Historia de Caracas
5 de diciembre de 2024

Historia de Caracas. Cap 9. Siglo XIX y XX

Historia de Caracas. Cap 9. Siglo XIX y XX

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Nuestro programa es posible gracias al equipo conformado por Gitanjali Suárez, Ignaculada Sebastiano, Melani Pieruzzi, Carlos Javier Virgüez, Fernando Camacho y Giancarlos Caravaggio. Escuela UR y @rafaelarraiz en X y @rafael.arraiz en Instagram. Venezolanos ya está disponible en el canal de YouTube de Unión Radio Cultural. Saludos para todos y hoy vamos a comenzar con la creación del Distrito Federal. Esto ocurrió en 1864.

Sin embargo, la primera vez que se habla de un ámbito urbano federal es en la Constitución de 1811, donde dice: "El Poder Ejecutivo Constitucional de la Confederación recibirá en la Ciudad Federal, depositado en tres individuos elegidos popularmente y los que fueran deberán tener las cualidades siguientes". Se refiere al triunvirato, por supuesto.

Pero pasaron 55 años para la creación del distrito federal, que es una consecuencia de la victoria de Juan Crisóstomo Falcón en la Guerra Federal o Guerra Larga, o Guerra de los Cinco Años, como también se le conoce. Como los vencedores fueron los federales, se estableció un estado federal en Venezuela y aquella Asamblea Nacional Constituyente expidió un decreto provisorio de creación del distrito federal el 29 de febrero de 1864, y el presidente de los Estados Unidos de Venezuela, que así era como se llamaba, Juan Crisóstomo Falcón, el 8 de marzo lo formaliza en el artículo 2. De la creación del distrito federal quedan establecidos tres departamentos: Libertador, Vargas y Aguado. Las capitales eran Caracas de Libertador, La Guaira de Vargas y Maiquetía de Aguado.

¿Y quién era Aguado? Un general triunfante en la Guerra Federal que se llamaba Pedro Vicente Aguado. Luego hubo decretos modificatorios: uno de Guzmán Blanco, otro de Linares Alcántara, otro de Guzmán Blanco, Rojas Paúl, de Castro, de Gómez, y muchos años después el Departamento Vargas del Distrito Federal pasó a ser el Estado Vargas gracias al decreto de Rafael Caldera en su segundo gobierno, en 1998. Luego con la Constitución de 1999 desapareció el Distrito Federal y pasó a llamarse Distrito Capital.

La existencia del distrito federal se prolongó durante 135 años, de 1864 a 1999. Volvamos a estos años y detengámonos en la carretera de Occidente. La construcción de esta carretera va a comunicar a Caracas con el occidente del país, era un viejo sueño que no había podido realizarse: lo soñó Cajigal pero no lo materializó; lo soñó José Gregorio Monagas, tampoco pudo. Finalmente Antonio Guzmán Blanco, siendo un factótum del gobierno de Juan Crisóstomo Falcón, decretó el 15 de septiembre de 1865 la creación de la Junta del Fomento en la carretera de Occidente.

Esta fórmula ya había dado buenos resultados antes y el 19 de enero de 1866, Guzmán Blanco, en nombre de Falcón, inaugura el tramo Los Teques-El Consejo. Entonces el tramo que comunicaba a Caracas con Los Teques ya había sido concluido. De tal modo que la carretera comunicaba a los valles de Aragua con la capital de la República. El curso siguió en los años sucesivos buscando el destino final de las ciudades más occidentales del país: Valencia, Barquisimeto o Maracaibo, y en 1868 tenemos las impresiones de un viajero alemán llamado Friedrich Gerstäcker, que venía de Hamburgo y recorrió buena parte del mundo a lo largo de su vida en muchos viajes.

Lo relativo a lo nuestro lo recogió en el libro que se titula Nuevos viajes a través de los Estados Unidos, México-Ecuador, las Indias Occidentales y Venezuela. Fue publicado en Berlín el año 1901, muchos años después de su paso por aquí, pero él dice algo interesante sobre Caracas. Dice: "Pero en Caracas hay lo mismo que ya me había llamado la atención en La Guaira".

