Historia del Hipismo en Venezuela. Cap 1
Breve historia.
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca les habla desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy comenzamos una nueva serie; estará dedicada a uno de los deportes más seguidos en Venezuela: el hipismo. Vamos a hacer una breve historia del hipismo venezolano a lo largo de varios programas. Y hoy, para comenzar, se impone una visión general y los antecedentes históricos del hipismo.
En ese sentido hay que decir que no es fácil precisar cuándo comenzaron a tener lugar las carreras de caballos en el mundo. Se sabe, por ejemplo, que en China, en la península arábiga, en el norte de África y en la antigua Persia se organizaban carreras de caballos. También se sabe que en Grecia, en el siglo VII a. C., hubo carreras con motivo de los Juegos Olímpicos. Esos juegos se inauguraron en el año 776 a. C., así lo señala el profesor Manuel Briseño Hauregui en su obra Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad.
Pero en la obra de Briseño no abunda información sobre las carreras particulares sino sobre todo sobre el atletismo. Claro que en este tiempo nos estamos refiriendo a las carreras de caballos que jalaban una carroza conducida por un piloto o por un auriga, que era como se les llamaba. Esa carroza contaba con dos ruedas y era jalada por dos caballos o tres a veces. Y la pista en la que corrían tenía 600 metros; esas carrozas estaban profusamente pintadas y el espectáculo era vistoso, con afluencia de público; había apuestas también.
Y luego aparecen las carreras de caballos con jinetes, pero estas carreras eran a pelo, sin estribos. El jinete tenía que bajarse del caballo al pasar la línea de meta y tenía que seguir arrastrado de lado, agarrado a las riendas, una práctica que hoy en día nos resulta muy extraña. Entonces estas carreras de caballos con carroza o sin ella eran un deporte practicado por la aristocracia y los militares. Y hay referencias de ello en la Ilíada, de Homero, y en la Orestía de Zófocles; ambos le dedican pasajes a relatar y poetizar estas contiendas.
En otro momento, ya más cerca de nuestro tiempo, dice la historiadora Anne-Charlish que las actuales carreras de caballos provienen de la Inglaterra del siglo XI cuando Ricardo Corazón de León imperaba. Entonces se otorgaban premios a los ganadores y los premios sumaban hasta 40 libras esterlinas, dice ella. Luego, ya cerca, en el siglo XVI, Enrique VIII promovió decididamente las carreras de caballos y es de aquella época cuando comienza a denominarse al deporte hípico como el Deporte de Reyes y el Rey de los deportes.
Más adelante será Carlos II de Inglaterra quien anime el espectáculo y construye nuevos hipódromos. Y después será Jaime II y Guillermo III quienes importen caballos del Medio Oriente y norte de África, y será en 1780 cuando se instaure la carrera que se ha mantenido como la más célebre del mundo, el Derby. ¿De cuándo son las carreras de caballos en Europa continental? Pues en su mayoría surgen en el siglo XIX, en Francia después de las guerras napoleónicas y en Italia y Alemania hacia mediados del siglo XIX; lo mismo ocurre en la Rusia zarista.
En Australia y los Estados Unidos las primeras carreras tuvieron lugar en las últimas décadas del siglo XIX. Por cierto, en esa última década del siglo XIX surgen muchos de los primeros hipódromos de América Latina; eso lo veremos luego, ¿no? Bueno, es evidente que el hipismo nace en las cuadras de la monarquía y la nobleza europeas, pero también es evidente que se ha ido democratizando pronunciadamente en todas partes del mundo. Se ha ido haciendo popular y popular, interesado a gente de diversos orígenes.
Un buen ejemplo de esto lo constituye el conocido filósofo español Fernando Savater, cuya pasión por el hipismo es total al punto de que ha escrito un libro sobre el tema. Ese libro se titula El juego de los caballos y allí Savater afirma lo siguiente: "Hoy el caballo pura sangre, lo mismo que el toro de lidia, es una obra de arte colectiva a la que contribuyen criadores, jinetes y también quienes asisten en los graderíos para animar a los mejores y aplaudir sus victorias". Bueno, esto que señala Savater es de la mayor importancia; me refiero a que el hipismo es una obra colectiva, una obra en la que participan muchos factores para que el resultado sea el deseado. En ese sentido abordaremos estos programas considerando el hipismo como una obra colectiva, plurifactorial.
