Municipio Chacao
21 de octubre de 2019

Municipio Chacao. Cap 3

Breve historia de Chacao

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. En la continuación de nuestra serie sobre el municipio Chacao, en el programa anterior comenzamos a ver la urbanización Campo Alegre, diseñada por el arquitecto Manuel Mujica Millán, un arquitecto venezolano de origen vasco, ya que nació en Vitoria, y eso ocurrió entre 1929 y 1932. Y hoy comenzamos a ver espacios públicos de esa urbanización tan querida en Caracas: me refiero a la plaza Gran Colombia. Por supuesto, esta denominación jamás existió en los papeles; es decir, la República que Bolívar creó en Angostura el 17 de diciembre de 1819 se llamaba la República de Colombia.

Jamás se llamó Gran Colombia, es una manera que han encontrado los historiadores para señalar ese período desde 1819 a 1830 y distinguirlo del período actual de Colombia. Y hecha la salvedad de que la denominación no existió, Bolívar nunca la tuvo en la cabeza. Esa plaza, muy hermosa, es una plaza oval, casi oval, rectangular, digamos así, y es muy sobria. Cuando la trazó Mujica Millán estaba completamente rodeada de casas.

Hoy en día son edificios de apartamentos de pequeña altura, de cinco o seis pisos máximo, y de las casas originales quedan algunas, muy particularmente la residencia del embajador de Colombia en Venezuela; allí está una casa muy grande y muy bonita. En el extremo norte de este rectángulo alargado podemos ver un busto de Francisco Antonio Zea que fue donado por la República de Colombia. Recordemos que Zea fue presidente del Congreso de Angostura, fue vicepresidente de Colombia y director del Correo del Orinoco.

De modo que fue un republicano de su tiempo muy importante en aquel período en el que Simón Bolívar era presidente de Colombia; él fue vicepresidente en una oportunidad, en algún momento de esos años. ¿Qué podemos decir de los árboles de esta plaza? Pues son acacias, ceibas, mangos, ficus, y hay unos bancos muy invitantes para sentarse allí a conversar o ver. Con frecuencia se ven madres con niños en sus coches pasear por allí, la seguridad es bastante buena y su superficie es de 2.593 metros cuadrados.

Es un espacio urbano de verdadera belleza, un espacio muy sereno. Me gusta mucho esa plaza llamada Gran Colombia, la plaza, digamos, rectangular, oval de Campo Alegre.

Muy cerca de esta plaza está la redoma Robert Baden-Powell, en el parque de la urbanización Campo Alegre, y esta es una redoma que tiene 486 metros cuadrados, con un pedestal y el busto de Robert Baden-Powell, esculpido por La Roca. Este escultor hizo esta obra en São Paulo, en 1960. En los bordes de esta redoma hay unas palmas de pequeña altura. Recordemos que Baden-Powell no solo fue militar, también fue pintor, músico, escritor, actor, un británico.

Pero él está allí no por esas tareas, sino porque fue el pionero del escultismo; el escultismo es como se conoce al movimiento scout a nivel mundial. Él es el fundador del movimiento scout a nivel mundial, un hombre que vivió entre 1857 y 1941, una vida larga, dilatada. En el otro extremo está otra redoma que tiene un hito; es decir, estamos hablando de la Cuarta Transversal de la urbanización, donde queda esta redoma en cuyo centro hay un porta-asta de inspiración art déco, rodeado de grama muy limpia.

Hace juego, es como una continuidad de la plaza Gran Colombia y de la otra redoma. En el otro extremo, la del Páhue, pero esta es mucho más pequeña, es una redomita de 64 metros cuadrados.

Y así llegamos a la urbanización La Castellana, terrenos, resonancias madrileñas, por supuesto, y fue trazada en terrenos que fueron de la Hacienda San Diego. El propietario más antiguo de esta hacienda fue el Padre Sojo, que hemos mencionado en programas anteriores. Y el padre Sojo le vendió esta hacienda a su hermano, Francisco Palacios y Sojo. Luego Francisco se la cedió a María Concepción Palacios y Blanco, casada con Bolívar, la madre del Libertador.

