Historia de la Ganadería en Venezuela. Capítulo 2

Una revisión de la actividad ganadera desde sus inicios y hasta nuestros días

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Les habla Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. En el programa anterior comenzamos a hacer la relación de los hechos vinculados con el desarrollo de la ganadería en Venezuela. Entonces revisamos la instalación de los primeros hatos en la isla de Margarita, revisamos el primer hato americano que estuvo en La Española, hoy Santo Domingo y Haití. Hicimos una revisión del primer momento de la introducción del ganado español en América y cómo esos hatos fueron desarrollándose en América y en nuestro territorio, en particular en Venezuela.

En este segundo programa vamos a avanzar en este camino, ya no en el siglo XVI sino en el siglo XVII. Y lo primero que hay que señalar es que era evidente que el ganado en Venezuela constituía una empresa o fábrica o una tarea porque la exportación de cueros así lo indicaba. Este dato no tenía error alguno porque estos datos se obtenían de la contabilidad del puerto, las aduanas desde donde partían y entraban los productos a Venezuela. Y el primer producto de exportación en estos primeros años del siglo XVII van a ser los cueros, en segundo lugar va a figurar la harina y en tercer lugar el tabaco.

Esta relación va cambiando a lo largo del tiempo por motivos que veremos más adelante. Recordemos, no hay la menor duda acerca del hecho de que fue en Margarita donde se estableció el primer hato y desde allí se llevaba ganado a tierra firme, y luego fue un epicentro no solo urbanístico importante de El Tocuyo sino que también fue un epicentro ganadero.

A partir de allí salían las expediciones que fundaron muchas otras ciudades del centro occidente del país y también se inició un comercio a partir de ganado tocuyano. También es un hecho, no hemos señalado antes que fue San Sebastián de los Reyes, fundada en 1585, una suerte de bisagra o puente para que se formaran muchos hatos en los llanos venezolanos. San Sebastián de los Reyes está en un punto privilegiado y en aquel entonces era una ciudad importante para comunicar a los llanos despoblados y la región del centro del país. De allí que se diga que fue una suerte de bisagra entre el territorio de las inmediaciones caraqueñas y los llanos venezolanos. Para Bartolomé Tavera Costa incluso, el historiador, será en San Sebastián donde parten las primeras reses que luego se establecen en Santo Tomás de Guayana.

Estamos hablando entre los años 1619 y 1626, por obra del gobernador de aquella provincia que era Fernando de Berrío y Oruña. Luego las misiones del Orinoco, encabezadas en su mayoría por los jesuitas. Esta historia de los jesuitas en Venezuela y en América ha sido magníficamente estudiada por el sacerdote jesuita José del Rey Fajardo, en particular en su libro Los Jesuitas en Venezuela, y allí se señala que las misiones de jesuitas en El Orinoco enriquecieron particularmente la tarea ganadera, no solo el ganado vacuno sino también el ganado caballar, que va a ser muy importante para futura guerra de independencia. En Venezuela había un ganado caballar abundante que comenzó a criarse en los llanos venezolanos y particularmente en la zona de Guayana.

Para 1767, ya a un tiempo o casi un siglo después del que venimos trabajando, el propio padre Del Rey contabiliza 37.299 cabezas de ganado en los llanos, solamente en las haciendas jesuitas de los llanos, de modo que la cifra es de los jesuitas y la cifra total del ganado llanero ha debido ser bastante mayor que esto.

Hay disparidad de fechas en relación con el hato Uverito, presumiblemente establecido en 1548, en la zona del llano. Estas confusiones provienen de los libros de Rafael Bolívar Coronado que estaban entre la realidad y la ficción y crearon una cantidad de entuertos en relación con los datos precisos de estos hechos. De modo que no nos atrevemos a seguir la especie de que ese hato llanero fue fundado en 1548, como se desprende de algunas hipótesis.

Lo que sí está claro y sí nos atrevemos a afirmar es que es San Sebastián de los Reyes el lugar desde donde parte buena parte del ganado que va a poblar los llanos centrales y los llanos occidentales. Me refiero a Barinas y Apure, va a ser una región que será asistida ganaderamente fundamentalmente por El Tocuyo, Quíbor y Barquisimeto, desde donde partieron puntas de ganado, que es como se le llama a esta formación, hacia las tierras más bajas. De modo que la llegada del ganado a los llanos venezolanos va a ser tarea del siglo XVII en sus primeros años, en el 1600 y tantos.