Ahora hablemos del pura sangre porque este es un tema sumamente interesante y lo primero que hay de decir: la literatura especializada en equinos apunta a que el caballo fue evolucionando durante alrededor de 50 millones de años, hasta llegar a los ejemplares en la actualidad. Se dice con base científica que al principio el caballo era un animal que medía alrededor de 30 centímetros de altura. Era como un gatito, prácticamente un gato casero, pero fue creciendo y especializando su dentadura, su visión y sus patas, sobre todo. Los Equus, que es como se llaman, se clasifican en tres: las cebras, los asnos y los caballos.
Y los caballos tienen una variedad grande de acuerdo a la particularidad de cada zona del planeta de la que se trate y, bueno, a los efectos de nuestro programa, de esos tres Equus lo que nos interesa son los caballos. Y surge de inmediato una pregunta: ¿había caballos salvajes en América? Bueno, la respuesta nos la da Jared Diamond, ese gran geohistoriador norteamericano ganador del premio Pulitzer con su libro que no me canso de recomendar: Armas, gérmenes y acero, breve historia de la humanidad en los últimos 13 mil años. Y dice Diamond allí que de los 14 mamíferos domesticados por el hombre solo uno estaba en América.
Solo uno estaba en América; los otros trece estaban en la llamada vertiente fértil que incluye Europa y Asia. Y viene otra pregunta: bueno, ¿y cuál era el que estaba en América? ¿Cuál es originario de los mamíferos domesticados por el hombre? La llama andina. Esto deja claro que el caballo fue traído a nuestro continente por los europeos; de eso no hay dudas. Y los fósiles más antiguos de caballos salvajes que se hallan en la Tierra hasta ahora se encuentran en Ucrania, 4.000 años antes de Cristo; eran unas especies salvajes, por supuesto silvestres, a la buena de Dios, sueltas.
Y dicen que la única de estas especies que sobrevivió hasta hoy en día fue el caballo de Przewalski, en Mongolia. Veamos ahora el purasangre inglés, comúnmente conocido como el caballo de carreras. Ese caballo es fruto del cruce genético perfectamente documentado. Este cruce ocurre entre el año 1689 y las primeras décadas del siglo XVIII en Inglaterra.
Como dijimos antes, las carreras de caballo se popularizaron en el Reino Unido a finales del siglo XII y entonces se tenía información muy precisa sobre el muy veloz trote, particular velocidad de los caballos árabes. ¿Por qué? Porque estos eran adiestrados por los beduinos en el desierto para desarrollar grandes velocidades; buscaban agua para sobrevivir y entonces se disparaban hacia los oasis a gran velocidad. Y los ingleses querían mejorar el desempeño de sus caballos e importaron tres caballos árabes turcos que sirvieron a sus yeguas, a sus yeguadas, como se suele decirse en término técnico. En la próxima parte del programa seguiremos viendo quiénes son los descendientes de estos tres caballos árabes que llegaron a Inglaterra.
Ya regresamos con este tema fascinante, de las carreras de caballo. Decíamos en la parte anterior del programa que en esta vamos a dedicarnos a ver cuándo tuvo lugar la primera carrera de caballos en Venezuela y todo parece indicar que con la llegada de la legión británica, en 1817, se organizaron las primeras carreras de caballo, inspiradas por supuesto en las que tenían lugar en Inglaterra. Recordemos que las legiones británicas llegan primero a Margarita, allí están muy poco tiempo y bajan a Angostura, donde Simón Bolívar reunía el ejército con el que cruzaría los Andes y daría la batalla de Pantano de Vargas y Boyacá, y de ese ejército formó parte la legión británica de manera muy destacada.
