El Petróleo en Venezuela
14 de octubre de 2019

El Petróleo en Venezuela. Cap 16 y último

Una historia global

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. El presidente Chávez ordenó el despido de 18.756 personas trabajadoras de la empresa. Esta cifra la aporta la asociación civil Gente del Petróleo en informaciones que se hicieron públicas entonces. Ahí los porcentajes varían, pero todos coinciden en que más del 50% de la fuerza laboral calificada de PDVSA fue despedida.

Se perdió así un capital humano que tomó años formar y era muy difícil de recuperar en poco tiempo, como en efecto ocurrió. Las consecuencias fueron devastadoras para PDVSA y paradójicamente condujeron a lo contrario de lo que buscaban quienes promovían el paro. Es decir, el presidente Chávez después del despido tuvo manos libres, sin resistencia alguna, para lograr el control absoluto sobre la industria petrolera nacional.

Es evidente que tanto para los propósitos de Chávez como para los de la gerencia petrolera meritocrática el resultado tuvo un costo muy alto. La pérdida de un personal que a Venezuela le tomó años formar, como dijimos antes, todavía muchos la echan de menos. Por otra parte, si PDVSA se había mantenido acotada por los criterios de una gerencia profesional que impedía el crecimiento inútil de la nómina, ese criterio se derrotó.

A partir del año 2003, el crecimiento del número de empleados se hizo ostensible. Esto lo dicen los propios informes de PDVSA, y el informe que presenta PDVSA a la SEC en Estados Unidos en 2006 dice que el número de trabajadores del año 2003 eran 28.841. En 2004 llegó a 33.281 y ya en 2005 era 43.807 personas, como vemos las cifras fueron creciendo, apuntalando ese viejo vicio de las administraciones populistas, que es la burocracia.

Una práctica que verdaderamente nunca estuvo presente en PDVSA desde su fundación en 1975, mientras los criterios que se mantuvieron fueron los meritocráticos. En el informe anual de PDVSA del año 2014, citado en el libro Petróleo y Gas: El Caso Venezuela, de Edir Ramírez y Rafael Gallegos, se lee lo siguiente: en 2009 PDVSA y filiales contaban con 103.775 trabajadores. En 2013 eran 151.000 y en 2014 la empresa reportó 177.770 trabajadores, de modo que imagínense el crecimiento de la nómina de PDVSA como fue a partir del año 2003 cuando se derrotó el criterio meritocrático.

Este crecimiento del personal ha sido muy grande y evidentemente incide en los costos de producción, elevando el costo unitario por barril. De modo que esta ha sido una de las consecuencias de desmontar la meritocracia petrolera. Por otra parte, a partir de 2003 lo interno relativo con la organización de la empresa ocurre un cambio importante.

Se organiza la corporación con base en la geografía. Así es como surge PDVSA Oriente y PDVSA Occidente. Luego, en el año 2004, un año después, se hicieron otros cambios de estructura de la organización, pero lo más importante en cuanto al futuro financiero de la empresa y su efectividad fue la decisión de hacer de PDVSA el brazo financiero de las misiones creadas por el gobierno de Hugo Chávez a partir del año 2003. Recordemos que al paro petrolero y huelga general 2002-2003 le siguió la convocatoria a un referendo revocatorio para el 15 de agosto de 2004, y la estrategia de las misiones estuvo enmarcada por el presidente Chávez en el ámbito de sus acciones políticas para no ser revocado.

De modo que el brazo financiero de la estrategia desarrollada fue PDVSA. En noviembre de ese año sale de la presidencia de la casa matriz Alí Rodríguez Araque con destino a la Cancillería, y Rafael Ramírez Carreño es designado presidente de la empresa. En ese cargo va a estar hasta el 1 de septiembre de 2014, cuando ya gobierna Nicolás Maduro, es decir, van a ser 10 años. De modo que el grueso de la política petrolera en los gobiernos de Chávez será implementado por Ramírez, como es evidente.

