Historia del Hipismo en Venezuela. Cap 3

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Y hoy continuamos con nuestra serie El Hipismo en Venezuela, este es el tercer programa de esta serie. En el programa anterior, como se recordará, veníamos hablando del hipódromo de Sabana Grande y lo que ocurrió allí, y cómo fue sustituido por el hipódromo de El Paraíso. Los terrenos en donde estaba ubicado el Hipódromo de Sabana Grande no eran propios, como dijimos en su momento, eran terrenos alquilados a la familia Casanova.

Esta familia estaba interesada en recuperar el terreno, de modo que se levanta el hipódromo y Gustavo Vollmer Rivas, que era propietario de la hacienda San Bernardino, ofrece construir una pista de carreras en aquella hacienda que entonces era una hacienda de café. En esa hacienda había un pequeño lago y la oferta de Vollmer era construir la pista ovalada alrededor del lago, pero ya el ambiente político de la época hacía este proyecto imposible. Recordemos que Vollmer no solo era aficionado y propietario de caballos de carrera, sino que dos de sus hijos, Enrique y Federico, eran jinetes en el hipódromo de Sabana Grande.

Y allí corrieron en muchas oportunidades. Entonces el proyecto de Vollmer no cristaliza, los terrenos del Hipódromo de Sabana Grande se le devuelven a los Casanova y surge la posibilidad del hipódromo en El Paraíso. Ese hipódromo se inaugura en 1908 y deja de funcionar en 1914, ocho años de por medio, y uno se pregunta, bueno, ¿y qué pasó con la tribuna inglesa que estaba instalada en Sabana Grande durante esos ocho años?

Se desmontó, se guardó en un galpón. No lo sabemos, al parecer permaneció en los terrenos de Sabana Grande a la intemperie hasta que fue mudada al nuevo hipódromo de El Paraíso. Cuando ocurrió esa mudanza, no lo sabemos.

Sabemos, por otra parte, que los Casanova, al recuperar el terreno donde estaba el hipódromo, lo dedican a la agricultura y algunos años después crean allí la urbanización Las Delicias de Sabana Grande, hoy en día allí donde todos la conocemos, al menos los que vivimos en Caracas.

También conviene recordar que la primera urbanización moderna que hubo en nuestra capital fue El Paraíso. Esa urbanización fue concebida por la empresa Tramvías de Caracas, esa empresa la manejaba el gerente Eugenio Mendoza Goiticoa, padre de los hermanos Mendoza Goiticoa, Eugenio, Carlos, Pedro, Eduardo, etcétera. Esa compañía Tramvías de Caracas compra la hacienda Trapiche de la familia Heche Suría en 1891, estaba ubicada cruzando el río Guaire.

Estaba en las afueras de la ciudad, tan en las afueras que había que cruzar el río. Allí se trazan las dos primeras avenidas de El Paraíso, la avenida El Ejército y la avenida El Paraíso, y el primer edificio de importancia que se construye allí es el edificio para una exposición industrial que después de ocurrida la exposición industrial pasa a manos de las hermanas del Colegio San José de Tarbes. Allí, hasta el sol de hoy, está el Colegio San José de Tarbes del Paraíso, inaugurado el edificio en el año 1895. El pase a hacer colegio ocurrió unos pocos años después. En sus primeros años el colegio era un internado, ya que esto quedaba muy lejos del centro de Caracas, que era donde la mayor parte de las familias que podían o que querían que sus hijas estudiaran en un colegio católico como el Colegio San José de Tarbes, de modo que el colegio en su inicio fue un colegio internado.

Luego en 1905 Mendoza Goiticoa le vende la totalidad de las acciones de la empresa urbanizadora al empresario Carlos Zuloaga, quien le da un nuevo impulso a El Paraíso. Y esto va a coincidir con la construcción de una casa soberbia que se llama Villa Zoila, esa fue la casa residencia personal de Cipriano Castro y su señora Zoila Rosa de Castro.

Villa Zoila es construida en 1904, obra del arquitecto Hurtado Manrique. Zuloaga decide la continuación de El Paraíso con el trazado de lo que entonces se llamó la avenida Carabobo, hoy José Antonio Páez, mientras Castro ordena la erección de un monumento a la Batalla de Carabobo. Esa obra es de autoría del escultor Eloy Palacios y fue develada en 1905, justo enfrente de los terrenos de los hermanos García Prín, donde luego se construiría el hipódromo de El Paraíso.

