Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Continuamos con nuestra serie sobre el petróleo en Venezuela, siempre con sus implicaciones internacionales y globales. El programa de hoy va a trabajar los años que van de 1928 a 1935, es decir, los años finales de la dictadura del general Juan Vicente Gómez en materia petrolera. El año 1928 fue de grandes cifras para el petróleo venezolano porque la producción nacional pasó a ser la segunda del mundo en su capacidad exportadora.
Esto se dice fácil, pero es algo sumamente significativo. En 1928 también la exportación de petróleo venezolano superó a la exportación de café, que era el rubro hasta entonces principal de exportación en Venezuela. Al año siguiente de ese año estelar, 1928, en el que la capacidad exportadora venezolana llega a ser la segunda del mundo, ocurre la gran depresión: el crack de la Bolsa de Nueva York el 29 de octubre de 1929. Esto trajo naturalmente una merma en la exportación petrolera.
Y esto va a ocurrir después del crecimiento notable de 1927 y 1928. Hay cifras que revelan ese crecimiento: contamos con el número de tanqueros petroleros que pasaron por el Castillo de San Carlos en la barra del lago. En 1927 pasaron 531 buques tanqueros de petróleo. En el mes de abril de 1928, exactamente un año después, por el mismo sitio pasaron 970 buques de petróleo: el doble, y más o menos el doble fue la producción petrolera venezolana.
Además contamos con las cifras del profesor Asdrúbal Baptista, que señalan que la contribución del petróleo al PIB nacional se redujo de 607.382 en 1929 a 589.045 en 1930. ¿Por qué? Por la gran depresión, por la caída de las bolsas de Nueva York que supuso una caída del comercio internacional y, por supuesto, el producto reina, el petróleo, no quedaba de lado de esa caída. En 1933 advertimos cifras cayendo también y ya en el 34 se experimenta una pequeña recuperación; ya en 1935 asciende a 991.949 lo que significó el petróleo en el PIB nacional.
De modo que ya en el 35 tenemos una recuperación del papel del petróleo en la economía venezolana. No cabe la menor duda de que la gran depresión afectó a Venezuela, ya que las operadoras tuvieron que reducir su producción para impedir una caída mayor de los precios y además redujeron sus inversiones. Esto es evidente y natural que fuese así, pero si las cifras de buques petroleros pasando por el Castillo de San Carlos en la barra del lago y las cifras del PIB no son suficientes, tenemos las cifras del empleo en el sector petrolero.
Estas cifras también nos las ofrece el profesor Baptista. Fíjense lo siguiente: en 1922 el sector petrolero venezolano empleaba a 3.463 personas, en 1926 empleaba 16.175, en 1929 subió a 27.221 personas y ya entonces a partir de allí comienza a caer, en 1930 a 21.000 personas. En 1931, 12.000 personas; en 1932, 8.832; en 1933, 10.855. Y ya en 1937 comienza el ascenso otra vez cuando el número de personas trabajando en el sector petrolero asciende a 21.268.
Lo que quiere decir es que esa profunda crisis económica del mundo occidental que fue la gran depresión comienza a ceder, esa hondonada, esa depresión en 1935, y ya en el 37 hay buenas cifras, y ya en los años 40, por supuesto. Por su parte, el profesor Arcila Farías dice que para 1929 había 107 empresas petroleras trabajando en el territorio nacional de Venezuela. Pero solamente cinco estaban en condiciones de exportar el aceite y de esas cinco, solamente tres controlaban la casi totalidad de la producción.
Esto dice Arcila, estoy leyendo. La Shell el 45% de la exportación. La Gulf el 27%. Y la Standard Oil otro 27%.
Estos porcentajes que señala el profesor Arcila Farías van a comenzar a cambiar a partir de 1932. Ese año la Standard Oil compra la Lago Petroleum Company y suma a sus cuentas una cantidad notable de barriles diarios. De acuerdo con las cifras de Efraín Barberí, un gran experto petrolero, para 1933 la producción de la Standard Oil of New Jersey en el país era de 42,78% y 10 años después, en 1943, alcanzó a ser del 52%.