Además recordemos que pasó a desempeñar la presidencia de PDVSA sin abandonar el Ministerio de Petróleo y Minería, cargo para el que había sido designado dos años antes, en julio de 2002. Y allí estuvo también hasta septiembre de 2014, cuando Maduro lo destina a la Cancillería hasta diciembre de 2014. De modo que durante 10 años Rafael Ramírez va a desempeñar la doble titularidad de presidente de PDVSA y ministro de Petróleo y Minería; también le corresponderá el cambio en la denominación de Ministerio de Energía y Minas a Ministerio de Petróleo y Minería, que es como se designa hoy en día.

La primera junta directiva que acompañó a Ramírez, en 2004, estuvo integrada por Iván Hernández, Félix Rodríguez, Dester Rodríguez, Luis Vierma, Rafael Rosales, Nelson Núñez, Nelson Martínez y Víctor Álvarez. Al año siguiente hubo cambios y la instancia directora acompañante de Ramírez quedó así: vicepresidentes Luis Vierma y Alejandro Granado. Aclaro que no estoy pronunciando mal, es Vierma con erre, y estaban de directores Eudomario Carrullio, Asdrúbal Chávez, Eulogio del Pino, Dester Rodríguez, Jesús Villanueva, Iván Orellana, Bernard Mommer y Carlos Martínez Mendoza. Esta junta directiva estuvo en funciones hasta el año 2008, cuando se registran otros cambios que veremos en su momento.

En cuanto a sus relaciones comerciales e internacionales, los cambios en PDVSA comenzaron el año 2000 cuando se firma un contrato de suministro con Cuba denominado Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela. PDVSA se comprometía entonces a enviar 53.000 barriles diarios a la isla caribeña y, a cambio, enviaban médicos cubanos para programas sociales; en el año 2000 no se había creado el programa Barrio Adentro. Además enviaban profesores e instructores para otras áreas educativas nacionales, en pocas palabras, un pago no en moneda sino en especie, como vemos. El convenio no prohibía, o no prohíbe porque está vigente, expresamente, que el crudo fuese revendido por Cuba.

De modo que Cuba es una excepción y puede revender el petróleo sin limitación alguna, a diferencia de los otros países signatarios de estos acuerdos. Recordemos también que muy pronto se implementaron modalidades similares cuando otros países caribeños integraron el programa denominado Petrocaribe, es decir, acuerdo de cooperación energética de Petrocaribe, que fue firmado en 2005. Este convenio establece financiamiento por 15 a 23 años, con dos años de gracia y un 2% de interés, dependiendo del precio del barril del petróleo. Una parte de los montos adeudados puede pagarse en especie, fue suscrito por Venezuela y 13 países e iniciado en paralelo con PetroSur y Petroamérica en 2004.

Todos estos convenios se enmarcaron dentro de la política internacional de Chávez, que se proponía hacer del petróleo el instrumento de las negociaciones y los respaldos. Era un instrumento político de su política internacional, por supuesto. A su vez buscaba entonces diversificar los mercados con miras a reducir la importancia en las ventas de Estados Unidos, ya que Chávez entonces consideraba a este país su enemigo histórico, como lo llamó en alguna oportunidad. De hecho, en marzo del año 2004 amenazó al presidente George Bush con suspender el envío de crudo venezolano a los Estados Unidos en represalia por la política norteamericana hacia Venezuela.

Por cierto, esto no deja de ser curioso ya que Citgo es una empresa de la casa matriz PDVSA y si esta deja de refinar crudo y comercializar gasolina no son los Estados Unidos los más afectados sino propiamente PDVSA, que pierde su mercado más seguro, el único que además paga la factura completa. Sin embargo, las amenazas de Chávez hacia los Estados Unidos, entonces gobernaba Bush, no pasaron de allí. Sin embargo sí señalaban un camino que él estaba buscando, y era el encontrar mercados distintos para el petróleo venezolano; me refiero a mercados distintos al norteamericano. Aludíamos en la parte anterior del programa que el gobierno de Hugo Chávez muy pronto comenzó a buscar mercados distintos para el petróleo venezolano, y en este sentido los primeros pasos de la relación petrolera China-Venezuela se dieron en el año 2004.