El homenaje a Carabobo, en verdad, esa denominación se diluyó y se diluyó por el protagonismo de la India que preside el penacho de la columna y al cual desde entonces los caraqueños siempre se han referido a ella como la India del Paraíso, ignorando que es un homenaje simbólico a la última batalla terrestre de la guerra de Independencia, ya que las verdaderamente últimas batallas de la guerra fue el naval del Maracaibo. Como todos sabemos, en 1823 la India del Paraíso fue mudada y hoy en día queda en la redoma de Las Vegas. Ahí está...

Allí está y fue tallada, construida por el escultor Eloy Palacios a principios del siglo XX. El Jockey Club de Venezuela, que venía del fracaso del hipódromo de Sabana Grande, recibió un nuevo aire gracias al respaldo de un hípico que entonces desempeñaba funciones públicas, Gustavo Sanabria. Había sido ministro de Hacienda y ahora era gobernador del Distrito Federal en el gobierno de Cipriano Castro.

Y desde allí anima a la junta directiva del Jockey Club para que compren los terrenos de los hermanos García Prín. Entonces se pagaron 22 mil bolívares por 10 hectáreas, era una suma importante y era un terreno muy grande, es algo importante.

Se reunieron los fondos entre los aficionados e integrantes del Jockey Club de Venezuela y compraron el terreno. Entonces el gobernador de Caracas ordenó el traslado de la tribuna inglesa de Sabana Grande a los nuevos terrenos de El Paraíso y comenzaba otra etapa en la historia del hipismo en Venezuela. El Hipódromo del Paraíso. Vamos a organizar la relación de los hechos en este hipódromo por etapas, esas etapas se van a corresponder con el funcionamiento.

Hay una primera etapa en la que el hipódromo funciona de 1908 a 1914. Allí se suspenden las actividades hípicas durante siete años y viene una segunda etapa, que va de 1921 a 1928. En el año 28 de nuevo se suspenden las carreras y hay una tercera etapa donde ya no hay interrupciones, que va de 1932 a 1959. Que ocurre en el 59 se inaugura el gran hipódromo de La Rinconada y el hipódromo de El Paraíso cierra sus puertas.

Vamos a ver entonces la primera etapa. Dijimos antes que se había inaugurado en 1908 con la presencia del presidente de la República, el tachirense Cipriano Castro, y de la primera dama, doña Zoila Rosa de Castro. Lo acompañaba el factor esencial para aquel acontecimiento, Gustavo Sanabria, así como vicepresidente de la República Juan Vicente Gómez y la junta directiva del Jockey Club de Venezuela, que es la que retoma la actividad hípica.

Va a estar presidida por Sanabria e integrada con un fanático y amante de los deportes, José Gil Fortul, también por Manuel Vicente Lander Gallegos, Celestino Martínez, Antonio Guzmán Blanco hijo, Eduardo Sucre, Germán Stelling, Félix Galavís y Manuel Corao. Hay varias crónicas sobre el evento en que ocurre ese 8 de febrero de 1908. Vamos a escoger un párrafo escrito por Manuel Jiménez, dice: "Un tupido matorral, cujíes y abundantes árboles cubrían la casi totalidad del campo, exceptuando la parte que daba frente a la tribuna, que era utilizada por los pocos que asistía en coche o en algunos quitrines, siendo uno de ellos el quitrín de Gustavo Sanabria, que era de los primeros en el campo".

En la próxima parte del programa continuaremos con esta festiva inauguración del hipódromo El Paraíso en 1908, ya regresamos. Decíamos antes que se inaugura el hipódromo en 1908 y decía Jiménez en su descripción, en la prensa, que faltaba mucho para que la pista y sus alrededores tuvieran un aspecto más profesional.

Pero bueno, se trataba de un comienzo. También hay otra crónica de un pseudónimo, el Marqués de Peralta, firmada este pseudónimo, y allí se redacta una reseña sobre inauguración centrándose más en el aspecto social que en el hípico. Dice así, el Marqués de Peralta: "En pleno crepúsculo principió el regreso a la capital y mientras que el sol llenaba de resplandores las ciudades, allá sobre las cumbres del Ávila la neblina prendía sus primeros vapores, y acá por avenida recién regada, entre risas, flores, charloteo, comentarios, vibraba el rodar de los coches y el puff-puff de los automóviles que tejían extrañas redes fantásticas bajo la luz de arcos voltaicos colgantes como ojos de mil estatuas invisibles".