La Standard Oil comenzó siendo pequeña en Venezuela y terminó siendo la más grande, del 52%. Es más de la mitad de la producción petrolera venezolana en 1943. Obviamente este crecimiento va a ser en el desmedro de la Shell y la Gulf en Venezuela. Volvamos al 1928, cuando tiene lugar un acontecimiento importante para el mapa petrolero nacional: ocurre el descubrimiento del campo Quiriquire cuando el pozo exploratorio Monev 1 dio con el yacimiento el primero de junio de 1928.
La zona oriental de Venezuela ahora sí se levantaba como muy prometedora y los años de trabajo de la Standard Oil coronaban de esa manera. Allí estuvieron cinco años haciendo exploraciones sin resultados hasta que dieron con el campo de Quiriquire. De inmediato construyen el oleoducto entre Quiriquire y Caripito y para 1931 se terminó la refinería de Caripito. Este hallazgo, pues, abría puertas para inversiones en Oriente del país, hecho que no pudo ocurrir en los años más profundos de la crisis de la economía mundial.
Como dijimos antes, para 1935 los efectos de esta crisis ya comenzaban a ceder, estaban conjurados prácticamente, y más bien el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 va a traer desde el punto de vista petrolero muy buenas consecuencias para la producción petrolera venezolana, como veremos más adelante. Por su parte, en septiembre de 1929 el general Gómez vuelve a designar a Gumercindo Torres en el Ministerio de Fomento.
Al igual que en la oportunidad anterior, gracias a la honra de su trabajo, pues Torres durará poco tiempo al frente del ministerio: allí va a estar hasta julio de 1931, dos años. En estos dos años Torres va a crear el Servicio Técnico de Hidrocarburos y lo consagra cuando logra que se apruebe el 7 de agosto de 1930 el Reglamento de Hidrocarburos de 1928. Con base en este instrumento legal se nombran los primeros inspectores en Maracaibo, Coro y Maturín.
El inspector técnico en Maracaibo, el primero, va a ser el geólogo venezolano Guillermo Zuluaga Ramírez, quien va a presentar su primer informe anual al Ministerio de Fomento en 1930. Allí explica Zuluaga que al principio las compañías fueron reticentes y hostiles, pero muy pronto comprendieron que era el provecho de ambas partes, por lo que el mismo Torres había decidido crear este servicio. En la próxima parte del programa veremos lo que dice Zuluaga de esa Inspectoría Técnica de Hidrocarburos que tan buenos frutos reportó al país porque sinceró las cantidades de exportación petrolera venezolana. Ya regresamos.
Decíamos en la parte anterior que el geólogo Guillermo Zuluaga fue el primer inspector técnico en Maracaibo y él mismo dijo lo siguiente, voy a leerles: "Inspectoría Técnica de Hidrocarburos, a la que se le dio autoridad y responsabilidad en las supervigilancias de las operaciones y la fiscalización de la producción". Muy bien, así fue. Tomemos en cuenta que hasta entonces el Estado venezolano no había tenido un instrumento para fiscalizar y auditar la producción de las compañías.
Es ahora con el regreso de Gumercindo Torres y con Zuluaga cuando se logra que las compañías sean auditadas por el Estado venezolano. Cuando Torres es separado del cargo en 1931, Zuluaga también se va y regresa al mundo petrolero Zuluaga en 1936 con el gobierno del general López Contreras cuando se crea el Servicio Técnico de Minería y Geología en el Ministerio de Fomento. Entonces, presidido por Néstor Luis Pérez y Pérez, designa a Zuluaga para presidir este nuevo Servicio Técnico de Minería y Geología.
