Historia de la Ganadería en Venezuela. Capítulo 3
Un revisión del devenir ganadero nacional
Transcripción
En las provincias de la futura República de Venezuela, Olavarriaga hace un inventario con datos bastante precisos, en unos casos estimativos y en otros, de la producción de la Venezuela de aquel entonces, que dio pie a que el rey de España, sobre la base del propósito de Felipe de Aguirre, creara la Compañía Guipuzcoana. Una compañía, una sociedad entre la Corona española y los vizcaínos, los vascos, a partir de 1728. Las razones para la creación de la Compañía Guipuzcoana son varias, son varios factores que conducen a esto.
Una: España, como dijimos también en el programa anterior, viene saliendo de la Guerra de Sucesión y no tiene posibilidades no solo de ejercer la vigilancia naval de sus territorios en Venezuela, sino tampoco tiene la posibilidad del comercio. Y ese comercio de manera supletoria lo han venido haciendo los franceses y los ingleses, pero la guerra ya ha pasado, de modo que los franceses y los ingleses deben abandonar esa práctica. Lo que pretende el rey es que eso esté en manos de su Corona, pero no tiene cómo hacerlo por la situación precaria de las arcas de la corona en aquel entonces.
Es porque escucha las proposiciones de los vascos y de la creación de la Compañía Guipuzcoana que ofrecen los vascos. El corso marítimo era como se llamaba propiamente la vigilancia de las costas que evitara el contrabando, que era muy alto. El contrabando sobre todo hecho por los holandeses, ingleses y franceses teniendo a Curazao como una base de operaciones importante.
El otro motivo es que el fruto más apetecido de Venezuela en aquel entonces era el cacao y el cacao se estaba desviando en su mayoría a Nueva España, que era como se conocía a México. Y las Cortes europeas, las Cortes españolas, el rey en persona quería que llegasen mayores cantidades del cacao a la península ibérica. Es por eso que se juntan el hambre con las ganas de comer y los vascos ofrecen este servicio a cambio de que la Corona le entregue el monopolio comercial de Venezuela, es decir, todo lo que se produce en Venezuela lo exporta, lo conduce la Compañía Guipuzcoana a España, y los productos importados que requieran las provincias los trae la Compañía Guipuzcoana también.
Un monopolio comercial que, a su vez, perseguiría a los contrabandistas en particular, como les dije antes, los holandeses y los ingleses. De modo que así es como comienza a funcionar la Compañía Guipuzcoana, que va a ocupar buena parte del siglo XVIII. Ahora, ¿en relación con las ganaderías qué tiene esto que ver?
Bueno, el fruto principal que la Compañía Guipuzcoana va a exportar, y de manera ascendente todos estos años entre 1728 y 1781-84, fecha de extinción de la compañía, es el cacao. No los cueros. De hecho, los cueros pasan a un lugar en los rubros de exportación más que secundario, bajan mucho en relación con la centuria anterior cuando vimos que el principal producto de importación de estas provincias eran los cueros.
Esto, ¿por qué ocurre? No porque se deje producir la curtiembre en Venezuela, sino por el ascenso sostenido del cacao, porque además la Compañía Guipuzcoana tenía un sistema de financiamiento de las cosechas que era favorable para los agricultores y, además, trajo a mucha gente de la provincia vizcaína a vivir en Venezuela y a cultivar la tierra siempre en función del cacao, que era el fruto príncipe de aquel tiempo. De modo que la Compañía Guipuzcoana, en términos políticos, por otra parte, los juicios son muy diversos.
