Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy continuamos con nuestra serie del petróleo. En nuestro programa anterior, el presidente Pérez había designado presidente de PDVSA al general Rafael Alfonso Ravard. La gestión se va a estructurar sobre la base de cinco puntos que él mismo enunció: normalidad operativa, autosuficiencia financiera —esto veremos más adelante que es importante—, gerencia profesional, apoliticismo y meritocracia. Realmente el tres y el cinco están muy vinculados: gerencia profesional y meritocracia.
Este pentágono gerencial existió entre agosto de 1975 y agosto de 1979, cuando se vence el primer período de la primera junta directiva de PDVSA. Él continúa con estos mismos principios en un segundo período de dos años y un tercer período de dos años también, que se va a vencer en agosto de 1983. Es de hacer notar que el cambio en el período de las juntas directivas lo establece Luis Herrera Campins en 1979, cuando el ministro de Energía y Minas era Humberto Calderón Berti, y toman la decisión de reducir el período de las juntas directivas de cuatro años a dos años.
Pero volvamos a 1975-76 y vemos que el primer gran desafío que enfrentó la nueva empresa fue el de racionalizar el legado que dejaban las concesionarias. Era entonces evidente que no podía el Estado administrar, a través de sus holdings, un conglomerado de 14 concesionarias. Entonces Alfonso y su junta directiva diseñan un proceso paulatino pero que a la vez se aceleró, encargado a la consultora mundial McKinsey, quien designa al experto Stephen Brandon para la tarea.
Siempre en conjunto con el directorio de PDVSA, el primer paso en relación con esas 14 concesionarias fue el cambio de nombre: Sinclair pasó a llamarse Bariven, Chevron Boscanven, Mito Juan Vistaven, Móvil Janoven, Talon Taloven, Shell pasó a llamarse Maraven, Creole pasó a llamarse Lagoven, Menegrande Menéven, Sun Palmaven, Amoco Amoven, Las Mercedes Guariven y Phillips Roqueven. También de inmediato se fueron calibrando las posibilidades de fusiones. Y en 1977 ocurrieron las primeras: Lagoven y Amoven pasaron a formar Lagoven; Llanoven y Boscanven; CVP y Deltaven, CVP. Luego en 1978 se da otra vuelta de tuerca y quedan cuatro empresas: Lagoven, Maraven, Menéven y Corpoven.
Sobre este particular, Gustavo Coronel, que integró aquella primera junta directiva de PDVSA, afirma lo siguiente en relación con los propósitos de aquella reducción y simplificación, dice Coronel: "Establecer un control efectivo en las operaciones, mantener la eficiencia operacional, preservar la motivación del personal, obtener una garantía de apoyo tecnológico y finalmente promover el desarrollo futuro".
Después veremos que en 1986, cuando gobernaba Jaime Lusinchi, Menéven se subsume dentro de Corpoven y pasan a ser tres las filiales: Lagoven, Maraven y Corpoven. Y unos 11 años después, en enero de 1997, ya gobernaba Rafael Caldera en su segundo gobierno, se crea la marca de productos petroleros PDV que sustituye las marcas de Lagoven, Maraven y Corpoven. Y todo esto se hace a una sola coordinación de la empresa Deltaven.
También en septiembre de ese año, 1997, el Ministerio de Energía y Minas ordena la reorganización de PDVSA en sus aspectos funcionales. Se fija el 1 de enero de 1998 para tener listo el nuevo esquema. Entonces desaparecen las filiales y PDVSA asume con su denominación la totalidad del negocio petrolero. Entonces se adoptó el esquema de cinco grandes empresas funcionales, estas fueron PDVSA Petróleo y Gas, PDVSA Exploración y Producción, PDVSA Manufactura y Mercadeo, PDVSA Servicios y PDVSA Refinación y Comercio. Y el 15 de enero de 1998, además, se crea una nueva filial que va a ser PDVSA-Gas para darle mayor especificidad al tema gasífero.
Pero volvamos a 1976, después de este avance en las denominaciones de la empresa y en su simplificación. En el 76 se avanzaba en esta simplificación y esta reestructuración, PDVSA creó dos empresas de inteligencia del mercado, es decir, PDVSA USA en los Estados Unidos y PDVSA U.K. en el Reino Unido (United Kingdom). Por otra parte, también tenemos que señalar que en aquellas primeras 14 empresas concesionarias devenidas en empresas venezolanas se va a respetar la meritocracia de los venezolanos que habían hecho carrera en las concesionarias extranjeras y que habían alcanzado altísimas posiciones.