Por otra parte, el ganado de los estados andinos proviene o de El Tocuyo, o de Tunja y Pamplona. Ya que el comercio entre Tunja, Pamplona, San Cristóbal, Mérida y Trujillo fue muy intenso en este siglo, y ese comercio no excluía el intercambio de ganado o el desplazamiento de ganado de un sitio a otro. Luego, Juan Andrés Varela cuando funda Támara de Cáceres en Barinas en 1577 también crea un camino a las regiones cordilleranas hacia los llanos y de Mérida, por ejemplo, saldrán los que fundan a Guanare en 1593.

De modo que, en ese siglo XVI anterior al que estamos viendo ya había avanzado la fundación de ciudades en los llanos y ya había comunicaciones, y eso nos lleva a creer que también ya había ganado, no en las proporciones en que se encontró el ganado del llano en el siglo XVII. Esto se fundamenta en algunos comentarios de Pablo Vila en su libro Visiones geohistóricas de Venezuela, donde dice literalmente el profesor Vila: "El español no inició la cría en el llano hasta que algunas ciudades lo bordearon y a la vez se activó un tanto la exportación al valorizarse los cueros y el cebo y hubo además facilidad de retener el indio con encomienda o sin ella para las faenas del hato".

Y esto es correcto, es decir, hasta tanto no había ciudad fundada cerca de los llanos era poco probable que se formasen hatos de ganado en los llanos venezolanos. Y si las ciudades se fundaron en su gran mayoría en el siglo XVI, será hacia finales de ese siglo cuando comience el establecimiento de esos hatos y del llano venezolano. El caso de la región zuliana es otro porque por razones geográficas podemos especular, podemos abrigar la hipótesis de que el ganado zuliano provino de envíos que desde Santo Domingo se hacían a Santa Marta y a Cartagena. Pero la verdad es que no tenemos fuentes documentales como para probar esto, pero la hipótesis se fundamenta en simplemente el sentido lógico de los hechos.

En todo caso vamos a ver luego que el ganado zuliano se va a ir extendiendo hacia el río Limón y que al día de hoy el ganado que está allí en las yacencias, en las vegas del río Limón, es el más puro, los ganados criollos. Cuando decimos ganado criollo lo que estamos diciendo es que es el ganado español, el ganado que viene de la península, que es muy particular, que dijimos en el programa anterior, y todavía no ha experimentado los cruces que se hacen en Inglaterra un tiempo después. Y ese ganado criollo, que evidentemente viene en su mayoría del sur de España por razones de colonización musulmana, tuvo relación con el norte de África, sin la menor duda. Ese ganado criollo, el más puro que se conserva, es el que está en esa región del río Limón en el estado Zulia.

En camino hacia la Guajira. En otras palabras, este ganado que todavía se conservó allí y es el más parecido a aquellas primeras remesas que envían los españoles a Santo Domingo, se reproduce en el hato de La Española y después van llegando o a Margarita, o a Santa Marta, o a Cartagena. Así se ve por su parte Julio de Armas, en su libro Nacimiento de la Ganadería Venezolana, que para el siglo XVII, este que estamos examinando, se van a ir consolidando tres núcleos ganaderos de importancia en el país: él los llama el núcleo del Tocuyo-Coriano, el núcleo guariqueño y el núcleo guayanés.

Y ciertamente esto se confirma cuando examinamos la exportación del cuero en el siglo XVII, que en su gran mayoría provienen de estos tres núcleos advertidos por Julio de Armas en ese libro tan importante para el conocimiento del nacimiento de la ganadería en Venezuela. Como sabemos, el siglo XVI será el de la conquista y del encuentro violento entre los aborígenes y los españoles, el del mito del Dorado que encegueció a los Welser y a los peninsulares por igual, pero también será, como hemos dicho, el de la fundación de la mayoría de las ciudades de América Española y también el de la introducción del ganado en Tierra de Gracia, en tierra continental. A lo largo de este siglo XVI se fueron trasladando las instituciones, la religión católica y la cultura ibérica hacia estas tierras agrestes, desmesuradas y también ignotas.

En la próxima parte del programa seguiremos advirtiendo el desarrollo de la ganadería en el siglo XVII, que es el que estamos examinando en este segundo programa sobre la historia de la ganadería en Venezuela. Ya regresamos. Se va a debatir entre aquellos delirios de Colón que cree haber llegado al paraíso en la desembocadura del Orinoco y también los encontronazos agrestes sangrientos entre los europeos, los españoles están llegando. Y para los pobladores originarios también fue el siglo, como decíamos, de los ganaderos pioneros.