Lo que sí es cierto es que produce un malestar particular en los criollos de la tenencia de la tierra que se habían acostumbrado a comerciar libremente o subrepticiamente con México y ahora tenían una situación que los desmejoraba muchísimo. En relación con esta nueva situación que plantea la Compañía Guipuzcoana en cuanto a los criollos, Roland Hossie y su estudio sobre la Compañía Guipuzcoana dice lo siguiente, y vale la pena que lo refiramos. Dice:
"La Compañía de Caracas frecuentemente fue culpable de dirigir su monopolio en perjuicio de la colectividad, culpable por su intervención en el comercio legal de sus competidores y merece reproches por su política de precios; ciertamente, algunas veces creó escasez de mercancías y falta de mercado para los productos de Venezuela. Con frecuencia sus agentes fueron hombres dominantes, bruscos y sin tacto. Los ministros reales, con algunas excepciones, fueron criaturas suyas, pero la compañía hubiera sido odiada igualmente si no hubiera tenido nada de esto. Los venezolanos vieron su mayor pecado en su oposición al comercio de contrabando".
Por supuesto, porque esto estaba perjudicando a los criollos; la oposición de la Guipuzcoana al comercio que lo favorecía mucho por sus niveles de ventas y exportación eran muy favorables para sus intereses. Pero esto no señala que unos eran los intereses de los criollos y otros eran los intereses de la Corona española. Por eso este caso ejemplifica también cómo ese estamento, los criollos en Venezuela, va a ir creándose, fortaleciéndose y consolidándose en oposición a los intereses del rey en América.
Esto muchas veces dicho, no lo vuelvo a repetir. ¿Qué ocurrió con el ganado en estos tiempos de la Guipuzcoana? Pues, el número de cabezas de ganado fue creciendo. Pero no para la exportación y tampoco para la importación de los cueros, sino fue creciendo propiamente por un mercado interno que requería la carne y la leche y los productos derivados de la vaca que pudiesen extraerse, pero para el consumo interno.
Esto va a ser así a lo largo del siglo XVIII y vamos a observar un crecimiento del número de cabezas de ganado, mas no de la exportación de cueros, que como hemos dicho antes más bien decayó a lo largo de estos años. Por otra parte, los precios de exportación del cacao eran muy atractivos en cierto sentido; es decir, si bien los criollos tenían este malestar, el malestar no era tan grande como para que abandonaran el cultivo de cacao y se dedicaran al ganado, a la exportación de cueros. Seguía siendo mucho más rendidor económicamente el cacao que la exportación de cuero, y eso se sostuvo y fue creciendo.
Como les decía antes, el número de exportaciones del cacao, de quintales de cacao o la medida que se utiliza en aquel entonces, en paralelo con esto que les estoy refiriendo, también ocurre que el régimen de comercio libre que instituyen los Borbones en América comienza a operar en 1765, menos para las provincias de Venezuela, Cumaná, Guayana y Maracaibo, porque allí está la Compañía Guipuzcoana. Y el comercio libre es exactamente lo contrario del monopolio comercial que el rey le ha entregado a los vizcaínos.
Va a ser, a partir de 1789, ya desaparecida la Compañía Guipuzcoana, cuando la Corona establezca el libre comercio en estas provincias que les he referido. Por supuesto, no estamos hablando del libre comercio entre estas provincias y cualquier otro imperio del mundo; estamos hablando de libre comercio entre las propias provincias españolas en América y, por supuesto, con la península ibérica. Por otra parte, también estos son los años en que se crea la Intendencia, una institución borbónica típica, en 1776.
La creación de la Intendencia conduce a que Maracaibo pase a formar parte del mismo conjunto jurídico que Venezuela, Cumaná, Guayana, Margarita y Trinidad. Es decir, la Intendencia separa a Maracaibo del virreinato de Santa Fe de Bogotá, que le quedaba muy lejos, y se va pues configurando, como hemos dicho, la Capitanía General de Venezuela, que finalmente va a ocurrir al año siguiente, en 1777.
Allí va a haber un personaje importante en todo este proceso que es José de Ávalos. De acuerdo con lo que observa en la realidad de su tiempo, se convierte en un adversario importante de la Compañía Guipuzcoana y sus informes son esenciales para que la Corona española tome la decisión de desaparición de la compañía. Ávalos consideraba que ya no cumplía los cometidos que se había trazado en un comienzo y comenzaban a atentar contra los intereses propiamente de la Corona.