"El que tantos alemanes se casen con criollas, es decir, con damas nacidas en el país de padres o abuelos españoles, que llevan la más feliz vida matrimonial y levantan a su alrededor buen número de niños encantadores. Es verdad: no he encontrado en ningún país tantos muchachos bonitos como en Venezuela y, a pesar de eso, nuestros paisanos siguen siendo alemanes". Bueno, queda el testimonio: los alemanes no forman guetos casándose con alemanas, sino que por el contrario forman matrimonios con las criollas, integrándose plenamente a la vida venezolana de acuerdo con este testimonio de Gerstäcker, que además dice otra cosa interesante. "Pero las familias cultas de Venezuela están mucho más cerca de Europa que en ninguna otra parte del continente sudamericano, como de hecho ya están más próximos por su situación geográfica. Venezolanos de vieja data han visitado incluso con sus esposas la vieja patria y hablan francés o inglés o incluso alemán, y simpatizan en todo sentido más bien con los extranjeros, como gustan también de tratar con ellos".

Bueno, esto singulariza a los caraqueños, realmente, ¿no?, porque es imposible que este espíritu cosmopolita se halle en Bogotá o en Quito y Lima, en Santiago quizás, en Buenos Aires sí, porque Caracas, sin ser un puerto, se comporta como tal. La cercanía de La Guaira hizo históricamente a la ciudad de Caracas una capital cosmopolita donde vivía gente de muchos lugares del mundo, como ha quedado demostrado en varias reflexiones, en varios apuntes de viajeros que hemos referido a lo largo del programa.

Bueno, y estos 58 años, ¿qué van desde 1812 a 1870? Pues comprenden este período que estamos concluyendo: no sólo el terremoto del 26 de marzo de 1812 dejó la ciudad casi en ruinas, sino la emigración a Oriente de 1814, huyendo de Boves, que la vació de gente. Las dos calamidades fueron golpes muy duros para Caracas, tanto que todos los viajeros de esta etapa refieren haber visto abundantes ruinas en una ciudad que 50 años después del terremoto de 1812 no lograba levantar las paredes caídas. Por si fuera poco, los testimonios refieren que la pobreza en la urbe, en la década entre 1820 y 1830, no era poca, y que será a partir de estos años en los que se independiza Venezuela de Colombia que comenzará un paulatino crecimiento de su economía.

Una nueva guerra entre 1859 y 1863 volverá a limitar las arcas en la ciudad y limitará su crecimiento. La Guerra Federal será otra catástrofe, no porque la guerra haya ocurrido entre los muros de la ciudad, sino porque supuso restricciones económicas de toda índole, que impidieron hacer el más mínimo trabajo en reconstrucción de la urbe empobrecida. Y concluida la Guerra Federal e instituida la Federación, no se distinguió el gobierno de Juan Crisóstomo Falcón por la atención a los temas de la ciudad.

Apremiado como estaba para conseguir recursos extranjeros para el apuntalamiento y la economía devastada por la Guerra Larga, van a ser los gobiernos de Antonio Guzmán Blanco, sin la menor duda, los que hagan más para renovar Caracas. Al punto que se impone examinar los hechos dentro de un capítulo aparte donde se privilegie el análisis de la metamorfosis que representó para la urbe la influencia de 18 años que tuvo el general Antonio Guzmán Blanco. Entonces empecemos a ver ahora la Caracas guzmancista, que es un punto de inflexión importante para la ciudad.

Los años de influencia de Antonio Guzmán van a ser 1870-1888. De modo que, en relación con Caracas, fue Guzmán el punto de inflexión modernizador, siempre con base en lo visto y vivido por él en Francia, que entonces era un faro de la modernidad. Un faro civilizador. Guzmán va a cambiar el signo de la ciudad en buena medida, de aquella ciudad española-colonial a una ciudad francesa finisecular.

Veamos esta metamorfosis en el ámbito público, que era el espacio donde podía tener lugar. En los nuevos edificios públicos, palacios y templos, lo vamos a ver; en las obras de infraestructura en acueductos, puentes, carreteras, ferrocarriles; en los nuevos espacios públicos como son plazas, bulevares, parques, y la construcción de viviendas. Todo esto constituye una verdadera reforma urbana como no había habido otra antes de la impronta guzmancista. En la próxima parte del programa iremos viendo todo lo que Guzmán fue haciendo en la ciudad de Caracas; ya regresamos. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural, estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz.

