Serie 2 Presidentes. Carlos Andrés Pérez. Cap 1.
Carlos Andrés Pérez. Cap 1
Transcripción
"Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Estamos en la continuación de la serie Dos Presidentes, los dos primeros capítulos dedicados a la vida y obra de Rafael Caldera y en este capítulo vamos a comenzar con la vida y obra de Carlos Andrés Pérez. Un líder fundamental de Acción Democrática, originario del estado Táchira. Este año cumple cien años de haber nacido, se cumplen cien años de haber nacido Carlos Andrés Pérez.
Un hombre que se suma a la política de su partido de Acción Democrática desde muy joven y, en el período del primer gobierno de Rómulo Betancourt, de 1945 a 1948, se desempeña como secretario privado de Betancourt. Un hombre muy cercano al líder fundador de Acción Democrática, a Betancourt, pero después fue haciendo su camino por su parte. Lo vamos a tener en un largo exilio durante la década de la dictadura militar cuando gobernaron Carlos Delgado Chalbaud, Germán Suárez Flamerich y Marcos Pérez Jiménez.
Recordemos que durante ese período la Acción Democrática fue ilegalizada. Carlos Andrés Pérez vivió en el exilio, en su mayor parte en Costa Rica. Cuando regresa la democracia en Venezuela, a partir del 23 de enero de 1958, Pérez regresa al país y en ese segundo gobierno de Betancourt va a tener una actuación destacada como director general o viceministro de Relaciones Interiores del gobierno de Betancourt y, luego, ministro de Relaciones Interiores.
Durante el gobierno de Raúl Leoni se dedica Pérez fundamentalmente a las labores dentro de su partido, al crecimiento en su proyecto político personal, que era ganar el favor de los militantes para, en algún momento, presentarse a unas elecciones, como en efecto ocurrió. De hecho, durante el primer gobierno de Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez es un diputado importante y el jefe de la fracción parlamentaria de Acción Democrática. También pasa a ser su secretario general.
Cuando se presentan las elecciones de 1973 se pensó que Rómulo Betancourt, que tenía derecho a hacerlo, pudiera haberse presentado como candidato presidencial porque la Constitución del 61 se lo permitía. Pero Betancourt declinó y en la candidatura de Pérez dentro del partido se presentó prácticamente sin mayores rivales. Entonces van a ocurrir las elecciones de 1973, donde se plantea por primera vez en Venezuela el bipartidismo, en términos electorales.
¿Por qué? Porque cerca del 85% de los votos lo obtuvieron Lorenzo Fernández, candidato del gobierno de Caldera, candidato de COPEI, y Carlos Andrés Pérez, candidato de Acción Democrática que alcanza la presidencia de la República. Y la va a ejercer a partir de 1974. De modo que vamos a ver el primer gobierno de Pérez y el segundo.
Los dos gobiernos de Carlos Andrés Pérez se enmarcan dentro del período del bipartidismo, como vengo diciendo. Y curiosamente marcan el comienzo y el fin de los 20 años de la etapa bipartidista. Esa etapa incluye las elecciones de 1973, 1978, 1983 y 1988, que fue la última elección donde se dio un escenario polarizado entre los dos grandes partidos venezolanos de entonces, Acción Democrática y COPEI.
Bien, allí funcionó la tendencia a la polarización por la llamada economía del voto y desaparecieron los fenómenos electorales que se habían presentado en las elecciones en 1963 y 1968. De modo que este cuadro bipartidista va a tener lugar dentro de un entorno contradictorio signado por las variaciones de los precios del petróleo, muy altos entre 1973 y 1982 y bajos entre 1983 y 1993. Manifestándose en la segunda etapa del bipartidismo la irrupción de una realidad económica distinta: la crisis de la deuda externa, la devaluación del signo monetario, la inflación, la fuga de capitales.
El control de cambios comenzó a ser una situación común antes desconocida para los venezolanos. Además, de la agenda pública se adueñó el tema de la corrupción, convirtiéndose en el asunto de mayor importancia para el debate político. Estos 20 años son, a su vez, los del apogeo del bipartidismo, como vengo diciendo, los años de la gestación de la crisis del sistema de partidos políticos.
Los años en que se está engendrando la antipolítica, también se está engendrando el militarismo mesiánico y el rechazo a las instituciones partidistas, que todavía se manifiesta en Venezuela de 2022. Bien, esa primera presidencia de Pérez, que va de 1974 a 1979, Pérez gana las elecciones con el 48,70 % de los votos. Además, Acción Democrática recupera notablemente su caudal electoral, ya que en las elecciones anteriores había obtenido el 25,57 % de los votos en 1968.
