Serie 2 Presidentes
23 de marzo de 2022

Serie 2 Presidentes. Rafael Caldera. Cap 1.

Rafael Caldera. Cap 1.

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Rafael Arráiz Lucca. Cada uno para un total de cuatro en esta serie de dos presidentes. Comencemos entonces con Rafael Caldera. Nació en 1916 y falleció en 2009 y, para algunos, voy a citar entre comillas, la vida de Rafael Caldera estuvo signada por su portentosa voluntad en búsqueda del poder.

Hay otros que afirman que su vida estuvo signada por una férrea voluntad de servicio. En verdad, ambas afirmaciones no se contradicen, se complementan y trazan el perfil de un político a tiempo completo, con una devoción por sus trabajos que verdaderamente no conoció paréntesis. La vida del yaracuyano estuvo consagrada a la búsqueda de alcanzar las responsabilidades de ejercer gobierno; él sentía que ese era su destino.

Nacido en San Felipe, estado Yaracuy, el 24 de enero de 1916, fue entregado a sus tíos en adopción sin perder sus apellidos. Tomás Liscano y María Eva Rodríguez Rivero de Liscano lo educaron en sustitución de sus padres, quienes eran Rafael Caldera Izaguirre y Rosa Sofía Rodríguez Rivero de Caldera. El origen de esta situación es la muerte de la madre, quien fallece muy joven dejando tres hijos huérfanos.

¿Quiénes son los hijos? Rosa Elena, Rafael y Lola. Quedan en manos de un viudo. ¿Y el padre? Rafael Caldera Izaguirre acepta la idea de entregar a Rafael Antonio a sus tíos Liscano Rodríguez, y así fue; mientras entregó a sus hijas al cuidado de otras tías. El niño Rafael se muda a Caracas con los Liscano a los siete años y comienza a ser educado por los jesuitas del colegio San Ignacio.

De donde va a regresar como bachiller, en el pecho lleno de medallas, acostumbrado a ser el primero de la clase. Estos años sellaron para siempre su orientación ideológica. Fue un católico en el mundo proceloso de la política y cuando egresa de la Universidad Central de Venezuela como abogado y doctor en Ciencias Políticas, summa cum laude, en 1939 ya abrigaba un proyecto de poder.

En 1939 Rafael Caldera tiene 23 años y en su casa de estudios va a ser profesor de Sociología Jurídica y Derecho del Trabajo cuando comienza a dar clases en la Universidad Central de Venezuela, en 1943. Estuvo allí hasta 1968. Durante diez años también imparte asignaturas en la Universidad Católica Andrés Bello, la universidad de los jesuitas en Venezuela, y de estos años iniciales de Rafael Caldera son sus dos obras más celebradas.

La biografía de Andrés Bello, que fue publicada en 1935, y Derecho del trabajo, publicado en 1939. Después, a partir de la fundación de COPEI, COPEI significa Comité de Organización Política Electoral Independiente. Se funda en 1946 y desde entonces buena parte de su obra escrita estará vinculada con su actividad política en la democracia cristiana venezolana.

Su socialcristianismo se hizo manifiesto en la UNE, Unión Nacional de Estudiantes, cuando en 1936 ya se había acrisolado en su viaje a Roma. Caldera fue a Roma en 1933, al Congreso Internacional de la Juventud Católica, y allí trabó una amistad para toda su vida con un joven demócrata cristiano chileno llamado Eduardo Frei Montalva. Con quien tejió por muchos años una relación de alianza política e influencia continental articulada en la ODCA, Organización Demócrata Cristiana de América.

Esta organización tuvo influencia notable en los procesos políticos de Centroamérica en las décadas de los años 80, cuando al frente a ella, o de manera muy influyente, estuvo Arístides Calvani. Por otra parte, conviene recordar que la UNE vino a agrupar a los estudiantes católicos, entonces con inocultables rasgos derechistas en aquel entonces.

Y estos estudiantes se distinguían de la FEB, la Federación de Estudiantes de Venezuela, una organización constituida antes y con evidentes realizaciones, por supuesto al margen del credo católico, tampoco negándolo. ¿Qué realización tuvo la FEB? Nada menos que la legendaria Semana del Estudiante de 1928.

