Mendoza, jefe de la guarnición de La Guaira, invitó a un oficial leal de la Marina a participar en el complot y este personalmente le informó a Gallegos. Gallegos instruyó a su ministro de la Defensa para que detuviera al mayor Mendoza, y aprovechó el comandante Delgado Chalbaud para sugerirle al presidente que se dirigiera verbalmente a las tropas. Gallegos aceptó hacerlo en el momento en que Delgado lo creyera conveniente, y se fijó el día siguiente para esa locución.

Y así fue. El 18 de noviembre se dirigió el presidente Gallegos al cuartel Ambrosio Plaza, en compañía de su ministro de la Defensa. Lo esperaban en el sitio los tenientes coroneles Pérez Jiménez y Llovera Páez. La arenga de Gallegos se enfocó en recordarles a los oficiales que el honor y el respeto a la Constitución Nacional eran prioridades para ellos.

Después del discurso ante oficiales, el primero en felicitar al presidente fue Delgado Chalbaud. Las preocupaciones del ministro de Trabajo, Raúl Leoni, y el secretario general de la Presidencia, Gonzalo Barrios, eran urgentes al punto que quisieron acompañar a Gallegos a la locución por el temor que sentían de dejarlo solo rodeado de militares, pero Gallegos no aceptó. Concluido el acto, el comandante Delgado Chalbaud le solicitó al presidente Gallegos una audiencia en unión de los comandantes Pérez Jiménez y Llovera Páez, y esta audiencia se fijó para el día siguiente.

El 19 de noviembre a las 11 de la mañana los recibió Gallegos en el Palacio de Miraflores, en compañía de Gonzalo Barrios en su condición de secretario general de la Presidencia de la República. De los hechos ocurridos contamos con una relación pormenorizada escrita por el propio Barrios a instancias de Lowell Dunham, el biógrafo de Gallegos. Barrios refiere la serenidad de Gallegos, sus autoritas y el embarazo de los tres comandantes.

Finalmente, después que el presidente los exhortó a hablar, el comandante Delgado sacó un papel de su bolsillo y dijo que las siguientes eran las solicitudes del ejército. Por cierto, ese memorándum confesó haberlo escrito íntegro en una entrevista con Agustín Blanco Muñoz publicada en 1983. Estas eran las solicitudes de los tres comandantes: uno, expulsión del país de Rómulo Betancourt; dos, prohibición del regreso de Mario Vargas; tres, remoción del comandante Gómez Arellano, jefe de la guarnición de Maracay; cuatro, remociones y cambios entre los edecanes presidenciales; cinco, desvinculación del partido Acción Democrática.

Y la respuesta transcrita por Barrios es un ejemplo de serenidad y contención por parte de Gallegos, y además una pieza de pedagogía política y constitucional. Esto les dijo Gallegos: "Quiero recordarles que de acuerdo con la Constitución que he jurado cumplir y defender, los dos únicos poderes ante los cuales tengo que rendir cuenta de los actos del gobierno son, en primer término, el Congreso Nacional y luego el Poder Judicial, si es que contra mi persona es incoado juicio en la forma legal. Pero de acuerdo con esa Constitución que ustedes también han jurado respetar, defender y hacer respetar, no puedo ni debo aceptar imposiciones ni rendir cuenta de mis actos ante otro organismo llamado las Fuerzas Armadas Nacionales, cuyos deberes y derechos no deliberantes los define claramente la Carta Fundamental de la República, y que no son precisamente los que ustedes en estos momentos están pretendiendo ejercer".

En la próxima parte del programa seguimos con esta historia apasionante. Ya regresamos.

Explica también Barrios que Gallegos les explicó paso por paso por qué no podía expulsar a Betancourt, por qué no podía impedir que regresara Mario Vargas, por qué no podía deshacerse de Acción Democrática y por qué todo lo que le estaban solicitando, en otras palabras, contravenía lo dispuesto en la Constitución Nacional. Al terminar de hablar, les dijo que tomaran una decisión y salió del despacho presidencial dejando solos, mientras se trasladó con Barrios a su oficina. Al rato, refiere Barrios, entró el comandante Delgado Chalbaud, muy emocionado, porque habían aceptado todo lo expuesto por Gallegos.