Los casos más notorios fueron las nuevas juntas directivas. Por ejemplo, en Lagoven, antigua Creole, el presidente era Guillermo Rodríguez Erazo y la junta directiva estaba integrada por Ernesto Sjugar, Nicanor García, Renato Urdaneta y Jack Tarves, todos factores de la industria petrolera en tiempo de las concesionarias. Otro ejemplo, Maraven, antigua Shell, va a ser presidida por Alberto Quirós Corradi y también estaba integrada la junta por José Domínguez, Carlos Castillo, Ricardo Irving-Yang, Rafael Pardo, Pablo Raimpel, José Luis Carrillo, Ramón Cornieles y Hugo Finol.
Menéven va a estar presidido por Bernardo Díaz León y la junta directiva va a estar integrada por Carlos Romero Zuluaga, Luis Guillermo Arcay, Antonio Franqui, Francisco Guedes, Lorenzo Monti, Héctor Rivero y Néstor Ramírez. Mientras la CVP, presidida por Juan Chacín Guzmán, su junta directiva estará integrada por Juan José Navarrete, Luis Olivares, Rafael Macías y Félix Moreo. De acuerdo con las consultas orales que yo hice para estructurar este trabajo, que fueron muchas, hay unanimidad en relación con este señalamiento, que en aquel momento se respetaron la jerarquía y los profesionales petroleros; ya después pasaron otros hechos exactamente en ese mismo sentido.
Por otra parte, en los primeros meses de 1977 va a tener lugar una reforma de la administración pública central y el viejo Ministerio de Minas e Hidrocarburos, que había sido creado en diciembre de 1950, pasa por decreto presidencial de Carlos Andrés Pérez a denominarse Ministerio de Energía y Minas. Esto ocurre el 1º de abril de 1977 y el primer titular será, con esa nueva denominación, Valentín Hernández Acosta.
Por otra parte, apenas se formó la casa matriz de PDVSA tuvo que atender un viejo dolor de cabeza nacional, que era el IVP, Instituto Venezolano de Petroquímica, que había sido creado en 1956, reformando en 1960. Atendía a dos plantas petroquímicas, Morón y El Tablazo, y producía pérdidas. Y, por supuesto, esto no era tolerable en un nuevo esquema de eficiencia petrolera nacional… Entonces el Ministerio de Energía y Minas ordena la conversión del Instituto en sociedad anónima y el 1º de diciembre se designa la primera junta directiva de Pequiven.
El presidente sería Renato Urdaneta, Rómulo Quintero Valera vicepresidente y los directores serían José Mavares, Héctor Riquezes, Hernán Zola y Agustín González. Se inicia un proceso de racionalización y modernización de la empresa con criterios gerenciales modernos, como es natural, y para 1984, por primera vez en la historia de esta empresa creada en 1956, la empresa arrojó resultados positivos y pagó en consecuencia impuestos sobre la renta. En estos primeros años también de PDVSA se presentó un asunto que debía decidirse de manera perentoria.
Nos referimos al tema de la Faja Petrolífera del Orinoco. Habíamos señalado en programas anteriores que entre 1970 y 1977 un proyecto conjunto entre el Ministerio de Minas e Hidrocarburos y la CVP había adelantado las investigaciones. Ahora se imponía una decisión, es decir, ¿cuál organismo debía continuar el trabajo? El Ministerio de Energía y Minas o PDVSA. Y el presidente Pérez toma la decisión de que sea PDVSA la que se encargue del desarrollo de la Faja Petrolífera del Orinoco. Esto va a decidirse en octubre del año 1977 y en el 78 se designa un grupo formado por las filiales para iniciar los trabajos al año siguiente, en 1979.
En la próxima parte del programa veremos cuáles fueron las asignaciones a las filiales y qué se adelantó en este período sobre la Faja Petrolífera del Orinoco. Ya regresamos. Decíamos en la parte anterior del programa que, una vez avanzados los trabajos, se establecen en 1979 las áreas y las asignaciones de cada una de ellas a las filiales. Esas áreas fueron Cerro Negro, Hamaca, Suata y Machete. En otras palabras, para 1984, ya unos años después de la organización en áreas, cinco años después, se supo ya con base científica que las mayores reservas del petróleo del planeta estaban en Venezuela, en la Faja Petrolífera del Orinoco.