Su tratado sobre Derecho del trabajo, un libro de consulta obligada durante muchos años, lo respaldaba su participación en la redacción de la Ley del Trabajo en tiempos del gobierno de Eleazar López Contreras y la pertinencia de sus conocimientos sobre la materia, así como su esmero en la aprobación de la ley. Entre 1936 y 1938, de sus 20-22 años, Caldera fue subdirector de la Oficina Nacional del Trabajo, siendo esta su primera responsabilidad en la administración pública. Recordemos que sumaba 20 años cuando recibe las designaciones por parte del gobierno de Eleazar López Contreras.

Sus obras escritas significativas, ¿cuáles son? Moldes para la fragua de 1962, Especificidad de la democracia cristiana de 1972, Bolívar siempre de 1986 y Los causahabientes de Carabobo a Punto Fijo, su último libro de 1999. Y si bien es cierto que Caldera fue un académico de importancia en las áreas de derecho del trabajo y sociologías jurídicas y que además dejó una obra escrita de varios títulos, centenares de artículos, innumerables discursos de ocasión y también presidenciales, lo cierto es que Caldera fue sobre todo un político de acción incesante.

Basta para demostrarlo las veces que se presentó como candidato a la presidencia de la República, en 1947, 1958, 1963, 1968 y 1983, alcanzando la presidencia en dos oportunidades. El título Moldes para la fragua alcanzó una tercera edición en 1980, ampliada por su autor. Se trata de un libro donde recoge muchas semblanzas biográficas que fueron emergiendo de su pluma con ocasión de determinadas efemérides, el deceso de algunos personajes históricos, como fue el caso de López Contreras, de Gallegos, de Leoni durante su primer mandato o el discurso de elogio del individuo número al que sucedió Caldera en las dos academias de las que formó parte.

En la Academia de Ciencias Políticas y Sociales él sustituyó a su padre adoptivo Tomás Liscano y en la Academia Venezolana de la Lengua sustituyó a José Manuel Núñez Ponte. Entre todos estos textos destaca el dedicado a su padre adoptivo, Liscano, como le señalé antes, un discurso muy emocionante y conmovedor incluso. Especificidad de la democracia cristiana es un esfuerzo doctrinario valioso, particularmente pensado para los cristianos en función política.

Y la obra Bolívar siempre, que yo tuve el honor de prologarla en su segunda edición de 1994 por solicitud de quien entonces ya era presidente de la República por segunda vez, y Caldera me sorprendió abiertamente con este honroso encargo. En esa oportunidad que prologué esta obra del doctor Caldera, en ese momento presidente, Caldera afirmé lo siguiente: no es este el libro de un historiador, es el libro de un hombre que ha tenido la experiencia solitaria de conducir un Estado, esto le da una perspectiva particular en el juicio y singulariza radicalmente su visión de Bolívar.

Viene la cita, fue de un hombre que también condujo un Estado. Reitero lo dicho y agregó que no dejó de causarme estupor las veces en que Caldera ejerce la crítica al valorar los hechos bolivarianos. Más aún, en algunas oportunidades es tan crítico de Bolívar que se deslinda enfáticamente del mito y su infalibilidad. Así ocurre cuando advierte que la pretensión integracionista colombiana en la que se empeña Bolívar es una suerte de sueño platónico.

En la próxima parte del programa continuamos. Miguel Delgado Estévez y Laureano Márquez, una manera diferente de contar las cosas. Un dúo perfecto que conduce uno de los espacios más divertidos, educativos y culturales. Ustedes escuchan Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.

Decíamos en la parte anterior del programa que sorprende ese texto, esos textos de Rafael Caldera sobre Bolívar, libro donde articula con muchísimo respeto una visión crítica del Libertador, y ahora veamos su obra partidista que incluye la fundación de COPEI en 1946. Y su decidida contribución a su debilitamiento en 1993 cuando compitió a la presidencia de la República respaldado por otra organización liderada por él mismo, Convergencia.