Hay que tomar en cuenta, ¿verdad?, que en 1908, como dice el Marqués de Peralta, el hipódromo quedaba en las afueras de la ciudad y cuando cae la tarde él habla de un regreso a la capital, imagínense ustedes. La ciudad de la que estamos hablando. Bueno, aquella inauguración fue seguida de otros encuentros hípicos. De aquella primera temporada hubo 10 citas y la última tuvo lugar el 15 de marzo de 1908.

Las carreras sumaron ejemplares pura sangre y criollos. La pista tenía un recorrido de 1.100 metros distribuidos en dos rectas de 250 metros y dos curvas de 300 metros. Todo esto formaba un óvalo. El diseño del campo fue obra de Eduardo Calcaño.

Y al trazarse el óvalo y lindarse los terrenos del hipódromo se truncaron tres calles en la organización El Paraíso, y estas calles pasaron a ser calles ciegas. Nos referimos a los callejones Sanabria, Los Liberales y Madariaga, todos en el margen noreste del campo. En el flanco norte estaban las vegas regadas por el río Guaire, en el oeste una siembra de hortalizas y en el este caña de azúcar.

Y en el sur, pues lo que habíamos dicho, la avenida Carabobo, hoy José Antonio Páez. Para esta fecha inaugural no había caballerizas en el hipódromo, de modo que los propietarios tenían sus caballos en casas cercanas donde improvisaban caballerizas en los jardines.

Las caballerizas, como veremos luego, se construyeron varios años después. La primera carrera del nuevo hipódromo de El Paraíso la ganó Ursus, un caballo de Eduardo Montován. La segunda la ganó Blue Flug, también un caballo de Eduardo Montován, y en la tercera venció Cuentas Claras, un caballo del sindicato San Bernardino de la familia Vollmer.

La cuarta carrera también la ganó Cuentas Claras y en la quinta la ganó Franklin, del estudio Venezuela. Entonces actuaron como comisarios de las carreras Francisco Sucre, Antonio Guzmán Blanco hijo, Felipe Toledo, John Boulton y Elías Rodríguez.

Como todos o muchos de nosotros sabemos, el 19 de diciembre de 1908 el general Gómez, aprovechando un viaje de Castro a Europa para una intervención quirúrgica, desplaza del poder a su compadre, y Castro no puede regresar a Venezuela y fallece en el exilio. Castro fallece en Puerto Rico el 4 de diciembre de 1924. De modo que estuvo 16 años en el exilio sin que su compadre le permitiera regresar.

La suerte del hipismo en Venezuela durante la larga dictadura del general Gómez fue favorable, ya que al general tachirense le gustaban las carreras de caballos y a sus hijos, o algunos de sus hijos, también, en particular a Juan Vicente y a Florencio Gómez Núñez. En el año 1909 se corre la segunda temporada, ya con Gómez como factótum nacional. Tenemos muy pocas estadísticas de 1912, en 1913 y 1914.

Y la poca información que se tiene es muy confusa. Sí sabemos que cada uno de estos años se disputó el clásico Presidente de la República, instituido por el general Gómez en 1910. También sabemos que fueron los ganadores Carabinero, Salor, Paso Doble y Fiel, pero no contamos con registros de otras carreras. Sabemos gracias a José Antonio Rodríguez Herrera que las temporadas se inauguraban en diciembre y cerraban en febrero y que constaban de 10 encuentros.

También sabemos que ante las enormes dificultades económicas del Jockey Club este decidió donar el terreno del hipódromo de El Paraíso al gobierno nacional. Es un caso curioso y en 1910 lo recibe el gobierno nacional, lo adscribe al Ministerio de Fomento y pasa a denominarse Hipódromo Nacional. También sabemos que el primer intento de apuestas organizadas tuvo lugar en esta primera etapa del hipódromo de El Paraíso y fue, en la temporada 1912-1913, a instancias por el entusiasmo de José Gil Fortul.

Y se juega la PUL, que era la práctica que trajo a Venezuela. Hay métodos desde Puerto Rico, donde él había experimentado con esta práctica, y las crónicas de la época señalan que fue un éxito, las PUL.

