Arturo Uslar Pietri
3 de octubre de 2019

Arturo Uslar Pietri. Parte 1

Vida y obra del gran escritor y hombre público venezolano.

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Orígenes familiares y enfoque del programa

Les habla Rafael Arráiz Lucca, y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia, desde Unión Radio. Hoy iniciamos una serie de 12 programas en los que vamos a analizar, a trabajar la vida y la obra de doce venezolanos excepcionales.

El programa de hoy comienza con un venezolano que nació en 1906 y murió en el año 2001. Vivió 94 años. Un varón que nace el 16 de mayo de 1906 a las 2 de la madrugada. Nace entre las esquinas de Romualda y Manduca, en la casa número 102. Quienes conocen su biografía ya intuyen que estoy hablando de Arturo Uslar Pietri; quienes no, pues reciben la noticia: el nacimiento de este caraqueño a las 2 de la madrugada del 16 de mayo de 1906.

¿De dónde vienen estas ramas familiares de Uslar? Pues ellas solas ya representan un caso del mayor interés. El primer Uslar en llegar a Venezuela se llama Johann von Uslar y viene de Hannover, de Alemania. Es uno de los enrolados por Luis López Méndez en Londres por indicaciones de Simón Bolívar para integrarse a la lucha de la independencia. Johann von Uslar participa en la Guerra de Independencia, al final muy particularmente en la batalla de Carabobo, pero eso no es lo que nos interesa, sino que quema sus naves y se queda en Venezuela para siempre.

Va a casarse con una venezolana, con Dolores Hernández, de quien desciende el también general Federico Uslar Hernández, que va a ser el padre de Arturo Uslar Santamaría, coronel, padre a su vez de Arturo Uslar Pietri. De tal modo que Arturo Uslar Pietri rompe la tradición familiar militar: su bisabuelo, el primero que llega, es un hombre de armas; el hijo llega a ser general, fue compañero de estudios de Antonio Guzmán Blanco; y su padre, Arturo Uslar Santamaría, fue edecán y seguidor muy fervoroso de Cipriano Castro. El primero que rompe esa tradición será Uslar Pietri.

Por parte de madre, los Pietri son corsos y, como la inmensa mayoría de los corsos venezolanos, entraron por Río Caribe o por Carúpano. En el caso de los Pietri, por Río Caribe. Van a tener una muy destacada participación en la vida venezolana del siglo XIX. Los corsos comienzan a llegar a Venezuela hacia 1830, cuando el primero que llegó, el que abrió el camino, se estableció en Carúpano: me refiero a Juan Vicente Franceschi.

Estas son las raíces de los dos apellidos de Uslar. Muy venezolano, porque si algo caracteriza a la venezolanidad es que todos o casi todos tenemos un abuelo, un bisabuelo o tatarabuelos extranjeros. Venezuela es, junto con Argentina, el país que mayores cantidades de inmigrantes ha recibido a lo largo de su historia, en términos proporcionales. Uslar no escapa a esa circunstancia: una mezcla de lejanos inmigrantes y venezolanos ya nacidos en suelo patrio.

Nosotros vamos a examinar su obra más que su vida, sobre la base de seis factores que paso a enunciar. Vamos a analizar su trabajo como pedagogo y comunicador; vamos a ver su trabajo como hombre de Estado, esto incluye todos los desempeños desde funcionario menor en el aparato del Estado hasta descollante ministro; vamos a examinar un tercer factor, que es su vida alrededor de la prensa, como editorialista, director de periódicos y articulista de opinión.

Vamos a analizar su vida como escritor, que es la faceta más abundante de todas, junto con la de hombre de Estado. Vamos a ver su faceta de académico, sus incorporaciones a la Academia Venezolana de la Lengua, a la Academia Nacional de la Historia y a la Academia de Ciencias Económicas. Y por último vamos a analizar el factor petróleo, que fue una obsesión temática de Uslar a lo largo de toda su vida y abordada desde distintas perspectivas profesionales: bien como ensayista, bien como periodista, bien como conferencista, bien como hombre de la televisión.