Recuerden que en 1968 Acción Democrática se divide, se presenta con Gonzalo Barrios como candidato, pero Luis Beltrán Prieto Figueroa fundó el MEP, Movimiento Electoral del Pueblo, y sacan una porción de voto muy alta, casi la otra mitad que hubiesen necesitado Acción Democrática para ganar. Entonces, sin embargo, fíjense lo que ha ocurrido aquí, recapitulo: en las elecciones del 68 Acción Democrática obtiene el 25,57 % de los votos; en las de 1973, cinco años después, obtiene 44,44 % de los sufragios. Casi dobla su votación en apenas cinco años.
Este ascenso trajo como consecuencia que Carlos Andrés Pérez pudiera comenzar un gobierno el 12 de marzo de 1974 con un gran apoyo popular, con un definitivo respaldo en el Congreso Nacional y con el impulso que traía de la campaña electoral. Una campaña que se articuló sobre la base de un lema entonces oportuno como fue "Democracia con energía". Y esta consigna respondía a estudios del mercado electoral que indicaban que los votantes les reclamaban a los gobiernos su incapacidad para tomar decisiones, mientras añoraban la dictadura militar que quizás las tomaba en exceso.
Y además puede afirmarse que la campaña electoral de 1973 fue la primera y utilizó métodos modernos del mercadeo político. También logró convertir a un candidato que se le asociaba con la represión, dada su participación como viceministro de Relaciones Interiores durante el quinquenio 59-64, en un hombre abierto a las grandes mayorías, que saltaba charcos con gran destreza, que se vestía con ropas juveniles y que se presentaba ante las grandes audiencias con un gran entusiasmo. Yo diría casi euforia.
Así fue cómo ganó Carlos Andrés Pérez esas elecciones y ya presidente de la República le solicita al Congreso Nacional en los primeros meses de 1974 poderes extraordinarios para gobernar por decretos leyes, en materia económica y financiera durante un año. Y el Parlamento le concedió la ley orgánica que autoriza al presidente de la República para dictar medidas extraordinarias en materia económica y financiera. Esta concesión no solo convertía al gobierno de Pérez en uno de los más poderosos de nuestra historia hasta aquella fecha, lo que hemos visto después es otra historia, sino que despertó muchas críticas de juristas que consideraban que el poder legislativo había claudicado sus atribuciones en el Poder Ejecutivo.
En todo caso, el gobierno comenzó a hacer uso de estos poderes y administrar la alza inusitada de los precios del petróleo que había comenzado en septiembre de 1973 después de los sucesos en la guerra de Yom Kippur en el Medio Oriente. Y ya cuando Pérez asume en marzo del 74 los ingresos petroleros habían crecido sustancialmente. Él manifestó al asumir lo siguiente, que iba a ser su lema: administrar la riqueza con criterios de escasez.
Muy buen lema, pero la verdad es que eso no fue lo que ocurrió en la Venezuela de entonces, como veremos en la próxima parte del programa. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. La vida y obra de los más relevantes personajes de la historia en grandes biografías con Jonas Burua, un hombre que ha hecho de la difusión cultural, y a esta realidad naturalmente aplica algunos elementos fantásticos que actúan.
Bien, el 1 de enero de 1975 el gobierno de Pérez nacionaliza la industria de la explotación del mineral de hierro, con un acto en Ciudad Guayana, aquella ciudad fundada por Rómulo Betancourt y por el general Rafael Alfonzo Ravard en 1960. Así concluía un proceso que se había iniciado en mayo de 1974 mediante el cual las concesiones que detentaban las empresas extranjeras expiraron el 31 de diciembre de ese año 1974. En paralelo, el gobierno fue adelantando la estatización de la industria petrolera, que dadas las dimensiones que tenía presentaba mayores desafíos para el Estado que la industria del hierro, por supuesto.
Sin embargo, se adelantó exitosamente y el 1 de enero de 1976 la industria petrolera venezolana pasó a manos de la República. Hasta ese momento había sido creada y administrada en su totalidad por empresas extranjeras. Recordemos la industria petrolera en Venezuela que comienza en 1914, fue creada por empresas extranjeras, por la Shell, por la Standard Oil y por la Gulf.