La otra institución que se va a crear en estos tiempos es en 1793 y nos referimos al Real Consulado. El Real Consulado, junto con el Cabildo, van a ser las dos instituciones donde hagan vida los criollos. Es decir, donde sus temas fiscales, tributarios, administrativos, de construcción de infraestructura, van a ser ventilados tanto en el cabildo históricamente, incluso los 300 años anteriores, y ahora en el Real Consulado también van a ser ventilados estos temas que son de interés particular del estamento de los criollos que van a ser los protagonistas en los primeros tiempos de la independencia de las provincias españolas en América.
Va a ser entonces el Consulado, como les dije antes, junto con el Cabildo, las instancias donde estos futuros republicanos ensayen un gobierno colectivo. Ese es el panorama del siglo XVIII: la Compañía Guipuzcoana y el poco crecimiento de exportación de ganado y de cuero en Venezuela. En la próxima parte del programa continuaremos abundando en datos sobre este período. Ya regresamos.
Decíamos en la parte anterior del programa que abundaríamos en datos precisos sobre la situación de la ganadería en el siglo XVIII. El obispo Mariano Martí, en su viaje entre 1771 y 1784, visita 207 pueblos o curatos, que era como también se les llamaba, y él encuentra que en su informe refiere que de esos 207 pueblos en 44 había ganado vacuno. Si observamos la proporción no es demasiado grande, estamos hablando de menos del 25%.
Refiere que en la mayoría no había ganado o solo tenían ganado caballar o mular, pero no ganado vacuno. Este es un dato interesante, de modo que allí estaba claro que la ganadería durante el siglo XVIII no había prosperado tanto como lo había hecho el cultivo del cacao, como referimos antes. Los estudios del profesor Víctor López, con los que hemos venido trabajando, dicen en aquel momento en el que estamos refiriendo, a finales de siglo XVIII, en Venezuela moraban alrededor de 750 mil personas.
Estos estudios son bastante serios, pero como sabemos no había censo científico como los hay hoy, que la aproximación al número exacto de habitantes es mucho más precisa en aquel tiempo. Pero bueno, el dato es valioso conocer 750 mil personas. Esto porque nos interesa, porque de esas 750 mil personas, 675.000, es decir el 90%, eran población rural y población urbana apenas del 10 por ciento, que sumaban 75.000 personas.
Esto va a ir cambiando lentamente a lo largo del siglo XIX hasta que cambia mucho más intensivamente a lo largo del siglo XX como consecuencia, por supuesto, de la explotación petrolera. Al día de hoy se estima que el 86% de la población venezolana vive en ciudades y pueblos, mientras apenas el 14 por ciento vive en el campo dedicado a tareas del campo. Es una proporción que se invirtió completamente a lo largo de un siglo y, a los efectos de lo que estamos viendo, pues nos interesa particularmente el siglo XVIII y señalar que el 90% de la población era rural.
De modo que esa población estaba dedicada a la agricultura y a la ganadería en una menor proporción, como hemos venido diciendo. El barón de Humboldt, por otra parte, en su libro Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, tiene un párrafo muy interesante donde él refiere lo siguiente. Dice Humboldt:
"El puerto de Barcelona, cuyo nombre apenas se encuentra en nuestros mapas, se refiere a Barcelona, Puerto La Cruz, estado de Anzoátegui hoy en día. Hace activísimo comercio desde el año 1795; por este puerto salen en gran parte los productos de las grandes estepas que se extienden desde la falda meridional de la serranía costanera hasta el Orinoco, las cuales abundan en ganados de toda especie, así como en las Pampas de Buenos Aires. La industria mercantil de estas comarcas está basada en la necesidad que tienen las grandes y pequeñas Antillas de carne salada, de reses, mulas y caballos".