Y luego, los Bolívar le vendieron la hacienda a Martín Tobar Ponte. En 1949 las haciendas San Diego y San Felipe fueron compradas por la compañía anónima La Castellana para construir allí la urbanización. La empresa la presidía Werner Hoyer-Lares, y ya para el año siguiente las parcelas unifamiliares comenzaron a venderse. Y le entregaron a la municipalidad de la urbanización en 1950 para la cometida de los servicios públicos, o sea que La Castellana muy pronto cumple setenta años.

Veamos algunos de sus parques: el Parque Humboldt, que está en la avenida Mohedano con Quinta Transversal. Está situado en la Quinta Transversal y la avenida Mohedano y la principal de La Castellana, goza una extensión de 3.834 metros cuadrados y cuenta con una cancha de usos múltiples, un parque infantil, un vivero didáctico, caminerías entre los árboles. ¿Qué árboles hay allí? Hay jabillos, mangos; hay una araucaria muy grande y muy hermosa. Y su denominación celebra a Alejandro de Humboldt, el autor de Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente y uno de los grandes naturalistas en la historia.

Humboldt estuvo por aquí, en América, junto a Aimé Bonpland, y en Venezuela estuvo en el año 1800. Y nos legó observaciones esenciales sobre la geografía, la flora, la fauna y las costumbres venezolanas. Para que ustedes se ubiquen, este parque está muy cerca de la Cota Mil, en el sentido de la avenida principal de La Castellana, bajando a mano derecha. Ahí está el Parque Humboldt y enfrente, en el sentido subiendo de la avenida principal de La Castellana, está el parque La Mansión.

Esto es al final de la avenida San Felipe, en el lado norte de la urbanización La Castellana. Es un gemelo del Parque Humboldt, aunque de menores dimensiones, porque si el Parque Humboldt tiene 3.834 metros cuadrados, el parque La Mansión tiene 2.219. Y como les dije, está ubicado entre la avenida principal de La Castellana y la avenida San Felipe, de la misma urbanización. Enfrente exactamente del geriátrico Mansión del Sagrado Corazón y está colindante este parque con la Cota Mil, la avenida Boyacá, que es un nombre preciso.

Este parque es de vocación canina; a sus espacios acuden perros y los amos a ver a los perros correr, ladrar, olerse unos a otros, y los amos a conversar entre ellos, a ver actuar a los perros, etcétera. Es una circunstancia curiosa ese parque al que estamos aludiendo porque es un parque al que forzosamente la gente va un ratico, porque es el rato de pasear a los perros. No es un parque de estacionarse muchísimo tiempo allí.

Por cierto, allí a ese parque acuden entrenadores profesionales de perros a hacer su trabajo en domesticación de los canes, y lo logran. Es interesante ver este proceso de domesticación que el entrenador va lidiando con el perro o el perrito; por lo general es un perrito que está en formación. Es un parque extraño, curioso, un parque canino. Y también sobre la avenida principal de La Castellana está el Centro Deportivo Eugenio A. Mendoza.

De ese centro deportivo vamos a hablar en la próxima parte del programa porque se trata de algo más que un parque. Es el centro deportivo con unas instalaciones verdaderamente hermosas e importantes y nos va a tomar un poco más tiempo referirles este espacio. De modo que en la próxima parte del programa veremos este centro deportivo que está en la Segunda Transversal, parte alta, con la avenida principal de La Castellana.