Con recursos extranjeros, Venezuela no puso un centavo en la construcción de su industria petrolera, ese dinero fue inversión extranjera, y a partir del 1 de enero de 1976 todas aquellas instalaciones pasaron a manos del Estado. Y se crea una empresa llamada Petróleos de Venezuela, PDVSA, una empresa holding que iba a operar como coordinadora de las empresas operadoras que sustituían a las compañías extranjeras. Y buena parte del año 1975 la agenda pública estuvo tomada por la discusión en el Congreso Nacional del proyecto de Ley de Nacionalización Petrolera, en particular se discutía el artículo 5 que le permitía al Estado adelantar asociaciones estratégicas puntuales con empresas extranjeras en determinados aspectos de la industria petrolera.
Los críticos del proyecto de ley consideraron que esto le abría una posibilidad muy grande a las empresas extranjeras y que esto desvirtuaba la nacionalización misma. Por supuesto, estaban cometiendo un error. Esos críticos, entre ellos Pérez Alfonso, comenzaron a llamar la nacionalización chucuta para señalar su insuficiencia. En el debate intervinieron muchos oradores, incluso ofrecieron discursos los expresidentes Betancourt y Caldera.
Betancourt leyó un texto que ha quedado como una suerte de resumen de lo que Venezuela hizo con su principal industria petrolera desde 1936 hasta el año 1975, es decir, los pasos que Venezuela fue dando para llegar a la estatización de la industria petrolera, eso fue el resumen que hizo Betancourt. Allí hubo el discurso de Caldera también, un discurso con salvedades, porque era un debate importante. Estaba ocurriendo un hecho de significación histórica, una vieja ambición venezolana que era tener en sus manos la industria petrolera del país, finalmente cristalizada, y con los votos de Acción Democrática la ley se aprobó.
Y la industria petrolera pasó a ser gerenciada por venezolanos. En aquel momento Pérez tuvo el acierto de designar al general Rafael Alfonzo Ravard como presidente de PDVSA. El general Alfonzo venía desempeñándose desde 1955, estamos hablando desde hace 20 años para entonces, en el sur del país. El general Alfonzo había sido el fundador de la CVG, Corporación Venezolana de Guayana, de Edelca, electrificación del Caroní, de Sidor, siderúrgica del Orinoco, de Venalum, Venezolana de Aluminio, de Alcasa, Aluminio del Caroní.
Y todo el desarrollo de las grandes industrias pesadas en Venezuela, en el sur del país, lo había hecho con una extraordinaria destreza gerencial, impoluto en materia administrativa. Y nadie le discutía en ese momento, en Venezuela, que se trataba del gerente público más calificado y por eso Pérez lo escoge. Y fue un acierto. El general Alfonzo dirigió PDVSA en este período estelar de la industria, entre su fundación en 1976 y 1983, cuando entrega el testigo de presidente de PDVSA.
Ese proceso se hizo bien en Venezuela, entre otras razones por estas decisiones acertadas del presidente Pérez. Y por otra parte, el crecimiento de los precios del petróleo en los mercados internacionales había sido constante. Voy a dar cifras: el precio promedio de 1973, el petróleo venezolano, fue de 3,71 dólares por barril. Pero en 1974, cuando ya gobernaba Carlos Andrés Pérez, pasó a un promedio de 10,53 dólares por barril.
Un crecimiento enorme y siguió ascendiendo hasta que en el último año de gobierno de Pérez, en 1978, el promedio fue 12,04 dólares por barril. De tal modo que una economía que venía funcionando con precios estables de alrededor 2,50 dólares por barril, esto más o menos desde 1945, comenzó a experimentar una abundancia de recursos económicos que el gobierno intentó sembrar de alguna manera. Se crearon muchas instituciones en el área cultural: la Biblioteca Ayacucho y el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles, dirigido y creado por el maestro José Antonio Abreu.
El Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, fundado y dirigido durante muchos años por Sofía Imber, la Galería de Arte Nacional, el Grupo Rajatabla, y además se dio inicio al Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho para que estudiantes venezolanos cursaran estudios en universidades del exterior. Y también el Estado comenzó a desempeñar tareas como empresario. Recordemos que durante el primer gobierno de Betancourt se creó la Corporación Venezolana de Fomento, estamos hablando de septiembre de 1946.
Entonces se hizo eso para que el Estado ejerciera labores de fomento de la industria privada nacional, es decir, para que el Estado financiara a través del crédito y la creación de parques industriales en Venezuela. Pero ahora no solo se mantenía esa política y se incrementaba el sistema crediticio del Estado con los empresarios nacionales, sino que además el mismo Estado comenzó a crear empresas públicas, en particular en áreas consideradas estratégicas o de las llamadas industrias pesadas. Por ejemplo, estos fueron errores que se cometieron a mi juicio cuando se fundan las empresas del sur, Alcasa, Venalum.
