Serie La Democracia en Venezuela. Cap 4. Los Monagas. La Guerra Federal y el Federalismo.

Serie La democracia en Venezuela. Cap 4. Los Monagas. La Guerra Federal y el Federalismo.

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Recuerda que nos puede seguir en arroba MundoURWEB y arroba RadioEscuelaUR. Este es el cuarto capítulo de esta serie que venimos haciendo sobre la democracia en Venezuela y vamos a hablar, en particular, de la Guerra Federal. Ese período abarca la guerra, también llamada Guerra Larga o Guerra de los Cinco Años. Se va a iniciar con los primeros alzamientos en contra del gobierno de Julián Castro en febrero de 1858, y va a culminar la Guerra Federal con la firma del Tratado de Coche en abril de 1863.

Después de la Guerra de Independencia ha sido lo más costosa que ha padecido el país; se calculan en cerca de 200 mil los muertos y según Manuel Landaeta-Rosales tuvieron lugar 367 batallas y 2.467 enfrentamientos guerrilleros. Las cifras son escalofriantes; el saldo para Venezuela, naturalmente, fue devastación y pobreza. Eso es siempre lo que trae la guerra.

Vamos a ver el vértigo de estos hechos. Una vez admitida por el Congreso Nacional la renuncia del general José Tadeo Monagas a la presidencia de la República, el 15 de marzo, se procedió de inmediato a nombrar un gobierno provisorio integrado por Pedro Gual, Manuel Quintero y Manuel María Echeandía, pero dos días después entró victorioso a Caracas el general Castro, con lo que la provisionalidad del gobierno hizo honor a su denominación: duró dos días. El Congreso Nacional declaró a Julián Castro en titularidad del poder ejecutivo y este procedió a nombrar un gabinete integrado por mayoría de conservadores, así como la nómina completa de los gobernadores de estados, con la Constitución vigente.

Es importante señalar que Castro llegaba al poder después de que las fuerzas conservadoras y liberales se pusieron de acuerdo para despojar de la Presidencia de la República a Monagas, y ambas fuerzas buscaron un equilibrio de poderes, cosa que el propio Castro no estaba cumpliendo, ya que integró un gabinete de mayoría conservadora. Así como incurrió en otras contradicciones, Julián Castro muy pronto fue aclarándole a los avezados de qué madera estaba hecho el general. Por una parte aceptó el Protocolo Urrutia, que permitía que Monagas se fuera del país prácticamente sin ninguna acusación, y por la otra firmaba un decreto que buscaba investigar fiscalmente a muchos funcionarios de los gobiernos de los hermanos Monagas.

De tal modo que la fuerza del Partido Conservador comenzó a imponerse en el gabinete y produjo una decisión en Castro que fue la chispa que faltaba para el comienzo de la guerra. ¿Cuál fue? El 7 de junio de 1858, Castro ordena la expulsión de Venezuela de Juan Crisóstomo Falcón, Ezequiel Zamora, Antonio Leocadio Guzmán y otros personajes del Partido Liberal.

Como vemos, no le dejaba a esta fuerza otro camino que la guerra. A la misma vez que estos hechos ocurrían el gobierno convocaba una convención nacional en Valencia. ¿Qué iba a hacer esa convención? Redactar una nueva Constitución. Los diputados a esta convención fueron electos por primera vez en nuestra historia de manera directa; el voto no fue de segundo grado y resultó escogida una mayoría conservadora.

La convención se instala el 5 de julio de 1858 y la preside nada menos que Fermín Toro, y estaba integrada por 137 diputados. El 9 de julio la Convención elige al general Julián Castro como jefe provisorio de la República con 92 votos a su favor y se designó un Consejo de Estado. Quienes lo integraban: Manuel Felipe de Tobar, Pedro José Rojas, Miguel Herrera, Juan de Dios Ponte y Jesús María Guevara.

Finalmente, la convención designa una comisión para redactar el proyecto de texto constitucional que le será sometido a su consideración. El 24 de diciembre de 1858 la Convención Nacional de Valencia sanciona el texto constitucional y el jefe provisional del Estado, general Castro, la promulga el 31 del mes. Fue un paso importante en el camino democrático de Venezuela. ¿Por qué? Porque se instituyó el voto directo; no fue universal, pero sí directo tanto para presidente de la república y el vicepresidente como para los diputados.