Ahora, Gustavo Flamerich, en un libro suyo muy interesante sobre estos temas que se titula Diversiones en cuatro siglos, en Venezuela 1500-1900, encuentra un aviso en un periódico y ese aviso es de 1820. Ya la legión británica estaba de vuelta, porque recuerden ustedes que los triunfos del ejército libertador en Pantano de Vargas y Boyacá ocurrieron en 1819 y en 1820 ya estaban de vuelta; incluso a finales de 1819 ya estaban en Angostura otra vez. Estaba Bolívar en Angostura y este aviso de 1820 dice lo siguiente, el título es "Desafío de caballos": "Se correrán el sábado 29 del corriente, cerca de la mesa, a las cuatro de la tarde, los dos caballos abajo mencionados con sus respectivos cabalgadores", fíjense que no se habla de jinetes.
"El del doctor Monsanto Vargas, corrido por el mayor Mambi del Batallón de Albion, contra el de Mr. Browne de Verrê, corrido por el general Power de la Legión Irlandesa. Angostura, 27 de abril de 1820". Ese es el aviso. Salvo que se consiga algo anterior, esta es la primera carrera de caballos que hubo en Venezuela, el 27 de abril de 1820. Fue la primera, bueno, no podemos asegurarlo, pero es la primera que tenemos documentada. Y fíjense lo interesante: no es una carrera de muchos caballos, son dos caballos, es un desafío de caballos, como lo dice el aviso.
Son dos y también es interesante que lo primero que se señala es el propietario del caballo, después el nombre del caballo y después el jinete, que no lo llaman jinete sino cabalgador. Bueno, son curiosidades lingüísticas de la época. Nosotros hemos indagado en no pocos libros de viajeros europeos y hallamos varios pasajes referidos a los toros coleados, pero muy pocos o ningunos, poquísimos, a las carreras de caballos. Lo que nos lleva a pensar: es muy probable que estas se hayan dado gracias a la presencia de los británicos, que comiencen con ellos.
Imposible olvidar lo que hace poco dijimos: que Gran Bretaña ha sido la cuna de un buen número de deportes y a la vez ha sido en las regulaciones de muchos de los deportes, de modo que los ingleses o británicos, como es lo correcto decir, cuando no inventaron esos deportes, los regularon con gran precisión, y las carreras de caballo no son la excepción de esta línea de continuidad. Bueno, por lo contrario, hemos visto cómo fueron los ingleses los creadores genéticos del caballo más veloz de la historia en distancias cortas, el famosísimo pura sangre en la historia que referimos antes. Contamos, por otra parte, con testimonios muy claros acerca de la afición del general José Antonio Páez por las carreras de caballos.
Sabemos que el domingo 23 de junio de 1839 tuvo lugar una carrera entre el caballo El Rincón Zaino Oscuro, muy famoso entonces, y un caballo del general Páez. Y el de Páez pierde en esa oportunidad y al año siguiente, en 1840, gana otro ejemplar suyo en otra carrera. ¿Cómo sabemos esto? Por el diario que llevó Sir Robert Kerr Porter, personaje extraordinario, fue el encargado de negocios de Gran Bretaña en Venezuela, es decir, lo que hoy en día sería un embajador, y estuvo viviendo en Caracas muchos años. Tuvo una amistad muy cercana con el general Páez y llevó un diario que fue traducido al español y publicado por la Fundación Polar con un prólogo de Malcolm Deas, el gran profesor británico de la Universidad de Oxford que tanto conoce la historia de Venezuela y Colombia muy particularmente.
Bueno, Kerr Porter afirma en su diario lo siguiente: "Mucha lluvia durante las noches; una carrera de caballos entre un caballo de Páez y el de un arriero. Dos puntos: Páez perdió". Así hay varias observaciones de Kerr Porter en su diario, un libro de deliciosa lectura. También refiere Gustavo Flamerich que en 1851 el señor Adolfo Andral cita a los miembros de un club empresario de hipódromo en la zona de Nyaraulí. Nyaraulí quedaba donde hoy en día queda la parroquia de San José.