El presidente se levantó de la silla y caminó con Barrios y Delgado hasta sus despachos, lamentando que le hubiesen hecho perder el tiempo. Era viernes. El sábado 20 y el domingo 21 los pasó el presidente Gallegos entre su casa de Los Palos Grandes y el palacio de Miraflores en reuniones con aliados ministros de su gabinete ejecutivo. El lunes 22 se reunió con oficiales cercanos, captando subrepticiamente a nivel real, e intuía perfectamente que lo ocurrido el 19 no había terminado allí, por más que la actuación conmovida de Delgado Chalbaud llevara a pensar que sí.

El 23, ante la ola de rumores, le ordenó al secretario general de la Presidencia que diera una locución pública al mediodía. En ella se reconocía el desarrollo de una crisis militar en marcha y se apelaba a la disposición dialogante del presidente, así como a la confianza de que las Fuerzas Armadas harían su parte. Según un telegrama urgente enviado por el embajador Donnelly al secretario de Estado, había atendido la visita de un ministro de Gallegos, Edmundo Fernández, a la 1 de la madrugada; envía el telegrama a las cuatro de la madrugada, informándole que el presidente ha recibido un ultimátum telefónico por parte de un oficial no identificado, advirtiéndole que si no aceptaba lo solicitado en pliego del ejército este tomaría el poder de inmediato.

Y señala Ramón J. Velázquez en su texto Aspectos de la Evolución Política de Venezuela en el último medio siglo, que en la noche del 23, en reunión en casa de Gallegos, el presidente del Congreso Nacional, Valmore Rodríguez, toma la determinación de trasladarse a Maracay para formar gobierno con la única guarnición fiel al presidente, la comandada por el teniente coronel Jesús Manuel Gámez Arellano. En esas tareas estuvieron hasta que no tuvieron otra alternativa que la rendición, cuando Mario Vargas le hizo saber a Gámez Arellano que no había posibilidades de resistir con éxito.

El miércoles 24 de noviembre en la mañana, el presidente Gallegos, según relata el único testigo presente en ese momento, me refiero a Isaac J. Pardo, quien en el ensayo Visión personal de Rómulo Gallegos, El hombre que yo conocí, pues Pardo se encontraba en la sala de La Quinta Maricela, Gallegos le estaba ofreciendo a Pardo el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en el nuevo Gabinete Ejecutivo que estaba formando. En ese momento entró su hermano Pedro Gallegos, alterado, afirmando que se había producido el golpe de Estado y que varios ministros estaban presos. De aquel instante terrible para el presidente Gallegos, Pardo recuerda la serenidad y la entereza con que metabolizó el hecho.

Por otra parte, el médico personal del presidente Gallegos, el doctor Humberto García Rocha, refiere que el allanamiento de la Quinta Maricela estuvo a cargo del teniente coronel Hernán Alvornós Niño, y luego a las 6 de la tarde Gallegos fue conducido prisionero a la Academia Militar por el comandante Raúl Castro Gómez, entonces director de la Academia y, a su vez, primo hermano de Carlos Delgado Chalbaud Gómez. Y antes de ser detenido, el maestro alcanzó a redactar un párrafo que transcribo íntegro. Dice el maestro Gallegos:

"En mi residencia particular, acabado de recibir la noticia de que ha sido ocupado el palacio presidencial de Miraflores por fuerzas militares comandadas por el teniente coronel Marcos Pérez Jiménez, donde se ha practicado la detención de varios ministros del despacho, y sé que llevando a cabo un atropello a las instituciones a que se han decidido las fuerzas armadas, vienen ya a apoderarse de mi persona. Culmina así un proceso de insurrección en las fuerzas de la Guarnición de Caracas y del alto mando militar, iniciado hace 10 días con un intento de ejercer presión sobre mi ánimo para imponerme líneas de conducta política, cosa que solo puede hacer el pueblo de Venezuela, cuya voluntad represento y cuya confianza poseo".