Pero lo cierto es que al año siguiente, en 1914, no se jugó. Si fue un éxito y no se jugó el año siguiente, ¿qué ha podido ocurrir? Pareciera que hubo problemas para su instrumentación. Se va a jugar de nuevo en la temporada 1920-1921, pero en esa oportunidad se van a crear fricciones entre la administración del hipódromo y las empresas que articulaba esta actividad. Y esa tensión se va a resolver cuando la Administración de Hipódromos Nacional asume la organización de las apuestas.

En esta primera etapa, de la que venimos hablando, 1908-1914, los ejemplares más destacados fueron Paso Doble, Tacarigua III, Fiel y Carabinero. También se hizo evidente en esa primera etapa que el principal propietario de caballos era el general Gómez. De su cuadra formaban parte criollos y pura sangre, destacándose como dijimos la criolla Tacarigua III.

Por otra parte, todo lo que hemos indagado acerca de la suspensión de las carreras señala que la causa fue la interrupción, que la causa fue la Primera Guerra Mundial. Pero la verdad es que no nos resulta convincente, pero no encontramos otra causa que haya sido invocada. Pareciera que incidió el hecho de que mandó a construir un hipódromo en Maracay, en 1913.

Hoy en día está el Museo de la Aviación allí y pareciera que él pensó que podía llevarse la afición hípica a Maracay, y esto no fue así. De modo que si pensó que construyendo el hipódromo en Maracay se iban los hípicos de Caracas para allá, pues eso no ocurrió.

Sin embargo, es una buena explicación de por qué cierra sus puertas el hipódromo de El Paraíso en 1914 y vuelve a abrirlas en 1921, cuando se inicia la segunda etapa del hipódromo, esa que va desde el 21 al 28.

Esa reapertura va a ocurrir en diciembre de 1920, cuando se inaugura la temporada que va a concluir en 1921. Para entonces el general Gómez había entusiasmado a sus allegados con el nuevo respaldo que le daba al hipismo. De hecho, la nueva junta directiva del Hipódromo Nacional la presidía el médico que le trataba su afección prostática, el doctor Adolfo Bueno, y la reinauguración trajo consigo la construcción de una tribuna más pequeña a la izquierda de la gran tribuna de Sabana Grande con miras a darle más espacio a los aficionados. Y la afición de los Gómez iba en ascenso.

Sus hijos Gonzalo y José Vicente se habían sumado al gusto por la hípica y desde entonces y hasta el final de esta etapa en 1928, todas las juntas directivas estuvieron presididas por un presidente honorario, el Benemérito Juan Vicente Gómez.

El clásico Presidente de la República de la temporada 1921-1922 lo disputaron el entonces muy famoso Benzoleo y el no menos célebre San Gabriel, y el premio aportado por Gómez alcanzaba una cifra astronómica para la época, eran 10.000 bolívares. La prueba de los 2.400 metros la ganó San Gabriel montado por Ángel Cordero. No obstante la derrota de Benzoleo, este fue el primer campeón pura sangre nacido en el país y tiene un punto importante: es el primer campeón pura sangre que nace en Venezuela, pertenecía al general Félix Galavís.

Y nótese que es a partir de estos años cuando comienzan a señalar con nombre y apellido al jinete, una práctica que durante la primera etapa no era frecuente. Esto lo tomamos como una señal de avance profesional en la hípica venezolana.

En la temporada 1923-1924 se destaca particularmente Cónsul, el ganador del clásico Presidente de la República, montado por Ángel Cordero y propiedad del hermano del general Gómez, Juancho, quien un tiempo después es asesinado en el Palacio de Miraflores. Y en la temporada 1924-25 se instituyen dos clásicos más, el del Ejército, que tiempo después comenzó a denominarse Fuerzas Armadas, y la Copa Hipódromo Nacional.

Y estos clásicos los ganan Bandolero, Perfiles, Irritatlán. El registro de las temporadas 1926-1927 y la del 1928 arrojan datos siempre favorables a los caballos de la familia Gómez, simplemente porque la mayoría de los ejemplares eran suyos. De hecho, Florencio y su hermano José Vicente Gómez fueron los primeros propietarios de un haras moderno en Venezuela que se montó con todas las indicaciones científicas de la época.

Hay que señalar también que el general Galavís tenía buen conjunto de caballos y estos ganaron no pocas carreras, de modo que no solo los Gómez sino los galavistas también.