Pedagogía y comunicación

Comencemos entonces por su faceta de pedagogo y comunicador. Su primera experiencia docente va a ocurrir en 1936, cuando él tiene 30 años. Está regresando de vivir en París.

Uslar vive en París entre 1929 y 1934 como agregado civil de la embajada de Venezuela. Entonces el embajador era César Zumeta, por quien Uslar tenía una profunda admiración. Uslar regresa en 1934 y muy pronto se incorpora a la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela como profesor. Allí había estudiado Uslar, allí se había graduado en 1929 de abogado.

¿Y qué cátedra va a regentar? Una cátedra que no existía para la época: la Cátedra de Economía Política. No existía, nadie daba esa materia. Era incluso una asignatura muy reciente en términos comparativos en Europa, y los años que él había vivido en París había buceado, se había sumergido en las aguas de la economía política y dominaba el tema.

Luego la cátedra tiene tanta demanda, tanto éxito, que al año siguiente, en 1937, se crea la Cátedra Libre de Ciencias Económicas y Sociales. Esto es muy importante. Esa cátedra la crean José Joaquín González Rondón, Tito Gutiérrez Alfaro, José Antonio Hernández-Ron y Arturo Uslar Pietri.

¿Por qué es tan importante? Porque la cátedra se desprende ya de la Facultad de Derecho; asisten alumnos de todas las facultades que quieran inscribirse y esta cátedra va a ser la semilla de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela, que va a crearse cuando, en 1940 —cuando Uslar ya es ministro de Educación del gobierno de Eleazar López Contreras—. De modo que aquí tenemos un aporte pedagógico importante para los estudios de economía venezolanos: la cátedra semilla que Uslar regenta y va con el tiempo a convertirse en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central.

La otra faceta del pedagogo y comunicador que Uslar mantiene —escuchen bien— durante 43 años, con algunas interrupciones, es la cátedra televisiva. Me refiero a su muy célebre programa Valores humanos.

Valores humanos comienza a ser transmitido en la televisión venezolana prácticamente al mismo tiempo que aparece la TV en Venezuela, porque la TV surge en 1952 y Valores humanos comienza a ser transmitido el 25 de noviembre de 1953 por Radio Caracas Televisión.

Ese programa, con interrupciones, como ya señalé, va a estar en el aire hasta 1986. En 1986 el doctor Uslar cumple 80 años; se le hace un gran homenaje en Venezuela, un reconocimiento a sus méritos, y hasta allí llega su trabajo de pedagogo a través de la televisión, porque este programa eran verdaderas conferencias, profundamente amenas, bien documentadas y siempre orientadas por el buen decir, por el dominio asombroso que tenía de la palabra Uslar Pietri.

Estos programas van a pasar por toda la televisión venezolana. Comienzan en Radio Caracas Televisión, muy pronto pasan a Venevisión, a Venezolana de Televisión. Al principio se llamaba CVTV, pero cuando él transmite Valores humanos desde allí ya es Venezolana de Televisión, cuando ha sido estatizada.

Las interrupciones tienen que ver, por una parte, con el período en que Uslar está a fondo en la política y avanza en una campaña presidencial en 1963. Y la otra interrupción obvia es cuando es embajador de Venezuela en la Unesco entre 1975 y 1979, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Su otra incursión pedagógica va a ocurrir en 1950, también en la Universidad Central de Venezuela. Recordemos que Uslar padece un exilio en Nueva York entre 1945 y 1950, y cuando regresa al país en 1950 detenta la Cátedra de Literatura Venezolana en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela, por un breve tiempo.

Un breve tiempo porque también en 1950 comienza una larga etapa de su vida profesional, y es cuando ingresa en ARS Publicidad con su gran amigo Carlos Eduardo Frías. Pero estos temas y los siguientes, los otros factores en la vida de Uslar, los seguiremos trabajando en la próxima parte del programa. Ya regresamos.