Esas eran empresas donde el Estado venezolano tenía un porcentaje de las acciones entre el 30 y el 40 %. La mayoría del capital accionario eran empresas extranjeras, como Reynolds, que era una gran empresa de aluminio. Ahora, con el dinero que había ingresado en el Fisco Nacional, en este primer gobierno de Pérez se decide estatizar completamente a estas empresas y ahí comenzó un calvario para estas empresas que duró muchos años. Bueno, todo esto se adelantaba dentro del marco de una política pública continental, la industrialización por sustitución de importaciones, recordemos que esta política fue diseñada por la CEPAL, Comisión Económica para América Latina, en 1949-1950.
Pero Venezuela comenzó a aplicarla incluso antes, a partir de 1946 con la creación de la Corporación Venezolana de Fomento. Y en este primer gobierno de Pérez, todo se hizo dentro del marco del Quinto Plan de la Nación que fue diseñado por Cordiplan. El ministro de Cordiplan fue Gumercindo Rodríguez y el redactor del Quinto Plan de la Nación, además de Rodríguez, fue José Antonio Abreu, un hecho poco conocido. Y este plan de lo que hablaba era la creación de la Gran Venezuela.
En la próxima parte del programa veremos cómo este modelo económico establecido en el país, fundado en el proyecto de sustituir importaciones por producción nacional, se apoyó en políticas arancelarias que tendían a gravar al producto importado en defensa del producto nacional y todo ello dentro de un sistema de control de precios fijados por el gobierno. Este modelo que venía funcionando desde finales de la década de los años cuarenta se vio repotenciado por el incremento de los precios del petróleo, cuando no solo hubo recursos para prestarlos a los empresarios privados, sino que el Estado mismo se dedicó a la creación de empresas. En la próxima parte del programa, seguimos con este acontecimiento.
Decíamos en la parte anterior del programa que con tales niveles de ingresos en el Fisco Nacional y gozando todas estas empresas estatales de autonomía administrativa, pues pasó lo impensable. Muchas de ellas pidieron préstamos para su crecimiento y los obtenían con gran facilidad en la banca internacional, ya que el respaldo de Venezuela era suficiente por sus ingresos petroleros. Ciertamente, pero estábamos contando con que las vacas gordas iban a permanecer mucho tiempo y no iban a llegar, finalmente llegaron.
Incluso para finales del gobierno de Pérez algunos economistas comenzaron a señalar que el nivel de la deuda pública era muy alto. Pero la crisis no se va a presentar allí, sino luego en 1983, cuando ya gobernaba Luis Herrera Campins. Y el tema de la corrupción en la agenda pública comienza a colocarse sobre la mesa de una manera muy enfática en la segunda etapa del primer gobierno de Pérez. Bueno, podemos observar cómo los recursos que el Estado recibía se tradujeron en su propio crecimiento y el Estado pasó a desempeñar tareas que antes no desempeñaba.
Su presencia en la vida pública se hizo todavía mayor y se hicieron cada vez más grandes las instituciones del Estado. Era imposible que esto no pasara cuando ahora toda la riqueza petrolera estaba en manos del Estado y los precios habían subido de dos dólares cincuenta a diez, a doce dólares por barril, de modo que entró una montaña de dinero muy grande a Venezuela en estos años 1974, 75 o 76. Era un país que no llegaba a 15 millones de habitantes. De modo que tenía un ingreso per cápita gigantesco, se convirtió en un imán todavía mayor para los inmigrantes de América Latina y otros países del mundo.
Y todo esto ocurría por la variable central en la historia política de Venezuela desde 1914, que ha sido el petróleo. Como era de esperarse, al circular tal cantidad de recursos en la economía venezolana, pues la tentación de la corrupción se hizo presente y este tema fue tomando espacio en la agenda pública, no solo por parte de los partidos de oposición al gobierno sino por uno de los precandidatos presidenciales de Acción Democrática, que era Luis Piñerúa Ordaz. Esto por sí solo habla de la dimensión a lo que había llegado el problema y señalaba además otro asunto.