Se puede decir sin error que Caldera fundó un partido y fue factor decisivo de su destrucción al separarse de su propia organización y abrir tienda aparte con el mismo cometido: la presidencia de la República. No obstante, es evidente que entre sus mayores logros políticos está la conversión de un grupo minúsculo de inspiración cristiana, la UNE, Unión Nacional de Estudiantes, en un partido de masas de grandes proporciones como lo fue COPEI, al punto tal que durante varias décadas fue el segundo y a ratos el primero de los partidos políticos del sistema democrático venezolano. Otro hito en su carrera política lo constituye su participación en el pacto de gobernabilidad que viabilizó a la democracia representativa.

El Pacto de Punto Fijo, en 1958, firmado por Acción Democrática, URD y COPEI. Y este pacto permitió que la naciente democracia se protegiese del sector militar adverso al proyecto democrático, de modo que Caldera fue cofundador de la democracia de partidos y factor disolvente de uno de los partidos de ese mismo sistema. Cualquiera puede decir que una vida activa tan larga es proclive al florecimiento de algunas contradicciones.

Y cuando comienza el ensayo democrático a partir del golpe civil-militar desde el 18 de octubre de 1945, el joven dirigente Caldera le aceptó al presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, Rómulo Betancourt, la Procuraduría General de la Nación, siendo su primer destino público de importancia en el poder ejecutivo. Muy pronto lo abandona para fundar su partido, como vimos antes, y para presentarse a las elecciones de diputados que integrarían la Asamblea Nacional Constituyente de 1947.

Entonces, los resultados ya señalaron a COPEI como una fuerza en crecimiento. Acción Democrática obtuvo 1.099.601 votos, que representaba el 78,43%, 137 diputados. COPEI obtuvo 185.347 votos, que representaba 13,22%, y obtuvo 19 diputados. URD sacó 59.827 votos, el 4,26% y dos diputados.

El Partido Comunista de Venezuela, 50.387 votos, el 3,62% de los votos, y obtuvo 2 diputados. Y el papel que jugó Caldera en los debates de la Asamblea Constituyente fue principal, continuando entonces una carrera parlamentaria que sería larga y fructífera, que se había iniciado en 1941, cuando fue electo diputado por el estado Yaracuy para el período que culminaría en 1945.

En la Asamblea Constituyente defendió la descentralización política de los estados y las alcaldías, junto a, vaya paradoja, Gustavo Machado del Partido Comunista de Venezuela, y en contra, nueva paradoja, de la voluntad de Acción Democrática, que se inclinaba entonces por la centralización después de haber abogado por la descentralización en sus tesis históricas iniciales.

En el Diario de Debates de la Asamblea Constituyente puede leerse un párrafo de clásica tipología calderista, voy a leerlo. Dice Caldera: esta inconsecuencia es lo que no me explico. Expresar como principio de un programa político, como lo hace Acción Democrática, que se defenderá el régimen federal, y tengo el texto del programa impreso en 1941, decir que se defiende la efectividad del régimen federativo, aceptar la inclusión de toda la terminología y todas las definiciones de principios conforme al régimen federal y venir a establecer una institución que es neta y sencillamente centralista es algo que verdaderamente no entiendo.

Fin de la cita. Yo tampoco lo entiendo y allí también se expresó con fuerza en contra del papel de sesgo exclusivista del Estado en materia educativa, defendiendo tácitamente el trabajo de la Iglesia católica, como era natural para él. Con similar contundencia abogó contra la Ley del Patronato, de nuevo en defensa, y su vida parlamentaria continúa con su elección de diputado en 1948.

En 1952 no se presentó en protesta por el fraude electoral. En 1959-1964, en este período, va a presidir la Comisión Bicameral Redactora de la Constitución Nacional de 1961. Y además para presidir la Cámara de Diputados entre 1959 y 1962.

En el debate parlamentario y en la calle fue haciéndose un tribuno de grandes dotes reconocidas por tirios y troyanos. Desde muy joven discurrió con una facilidad de palabra y una coherencia francamente notable. Los jesuitas no habían perdido el tiempo con sus clases de oratoria en el colegio San Ignacio.