Otro asunto muy distinto era explotar estos yacimientos de crudos extrapesados, como veremos luego. El primer gobierno de Pérez entonces va a terminar sin cambios en los estatutos de la nueva empresa y con el proceso de simplificación de sus filiales concluido en lo esencial. Además vamos a ver una variación en los precios importante a lo largo de ese primer gobierno de Pérez. Recordemos que en 1973 el precio promedio, gobernando entonces Caldera, fue 3,71, de acuerdo con las cifras del profesor Asdrúbal Baptista, y ya en 1974 el precio promedio fue 10,53; bueno, prácticamente se cuadruplica el precio.
En el año 1975 el promedio fue 10,99 dólares por barril, en 1976 subió a 11,15 y en 1977 volvió a subir al promedio anual 12,54, y en 1978 bajó un poquito y el promedio fue 12,04. Vemos entonces que en estos tres años, 1976, 1977 y 1978, aquel directorio de PDVSA presidido por el general Rafael Alfonso Ravard redujo las filiales a cinco, más adelante se redujeron a tres, incorporó a Intevep, reorganizó la industria petroquímica creando Pequiven, formó dos empresas de inteligencia del mercado en los Estados Unidos y Gran Bretaña. Y la percepción general en el país era que el tránsito de las concesionarias a una casa matriz con filiales venezolanas había sido un éxito.
Buena parte de este éxito se le atribuía a la no politización de la industria, a la escogencia acertada del general Alfonso Ravard por parte de Carlos Andrés Pérez y a un directorio calificado profesional y técnico. De modo que Venezuela había pasado el Rubicón entre la Venezuela de las concesionarias extranjeras a la Venezuela de PDVSA administrada por venezolanos eficientes encabezados por el general Alfonso Ravard.
¿Y por su parte qué está pasando en el universo internacional? Pues, el sha de Irán comienza a verse cercado por problemas de toda índole a partir de 1977. No solo batallaba en secreto contra un cáncer, sino que las huelgas de trabajadores iban en ascenso, auspiciadas por el ayatolá Jomeini, quien tenía 15 años en exilio viviendo en Francia, había sido expulsado por el propio sha. Estas huelgas en 1978 condujeron a un caos del sector petrolero y la producción de 5 millones 500 mil barriles diarios que producía Irán de pronto se redujo a un millón de barriles por la crisis de las huelgas petroleras y la crisis política del país.
Esto llevó al sha a instaurar un gobierno militar, los hechos se precipitaron. Las huelgas paralizaron totalmente la industria petrolera. El precio volvió a subir en el mercado, naturalmente, porque 5,5 millones de barriles diarios fuera del mercado, el precio volvió a subir, y finalmente el sha abandona Irán el 16 de enero de 1979. Llega el ayatolá Jomeini a Irán el 1º de febrero; después el sha morirá en el exilio en 1980. Con Jomeini se iniciaba una nueva etapa histórica en Irán, en su política y, por supuesto, en su política petrolera.
Esta salida del mercado de 5,5 millones de barriles diarios de Irán condujo a que Arabia Saudita elevara su producción en julio de 1979 hasta 9 millones 500 mil barriles diarios. Una producción altísima; hoy en día es un poco más baja que esta. Sin embargo, los precios seguían subiendo. De modo que al gobierno de Luis Herrera Campins le va a tocar todavía precios más altos que los que tuvo el presidente Pérez. Los precios que le tocaron al gobierno Herrera son los siguientes: en 1979, 7,69 dólares por barril en promedio, y en 1980 el promedio fue, escuchen bien, 26,44 dólares por barril. Crecimiento enorme.
En el año 1981 subió a 29,71 dólares por barril. En 1982 a 27,47 dólares por barril. En el año 1983, el año del viernes negro, la devaluación y control de cambio, y al principio de la enfermedad de la inflación en Venezuela, el precio promedio fue 25,31. Ya después, a Jaime Lusinchi le tocará una caída de los precios, como veremos en su momento.
