Juan Pablo Pérez Alfonzo
El creador de la OPEP
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca. De modo que son 76 años de vida, que para su tiempo era más o menos el promedio de vida de un hombre en Venezuela. Las mujeres tienen un promedio dos años mayor por lo general, pero es Alfonso es un caraqueño típico, a su vez hijo de caraqueños. Su padre se llamaba Juan Pablo Pérez Betancur y su madre Carmen Alfonso de la Torre.
Los Pérez Alfonso van a ser muchos: Luis Enrique, Alberto, Carmen Cecilia, Isaac, Víctor, Eloy, el famoso Mr. Chip, Óscar, María Teresa, Felipe, Blanca y por supuesto Juan Pablo, que es el mayor de todos los hijos, Juan Pablo Pérez Alfonso. La familia tiene una vida muy común en aquella época, con muchos accidentes económicos: tienen haciendas de café y cacao y tienen una desventura con la subida y la bajada de los precios del café, de modo que conocen la abundancia y conocen también la penuria. Esa será la experiencia en los niños Pérez Alfonso.
Juan Pablo será, como les dije, el mayor, el que lleva el nombre de su padre y por supuesto la importancia histórica de Juan Pablo Pérez Alfonso radica en su papel estelar del diseño de la política petrolera venezolana, siempre de la mano o en llave, o en asociación con Rómulo Betancourt. Porque el artífice de la política petrolera de Acción Democrática fue Pérez Alfonso. ¿Cuándo lo vamos a conseguir por primera vez en el tema del petróleo?
Él mismo lo dice en una entrevista que recoge Eduardo Mayobre, la biografía que escribió sobre él. Dice el propio Pérez Alfonso: trabajando particularmente como abogado me llegó a interesar del petróleo debido a que los primeros problemas que se pudieron discutir a raíz de la muerte de Gómez fueron precisamente los de la situación jurídica de la materia, a través del derecho y por un sentimiento innato de justicia que me violenta el hecho de que nos exploten de esa forma, y comienzo a buscar la manera de crear algo por el propósito de enfrentar esa expoliación. Esta aclaratoria es muy pertinente porque la llegada al mundo político de Pérez Alfonso es por la vía del petróleo y el derecho.
Él es un abogado egresado de la Universidad Central de Venezuela, a quien Rómulo Betancourt conoce desde joven; son contemporáneos. Y Betancourt, advertido del interés que tiene Pérez Alfonso en el tema petrolero, va acompañándolo en ese conocimiento, en esa experticia, y lo va asociando a los proyectos de Acción Democrática en esa materia. Lo vamos a conseguir de diputado en el Congreso de la República durante el gobierno de Isaías Medina Angarita.
Pérez Alfonso se va a oponer, va a tener objeciones a la Ley de Hidrocarburos de 1943. ¿En nombre de quién? Pues en el nombre de Acción Democrática, que tenía una pequeña fracción parlamentaria en aquel entonces. Allí, para la aprobación de la ley, salvaron el voto Pérez Alfonso y Luis Lander, de Acción Democrática ambos.
La objeción fue en torno al artículo 41 de la ley; ese artículo fijaba el precio del barril en 81 centavos de dólar a los efectos del cálculo porcentaje de ganancias del Estado y las concesionarias. Y Pérez Alfonso demostró que este precio se basaba en los promedios de los años 1937, 38 y 39 cuando los precios estaban bajos, cosa que no pasaría en el futuro. Y entonces, en el debate parlamentario, Pérez Alfonso afirmó: de todo esto resulta que las probabilidades son de que el precio medio de petróleo exceda con mucho del precio supuesto, en cuyo caso por cada exceso de 6 centavos, mientras solo un centavo corresponde a la nación, 5 centavos van acreciendo la participación de la industria, en forma que evidentemente rompe el equilibrio justo que se ha imaginado.
En aquel momento la mayoría parlamentaria, por supuesto a favor de Medina Angarita, recordemos que en aquella época no había elecciones universales y tampoco eran directas, eran elecciones indirectas y no universales. De modo que la hegemonía militar tachirense les resultaba bastante fácil tener el control de la mayoría parlamentaria, por eso dije antes que la fracción de Acción Democrática era muy pequeña. De tal modo, esa mayoría a favor de Isaías Medina Angarita aprueba la ley a pesar de esta observación de Pérez Alfonso.