Hombre de Estado y política

Decíamos antes de la interrupción que Uslar ingresa en 1950 a la publicidad ARS, que entonces estaba recién fundada por su entrañable amigo Carlos Eduardo Frías. ¿Dónde se conocieron Uslar y Frías? En Maracay, cuando estudiaban la escuela primaria. Es probablemente el amigo más antiguo o uno de los más antiguos que tuvo Uslar y que lo acompañó a lo largo de toda su existencia.

Allí va a trabajar Uslar desde 1950 hasta 1963, en un período crucial del desarrollo de televisión en Venezuela y, en consecuencia, del desarrollo de la publicidad. Porque hasta la aparición de la televisión en 1952 la publicidad en Venezuela se circunscribía a la radio y a la prensa escrita. Tengo la impresión de que ni siquiera las vallas eran una práctica muy común en aquella época; me parece que ni siquiera existían salvo en términos muy puntuales. De tal modo que el desarrollo de la publicidad en Venezuela y la televisión van de la mano.

Y refieren sus compañeros que son infinidad de campañas publicitarias, de jingles, de slogans, diseñados por Uslar Pietri, lo que resulta verdaderamente asombroso porque cuando uno piensa en Uslar piensa en un gran escritor o en el hombre de Estado, en un hombre de proporciones muy grandes, y no lo imagina un hombre joven, de cuarenta y tantos años, batallando en los laboratorios de imágenes y focus group de las publicidades, redactando campañas y lemas. Pero así fue, y sus compañeros testimonian que muchas de las campañas fueron de su autoría.

¿Por qué permanece hasta el año 63 y no continúa esa tarea en ARS, siendo accionista, como era de la empresa? Por la sencilla razón de que en el 63 Uslar —como dijimos antes— abraza la candidatura presidencial y se entrega completamente, y abandona muchas de sus otras tareas.

Revisemos ahora precisamente esa faceta, la de hombre de Estado. ¿Cuándo comienza Uslar a trabajar en el Estado venezolano? Comienza cuando regresa a París en 1934, porque su actuación como agregado civil en la embajada de Venezuela en Francia, aunque es el trabajo de un funcionario público, es una participación ínfima o menor. Entonces era muy joven y no estaba propiamente haciendo una carrera diplomática, sino que tenía esa posibilidad de ayudarse para subsistir en París con el respaldo del Estado.

Por eso es que hablamos de 1934 cuando comienza su vida como funcionario público. Lo designa el entonces gobierno de Juan Vicente Gómez presidente de la Corte Suprema de Justicia del estado Aragua. Allí está muy poco tiempo; realmente la vocación jurídica de Uslar no era como para ejercer de juez o de abogado, tareas que nunca más desempeña.

Muy pronto pasa a ser jefe en la sección de Economía del Ministerio de Hacienda con su buen amigo Alberto Adriani, quien entonces estaba allí en el Ministerio de Hacienda. Muere Adriani en las circunstancias mil veces relatadas y mil veces lamentadas en Venezuela. Uslar no se entiende con el sustituto y pasa a trabajar en la Cancillería con Esteban Gil Borges, canciller entonces de Eleazar López Contreras, porque estamos en 1936. En la Cancillería se desempeña como director de Información y como director de Política Económica.

Allí va a estar unos dos o tres años, casi tres años, en la Cancillería. Su desempeño es provechoso, además su participación en la vida intelectual es creciente. Escribe, publica. Para entonces, para 1936, ya había publicado Las lanzas coloradas, que es un libro de 1931, y también había publicado su primer libro de cuentos, Barrabás y otros relatos. De tal modo que era un hombre relativamente ya conocido.