Por su parte, mantuvo el sistema indirecto para los senadores. El período presidencial regresó a ser como el de la Constitución de 1830, es decir, cuatro años sin reelección inmediata, un espíritu más democrático. Además, escarmentado por el nepotismo de los Monagas, el constituyente prohíbe la elección de parientes hasta por segundo grado de afinidad y cuarto grado civil en elecciones presidenciales sucesivas, como límite al parentesco.

Fijan el período del vicepresidente en dos años y designan a Caracas como la capital de la República, condición que temporalmente se había trasladado a Valencia mientras ocurría el trabajo de la convención. Esta Constitución de 1858 profundiza el sano principio de la separación de los poderes, otorgándole una mayor autonomía a cada uno, especialmente en el origen de sus elecciones. La Convención de Valencia designa de manera interina, del 6 de enero de 1859 hasta tanto se realizaran las elecciones pautadas, a Julián Castro como presidente de la república, Manuel Felipe de Tobar como vicepresidente y Pedro Gual como designado, es decir, como segundo vicepresidente.

El mismo día era recibido por la convención el general Páez, ya de regreso al país, con un aplauso sostenido y prolongado. Los honores que se le prodigaron se extendieron hacia distintas sedes institucionales de Caracas. Por supuesto, los celos de Castro por su antiguo jefe comenzaron a surgir, alimentados también por la insidia de las personas que le rodeaban.

El 20 de febrero de 1859 el comandante Tirso Salaberría tomó el cuartel de Coro al frente de un contingente de hombres que abrazaba la bandera liberal y se hizo desde el parque que albergaba el cuartel; al día siguiente entregaron una proclama que culminaba exclamando: "Viva el Movimiento Federalista de Coro, viva la Federación de todas las Provincias de la República. Viva el general Juan C. Falcón, primer jefe del movimiento federalista nacional". Los alzados tomaron dos goletas en La Vela de Coro y se dirigieron a Curazao.

En ellas regresaron Ezequiel Zamora y otros liberales. El 22 de febrero ya Zamora estaba al frente del Ejército Federal de Occidente. De inmediato se le sumaron muchos hombres en rebeldía frente al gobierno de Castro y el 25 se lanzó la Proclama del Gobierno Provisional del Estado Independiente de Coro. Entre tanto, a Falcón, en la isla de Santo Tomás, lo tomó por sorpresa el adelanto de Salaberría y los pasos de Zamora, y entonces navegó rápido hacia Curazao buscando estar más cerca de los acontecimientos. La guerra había comenzado.

Castro, por su parte, adelantó cambios en su gabinete ejecutivo buscando atraer al gobierno a figuras del Partido Liberal, de manera que atemperar las hostilidades que se avecinaban. Este gabinete exhortó a Castro al regreso del espíritu de marzo de 1858, es decir, el espíritu de convivencia pacífica que no se había logrado. Pero la verdad ya era tarde para soluciones pacíficas: los adversarios del gobierno estaban en pie de guerra. Desde Trinidad los liberales se preparaban para alzar el oriente del país y en el centro se adelantaba el mismo proceso.

Ezequiel Zamora, por su parte, salía el 29 de marzo de 1859 desde Coro en campaña guerrera hacia el resto del país. El daño ya estaba hecho. Castro prometió compartir el poder entre liberales y conservadores, pero muy pronto expulsó del país a los liberales y estos naturalmente le declararon la guerra: una torpeza de Castro.

Una vez más, la práctica de no compartir el poder entre adversarios trae como consecuencia la violencia. Nada nuevo: se repetirá infinidad de veces en Venezuela durante el siglo XX y el siglo XXI también. A todas luces Castro buscaba congraciarse con el Partido Liberal, con miras a mantener en sus manos el poder. Pero los liberales que nombró en el gobierno no eran los mismos que estaban en guerra y estos últimos continuaron con el enfrentamiento.

Con la amnistía que dictó alcanzó, sin proponérselo, a facilitarles las cosas a los propios liberales que conspiraban en su contra. Con todos estos torpes movimientos, el general Castro logró ganarse a los conservadores de enemigos y no se trajo para sí a los liberales que estaban. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.