Ese año, por cierto, en diciembre, cuando Alí Rodríguez Araque ya detentaba el cargo de canciller, dio unas declaraciones a la periodista Yoconda Soto, del diario El Nacional, y allí decía Rodríguez Araque, dada la importancia de lo dicho voy a leerles: "La tarea no es disminuir el abastecimiento de petróleo a clientes tradicionalmente importantes, con los que siempre ha existido y sigue existiendo una muy positiva relación como es el caso de Estados Unidos, sin incrementar la capacidad de producción. Estados Unidos tiene un creciente déficit de petróleos y derivados y existe un impetuoso aumento de la demanda en países como China, India y algunos de América Latina".

PDVSA preveía elevar la producción de los actuales 3 millones de barriles diarios a 5 millones de barriles diarios en los próximos cinco años. Esto lo declara Rodríguez Araque en el año 2004 y hasta el día de hoy la producción no llega a 3 millones de barriles diarios, incluso está muy lejos de los tres millones de barriles diarios. De modo que aquella previsión, aquella proyección que hacía Rodríguez Araque no se cumplió, sino más bien la producción descendió. Sí se ha incrementado desde 2004 a nuestros días el número de barriles diarios que se le venden a China, mediante el convenio que supone una modalidad crediticia con el país asiático a través de una figura jurídica denominada Fondo Chino.

Pero esta opinión de Rodríguez Araque además estaba consagrada por PDVSA, y en 2004 se presenta el plan de negocios de PDVSA 2004-2009, en el que había participado Rodríguez Araque y en él se preveía lo ya dicho por él. Es decir, el aumento de la producción para el año 2006 a 5 millones 800 mil barriles diarios gracias a una inversión de 37 mil millones de dólares. Como sabemos, ninguno de los dos aspectos se cumplieron, evidentemente, porque si se hubiera hecho la inversión probablemente la producción hubiese crecido y no lo que ha ocurrido en los años siguientes, que fue que se redujo ostensiblemente la producción petrolera.

Con la nueva junta directiva de PDVSA, aquella que anunciamos designada del año 2005, las posiciones del venezolano de origen alemán Bernard Mommer se fortalecieron, ya que como dijimos él mismo integró el cuerpo directivo entre 2005 y 2008. De modo que en ese tiempo va a desecharse la orimulsión con los argumentos de Mommer y de su compañero de tesis, el mexicano Juan Carlos Bué, colega además de Mommer en el Oxford Institute for Energy Studies de la Universidad de Oxford. También entonces se hizo énfasis en el papel del Ministerio de Petróleo y Minería, antiguo Ministerio de Minas e Hidrocarburos o de Energía y Minas, como se llamó después. Se hizo énfasis en lo que atañe a las labores de fiscalización de PDVSA y las empresas extranjeras en asociaciones estratégicas.

De modo que esta prédica de Bernard Mommer, de privilegiar, de distinguir el poder político o fiscalizador del ministerio, comenzó a hacerse realidad solo con la titularidad del Ministerio de Petróleo y Minería en la misma persona, Rafael Ramírez. Esta nueva junta directiva fue la que elaboró el Plan Siembra Petrolera que abarcaba los años 2006-2012, un plan que se proponía una cantidad de cometidos que no fueron cumplidos en el lapso fijado. La producción no llegó a 5.837 mil barriles diarios en el año 2012 como se preveía, tampoco la producción del gas para ese año alcanzó los 11.500 millones de pies cúbicos por día que estaba previsto en el plan. Las refinerías de Cabruta, Caripito y Barinas no estuvieron listas a tiempo, tampoco se incrementó la flota de buques petroleros que en el plan se preveía pasar de 21 a 58 buques, eso no ocurrió en esa misma magnitud.

También es importante señalar que en marzo del año 2006 hubo un cambio significativo en la política petrolera, siempre dentro del marco de las ideas de Mommer, nos referimos al paso de los convenios operativos a las empresas mixtas, sancionado por la Asamblea Nacional de entonces. Es decir, los firmantes de los convenios operativos de los años 90, en el marco de la Apertura Petrolera, pasaron a estar bajo otro esquema legal y entre el año 2006 y 2008 se formaron 19 empresas mixtas con 21 empresas privadas de distintos lugares del mundo. En estas empresas se estableció que PDVSA tendría el 50% de las acciones y muy poco tiempo después el porcentaje subió a 60% de las acciones. Hubo un cambio en la regalía que pasó del 16,67 al 30% y otro en el impuesto sobre la renta, que bajó de 66,67 a 50.