Incluso ese aviso que él consigue menciona a un Jockey Club, el ente promotor y constructor del hipódromo, pero la verdad es que no existió, no se supo más del proyecto. Tampoco se sabe por qué fracasó, pero lo que es evidente es que no llega a construirse ni siquiera avanzar. ¿Qué estaba pasando en esa época? ¿Qué situación política lo dificultaba? Pues muchas fueron las del siglo XIX y del XX y del XXI también; evidentemente ha debido ocurrir que no consiguieron los recursos para construirlo, pero allí estaba el terreno dispuesto, incluso se habla de un movimiento de tierra.
Debemos preguntarnos: ¿quién era Adolfo Andral? No tenemos la más mínima idea, incluso es un apellido que yo no lo había escuchado nunca; no sé, me parece no ser un apellido venezolano o por lo menos no de nuestro tiempo o de tiempos cercanos. En todo caso, sí sabemos que eso ocurrió. Conseguimos otras carreras de caballos en Caracas, pues las refieren varios testigos, entre ellos John Boulton, que viene siendo como el tatarabuelo o quinto abuelo de los Boulton hoy en día, y él refiere que había carreras en la zona de valle abajo; eso hoy en día está muy cerca de la urbanización Los Rosales, al lado de Los Rosales, está muy cerca de la avenida Nueva Granada, del distribuidor La Bandera. Toda esa zona de valle abajo, que eran para ese momento haciendas, y John Boulton habla de carreras que ocurrían allí en 1870.
Veamos lo que dice Boulton, recogido por Luis Morales Valestraci en su libro sobre el hipismo venezolano, que se titula Nacimiento de la hípica y la cría del pura sangre en Venezuela. Dice allí Boulton en el libro de Morales: "Allí había una pista de unos pocos metros de ancho donde dominicalmente se realizaban carreras mano a mano. Estas carreras se jugaban en el camino a valle abajo para terminar en el peaje, más o menos, cuesta arriba y en los últimos metros para evitar desgracias. Si los animales se desbocaban, se hacía un repecho, y así los finales eran realmente sensacionales si las fuerzas de los competidores eran parejas, por el violento esfuerzo a que se veían obligados".
En 1932, allí entrevistan a John Boulton y él allí también habla de que ocurrían carreras de caballos en Sarría. O sea que tenemos a valle abajo y Sarría, una pista improvisada; les recuerdo, no estamos hablando de hipódromo, estamos todavía lejos del hipódromo, pero también consta que corrían caballos en el entonces municipio San Juan con motivo de las fiestas de San Juan. Eso debió ser allí muy cerca del cerro del Guarataro y también ocurrían carreras en la esplanada de Palo Grande. Hoy en día hay una iglesia allí, hoy en día esa iglesia está a orillas de la avenida San Martín; ahí queda la esplanada de Palo Grande y allí ocurrían estas carreras.
Hay una iglesia gótica allí, también consta que había miles de asistentes a estos eventos. En la próxima parte del programa, vamos a ver una reseña periodística sobre una de estas carreras. Ya regresamos con la primera versión del Stud Book, ese libro recogía la genealogía descendente a partir de estos 13 sementales árabes turcos. ¿Cuáles son estos caballos? Nos estamos refiriendo a Darley, que era árabe y llegó a Inglaterra presumiblemente en el año 1700; nos referimos a Byerly, turco, que llegó a las islas británicas en 1689, y nos referimos a Godolphin, árabe, que llegó a Inglaterra en 1730.
De allí descienden centenares de miles de caballos, y por eso se pudo ir haciendo poco a poco el Stud Book. Y esto fue tarea del Jockey Club inglés, institución a la que correspondía el seguimiento del origen de cada ejemplar. Esta institución fue fundada en Inglaterra en el año 1750, aunque hay algunos autores que dicen se creó antes, en el año 1720, pero lo cierto es que una fecha u otra en ese rango de años fue que se creó el Jockey Club inglés. Unos años después, en 1791, la familia Weatherby publicó el General Stud Book, dándoles mayor amplitud a los registros.