Ya regresamos. En la parte anterior del programa les referí que íbamos a ver en esta el centro deportivo Eugenio A. Mendoza, y quizás pocos sepan que este centro deportivo, ubicado en la esquina entre la avenida principal de La Castellana y la Segunda Transversal, no se denomina así en honor al empresario y filántropo venezolano Eugenio Mendoza Goiticoa, sino que se denomina así en recuerdo de su hijo Eugenio Andrés, quien falleció siendo un niño en una piscina. Por otra parte, no hemos podido comprobar la hipótesis según la cual este centro deportivo lo construyó Mendoza y lo donó a la comunidad, pero en todo caso hoy en día depende de la alcaldía de Chacao y ha sido refaccionado y mejorado. A la natación se suman otros deportes en canchas de pequeño tamaño, así como clases de yoga, y es un punto de encuentro para las familias de la zona cuyos hijos entrenan allí.

Estamos hablando del Centro Deportivo Grande de 3.918 metros cuadrados, y la verdad que es un modelo de buen mantenimiento y de uso intensivo. Cualquiera que pase por allí una tarde va a encontrar a muchísimos niños, adolescentes o jóvenes practicando deportes. Y enfrente de ese centro deportivo también está el Parque Infantil Eugenio A. Mendoza; eso está en la esquina entre la avenida principal de La Castellana y la Segunda Transversal.

Este sí es un parque de vocación infantil, no es un parque deportivo; tiene, sin embargo, una cancha de usos múltiples y espacios adecuados para piñatas, y hay un damero que permite un juego de damas o de ajedrez con fichas gigantes. Y cuenta como infraestructura para nivel preescolar; es un parquecito muy arbolado, tiene bancos, tiene dos entradas. Una queda acceso al parque y otra al preescolar que está allí. Y el usuario dispone de una pista de trote o una miniciclovía para los niños; hay un espacio para ejercicios físicos y otra para la contemplación realmente.

Allí además hay un vivero escolar, y bueno, el parque está muy bien integrado con el preescolar que está allí. Estamos hablando de un terreno en el que se comparten estas dos vocaciones, parque y centro educativo, unos 3.732 metros cuadrados. Y también el sitio para los ejercicios físicos está pensado para la práctica de la yoga o del yoga y la bailoterapia, que también es muy común hoy en día.

Veamos ahora la plaza, una redoma Lorenzo Fernández; esto queda en avenida San Felipe con la Segunda Transversal de la urbanización La Castellana, en la intersección entre San Felipe y la Segunda Transversal específicamente. Y esta redoma fue construida, individualizada, en 1983, cuando el Consejo Municipal del municipio Sucre, recordemos que para esa fecha no existía el municipio Chacao. Aquel Consejo Municipal del municipio Sucre le quiso rendir homenaje al líder socialcristiano Lorenzo Fernández y colocó un busto sobre un pedestal en el centro de la plaza. Ahí hay cinco árboles acompañando a don Lorenzo en esa eternidad del bronce; hay dos mangos frondosos, es una redoma pequeña, tiene un área de 105 metros cuadrados y está muy bien mantenida.

Y el busto está muy bien, así como los árboles. Llegamos ahora a la plaza Isabel la Católica, también conocida como la plaza La Castellana. Esa es la plaza, una redoma muy grande que está allí. Tiene 4.336 metros cuadrados, 75 metros de diámetro, y gracias al historiador Tomás Polanco Alcántara sabemos que la remodelación de la plaza tuvo lugar en 1981, año en el que Polanco dio el discurso de orden con motivo de la colocación de la escultura de Isabel la Católica, una pieza muy hermosa nada menos que de la gran escultora venezolana Marisol Escobar.

Entonces Polanco hizo el elogio de la reina, la gran reina Isabel, la que ensanchó al mundo con sus decisiones arriesgadas. Y años después, en el año 92, el banco que ocupaba la torre de oficinas, que fue entonces la más alta de los alrededores de la plaza, le solicitó al maestro Carlos Cruz-Diez que hiciera los pasos peatonales; estamos hablando del año 92. Yo recuerdo que esto distinguió a la redoma durante mucho tiempo: las cebras peatonales eran obra nada menos que de Carlos Cruz-Diez. Y también se arborizó y se dejó expresamente libre el centro del círculo de la plaza, de manera tal que pudiese ser utilizada para distintas actividades culturales.