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En la parte anterior del programa estábamos viendo los enredos en que se ha metido Julián Castro, y su situación ahora era más comprometida que antes. Por otra parte, Páez estaba al frente del Ministerio de Guerra y Marina y decide irse del país, ya advertido de la animadversión de Castro y de sus intenciones. Se embarca hacia Nueva York el general Páez, el 7 de julio de 1859. Los meses que había permanecido en Venezuela, llamado por la Convención Nacional de Valencia, habían sido gratificantes y complejos a la vez para este general llanero.

Por otro lado, mientras Falcón estudiaba el momento de abandonar Curazao y unirse a la gesta federal, Zamora avanzaba por todo el occidente. Una veces venciendo y otras perdiendo batallas de dimensiones menores, llegó hasta ocupar zonas de los Andes desde sus cuarteles de Barinas y Guanare. Finalmente Falcón desembarca en Palma-Sola, y ahí le dirige una proclama al país el 24 de julio de 1859.

Castro, por su parte, buscando encabezar la gesta de los liberales, convocó a una junta de notables a su casa de habitación y les planteó la situación del país. De las reuniones se corrió el rumor bien fundamentado de que el gobierno asumiría el programa federal y revolucionario. Dada la conducta errática y voluble de Castro, era posible pensar que era capaz de adelantar semejante cambio, cosa que activó un golpe de Estado en su contra.

El 1 de agosto de 1859 Castro es hecho preso por órdenes del comandante Manuel Vicente de las Casas. La soberanía condujo a que se llamara al designado, el segundo vicepresidente Pedro Gual, a dialogar con Castro preso en la Casa de Gobierno. ¿Por qué Gual y no Tobar? Porque Tobar no estaba en Caracas.

La prisión de Castro por traición se alegó y hacía innecesaria su renuncia, ya que no ejercía la autoridad, con lo que esta encarnaba en la figura del doctor Gual. Sin embargo, Gual insistió en la necesidad de la renuncia de Castro, que no quería firmar la renuncia porque eso lo indignaba. La intercesión del general Sublet surtió efecto y Castro redactó y firmó su renuncia enviándosela al Congreso Nacional.

La discusión se trasladó al poder legislativo, mientras en las calles de Caracas se significaba un combate entre la Fuerza Empúgna. El 2 de agosto de 1859 el designado Pedro Gual asumía interinamente la presidencia de la República. Julián Castro es juzgado por delito de traición entre abril y julio de 1860 y finalmente es desterrado en ese mismo mes de julio. Pasará una década antes de que vuelva a aparecer en escena, un caso curiosísimo, el del general Julián Castro.

Pedro Gual va a gobernar entre el 2 de agosto y el 29 de septiembre. Ese día, Manuel Felipe de Tobar, vicepresidente de la República, que ha regresado a Caracas, asume la presidencia. Estos dos meses igual son de grandes convulsiones para el país: tanto Zamora como Falcón van librando batallas y la Nación vive en el mayor caos. Al punto tal que el vicepresidente Tobar no pudo asumir su cargo por hallarse escondido en La Guaira y luego llega a Caracas vía Puerto Cabello y Valencia, sorteando infinidad de dificultades.

El país estaba en guerra y ardía por los cuatro costados. No me detengo en relación con los hechos de la Guerra Federal porque no forma parte de esta historia sobre la democracia que vengo haciendo. De acuerdo con la Constitución Nacional vigente, promulgada en 1858, se convocaron elecciones en abril de 1860 y resultó vencedor Manuel Felipe de Tobar con 35 mil 10 votos. Para el período constitucional de 1860-1864, sin reelección inmediata, además fue electo vicepresidente Pedro Gual con 26.269 votos por un período de dos años.

El 10 de abril, el Congreso practicó el escrutinio y el 11 escogió al designado el general León de Febres Cordero y el 12 juramentó a Tobar y a Gual en el Templo de San Francisco, delante del cuerpo diplomático acreditado. Por primera vez los venezolanos elegían directamente a sus gobernantes y lo hacían en medio de una guerra cruenta, que había cobrado ya miles de vidas y que tenía el país postrado en la miseria y la desolación.