"A tales pretensiones me he opuesto enérgicamente en la defensa de la dignidad del poder civil, contra la cual acaba de asestarse una vez más un golpe de fuerza dirigido al establecimiento de una dictadura militar. Pueblo de Venezuela, yo he cumplido mi deber, cumple tú ahora el tuyo no dejándote arrebatar el derecho que legítimamente habías conquistado de darte su propio gobierno por acto cívico de soberanía popular".

Bueno, hasta aquí lo dicho, lo escrito por Gallegos, y una vez hecho preso, Gallegos permaneció en la Academia Militar hasta su expulsión del país el 5 de diciembre de 1948. Estuvo 11 días en cautiverio en compañía de Gonzalo Barrios. Fueron detenidos sus ministros y las directivas de las cámaras del Senado, diputados y muchos militantes de AD.

Por su parte, Rómulo Betancourt pidió asilo a la embajada de Colombia, y logró salir del país gracias al decidido respaldo del gobierno de Mariano Ospina Pérez en Colombia. Para todos comenzaba un exilio de 10 años en distintos países de América Latina. Para Gallegos la mayor parte transcurrió en México, aunque también estuvo al principio en Cuba.

El 5 de diciembre subió al avión dispuesto por la Junta Militar con doña Teotiste, sus hijos Sonia y Alexis, sus primas María Antonia Eggy y Rosa de Moreno, rumbo a La Habana. El presidente Gallegos contaba entonces 64 años. Los años del destierro fueron duros: murió su esposa en 1950 en México dejando en la desolación al maestro Gallegos.

Fue una pareja bien avenida e inseparable. Dicen que jamás se repuso de esta pérdida, que llamaba como si fuese un joven en trance de enamorado. Para entonces, para 1950, lo fundamental de su obra literaria ya había sido escrito. Vamos a ver ahora las reacciones al golpe de Estado y las primeras decisiones de la junta militar de gobierno.

Bueno, y además de ese fragmento que citamos antes, Gallegos escribe el 2 de diciembre un texto más largo. Sabe que en cualquier momento es expulsado del país y se esmera en un último mensaje en suelo venezolano. Luego desde La Habana y México vuelve sobre el asunto al conceder entrevistas, redactar cartas o discurrir en público, pero tampoco puede decirse que se tornó en un tema obsesivo de su peregrinar de exiliado.

Pronunció un discurso ante la Cámara de Representantes de Cuba el 14 de diciembre de 1948. Le envió una carta al presidente Harry Truman al día siguiente, y cuantas veces fue inquirido sobre lo que responde sin contradecirse, siempre insistiendo en la legitimidad del mandato y en el atropello del golpe de Estado. El texto, el 2 de diciembre, se lo entrega manuscrito a su médico, el doctor García Rocha, y este lo transcribe y lo hace circular con las limitaciones del caso.

Ese texto es un análisis profundo de las causas del 24 de noviembre de 1948. Entre ellas, la división de las Fuerzas Armadas en relación con el proyecto político que estaba en marcha. La democracia agrega que fuerzas económicas también se opusieron al proyecto de AD y que las concesionarias explotadoras de la riqueza del subsuelo también se opusieron.

Añade algo grave acerca de la presencia, voy a citar, del agregado militar en la embajada de potencia extranjera con ajetreos de cooperador o consejero en uno de los principales cuarteles de Caracas. Este asunto, que luego se determinó que Gallegos se refería al coronel Edward Adams, produjo un particular interés por parte del presidente Truman en que fuese aclarado. De hecho, Truman envía a Alan Stewart a hablar con Gallegos a La Habana y darle las explicaciones de caso.

Recuérdese que el 15 de diciembre de 1948, Gallegos le ha escrito a Truman una carta reclamándole su reconocimiento de la Junta Militar, y el presidente de los Estados Unidos ha puesto especial empeño en desengañar a Gallegos en cuanto a la participación del coronel Adams en el golpe de Estado. Finalmente no ha habido manera de determinar si la embajada de Estados Unidos participó o no en el golpe de Estado a Gallegos. Tampoco se puede negar rotundamente que no lo hiciera.

El episodio del coronel Adams no es concluyente en un sentido ni en otro, y en esto concordamos con los resultados de la investigación adelantada por Margarita López-Maya, un libro que se titula Estados Unidos en Venezuela 1945-1948. Relaciones de los Archivos Estadounidenses. Un libro de 1996.