Me explico: la escultura Isabel la Católica no está al centro de la plaza sino a un lado, así que el centro queda libre para las actividades que se realizan allí, conciertos, conferencias o bailoterapia y pasa de todo. Y los bancos que siembran la plaza son de mucho uso por parte de los transeúntes, ya que están ubicados a la sombra de mangos, jabillos, mamones, ficus. He visto caucho y he visto guásimos también. En el pedestal de mármol gris que sostiene la escultura de Marisol Escobar se lee una placa donde se apunta a Isabel la Católica, reina de España y las islas y tierra firme del mar océano.

El Consejo Municipal del Distrito Sucre y el Instituto Venezolano de Cultura Hispánica, 1981; la alcaldía del municipio Autónomo Sucre y la Fundación Banco Consolidado, 1992. Esta es una de las plazas más hermosas en La Castellana, sin la menor duda. Vamos a ver ahora una plazoleta, le digo así porque es muy pequeña; se llama plaza Las Cuatro Luces y queda en la primera transversal con avenida Mohedano de la urbanización La Castellana. Queda muy cerca de Unión Radio donde estamos hablando; a esta plazoleta también se denomina coloquialmente Los Palmeros, ya que está muy cerca del punto de reunión de los participantes de esta tradición chacaoense.

Esta plazoleta consta de 237 metros cuadrados. Hay un buen número de bancos, árboles, grama, y queda, como les dije, en la intersección de la avenida Mohedano con la primera transversal de La Castellana. Un poco más alejado de este lugar está una plaza que quienes no viven por ahí no saben que así se denomina: me refiero a la plaza Bélgica, y queda en la avenida San Felipe con primera transversal. Esta es la intersección entre la San Felipe y la primera transversal, y se forma allí un triángulo de 223 metros cuadrados que fue bautizado como plaza Bélgica.

En los dos ángulos del triángulo crecen unos enormes jabillos que hay allí. Y en el otro ángulo del triángulo hay un pedestal triangular que sostiene una cabeza del mariscal Antonio José de Sucre, obra del escultor Julio César Briceño; esta obra es del año 2005. ¿Por qué Sucre y Bélgica? Bueno, la placa en el pedestal nos aclara esta pregunta. Dice la placa: su familia paterna es originaria de la Bélgica de entonces, más particularmente el condado medieval de Henao; el municipio de Chacao y la provincia belga de Henao rinden homenaje a este ilustre compatriota y a su papel en la construcción de la América de Simón Bolívar.

Bueno, esta placa queda diagonal con el muy célebre edificio Mónaco, que es una de las primeras obras del estupendo arquitecto venezolano de origen alemán Federico Beckhoff. Y ahora vamos a entrar en Bello Campo, otra urbanización de Chacao, y es poco, la verdad, lo que pudimos averiguar sobre la urbanización Bello Campo, más allá de que fue poblada a partir de 1958. Seguramente después de la inauguración de la avenida Francisco de Miranda. Y dentro de Bello Campo está el sector La Cruz, donde los vecinos del lugar construyeron sus viviendas a la vera de la quebrada.

Hoy en día es un barrio consolidado con los servicios necesarios. La avenida principal de Bello Campo, muy amplia, es hoy una arteria vial principal en la comunicación entre la avenida Francisco de Miranda, la avenida Libertador y la autopista Francisco Fajardo. El trazado de la urbanización data de los primeros años de la década de los 50, cuando allí se alzaron varias casas señoriales en la avenida principal y había edificios de viviendas en las calles laterales. Hoy los comercios han sustituido a la casa, mientras los edificios residenciales están allí; se mantienen en servicio gente viviendo ahí desde que fueron construidas, en su mayoría en la década de los años 60.

Muchas de estas residencias fueron de inmigrantes europeos y varias de ellas posteriormente fueron ocupadas por sus hijos y sus nietos venezolanos. En la próxima parte del programa continuaremos con los parques de la urbanización Bello Campo. Ya regresamos. En la parte anterior del programa les decía que íbamos a ver un parque de bolsillo en Bello Campo, en la avenida Jirón Medrano Silva.