A su vez, para 1936, también trabajaba como periodista en el diario Ahora. Redactaban los editoriales sin firmarlos. Después nos referiremos a esa faceta de editorialista. Hago estas aclaratorias para señalar que, para 1939, el presidente López Contreras —que ya ha advertido un talento particular en el joven Uslar— lo nombra director del Instituto Técnico de Inmigración y Colonización.

Recordemos que para esta época y durante todo el siglo XIX y parte del XX uno de los problemas centrales que tenía Venezuela era que era un país despoblado. Y se necesitaba mano de obra calificada profesionalmente en oficios, en distintas tareas, y este Instituto Técnico de Inmigración y Colonización buscaba europeos que quisieran venir a Venezuela a desarrollar sus talentos, a quemar sus naves y hacer sus vidas entre nosotros.

Muy poco tiempo está allí Uslar porque el general López lo designa ministro de Educación en 1939. Estamos hablando de un muchacho de 33 años. El Ministerio de Educación de Uslar va a ser, si se quiere, histórico porque se enfrasca en la redacción de la Ley de Educación de 1940, que va a ser muy importante por sus efectos modernizadores en la educación nacional.

De tal modo que allí vamos a hallar a Uslar hasta el final del gobierno de López Contreras. Cuando asume la Presidencia de la República por votación de segundo grado, no universal, en el Congreso Nacional, Isaías Medina Angarita, en 1941, Uslar ya tenía una amistad muy estrecha con Medina y Medina lo escoge para ser secretario de la Presidencia de la República.

Para muchos historiadores, entre quienes me incluyo, en el gobierno de Medina fue de suma importancia. Medina confiaba muchísimo en Uslar y puede decirse que era el segundo hombre a bordo de la nave medinista. Allí está casi todo el gobierno.

Al final del gobierno de Medina, Medina lo nombra ministro de Relaciones Interiores cuando había ya la crisis política que condujo a los hechos del 18 de octubre de 1945. Con motivo de estos hechos, Uslar tiene que irse de Venezuela: pasa cinco años en el exilio en Nueva York, entre 1945 y 1950, como dijimos antes. Allí se interrumpe su carrera de hombre de Estado o funcionario público.

A la larga, el propio Uslar decía que eso fue una bendición, porque si nosotros cotejamos la bibliografía de Uslar advertiremos que entre 1936 y 1945, nueve años, su producción intelectual expresada en libros es inexistente. Por ello, esos años se entregó a las funciones de Estado, pero se perdió el escritor, se perdió el profesor y el autor como tal. Él decía, ya viejo, que finalmente le agradecía mucho a los sucesos del 18 de octubre del 45 que lo hubiesen devuelto al cubículo del investigador o a las aulas, en donde en la Universidad de Columbia en Nueva York, en el departamento de español, donde un español, Federico de Onís, le abrió las puertas, y allí Uslar pudo dar clases y trabajar en investigaciones sumamente valiosas, que después referiremos cuáles fueron las que trabajó en esos años neoyorquinos.

Regresa, como dijimos, en 1950 y lo vamos a encontrar entre el 50 y el 58 enfrascado en ARS, en la televisión, en Valores humanos y en la recuperación de su vida de escritor. De nuevo lo encontramos en funciones públicas en las elecciones parlamentarias de 1958, cuando es electo senador por URD. Él va a ser electo senador durante tres períodos seguidos: en las elecciones del 58, en las elecciones del 63 y en las elecciones del 68. Y se retira del Congreso Nacional en 1973, cuando fue su último año allí, con un discurso memorable alertando sobre los peligros que corría la democracia en 1973.

El punto álgido, más alto, de su búsqueda del poder va a ser en 1963, cuando es candidato presidencial y alcanza el 16,08% de los votos en unas elecciones reñidas que las gana Raúl Leoni, pero en esa oportunidad la votación de Uslar Pietri es alta.

La de Caldera fue mucho menor que la de Leoni y puede decirse que en las elecciones del 63 no hubo polarización, sino que el electorado se dividió en más o menos cuatro partes, y la parte más grande fue la de Acción Democrática y por eso ganó Leoni.