Este párrafo desmiente lo que hemos venido diciendo, no, pero sí abre una ventana que no estaba advertida. Es un enclave en Oriente desde donde salen exportaciones de carne salada, reses, mulas y caballos traídas hasta Barcelona desde los llanos hacia las Antillas. Es un comercio de gran magnitud, no lo creemos, pero a Humboldt le sorprende porque lo ve o presencia la faena en el puerto de Barcelona y lo registra.
También tomemos en cuenta que cuando Humboldt pasa por Venezuela estamos en el año 1800, es decir ya hacia finales del siglo XVIII la situación venezolana ha ido ya cambiando, no es lo mismo que a mediados del siglo XVIII. Y si bien el cacao sigue siendo el rey de los productos de exportación, es evidente que el ganado ha crecido en grandes cantidades y como refiere Humboldt se exporta ganado en pie. A su vez se exporta ganado mular y caballar, o sea que ese es un punto bien interesante.
Humboldt estima la población de Venezuela, en suma 780 mil almas, 780 mil personas, un número muy parecido al del profesor López. El otro dato muy interesante es la relación de Agustín Marón, que se llama La Relación Histórica Geográfica del médico Agustín Marón, es de 1775. Es una relación valiosísima porque informa mucho sobre la vida y la situación de Venezuela para el momento en que él le escribe, y allí dice él algo que es un dato precioso.
"En la inteligencia de todas las personas de esta provincia sin distinción de edad ni sexo, comen en carne lo menos tres veces al día. Así por la costumbre como por valer barata. 1775".
Si bien no es un producto de exportación evidente, con lo que dice Marón queda que el ganado forma parte de la dieta diaria en tal cantidad que él refiere que el venezolano lo incluye en las tres comidas diarias, el desayuno, el almuerzo y la cena. Lo que es un dato interesantísimo y precioso y confirma el hecho del mercado interno venezolano para la ganadería. Fue creciendo sostenidamente a lo largo de todo el siglo XVIII.
Lo que ocurre es que nosotros, la fuente con la que trabajamos son los registros de exportación y ahí no va a aparecer sino la ganadería menguando y el cacao creciendo, pero estos informes de los viajeros apuntan otra realidad que es lo que les hace tan interesante. Ya no un viajero, sino un hombre de nuestro tiempo, el gran historiador inglés John Lynch, en su libro Las Revoluciones Hispanoamericanas, 1808-1826, hace un retrato numérico de la Venezuela de 1800 y se basa en las cifras de Humboldt y en estudios posteriores de otro gran hispanoamericanista que es el profesor John Lombardi, norteamericano.
Dice entonces John Lynch, refiriéndose a la Venezuela de 1800: "Hacia 1800 la población total era de 780 mil habitantes", está basado sin duda en lo que dijimos antes de Humboldt. De los cuales aproximadamente el 60% vivían en el Obispado de Caracas, se refiere a la provincia de Venezuela. Allí, de un total de 427.205, los blancos sumaban 108.920, lo que equivale al 25,5%.
Y la inmensa mayoría eran criollos, dato precioso. La mayor parte de la población la formaban negros y pardos, que juntos representaban el 61,3% del total. Los pardos se cifraban en 163.275, es decir el 38,2%, y los negros libres en 34.463, el 8%. Había 64.462 esclavos, el 15%.
Aunque su concentración era mayor en la región costera, donde los esclavos llegaban a ser el 26,2% de la población. Este es el mapa demográfico poblacional que refiere Lynch, basado en Humboldt y en Lombardi. Y si las observaciones que hace Marón sobre la gente que observa en este territorio, que come carne tres veces al día, pues nosotros inferimos, refiriendo en primer momento a los blancos criollos, pero también a esa mayoría del 61,3 por ciento formada por los africanos y los pardos o los afrodescendientes y los pardos, que es como hoy en día se refiere.