Tobar envió una señal favorable indultando a los prisioneros liberales. De inmediato abordó el tema económico nacional: logró un préstamo para paliar la situación deficitaria del Poder Ejecutivo, estableció un impuesto sobre la renta de manera de mejorar las arcas de un estado prácticamente en quiebra. Permitió las importaciones de los productos agrícolas que habían mermado o desaparecido a causa de la guerra y fijó el sueldo de los empleados públicos.

Sin embargo, estas medidas económicas no contribuyeron a la paz de la República, no porque no fueran las correctas, lo eran, sino porque los demonios del poder estaban sueltos y comenzaron a fraguarse diferencias entre los conservadores. Había unos que seguían el civilismo de Tobar y otros veían hacia el general Páez como el militar indicado para enfrentar la crisis. En julio de 1860 el barco hizo aguas y el gabinete le renunció a Tobar.

Tobar continuó en medio de la Guerra Federal, suscribiendo ahora una política represiva recomendada por la línea dura de los conservadores. La paz, por otra parte, estaba lejos de alcanzarse por esta vía, y si bien es cierto que el Ejército Federal no alcanzaba la entidad de tiempos atrás, la guerra de guerrillas, con focos diseminados por casi todo el país, era un factor de perturbación crítico para el desenvolvimiento normal de la República.

En los meses finales de 1860 en la prensa comenzaron a publicarse artículos que clamaban por el regreso de Páez, a quien muchos veían como la posible solución a la crisis que planteaba el desafío de la guerra. Páez, por su parte, respondía desde el exterior poniendo en duda que con la Constitución vigente se pudiera hacer frente a la situación. Le abriría paso a la instauración de una dictadura, que obviamente era imposible que la desempeñaran los civiles, Tobar igual, que no tenían ningún ascendente sobre el ejército.

Esto, como vemos, presagiaba que Páez se tenía a sí mismo como el indicado para llevar adelante el trabajo dictatorial en la crisis. Mientras tanto, entre finales de 1860 y principios de 1861 el general Falcón seguía en las Antillas buscando pertrechos para su ejército, a la par que los soldados federales en Venezuela se sumían en algo muy parecido a la desesperación. Tobar le hizo saber a Páez que necesitaba de su colaboración para enfrentar la crisis y, por favor, volviera al país.

Finalmente, Páez llegó el 14 de marzo de 1861. El 3 de abril nombró Tobar a Páez como jefe del ejército gracias a la renuncia del general Febres Cordero. El 3 de mayo el general llanero, por intermedio del secretario general del Ejército, Ángel Quintero, lanzó una proclama en la que se excedía en sus atribuciones, creando un recelo natural en el seno del gobierno de Tobar.

El ministro de Guerra y Marina, Febres Cordero, y Páez intercambiaron misivas ventilando los pormenores desde sus diferencias hasta que el 8 de mayo de 1861 renunció el jefe del ejército, siendo aceptada la dimisión por Tobar el 10. Tobar va a reorganizar su gabinete el 14, pero la crisis seguía en curso. Los militaristas de mano dura, que clamaban por Páez, no abandonaban su empeño.

Tobar renuncia el 20 de mayo de 1861 ante el hecho insólito de la connivencia entre tropas y algunos de los ejércitos federales. Tobar se fue a su casa, no huyó del país; contaba con respeto de mucha gente. Meses después se fue a París, en donde vivió varios años hasta que lo alcanzó la muerte.

De inmediato Páez salió a los valles de Aragua a pregonar su política de paz y unión, que la acogieron algunos jefes federales, pero muy pronto fue desoída por otros seguidores de la causa federal. Por su parte, el doctor Quintero, desde el interior, apretaba el puño contra los federales buscando que el conflicto se avivara y no prosperara la paz. Por otra parte, el general Falcón había regresado al país procedente de Aruba el 8 de julio de 1861 y entregó una proclama que avivaba a las Fuerzas Federales Revolucionarias, de modo que la propuesta de paz que había hecho el general Páez recibía serias amenazas.