Lo vamos a encontrar de nuevo en funciones del Estado como embajador en la Unesco, designado por Carlos Andrés Pérez en su primer gobierno. Allí participa a fondo en la Organización de las Naciones Unidas, Unesco, y traba una amistad muy cercana con Federico Mayor Zaragoza, que era el director general de la Unesco entonces. Y sus participaciones en las asambleas fueron muy, muy importantes.

Se preparaba en aquellos años el bicentenario del nacimiento de Simón Bolívar y Uslar fue muy activo en la organización de todo el plan celebratorio desde la Unesco del personaje heroico suramericano.

Este es el hombre de Estado, el funcionario público, que como vemos comienza en cargos de una importancia menor y va ascendiendo la pirámide del Estado hasta que busca la Presidencia de la República. No lo alcanza. Hasta allí llegó su máxima aspiración, pero tiene una hoja de vida de trabajo con el Estado sumamente señalable e importante.

En la próxima parte del programa continuaremos con los factores que forman parte de la obra de Arturo Uslar Pietri. Ya regresamos.

Prensa, petróleo y academia

El tercer factor que revisaremos hoy es el hombre de la prensa, editorialista y articulista de opinión. Estamos hablando de un período muy largo en la vida de Uslar porque, en el caso de articulista de opinión, su columna Pizarrón comienza el 10 de junio de 1948, con algunas interrupciones. Él firma su última columna el 4 de enero de 1998. De modo que hablamos de 50 años de la columna, con algunas interrupciones, siempre en el diario El Nacional.

Pero esa no fue su primera incursión en la prensa. Uslar, de muchacho, publica algunos artículos en Maracay y en el Diario del Comercio y, una curiosidad también deportiva, firma en Caracas algunos artículos con seudónimo como comentarista taurino. Le gustaban los toros, pero son incursiones breves, de muy pocas entregas. Cuando comienza a escucharse su nombre con insistencia en los periódicos, ya era un escritor conocido, pero esto va a ocurrir en el diario Ahora, porque en el diario Ahora va a escribir Uslar, el 14 de julio de 1936, aquel famosísimo editorial que proponía “sembrar el petróleo”.

Aclaro lo siguiente: Uslar escribe el editorial, pero el editorial del periódico no vio afirmado. Lo que ocurre es que los lectores que ya conocían el estilo de Uslar advirtieron los rasgos de su escritura y él después reconoció haber sido el autor de aquel editorial que tuvo una fortuna como poquísimos editoriales en la historia del periodismo venezolano. Yo me atrevería a decir que es probablemente el más destacado, el más comentado de los editoriales del periodismo venezolano: este de Sembrar el petróleo, el 14 de julio de 1936, en el diario Ahora.

Después, como les decía, lo vamos a hallar como articulista en el diario El Nacional a partir de 1948, pero en el 48 Uslar está en el exilio. Cuando regresa en 1950, lo vamos a hallar designado director del Papel Literario del diario El Nacional. Allí va a estar unos dos años desempeñando esa tarea muy grata para él de director del Papel Literario.

Recordemos que el Papel Literario de El Nacional, que es una institución cultural en Venezuela, lo funda el director del periódico, Antonio Arráiz, y escoge como primer director del Papel Literario al entonces joven poeta Juan Liscano, que fue el primer director del Papel Literario en 1943, en el año de fundación del periódico.

En 1950 comienza a dirigirlo Uslar Pietri por un período de dos años. Luego, ya un tiempo después, en 1969, la familia Otero, en particular Miguel Otero Silva, le propone la dirección del periódico y Uslar es director de El Nacional entre 1969 y 1974.