Luego vamos a encontrar a Zuluaga al frente de la Comisión Organizadora del Instituto de Geología en 1938. Lo vamos a hallar en los preparativos para transformar el instituto en Escuela de Geología adscrita a la Universidad Central de Venezuela, cosa que va a ocurrir el 24 de julio de 1940. Estas realizaciones van a ocurrir durante el gobierno de López Contreras y en el marco de la Ley de Educación de 1940, aquella ley presentada por el ministro de Educación de entonces, Arturo Uslar Pietri. Ese instituto de geología va a ser muy importante para el desarrollo petrolero venezolano y allí se van a nuclear los geólogos venezolanos que se habían formado en el exterior, obviamente, porque eso no podía estudiarse en Venezuela hasta ese momento.
¿Quiénes van a estar allí en ese instituto de geología? Pues el propio Zuluaga, Santiago Aguerrevere, Víctor López, Manuel Teyo y Pedro Ignacio Aguerre. Luego, pocos años después, Zuluaga comienza a trabajar en la Creole Petroleum Corporation, que era como se llamaba la Standard Oil en Venezuela, y llegó a ser directivo de esta empresa. Y allí culminó su vida laboral cuando se jubiló en 1964, muchos años después de los años que estamos refiriendo, con una hoja de vida ejemplar dentro de la industria petrolera venezolana.
Pero si la creación de la Inspectoría General de Hidrocarburos fue una molestia tolerable para las compañías y finalmente un trabajo que agradecer, pues la siguiente iniciativa del doctor Torres no les hizo ninguna gracia a las concesionarias. Al ministro le interesó saber por qué la gasolina zuliana se vendía más barata en los Estados Unidos que en Venezuela. Un sector de la prensa respaldó a Torres en la indagación, las concesionarias sintieron el peso de la opinión pública y bajaron el precio levemente de la gasolina.
Luego, en 1931, se dieron a conocer los informes de la United States Tariff Commission, y la discrepancia entre los precios declarados allá y los que declaraban al gobierno venezolano se hicieron evidentes. No había manera de ocultarlo. Fue cuando el ministro Torres hizo sus cálculos y llegó a la conclusión de que entre 1927 y 1931 las compañías le debían al Fisco Nacional una suma importante en impuestos, ya que habían incluido unos desgravámenes que no correspondían.
El propio Torres, en sus Memorias, relata sus esfuerzos en el gabinete ejecutivo del que formaba parte y los oídos sordos que halló ante reclamo; también lo relatan. En ese momento, en que hace el reclamo, la presidencia de la República titular la desempeñaba Juan Bautista Pérez, pero al igual que ocurrió con Victorino Márquez Bustillos, las decisiones las tomaba Gómez en Maracay. El gobierno no hizo nada frente a las quejas de Torres.
Torres dejó la evidencia del fraude y se hizo un gran silencio y un suspenso. ¿Qué hizo el general Gómez? Destituyó a Torres por segunda vez en julio de 1931, un mes después de haber presentado las evidencias. Yo les voy a leer un fragmento de las memorias de este gran venezolano, Gumercindo Torres. Dice lo siguiente:
"Comprobado quedó el enorme y vergonzoso fraude que nos habían hecho las compañías en los cuatro años aludidos en más de 300 millones de barriles exportados, recargado el flete en 16 centavos por barril. Más de 10% de comisión de venta y 10% por caleta recargaban en total en 36 centavos, cuyo 10% (3,60 por barril) correspondía íntegramente al Tesoro Nacional. El lector podrá sacar cuentas y decir hasta dónde alcanzaba nuestro derecho de reclamo de esos millones de dólares o bolívares, del cual solo habría que reducir lo que habían pagado, quedándonos muchos millones a nuestra favor."
Qué lamentable, como vemos, se repitió el esquema de 1922: Torres abogaba por los intereses de la República que puntualmente perjudicaban a las concesionarias. Las concesionarias presionaban al general Gómez y Torres pasaba a retiro. Sin embargo, es muy asombroso que jamás, ni siquiera en sus memorias, Torres le atribuyó responsabilidad alguna a Gómez.