Estamos hablando de un parque de 594 metros cuadrados en una parcela de esa avenida. Esto fue inaugurado en el año 2013 y su arquitectura es muy limpia; hay bancos, arena y estructuras para los juegos de niños, hay toboganes, hay una casa con sanitarios, hay una ludoteca y hay un espacio para la asociación de vecinos en las zonas. Hay sembrados chaguaramos, palmas, bastones del emperador. Y la verdad es que en un parquecito como este es muy reconfortante; ojalá todas las urbanizaciones tuviesen parques de este tamaño, con esta naturaleza, muy pensados para los vecinos y muy apacibles, que es lo que yo creo que uno fundamentalmente está buscando en un parque, una buena vegetación.

Veamos ahora la base aérea generalísimo Francisco de Miranda. Ustedes dirán, bueno, ¿y por qué? Bueno, porque hay una parte de la base aérea que está dentro de los terrenos de Chacao y vamos a explicar, aunque no está toda dentro del terreno de Chacao, vale la pena que expliquemos cuál es el origen del aeropuerto de La Carlota o la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, que es como se le conoce, cómo se llama. Bueno, fueron los pioneros de la aviación civil venezolana quienes compraron los terrenos, las haciendas La Carlota, que era de Alfredo Brandt, y El Volcán y Los Ruices, que eran otras dos haciendas.

En esas tres haciendas construyeron una pista de aterrizaje y de rodaje. Pero el gobierno de Isaías Medina Angarita no les daba el permiso para la construcción de la pista. Y esto lo refiere Nicomedes Zuloaga Mosquera, un texto que se titula El transporte aéreo privado en Venezuela, dice que fue gracias al presidente de Aeropostal, entonces era Horacio López Conde, quien convenció al presidente Rómulo Betancourt, quien fue que aprobó la construcción del aeropuerto en 1946. Y luego, en el año 1962, cuando de nuevo gobernaba Betancourt en su segundo gobierno, se le da rango de destacamento aéreo especial de la Fuerza Aérea Nacional.

Y después, en el gobierno siguiente del presidente Raúl Leoni, en el año 1966, Leoni eleva el aeródromo a base aérea generalísimo Francisco de Miranda. Hoy en día es exclusivamente una base aérea militar y la aviación civil caraqueña se mudó al aeropuerto Oscar Machado Zuloaga, en Charallave; ese aeropuerto se abrió en Charallave en el año 1980. Pero hasta entonces, que fue destinada la pista de La Carlota exclusivamente a las Fuerzas Aéreas, hasta ese momento estuvo la aviación civil caraqueña allí con sus hangares y sus aviones. Esto fue un epicentro importante del desarrollo de la aviación civil venezolana, y hoy en día, como les digo, el aeropuerto de Charallave lleva el nombre de un gran piloto, como fue Oscar Machado Zuloaga, fundador de Viasa, entre otras grandes realizaciones, y por supuesto gerente general y presidente de Electricidad de Caracas durante muchos años.

Gran empresario y gerente venezolano. Veamos ahora la urbanización La Floresta, y esta urbanización la trazaron los ingenieros Irving Perret-Gentil y Julio Sosa Rodríguez. Esto ocurrió a comienzos de la década de los años 50. Ellos urbanizaron la hacienda Sosa, que perteneció a la familia formada por Julio Sosa Báez y Ana Teresa Rodríguez Aspúrua, los padres de Julio Sosa Rodríguez y Carlos Sosa-Rodríguez.

Y de las construcciones antiguas se conservó el torreón del trapiche en la hacienda, así como la casa principal, que hoy en día es el centro cultural La Estancia de PDVSA. La hacienda Sosa, entonces, estaba dedicada a la siembra y molienda de la caña de azúcar, y creemos que la zona donde se trazó la urbanización era de tablones de caña, que se procesaban en el trapiche que aún se conserva. Si hubiese sido una hacienda cafetalera, como algunos creen, habrían sobrevivido unos mijaos centenarios, como es el caso de la urbanización Los Palos Grandes. Y esta hacienda colindaba, la Hacienda Sosa, con la Hacienda San José de la familia Díaz Rodríguez.