En materia petrolera, el gobierno de Luis Herrera Campins, quien asume la presidencia el 12 de marzo de 1979, se caracteriza por la designación de Humberto Calderón Berti como ministro de Energía y Minas. Calderón Berti es un socialcristiano reunido en torno a COPEI, de modo que era un experto petrolero del área de la democracia cristiana y del partido de gobierno, que era COPEI.
Hemos de decir que el presidente Herrera tuvo el acierto de ratificar al general Alfonso en la presidencia de PDVSA. Sin embargo, muchos analistas consideran que cometió un error al modificar los estatutos de la casa matriz con el objeto de reducir de cuatro a dos años el período de la junta directiva, porque esta reducción le quitaba horizonte al directorio, lo ataba tanto de manos que no les dejaba un período de planificación de más de dos años. Es un argumento que se ha escuchado mucho y tiene algún fundamento.
En estos años, y en particular en 1980, comienza a articularse un proyecto que se había discutido ampliamente en distintos estadios gerenciales de PDVSA. Nos referimos a la necesidad imperiosa de buscarle mercados internacionales para nuestros crudos pesados y extrapesados en el futuro. Es por ello que PDVSA firma con VEBA Oil de Alemania Occidental un programa de cooperación técnica del 28 de agosto de 1980. Este convenio luego se va a traducir en una asociación entre ambas empresas para crear la empresa Ruhr Oel el 21 de abril de 1983.
Esta empresa le permitió a PDVSA colocar para su refinación alrededor de 150.000 barriles diarios en Alemania. En su mayoría se trataba de crudos pesados que alcanzaban a ocupar ya el 50% de capacidad de refinación de la empresa. Con esta asociación que venimos señalando comenzaba el proceso de internacionalización de PDVSA organizado y alineado entre el ministro de Energía y Minas, Calderón Berti, y el general Rafael Alfonso Ravard, como presidente de PDVSA.
Hay un texto de Calderón Berti muy interesante que voy a leerles porque hace un retrato bastante claro en aquel momento, dice el experto petrolero y entonces ministro Calderón: "Ha habido un cambio de importancia relativa a los crudos pesados en cuanto al patrón. Por ejemplo, en el año 1976 Venezuela produjo 840 millones de barriles de petróleo. De esos, el 30%, 34% medianos y 31% de livianos.
En el año 1982, Venezuela produjo 692 millones de barriles de crudo con una proporción de 40% de crudos pesados; había crecido del 10%, 28% de medianos y 31 por ciento de liviano. Frente a esta realidad, hemos tenido que venir definiendo en el tiempo una estrategia de comercialización que le permita al país irse asegurando una salida estable y confiable en sus crudos pesados a largo plazo".
Muy bien pensado porque la tendencia ya se advertía. Era un incremento de los crudos extrapesados y pesados y una disminución de los livianos, como en efecto ocurrió. De modo que el argumento central para la internacionalización de PDVSA en aquellos años iniciales fue el de la búsqueda del mercado para los crudos pesados y extrapesados.
Vencido en agosto de 1981 el período de dos años del directorio de PDVSA, el presidente Herrera ratificó a Alfonso Ravard y al vicepresidente Julio César Arriaza por dos años más. Va a ser este directorio al que le tocará enfrentar una verdadera tormenta. Nos referimos a lo que empieza a ocurrir a partir del 27 de septiembre de 1982, cuando el directorio de PDVSA es convocado por el Consejo de Ministros para informarle que hay un nuevo convenio cambiario entre la petrolera y el Banco Central de Venezuela.
De acuerdo con este convenio, PDVSA está obligada a venderle al Banco Central de Venezuela todas las divisas que generara en su actividad comercial y de colocación de recursos en bancos extranjeros. En la próxima parte del programa veremos las consecuencias de esta decisión tan grave. Ya regresamos.
Decíamos en la parte anterior del programa que el nuevo convenio cambiario le imponía a PDVSA la obligación de venderle al Banco Central de Venezuela todas las divisas que generara en su actividad comercial. Esto creaba una situación difícil para PDVSA, pero se explicaba en relación con la situación muy comprometida que tenía la República de Venezuela con sus finanzas públicas, con sus reservas internacionales en particular, pero esta intervención —no hay otra manera de llamarla— vulneraba el principio de autonomía financiera de PDVSA. Vulneraba el de autonomía administrativa y la flexibilidad de gestión porque, si estás obligado a entregar las divisas al Banco Central, pues cómo operaba, con qué flexibilidad.