De aquella época hay que señalar los nombres del capitán Vicente Díaz Pereira, Sebastián Díaz, Andrés Hernández y quienes fueron figuras como los primeros propietarios de hatos de ganado en la zona central del país, muy particularmente en los alrededores de Valencia. Valencia va a ser una pieza importante en la historia de la ganadería en Venezuela, pero esta centuria que viene, que es la del siglo XVII, pues avanzará lentamente la faena criolla en tierras americanas. Es la consolidación de esos primeros hatos, recordemos, como dijimos antes, que las misiones de los religiosos van a ser muy importantes en la consolidación de los hatos.

Y dimos el ejemplo de los jesuitas en la región de Guayana, que llegaron a tener un número considerable de cabezas de ganado, 37 mil y tantos, de acuerdo con las cifras del padre Del Rey. Por otra parte, entre nuestros indicadores más preciosos está cómo va creciendo la exportación de cueros a lo largo del siglo. Con algunas caídas, doy algunas cifras para advertirlo: por ejemplo, en 1620 se exportan 9.337, pero en 1631, 11 años después, ha crecido a 23.987 y en 1637 baja a 13.463. Sin embargo, se va a ir sosteniendo de manera continuada a lo largo de todo el siglo XVII hasta que se detiene en seco en 1667.

Cuando uno examina los registros y ve que allí comienza a caer ostensiblemente, porque ya en 1668 se exportan apenas 1.200, uno se pregunta: bueno, ¿qué fue lo que ocurrió? ¿Desapareció la curtiembre en Venezuela, desapareció el ganado venezolano? No, en lo absoluto. Lo que va a ocurrir es que estos registros de exportación siempre ocurrían en el caso de que en efecto los cueros salieran en exportación, pero esto comenzó a no ser posible a partir de las guerras europeas y esta es la clave para entender este vacío a partir de 1667.

¿De qué guerras estamos hablando? La guerra de Devolución entre España y Francia, pero a esta guerra le sigue otra que es la guerra de la Gran Alianza, de España contra Francia, que ocupa los años de 1688 y 1697. Y por si fuera poco luego, la Guerra de la Sucesión Española, que va a ser entre 1701 y 1714. ¿De tal modo que? A partir de 1667, pues, las urgencias españolas peninsulares fueron muchas porque son tres guerras seguidas las que tiene que enfrentar y las líneas comerciales, las líneas de importación y exportación se dificultaron notablemente, ostensiblemente entre América y España.

Lo que no quiere decir es que desapareció la curtiembre ni la ganadería, sino que se redujo a prácticamente nada la exportación. ¿Qué pasaba mientras tanto con los cueros y con el ganado? Seguía creciendo y además el mercado interno también seguía creciendo. Para que nos demos una idea de lo que significaba esta exportación de cueros, tenemos que entre 1620 y 1665 los cueros llegan a representar el 75% de los ingresos aduanales. No hay la menor duda de que había una ganadería portentosa y una curtiembre de gran importancia.

La mayoría de estas exportaciones, como he señalado, tenían como destino España. Y hay que señalar que esos cueros iban como se decía en pelo, es decir, no todos estaban curtidos, a veces se requerían curtidos, y había una proporción pequeña pero muy apreciada de los llamados cordobanes de Carora, que eran apreciadísimos en España por la altísima calidad de estos cueros que en Carora podían trabajarse con ya niveles de maestría para la época.

Una vez que va desapareciendo del mercado los cueros por las razones que hemos señalado, comienza a subir el cacao, pero también hay que explicar esto. Es decir, el cacao tenía las mismas dificultades para llegar a Europa que tenían los cueros, sin embargo su exportación continuó creciendo porque se exportaba en grandes cantidades o significativas cantidades a Nueva España y México. ¿Por qué no se exportaban cueros a México desde Venezuela? Porque los mexicanos tenían sus propios cueros, en cambio no tenían cacao, y el cacao venezolano era, y es, el más apreciado del mundo por su altísima calidad. Por eso es que en los registros de exportación comenzamos a ver cómo el cacao empieza a desplazar al cuero, por las guerras que ya señalamos y porque el cacao había conseguido un destino en México.