Su admiración por él rayaba en la obediencia incondicional y no le dejaba espacio a la crítica. No obstante, debemos decir que en sus memorias se trasluce el reclamo leve, pero ahí está el reclamo de Torres, alegándole a Gómez sobre estos hechos. Los años finales del gomecismo van a estar signados por los acuerdos mundiales entre las grandes compañías petroleras para reducir la producción y evitar una caída mayor de los precios. Esos años también serán los del avance de la Standard Oil en Venezuela, adquiriendo un mayor porcentaje de producción, además de los hallazgos que tuvieron en el oriente del país.
Hallazgos que ya señalamos, incluso se suman otros como es el caso del pozo Paria II o el descubrimiento del campo Orocual y de Pedernales en 1933. En 1934, ya en los años finales de la dictadura del general Gómez, se dio la situación del cambio al patrón oro y se estableció un sistema cambiario para las petroleras. Es decir, a partir de agosto de 1934 las compañías le vendían el 66% de sus dólares a bancos venezolanos a la tasa de 3,90 bolívares y 33,33% al gobierno a la tasa de 3,06 bolívares por dólar.
Esto favoreció enormemente a las compañías en sus costos de operación, ya que pasaron de recibir 3 bolívares por dólar a 3,90, alcanzando así un mayor rendimiento de su dinero por la vía cambiaria. Bueno, no exageramos al afirmar que la Ley de Hidrocarburos de 1920 fue pivotal y que las siguientes vienen a hacer modificaciones de ese texto legal. Nos referimos a las leyes de 1921, 1922, 1925, 1928 y 1935. Todas estas modificaciones vinieron a adaptar el texto legal madre del 1920.
Las dos leyes promulgadas en 1936 y 38 durante el gobierno de López Contreras las veremos en su momento, pero señalamos por adelantado que no fueron meras reformas adjetivas, como algunas personas creen o como cierta historiografía cree, sino por el contrario, esas leyes de López Contreras sirvieron de prólogo a la Ley de Hidrocarburos de 1943, que sí fue de gran, gran importancia, como veremos en su momento.
Cuando el general Gómez fallece en Maracay el 17 de diciembre de 1935, los precios mundiales del petróleo habían comenzado a recuperarse y comenzaba otra etapa de la industria petrolera; concluía aquella etapa que se había iniciado en 1914 con Zumaque 1 y terminaba ahora 21 años después. De esta etapa el legendario Henry Deterding señaló, cito:
"El gobierno del general Gómez parecía firme y constructivo e inclinado hacia la justicia respecto a los intereses creados extranjeros. Y ahora que conozco a Venezuela mejor puedo ciertamente atestiguar que en sus 26 años de virtual dictadura, el general Gómez ha insistido constantemente en el juego limpio hacia el capital extranjero. Por su política, Venezuela ha adquirido un prestigio y una fuerza económica que la depresión mundial no ha logrado menoscabar." Bueno... eso está por verse.
En la próxima parte del programa continuaremos con estos temas. En la parte anterior del programa leímos ese fragmento de Henry Deterding, citado por Edwin Lieuwen en su libro. De allí que después de leer este fragmento no cabe la menor duda de que las empresas petroleras internacionales en Venezuela gozaron de las mejores condiciones durante la dictadura gomecista. Es evidente que la liberalidad con que Gómez las trató, buscando en buena medida su beneficio personal, es algo que está suficientemente comprobado; no voy a redundar en eso, sin embargo, también hay que señalar que se juntaron varios factores para que durante la dictadura del general Gómez la industria petrolera venezolana se desarrollara.
Hemos señalado varios factores a lo largo de estos programas; los recordamos: el informe Arnold, de aquel conjunto de 50 geólogos que hizo el mapa geológico venezolano, fue fundamental. Otro hecho fundamental para Venezuela fue la caída petrolera de México, que abrió la oportunidad de inversiones en Venezuela. Otro hecho es que la Shell buscaba petróleo en cualquier lugar del mundo porque entonces no había petróleo, no se había descubierto en el Mar del Norte. De modo que los dueños de la Shell, que eran accionistas holandeses y británicos, no tenían petróleo en su tierra, tenían que buscarlo en cualquier lugar del mundo y eso fue lo que trajo como consecuencia Zumaque 1.