El Nacional tenía la práctica de escoger directores del periódico a personajes que fuesen de una corriente política distinta a la que estaba gobernando. En ese momento gobernaba Venezuela Rafael Caldera, y el doctor Uslar y el doctor Caldera nunca se entendieron políticamente ni fueron afines políticamente. Estamos hablando en el caso de Caldera de un católico practicante y en el caso de Uslar, de un agnóstico, como lo dijo muchísimas veces.

Por eso es que, en esa práctica no escrita de los Otero en aquellos tiempos, de designar directores que fuesen figuras antónimas del presidente de la República, Uslar va a ejercer la dirección durante el quinquenio que gobierna Rafael Caldera, 1969-1974. En el 74, cuando cambia el gobierno y comienza a gobernar Carlos Andrés Pérez, hay un cambio de director. Y Pérez le ofrece entonces la embajada de Venezuela en la Unesco, en París, y pasa Uslar a unas tareas distintas a las que venimos señalando.

Su participación en la prensa además no podemos dejar de lado la infinidad de veces en que fue entrevistado. La lista es desproporcionada a las veces que Uslar concedió entrevistas en la prensa nacional a lo largo de tantísimos años. Alguien tendría que hacer una selección de entrevistas y organizarlas en un libro. Esa es una tarea pendiente, porque la tarea de organizar los artículos de Pizarrón lo hizo el profesor Barbadillo desde la Universidad Simón Bolívar, y es un libro que se consigue con facilidad donde están organizados cronológicamente y temáticamente todos los artículos de Pizarrón, que llegan casi a 2.000 piezas y, como les dije antes, a lo largo de 50 años, con algunas interrupciones.

Básicamente una interrupción muy curiosa: Uslar abandona la columna entre 1959 y 1964 y uno se pregunta, ¿por qué esos cinco años? Uslar va a estar de cabeza en el Congreso Nacional. Habíamos referido que era senador entonces. Se le llamaba ese período “el hombre Congreso” porque tuvo una participación muy activa en la Comisión Redactora de la Constitución de 1961 y llegó a ser una especie de fiel de la balanza en las discusiones entre Acción Democrática y COPEI. Él representaba un contingente importante en Venezuela de independientes no afiliados a estos dos partidos políticos.

En ese período fue electo senador por URD. En el siguiente, ya es un partido propio, que es el FND. Después de un tiempo abandona con unas declaraciones muy interesantes, diciendo que él no está hecho para la vida política en los términos partidistas y deja al partido en manos de otras personas más idóneas para esa tarea, pero eso va a pasar después.

En todo caso, la vida pública de Uslar está estrechísimamente ligada al diario Ahora, aunque allí fue un paso fugaz, y muy, muy ligada al diario El Nacional. Uslar y Otero Silva tenían una amistad muy vieja, aunque no comulgaban en sus ideas políticas. Otero Silva era un hombre de izquierda, confeso, y alguna vez fue hasta militante del Partido Comunista venezolano. Uslar era un hombre en otro circuito mental, era un liberal básicamente, pero sin embargo estudiaron juntos en el liceo San José en Los Teques en la adolescencia y fueron amigos desde entonces y hasta el final de sus vidas, grandes amigos: un ejemplo estupendo de amigos que no tenían afinidad ideológica pero que se profesaban un respeto, un cariño y una admiración muy grande. Participaron juntos en muchísimos proyectos.

El otro amigo importante en la vida de Uslar es una amistad que se anuda en el colegio de los sacerdotes franceses en Caracas, siendo un niño. Y también va a ser un amigo toda la vida: Eugenio Mendoza Goiticoa. Ese es ya un amigo del kínder, desde los primeros años de la escuela primaria, que también acompaña a Uslar y a Mendoza en muchísimas aventuras de la vida venezolana. Eran buenos amigos también sin tener mayores coincidencias en el orden ideológico, aunque sí más que las que tenían Otero Silva y Uslar Pietri.

Esta es, a grandes rasgos, su participación como hombre de la prensa, como un hombre que dirige periódicos, que redacta editoriales y que encabeza los domingos el que fue durante muchos años un periódico doctor de la vida política nacional, que fue el diario El Nacional.