Lo que también señalaba es que el cultivo del cacao en Venezuela había crecido notablemente. ¿Qué pasó con el ganado, con la carne y los cueros? Pues comenzaron a asistir al mercado interno, no había otro camino. Y el mercado interno había crecido, no todo lo que seguramente se desea en aquella época, pero había un consumo interno que mantenía tanto las curtiembres como el ganado. En diversas regiones de Venezuela, como vimos antes, ya señalamos Zulia, la región andina, la región de los llanos occidentales, la región de los llanos centrales fundamentalmente, y el curioso hato de Margarita.

Esa es, pues, la situación de la caída en la exportación de cueros hacia finales del siglo XVII. Y un segundo momento importante está vinculado con el informe de Pedro José Olavarriaga de 1720. Ese informe se titula Instrucción General y Particular del Estado Presente de la Provincia de Venezuela. Les recuerdo que este informe es el que da pie documental al rey y a los vizcaínos para la creación de la Compañía Guipuscoana en 1728. Es con base en este informe de Olavarriaga, un informe minucioso, que va a crearse la compañía en esa fecha que les acabo de señalar.

En ese informe de Olavarriaga vuelven a aparecer los cueros como productos de exportación una vez que se han abierto las vías comerciales con España porque han terminado las guerras, en particular la última alrededor de 1714-1715. Comienzan a aparecer de nuevo los cueros como producto de exportación. Esos años en que se redujeron al consumo interno pues perdieron su impulso inicial, pero cuando se abrieron las rutas de exportación de nuevo recuperaron unos niveles importantes. En ese informe de Pedro José Olavarriaga se estima que en Venezuela, para la fecha 1720, hay 56.900 cabezas de ganado.

Hay que apuntar que buena parte de estas 56.900 cabezas de ganado es ganado realengo, son reses cimarronas, es decir, que no están organizadas y aprovechadas en un hato del que puedan extraerse tanto leche como queso, sino que son reses realengas que están en el llano y la región de Guayana, a su aire, por su cuenta. Un buen porcentaje de estas 56.900 cabezas de ganado para este siglo, el siglo XVIII, un siglo fundamental para la historia de Venezuela, se va a ir profundizando en la ganadería extensiva que va ampliando su radio de acción con la fundación de muchos hatos en las zonas centro occidental y los llanos centro occidentales. Desde allí va ocupándose paulatinamente en la región del llano.

Las misiones lograron a su vez incorporar al indígena a la faena del hato durante esta centuria, el siglo XVII, quizás no en las dimensiones deseadas, pero sin duda que ocurrió, y esto es un dato muy importante porque va a ser un sector de la población nacional significativo que se va a incorporar a la faena ganadera, ya sea en su propósito lechero o en su propósito cárnico. Y ese es un dato que nos parece de gran significación recordar en estos momentos de este siglo, por ejemplo, para abundar aún un poco más en la labor de los misioneros.

No solo los jesuitas son los que llegan a tener un hato de ganado con 36 mil reses, también los capuchinos fundan en 1651 la misión San Francisco de Tucuragua en los llanos. En 1678 los mismos capuchinos fundan la Villa de San Carlos de Austria, hoy San Carlos, y en 1693 fundan San José de Tiznados. Los capuchinos también fundan la ciudad con bellísimo nombre que es La Purísima Concepción de Camatagua, fundada en 1696. De modo que esta zona de los llanos va a ser muy fértil para la labor de los capuchinos, así como lo fue en Guayana la labor de los jesuitas. Y en la próxima parte del programa continuaremos con este siglo XVIII, ya donde tanto se avanzó en el desarrollo de la ganadería en Venezuela.

Ya regresamos. Recordemos que en el siglo XVII se fundan Nirgua, 1624, Quíbor, 1620, Guarenas, 1621, San Antonio de Araure, 1696, San Miguel de Acarigua, 1620, Chivacoa, 1695, Yaritagua, 1669, y San Francisco de Tírgua, 1672. Todos estos pueblos estaban vinculados en buena medida con la faena ganadera, de modo que es una prueba más de cómo a lo largo de ese siglo XVII va intensificándose la población ganadera del país.

Muchas de las reses que van a poblar y estar en inmediaciones de estos pueblos que he mencionado provienen de las dehesas de San Sebastián de los Reyes o de El Tocuyo. En este caso, el vocablo dehesa, que puede ser desconocido para algunos, lo que viene a significar son como las despensas, como los sitios donde se pasta el ganado, se forman los hatos y desde allí pueden trasladarse hacia otras regiones del país. Ya hemos señalado con insistencia que San Sebastián de los Reyes y El Tocuyo van a ser esenciales para el desarrollo de la ganadería venezolana de esa región del país.