Y los Barrosos 2, que son comprobaciones irrefutables de que el subsuelo venezolano abundaba el petróleo. También es imposible olvidar que durante la dictadura del general Gómez se contó con las manos honestas, férreas y con criterio organizativo importante del doctor Gumercindo Torres, siempre velando por los intereses de la nación. Así como también Torres y la nación venezolana contó con la labor jurídica de Pedro Manuel Arcaya, que en programas anteriores señalamos cuál fue la importancia de Arcaya en toda esta trama jurídica petrolera venezolana que permitió y favoreció el desarrollo de la industria petrolera en nuestro país.
Por cierto, Arcaya, siendo embajador en 1935, publicó una obra, un folleto prácticamente, que se titula Venezuela y su actual régimen. No había muerto Gómez. Esto lo publica Arcaya de defensa de su gestión y señala un futuro para la industria petrolera, y ese futuro en buena medida se cumplió. Voy a leerles un fragmento de ese libro del doctor Pedro Manuel Arcaya, en el que él dibuja un mapa para el futuro petrolero, dice:
"Royalties mayores, restricción de las exoneraciones de impuestos aduaneros de importación, establecimiento de refinerías nacionales. Todo eso podremos lograrlo respecto de dichos campos. Más aún, si los rendimientos de los ya contratados crecieron extraordinariamente, medios hay para que también crezca la renta que de ellos percibe la nación". Pues la legislación, y ciertamente, incluso esto que está diciendo en 1935, como es el establecimiento de refinerías nacionales, va a ocurrir a partir de la ley de 1943.
Cuando el entonces ministro de Fomento Eugenio Mendoza Goiticoa logre que las concesionarias construyan las primeras refinerías en el país, estamos hablando del gobierno de Isaías Medina Angarita. Veamos ahora el acuerdo de Achnacarry, que es muy interesante. ¿De dónde surge este acuerdo? De la preocupación por la abundancia de petróleo y la consecuente baja de los precios del crudo.
Esa abundancia que traía unos precios bajos llevó a que los grandes productores del mundo, menos los norteamericanos y la Unión Soviética, tuvieran la iniciativa de reunirse en el castillo de Achnacarry, en Escocia. Esto va a ocurrir en 1928. Ellos buscaban salirle al paso a una realidad que podía dar al traste con la industria petrolera, que era la insistente caída de los precios en razón de la abundancia.
Recordemos: no solo se habían descubierto nuevos gigantescos yacimientos en los Estados Unidos, sino que para 1928 Venezuela tenía una producción enorme. Ya era la segunda del planeta. Rumania tenía una producción nada despreciable y la Unión Soviética había recuperado su industria, de modo que la abundancia de petróleo estaba a la orden del día. Allí estuvieron reunidos en Achnacarry representantes de la Standard Oil of New Jersey, la de Indiana, la Anglo-Persian, la Gulf y la Royal Dutch Shell, buscando ordenar el mercado, dividiéndolo, organizándolo.
Después de dos semanas de deliberaciones llegaron a un documento con casi 20 páginas; se creaba la asociación para el mantenimiento de precios. Sin embargo, el acuerdo se conoció, se popularizó, como el acuerdo de Achnacarry porque ocurrió en ese castillo. A cada compañía se le asignó una cuota al mercado y una participación a las ventas totales. Sin embargo, los petroleros que explotaban el subsuelo norteamericano no integraron el acuerdo.