Bueno, este es un momento interesante: estamos ya a finales del siglo XVIII y vamos a entrar muy pronto en el siglo XIX y en las guerras de independencia, donde el papel de la ganadería va a ser muy importante como veremos de inmediato. Lo primero que hay que decir es que estas cifras del siglo XVIII, en cuanto a la ganadería, cuando uno las contrasta con las cifras posteriores a la guerra de la independencia, el descenso en el número de cabezas de ganado es notable.
Por ejemplo, en el estudio de la profesora Tarsila Briseño de Bermúdez, la profesora logra estructurar un cuadro de acuerdo con distintas fuentes numéricas que nos merece toda confianza y allí se establece que en el año 1804 en Venezuela vivían alrededor de 1.200.000 cabezas de ganado. En 1823 en Venezuela hay 256 mil cabezas de ganado. Es decir, en el período de la guerra se han perdido un millón de cabezas de ganado entre el registro de 1804 y 1823.
La guerra fue para las ganaderías y para muchísimas actividades del hombre económico, como todos sabemos, un verdadero desastre y aquí, en estas cifras, se revela muy claramente. No obstante, también hay que señalar que para los ejércitos venezolanos, los ejércitos patriotas republicanos, fue una gran ventaja la ganadería. También fue una gran ventaja para el papel principal que va a tener durante todo este proceso el general José Antonio Páez, que era dueño y señor de los llanos venezolanos donde pastaban, vivían la mayoría de las reses y las cabezas de ganado venezolanas que se utilizaron para alimentar a los ejércitos.
Pero este y otros temas los vamos a ver en la próxima parte del programa. Ya regresamos.
Como decíamos en la parte anterior del programa, nadie exagera al afirmar que el ganado fue el alimento principal de los ejércitos patriotas y en buena parte la llave de ese ganado la va a tener José Antonio Páez. Esto es importante para entender las relaciones entre Bolívar y Páez y la constatación numérica de esto que estamos diciendo está en este censo de la profesora Briseño de Bermúdez. Fíjense cómo va el censo del año 1804: un millón 200 mil cabezas de ganado cae, como les dije, en 1823 a 256 mil, pero ya en 1828 se registran 956.000 cabezas de ganado y se cuatriplican apenas cinco años, pero claro, ha desaparecido la guerra.
Y en 1839, 11 años después, ella contabiliza 2.086.724 cabezas de ganado. Luego, cuando vuelve a contabilizar en 1873, hay una caída importante a 1.389.802. ¿Por qué? Por la Guerra Federal o la Guerra de los Cinco Años, como también se le llamó. Las guerras son unas calamidades absolutas por donde se le vea; en 1876 ya hay una recuperación a 2.158.267, en 1883 el crecimiento ha sido importante a 2.926.000 y 10 años después hay un descenso: en 1894 hay 2.351.000 y termina el siglo en 1899 con dos millones de cabezas de ganado.
Con estos estudios que hemos referido, en estos años durante la guerra, el ganado es tan grande que Bolívar se ve en la obligación, como presidente de la República de Colombia, a la que Venezuela pertenecía como un departamento, a dictar un decreto el 10 de julio de 1824 ordenando el cese de la exportación de vacas y yeguas. Lo que se buscaba es que no se exportaran vientres y también firma otro decreto en Coro, la última visita que hizo a Venezuela. Esto fue el 20 de diciembre de 1826.
Él estaba, por supuesto, buena parte del año siguiente en 1827 en Caracas, pero se detiene en Coro en su viaje de Bogotá a Caracas y allí dice él de su puño y letra: "Considerando que nuestra agricultura no puede reponerse de los atrasos en que se halla, por la escasez de ganado que dejó la guerra, ha aumentado con la extracción de los que quedaban y que no solo se carece del medio de llevar los frutos al mercado sino aún de los de elaborar las tierras. Asimismo, es forzoso aumentar los que son necesarios a nuestra propia defensa".