Por supuesto, el directorio de PDVSA no se queda de brazos cruzados, tampoco lo hace la bancada parlamentaria de Acción Democrática y comienza una diatriba política importante. Herrera Campins reconoce la magnitud del problema generado con esa decisión y designa una comisión gobierno-PDVSA que llega a soluciones que el directorio de la casa matriz consideró convenientes para la industria petrolera. Y entonces se firmó un acta convenio; se buscaba una manera mediante la cual las divisas que PDVSA estaba entregando al Banco Central de Venezuela, de alguna manera y en alguna magnitud, no la afectaran en el flujo de caja necesario para sus operaciones.
Fue una decisión, si se quiere, salomónica, por supuesto… No dejó un buen ambiente la situación planteada. Finalmente, el gobierno transigió en no vulnerar la autonomía financiera de PDVSA y asumió mecanismos compensatorios, como les decíamos antes. Tomemos en cuenta también que la producción petrolera se había reducido bastante. La producción del año 1973 era 3 millones 370 mil barriles diarios y en el año 1982, cuando esta crisis se presenta, la producción era de 1 millón 900 mil barriles; claro, el precio del petróleo había crecido enormemente, lo que compensaba la caída en la producción; además, la caída en la producción era buscada para mantener los precios muy altos.
Finalmente llegamos a aquel día del 31 de agosto de 1983, cuando el presidente Herrera designa una nueva junta directiva para PDVSA y el general Alfonso Ravard pasa a retiro. Había pasado ocho años al frente de la empresa y 20 años había estado al frente del desarrollo del sur en Venezuela como fundador de Ciudad Guayana, creador de toda la red hidroeléctrica que aprovechaba las aguas del río Caroní. Uno de los grandes funcionarios públicos venezolanos de toda la historia.
Entonces, allí, para sustituirlo, el presidente Herrera comete un error de acuerdo con la visión meritocrática petrolera, porque designa al ministro de Energía y Minas, Humberto Calderón Berti, como presidente de PDVSA. Entonces, ¿por qué esto puede ser considerado un error desde el punto de vista de la meritocracia petrolera? Es importante explicarlo, porque si se respetaba la meritocracia petrolera, como era lo deseable, el presidente de PDVSA tenía que ser o Guillermo Rodríguez Erazo o Alberto Quirós Corradi, que eran los presidentes de las filiales, los más antiguos, mayor rango.
Calderón tenía menor antigüedad, mucho menor que la de Rodríguez Erazo y la de Quirós Corradi, y no había hecho la carrera como ellos; entonces pasarle por encima era un mensaje muy negativo para la meritocracia petrolera, para quienes hacían carrera allí. Queda otro argumento que se nombró por razones políticas; bueno, entonces es peor para la meritocracia petrolera. Estamos haciendo el análisis desde la perspectiva de que lo correcto es preservar la meritocracia petrolera como nosotros creemos que es, desde el punto de vista del desarrollo profesional de las empresas.
De modo que esto ocurrió. Como casi todo se sabe en este mundo, antes de la designación se enteraron los dos candidatos presidenciales; entonces, estamos en agosto del año 83, las elecciones eran en diciembre, me refiero a Jaime Lusinchi y Rafael Caldera. Y ambos ofrecieron en sus campañas presidenciales restituir la meritocracia petrolera al no más llegar al gobierno, y bueno, como veremos luego, eso fue lo que ocurrió. Antes de continuar, en este año 83 no podemos dejar de señalar que el 18 de febrero ocurrió el famoso viernes negro; entonces el modelo económico venezolano fundamentado en la renta petrolera hizo aguas por todas partes.
Por más que el gobierno Herrera Campins se propuso desacelerar la economía y bajar el ritmo de endeudamiento, la guerra en el Medio Oriente entre Irán y Irak disparó los precios del petróleo a niveles todavía mayores que los recibidos por el gobierno anterior. Y el ritmo de las inversiones por parte del Estado no se detuvo. Era una combinación letal: cada vez más ingresos petroleros para el Estado venezolano y cada vez mayor deuda, hasta que México en 1982 declara la mora para cumplir los pagos de sus intereses.