Luego tendríamos que señalar que volvemos a Julio de Armas en su libro La Ganadería en Venezuela, ya no el nacimiento o la ganadería, sino el otro que se titula La Ganadería en Venezuela. Él va a hacer una relación con los grandes ganaderos propietarios de hatos de ganado de gran significación y allí vamos a toparnos con nombres que nos resultan familiares en estas historias que nosotros venimos haciendo aquí en Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me refiero a la lista que encabeza Garci González de Silva, pero también está Francisco Infante, Andrés de San Juan, Pedro Alfonso Galeas, Guillermo Loreto, Juan Fernández León, Martín Gil, Sancho del Villar, Gonzalo Rodríguez, Cristóbal Cobos, Francisco Vides, Catalina de la Cerda, Juan y Martín Gámez.

De ellos debemos detenernos en la importancia de Garci González de Silva, no solo porque Garci fue un capitán que desempeñó todas las tareas que un criollo aposentado en el valle de Caracas podía desarrollar en el Cabildo y como capitán también, sino que fue acumulando una fortuna de grandísimas proporciones. Él había casado con una de Las Rojas Cape o con Beatriz Las Rojas Cape, como bien demuestra Antonio Herrera Bailante en su libro La estirpe de las Rojas.

Son unas geniarcas, eso significa, son unas mujeres de las que descienden miles y centenares de miles de personas en el centro de Venezuela. Creo que eran seis o siete hermanas que se casaron con capitanes principales, entre ellos Garci González de Silva. Las propiedades de García González de Silva en el valle de Caracas eran enormes. Pero además esas propiedades se extendían y tenía grandes hatos en Aragua, en Guárico, en Miranda, en Cojedes, en Carabobo. Tuvo García González de Silva enormes lotes de terreno. De allí que señala José Antonio de Armas Chitty en su libro Aventura y Circunstancia del Llanero, Ganadería y Límites del Guárico, que Garci González de Silva es el primer latifundista que hubo en Venezuela.

Para que veamos el tamaño de sus posesiones, de las cabezas de ganado que tenía, un ejemplo uno solo: en Nirgua los indígenas lo despojaron de 1.500 cabezas de ganado y mulas y caballos en un asalto que los indígenas le propinaron a uno de sus hatos. Garci González de Silva va a fallecer en 1625, para ese momento las cifras señalan que se trataba del hombre más rico del país, al menos el que mayores posesiones de tierra tenía, y, como dice Armas Chitty, el primer latifundista.

Bueno, venimos hablando por supuesto de la provincia de Venezuela, los alrededores de Caracas, venimos hablando de San Sebastián de los Reyes y venimos hablando de Valencia, que hasta ese momento venían conformándose con las regiones principales para el ganado en Venezuela. Pero se fue desarrollando otro núcleo muy importante, que no lo señalaba Julio de Armas antes porque en el momento en que él hace la relación con los núcleos principales, este núcleo no se había formado. Me refiero al núcleo de Carora, que tuvo y tiene un notable éxito.

Hay varias hipótesis que se manejan para desentrañar el éxito del ganado caroreño. Uno es que desde muy temprano se organizaron las tierras en función de la cría, de manera que la condición realenga o cimarrona del ganado se redujo a nada porque los hatos estaban bien conformados, con sus cercas, con su tamaño manejable, y eso impidió que se perdiera el ganado realengo. También otros estudiosos del tema señalan las rencillas entre los indígenas y los conquistadores en esta zona no fueron de gran importancia y eso permitió que la ganadería fuese creciendo al margen de los encontronazos guerreros, al margen de la violencia.

Y sabemos que donde no hay violencia hay prosperidad en todos los órdenes y las ganaderías no tienen por qué ser una excepción prácticamente a esta máxima. A su vez, otro punto importante es que en Carora se estableció la población alrededor de la unidad del hato. Eso fortaleció la vivienda principal e hizo de las reses del ganado un elemento cotidiano de la vida del lugar. Era el epicentro de la vida del lugar. Esto es muy temprano porque en un informe del licenciado Pedro Gordón de Almasang en 1619 ya da cuenta de los hatos caroreños, pero claro, va a ser un tiempo después cuando esto se convierta en verdaderamente un núcleo importantísimo hasta el sol de hoy.