Y la verdad es que esta era una porción muy grande de la producción mundial; tampoco firmaron el acuerdo empresas pequeñas, aunque siendo pequeñas las sumas de todas estas pequeñas representaban un porcentaje importante. Finalmente quedaba tanto petróleo fuera del acuerdo de Achnacarry, y que no tuvo vigencia o lo perdió, y cada empresa salió a buscar su mercado al margen del acuerdo y al margen de este cartel que fue realmente efímero. Quedaba claro, eso sí, que los actores en la industria petrolera eran capaces de ponerse de acuerdo cuando los precios afectaban severamente el negocio, entonces un antecedente de la OPEP que veremos en su momento.
Si bien es cierto que los efectos de Achnacarry fueron efímeros, no es menos cierto que comprobaron una premisa teórica: si te unes y controlas la producción, incides notablemente sobre los precios. Volvamos ahora al tema tan interesante de la gran depresión. En general, se cree que duró casi toda la década en los años 30 y en algunos países sus efectos se sintieron incluso hasta los primeros años de la década de los años 40, como sabemos.
Y como dijimos, se origina con la caída de la Bolsa de Nueva York el 29 de octubre de 1929, y pronto el desempleo en los Estados Unidos sube a cerca del 30%, una catástrofe social, y el comercio internacional se contrajo en un 50%. Por supuesto, la llamada Gran Depresión afectó de inmediato los precios del mercado petrolero. Y esto, obviamente, incidió en la naciente industria petrolera venezolana, como señalamos en partes anteriores del programa.
Para el mercado petrolero fue otra vuelta de tuerca, ya que estaba deprimido por la abundancia de crudo y ahora se afectaba por una recesión mundial. Fueron años muy duros para el mundo petrolero porque les vengo relatando el período en que hay una abundancia de crudo que condujo a que los precios cayeran hasta cifras alarmantes que hacían prácticamente inviable el negocio, y a eso se va a sumar una recesión mundial. De allí que sostener los precios era un imperativo categórico.
Y es por esto que se reúnen en Achnacarry, como señalábamos antes, no solo por la causa de la abundancia que traía los precios bajos sino que ahora se sumaba la gran depresión del 1929, que como vemos afectó todas las áreas de la economía mundial y el mercado petrolero naturalmente fue de lo más afectado. Esto no tiene ciencia. Ahora veamos la aparición inesperada en Texas de más petróleo, lo que viene a complicar todavía el panorama de la abundancia petrolera.
Recordemos que los geólogos no le daban ninguna importancia a la zona este de Texas, la consideraban tiempo perdido, salvo un extraño personaje entonces de 70 años que insistía en que allí había petróleo. Este señor se llamaba Columbus Marion Dad Joiner; la gente del mundo petrolero se burlaba de él, decía que era un viejo obsesionado con el tema y que estaba viendo visiones. Y finalmente, el 3 de octubre de 1930, con un equipo precario y al borde de la ruina, perforó un pozo llamado entonces el Daisy Bradford número tres.
Ese pozo lanzó un chorro; de inmediato se hicieron estudios a su extensión y comenzó a llamárselo el gigante negro, ya que nunca antes se había descubierto un campo de tales magnitudes en el mundo. Texas estaba ahora en el mapa. En la próxima parte del programa, la última, veremos las consecuencias de esta entrada de Texas otra vez, porque decíamos en la parte anterior del programa que Texas se colocó otra vez en el mapa petrolero. Escuchen las cifras: en abril de 1931 esta zona producía 340.000 barriles diarios; en junio alcanzó 500.000 barriles diarios.
Los precios se vinieron abajo, entre 15 y 6 centavos de dólar por barril. Bueno, todas las luces de alarma se encendieron de nuevo: qué hacer, cómo controlar el mercado. Entonces entra en funciones la Texas Railroad Commission, a quien el gobernador de Texas le encarga controlar la producción, tarea para la que no estaba autorizada. Esta era una comisión sobre los ferrocarriles, pero después de largas disputas que se tornaron a veces violentas se modifica la ley y la Comisión obtuvo la autoridad para establecer cuotas de producción por un tiempo, lo cual contribuyó a que los precios no se derrumbaran.