La acción gubernamental de Guzmán Blanco se articuló alrededor de tres ejes fundamentales: la instrucción popular, las obras públicas y las vías de comunicación. Estos tres ejes fueron anunciados por Guzmán Blanco en un mensaje el 20 de febrero de 1874 y también empezó a cambiar el presupuesto nacional. El rubro de obras públicas llegó a ser del 62,2 por ciento del presupuesto de la nación. De modo que Guzmán se dedicó a construir incesantemente.

Vamos a ver entonces cómo lo hizo. Lo primero: un acueducto para la ciudad en 1870, nos informa el maestro Eduardo Arcila Farías en su gran libro. La República continúa erigiendo puentes, similares a los que legó la colonia hasta el año citado de 1870, cuando Guzmán Blanco inicia la construcción de un moderno acueducto. Las fuentes a las que alude son 22 y estaban en esquinas y plazas de la ciudad, lo que no supone que no hubiese acequias desde tiempos coloniales, como vimos antes.

La novedad con el acueducto que ordena construir Guzmán Blanco es que se trata de un acueducto moderno y, según Miguel Tejera en su Venezuela pintoresca ilustrada, tenía 46.037 metros y traía a la ciudad las aguas del río Macarao hasta el Paseo del Calvario, desde donde se distribuía por toda la ciudad. La colina del Calvario favorecía que, además, él construyera allí el parque El Calvario; estamos en 1873-1874. Guzmán Blanco ordena la construcción de este acueducto y el Paseo del Calvario. Y el Ministerio de Fomento, porque aún no se había creado el MOP, designa a Luciano Urdaneta y su hermano Eleazar como constructores en la obra.

Ambos eran hijos de Rafael Urdaneta. Para 1874 el acueducto estaba terminado en lo esencial, mientras en concomitancia se iniciaron en estos mismos años otros acueductos de ciudades del interior. El proyecto modernizador era nacional, pero siempre tuvo a Caracas como pionera, me refiero al proyecto modernizador de Guzmán Blanco. Jenny Detalenevi vivió en Caracas en 1881 y era hija del encargado de negocios y cónsul de Francia en Venezuela, y publicó en París, en 1884, un libro que se titula Recuerdos de Venezuela. Y ahí hay una crónica muy simpática sobre lo que ella ve en la ciudad de Caracas y refiriéndose al parque del Calvario dice: "En la cumbre de la montaña se extiende el vasto depósito de Macarao que abastece de agua toda la parte suroeste de la ciudad".

"Un inmenso acueducto unido a él se prolonga hasta más allá de Los Teques, dando la vuelta a la cordillera a media ladera, siguiendo todas sus sinuosidades". Bien, muy interesante todo lo dicho por ella y el parque El Calvario. Y veamos ahora el trabajo de Luciano Urdaneta y el Capitolio Federal, estamos en 1872. Guzmán Blanco firma el decreto de construcción del Palacio Federal Legislativo el 11 de septiembre de 1872 y, de nuevo, el encargado de construirlo es el ingeniero Luciano Urdaneta.

En junio de 1873, Urdaneta fue sustituido por Juan Hurtado Manrique. Urdaneta protestó con tanto fundamento que al gobierno no le quedó otro camino que restituirlo en su cargo y designar a Hurtado Manrique como asistente; demostró que las quejas en este caso funcionaron. El Palacio Federal Legislativo, ahí en pie donde funciona la Asamblea Nacional, se construyó en dos etapas. La primera fue el ala sur, donde están las cámaras, y la segunda, el ala norte, donde está el Capitolio.

Hacia finales de 1877 concluyó la totalidad de la obra, y la aclaratoria de Arcila Farías debe ser reproducida en honor a la verdad. Afirma el maestro Arcila Farías: "Toda parte arquitectónica y de realización debe acreditarse al ingeniero Luciano Urdaneta y no a Hurtado Manrique o a Roberto García, como ha ocurrido a menudo". "Hurtado Manrique colaboró como ingeniero auxiliar y solo durante un breve período asumió la dirección sujeto a los planos y asesoría de Urdaneta como superior jerárquico". De modo que no hay duda sobre la autoría de Luciano Urdaneta como el ingeniero constructor del Capitolio Federal y de las cámaras, y lo que se conoce con el nombre de Palacio Federal Legislativo.