Sancionada la Constitución Nacional de 1947 se convoca a elecciones presidenciales y Caldera se presenta por primera vez. Ahora vemos cómo su fuerza electoral creció notablemente en relación con la elección anterior de diputados, ocurrida pocos meses antes. El resultado de las elecciones el 14 de diciembre de 1947 fue favorable a Rómulo Gallegos, con 871.752 votos y el 74,47% del electorado.

En segundo lugar llegó Caldera con 262.204 votos y 22,40% de los sufragios y de tercero y último Gustavo Machado, con 36.587 votos y el 3,12% de los sufragios. Luego cuando Carlos Delgado Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez encabezan un golpe militar contra el presidente Rómulo Gallegos el 24 de noviembre de 1948, el diputado Caldera lo entiende, lo justifica.

El 25 de noviembre en su casa de Las Delicias, de Sabana Grande, el doctor Caldera recibió al periodista de El Heraldo y entonces dijo Caldera, voy a citar: la delicada situación desarrollada a través de los últimos acontecimientos es indudable consecuencia del cúmulo de errores e injusticias cometidas por Acción Democrática en sus tres años de gobierno. En todos los tonos de la lucha política, en nombre de la patria, hicimos a ese partido un llamado de reflexión.

La respuesta fue para cada queja un nuevo atropello y el presidente no quiso o no supo asumir su responsabilidad histórica, prefirió subordinarla a conveniencias partidistas. Muchos años después, cuando Caldera hace el balance de su vida política en su libro Los causahabientes, afirma: la revolución de octubre que sus voceros calificaban con lenguaje épico como la segunda independencia duró tres años y 39 días.

Dejó marcas profundas, no se le puede negar avances considerables en la vida política y social del país, pero también muchas experiencias aleccionadoras porque, debemos decirlo, las enseñanzas de lo ocurrido con la revolución de octubre y el gobierno que la sucedió fue una base de lecciones que sirvieron de fundamento, diez años después, al Pacto de Punto Fijo.

En la próxima parte del programa vamos a ver su participación en el Pacto de Punto Fijo y, por supuesto, su primera presidencia. Ya regresamos. Decíamos en la parte anterior del programa que hablaríamos ahora del Pacto de Punto Fijo. Recordemos que este es un pacto de gobernabilidad, no es un pacto electoral.

Es decir, los tres partidos firmantes se pusieron de acuerdo para que resultara quien resultara electo y los otros dos partidos restantes formarían parte del gobierno que se constituiría, gobierno tripartito, pero cada partido presentó sus candidatos. Por eso digo que no fue un pacto electoral, sino un pacto de gobernabilidad.

Y bajo ese espíritu va a desarrollarse, con sus circunstancias, el segundo gobierno de Rómulo Betancourt desde 1959 a 1964, desarrollado al principio bajo la impronta del Pacto de Punto Fijo y luego, cuando URD sale del gobierno, sale del Pacto de Punto Fijo por la situación de Cuba en la OEA.

El ala izquierdista de URD, Luis Miquilena, José Vicente Rangel, Ignacio Luis Arcaya, se solidarizan con la Cuba de Fidel Castro y no forman parte del gobierno de Betancourt, ya que el gobierno de Betancourt junto con el de Alberto Lleras Camargo en Colombia son los dos gobiernos que proponen la separación de Cuba desde la OEA por haberse separado Cuba del sistema interamericano democrático.

Y allí entonces el Pacto de Punto Fijo en su composición tripartita se deshace, estamos a finales de 1960. De modo que el gobierno de Betancourt va a continuar y concluir un esquema que el pueblo llamó la guanábana, porque era verde por fuera y blanco por dentro; es decir, era un gobierno de Acción Democrática y de COPEI.

Y en este esquema, tanto Caldera como COPEI, desde el gobierno de Betancourt, continuaron creciendo políticamente. La administración de varios ministerios durante este gobierno contribuyó decididamente a que siguiesen creciendo, así como el papel significativo de Caldera en el Congreso Nacional, ya después durante el gobierno de Raúl Leoni, que va de 1964 a 1969.