Sobre esto vamos a citar un párrafo de Jane Kidd que explica el tema. Ella dice: "La importación de un creciente número de caballos de origen oriental tuvo un gran impacto en la cría del pura sangre. Sin embargo, lo que constituye un fenómeno aparentemente incomprensible: solo se mantuvieron algunas líneas de sementales de los ciento tres sementales inscritos en el General Stud Book como fundadores de la raza purasangre; solo tres líneas sanguíneas se han conservado hasta la actualidad". ¿Por qué ocurrió esto? Yo no tengo respuesta, no sé, y ella tampoco. Ella señala que de manera incomprensible eso fue lo que ocurrió y por eso es que nosotros podemos hablar de tres caballos, que fueron los que citamos antes: Darley, Byerly y Godolphin.
Por ejemplo, de Darley se sabe que engendró al primer caballo de carrera famoso de la historia, me refiero al invencible Flying Childers de 1715; engendró a Bartless Childers, que fue el bisabuelo de Eclipse, y Eclipse estuvo invicto en 18 carreras. Godolphin creó la famosa línea Matchem y Byerly las líneas Herod, que son líneas en las que incluso se encuentran caballos ganadores en tiempos cercanos. Hace muy pocos años había caballos de esta línea.
Veamos ahora lo que afirma en su tesis de grado Esperanza Torrealba de Miglietti sobre la condición pura sangre. Miglietti afirma: "El caballo pura sangre tiene bien claro sus orígenes, dado que se puede llegar fácilmente al ancestro de cada uno ascendiendo hasta encontrar los tres padrillos importados de Oriente". Manera de comprobar si un caballo es verdaderamente pura sangre de carrera hoy en día: con las pruebas del blood typing y ADN no queda lugar a ninguna duda. Esto no debe ser asombroso, que cualquier caballo purasangre que ustedes consiguen por allí se hacen estas pruebas de sangre y el ADN y consiguen que descienden de uno de estos tres caballos árabes turcos en Inglaterra, a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII.
Parece magia, pero no, eso es así. Bueno, durante las primeras décadas de creación del caballo pura sangre, la altura promedio de su alzada era de cerca de 145 centímetros. Hoy en día han pasado 200 y tantos años, la alzada se acerca a los 165 centímetros, un metro con 65 centímetros. De modo que ha ido evolucionando apenas en 200 años y también ha crecido su zancada, eso también ha crecido; la zancada del animal se ha ampliado. El peso promedio de un pura sangre, estamos hablando de 450 kilos, y bueno, no cabe la menor duda que es una especie equina más veloz.
Eso no hay duda alguna. En el pura sangre se advierten cuatro movimientos: el paso, el trote, el medio galope y el galope. Anne-Charlish también describe con una prosa poética muy hermosa los pasos del purasangre y su porte; su porte, vamos a leerles este párrafo, dice Anne-Charlish: "La alzada de pura sangre es variable con un promedio de dieciséis manos. Su pelaje fino y sedoso es generalmente negro, marrón, bayo o castaño, siendo menos común el zaino. Su aristocrática cabeza, con grandes ojos inteligentes, la soporta un cuello orgullosamente arqueado, con espaldas fuertes y amplio pecho. Su dorso corto, poderosa grupa y magníficas piernas todos contribuyen a su extrema velocidad, largo y fácil andar, y lo hacen el caballo más valioso del mundo".
Bueno, ratos uno piensa que está escribiendo algo distinto a un caballo, porque es muy poética la descripción. Bueno, veamos qué enfermedades, qué afecciones aquejan al pura sangre. Son varias: las fatigas musculares muy frecuentes, sobre todo después de arduos entrenamientos, o después de las carreras también, que son fatigadísimos. ¿Qué otra lesión? Pues las lesiones en articulaciones son comunes. Son comunes el entumecimiento y calambre, dolor de espalda y embarramiento.