Y en febrero de 1928 tiene lugar la Semana del Estudiante y la rebelión estudiantil que sacudió a Caracas. Más de la mitad de los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela fueron a parar a las mazmorras del Castillo de Puerto Cabello y esta vez la causa que apuntan los cronistas para explicar el cierre del hipódromo nacional era precisa. La rebelión estudiantil de 1928 no era compatible esta revuelta estudiantil y actividad hípica.

El general Gómez manda a cerrar el hipódromo. En la próxima parte del programa veremos qué ejemplares se destacarán en esta segunda etapa, que ya está concluyendo. Ya regresamos.

Estábamos en la segunda etapa del hipódromo de El Paraíso, de 1921 a 1928. En esa etapa se van a destacar, además de los ejemplares que señalamos antes, Guacaypuro, Trueno Sordo, Maraca y Tercero, Tocorón, Brown Prince, Diamante, 19, La Encantada. Y los jinetes que encabezaron las estadísticas de estos años, 1920-21 la encabezó Ángel Cordero, 21-22 Medardo Gutiérrez, 22-23 Juan Parra, 24-25 Medardo Gutiérrez de nuevo, 25-26 Ángel Cordero de nuevo, 26-27 Aranguís y 27-28 Cruz.

Y de estos años se señalan los hípicos, los que recuerdan y los cronistas señalaban a Cordero y a Parra como unos fenómenos o unos jinetes extraordinarios. Aunque no figuró encabezando las listas, también todos los cronistas señalan la destreza de Luis Monasterios, a quien se le consideraba excelente jinete, al igual que Domingo Ramos, Manuel Jiménez, Ramón Sánchez Dumeya, a quien apodaban Guarema, y Rafael Quiroga.

Entre los propietarios se destacaron, además de los hermanos Gómez, Celestino Martínez, Eloy Pérez, Fernando Talavera, Manuel Vicente Lander Gallegos, los hermanos Mancera y Nicolás de las Casas. Y llegamos entonces a la tercera etapa, última, del hipódromo de El Paraíso que va desde 1932-1959. Estuvo cerrado el hipódromo durante cuatro años, de 1928 a 1932.

Cuando comienza esta nueva etapa, los hijos del general Gómez, José Vicente y Florencio, ya son hombres más maduros y mayor también es su afición hípica. Y se suma a la afición hípica un yerno, el general Gómez, Roberto Santana Lamosas, casado con Belén Gómez Núñez, una hija del general, y de Dolores Amelia Núñez de Cáceres.

Y estos cuatro familiares, hermanos y cuñados, pues logran el respaldo al general Gómez y se inicia el trabajo de modernización del hipódromo de El Paraíso. Primero se amplía la longitud de la pista y pasa de 1.100 metros a 1.450. Luego, en 1933, le añaden 150 metros más y llegan hasta los 1.600 m. Hasta ahí llegó la ampliación porque el tamaño del terreno no daba para más.

Estas ampliaciones fueron coordinadas por el ingeniero Cipriano Jiménez Macías y las ampliaciones se hicieron hacia el oeste de la pista. Es decir, hoy en día por allí pasa el Distribuidor La Araña, ahí está el Colegio de Abogados del Distrito Federal. Fueron las ampliaciones. Se le hicieron trabajos de drenaje a la pista y se trajo arena de río cernida, esto es importante porque por primera vez la pista no va a tener piedras. Es decir, las carreras van a ocurrir solo sobre arena dispuesta para tal fin.

Se construye además un pequeño edificio de dos pisos en frente a la llegada. ¿Para qué? En el piso de arriba están los comisarios y en el de abajo están los jinetes. Allí mismo está el cuarto revelado de las fotografías que se tomaban en línea de llegada. Y quedaba una gran expectación a toda la situación porque cuando era muy pareja había que esperar la fotografía, de allí la denominación que se popularizó, un final de fotografía, que se aplica a muchas otras cosas en la vida caraqueña y venezolana.

Estas mejoras del hipódromo nacional las va a adelantar la nueva junta directiva designada por el general Gómez para el período 32-33. La junta la preside su yerno, Santana Lamosas, y formada en parte de la junta John Boulton, Alcides Ayala, Luis Vamón de Santana, José María Herrera Mendoza, Fernando Talavera, Miguel González Rincones y A. H. Cipriani.

El general Gómez designa una junta directiva distinta para cada temporada y bueno, ya después de su muerte en 1935, su familia, como sabemos, se tiene que ir al exilio, van a regresar unos cuantos años después. Y el sucesor del presidente general Eleazar López Contreras elige una nueva junta directiva a partir de 1936 y a partir de entonces la familia Gómez deja de ser el centro del hipismo en Venezuela.