Hay unas conclusiones de la profesora López-Maya que reproducimos ahora. Dice: "La profesora, confrontados con esta evidencia, conscientes de ciertos hechos extraños que sucedieron alrededor del derrocamiento del presidente Gallegos, de manera destacada la presencia del coronel Adams en Miraflores, y atentos a las numerosas interpretaciones que se han dado en torno a este acontecimiento histórico, incluyendo la propia del presidente Gallegos, es forzoso concluir que los documentos que reposan en el archivo del Departamento de Estado no son suficientes para entender cabalmente las conductas del gobierno de Estados Unidos en estos días decisivos para la historia política venezolana".

Bien, Acción Democrática publicó su primer manifiesto de la resistencia en diciembre de 1948. Se proclamaban en pie de lucha y decían: vamos a movilizar todos los recursos de agitación e orientación al servicio de la liberación nacional. Bien, en la última parte del programa veremos qué otros hechos se desencadenaron a partir.

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Decíamos en la parte anterior del programa que van a ocurrir, van a tener lugar una década de luchas clandestinas, cárceles, destierro, etcétera. Hay textos de Andrés Eloy Blanco y de Betancourt, o de Alberto Carnevali y Manuel Pérez Guerrero, quienes se detienen a analizar el nudo gordiano del golpe militar del 24 de noviembre de 1948, además por supuesto de los escritos del propio Gallegos. La posición del Partido Comunista Venezolano fue explicada a través del periódico Tribuna Popular, 26 de noviembre.

Allí recuerdan que en varias oportunidades advirtieron que se fraguaba un golpe contra la democracia. Proclaman que pasan a la oposición y que continúen sus luchas populares por la liberación nacional. En mayo de 1950 fue declarada la ilegalidad del Partido Comunista Venezolano, que había pasado a la oposición más clara.

La noche del 24 de noviembre fueron convocados al Palacio de Miraflores Jóvito Villalba, de URD, Rafael Caldera, de Copei, y Rodolfo Quintero, del PRP, para consultas, y asistieron. El 25 de noviembre, en su casa de Las Delicias, en Sabana Grande, el doctor Caldera recibió al periodista de El Heraldo y afirmó: "La delicada situación desarrollada a través de los últimos acontecimientos es indudable consecuencia del cúmulo de errores e injusticias cometidas por Acción Democrática en sus tres años de gobierno. En todos los tonos la lucha política, en nombre de la patria, hicimos a ese partido un llamado de reflexión. La respuesta fue para cada queja un nuevo atropello y el presidente no quiso o no supo asumir su responsabilidad histórica, prefiriendo subordinarla a conveniencias partidistas".

Esto dijo Rafael Caldera. Vemos claramente que no hay una condena del golpe de Estado, sino una comprensión de la situación y justifica todo esto en la conducta equivocada de Acción Democrática. Y señala las veces que se le dijo a Acción Democrática esto también Rodolfo José Cárdenas en su libro El combate político.

Refiere que hubo tres posiciones en Copei y en torno al golpe. El sector derechista del partido quería incorporarse al nuevo gobierno y pensaban que rodeando a Pérez Jiménez podían mantener mucho tiempo el poder; una gran parte de ese sector, al no haber cumplido sus ambiciones, abandonó el partido. La segunda posición era la sustentada por los que fundaron en 1947 la Juventud Revolucionaria Copeyana, JRC, compuesta por universitarios y obreros, y era la de oposición total e inmediata.

La tercera posición consistía en una prudencia dinámica que permitiera al partido deslizarse suave e imperceptiblemente de la neutralidad a la oposición, y se impuso la tercera, como es evidente. Copei se presentó en las elecciones de 1952 y se enfrascó en una lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez después de cometido el fraude electoral de ese año, 1952. Una similar estrategia la siguió URD: se presentó a las elecciones en 1952, sacó mayor cantidad de votos, pero después del fraude el partido fue ilegalizado, sus casas cerradas y sus líderes partieron al exilio.