Veamos ahora algo que dice un viajero inglés que estuvo en Venezuela entre 1871 y 1872 llamado James Mudie Spence. Él dice sobre Caracas lo siguiente: "La ciudad tiene diez puentes, tres teatros, veintidós fuentes públicas y ocho cementerios, seis de los cuales son católicos y dos protestantes. Tiene también una casa de la misericordia, un hospital militar y varias instituciones de beneficencia. El comercio de la capital es misceláneo y ofrece empleo probablemente a unos 500 establecimientos mercantiles y manufactureros". A Spence le sorprenden en extremo las peleas de gallos y refiere el fervor que despiertan.

También anota, en su libro, la fluidez con la que Guzmán Blanco habla inglés y las buenas maneras de Guzmán Blanco; obtiene muchas de sus cifras en un artículo de Arístides Rojas publicado en 1872. Veamos ahora el censo de 1873. Sabemos que dentro del espíritu modernizador de Guzmán Blanco, este ordenó que se hiciera el primer censo oficial que hubo en Venezuela; dice: "atendiendo a la necesidad urgente de precisar el número de habitantes de las repúblicas". El levantamiento de información ocurrió entre el 7 y el 9 de noviembre y arrojó un resultado final: en Venezuela vivían 1.784.192 habitantes, estamos en 1873.

En Caracas vivían 48.877 habitantes, sin la inclusión de las parroquias foráneas, es decir, con las parroquias Catedral, Altagracia, San Pablo, Santa Rosalía, San Juan y Candelaria, allí había 48.877 personas. Si se incluyen las parroquias foráneas de El Recreo, Chacao, El Valle, La Vega y Antímano, la cifra alcanza a 60.010 habitantes. Estas son pues las primeras cifras oficiales en cuanto al número de habitantes de Caracas; por cierto, aquí hay datos interesantes. La parroquia más populosa era Catedral, ahí vivían 12.031 personas, seguida de Altagracia, que vivía en 9.006, Santa Rosalía 8.179, Candelaria 6.740 y un largo etcétera.

Y ahora vamos a ver los minutos que nos quedan de esta segunda parte y en la tercera parte la creación del MOP, el Ministerio de Obras Públicas. Este ministerio duró 100 años en funciones, lo creó el ingeniero Jesús Muñoz Tebar en 1874 y le tocó cerrar sus puertas al ingeniero Arnold José Gavaldón en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. De modo que es una obra histórica del MOP, la veremos en la próxima parte del programa. Bien, el joven caraqueño Jesús Muñoz Tebar es designado entonces ministro de Obras Públicas. El fundador, con un decreto muy importante, fue titular del MOP en varias oportunidades; la obra del MOP en Venezuela es extraordinaria, es la obra infraestructural más importante del país en relación con la obra pública, por supuesto.

Bien, y también Guzmán Blanco ordena dos planos de Caracas, uno en 1874 y otro en 1875, uno detrás de otro, ¿no? Fíjense que en el plano del año 74 aparece la construcción de los puentes Guzmán Blanco, Catuche y Caño Amarillo, que venían a salvar las quebradas que bajan hacia el Guaire y que permitían la continuación del trazado urbano. También ya en ese primer plano se advierte la primera parte del Palacio Federal Legislativo. Se ve el templo mazónico, Guzmán Blanco era mazón. Se ven el Templo de San Felipe, la fachada en la Universidad Central de Venezuela, el Museo Venezolano que estaba al lado de la UCV, se ve el Matadero Público, el Acueducto Guzmán Blanco.

Bueno, y ya en el plano siguiente, en el de 1875, se precisa el lugar de la hacienda El Conde, que luego va a ser urbanizada. Y además en ese plano se ofrece un inventario de esquinas, iglesias, etcétera, y cementerios. De modo que es un plano ya más pormenorizado. Y en 1874 la República de Venezuela, encabezada por Antonio Guzmán Blanco, decide encargarle al escultor italiano Adamo Tadolini una réplica de la Estatua de Bolívar que está en Lima.