Son frecuentes en los purasangres las fracturas, aunque no suelen ser fatales. Hay otra afección que sí puede hacerlo si no se trata a tiempo, me refiero al cólico; esos cólicos que les dan a los pura sangre pueden ser por causa de indigestión, por obstrucción intestinal o una úlcera gástrica; en cualquier caso, si no se tratan a tiempo son fatales. El cuidado del purasangre pasa por vacunas periódicas, desparasitación, por supuesto, una alimentación balanceada, administración de vitaminas y minerales, entre otras prescripciones. Veamos ahora los antecedentes históricos tanto americanos como venezolanos del caballo y, en particular, el pura sangre.
Primero veamos los del caballo y, como dijimos antes, pues el caballo fue introducido en América por los españoles a partir de finales del siglo XV y los primeros años del siglo XVI. Y con el caballo llegaron los juegos ecuestres típicos de la España de su tiempo, que en su mayoría eran juegos caballerescos de la Edad Media. Entre ellos, las llamadas carreras en tropel. ¿En qué consistían estas carreras en tropel? En que las personas principales de la ciudad, en los días de fiestas religiosas, salían a cabalgar por las calles, tanto por la alegría deportiva de hacerlo como para ser vistas y admiradas por el llamado pueblo llano.
Luego, con el paso del tiempo, las carreras en tropel se democratizaron y se sumaron otras personas en la sociedad a la práctica de este tipo de carrera. Las carreras en tropel son recordadas, las de las fiestas de San Juan, las de San Pablo o San Pedro, entre otros. Eso sí, en esas carreras estaba muy claro que las mujeres no podían cabalgar en ancas, tenían que cabalgar sentadas de lado, porque en anca se podía perder la decencia. Eran las costumbres de la época.
Y también pasó que una vez que se democratizaron o popularizaron completamente las carreras en tropel, pues las élites dejaron de asistir a ellas y comenzó a propiciarse la carrera competitiva. Es así como fueron languideciendo las carreras en tropel y comenzó el auge de las competencias de caballos más parecidas con las carreras que conocemos hoy en día, pero por supuesto no como las de hoy; estas carreras eran más de resistencia que de velocidad. Entonces se iniciaron las apuestas y las carreras tenían lugar en terrenos ubicados en las afueras de las ciudades, donde se improvisaban unos hipódromos para tal efecto, y la práctica era que ocurrían los domingos. Y esto comenzó a molestar a la Iglesia, porque las carreras competían con la misa.
Y la iglesia no tuvo otra ocurrencia que condenarlas e imponerles sanciones a los feligreses que prefieran las carreras a ir a misa. De modo que esto pasó un tiempo y después se organizaron las carreras en horas diferentes a la del sacramento dominical. En la próxima parte del programa veremos cuándo ocurrieron las primeras carreras de caballo en Venezuela. Ya regresamos. Decíamos en la parte anterior del programa que en esta vamos a hablar de una reseña periodística del diario La Opinión Nacional el 24 de enero de 1876.
En esa reseña se lee lo siguiente: "Al fin tuvo efecto ayer a las cinco de la tarde la carrera que se había concertado entre el caballo ruso llamado Águila Caraqueña y el Zaino, que simplemente llamaban el Zaino. Un gentío inmenso llenaba la extensión de la carrera a la salida del Palo Grande. Medio Caracas asistía a aquel espectáculo, interesados todos los concurrentes por el triunfo de alguno de los dos caballos; unos porque habían casado apuestas y otros que eran los más, por la natural simpatía que nos hace tomar un partido cualquiera en el menor de las disputas". Está muy bien esto, ¿no?
Y fíjense, de nuevo son dos caballos, un desafío de caballos. Bueno, como vemos, durante este período es evidente que la afición por las carreras de caballos ha crecido, pero no se ha podido concretar en ningún lugar del país un óvalo especialmente diseñado para las carreras. Estas carreras tienen lugar en esplanadas rectas, improvisadas para tal fin, y solo tenemos constancia de carreras mano a mano: dos caballos. Es decir, desafíos entre dos caballos que concitan las apuestas y también hay pruebas documentales de que muchísima gente va al espectáculo.