Vamos ahora a ver el factor petróleo, que es muy importante, y dejemos para el final la obra literaria de Uslar, que es de proporciones notables.

El petróleo es una obsesión desde muy joven. La primera expresión: el editorial del diario Ahora, Sembrar el petróleo, en 1936. Pero después vamos a hallar que se convierte en un leitmotiv de la vida pública de Uslar: ¿qué hacer con el petróleo?, ¿cómo administrarlo?

Él a su vez tiene una oportunidad muy importante de participar en la organización del Estado, tanto en materia de instituciones como en materia legal acerca del petróleo. Me refiero a lo siguiente: el doctor Uslar participa en la Comisión Redactora de la Ley de Hidrocarburos de 1943, en su condición de secretario de la Presidencia de la República.

Recordemos algo: Isaías Medina Angarita toma la decisión de no delegar en nadie la presidencia de la comisión. Obviamente tenía una importancia muy grande para el país y el propio Medina preside la comisión redactora. Allí estaba su secretario de la Presidencia, Uslar Pietri.

Esta ley es de radical importancia porque, desde el punto de vista de la renta petrolera, hasta la ley de 1943 el Estado venezolano percibía las regalías por la concesión entre un 12 y un 15%. Digamos que cada dólar que se exportaba de petróleo, 12 o 15%, dependiendo del contrato firmado, era lo que las concesionarias le entregaban al Estado venezolano.

La Ley de Hidrocarburos del 43 cambia las reglas de juego y establece que la regalía va a ser el 16,5% y en paralelo se aprueba la Ley de Impuesto sobre la Renta, que le suma un 30% de tributos a la actividad petrolera. Entonces el Estado pasa de percibir 12-15% a 46,5%, y allí comienza el Estado venezolano a percibir grandes recursos hasta el sol de hoy.

Pero eso lo referiremos en la próxima y última parte del programa. Ya regresamos.

Decíamos en la parte anterior del programa que el petróleo fue una obsesión de Uslar Pietri, y sí lo fue. Y aquella consigna del “sembrar el petróleo” era una consigna más agrícola que industrial, digamos así. Él proponía que el ingreso petrolero lo convirtiésemos en producción agrícola reproductiva, generadora de empleos, etcétera.

Después, cuando él denuncia eso en 1936, está pensando en la agricultura. Después también se propuso convertir las rentas petroleras en suficientes ingresos para la creación de un parque industrial. Esa fue su proposición inicial. Tomemos en cuenta algo que después cambió, y es que durante muchos años se creyó que el petróleo en Venezuela se iba a acabar, que las reservas eran finitas, como de hecho lo son.

Pero estaba muy presente la idea de que estábamos explotando una mina y esa mina iba a secarse y después íbamos a tener grandísimos problemas culturales. Él decía: “Si llegan a caer los precios del petróleo, Venezuela es un caso para la Cruz Roja Internacional”. Eso lo dijo muchísimas veces y tenía mucha conciencia de cómo la oscilación de los precios petroleros incidía directamente en las políticas públicas: los precios son altos, el papel del Estado se magnifica; los precios son bajos, el papel de los nacionales y la empresa privada comienza a ser más importante. Ese vaivén ha sido el vaivén venezolano desde 1914 hasta nuestros días. De esto Uslar tenía una conciencia muy particular.

Curiosamente, él participa, como les decía antes, en la redacción de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Impuesto sobre la Renta. ¿Por qué curiosamente? Porque es durante el gobierno de Medina cuando el Estado venezolano comienza a percibir una tajada mucho mayor de las rentas petroleras. Recordemos: pasamos de percibir un 12-15% a un 46,5%.