Y el mundo entero entra en pánico y comienza entonces la crisis de la deuda externa en el mundo y, en particular, en América Latina. Y entonces pues llega este momento, que el viernes 18 de febrero de 1983 el presidente Herrera se ve en la necesidad de fijar un control de cambios diferencial; la oficina se llama RECADI. Se ve la necesidad de devaluar la moneda, por supuesto establecer un control del cambio, y además comenzó la inflación, que era una enfermedad a la que los venezolanos desconocíamos totalmente.
Era entonces evidente: el modelo económico venezolano fundado inicialmente en la industrialización por sustitución de importaciones con el añadido del Estado empresario, con barreras arancelarias y subsidios a los productos nacionales, pues todo ese esquema había hecho una profunda crisis. La deuda y el comienzo de la caída en los precios del petróleo dejaban desnudo al modelo económico y emergía, de las profundidades del Estado, una deuda pública de grandes proporciones. Lamentablemente así fue como terminó el gobierno de Luis Herrera Campins.
Antes de continuar, veamos quiénes integraban aquella junta nombrada en agosto de 1983. Además de Calderón, en la presidencia, en primera vicepresidencia estaba Pablo Raimpel, en segunda Wolff-Petzal, y aquella junta tenía directores principales: Augusto Gavaldón, Enrique Davoin, Andrés Brito Martínez, Humberto Peñaloza, Antonio Casas González, Nelson Vázquez, Samuel Vilgem y Raúl Enríquez. Y como directores suplentes estaban Manuel Pulido, Julius Trincunas, Remigio Fernández y Arístides Bermúdez.
Es de señalar que Julio César Arriaza salió del directorio junto con el general Alfonso, lo acompañó en la vicepresidencia durante los ocho años del general Alfonso Ravard. ¿Qué está pasando en el mundo, por otra parte? Pues hay una marcada anarquía en los precios. En diciembre de 1979 la OPEP buscaba poner orden en el mercado. Arabia Saudita vendía a 18 dólares por barril, otros países a 28 y algunos vendían de contado a 40 dólares por barril, el caos era total.
Luego en la reunión de Argel de la OPEP en junio de 1980 el precio promedio había ascendido, escuchen bien, a 32 dólares por barril cuando apenas en 1973, siete años antes, andaba alrededor de los 3 dólares, un crecimiento gigantesco. Entonces, Ahmed Zaki Yamani, de la estrella de la OPEP, se preocupaba y abogaba por una baja en los precios. Mientras otros países OPEP se frotaban las manos de alegría, entre otros Venezuela…
Y aquella tercera reunión de la OPEP en menos que un año ocurrió en Viena en septiembre de 1980. Ya para entonces el panorama anunciaba cambios. ¿Por qué? Porque las existencias eran muy altas, la recesión mundial se profundizaba y la demanda petrolera comenzara a bajar. Sin embargo, de pronto apareció una variable imprevista que cambió el panorama: la guerra Irán-Irak, nueva situación.
Esta guerra estalla el 22 de septiembre de 1980, entonces los aviones iraquíes atacaron objetivos terrestres en Irán. Los motivos, bueno, imagínense, sobraban diferencias históricas, étnicas, políticas, petroleras y, en particular, el dominio sobre el Golfo Pérsico. A todo ello se sumaba un sentimiento fundamentalista del ayatolá Jomeini y los maltratos recibidos en Irak durante su exilio, de parte de Sadán Husein… El encono no era entonces menor.
Desde el punto de vista petrolero, a los pocos días de haber comenzado la guerra salieron del mercado cerca de 4 millones de barriles, alrededor del 8% de la producción mundial. El precio volvió a subir a 36 dólares por barril y no llegó más porque las existencias eran muy grandes y la recesión mundial también incidía en que no subiera más. De modo que para comienzos de 1981, el porcentaje de crudo del OPEP vendido en los mercados había bajado 27% en relación con 1979 y esta organización, urgida por las angustias de Yamani, comenzó a bajar el precio para no seguir perdiendo mercado.
La misma tendencia se mantuvo durante 1982. Estos y otros hechos de orden internacional los continuaremos viendo en la próxima parte del programa, ya regresamos. La confluencia de haber tenido precios del crudo muy altos y ahora una recesión mundial trajo como consecuencia la aparición de la punta del iceberg. Es decir, algunos países petroleros se habían endeudado con base en la factura y por la caída de los precios pues no tenían recursos ni para pagar los intereses.