Esa estatua está en Lima desde 1859 y Guzmán Blanco encarga una réplica en el mismo taller donde fue fundida la de Lima, nos referimos al taller de Ferdinand von Miller en la Real Fundición de Múnich. Un hijo de von Miller vendrá a Caracas en 1874 a coordinar la instalación de la estatua en la Plaza Bolívar. Pero antes de llegar a Caracas tiene una historia un poco rocambolesca y es que el barco que traía la estatua desde Alemania naufragó en Los Roques. Y hasta allá envió Guzmán Blanco una escuadra a salvar la pieza del estropicio del hundimiento; fue recuperada y finalmente traída a La Guaira y luego a Caracas. Se inauguró el 7 de noviembre de 1874.

Desde ese día está allí. Originalmente el nombre de Guzmán Blanco aparecía inscrito en el pedestal, pero luego fue eliminado, obviamente, como era natural que ocurriese, y a partir de entonces la Plaza Mayor de Caracas pasó a llamarse Plaza Bolívar. También en 1874 Guzmán Blanco emprende la transformación de los conventos de monjas en edificios públicos. Recordemos que hay un decreto, que es el Decreto de Instrucción Pública Gratuita y Obligatoria del 27 de junio de 1870. De modo que varios de los conventos habitados por muy pocas religiosas pasaron a ser colegios o liceos públicos; el destino, el uso de aquellos edificios cambió, lo que trajo no pocos pleitos entre Guzmán Blanco y la Iglesia Católica, que llegaron a hacer unos encontronazos de alto voltaje, pero no es el tema de esta historia que venimos desarrollando.

También en 1874, el 27 de marzo de ese año, por decreto del Poder Ejecutivo Nacional se ordena que la Iglesia en construcción de la Santísima Trinidad sea concluida como Panteón Nacional. Esta iglesia se había comenzado a construir a principios del siglo XIX, pero con el terremoto de 1812 quedó maltrecha, casi en el suelo y sin terminar. Y Guzmán pensó que era un lugar apropiado para el nuevo recinto del Panteón Nacional. Los trabajos de conclusión y adaptación estuvieron coordinados por el ministro de Obras Públicas, el ingeniero Jesús Muñoz Tebar. Fue inaugurada con gran pompa por Guzmán Blanco el 28 de octubre de 1876, día en que fueron trasladados los restos del Libertador de la Catedral de Caracas a su nuevo destino.

Junto con las cenizas del Libertador se trasladó el monumento a Bolívar, del escultor Pietro Tenerani, que había sido concluido por este artista en 1851 en Roma y desde 1852 estaba en la Catedral de Caracas, y ahora es un nuevo destino en el Panteón Nacional. De modo que Guzmán tenía en la cabeza una ciudad que le estaba construyendo, una ciudad francesa, por cierto. Y en 1876 se ordena la construcción del templo masónico, obra de Juan Hurtado Manrique. Fue inaugurado el 27 de abril de 1876 en acto protocolar; Guzmán Blanco pronunció una frase que se hizo famosa en su tiempo por las implicaciones que tenía, dijo Guzmán: "Es el templo que oficialmente levanta el gobierno de Venezuela a la independencia de la razón del hombre".

Muy interesante, no sólo Guzmán era mazón, Carlos Sublett, Diego Bautista Urbaneja, José Antonio Páez, por supuesto Francisco de Miranda, una larga lista de masones ha habido en la historia de Venezuela; recordemos que la masonería se enfrentó durante muchos años a la Iglesia católica fundamentando sus argumentos en la razón y no en la fe. Y esta construcción se enmarca dentro del enfrentamiento ocurrido entre Guzmán Blanco y la Iglesia Católica. Esta tensión, por cierto, tuvo momentos álgidos: en un momento expulsaron al obispo, y finalmente una suerte de aceptación de la fuerza Guzmán por parte de la Iglesia llevó a un avenimiento a regañadientes, pero bueno, el templo masónico, que es lo que nos toca allí, está en pie en muy buenas condiciones. Claro, la importancia política de la masonería hoy en día es muchísimo menor a la que tuvo en el siglo XIX y en el XVIII también.