Y allí fue donde se trazó el Parque del Este una vez que los terrenos fueron declarados de utilidad pública. ¿Quién es el que firma el decreto y toma la decisión de destinar esos terrenos a un parque? Carlos Delgado Chalbaud, esto lo hace Delgado Chalbaud el 19 de mayo de 1950. Y en ese mismo decreto queda muy claro que el Parque del Este fue la suma de la Hacienda San José y los fundos La Casona y La Carlota.

Y bueno, nos hemos esmerado en aclarar esto porque se ha incurrido en el error de creer, y así está muchas veces escrito, que la hacienda de los Sosa Rodríguez era la denominada San José. No: la hacienda San José era la de la familia Díaz Rodríguez, de Manuel Díaz Rodríguez, el gran escritor venezolano. Bueno, y hecha esta aclaratoria, veamos ahora algunos parques o los parques en La Floresta. El más grande es uno que se llama Aruflo; Aruflo quiere decir Asociación de Residentes de la urbanización La Floresta y queda en la avenida Libertador, entre avenida Tropical y avenida José Félix Sosa.

Y allí está la sede del Aruflo, que es una de las primeras asociaciones de vecinos que hubo en Venezuela. Fue una asociación pionera; fue iniciativa de esa asociación que la zona verde que quedaba al final de la urbanización, colindante con la autopista Francisco Fajardo, se destinara a la construcción de un parque. Y así fue como Aruflo logró el respaldo del Consejo Municipal del municipio Sucre en 1985. Y se construyeron las caminerías, se reforestó esa zona verde, en un espacio grande; estamos hablando de 16.011 metros cuadrados, y es el parque más grande del municipio Chacao, sin la menor duda.

Y está prestando servicios a la comunidad entre las cinco de la mañana y las diez de la noche. Bueno, naturalmente se trata de uno de los parques más concurridos en la zona. Y en las mañanas uno ve a los ancianos dando sus caminatas por allí, así como hombres y mujeres de mediana edad. En las tardes la afluencia es mayoritariamente infantil.

Es un parque arbolado con distintas especies; no puedo decir que predomine una especie sobre otra, es muy variada. Hay suficientes bancos para sentarse a leer o conversar. Hay una pista de trote que tiene 500 metros, un parque muy agradable. Y en La Floresta también está el Parque La Salle; está al final de la calle Santa Belén, en la urbanización La Floresta.

Tiene menores dimensiones que el Parque Aruflo, pero el parque infantil de La Salle es muy grato, tanto o más que el de Aruflo. Es un parque de 3.131 metros cuadrados y está presidido al parque por un nieto del Zamán de Güere. Ese nieto fue sembrado allí en 1984 y ya tiene un tamaño muy respetable, todavía le falta por crecer. Y en una esquina del parque hay otros zamán sombreados, los columpios y estructuras para niños.

En el otro extremo del parque hay un pedestal que está coronado por un busto del francés San Juan Bautista de La Salle. La Salle vivió entre 1651 y 1719; este busto fue develado en 1951. Y lo restauró el centro de estudiantes de La Salle La Colina en 1997, cuando celebraron por tan extensa obra educativa los hermanos lasallistas en el mundo. Y a este sitio apacible y hermoso donde está La Salle, que es un gran educador y un gran personaje, se llega por la calle Santa Belén y por la calle Santa María.

En la próxima parte del programa vamos a ver una redoma pequeñita, muy hermosa, la plaza Rafael Vegas, el gran educador venezolano; ya regresamos. Les decía en la parte anterior del programa que ahora íbamos a entrar en la urbanización Altamira, y aquí el dato es que en 1944 Luis Roche solicitó el permiso para parcelar los 40.000 metros cuadrados del sector El Paraíso. Ese es el sector que formaba parte de la hacienda Los Dolores, que él le había comprado a los hermanos Branger un año antes.