El presidente Gual intenta apaciguar las aguas, pero no lo logra. El país estaba fracturado en tres: los constitucionalistas que seguían a Gual, los federalistas que buscaban el poder por las armas y los que impulsaban al general Páez para hacer algo de lo que él mismo estaba convencido. La necesidad de su dictadura para enfrentar la guerra y la crisis política.

Ya regresamos. En medio de la crisis política, el coronel José Hechessuría hace preso al presidente Gual en su casa el 29 de agosto de 1861, de acuerdo con lo pautado como el mayor instigador de la causa dictatorial. Me refiero a Pedro José Rojas. Después del golpe de Estado ejecutado por el coronel Hechessuría al hacer preso a Gual, Páez recibe las primeras manifestaciones en Valencia y continúa recibiéndolas en camino hacia Caracas. En su residencia de la capital, llamada La Viñeta, también recibe el respaldo de sus seguidores.

El 10 de septiembre expide una alocución al país en que asume la dictadura y la Constitución vigente ordenaba que, ante las renuncias del presidente Tobar, asumía el vicepresidente Gual y, ante la renuncia de Gual, asumía el designado Quintero. Pues bien, Tobar renunció y asumió Gual; Quintero se ausentó del país y Gual estaba preso. Si Páez hubiese querido mantenerse dentro de lo pautado por la Constitución, pues simplemente dejaba libre a Gual y le devolvía el mando, pero ocurre que ¿quién hace preso a Gual? El coronel Hechessuría.

¿Y de quién respondió a órdenes el coronel Hechessuría? De Páez. De modo que la culebra se muerde la cola. Esta breve explicación deja en evidencia que Páez optó por obviar la Constitución vigente y asumir el mando al margen de ella. Por eso se califica este período de dictadura. Al final de la alocución, antes señalada, emite un decreto donde se declara al general Páez Jefe Supremo Civil y Militar de la República.

En septiembre de 1862, por su parte, el general Guzmán Blanco es designado por Falcón como jefe de los ejércitos del Centro y entrega una proclama en Guatire. El nerviosismo en Caracas iba en ascenso ante la cercanía del ejército de Guzmán Blanco, mientras la facción conservadora-constitucionalista no perdía oportunidad de adversar a la dictadura. Guzmán Blanco rodeaba y se acercaba a Caracas; se abrían dos posibilidades: una batalla o un avenimiento.

Finalmente la dictadura convino en conversar y se buscó un lugar neutral cercano a Caracas, la hacienda Coche de la familia Madriz. La conversación tuvo lugar el 23 de abril de 1863. Se llega al famoso Tratado de Coche y, de acuerdo con lo pautado en el tratado, se convocó la Asamblea Nacional en la ciudad de La Victoria el 15 de junio de 1863, integrada esta asamblea por un número exacto de federales y conservadores. Ese día se recibió la carta de renuncia del general Páez; la Asamblea la aceptó.

La Asamblea designa Presidente Provisional de la Federación Venezolana a Falcón y se nombra a Antonio Guzmán Blanco vicepresidente. Concluía la Guerra Federal con un tratado negociado por un civil, Pedro José Rojas, y otro que conocía el mundo civil y militar, Antonio Guzmán Blanco; estos fueron los dos negociadores del Tratado de Coche. No concluía la guerra con una batalla sino como un tratado de paz.

Se abría el período de mando del general Falcón, que precedió a la larga influencia de Guzmán Blanco en el país y concluyó la extendidísima etapa de influencias en la vida venezolana de José Antonio Páez, y se anunciaba la estrella ascendente del otro caudillo determinante del siglo XIX, Antonio Guzmán Blanco. El primero de todos ellos, que no había integrado las filas del ejército libertador, como vemos, puede decirse que en medio de la guerra federal naufragó la primera Constitución nacional, que consagró el voto directo. Fue un avance democrático muy importante.

Evidentemente no fue y lo logró el Partido Conservador que redactó la Constitución Nacional en la Convención de Valencia de 1858. La coyuntura de la guerra llevó al general Páez a asumir la dictadura y el texto constitucional quedó lamentablemente ensombrecido en medio de la guerra. Mientras Tobar, ese gran civil, se tuvo que ir al exilio.