Entonces estos diputados no tomaron en cuenta las observaciones de un partido con exigua representación, como era Acción Democrática entonces, y aprobaron la ley con el desmedro evidente advertido por Pérez Alfonso. Esta es, digamos, su primera actuación pública. Y aquí hay un detalle interesante: es que la biógrafa de Isaías Medina Angarita, la doctora Nora Bustamante, llegó a afirmar en la biografía que escribió de Medina lo siguiente.
En 1944 ya se empiezan a sentir los resultados de la aplicación de la ley, obteniendo en ese año el fisco un 54% y las petroleras un 46%, pero después, al subir los precios petroleros, la participación de las compañías 58% superior a la del Estado 42%. Dice la doctora Bustamante. Sigue diciendo: evidentemente los hechos demostraron a posteriori que los cálculos de Pérez Alfonso acerca de lo que pasaría cuando subiera el precio del petróleo eran exactos y las objeciones que hizo el diputado en la fracción de Acción Democrática estaban respaldadas por su profundo conocimiento de la cuestión petrolera y su aproximación técnica a los temas en discusión.
Además, este es un retrato hablado del Pérez Alfonso que era un hombre, afilaba el lápiz, se remangaba las mangas de camisa y se sentaba a trabajar, al leer la letra pequeña, lo que no hace mucha gente, la verdad. Y leyendo la letra pequeña advirtió esta circunstancia. De modo que su aparición en la esfera pública, con tambores y platillos, va a ser en estas discusiones sobre las leyes que van a marcar una impronta o un precedente de que haya algún diputado de Acción Democrática que sabe del petróleo y lo que está diciendo tiene fundamento.
De allí que cuando a él le toque gobernar en el llamado trienio de Acción Democrática o trienio adeco, será cuando se establezca el 50 y 50% por ley. Eso será proposición de Juan Pablo Pérez Alfonso, que fue ministro de Fomento tanto de Betancourt como de Gallegos, y el llamado 50-50 que fue como se popularizó. Se establece en Venezuela el 12 de noviembre de 1948, apenas doce días antes del golpe de Estado militar que padece ese gran venezolano, que fue Rómulo Gallegos.
Ese golpe de Estado ocurre el 24 de noviembre de 1948. De modo que hay una continuidad entre la objeción a los porcentajes que establece la ley del 43 y el 50-50 establecido en los últimos días del gobierno de Rómulo Gallegos. Y hay un personaje siempre al timón de estos acontecimientos que es Juan Pablo Pérez Alfonso.
El experto petrolero de Acción Democrática y de esos dos gobiernos, tanto el de Rómulo Betancourt como el de Rómulo Gallegos. Pérez Alfonso, como les dije antes, comenzó su vida profesional como un abogado, pero un abogado que se interesa por los temas petroleros, se va cada vez metiendo más en el tema petrolero y termina siendo el artífice de la política petrolera de Acción Democrática. Esta política va a comenzar a implementarse a partir del gobierno que surge del golpe civil militar desde el 18 de octubre de 1945.
Y vamos a tener esa Junta Revolucionaria de Gobierno, que así se llamaba, presidida por Rómulo Betancourt. En su decreto número cinco del 21 de octubre de 1945, tres días después va a designar a los ministros, entre ellos el ministro de Fomento Juan Pablo Pérez Alfonso. Como les dije antes, un caraqueño vinculado a Acción Democrática y a Rómulo Betancourt desde la fundación del partido, incluso antes, desde 1941. En la próxima parte del programa continuamos con la peripecia vital de ese venezolano excepcional, Juan Pablo Pérez Alfonso. Ya regresamos.
Continuamos con la vida y obra de Juan Pablo Pérez Alfonso, lector de Albert Schweitzer, racionalista socialdemócrata. Y como les dije antes, ejerció como ministro de Fomento en los años del trienio adeco entre 1945 y 1948. Y volvió a ser ministro de Petróleo en el segundo gobierno de Betancourt en 1959-1964, pero entonces ya ese ministerio existía y se llamaba Ministerio de Minas e Hidrocarburos; cuando ejerció en el primer gobierno, no existía ese ministerio y los asuntos petroleros los llevaba el Ministerio de Fomento.