Así es como nace Altamira, que constituyó un hito en el desarrollo en su desplazamiento hacia el este. Roche había nacido en Caracas en 1888, se formó en Francia y fue un autodidacta en materia de urbanismo, pero con muy buen gusto y sentido. A pesar de que era un autodidacta en materia de urbanismo, sus aportes fueron importantes a la capital como promotor inmobiliario, muchas veces asociado con Juan Bernardo Arismendi. Para la urbanización Altamira, Roche concibió calles de 24 metros de ancho, lo que para la época era una amplitud notable en relación a los siete metros de ancho de las calles del centro de Caracas; imagínense la diferencia.

Y Roche tuvo mucho interés en hacer de Altamira una urbanización bella, cómoda. Se dice que su esposa Beatrice, francesa de origen, lo ayudó en muchos aspectos, sobre todo los estéticos de la nueva urbanización. Puede decirse que los emblemas de la urbanización son la plaza Altamira, que también es llamada plaza Francia desde 1967, cuando Marcos Pérez de Gallego y Luis Enrique Núñez solicitaron que así se denominara ante la Cámara Municipal del Distrito Sucre, y la cámara les dijo que sí. Y pasó a llamarse la plaza Francia; fue inaugurada en 1945, el obelisco fue construido en Caracas por los hermanos Martín, es un ícono de la ciudad, y el edificio Altamira, la obra del arquitecto Arthur Kahn, está como un telón de fondo al norte de la plaza.

Allí está ese gran edificio y a los lados este y oeste de la plaza nacen las dos grandes avenidas principales, la avenida Luis Roche y la avenida San Juan Bosco, ambas corren en dirección norte-sur. La topografía de la zona permitió que el trazado de las calles fuera reticular, constituido por avenidas y transversales. Y recordemos que Altamira está acotada por la avenida Francisco de Miranda, construida a partir de 1952 sobre el trazado que llevaba al llamado Camino del Chacao. Que no era otro camino que el que comunicaba a Caracas con el pueblo foráneo de Chacao.

Allí está el comienzo de la urbanización Altamira, y esa plaza Francia o plaza Altamira tiene dos espacios, ¿verdad? La plaza Francia Norte y la plaza Francia Sur, ya vamos a referirnos a ella. Primero a la plaza Francia Norte, digamos renovada con motivo del Metro de Caracas, ya que allí se construyó la estación Altamira en línea 1 del Metro y se conectó la plaza con la estación subterránea. Y allí se hizo una cascada que cuando funciona es muy hermosa, se reorganizó la jardinería y sabiamente se conservó el espíritu arquitectónico de su inauguración, el 11 de agosto de 1945.

Y para la fecha de su creación la plaza Altamira era el espacio público más grande de Caracas; luego fue superada como espacio público por el Paseo Los Próceres. Y en los últimos años ha sido escenario de grandes concentraciones públicas del orden político y también recibe el extraordinario Festival de la Lectura de Chacao, organizado en abril de cada año por la alcaldía. La plaza Francia Norte suma 12.041 metros cuadrados y se ordenó colocar en uno de los lados del obelisco la siguiente frase: Luis Roche 1885-1965. La municipalidad del Distrito Sucre, a quien supo crear y embellecer para todos esta urbanización, un merecido homenaje; ojalá todos los urbanizadores hubiesen sido como Luis Roche, tendríamos una ciudad mucho más hermosa que la que tenemos.

Bien, hasta aquí llegamos hoy en nuestro programa en el que estamos revisando los espacios públicos de Chacao, plazas y parques, y hacemos menciones a las obras arquitectónicas de mayor importancia. Como siempre es un gusto hablar para ustedes; les habla Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba Rafael Arráiz.

Ha sido como siempre un gusto hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.

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