No obstante, es imposible obviar que la Constitución de 1858 estableció el voto directo y el primer venezolano electo mediante este avance fue un civil, Manuel Felipe de Tobar. Bueno, y ahora la bandera del federalismo esgrimida por quienes hicieron la guerra para alcanzar el poder, bueno, lo han alcanzado. Se trata de una bandera que enarbolaban para tenerla como norte en la procura del poder; luego, cuando tocó implementar el federalismo en la Constitución de 1864, que es la que viene, entraron en acción los abogados, los que sí sabían a ciencia cierta de qué se trataba el federalismo.

Y, bueno, las primeras medidas de Falcón señalaron a un hombre verdaderamente magnánimo porque le prodigaba un extraordinario trato al vencido, que es el general Páez: lo invita a quedarse en el país, pero Páez decide que quiere irse a vivir a Nueva York de nuevo. Falcón le dio una delicadísima y atenta despedida, le otorgó viáticos, ordenó que se le pagara su sueldo de general en jefe del ejército en el lugar del mundo en que estuviese; por supuesto, esto después no se hizo realidad, pero esa fue la intención de Falcón.

Al general Sublet, Falcón le otorgó el rango de general en jefe por su condición de prócer de la independencia, a los soldados que hubiesen servido al ejército independentista entre 1816 y 1824 les reconoció el sueldo de su grado militar. A José Tadeo Monagas lo sacó de los ostracismos y le reconoció sus méritos. De modo que ese prestigio histórico de Falcón como un hombre generoso, magnánimo, no es un invento: aquí están los hechos.

El 12 de agosto pidió Falcón un decreto fundamental y que convoca elecciones de diputados para una asamblea constituyente en 10 de diciembre. En los meses siguientes comenzó a manifestarse lo que viene después de la guerra: son cada quien sus opiniones y diferencias. Era evidente que durante los años de la Guerra Federal no hubo espacio para hacer pedagogía política efectiva; el fondo filosófico de las banderas de la Federación se conocía poco. Así fue como se fueron sumando paulatinamente focos de descontento entre los propios federales que no entendían muy bien de qué se trataba aquello.

En noviembre regresa al país Antonio Guzmán Blanco, que ha logrado un préstamo, y muy pronto se desata una polémica pública sobre su conveniencia. El 24 de diciembre de 1863 se instala la Asamblea Nacional Constituyente con Antonio Guzmán Blanco como presidente. Él mismo propone a la Asamblea que se le confiera al general Falcón el título de mariscal y del gran ciudadano; bueno, unos diputados dijeron que esto es exagerado, pero se impuso la mayoría.

Falcón recibe la presidencia de la república de manos de la Asamblea Nacional, se redacta la Constitución de 1864 y Venezuela pasa a ser Estados Unidos de Venezuela, porque era un estado federal. A partir de ese momento, ¿cómo se llamaban estos estados que antes se llaman provincias? Apure, Aragua, Barcelona, Barinas, Barquisimeto, Carabobo, Caracas, Cojedes, Coro, Cumaná, Guárico, Guyana, Maracaibo, Maturín, Mérida-Margarita, Portuguesa, Táchira, Trujillo y Yaracuy.

Se creó el Distrito Federal en febrero. Esta carta magna de 1864 se proponía acentuar la descentralización política y administrativa. Elimina la pena de muerte, un gran hecho, y amplía la libertad de prensa. Mantiene el sistema electoral de la Constitución de 1858, es decir, cuatro años en período presidencial sin reelección inmediata, mediante voto directo y secreto, y establece la Alta Corte Federal como órgano máximo del Poder Judicial.

En cuanto a la eliminación de la pena de muerte para todos los delitos, fue Venezuela el primer país en el mundo en eliminarla. Entonces es muy importante; le siguieron San Marino en 1865, Costa Rica en 1877. Este orgullo, por cierto, es muy poco conocido y para la historia sería un honor que le corresponderá a la Constitución Nacional de 1864, bajo la inspiración del mariscal Falcón y el general Guzmán Blanco.

Bien, en el año 1864 Falcón enfrenta focos insurreccionales, sale de campaña, vuelve Guzmán Blanco de Europa, regresa. Se encarga de la presidencia de la República mientras el mariscal Falcón está en Coro. Bueno, y así es como Guzmán Blanco estuvo gobernando como presidente encargado varios meses hasta que el Congreso en 1865 realiza el escrutinio de las elecciones y resulta electo presidente el mariscal Juan Crisóstomo Falcón. También fueron electos dos designados para suplir sus faltas, Antonio Guzmán Blanco y José Desiderio Trías.