Los intereses de Pérez Alfonso, veremos cómo hacia final de su vida van cambiando, se empieza a ocupar de temas ecológicos, rechaza la producción industrial, opta por las comunidades agrícolas, por la artesanía y el petróleo va quedando atrás en sus intereses, pero el Pérez Alfonso que forma parte de la historia es el Pérez Alfonso petrolero. De eso no tenemos la menor duda gracias a las investigaciones de Margarita López-Maya en su tesis doctoral.
Sabemos que el 23 de octubre de 1945 las concesionarias solicitan una audiencia al presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, Betancourt. Y allí reciben la sorpresa: el tema petrolero no sufrirá en lo inmediato mayores cambios. Ellos esperaban lo peor, esperaban una estatización del petróleo como había ocurrido en México pocos años antes, de modo que el temor de una estatización del petróleo queda despejado y en esa reunión en la que también está presente, por supuesto, Pérez Alfonso.
Este, el ministro, apunta que se estudia la Ley de Hidrocarburos de 1943 y que lo más probable es que no requiera ser cambiada. Yo creo que también fue una buena noticia para las concesionarias porque estaban esperando también cambios en la legislación. Recordaban las concesionarias que este señor Pérez Alfonso era el mismo diputado, este ministro era antes el diputado, y había salvado su voto en la aprobación de la ley de hidrocarburos de 1943.
La verdad es que las posibilidades reales de una estatización entonces eran inexistentes. Lo que se podía esperar era un mayor cobro de impuestos. Y esto fue pasando así.
Por ejemplo, el 31 de diciembre de 1945 el Ejecutivo presidido por Betancourt decreta el impuesto extraordinario, decreto 112, y establece un impuesto extraordinario que afectaba exclusivamente a las petroleras y les aumentaba el pago del tributo hasta cerca del 50 por ciento de sus ganancias. Pero esta reunión le aclaró bastante el futuro a las concesionarias y quedó claro que los esfuerzos por parte del gobierno estarían en el mayor cobro de impuestos, es decir, en percibir una mayor cuota de la producción petrolera, en incrementar la renta petrolera.
Luego, cuando Rómulo Gallegos gana las elecciones de 1947, ratifica de inmediato a Pérez Alfonso al frente del Ministerio de Fomento y la política petrolera. Y entonces es cuando se presenta aquel proyecto de ley e impuesto sobre la renta que establecía el 50 y 50 por ciento de manera expresa en su artículo 31. El Congreso finalmente lo aprueba, como les dije antes, el 12 de noviembre del 48 y Gallegos es derrocado por un golpe militar el 24, o doce días después. De modo que la modificación tributaria a favor del Estado venezolano, paradójicamente la iba a disfrutar la dictadura militar que se iniciaba con Carlos Delgado Chalbaud y después con Germán Suárez Flamerich y Marcos Pérez Jiménez.
De modo que allí hay una paradoja: la mayoría de los venezolanos ignora que fue durante el gobierno de Gallegos cuando se instituyó el anhelado 50-50. Hay una idea generalizada o muy extendida, más bien, de que ocurrió durante el gobierno de Medina. Pero el señalamiento porcentual que hicimos al comienzo del programa despeja esas dudas con las cifras que señaló Pérez Alfonso en la discusión de la ley del 43.
En las introducciones a las Memorias Anuales del Ministerio de Fomento, de 1945-46 y 47, vamos a hallar las bases en la política petrolera desarrollada durante los breves gobiernos de Betancourt y Gallegos y siempre son de la autoridad del ministro, de Pérez Alfonso. Allí en 1946, en la memoria del 46 cuando ya tienen más de un año gobernando, Pérez Alfonso redacta el siguiente párrafo.
Desde que asumió el poder el gobierno revolucionario garantizó el cumplimiento de la ley de 1943. Porque esa ley, combatida en su oportunidad por el partido que comparte responsabilidades del gobierno, en definitiva llegó a ser ley y la continuidad del Estado reclamaba que en general se respetasen los compromisos legales adquiridos. Pero además, la ley de 1943 es por muchos aspectos aceptable y conveniente, como ya se anotara cuando se discutía y combatía en el Congreso. La engañosa reforma petrolera.