La temporada 35-36 la preside una junta directiva encabezada por Juan Vicente Gómez hijo, Felipe Casanova Sanabria, Alfredo Travieso, Pagul, Rafael Izaba Núñez, Carlos Brown, Tito Gutiérrez Alfaro y Francisco Brangier, y estas van a ser las tres últimas temporadas gomecistas de la hípica venezolana. En esta temporada se entregan los premios Jockey Club, gobernador del Distrito Federal, presidente de la República y los caballos ganadores del mayor número de carreras fueron Kaiser y Aviador.

Ambos caballos eran de Juan Vicente Gómez hijo. También destacan El Torbes, Sirugía, Petirrojo, Lanza Libre y Santa Rita. Y en la temporada de 1933 se inaugura el juego de la Mutual. Entonces es presidente del Jockey Club Santana Lamosas. En la temporada siguiente la nómina de ganadores cambia y pasa a encabezarla el ejemplar Junín de Leopoldo Brangé.

Y en la temporada 35-36 observamos un incremento de los premios, pues se suman a los anteriores el del Ministerio de Salubridad y Agricultura y Cría, que era como se llamaba, el del Ejército y el premio de los propietarios. Entonces va a ser Caldereta, del sindicato Los Huracanes, la yegua de mayor cantidad de carreras ganadas en esta temporada.

Por cierto, para esta temporada ya se contaba con varios jinetes extranjeros. Estaban Rafael Quiroga y Amador Varela, del Perú, Ebe Abulí, de Francia, Julián Cadores y Ashley, de Trinidad, Ramón Sánchez Dumay, de Puerto Rico.

Y los venezolanos descollantes entonces eran Juan Parra, Luis Monasterios, Medardo Gutiérrez, Pedro Emilio Yumar y Ollumar, muy conocido, y Manuel Jiménez, entre otros. En esta temporada de 1935 se construyó una pequeña caseta para las transmisiones radiales, esto va a ser muy importante en la popularización del hipismo en Venezuela.

Como sabemos, la radio había comenzado entre 1930 y 1931 cuando se masifica. Y vamos a tener que los primeros narradores hípicos en el hipódromo de El Paraíso, por obra de la radio, fueron Esteban Ballesté y el argentino Luis Plácido Pizzarello. En esa época se les hizo una cabina especial para ellos. También se cercó el recinto de ganadores y se hizo un paddock para encillar y montar los caballos antes de la entrada a la pista. También de esta época es la construcción de las caballerizas.

Eran cinco galpones con techos a dos aguas y 57 espacios, boxes los llamaban. Y fueron estas las caballerizas con las que contó el hipódromo nacional hasta 1941, cuando se levanta otras caballerizas, se suman, dado el crecimiento de la afición hípica. Y como los aduladores no faltan nunca, entre el paddock y la avenida Carabobo le van a construir al general Gómez una gallera que se comunicaba con el hipódromo y con la avenida.

Además se construyó la tribuna presidencial para que en ella estuvieran el general Gómez, su familia y sus seguidores. Y al lado se techa un espacio para que lo ocupara la banda marcial que le rendía honores al general cuando entraba y salía del hipódromo. Cuantas veces entraba y salía se tocaba algo, algo que tocaba la banda, y a la izquierda de la tribuna presidencial se construye una tribuna más grande que la que se trajo de Sabana Grande, que ya le quedaba pequeña, la fanaticada, esa es la verdad.

Luego se levantó el pabellón del hipódromo nacional que quedaba en su frente hacia la avenida Carabobo y era la entrada general al recinto. Este pabellón contaba con un patio de mosaicos y árboles, con corredores techados y una fuente de soda a donde se dirigía caminando el general Gómez después de las carreras a mezclarse con la élite que frecuentaba el lugar. Una vez que se sentaba el general Gómez se escuchaba música bailable, los asistentes echaban un pie, que era como se llamaba, al son de las melodías de la época.

Aparte de las tribunas destinadas a esta élite cercana al general Gómez, el público se establecía en el llamado Campo General. En la parte anterior del programa listamos las construcciones modernizadoras que se le hicieron al hipódromo a partir del cierre de 1928 y antes de la reapertura de 1932. Pareciera que se aprovechó la circunstancia para modernizar al hipódromo.