COPEI y Caldera, los demócratas cristianos, no van a formar parte del gobierno de Leoni. Más bien Leoni va a asociarse para gobernar con las fuerzas de Arturo Úslar Pietri, que se había presentado como candidato en 1963, y con las fuerzas de URD. De modo que eso se llamó la ancha base, incluida Acción Democrática, el FND, Frente Nacional Democrático de Arturo Úslar, y a URD de Jóvito Villalba, y Caldera y COPEI quedaron fuera del gobierno creciendo solos.

Y esto fue muy favorable tanto para Caldera como para COPEI porque pudieron hacer una oposición frontal al gobierno, cosa que no podían hacer mientras formaban parte del gobierno de Betancourt. Así fue como Caldera se presentó a la presidencia de la República en las elecciones de 1968 y, por primera vez en nuestra historia republicana del siglo XX, el presidente electo en ejercicio, que era Raúl Leoni, le entregaba el mando a otro electo de un partido distinto. Eso no había pasado antes. El hecho fue un ejemplo paradigmático de democracia.

Rafael Caldera sumaba entonces 53 años y todo da una trayectoria consagrada a la vida pública. En esa trayectoria se contaban ya tres intentos por llegar a la primera magistratura por la vía electoral; siempre fue demócrata. De modo que en cuarta oportunidad llegó la victoria.

Y el primer dato de significación del gobierno de Caldera es el de haber gobernado sin alianzas políticas. Adelantó un gobierno monopartidista con los integrantes de COPEI y algunos independientes simpatizantes tanto de su causa como de la persona. Entre esos independientes destacaron Ramón J. Velásquez, muy cercano a Acción Democrática históricamente, fue el ministro de Comunicaciones del gobierno de Caldera.

También fue Pedro Tinoco, el ministro de Hacienda sin ser copeyano ni nada que se le parezca; más bien Caldera lo invita como un hombre importante en el mundo empresarial de Fedecámaras, de la banca, y Tinoco va a ejercer durante tres años el Ministerio de Hacienda en el primer gobierno de Caldera. También estuvo un copeyano, Alfredo Tarre Murzi, en el Ministerio del Trabajo. Y esta decisión de Caldera de gobernar en soledad, sin alianzas partidistas, expresaba que la institucionalidad democrática había superado las amenazas militares tanto de la derecha como de la izquierda, lo que hacía innecesaria la continuación de las alianzas que sustituyeron al inicial Pacto de Punto Fijo.

Por su parte, habiendo obtenido COPEI el 24,04% de los votos en el Congreso, era evidente que esta fuerza no era suficiente para alcanzar una mayoría, de modo que se hacía indispensable un acuerdo para la conformación de las directivas de la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados. Y después de infinidad de negociaciones, COPEI logró la presidencia del Congreso para José Antonio Pérez Díaz.

Esto lo logra en alianza con el MEP, el Movimiento Electoral del Pueblo, el partido de Luis Beltrán Prieto Figueroa, y el FDP, Frente Democrático Popular de Wolfgang Larrazábal, quedando fuera del acuerdo Acción Democrática, partido que conservaba por lo demás la más alta votación para el Parlamento. Acción Democrática había obtenido 25,57% de los sufragios.

Recordemos que la apuesta fue atrevida por parte del gobierno de Caldera, ya que no solo integraría un gobierno de copeyanos exclusivamente, más estos tres independientes que mencioné, sino que no tenía mayoría parlamentaria. Lo que lo obligaba a entenderse con Acción Democrática en el seno del Congreso Nacional, como señalaremos luego, y el cuadro político después de las elecciones se recompuso a la luz de los resultados de 1968.

Por ejemplo, las fuerzas políticas que en 1963 respaldaron a Úslar Pietri, Larrazábal y Villalba decrecieron notablemente en 1968 y estos votos que ellos perdieron fueron trasladados, recogidos tanto por COPEI como la Cruzada Cívica Nacionalista. El partido de Marcos Pérez Jiménez, quien para entonces ya había cumplido cuatro años en cárcel en la penitenciaría general de Venezuela, en San Juan de los Morros, y comenzaba a soñar con una candidatura a la Presidencia de la República para el año 1973, cosa que no ocurrió como veremos luego.