Esto es muy interesante porque estamos hablando de un gobierno que irrumpe en la vida pública por las armas, cuya argumentación central es derrocar a la hegemonía militar tachirense, y sin embargo el presidente de la república y su ministro de Fomento reconocen que la Ley de Hidrocarburos del 43, con algunos bemoles que ellos apuntaron en la discusión de la ley en el Congreso, era una ley con la que se podía trabajar perfectamente. Y de hecho la modificación en la política petrolera que introdujeron fue el famoso 50-50, pero no hubo modificaciones a la ley de fondo.
En cuanto a la producción petrolera, Pérez Alfonso va a dar cifras y dice que la producción de 1945 fue de 876.000 barriles diarios, mientras la de 1946 ascendió a un millón 54 mil barriles diarios. Entonces eso representaba el 15 por ciento de la producción mundial; enorme. Recordemos que para esta fecha, 45-46, el Medio Oriente no era un productor de petróleo y los productores de petróleo más grandes del mundo eran los Estados Unidos, la Unión Soviética y Venezuela.
De allí que la cuota venezolana llegó a ser, para el año 46, del 15% de la producción mundial. En la memoria de 1947 hay todavía mayor precisión conceptual y allí establece Pérez Alfonso los cinco lineamientos cardinales de la política petrolera de esos años. ¿Cuáles van a ser?
Uno, mantener la ley de 1943. Dos, no otorgar nuevas concesiones; este fue el epicentro de esa política. Tres, cuidar de la conservación de los yacimientos y mejorar el aprovechamiento del gas producido. Cuatro, vigilar la participación de la nación en las ganancias de la industria. Quinto, procurar la mayor industrialización de los petróleos venezolanos.
Esto también va a ser un norte importante, es decir, intentar no solo exportar materia prima petrolera sino utilizar ese petróleo en procesos industriales y exportar productos derivados. Eso tomó muchos años a Venezuela, pero finalmente se avanzó sobre la base de este norte de la política petrolera. De modo que allí va a estar en la presencia Pérez Alfonso en materia petrolera. Debemos preguntarnos finalmente si tuvieron alguna participación las concesionarias petroleras en el golpe de Estado que derrocó al maestro Rómulo Gallegos.
Pues, de acuerdo con las investigaciones de Margarita López-Maya y Jorge Valero, la respuesta es negativa. Las concesionarias petroleras no participaron en ese golpe de Estado y a esas concesionarias les sorprendió tanto como a la embajada de los Estados Unidos en Venezuela. De acuerdo con los documentos que reposan en el Departamento de Estado norteamericano, que revisaron estos dos investigadores en los momentos en que desarrollaron sus libros sobre este tema.
Así culmina el trienio adeco a Pérez Alfonso como el artífice de la política petrolera, después lo vamos a hallar con opiniones en relación con la materia petrolera y la dictadura de Pérez Jiménez. Allí, por ejemplo, conviene señalar lo siguiente. La dictadura de Pérez Jiménez entrega en concesión 823 mil 123 hectáreas; el grueso de esas concesiones las obtienen la Creole, la Shell y la Mene Grande.
Pero unos años después, en un libro de Pérez Alfonso titulado Petróleo, jugo de la tierra, en 1961, él se pronuncia sobre estas concesiones. Esto es de mayor importancia, lo vamos a trabajar en la próxima. Decíamos en la parte anterior del programa que, en 1961, Pérez Alfonso publica un libro titulado Petróleo, jugo de la tierra y voy a citar sus ideas porque las juzgo de la mayor importancia. Dice Pérez Alfonso.
Derrocada la dictadura, la Junta de Gobierno ordenó hacer un examen exhaustivo del otorgamiento de concesiones para verificar las irregularidades que se hubieran podido cometer. Hasta se contrató una firma de analistas consultores, la ACA de Venezuela, para escrutar cuidadosamente los récords de todas las concesiones otorgadas en 1956 y 1957, incluyendo las solicitudes para los lotes en los cuales no se cedieron las concesiones.