Ahí está muy claro el Libertador en la necesidad de preservar los vientres y de reponer el número de cabezas del ganado que se ha perdido a lo largo de la Guerra de la Independencia. La merma del ganado es por varias causas, al menos se advierten unas cuatro causas o consecuencias. Las reses se sacrificaban para alimentar el ejército en un número significativo, esto está clarísimo. También ocurre que los peones de las haciendas de los hatos ingresaban como soldados a las Fuerzas Armadas y abandonaban sus tareas con ganado.
Quedando los potreros abandonados, las reses se hacían cimarronas, realengas y se perdía propiamente la faena lechera o cárnica, de modo que el abandono de las reses porque los peones se iban a guerra es un factor importante. Otro factor son los episodios trágicos de 1814 cuando la mayoría de las familias del centro del país emigran a Oriente, huyéndole a las barbaridades de José Tomás Boves y al huir abandonan los potreros y el ganado, y pues allí se produce una pérdida considerable. Otra circunstancia es que, una vez que se abandonan en los potreros los hatos por estas circunstancias que les he referido, comienza lo que puede llamarse el placer de los cuatreros.
Que eran aquellos bandidos, por llamarlos de alguna manera, y tomaban cualquier res que encontraban por el camino y la descueraban a su antojo, sin ninguna técnica, ni ningún orden, sino que era verdaderamente un procedimiento salvaje. Esto conducía, a su vez, a que las reses, huyéndole a los cuatreros, se internaran cada vez más en el follaje, la naturaleza, y fuese ya después muy difícil recuperarlas. Por cierto, la práctica de los cuatreros no nace en Venezuela con la Guerra de la Independencia; lo que ocurre es que con este abandono de los hatos y las haciendas se potencia.
François de Pons, en su libro Viaje a la parte oriental de Tierra Firme en América Meridional, este francés pasa por aquí entre 1801 y 1804, más que pasa vive, porque son tres años, y deja escrito en su libro lo siguiente, que nos interesa referir en este momento. Dice de Pons: "Como el valor de los cueros, aunque pequeño, era seguro, hubo que matar sus reses para aprovechar solo el cuero y el cebo. Este oficio destructor se encomendó a una docena de hombres a caballo armados de lanza; vacas, terneras, todo cuanto alcanzaban caía bajo el hierro matador.
El resto del ganado huyó a bosques impenetrables donde el terror todavía retiene una gran parte. Esta obra impuesta por la necesidad cesó con ella; los criadores pensaron muy pronto en reparar el estrago de la desesperación, pero este funesto ejemplo dio a bandidos propensos al crimen la idea de hacerse una profesión del ganado para sacar de él los cueros. Muy pronto las llanuras se infectaron con estos hombres que viven solo para desgracia de la sociedad; dondequiera se hallarán reses despellejadas abandonadas a la voracidad de las aves de presa".
Esto lo está refiriendo de Pons en 1801 y 1804. De modo que la práctica nefasta de los cuatreros que descuartizaban a las reses para hacerse de los cueros sin ningún método, sin ninguna ciencia, era anterior a la Guerra de la Independencia, pero la guerra lo que trae es el abandono de los hatos y deja de manos libres a la práctica de los cuatreros, como le refiere de Pons.
Lo otro es que la cuarta consecuencia que me faltaba enumerar fue el hostigamiento permanente de los ejércitos patriotas a las misiones afectas al rey. Y estas misiones frente al ejército patriota, pues abandonaban el ámbito de las misiones y la ganadería quedaba de la mano de Dios. Estamos hablando de misiones capuchinas o jesuitas en el sur de Venezuela, que algunas de ellas eran en su mayoría afectas a la Corona española y, ante el hostigamiento de los ejércitos patriotas, pues huían para preservar sus vidas abandonando el ganado, con el mismo efecto que se produjo por el abandono que referimos momentos antes.
Vamos a tener en 1891 la publicación del Boletín de la Riqueza Pública de los Estados Unidos de Venezuela, recordemos que así se llamaba la República después del triunfo de los federales en la Guerra Federal, cuando Venezuela pasó a llamarse Estados Unidos de Venezuela. Esto lo va a modificar Pérez Jiménez en la década de los años 50.