En 1876 vamos a tener un gran poema de Juan Antonio Pérez Bonalde, que se titula Vuelta a la patria, y allí hay una descripción muy hermosa de la ciudad de Caracas. No puedo leerles el poema completo porque es muy largo, pero voy a leerles una, dos, tres, cuatro, cuatro sí, y cuatro estrofas, dice Juan Antonio Pérez Bonalde: "De pronto, al descender de un hondo nado, Caracas, allí está, dice Laura, y súbito el espíritu despierta ante la dicha cierta de ver la tierra amiga. Caracas, allí está: sus techos rojos, su blanca torre, sus azules lomas y sus bandas de tímidas palomas hacen nublar de lágrimas mis ojos. Caracas, allí está: vedla atendida a las faldas de Ávila empinada, odalisca rendida a los pies del sultán enamorado.

Hay fiesta en el espacio y la campiña, fiesta de paz y amores. Acarician los vientos la montaña. Del bosque los alados trovadores su dulce canturía dejan oír; en la alameda umbría los menudos insectos en las flores a los dorados pistilos se abrazan. Besa el aura amorosa al manso Guaire y con los rayos de la luz enlazan los impalpables átomos del aire". ¡Qué belleza! ¡Qué gran poema es La vuelta a la patria de Pérez Bonalde, un bellísimo, bellísimo poema! Él está regresando después de un exilio y está muy conmovido porque su madre ha muerto mientras él está en el exilio. Y entonces volver a Caracas no es sólo ver la ciudad, sino notar las ausencias de la madre, se va directo al cementerio, ponerle unas flores y recordarla.

Bien, en la próxima parte del programa vamos a ver el Templo de Santa Teresa y Santa Ana, construido en 1876. Curiosamente, uno o dos años después de la construcción del templo masónico, ya regresamos. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural, estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural.

Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Decíamos en la parte anterior del programa que hablaríamos en esta obra de Juan Hurtado Manrique, los templos Santa Teresa y Santa Ana que se construyen simultáneamente en el año 1876. Estos templos llevaban los nombres de la esposa de Guzmán Blanco, Ana Teresa, y Bárbara Urbaneja. Otra señal del personalismo guzmancista; además, casi a la vez, Guzmán inauguraba el palacio arzobispal. Y bueno, estos templos o iglesias de Santa Teresa y el templo masónico pareciera que le hacía caso al refrán que dice un tiro al gobierno y otro a la revolución.

Dice el gran arquitecto Graciano Gasparini: "La obra cumbre de Hurtado Manrique es sin duda el Templo de Santa Teresa y Santa Ana, que integrados en un solo conjunto constituyen el monumento religioso más importante de la administración de Guzmán Blanco y, a la vez, una de las obras más representativas de la arquitectura venezolana del siglo XIX". Y nos vamos desde las iglesias al cementerio: lo manda a construir Antonio Guzmán Blanco en 1876, me refiero al Cementerio General del Sur; fue construido bajo la supervisión del ministro de Obras Públicas, el ingeniero Jesús Muñoz Tebar. Fue inaugurado el 5 de julio de 1876 sobre una superficie de 246 hectáreas.

Esto formaba parte de la hacienda Tierra del Jugo y afirma Hans Dieter Elschnik, en su estudio Cementerio en Venezuela, que por decreto de Guzmán Blanco quedaron cerrados y prohibidos los entierros en los otros cementerios existentes en Caracas en la época. Es decir, el Cementerio de los Hijos de Dios, Las Mercedes, San Simón, Los Canónigos, Los Ingleses, Los Alemanes, y en los templos, capillas y otros lugares religiosos donde se enterraban a los muertos. Bueno, esto obviamente se trataba de otra vuelta de tuerca en el proceso de laicización del Estado, y está muy bien que así sea. Y bueno, los cementerios estuvieron en manos de la Iglesia Católica hasta 1876 o en manos de las comunidades extranjeras, particularmente la británica y la alemana; a partir de aquel momento, todos los credos, todas las nacionalidades irían a enterrar a sus muertos en el Cementerio General del Sur.