Por cierto, un espectáculo siempre dominical. También constatamos que al general Páez le gustaban mucho las apuestas y las carreras, pero se ve que ello no fue suficiente como para promover la construcción del hipódromo. Tampoco lo hicieron los hermanos Monagas en su paso por la presidencia, José Tadeo y José Gregorio. Y luego, pues, en medio de la Guerra Federal, muy poco probable que se construya un hipódromo en ninguna parte; las guerras siempre son terribles y devastadoras y en medio de la guerra era improbable que hubiese espacio mental para proyectar un hipódromo.
Ya después, con la llegada de Guzmán Blanco al poder en 1870 y la concertación pacífica entre los caudillos regionales, las condiciones fueron dándose para que se construyera el primer hipódromo que hubo en Venezuela. Y no estamos hablando de un hipódromo en Caracas ni en Maracaibo ni en Valencia. Estamos hablando del Hipódromo del Callao, el primer hipódromo que se construyó en Venezuela en 1876, y ustedes están preguntando por qué. ¿Porque el Callao o qué pasó allí? Y la verdad es que todo se debe a la iniciativa de un empresario, de don Antonio Liccioni.
¿Quién era Antonio Liccioni? Un corso nacido en el pueblo de Pino en 1817, y ese corso había migrado a los llanos de Casanare, en Colombia, y estando allí dedicado a la cría de ganado conoce a Juan Crisóstomo Falcón y a Antonio Guzmán Blanco, quienes se habían refugiado en territorio colombiano después de la derrota en la batalla del Coplé, estamos hablando de 1860. Ambos caudillos, tanto Falcón como Guzmán Blanco, hay que diferenciarlo con su padre Antonio Leocadio, entusiasmaron a Liccioni a venir a Venezuela cuando ellos tomaran el poder, y así fue. Este corso se anima cuando ellos llegan al poder en 1863-1864, cruza la frontera y se establece en Ciudad Bolívar, Angostura.
¿Por qué allí? Bueno, por la fiebre del oro nada menos. En 1870 don Antonio Liccioni funda la Compañía Minera Nacional El Callao para la explotación de la mina donde estaba ubicada esa mina, en el territorio del río Yuruari; ojo, no estamos hablando de una mina pequeña. Muy por lo contrario, para 1881 es la mina de oro donde se extrae la mayor cantidad de oro en el planeta Tierra. Esto se dice fácil y esa mina va a ser la más grande del mundo hasta 1890; entonces los yacimientos comienzan a agotarse, pero la fortuna de Liccioni no, ya era de grandes proporciones.
Entonces, si el hipódromo se funda en 1876, se está fundando en medio de la fiebre del oro, de la fiesta del oro, de la riqueza. Y cuando el oro se acaba en 1890, Liccioni se dedica al cultivo del árbol de caucho, que este árbol era el que producía el balatá. Esa resina con la que se fabricaban tantísimas cosas en aquella época. Anécdotas sobre don Antonio Liccioni y el hipódromo del Callao, miles, pero anécdotas.
Sabemos que construyó un hipódromo, pero no hemos podido precisar sus características. Hay una leyenda popular según la cual Liccioni trae pura sangre de Trinidad, pero no constan en ninguna parte y a nosotros nos parece poco probable, ya que si los trajo esos purasangres desde Trinidad han debido tener una documentación bien fundada, como dijimos al principio del programa, y se sabría quiénes son sus ascendientes, sus ancestros. Nada de eso se ha conseguido, de modo que pareciera una especie... bueno, también cabe la posibilidad de que esos caballos corrieran y regresaran a Trinidad, pero no lo sabemos.
Hasta aquí nuestro programa de hoy. En nuestro próximo programa seguiremos viendo el Hipódromo del Callao y la fundación de los dos hipódromos que hubo en Caracas antes de El Paraíso. Me refiero al Hipódromo de Sabana Grande en 1882 y el segundo de Sabana Grande en 1896. Bueno, habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho.
A mí me consiguen por mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com; en Twitter, arroba Rafael Arraiz. Ha sido un gusto hablar para ustedes este primer programa de la serie sobre el hipismo en Venezuela. Hasta nuestro próximo encuentro.