Si nos detenemos a revisar las perspectivas del mercado petrolero mundial, vamos a advertir que la curva de crecimiento de los precios sube indeteniblemente hasta el año 2008, cuando bajaron brusca pero momentáneamente por la crisis financiera global que tuvo su origen en los Estados Unidos y el mercado inmobiliario, que se llevó por delante a buena parte del sistema financiero norteamericano y que afectó al mundo entero. Pero antes de esa crisis los precios estuvieron cerca de 150 dólares por barril y se desplomaron alrededor de 30 dólares. Luego, superado el parpadeo inmobiliario, vamos a llamarlo así, remontaron los precios y se estabilizaron alrededor de los 100 dólares por barril, para luego bajar a niveles por debajo de 30 en 2016. Y ahora, en el 2017, los precios que se reportan en estos tres primeros meses o cuatro están en el orden de los 40 dólares por barril, un poco más, 45, me estoy refiriendo al petróleo venezolano.

También si examinamos la literatura petrolera del año 2003 y 2004 e incluso hasta el 2007 vamos a constatar que aquellas predicciones catastróficas en cuanto a la producción petrolera no se cumplieron. Ya veremos por qué las hipótesis entonces del llamado peak oil estaban en boga y adelantándose en el tiempo; esto, peak oil, lo que quiere decir es que se había desarrollado la hipótesis de que en un momento dado el petróleo ya tocaba techo y comenzaba su descenso, pues inevitable. Y muchos pensaban que para 2010 la situación sería esta: una producción insuficiente para una demanda más que creciente, yo diría vertiginosa. La geopolítica mundial se movía con base en esta premisa, pesimista, por supuesto, porque los datos de la realidad apuntaban hacia allí.

Sin embargo comenzaron a darse dos señales que negaban este panorama y la proyección cambió hasta el punto que muchísimos, por no decir todos, los analistas consideran hoy en día que el petróleo será la principal fuente energética por lo menos durante los próximos 50 años. ¿Por qué? Bueno, esas son las razones que vamos a analizar de seguidas. En primer lugar, la producción aumentó notablemente en países que no formaban parte del mapa petrolero mundial.

Vamos a citar dos ejemplos, Brasil y Colombia, entre 1995 y el año 2010, es decir, 15 años. La producción petrolera brasileña pasó de 724.000 barriles diarios a 2.137.000 barriles diarios, crecimiento muy grande; en Colombia, por ejemplo, ascendió la producción de 500.000 barriles diarios a un poco más de 1 millón y las perspectivas del crecimiento en Colombia siguen allí. De modo que estos dos países, por solo citar ese ejemplo, antes importaban petróleo, hoy en día se autoabastecen completamente y exportan. De modo que hubo descubrimientos en estos años que ampliaron el mapa petrolero mundial.

Y la segunda causa la veremos en la próxima parte del programa, que es de la mayor importancia, me refiero al petróleo de lutitas o shale oil y shale gas como también se le conoce. Ya regresamos. Decíamos, en la parte anterior del programa, que hubo un cambio tecnológico importante que cambió radicalmente el mapa petrolero del mundo. Y a esto aludíamos como una señal de cambio importante, ya que comenzó a hablarse del shale oil y el shale gas, es decir, el petróleo y gas de lutitas, como se dice en español.

Se desarrolló una nueva tecnología que permite extraer petróleo de formaciones donde antes no era posible extraerlo. Esta nueva tecnología, por cierto impulsada por los precios altos del crudo y los desafíos de las nuevas fuentes de energía, cambió el mapa petrolero. Incluso ya en 2008 el subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Barna, declaraba: "Nosotros podemos ser el próximo Medio Oriente". Incluso después de esta declaración hemos leído y escuchado varias autoridades norteamericanas señalando que su país se acerca a autoabastecerse.