La circunstancia política, quiero decir, porque si el hipódromo estuviese en marcha, funcionando, hubiese sido muy difícil hacer lo que hicieron: ampliación de la pista, construcción de nuevas tribunas, etcétera. De modo que no hay mal por bien no venga y bueno, el hecho de haber cerrado el hipódromo trajo como consecuencia las posibilidades de modernizarlo. Y ya después de la muerte del general Gómez cesa la preeminencia hípica de su familia.

Voy a citarles un párrafo de Luis Morales Balestraci en relación con el ambiente hípico y los Gómez, dice Morales Balestraci: "Los jinetes y entrenadores que trabajaban con ellos se sentían apoyados y cometían muchos abusos los cuales no eran castigados. En cambio, los de las otras cuadras sufrían por cualquier tontería, el peso de la ley y actuaban siempre con mucho temor. Muchos comisarios y jueces hípicos fueron destituidos por no estar la familia de acuerdo con sus decisiones cuando perjudicaba sus intereses". Lo mismo de siempre, abusos al menos los que anota Morales Balestraci.

Y bien, muerto el general Gómez el 17 de diciembre de 1935, la suerte del hipismo en Venezuela cambia totalmente ya que había muerto su principal benefactor. Sin embargo, la actividad hípica no desaparece durante los gobiernos de Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita. Por lo contrario, después de superar el trauma de la desaparición física del general Gómez y el extrañamiento del país de toda su familia, los hípicos avanzaron decididamente.

No fue menor el cambio si tomamos en cuenta que la totalidad de los caballos que corría el hipódromo nacional pertenecían a las familias Gómez o gente cercana a su gobierno o integrantes de sus gobiernos, de modo que no se exagera al afirmar que es el deporte predilecto del gomecismo. Sin embargo, los aficionados que no participaban del régimen, pero tampoco lo enfrentaron, fueron los propietarios de caballos que pasaron de una etapa a otra. Eran pocos, pero fueron los que mantuvieron con vida la hípica después de que los Gómez y sus allegados se fueron al exilio y que vendieran la mayoría de sus caballos.

A Juan Vicente Gómez Núñez lo sustituye en la presidencia del Hipódromo Nacional Carlos Brown. Hasta Eleazar López Contreras designa una nueva junta directiva, y eso es lo que hace en 1936.

Y designa como presidente a Jesús Corao. Fue un hombre muy importante para el deporte en Venezuela, no solo para la hípica sino para el béisbol. Manuel Aspúrua va a estar en la vicepresidencia, de la familia Aspúrua, va a ser muy importante del desarrollo de la hípica en los años que vienen. Rafael Ruyero en la secretaría, Fernando Mitaine en la tesorería, y como vocales estaban Juan Carmona, Carol Eño, Luis Enrique Berner, Fernando Talaverra, Andrés Carvallo y Alberto Winkelman.

Y la sola presidencia de Corao fue un mensaje importante que envió el general López Contreras, ya que se trataba de un deportista y dirigente deportivo, un amante de los deportes, fuera de toda sospecha. Jesús Corao fue un hombre muy querido, se consigue su biografía escrita por Carlos Alarico Gómez, un estupendo trabajo del profesor Carlos Alarico.

Igualmente la presencia de Aspúrua, ya que este va a ser un puntal en la hípica y hasta hace muy pocos años como creador de caballos. Lo mismo pasa con Carmona, cuya pasión hípica era por todos conocida y la heredaron sus hijos y sus nietos. De modo que se iniciaba otra época en la hípica venezolana como ocurrió en todas las áreas de la actividad nacional con la presidencia López Contreras, que representó una renovación del país en casi todas sus esferas.

En nuestro próximo programa continuaremos ya con esta temporada de 1936-1937, el general López Contreras al mando del país, un cambio forzoso en toda la hípica nacional en razón del exilio y el abandono de la familia Gómez, que era una familia que sustentaba este deporte hasta ese momento. Habla para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompaña en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho.

Y a mí me consiguen en mi correo electrónico, rafaelarraiz@hotmail.com, y en Twitter, arroba Rafael Arraiz. De modo que en nuestro próximo programa, que sería el cuarto, continuaremos con esta historia de la hípica en Venezuela, uno de los deportes más populares de toda nuestra historia y que se imbrica apasionantemente con la vida política y económica del país.

Hasta nuestro próximo encuentro

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