Por su parte la ganadería andina siempre en estos años, en el siglo XVI, el XVII y aún en el XVIII, va a tener una relación muy estrecha con Tunja y con Pamplona. Luego la ganadería andina va a conectarse, como dijimos antes, con Barinas o los llanos y se va diversificando el camino del ganado. Ya no era exclusivamente el camino hacia Tunja, Villa de Leyva, sino se diversifica y se establecen los caminos hacia el llano. Lo otro que es evidente es el núcleo zuliano del que ya hablamos, pero al momento en el que hablábamos de núcleos zulianos no dimos algunas fuentes documentales que constituyen pruebas de su existencia y su existencia portentosa, numerosa.

Me refiero, por ejemplo, al momento en que el pirata inglés Morgan saquea Maracaibo el 6 de mayo de 1669. El pirata le da a los marabinos 8 días para que le traigan 500 vacas para llevárselo en su flota. Así lo hacen y Morgan las sacrifica y se lleva la carne hacia Jamaica, me parece.

Otra prueba: el pirata francés el Olonés, que era como se llamaba François Olonès, cuando asoló Gibraltar en el lago de Maracaibo pidió también 500 cabezas de ganado que le fueron entregadas. Se las lleva a la isla de Baca, muy cerca de La Española, y allá las cambia por mercancía. En ambos casos, tanto en Morgan como el Olonés, disponer rápidamente de 500 cabezas de ganado no es algo fácil si no se tienen unos hatos mucho más grandes en la zona. Ya habíamos anotado antes que ese era en su mayoría ganado criollo en las cercanías del río Limón y ese es el ganado más parecido al que llega a La Española desde la Península Ibérica, y se asienta en aquellos primeros hatos de la isla de La Española.

De modo que, recapitulando, para entender el siglo XVII venezolano no se puede entender sin atender a una situación muy comprometida que tenía la corona española por las guerras continuas, los desafíos bélicos y penurias. Esto trajo algunas consecuencias, unas por una parte beneficiosas y otras no tanto. La consecuencia beneficiosa es que las provincias americanas estaban desatendidas por España, y esto fue muy favorable para el desarrollo del estamento de los criollos, que atendieron sus negocios más a su propio aire porque la intervención de la metrópolis española en estos territorios se hacía difícil por la situación bélica que ellos estaban enfrentando.

Y vamos a encontrar un crecimiento sostenido de la actividad agrícola, de la actividad pecuaria y, bueno, este es un dato importante, el crecimiento poblacional. Por su parte, no es de grandes proporciones, pero el crecimiento económico sí lo va a hacer a lo largo de este siglo XVII que hemos estado revisando a lo largo del programa.

Luego vamos a entrar a ver la centuria en el siglo XVIII, donde ya hemos dado algunas informaciones presididas por los hechos y con las empresas de la Compañía Guipuscoana. Pero eso lo veremos en nuestra última parte del programa. Ya regresamos. En esta última parte del programa veremos los primeros trazos de la Compañía Guipuscoana en el siglo XVIII venezolano. El maestro Eduardo Arcila Farías, en su libro Economía Colonial Venezolana, un clásico fundamental, establece cuatro períodos para el siglo XVIII, cuatro períodos en relación con la actividad comercial y económica. Él se refiere al período de la Compañía Real de Guinea, el del Real Asiento Inglés, el de la Compañía Guipuscoana y finalmente el del Comercio Libre.

Expliquemos cuáles son esos anteriores a la Compañía Guipuscoana. Recordemos que la Compañía Guipuscoana comienza operaciones en 1728. Él se refiere, el maestro Arcila, a la Compañía Real de Guinea, que Felipe V, ya en el trono, le permite la introducción de 10 mil afrodescendientes esclavos en el plazo de seis años. Lo mismo autoriza a la compañía inglesa a partir de 1713 y lo que viene ocurriendo es que tanto la Compañía Real de Guinea como la compañía inglesa no solo están trayendo esclavos africanos, sino que están desarrollando el comercio porque propiamente los barcos españoles no pueden hacerlo.

Recordemos que están enfrascados en las guerras de finales del siglo XVII y de comienzos del siglo XVIII. Entonces, en la práctica el comercio lo va a desarrollar primero la Compañía Real de Guinea y después la compañía inglesa. Y a los españoles no les quedaba otro remedio que voltear y silbar viendo hacia otro lado porque ellos no podían hacer ese comercio por las guerras peninsulares en las que estaban enfrascados. Por eso es que el maestro Arcila establece estos cuatro períodos.