Y que incluso pueden retomar la capacidad de exportación que tuvieron hace muchos años y que desde hace mucho tiempo no podían desarrollarla. A estas nuevas tecnologías se sumó otra circunstancia que incidió en el mapa petrolero: fue que los precios altos hacen rentable la explotación de crudos pesados, incorporándose al mercado una fuente energética poco atractiva en circunstancias de precios bajos o medianos; habría que decir crudos extra pesados realmente, ¿no? Más que pesado, con los precios altos se hacen posibles. En relación con el esquema internacional, con los hechos internacionales también hemos visto en años recientes flexibilizarse el esquema de los años 70.

En aquellos años la mayoría de los estados productores estatizaron sus industrias, Venezuela entre ellos, y ahora se observan alianzas entre empresas estatales y transnacionales privadas o locales en distintas modalidades, de acuerdo con las legislaciones internas. De modo que podemos afirmar que los espacios de participación en el negocio petrolero para el sector privado se han abierto en países donde estuvieron cerrados y en una minoría de países se han cerrado. Y la consecuencia inmediata es la caída de la producción, y en donde se ha abierto el espacio de las empresas privadas nacionales o internacionales, la producción ha subido. Es el caso evidente de Brasil y Colombia.

El origen de estos cambios en las legislaciones internas tiene su fundamento en la necesidad de atraer inversiones extranjeras y tecnologías avanzadas. Si no se permite la inversión extranjera, pues es muy difícil extraer el crudo que se quiera extraer porque las empresas estatales solas tendrían que hacer unas inversiones muy grandes y se les hace cuesta arriba. Cuando asociándose, los proyectos de desarrollo e incremento en producción se hacen mucho más llevaderos, más probables.

Llegamos así al cambio de gobierno después de la muerte de Hugo Chávez y las elecciones entre Nicolás Maduro y Enrique Capriles Radonski. El comienzo del gobierno de Nicolás Maduro podemos afirmar que durante el año 2013-2014 los cambios en la cúpula gerencial de PDVSA fueron menores. Hasta que el 30 de diciembre de 2014 se firma el Decreto 1582 que designa al sucesor de Ramírez después de 10 años al frente de la casa matriz y del ministerio. Entonces es designado Eulogio del Pino como presidente de PDVSA y lo acompañan los directores internos Orlando Jacín, Jesús Longo, Aracely Suez de Vallejo, Antón Castillo Bastardo y Carlos Eric Malpica Flórez, y los directores externos Rodolfo Marco Torres, Ricardo Menéndez y Wills Rangel.

A esta nueva junta directiva le va a tocar contabilizar un precio promedio distinto. Esta junta directiva fue designada, como les dije, al final de 2014 y el precio promedio del año 2014 va a ser 88,42 dólares por barril para el petróleo venezolano. Y el precio promedio del año 2015 va a ser la mitad, 44,65 dólares por barril. De modo que en la crisis económica venezolana va a ser de pronóstico reservado, obviamente, una economía montada sobre los precios del petróleo; si los precios se reducen a la mitad e incluso a menos de la mitad en comparación con los precios del año 2008, bastante menos que la mitad, pues la crujida, el sismo, el cataclismo es de grandes proporciones.

Recordemos que todo el proyecto político de Hugo Chávez se sustentó sobre unos precios altos de petróleo porque se pensaba que no iban a bajar. No estaba en la ecuación la aparición de una nueva tecnología, que es el petróleo de lutitas, y el incremento extraordinario de la oferta del petróleo en el mundo, que trae como consecuencia inmediata la reducción de los precios. En esto no hay magia alguna, lo que es abundante vale menos que lo que es escaso. Ahora, evidentemente que los precios actuales del crudo venezolano alcanzan escasamente para cubrir los costos de producción, según Eulogio del Pino.