Y luego la producción ilegal fue tan grande, la producción al margen de lo autorizado por la Comisión, que los precios volvieron a caer. Esto llevó a que los productores legales o autorizados tuvieran que bajar el precio. En 1933 ese año llega Franklin Delano Roosevelt a la presidencia de los Estados Unidos y Roosevelt designa a Harold Ickes, secretario del Interior, y lo encarga del álgido tema petrolero. La producción ilegal entonces alcanzaba 500.000 barriles y anulaba el sentido establecido por la Texas Railroad Commission.
Estos productores legales le imploraban al gobierno que hiciera algo y este sancionó la Ley de Recuperación Industrial Nacional, que establecía un código del petróleo. Este código fijaba cuotas de producción para los estados de la Unión y la situación fue controlada hasta 1935, cuando el Tribunal Supremo invalidó la ley en sus aspectos petroleros y permitió la producción caliente o no autorizada. Pero antes de que eso ocurriera, el gobierno no le quedó otro camino que fijar unas cuotas sugeridas a los estados.
Atendiendo al dictado por el Tribunal Supremo, fijó aranceles para la producción nacional y al petróleo importado. Y aquí comenzaron problemas para Venezuela, ya que el 55% de la producción venezolana iba dirigida a los Estados Unidos y ahora le colocaban un impuesto adicional. De allí que Venezuela no le quedó otro camino que buscar otros mercados distintos al norteamericano. Fue entonces cuando creció mucho el comprador de crudo venezolano de Gran Bretaña.
Allí comenzó a enviarse una consistente cantidad de petróleo venezolano, que ya no era negocio enviarlo a los Estados Unidos. Finalmente, el petróleo se va a estabilizar alrededor de un dólar por barril a partir de 1934. Esto permitía producir sin pérdidas, pero sin grandes ganancias. De modo que en esta oportunidad el gobierno tuvo que intervenir para el establecimiento de los precios; lamentablemente fue así, pero no había otra manera.
En estos años también comienza a advertirse Bahréin. ¿Qué quiero decir? Que el petróleo en Bahréin comienza a ser importante. Hay un neozelandés llamado Frank Holmes que había escuchado que afloraba petróleo en la costa árabe del golfo Pérsico. Ese dato se convirtió en la obsesión de su vida y se consagró a ello hasta que logra que en 1925 el jeque de Bahréin se interese por el crudo y le dé una concesión. Con la concesión en las manos, Holmes inicia el peregrinaje buscando dinero; nada consigue en Londres, pero sí en Nueva York: la Gulf se interesa en la aventura.
Sin embargo, no fue esta la empresa que terminó acompañándolo, sino la SOCAL, la Standard Oil of California, y contra todo pronóstico el 31 de mayo de 1932 se halló petróleo en Bahréin. No se trataba de un gran yacimiento, pero estaba en el lado árabe del Golfo Pérsico, al lado de lo que en el futuro iba a ser Arabia Saudita y Kuwait, me refiero al futuro petrolero. Lo que indicaba es que si había petróleo en Bahréin era imposible que no hubiese petróleo en Arabia Saudita y en Kuwait.
Ese es el gran aporte del descubrimiento de petróleo en Bahréin. En nuestro próximo programa nos concentraremos en el período presidencial de Eleazar López Contreras, 1936-1941, cuando los ministros Néstor Luis Pérez y Manuel Egaña se dan los factores determinantes de la política petrolera venezolana. Como vemos, después de este paseo por el entorno internacional, Achnacarry, la gran depresión, Bahréin, Texas, vemos cómo todos estos factores externos incidieron notablemente en el desarrollo de la industria petrolera venezolana. Es obvio que nuestra industria depende absolutamente de los factores externos tratándose como es de un producto que se vende en el mercado internacional y está determinado por este.
Hasta aquí el programa de hoy. Ha sido un gusto hablar en voz alta para ustedes, soy Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez. Y en la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com. En Facebook y en Twitter, arroba Rafael Arraiz. Estos programas los consiguen en la página UnionRadioCultural.com. Ha sido un gusto hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.