Las exportaciones que se registran allí son muy significativas en este boletín del siglo XIX. Estamos hablando de exportaciones de cabezas de ganado, no de cueros. En el bienio 1830-1831, 1825, esto va a ir creciendo hasta que en 1845-46 se exportan 16.127 cabezas de ganado. Son los años de la continuidad administrativa y económica entre el general Páez y el general Soublette, donde Venezuela experimentó un crecimiento económico sustancial en distintos rubros.
Aquí hay una prueba de ello y vamos a encontrar que el bienio 1850-51 ya ha descendido a 5.929 cabezas de ganado exportadas. Están gobernando José Tadeo Monagas o su hermano José Gregorio. Va a haber una recuperación hacia finales del siglo, en 1887-1888, cuando se exportan de nuevo 12.582 cabezas de ganado.
Los años de la Guerra Federal van a ser de exiguas exportaciones por razones conocidas, pues… La importancia de la ganadería venezolana durante la Guerra de la Independencia ha sido referida por muchos autores de su tiempo y estudiosos posteriores. Por cierto, Francisco de Paula Santander en su libro La Dictadura de Bolívar refiere lo siguiente: "La segunda", dice Santander, refiriéndose a los refugios de las fuerzas republicanas, "la segunda en contacto con los llanos de Apure donde los españoles habían experimentado varios desastres y provista de caballos y ganados ofrecía muchos medios de prolongar la guerra".
Se está refiriendo al enclave en los llanos de Apure que controló siempre el general Páez y fue un factor decisivo para la victoria en la Guerra de Independencia en Venezuela. Como les decíamos antes, Páez tenía el control de lo que pudiéramos llamar la despensa y la nevera porque es un hecho bastante bien comprobado que los ejércitos patriotas se alimentaban fundamentalmente de las reses que iban al final del ejército, se sacrificaban, daban alimento. También se salaban y se guardaban en las alforjas de manera que los soldados pudieran ir comiendo en cualquier momento sin que se necesitase acampar ya de noche para sacrificarla.
Pero no cabe duda de que ese fue el alimento principal del ejército patriota durante la guerra de independencia y una gran dificultad para los ejércitos españoles que no tenían el control de los llanos, que sí lo tenía el general Páez. En la última parte del programa continuaremos viendo estos episodios en el siglo XIX y la Guerra de Independencia. En la parte anterior del programa, referíamos el papel principal que va a tener el general Páez como dueño de la llave y de las neveras y despensas que nutrieron a los ejércitos.
En su autobiografía vamos a escoger un párrafo que habla de su particular interés por la conservación de la ganadería, dice el general Páez: "En medio de aquellos sucesos y a pesar de mi absoluta consagración a la guerra, nunca perdí de vista como punto de interés vital para el país la conservación de las crías de los ganados. Contraje todo mi celo y dicté además órdenes eficaces para que no se extinguieran y me lisonjeo de creer que a tales medidas se debe la existencia de un semillero de riqueza que, a pesar de la larga duración de la guerra y del consumo de los ejércitos beligerantes, terminó después por toda la República.
De Apure ha salido el principio en los hatos que hoy existen". Un párrafo muy, muy cristalino del general Páez. Es su autobiografía, por cierto, deliciosa de leer. También podemos señalar lo siguiente: los testimonios epistolares entre Bolívar y Páez son interesantes en relación con lo que estamos hablando.
Fíjense esta carta entre Bolívar y Páez, seis meses antes de 1821, de la Batalla de Carabobo. El Libertador le ordena al general Páez lo siguiente: "Enlace usted y encorrale 32 mil reses". El propósito de esta orden que recibe Páez de Simón Bolívar es el objeto del ejército que va a iniciar la campaña final, que concluye con la Batalla de Carabobo. La respuesta de Páez es toda una lección en conocimiento al medio y ganadería y en su fidelidad a las órdenes del Libertador.