Los costos de producción están alrededor de 13 dólares por barril, hay otros analistas que piensan que está cerca de veinte. Pero si tomamos como ciertas las cifras de Del Pino, pues el margen que queda de ganancias por barril se ha reducido ostensiblemente, lo que dificulta no solo al funcionamiento de PDVSA como tal sino el funcionamiento del Estado, cuya dependencia de la renta petrolera se acentuó tremendamente en todos estos años del siglo XXI. Venezuela hoy en día depende más que el año 98, por ponerles una fecha. Además recordemos que en el balance y flujo de caja de PDVSA pesa una deuda financiera de significativa proporción.

Esa deuda se contrajo con los precios altos porque cuando los precios son altos conseguir financiamiento es relativamente fácil y se incurre en los financiamientos porque no estaba en el panorama una caída de los precios, pero cayeron los precios y la deuda está allí, y esa deuda pesa en el presupuesto. Pesa tanto que deja muy poco margen de maniobra para otras tareas en PDVSA y en el Estado. Siempre estamos leyendo permanentemente en la prensa cuando se vencen los bonos que la República y PDVSA tienen que honrar, de modo que el margen de maniobra para funcionamiento de la empresa es evidente y obvio que se ha reducido muchísimo.

Es así como es muy difícil hablar de inversiones significativas en el área petrolera con las condiciones de los años 2015-2016 y 2017 hasta ahora. De modo que, hasta el momento, el gobierno de Maduro no presenta mayor diferencia con lo hecho por los gobiernos de Chávez, salvo la señal de invitar a regresar al negocio del oro a las empresas canadienses que fueron separadas de ese negocio antes. Es una señal importante invitar a las empresas canadienses, claro, no nos estamos refiriendo a un tema petrolero sino al tema del arco minero. Hay una señal que puede apuntar un camino.

En estos 17 o 18 años de gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, gobiernos de izquierda, hemos visto romper un paradigma clásico del buen manejo de la empresa, es decir, el foco en lo que se hace. Por el contrario, PDVSA se ha destinado a tareas distintas a las que prescribe su experticia. Se fundó PDVAL, distribuidor de alimentos, PDVSA Agrícola, PDVSA Desarrollo Urbano, PDVSA Industrial y los programas asistencialistas del Estado que se nutren de las arcas de la casa matriz. Naturalmente, con semejante carga presupuestaria es difícil que la empresa cumpla eficazmente con su tarea principal, que es extraer crudo, refinarlo y comercializarlo.

Y así no ha sido posible cumplir con el Plan Siembra Petrolera para el año 2006-2012, que aspiraba a producir 5.837.000 barriles diarios en 2012. Tampoco ha ayudado al proyecto del aumento muy grande de la nómina de PDVSA que hemos señalado en partes anteriores del programa. Todo lo anterior conduce a que la deuda financiera de PDVSA sea muy grande, que la deuda nacional con proveedores también sea de importancia y que las deudas por las expropiaciones tanto de empresas nacionales como internacionales sean significativas. Y a este cuadro nada positivo se suma el pasivo laboral de grandes proporciones que tiene por el incremento de la nómina.

En las últimas partes del programa veremos estos aspectos finales de esta serie sobre el petróleo que nos ha ocupado alrededor de 16 programas. Ya regresamos. En la parte anterior del programa hablábamos de la deuda financiera del petróleo de Venezuela.

En El Universal del 27 de enero del año 2015 se ofrecen algunas cifras basadas en informes oficiales, recalco esto. "No son inventos sino cifras oficiales", dice lo siguiente. En seis años la deuda financiera del petróleo de Venezuela ha crecido 187,5%. En 2007 las obligaciones de la industria estaban en 16 millardos de dólares; ahora superan los 46 millardos de dólares, según el informe financiero de la estatal al cierre 2014.

Este monto no incluye el financiamiento que ha gestionado la industria en el Banco Central de Venezuela ni los compromisos con los proveedores. El informe de deuda de la estatal revela que por medio de una emisión privada de papeles y la solicitud de préstamos, la petrolera aceleró su endeudamiento y el año pasado subió 6,7% para sumar 46,1 millardos de dólares. Esto se refiere al año 2014, como les dije en partes anteriores del programa, cuando los precios eran muy altos, pues la deuda se contraía sin temores. Caen los precios y la deuda sigue allí, como el famoso dinosaurio del cuento de Augusto Monterroso, que dice: "Y se despertó, y el dinosaurio seguía allí".