El informe fue presentado el 20 de mayo de 1958. Y como hubiera podido esperarse, todo se encontró en forma y cumplidos los procedimientos pautados, podría hasta reconocerse que nunca antes se procedió con tanta diligencia y método. Y desde luego, como queda dicho anteriormente, el rendimiento económico obtenido batió todos los antecedentes porque se recibió cien veces más por hectárea que lo recibido en el ciclo inmediato anterior de 1943-1944.
La operación, por lo demás, fue hábil y oportuna. Se obtuvo lo más que se pudo en un momento muy favorable de mercado para esa inusitada mercancía, concesiones del petróleo en el país de mayor exportación y de mayores ganancias para la industria. Fin de la cita. Luego, una vez aclarado por Pérez Alfonso el proceso concesionario que se hace durante las dictaduras de Pérez Jiménez, concuerda con la preocupación del exilio: las nuevas concesiones le darían mayores recursos a la dictadura. Es decir, ni Betancourt ni Pérez Alfonso se pronunciaron en contra propiamente del procedimiento de las concesiones sino de lo que iba a ser la dictadura con más recursos.
A mí esto siempre me pareció importante porque habla de una gran honestidad por parte de Pérez Alfonso, que es reconocer, es decir, que lo cortés no quita lo valiente. Allí pasó eso y ellos lo reconocen, sobre todo Pérez Alfonso. Betancourt no es el que escribe esto, pero no creo que Pérez Alfonso estuviese pronunciándose sobre una materia tan delicada sin haberlo concertado con Betancourt.
Bueno, volvamos a 1948: ¿qué hace Pérez Alfonso durante 10 años de exilio? Vive en México y vive en Washington. Y viviendo en los Estados Unidos se dedica a estudiar muy particularmente el funcionamiento de la Texas Railroad Commission, esa comisión que se encargaba de regular las cuotas de producción en Texas, cuando el boom petrolero en Texas fue de tal magnitud que si el Estado no intervenía fijando cuotas de producción los precios del petróleo se derrumbaban porque había una sobreoferta al mercado.
Eso es lo que va a estudiar Pérez Alfonso con mucho detalle los años que viva allá en los Estados Unidos y la vida le va a dar la oportunidad de aplicarlo porque una vez que ocurren los hechos del 23 de enero de 1958, se instaure de nuevo la democracia liberal representativa en Venezuela y gane la presidencia de la República por elecciones universales directas y secretas Rómulo Betancourt, pues Pérez Alfonso va a regresar a la política petrolera de Acción Democrática a ejercerla.
Esta vez sí como ministro de Minas e Hidrocarburos y va a estar allí en esa etapa tan importante. Por su parte Betancourt también en su exilio se dedica al tema petrolero porque va a terminar el exilio su gran libro Venezuela, política y petróleo, que lo firma en 1955 y redacta sus últimas líneas en abril de 1956. Y como dijimos, Pérez Alfonso se esmera en comprender a cabalidad los carteles y los mecanismos de control de precios en los Estados Unidos.
De modo que él venía con esa idea y apenas llegan al gobierno, comienza Pérez Alfonso a trabajar con ese objetivo. Y viene propiamente la historia de la OPEP. La OPEP, dicho desde ya, es el organismo de naturaleza internacional más importante en el que ha participado Venezuela y su creación. La idea de la OPEP es una idea de un venezolano, Juan Pablo Pérez Alfonso, de modo que esto tiene la mayor importancia histórica sin la menor duda. ¿Cómo fue este proceso de creación de la OPEP?
Primero se reúne un congreso árabe sobre petróleo, tiene lugar en El Cairo entre 16 y 21 de abril de 1959, gobernaba entonces Nasser en Egipto. Y allí estuvo Juan Pablo Pérez Alfonso, recientemente designado ministro. Allí estaban en esa reunión los dos personajes centrales de esta historia, Abdullah Tariki, que era el ministro del petróleo de Arabia Saudita, y Pérez Alfonso, el ministro del petróleo venezolano.