Y era el hecho según el cual Pérez gobernó en permanente comunicación con su partido, pero en AD muchos se resentían porque los funcionarios más destacados del gobierno de Pérez no formaban parte de sus filas. Les voy a dar una lista de funcionarios destacadísimos de ese primer gobierno de Pérez que no integraban las filas de Acción Democrática: nombré a Gumercindo Rodríguez, jefe de Cordiplan y redactor del Quinto Plan de la Nación. Nombro ahora a Carmelo Lauría, es presidente del Banco de Venezuela, quien se desempeñó primero como ministro de Fomento y luego como ministro de Estado para las Industrias Básicas.
Era el caso también de Diego Arria, gobernador del Distrito Federal y también presidente del Centro Simón Bolívar. Todos ellos ajenos a Acción Democrática, incluso en el caso de Gumercindo Rodríguez se trataba de un acciondemocratista que había sido expulsado del partido cuando él se fue con el MIR, el Movimiento Izquierda Revolucionaria. Comenzando la década de los años 60, cuando la juventud de Acción Democrática encabezada por Américo Martín, por Gumercindo Rodríguez, por Moisés Molleiro se fueron del partido y fundaron el MIR.
De modo que quizás todo este malestar dentro de Acción Democrática contribuyó con la decisión de Piñerúa Ordaz de criticar desde AD la corrupción en el gobierno. Un caso extraño para Venezuela entonces, pero explicable desde esta perspectiva y de otra. La otra perspectiva es que Betancourt y Pérez habían dejado de ser los amigos y socios políticos que fueron durante muchísimos años.
Prácticamente se retiraron las palabras, Betancourt tenía objeciones considerables al gobierno de Pérez. Pérez resentía, por supuesto, el desafecto de Betancourt, pero continuaba adelante con su trabajo. Esto también es un factor importante en esos roces y esas disavenencias entre el gobierno de Pérez y su partido. Y, sin embargo, esta campaña acerca de la corrupción administrativa para la que se contaba con indicios aparentemente sólidos...
La popularidad de Pérez no bajó sustancialmente durante sus mandatos, esto es un hecho interesante de sociología o psicología social. Por el contrario, el carisma de Pérez fue creciendo y acercándose a niveles de aceptación, yo diría casi legendarios, para entonces no vistos en Venezuela. Y en cuanto al cuadro electoral que se avecinaba, el candidato que había escogido Acción Democrática, Luis Piñerúa Ordaz, no formaba parte de los allegados a Pérez y, como vimos, buscaba desmarcarse del gobierno criticando la corrupción administrativa.
Lo mismo hacía el candidato de COPEI, Luis Herrera Campins, con quien las encuestas señalaban que polarizaba. Piñerúa, al final, Herrera obtuvo una diferencia pequeña, ganando las elecciones con el 46,64 % de los votos. Mientras que Piñerúa obtenía el 43,41 %, entre los dos alcanzaron el 90 %. Cinco por ciento más en la escena bipartidista anterior, donde entre Pérez y Lorenzo Fernández alcanzó el 85 % de los votos.
Y quien parecía destinado a ser un fenómeno electoral, Diego Arria, dada la popularidad que tenía, se había separado del gobierno y buscaba la presidencia, obtuvo 1,68 % de los votos, por debajo incluso de José Vicente Rangel y el MAS. Ambos, Rangel y el MAS obtuvieron en estas elecciones el 5,17 %. Aquí se presentó un crecimiento muy pequeño en relación con la elección anterior. Y concluía el primer gobierno de Pérez.
Y la verdad es que su permanente viaje por el mundo, acudiendo a foros internacionales, lo fue erigiendo como un líder latinoamericano importante, sobre todo del conjunto que geopolíticamente se identificaba como el Tercer Mundo. Pérez contribuyó decididamente con procesos democráticos en diversos países y buscó entonar una voz propia en los escenarios internacionales. Una voz que, en el contexto de la Guerra Fría, representaba a los no alineados ni con un polo ni con el otro.
Su visibilidad internacional se hizo clara en estos cinco años del gobierno, sobre todo desde la tribuna de la Internacional Socialista que recogía a los partidos socialdemócratas del mundo y a ella pertenecía naturalmente Acción Democrática. Y Pérez llegó a ser vicepresidente de la Internacional Socialista, una organización entonces muy poderosa en el mundo. Y una vez abandonado el cargo, a los analistas políticos les quedó claro que era muy probable que Pérez aspirara de nuevo 10 años después, como se lo permitía la Constitución de 1961.