Bueno, y entonces empieza a ascender la estrella de Antonio Guzmán Blanco como veremos en la próxima parte del programa. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.

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Bien, muy pronto el mariscal Falcón va a enfrentar una crisis política de distinto orden. Había descontento por todas partes; unos seguían a Guzmán Blanco, otros a Falcón. Finalmente Falcón y Guzmán rompen relaciones, se va profundizando una crisis política hasta que el mariscal Falcón pensó que si él se separaba del poder, aminoraría el debate. Y le entrega la presidencia entonces al general Bruzual el 30 de abril, y se va a Coro o se separa de la vida pública.

Por otra parte, hay un grupo de revolucionarios que está buscando el poder de nuevo, que no están satisfechos con el general Bruzual; ese grupo de revolucionarios está comandado por José Tadeo Monagas, que vuelve a la escena y emprende una marcha desde Oriente. El 12 de junio llega a Guatire el general Bruzual; dentro de este espíritu de conversaciones le propone a Monagas un acuerdo. Acepta conversar, cosa que ocurre en la residencia de San Susi.

Hoy en día ahí queda el centro comercial Chacaíto y los edificios que están construidos enfrente, pero los seguidores de Monagas quieren batalla y finalmente la conversación termina una guerra que tiene lugar el 21 de junio. El 25 llega a Caracas, porque Chacaíto era las afueras de Caracas, y el 25 de junio entra triunfante el general Monagas a Caracas otra vez con una bandera nueva que era el pabellón azul. Esta revolución se llamó la Revolución Azul.

Terminaba entonces el gobierno de los federales; regresaba al poder el viejo Monagas que había salido del poder, como relatamos en este mismo programa, en 1858. La Revolución Azul se articula a partir de la intención que tuvo el mariscal Falcón de modificar la Constitución para reelegirse, esto también hay que decirlo. Dentro de la crisis política que creó Falcón con sus desaciertos administrativos estuvo la idea de modificar la Constitución para hacerse reelegir, lo que activó al general Monagas con su revolución.

Viene de nuevo un enfrentamiento. Bueno, lo primero que hace Monagas al tomar el poder en la capital de la República es aprobar la Constitución vigente, la de 1864, y nombra un gabinete. Un presidente provisional: ese presidente va a ser el doctor Guillermo Tell Villegas, el cual es nombrado el 27 de julio de 1868. Obviamente el doctor Villegas estaba a las órdenes de quien lo había designado, que era José Tadeo Monagas.

Monagas nombra al ministro de Guerra y Marina al general Domingo Monagas, quien era hijo de José Gregorio, sobrino de José Tadeo. Volvía el nepotismo de los Monagas a toda vela. Bueno, las primeras acciones de Monagas señalan un camino de magnanimidad y olvido del pasado. Buscaba algo históricamente difícil: reunir a conservadores y liberales en un solo partido nacional, pero eso no fue posible y se fueron creando dos bandos.

Los seguidores de José Ruperto, su hijo, y los seguidores de Domingo, su sobrino. La situación se complicó todavía más con el deterioro de la salud del viejo Monagas, quien tuvo una afección pulmonar que lo disminuyó; tenía 84 años y muere el 18 de noviembre de 1868. Al día siguiente de su muerte comenzaron las diatribas entre los seguidores de los dos primos hermanos, Monagas José Ruperto y Domingo. Finalmente se impuso José Ruperto.

Bueno, es imposible no anotar la paradoja según la cual toma el poder José Tadeo Monagas después de Falcón y este se ve obligado a abandonar el poder por pretender lo mismo que condujo a Monagas a perderlo en 1858: la reforma constitucional con miras a hacerse reelegir indefinidamente. Eso fue lo que pretendió Falcón y lo que activó la revolución de José Tadeo Monagas.