¿Qué pasa a partir de 1728? Bueno, que en esa decisión del rey de crear la Compañía Guipuscoana, donde él tiene el 51 por ciento de las acciones y los vizcaínos el 49, entre otras cosas lo que les está entregando es el corso marítimo. Es decir, la vigilancia permanente de los kilómetros de costas venezolanas, que la propia armada española no podía hacer porque malamente había sobrevivido a las guerras de finales del XVII y de comienzos del XVIII. Y alguien tenía que hacerlo, por eso el acuerdo del rey con la Compañía Guipuscoana.

No solo tiene la Compañía Guipuscoana el monopolio comercial, sino el corso marítimo. Es dicho de otro modo, la vigilancia militar de las costas para impedir el contrabando, y queda en manos de ellos el comercio y las aduanas, por supuesto, que es por donde entran y salen los productos. Sin embargo, tenemos algunos datos, por ejemplo, antes de la Compañía Guipuscoana, los registros de los barcos ingleses que llegan a La Guaira a partir de 1713-1715. En esos registros que existen en todos estos barcos, fueron introducidos cueros en distinto número, lo que viene a probar es que las actividades de la curtiembre no habían desaparecido en Venezuela. Muy por el contrario, se habían mantenido, no los niveles de la primera mitad del siglo XVII, pero sí se habían mantenido para asistir al mercado interno y ahora que podía a través primero de la Real Compañía de Guinea y de la compañía inglesa, comerciarlos, también ocurrió. Y en esos registros están los envíos de cuero a Europa.

Decíamos antes, en partes anteriores del programa, que el informe de Pedro José de Olavarriaga va a ser fundamental para la constitución de la Compañía Guipuscoana y que allí van a estar muy claramente establecidos los registros en las cabezas de ganado que hay en Venezuela. Por ejemplo, en la producción de cueros en ese informe de Olavarriaga, fíjense las cifras que tenemos. En Caracas, cuando decimos Caracas estamos hablando del valle y de las inmediaciones, 25.000. San Sebastián, 2.000. Valencia, 7.200. San Carlos, 3.000. Nirgua, 1.200. Barquisimeto, 4.000. Guanare, 7.000. El Tocuyo, 500. Trujillo, 1.000. Carora, 600. Coro, 4.000. Eso suma en 56.700.

También hay pieles de venados por un monto de 5.000, esto es un dato muy significativo. Y la producción de cordobanes en este registro ya ha crecido notablemente, están en 17.000 los cordobanes. Cuando hablamos de cordobanes estamos hablando ya del cuero más elaborado que el cuero a pelo, que es el que viene tradicionalmente exportándose. También gracias a este informe de Olavarriaga con el que va a darse pie para la creación de la Compañía Guipuscoana, sabemos que se hace con el cuero en Venezuela para el mercado interno.

Se hacen enjalmas para los animales, ordeles, látigos. Se hacen botas para montar y se hacen zurrones para el embalaje y transporte del cacao, es decir, bolsas para el transporte de cacao. Sabemos que, de acuerdo al informe, la fábrica o actividad en la que se desarrollaban estos productos que acabo de relacionar, fundamentalmente estaba en Carora. No en San Sebastián, donde el cuero se aprovechaba muy poco y más bien San Sebastián era un sitio predilecto para el sacrificio de las reses por motivos cárnicos y por el cebo también.

Recuerden que el cebo, es decir la manteca, era esencial para la gastronomía de aquella época y de aquel lugar. Dice Olavarriaga que alrededor de 10.000 cueros eran vendidos a los holandeses. Y en San Carlos se producían 2.000 arrobas de queso, 500 en Guanare y 1.500 en Coro. De modo que este informe de Olavarriaga va a ser utilísimo como fuente documental para la historia de la ganadería en Venezuela, que nosotros venimos relacionando con estos programas de Venezolanos.

Un programa sobre el país y su historia. En nuestro próximo encuentro continuaremos con la historia de la ganadería en Venezuela. Me acompaña a la producción Mary Sosa, en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Y me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, en Facebook y en Twitter. Habló para ustedes con el mayor gusto Rafael Arráiz Lucca. Y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia.

¡Hasta la semana que viene!

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