Y AD, por su parte, bajó su votación producto de su tercera división. Recordemos que no hubo un acuerdo y Luis Beltrán Prieto Figueroa se separó de Acción Democrática, fundó el MEP y Acción Democrática se presenta en las elecciones de 1968 con la candidatura de Gonzalo Barrios. De modo que allí se redujo ostensiblemente la votación de Acción Democrática porque con Prieto y el MEP se fue un conjunto muy importante de acciondemocratistas.

Y este resultado electoral condujo a Rómulo Betancourt a afirmar a la salida de una reunión de su partido lo siguiente, voy a citar: en Venezuela solo hay dos partidos, AD y COPEI. Con lo que el camino del bipartidismo comenzó a forjarse. De hecho, en marzo de 1970 se materializó un acuerdo entre ambos partidos para la composición de las cámaras legislativas. El acuerdo además suponía una colaboración entre ambos para la aprobación de determinados proyectos de leyes presentados al Congreso Nacional para su consideración.

Como vemos, se colocaba un ladrillo más en la construcción de la casa del bipartidismo, que ya veremos cómo se expresará plenamente en los resultados electorales de 1973, cuando los candidatos de AD y COPEI obtengan el 85% de los votos. En la próxima parte del programa veremos la política de pacificación de Caldera, su política internacional y otros acontecimientos durante su período presidencial. Ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radio Cultural.

Recuerda, todos los programas están colgados en la aplicación anchor.fm. Este programa, Venezolanos, lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana. Somos Unión Radio Cultural. Acompaña en Unión Radio Cultural a Carlos Eduardo Vargas en Ideas Inquietas Radio.

Ideas Inquietas es un universo de cultura, de sostenibilidad e innovación, pero es un universo de inquietos y precisamente van a ver varias secciones en donde vamos a estar trayendo personas para conversar sobre diferentes temas en diferentes formatos. Ideas Inquietas Radio, todos los sábados a las 10 y 30 de la mañana y domingos a las 3 y 30 de la tarde. Somos Unión Radio Cultural.

Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. En la parte anterior del programa hablábamos de cómo íbamos a abordar en esta última parte algunos aspectos del gobierno de Rafael Caldera. Recordemos que un sector importante, el Partido Comunista de Venezuela, del movimiento de izquierda revolucionario a principios de los años 60 decidieron optar por alcanzar el poder por la vía de las armas y se fueron a la guerrilla.

Durante el gobierno de Raúl Leoni, de 1964-1969, las derrotas militares del sector fueron reduciéndolo mucho. Cuando Rafael Caldera llega al poder en 1969, después de las elecciones en diciembre de 1968, propone una política de pacificación. La primera expresión de la política de pacificación del país que se proponía el gobierno fue la legalización del Partido Comunista de Venezuela, que venía funcionando bajo la denominación de UPA, Unión para Avanzar.

Y luego, ya en 1973, se legalizó el MIR. Es decir, ambas agrupaciones, el Partido Comunista y el MIR, fueron legalizadas durante el primer gobierno de Rafael Caldera y ambas habían sido ilegalizadas en 1962 durante el gobierno de Betancourt, cuando la arremetida de la lucha armada guerrillera condujo a tomar estas decisiones la administración del presidente Betancourt.

El objetivo que perseguía Caldera era conseguir que los guerrilleros se incorporaran a la vida democrática y pacífica, abandonar las armas. A cambio, su gobierno se comprometió a indultar a los imputados, concibiendo sus delitos como políticos y no como delitos civiles. La mayoría de los comandantes guerrilleros se acogió a la pacificación; hubo otros que tardaron en hacerlo, pero años después también se integraron a la lucha democrática.

Esta política fue tan exitosa que produjo discusiones profundas en el seno de la izquierda y trajo como consecuencia, entre otros factores gestatorios, el nacimiento del MAS. En materia de política internacional, Caldera deja atrás la célebre doctrina Betancourt, quien arboló la tesis del pluralismo ideológico. Esto se tradujo en la reanudación de las relaciones con la Unión Soviética y se hicieron los primeros contactos para reanudar relaciones con Cuba, un hecho que verdaderamente se materializa en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, en el gobierno siguiente al de Caldera.