El dinosaurio en este caso es la deuda, caen los precios y la deuda está allí y hay que pagarla. En todo caso, si la meta de PDVSA era incrementar la producción petrolera, como lo dijo Rodríguez Araque en el año 2004, pues todos los pasos que se dieron fueron para no lograr eso. Todo el entramado de fundaciones y misiones facilitó un sistema asistencialista de transferencias de recursos de PDVSA a diversos vectores en la nación que funcionó, en lo esencial, para transferir recursos mientras los recursos fueron abundantes. Cuando los precios bajaron, pues el entramado, la estructura entró en crisis, como es evidente.

Les decía antes que en una rueda de prensa de Eulogio del Pino, en enero de 2016, decía Del Pino que los costos de producción de PDVSA se ubicaban alrededor de 13 dólares por barril. En todo caso, con precios bajos ese costo de producción es alto y queda muy poco margen para todo lo que hay que hacer con el ingreso petrolero en Venezuela. Estos problemas que padece Venezuela en esta materia son idénticos a los que experimentó el mundo de economía centralizada que desapareció con la caída del Muro de Berlín. En líneas generales son los problemas que experimentan los sistemas que desprecian las prácticas gerenciales ortodoxas.

Nos referimos a lo básico, es decir, producir riqueza e invertir para que se siga generando riquezas; si lo que se produce se reparte, pues se pierde. Sin acumulación de excedentes no hay manera de crecer; esa es una verdad de Perogrullo, regla de oro de cualquier economía: si no acumulas, cómo inviertes, y si no puedes invertir, cómo creces. Y los resultados están a la vista. Si se quería incrementar la producción había que invertir en exploración y en todo lo necesario para incrementar la producción, eso no se hizo, los resultados son evidentes. La producción, lejos de crecer, ha disminuido ostensiblemente entre los años que comenzó el gobierno de Hugo Chávez y los actuales.

Estamos llegando al final de esta larga serie sobre el petróleo en Venezuela y debemos decir que es cierto, que Venezuela cuenta con las reservas del petróleo más grandes del planeta en la Faja Petrolífera del Orinoco. Pero también hay que decir que se trata de crudo extra pesado, no es crudo liviano ni siquiera pesado, lo que supone unos costos distintos a los que genera la extracción de crudo liviano. Por cierto, el crudo liviano, como sabemos, ha ido mermando en territorio venezolano. Y para que pueda extraerse este crudo de la Faja, el modelo de negocios de PDVSA tiene que modificarse o hacerse suficientemente atractivo para las empresas transnacionales.

Hay que brindarle seguridad jurídica a esas empresas, reducir los cambios a mínimos, de manera de que venga inversión extranjera para poder desarrollar la Faja Petrolífera del Orinoco. Los desafíos que tiene Venezuela en materia petrolera son muchos y ojalá quienes los enfrentan no cuenten con el aumento de los precios como única solución a los cuellos de botella y a las deficiencias que se crean, sino que también se coloque la lupa sobre los aumentos en la producción. Que son indispensables para el mundo que viene porque, como les dije en este programa, con la tecnología que permite extraer petróleo de lutitas el mapa petrolero del planeta cambió totalmente.

Las previsiones apuntan a que haya una abundancia de petróleo. El tema de la escasez se redujo a una variable muy poco considerable, de modo que su incidencia en los precios se vislumbra muy poco probable, razón por la producción creciente que tienen los Estados Unidos, particularmente, fue donde se desarrolló esta tecnología, pero esa tecnología ya se está aplicando en México, en China y muchos otros países. Y es la tecnología que permite extraer petróleo de unas formaciones rocosas de las que antes no se podía extraer. Este es el hecho más importante de los últimos años para el mercado petrolero mundial.

Ha sido un gusto hablar para ustedes esta serie larga sobre el petróleo en Venezuela y el mundo. Les habla Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, su programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastián y Víctor Hugo Rodríguez, y en la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, en Facebook y en Twitter, arroba Rafael Arráiz. Hasta nuestro próximo encuentro.

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