Después, en 1948 —12 días antes de ser derrocado por un golpe militar— el presidente Rómulo Gallegos llega al llamado 50-50: cincuenta por ciento para el Estado, cincuenta por ciento para las concesionarias. Y después, el presidente Edgar Sanabria, en diciembre de 1958, asciende el porcentaje de 50 a 63-64% para el Estado y el resto para la concesionaria. En esta oportunidad las concesionarias pusieron el grito al cielo, pero no se echó para atrás la medida.

Y desde 1943 hasta la nacionalización del petróleo, el 1 de enero de 1976, la historia es cómo lograr la mayor participación del Estado que produce la explotación petrolera. Digo paradójicamente porque esto comienza en un gobierno donde Uslar fue un factótum principal. Él después muchas veces reflexionó, escribió, y llegó a decir algo muy claro: dijo algo así como que la tragedia de Venezuela era que teníamos un Estado inmensamente rico y una nación muy pobre.

Bueno, ese proceso comienza precisamente con este paso que en ese momento era completamente lógico, además de buscar mayor ingreso para el Estado venezolano de la renta petrolera, que se logra con el maridaje entre la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Impuesto sobre la Renta en 1943. Y ambas tienen a Uslar como un factótum importante.

El otro actor principal de este proceso es el ministro de Fomento de entonces, que es Eugenio Mendoza Goiticoa. Recordemos que el Ministerio de Minas e Hidrocarburos se crea en 1950; toda esta época que venimos refiriendo, el tema petrolero está a cargo del Ministerio de Fomento.

Entonces a Mendoza Goiticoa le toca la tarea de negociar con las transnacionales, con las concesionarias, que era como se les llamaba, la instalación de refinerías en Venezuela. Ese es el origen de la refinería de Amuay y del origen de Punta Cardón y de Puerto La Cruz también. Me refiero a las refinerías que construyeron en Venezuela las Standard Oil, es decir, la Creole, la Shell y la Mene Grande Oil Company.

Eso va a pasar durante el gobierno de Medina. Aunque, claro, la construcción de una refinería lleva muchos años y las refinerías abren sus puertas y comienzan a trabajar algo así como en 1950, si mi memoria no falla. Pero la construcción comenzó durante el gobierno de Medina con las negociaciones encabezadas por Mendoza, que seguramente participó Uslar muy de cerca en su condición de secretario general de la Presidencia de la República, y por supuesto el presidente Medina, que tenía un interés muy particular en todo esto.

Hasta ahora hemos hablado de los factores de Uslar como pedagogo o comunicador, un hombre de los medios de la televisión, un hombre que da clase en las universidades pero que después encuentra una audiencia gigantesca a través de la televisión. Hemos hablado del hombre de Estado, que desempeña tareas desde las más pequeñas hasta las más complejas. Hemos hablado de un hombre de la prensa, como editorialista, articulista de opinión, que sostuvo una columna durante 50 años, me refiero a Pizarrón. Hemos hablado del petróleo como factor.

Nos falta referir el Uslar académico y el Uslar escritor. El Uslar académico: simplemente señalar que se incorpora a la Academia Venezolana de la Lengua en 1958, a la Academia Nacional de la Historia en 1960 y a la Academia de Ciencias Económicas cuando se crea en la década de los años 80.

La faceta de escritor de Uslar es de tales magnitudes que no hemos podido en este programa referirla y trabajarla. Y le vamos a dedicar todo el programa siguiente, desde la semana que viene, a su trabajo de escritor en las siguientes áreas: como cuentista, como novelista, como ensayista, como autor de crónicas de viajes, como poeta, como dramaturgo; y bueno, como le señalé, como ensayista, que es la faceta de su obra literaria más abundante, donde el mayor número de libros de Uslar vamos a trabajar.

Esta ha sido una primera aproximación a un personaje que cubre todo el siglo XX venezolano. Les habla Rafael Arráiz Lucca. Me pueden contactar a través del correo electrónico rafaelarraiz arroba hotmail.com o de Facebook. Me acompaña en la producción Meri Sosa y en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia.

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