El 3 de diciembre de 1948 fue publicado en el diario El Gráfico un comunicado del Partido Social Cristiano Copei redactado y firmado al día anterior. En él le atribuyen a AD la máxima responsabilidad ante lo ocurrido. Y dicen lo siguiente.

"Cumplió el hecho militar de rescatar el mando de las manos sectarias y hegemónicas en Acción Democrática. El proceso iniciado el 18 de octubre de 1945 solo será llevado a feliz término cuando el poder vuelva en forma sincera a manos del pueblo. Para que a través de elecciones verdaderamente limpias se coloquen en el mando a mandatarios capaces de respetar los derechos de la persona humana, mantenerse en el orden y las instituciones y contenerse dentro de los límites de la juridicidad".

Bueno, y lo menos que se puede decir sobre este comunicado es que es sorprendente. Según esta versión de los hechos por parte de un sector de Copei, las autoridades electas y legítimas que sufrieron un golpe de Estado no eran tales, ya que las elecciones no fueron verdaderamente limpias y además porque gobernaron hegemónicamente. Y más adelante señalan confiar en que la junta militar convoque a elecciones cuanto antes, hecho que, como sabemos, no llegó a ocurrir.

El 22 de diciembre de 1948, URD publica en el diario El Nacional un documento titulado Posición de URD ante la Nación. Es firmada por el presidente del partido entonces, que era Jorge Figarella, y por el secretario general, que era Jóvito Villalba, más extenso y más severo en sus críticas a Acción Democrática que el de Copei, sin embargo coincide en varios aspectos con el manifiesto de Copei.

"A través de tres procesos electorales los dirigentes de Acción Democrática usaron y abusaron de los resortes del poder para inclinar en su provecho la balanza electoral, y ello en un país como Venezuela donde toda la vida de la nación depende casi por entero de la renta fiscal. En cada uno de esos procesos, el acto final, es decir, la emisión del voto y su escrutinio, cumplido siempre ante periodistas e intelectuales importados a todo costo desde los principales centros de opinión internacional, fue ostensiblemente limpia, pero este acto constituyó siempre la culminación de una empresa sistemática de adulteración de la voluntad del electorado, de coacción y fraude en gran escala".

"La constitucionalidad surgida no convenció al país de la limpieza de su origen, no obstante el hecho positivo de que este entrañara la movilización electoral de grandes masas del pueblo, ni pudo detener las violencias desatadas y ejercidas desde el poder ni ofrecer garantías a las fuerzas económicas, ni imponer el respeto hacia los derechos sociales y la independencia sindical de trabajadores".

Bueno, como vemos, URD no reconoce legitimidad a las autoridades electas en 1947 ya que, según ellos, la constitucionalidad surgida de ella no era convincente. Más adelante, en el mismo comunicado, afirman algo francamente asombroso, dicen para nosotros los urdistas: "El golpe de noviembre no tiene diferencias en el terreno de los principios con el golpe del 18 de octubre". Bueno, y lo que quiere decir es que para los urdistas era lo mismo un gobierno surgido de elecciones indirectas como el de Medina Angarita que otro como el de Gallegos surgido de la voluntad popular.

Luego precisan las promesas electorales que ha hecho la Junta Militar, promesa formulada inmediatamente después de tomar el poder, como veremos más adelante. En suma, Copei justifica el golpe militar en razón del sectorismo de Acción Democrática en el ejercicio del gobierno. Mientras URD duda de la constitucionalidad del gobierno de Gallegos, ya que según ellos hubo un fraude electoral tanto en uno como en otro.

El gobierno hegemónico de AD es lo que más molesta y la causa de la caída del gobierno civil en manos militares. El Partido Comunista de Venezuela, como vimos, se lamenta del golpe que ha sufrido la democracia y afirma que seguirá con sus luchas populares, defiende una posición menos enconada contra AD y no le atribuye las causas a Acción Democrática de la felonía militar. Esto es muy interesante.

Bien, hasta aquí las reacciones en sus asuntos esenciales y, en el último capítulo de esta serie, nos ocuparemos del argumento de la Junta Militar para dar el golpe y las primeras decisiones de esa junta militar y del gobierno que forman. Hasta nuestro próximo encuentro.

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