El primero en constatarlo fue México, cuya deuda externa para agosto de 1982 superaba los 84 mil millones de dólares. Luego, los venezolanos amanecimos el 18 de febrero de 1983 con la realidad que referimos antes y nuestra deuda externa era 30 mil millones de dólares, muy grande en proporción con los habitantes. Brasil e Argentina también estaban endeudados, pero en menores proporciones a las nuestras, y a estos problemas de la recesión se sumaba otro ahora.
Como dijimos antes, los deudores no tenían cómo pagar y comprometían a la banca internacional. Entonces se hicieron necesarias las reestructuraciones de las deudas internacionales de los países petroleros y la aparición de una nueva modalidad en el mercado que venía a cambiar el mundo del petróleo, los llamados precios al futuro. Esto va a ocurrir el 30 de marzo de 1983 cuando la New York Mercantile Exchange establece para el petróleo una modalidad mercantil que se utilizaba desde hace casi 100 años para el ganado, los huevos y otros productos; me refiero a la venta a futuro, es decir, la posibilidad de establecer un precio a futuro de manera fija y específica.
Además esa venta podía revenderse muchas veces. Esto incidió en la capacidad de la OPEP para fijar el precio unilateralmente. Ya no era la misma la capacidad que tenía la OPEP, podía hacerlo, pero la efectividad era menor, ya que los intermediarios de los precios del crudo a futuro también tenían voz. Como vemos, si al principio del siglo XX la Standard Oil fijaba los precios y luego lo hizo la Railroad Commission of Texas, como vimos antes, y después ha estado haciendo la OPEP, como hemos referido en estos últimos programas, pues ahora en Nueva York, con el establecimiento del mercado futuro para el petróleo, se introducía un nuevo factor determinante en el juego. Aquí, el mundo petrolero dio un giro. Bien.
El colosal aumento de los precios del crudo a partir de 1973 además activó varios factores que estaban dormidos. ¿A qué nos referimos? A la situación anterior a 1983 no presentaba mayor urgencia, ya que el precio del barril tenía años estabilizado alrededor de 2 dólares en cuenta y había suficiente abastecimiento. La coyuntura, el aumento de los precios, puso en marcha la búsqueda de nuevas fuentes de energía y esto es clave para el mundo que estamos hoy en día viviendo. Además se aceleró la exploración en áreas petroleras potenciales.
Igualmente, la conciencia acerca del consumo racional de la energía va a emerger entonces, con fuerza y con interés político. Entonces esta situación colocó el foco en el uso del gas natural, que se hizo el fruto más evidente. Esto trajo como resultado avances tecnológicos que hicieron posible la obtención del gas natural y su comercialización. Y el crecimiento del gas como fuente de energía, sobre todo en la generación de electricidad, esto se va a producir en desmedro del petróleo, naturalmente.
Por otra parte, la exploración a toda máquina dio resultados muy pronto. Señalamos en el programa anterior la aparición en el mercado del Mar del Norte y de Alaska como productores petroleros que hasta entonces no tenían reservas, y ahora sí. Estos dos nuevos campos petroleros, Alaska y el Mar del Norte, vinieron a matizar, por supuesto, la preponderancia de la producción de la OPEP y a poner en apuros la eficacia del cartel junto con el mercado futuro que también referimos antes. De modo que esa escalada de los precios del petróleo no pasó en vano.
Trajo como consecuencia mayores exploraciones y hallazgos y trajo como consecuencia el desarrollo de nuevas tecnologías; por cierto, lo mismo ocurrió hace pocos años cuando los precios llegaron a 140 dólares por barril y se activó una nueva investigación tecnológica, y surgió el fracking, que veremos en su momento en uno de los últimos programas de esta serie. En nuestro próximo programa entonces abordaremos el gobierno de Jaime Lusinchi, donde hay un cambio en el criterio gerencial para PDVSA. Ese cambio estaba anunciado desde la campaña electoral del año 83, que era restituir la meritocracia petrolera, hecho que habían ofrecido tanto el candidato Lusinchi como el candidato Caldera.
Bueno, esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Ha sido un gusto hablar para ustedes. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez. En la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. A mí me consiguen por mi correo electrónico rafaelarice arroba hotmail.com, por Twitter, arroba rafaelarice. Como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes, nos escuchamos en nuestro próximo encuentro.