La doctrina Betancourt, como sabemos, proponía que en todos aquellos países integrantes de la OEA donde imperara una dictadura militar, un gobierno de facto que no había sido electo democráticamente, se proponía que el resto de los países democráticos lo aislaran profilácticamente. Esto funcionó durante el gobierno de Betancourt y de Leoni, pero cuando llega Caldera al poder, entre otras razones, hay tal número de dictaduras militares en América Latina que no tener relaciones con ellas era una circunstancia difícil.

Por eso él levanta la tesis del pluralismo ideológico. Además, en el primer gobierno de Caldera se reanudaron las relaciones comerciales con la Europa del Este y con la Europa comunista. Como vemos, la política internacional estuvo en consonancia con la política interna de pacificación: por una parte le estabas ofreciendo a los guerrilleros pacificarse e integrarse a la vida política democrática y, por otro lado, también estabas reanudando relaciones comerciales con regímenes de partido único, militares, gobiernos de facto, que eran todos los que formaban los países detrás de la Cortina de Hierro, en Europa del Este.

Y tanto el primero como el segundo gobierno de Caldera, él va a colocar en Brasil el énfasis de su política con los vecinos, distanciándose sutilmente, no demasiado, pero sutilmente, de Colombia. En cuanto a Guayana o Guyana, el vecino incómodo, él firma el Protocolo de Puerto España, lo que supuso un congelamiento del Acuerdo de Ginebra; ya había firmado Raúl Leoni en el gobierno anterior.

De modo que no son cambios menores en esta área, como es evidente. Durante los cinco años del primer gobierno de Rafael Caldera contó con un canciller excepcional para la historia de la diplomacia venezolana, como lo fue el doctor Arístides Calvani, abogado y profesor universitario de gran calado intelectual.

Y durante el gobierno de Caldera, ese primero que venimos comentando, va a nacer el MAS, el Movimiento al Socialismo. La asunción de la pacificación por parte del gobierno de Caldera coincidió con la aparición de dos libros de Teodoro Petkoff, gran pensador de la izquierda democrática venezolana. Esos libros avivaron la discusión dentro del Partido Comunista venezolano y me refiero a Checoslovaquia: el socialismo como problema y otro cuyo título es Un interrogante: socialismo para Venezuela.

El resultado de estos dos libros fue la expulsión de Teodoro Petkoff del Partido Comunista y el proceso de deslinde que condujo a la creación del MAS, Movimiento al Socialismo, en enero de 1971. Desde entonces este sector de la izquierda asumió la democracia como sistema político e intentaron hacerlo compatible con las tesis económicas del socialismo. En el fondo, la verdad es que siempre fue difícil hacer el deslinde filosófico entre estas tesis del MAS y las de la socialdemocracia venezolana que encarnaba en Acción Democrática.

En cualquier caso el hecho fue sumamente importante porque incorporó a la izquierda, modernizándola, al sistema democrático. El PCV continuó su camino conservando sus filiaciones con la Unión Soviética, las mismas filiaciones que para Petkoff y sus compañeros eran imposibles de mantener dado su rechazo contundente de las prácticas estalinistas. A su vez, va a haber una crisis universitaria importante junto con los cambios que se venían dando en diversas universidades del mundo, en París y Berkeley.

Esa crisis está en sintonía con las transformaciones sociales de la juventud en la década de los años 60 y el mundo occidental. Me refiero al amor libre, a los hippies, a la música del rock, al descubrimiento de Oriente. La universidad venezolana entró en un proceso de renovación interno que coincidió con la reforma a la Ley de Universidades que introdujo el gobierno.

Pero esto y otros hechos del primer gobierno de Caldera y del segundo los vamos a ver en nuestro próximo programa. Por lo pronto hoy llegamos hasta este punto del gobierno de Rafael Caldera, el primer gobierno de Rafael Caldera. Como siempre, un placer hablar para ustedes, soy Rafael Arráiz Lucca, me acompaña en la producción Inmaculada Sebastiano y en la dirección técnica en esta oportunidad Kevin Aguirre.

A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba Rafael Arráiz. Hasta aquí el capítulo 1 y la semana que viene el capítulo 2 de la vida y obra política de Rafael Caldera.

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