Bien, dos días después de haber sido designado para la presidencia de la República, José Ruperto Monagas sale en campaña militar y deja encargado otra vez a Guillermo Tell Villegas. Regresa en marzo, asume la presidencia y fue entonces cuando tuvo conocimiento de algo obvio: las finanzas de la República estaban en el suelo, exhaustas, inexistentes, y se imponía una reducción de gastos urgente. Por otra parte, el intento de fundir en uno solo los dos partidos nacionales no había cuajado y, lejos de lograrse, las diferencias entre ambos sectores eran cada vez mayores.

Tanto así que un sector de los liberales comenzó a reunirse en torno al general Antonio Guzmán, mientras otro sector lo adversaba ferozmente; este era el clima en que se avanzaba hacia las elecciones. Unos apoyaban la candidatura de José Ruperto Monagas y otros la obstaculizaban. En julio salió Monagas hacia Maracaibo a sofocar la rebelión de Venancio Pulgar y de nuevo quedó encargado Villegas.

En agosto partió hacia Curazao Guzmán Blanco y a partir de entonces el liderazgo de Guzmán se perfila más claramente para los liberales que buscaban regresar al poder. La campaña de José Ruperto Monagas en el Zulia toma más tiempo en sus preparativos de lo que se hubiese deseado y finalmente apresan al insurrecto Venancio Pulgar varios meses después. El 26 de noviembre llegó a Caracas con una aureola de triunfo el hijo de José Tadeo Monagas, José Ruperto.

Sin embargo, la revolución liberal avanzaba con las acciones del general Matías Salazar y el general Pulido, mientras Guzmán Blanco en Curazao preparaba su invasión. Como consecuencia de gestiones del gobierno venezolano ante el de Curazao, Guzmán Blanco y los suyos tuvieron que salir desde la isla y tomaron rumbo a Martinica cuando ya era un hecho que desembarcarían muy pronto en Venezuela. Eso va a ocurrir el 14 de febrero de 1870 en Curamichate, en el estado entonces Coro, hoy en día Falcón.

Un nuevo y sustancial factor se sumaba: los alzamientos que por todo el país enfrentaban el frágil gobierno del general José Ruperto Monagas, el desembarco de Antonio Guzmán Blanco. La campaña militar del general Guzmán fue recogiendo adeptos por el camino. Y cuando su ejército llegó a desafiar al gobierno en Caracas, contaba con un número superior que el de su enemigo.

Las refriegas tuvieron lugar en distintos puntos de la capital entre el 25 y el 27 de abril de 1870, fecha esta última en la que Guzmán Blanco controló totalmente la situación y el general Monagas firmó la rendición de su gobierno. Sobrevivió 10 años a estos hechos, José Ruperto Monagas, pero retirado totalmente de vida pública. Y aquí va a comenzar entonces el dilatado período de influencia del general Antonio Guzmán Blanco y el regreso de la fuerza liberal al poder.

Como vemos, el regreso del federalismo, que incluso se consagró constitucionalmente, no pudo sostenerse en buena medida por una ineficacia gubernamental del mariscal Falcón, pero también por las apetencias de los caudillos regionales que dieron una oportunidad para ampliar sus dominios. Una verdadera lástima para el proyecto democrático nacional, ya que al avance que significó la elección directa de presidentes de Estado, la autonomía tributaria a través del cobro y regalías mineras, entre otros pasos que descentralizaban el poder, muy pronto la población no le va a ver resultados favorables.

Aquella reforma constitucional de fondo que consistía en asumir el federalismo plenamente no cuajó ni fraguó plenamente. Es una lástima para quienes creían y creen que la descentralización y el federalismo es un camino más democrático de la centralización del poder en pocas manos y en la capital de la República. Este intento lamentable de federalismo en Venezuela no cuajó ni fraguó plenamente, sino que más bien, a partir de los gobiernos de Antonio Guzmán Blanco, se va a ir reduciendo de nuevo la esfera federal, como veremos en nuestro próximo programa, cuando iniciaremos el programa viendo el inicio de esta larga influencia de Guzmán Blanco entre 1870 y 1888, 18 años de influencia con distintos acontecimientos y muchísimas realizaciones que estudiaremos en nuestro próximo programa.

Bien, hasta aquí este recorrido por la democracia en Venezuela. En este cuarto capítulo estamos ya en 1870; como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes. Hasta nuestro próximo encuentro.

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