Y firman un pacto de caballeros con representantes de la República Árabe Unida, de Irak y de Kuwait, y hay un iraní de testigo pero no participante porque no tenía la vocería acreditada. Esto va a ocurrir en el club náutico El Mahadi en las afueras de El Cairo, buscando no despertar sospechas. Acompaña a Pérez Alfonso en esa reunión nada menos que Manuel Pérez Guerrero, quien había sido representante de la Organización de las Naciones Unidas en los países árabes y hablaba la lengua, además de que fue un legendario diplomático venezolano, acaso uno de los más destacados diplomáticos que ha tenido Venezuela en toda su historia.
Y allí trabajaron el tema de la cartelización y se llevaron unas recomendaciones para cada uno de sus gobiernos. Esas recomendaciones fueron cuatro: una, defender los precios; dos, crear compañías nacionales; tres, pasar al 60-40, que ya Venezuela lo había hecho en el gobierno de Edgar Sanabria; y cuatro, constituir un organismo internacional que decidiera permanentemente sobre estos asuntos. Ese es el germen de la OPEP.
Finalmente la OPEP va a decantar ese proyecto que conversan Pérez Alfonso y Abdullah Tariki en esa primera reunión y luego, en otras, hasta que finalmente decanta el proyecto el 14 de septiembre de 1960, cuando se firma el tratado que crea la OPEP. Lo suscriben Arabia Saudita, Kuwait, Irán, Irak y Venezuela, con Qatar como observador. Eso va a ocurrir en Bagdad, en Irak.
Luego Qatar se suma en 1961, después se va a incorporar a la OPEP Libia e Indonesia en 1962, los Emiratos Árabes Unidos en 1967, Argelia en 1969, Nigeria en 1971, Ecuador en 1973, Gabón en 1975, Angola en 2007. Gabón abandona la organización en el año 95, lo mismo hace Indonesia en el año 2008, Ecuador se fue en el 73 y regresó en 2007.
Y así la organización ha tenido idas y venidas, pero allí están los resultados en cuanto a control de los precios o al aumento de los precios. Ese bastión, ese paradigma de la política petrolera de la OPEP, que es defender los precios, no se va a ver de inmediato porque estamos hablando de que la OPEP se funda en 1960 y los precios van a alcanzar cifras siderales a partir de 1973. Han pasado 13 años sin que la OPEP logre el cometido de alcanzar grandes precios para el petróleo. Va a ocurrir en esa coyuntura, que se produce a partir del Yom Kipur en 1973.
Para entonces ya Pérez Alfonso, pues había por supuesto concluido el gobierno de Betancourt y él mismo estaba bastante separado de los temas petroleros diarios. Por supuesto estaba siempre declarando e interviniendo, como lo veremos en la última parte del programa, pero ya no desarrollaba propiamente la política petrolera. Incidía mucho en su partido, muchísimo, y también participó indirectamente con sus opiniones porque no formaba parte del Congreso Nacional en la discusión que se da en el seno del Congreso Nacional para la aprobación de la ley que reservó el petróleo al Estado venezolano.
Estamos hablando del año 1975, cuando con sus declaraciones Pérez Alfonso incidía en lo que estaba allí ocurriendo, en esa discusión. Todo esto lo veremos en la última parte del programa, la incidencia de Pérez Alfonso en la ley de estatización y algunos rasgos de su personalidad que nos revelará una entrevista de su hermano, Eduardo Pérez Alfonso. Ya regresamos.
Decíamos en el programa anterior que Pérez Alfonso interviene en el tema de la discusión sobre la estatización petrolera y aquí contamos con un párrafo de Carlos Andrés Pérez en sus Memorias proscritas. Ese libro de entrevistas con Ramón Hernández y Luis Justi, un libro muy valioso para el conocimiento político venezolano de nuestro tiempo. Allí dice Pérez lo siguiente: mi mentalidad fue tan clara para el momento de la nacionalización del petróleo que impusimos al artículo cinco de la ley petrolera que hizo decir a Juan Pablo Pérez Alfonso que era una nacionalización chucuta y a Caldera que esa no era nacionalización del petróleo sino entrega del petróleo, sin embargo Caldera quiso quitarse el yugo del artículo 5, modificar la ley.