Fíjense lo que el general Páez dice. "He visto en una carta, esta es su respuesta, resultan 32 mil reses. A estas agrego usted el duplo porque indispensablemente y tan cierto como dos son cuatro se han de morir la mitad. Es decir que he de coger 64.000 reses para cumplir su orden. Usted no está impuesto por mis informes que cada res necesita enlazarla y conducirla con inmenso trabajo, atarla a un palo y hacerle porción de cosas para reducirla.
Si acaso queda viva. ¡Cuánto me duele, general, que usted no crea mis informes! Cuando la verdad ha sido siempre mi guía. Yo estoy en el caso de decirle así, pues de lo contrario, usted no reputaría como fácil lo que resulta realmente imposible. ¿Dónde le parece que encontraré yo ese gran número de toros cuando están tan indómitos que andan como tigres por el monte? Sin duda, que echando por delante lo que se encuentre pronto saldríamos del empeño.
Pero más pronto saldríamos del ganado y la guerra porque concluido aquel, cesaba esta. Ahora usted mande ejecutar lo que guste, que yo no podré hacer más que reducirme a una vida desesperada. Reventaré trabajando como lo hago siempre, sin que me pese. Pasaré seis meses arrastrándome, pero después descansaré peleando porque más bien deseo dar 64 mil batallas que coger 64.000 toros".
Esta carta es muy simpática porque Páez le advierte al Libertador que si se requieren 32 mil, se necesitan 64; por lo general mueren la mitad en el trayecto o en el trato o en la búsqueda de enlazarlos y acorralarlos, como señala Páez. Yo creo que por supuesto las cifras estuvieron muy lejos de 64 y 32, pero no hay duda de que el general Páez recoge un número suficiente de reses para ese episodio bélico final que se corona en la Batalla de Carabobo.
No es necesario abundar en mayores pruebas en relación al papel esencial que juega la ganadería en la Guerra de Independencia. Simplemente añadamos lo que dice el Consulado de Caracas en sesión del 27 de mayo de 1816. Dice el Consulado: "Habrá perdido el país entre muertos, guerra y emigrados, sobre 80 a 100 mil individuos. Que todas las haciendas de la provincia se encuentran aniquiladas, en fin pobres y miserables, todo por los repetidos saqueos que han sufrido de unas y otras tropas".
Por su parte, el historiador británico John Lynch, que hemos citado antes, estima que el ganado se redujo a causa de la guerra de 4,5 millones de cabezas en 1812 a 256 mil en 1823. Sin llegar a descreer de las cifras de Lynch, la verdad es que las cifras anteriores eran menores a 4,5 millones de cabezas de ganado en 1812, pero en todo caso hubo una reducción sustancial, de eso no hay la menor duda.
¿Cuándo comienzan a recuperarse los rebaños? Pues a partir de 1821, ya como señalamos, la guerra terrestre desaparece. La última batalla, como sabemos, es la Batalla Naval del Lago de Maracaibo en 1823. Pero no es una batalla que requiera las cantidades de ganado y que requiera un ejército ecuestre e hipedestre como era el ejército patriota.
Las aventuras guerreras posteriores del Libertador, del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, y Juan José Flores en Ecuador, etcétera, no van a requerir del ganado venezolano sino el ganado de la zona en donde van a ocurrir estos episodios bélicos. Bueno, este es el comienzo del siglo XIX y la ganadería durante el período de la Guerra de la Independencia. En nuestro próximo programa seguiremos avanzando en la historia de la ganadería en el siglo XIX venezolano.
Esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompaña en la producción Merizosa, en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez, y Fernando Camacho. Me consiguen por correo electrónico en rafaelarays@hotmail.com, en Facebook y Twitter. Y la semana que viene continuamos con nuestra historia de la ganadería en Venezuela. Hasta pronto.