Y hay un censo de extranjeros en 1881 que es muy interesante. Allí se dice lo siguiente: el censo extranjero forma parte del censo nacional, y el censo nacional de 1881 señala que en Venezuela hay 2.075.245 habitantes. En el Distrito Federal viven 69.394 personas y se contaba con 10.474 casas. Y en el Distrito Federal, de esas 69 mil personas, 6.603 eran extranjeros, una cifra que era solo superada por el estado Táchira, donde vivían 7.891 extranjeros, y ahí lo interesante ahora es desgranarlo: de esos 6.603 extranjeros en Caracas vivían 4.297 españoles, 594 franceses, 582 italianos, 481 alemanes, 152 holandeses, 146 ingleses y, qué raro, 44 daneses.

Bueno, pero fíjense, casi el 10% de los habitantes de Caracas eran extranjeros, es un porcentaje muy alto, no es nada despreciable y esto nos habla del cosmopolitismo caraqueño. Bueno, claro, ¿por qué en el Táchira hay tanto? Primero, en el Táchira había una colonia alemana enorme, ¿y por qué hay tanto en Bolívar? Por una colonia también inglesa que viene de Trinidad, muy grande.

Bien, ahora vamos a ver la construcción del teatro Guzmán Blanco, hoy Teatro Municipal, estamos en el año 1881. Guzmán ordena la construcción al ministro Roberto García con el nombre de Teatro Nacional, pero García, en ejercicio de la adulación, le cambia el nombre a Guzmán Blanco. Los planos son del ingeniero Esteban Ricard, su construcción comienza en 1877 y termina en 1880. Se inauguró el 1 de enero de 1881 con la presencia de Guzmán Blanco y el montaje de la ópera Il Trovatore, de Giuseppe Verdi, interpretada por un conjunto lírico extranjero, según nos informa Eduardo Arcila Farías en su libro extraordinario Historia de la ingeniería en Venezuela.

En 1882 comienza el tranvía a funcionar. Estos tranvías no eran eléctricos, eran de caballitos, porque no había electricidad. Recordemos que la electricidad de Caracas la crea Ricardo Zuloaga en 1897. De modo que eran tranvías halados por caballos que corrían sobre rieles y se les conocía popularmente como tranvías de caballitos. Va a ser a partir de 1906 cuando no solo los tranvías prestarán servicios en el casco urbano, sino que irán a la primera urbanización que tuvo Caracas, que fue El Paraíso, pero eso lo veremos luego; esos tranvías también comenzaron a llegar a Petare por las vías de los ferrocarriles.

Los últimos tranvías en funcionamiento en la ciudad de Caracas son de 1947, qué lástima, cuando los automóviles y autobuses ya eran una realidad creciente. En cuanto a las rutas y lo que significaron los tranvías, son muchas referencias hemerográficas, en particular El Cojo Ilustrado, o en crónicas de viajes y visitantes en las primeras décadas del siglo XX. Afirma Guillermo José Schell: la empresa de origen inglés Terminada tenía firmado un contrato a 99 años con el gobierno para la explotación de rutas urbanas. Según memoria correspondiente al ejercicio 1911-1912 había llegado a movilizar un promedio de 250.000 pasajeros por mes, incluidos los de las líneas El Valle y Sabana Grande, consideradas extrapoblados.

Bien, también vamos a tener una ciudad con teléfonos. A partir de 1883, nos dice Fernando Espíritu en su ensayo Del monopolio a la competencia y historia y regulación de las telecomunicaciones en Venezuela lo siguiente. En 1883 el Gobierno Nacional autorizó la prestación del servicio, y Alejandro Golding instaló las primeras líneas en el Litoral Central, conectando a Maiquetía, La Guaira y Macuto. Y no señala que ese mismo año llegó la empresa Intercontinental Telephone Company of New Jersey. En 1890 esta empresa fue comprada por otra inglesa, The Telephone and Electrical Appliance Company.

Para 1891 la red se extendía por La Guaira, Puerto Cabello, los Valles de Aragua y Caracas. Señala además que ya en Caracas había 1.300 suscriptores con teléfonos. Bueno, el crecimiento de la red telefónica fue cuestión de tiempo. Y en el próximo programa nos lo comenzaremos hablando de la inauguración del ferrocarril Caracas-La Guaira, una obra de los ingleses, construido e inaugurado más bien en 1883 con motivo del centenario del nacimiento de Simón Bolívar. Hasta nuestro próximo encuentro, hasta aquí nuestro programa de hoy en esta historia de Caracas que venimos desarrollando, ha sido como siempre un gusto hablar para

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