El artículo cinco fue idea mía, no fue fácil introducirlo en la ley, convencí de su necesidad a Rómulo Betancourt, pero mucha gente del partido no estaba de acuerdo, encabezados por Arturo Hernández Grisanti, quien se retiró al Congreso, pidió permiso para no votar la ley de nacionalización por el artículo cinco, eso es historia, dice Carlos Andrés Pérez. La verdad es que, vistas a la distancia, son discusiones casi incomprensibles porque el artículo cinco lo que permitía era que la nueva empresa petrolera que se estaba creando, iba a llamar PDVSA, pudiera contratar con empresas extranjeras. Lo más sencillo y elemental dentro del mundo petrolero.
Y aquí hubo una discusión muy grande sobre eso y en esa discusión se opuso a ese artículo Juan Pablo Pérez Alfonso, que ya conservaba sus posiciones ultranacionalistas. Les comenté anteriormente que en esta última parte revisaríamos opiniones en una entrevista que daba Eduardo Pérez Alfonso, el menor de los hermanos Pérez Alfonso. Un hombre que hoy en día debe tener cerca de 90 años y ha tenido una trayectoria profesional muy importante como ingeniero.
Voy a leerles unos párrafos de lo que él dice: Juan Pablo se fue a vivir en Tímano porque le salía más barato, ya que él ganaba poco dinero trabajando un bufete. Luego se postuló y fue concejal del litoral pero no se sintió a gusto porque presenció muchas irregularidades. Estudió derecho, por lo que era abogado, en teoría, también fue profesor universitario, un gran docente. Luego, en el primer exilio se metió en el Congreso de Washington e investigó mucho, y allí fue que diseñó y modeló la OPEP.
Quería una organización de naciones productoras. ¿Qué pasa? Que normalmente las naciones están compradas, los reyes árabes estaban comprados por el Reino Unido. Grandes negocios hicieron con lo de Suez. El petróleo costaba dos o tres dólares por barril y cuando lo quiso subir le hicieron una guerra. Refiriéndose a su hermano, él destaca el carácter de Pérez Alfonso, que lo tenía y de sobra, y da unas versiones muy personales, muy familiares, que no vienen al caso transferir, pero que dibujan a ese personaje que fue Pérez Alfonso en sus rasgos humanos.
Por ejemplo, dice su hermano Eduardo: yo creo que Dios lo ayudó mucho. Por ejemplo, él tenía un terreno en Macuto de 300 metros cuadrados y le ofrecieron cambiarlo por un terreno de mil en Los Corales. Me llamó a consultarme para ver si a mí me pareció un buen negocio, le aconsejé que sí e hicimos el negocio. Yo era su administrador sobre todo en los últimos años, yo no hacía negocios con él porque siempre salían mal.
Fíjate esta anécdota: yo tenía una draga y me dieron un contrato para aumentar el fondo del río Orinoco para que entraran más barcos en el río. Y cuando lo nombraron ministro, me llama y dice: tienen que entregar todo, es decir, el contrato. Te voy a mandar a unos señores para que hagas corte de cuenta. Yo no los voy a robar, les voy a pagar los gastos que ya han hecho, pero no acepto este contrato. Imagínense lo que esto en la Venezuela de hoy. Pérez Alfonso le quita un contrato que se ha ganado el hermano para dragar las bocas del Orinoco porque ahora Juan Pablo es ministro y no puede aceptar que su hermano tenga una relación contractual con el gobierno.
Los escrúpulos de Pérez Alfonso eran pero hasta los niveles más ínfimos, esto lo destaca muchísimo la honradez de este hombre, la rectitud de sus principios. Uno puede estar de acuerdo o no con su política petrolera, pero no hay la menor duda que era un hombre honesto, que era un hombre austero, pero ultraaustero y que era un nacionalista, de eso no cabe la menor duda. Y sin duda fue el venezolano de su tiempo con la visión petrolera más acabada, más completa, e incluso la visión que sobre el petróleo tuvo Juan Pablo Pérez Alfonso en buena medida ha seguido aplicándose en Venezuela durante muchos años.
Bueno, hasta aquí la vida de este venezolano fuera de serie, el conocido padre de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonso, caraqueño, que como dije al comienzo del programa muere a los 76 años en 1979, en Caracas. Esta ha sido su vida y su obra y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez. Y en la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho.
A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraizlucca@hotmail.com y en Twitter @rafaelarraiz. Ha sido un gusto hablar para ustedes hasta nuestro próximo encuentro.