Y esos analistas políticos que conocían a Pérez y sus ambiciones no se equivocaron, así fue. Y no cabe duda de que el país cambió en muchos órdenes durante su primer mandato. De esto no hay la menor duda. Quizás el más señalado con el paso del tiempo sea el del tamaño del Estado y las esferas de influencia de la acción estatal, siempre dentro de la órbita de asignarle mayor protagonismo dentro de la vida nacional, no solo como actor político sino como un factor económico principal.
El Estado como factor económico principal. Y también hay que decirlo, el país se aceleró, pasó de un ritmo presupuestario sosegado a otro prácticamente vertiginoso. Y las consecuencias de este impulso dado por los precios del petróleo, por supuesto, y la personalidad de Pérez, todavía se discute si fueron convenientes o no. En la próxima parte del programa veremos si estos hechos posteriores, todo el proyecto de endeudamiento público, si realmente fue conveniente como creemos que no lo fue.
Fue un problema muy serio para la economía del país, pero hay que señalar cuando se cuenta con altos ingresos son pocos los que piensan en qué ocurrirá cuando no se disponga de ellos. En cuanto al trasfondo político del gobierno de Pérez, salvo que no escogió a los más conspicuos dirigentes en su partido para todos los cargos de significación, cumplió con las líneas trazadas por Acción Democrática desde su fundación. Y le tocó cumplir con uno de los mayores sueños de su partido, la estatización de la industria petrolera.
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Recordemos que durante este mandato de Pérez ocurrió el distanciamiento entre Betancourt y él. Recordemos que Betancourt fue su mentor político además, ya que Betancourt consideró probables las hipótesis de corrupción del gobierno del tachirense y se empeñó dentro de su partido en una cruzada de saneamiento administrativo. La encabezaba el candidato que él respaldaba, era Luis Piñerúa Ordaz, y este distanciamiento entre Pérez y Betancourt trajo hondas consecuencias dentro del partido, como señalamos antes.
Además, el tema de la corrupción administrativa es cierto que Betancourt no se sentía cercano al equipo gubernamental que Pérez había escogido para la tarea, pero Pérez ya tenía fuerza propia como para imponer su voluntad. Betancourt se sintió cercano al equipo de Pérez al principio. Por ejemplo, quien le sugiere a Pérez el nombramiento de Valentín Hernández Acosta como ministro de Energía y Minas es Betancourt, que lo había conocido en Europa durante los 10 años que estuvo Betancourt viviendo en Europa, entre 1964 y 1973.
De modo que Pérez, prácticamente sin conocer a Valentín Hernández Acosta, lo nombra en el cargo más importante, que es el Ministerio de Petróleo, a sugerencia de Betancourt. Digo esto para reforzar la idea de que al principio del gobierno de Pérez, Betancourt estuvo cerca del gobierno, pero fueron distanciándose poco a poco en la medida en que avanzaba el gobierno y Pérez tomaba fuerza propia como para imponer su voluntad. Y esta tensa situación entre Betancourt y Pérez se prolongó después del gobierno durante dos años más, hasta que la muerte le salió al paso al fundador del partido en 1981.
Año de la muerte de Rómulo Betancourt, ya entonces gobernaba Luis Herrera Campins. Veamos ahora la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez. Recordemos que las elecciones de 1988 arrojaron un resultado polarizado todavía mayor que el de las anteriores elecciones. Carlos Andrés Pérez obtuvo, encabezando a su partido Acción Democrática, el 52,88 % de los votos, mientras Eduardo Fernández del partido COPEI alcanzó el 40,39 % de los sufragios y Teodoro Petkoff del MAS como tercera opción obtuvo apenas 2,71 %.
El esquema bipartidista estaba en su apogeo, presentándose dos fenómenos a señalar: el voto cruzado y la economía del voto. Por ejemplo, el partido de Petkoff en el MAS obtuvo 10,14 % de los votos para el Parlamento mientras su candidato tenía las cifras que ya señalé, 2,71 % de los votos. Ese fenómeno comenzó a manifestarse a partir de ese momento. De modo que muchos de los votos del MAS para el Congreso Nacional migraron hacia una de las dos opciones con triunfo en las presidenciales, por razones económicas o, dicho de otro modo, de búsqueda de efectividad del voto más que dejarlo en el terreno simbólico o doctrinario.
Es necesario señalar que el elector no identificó plenamente al candidato Pérez con el gobierno de Jaime Lusinchi, recordemos que Lusinchi gobernó entre 1984 y 1989. Y cuando las elecciones de diciembre de 1988, quien gobernaba era él, Pérez tenía vida política propia. Esa es la realidad, ya que su liderazgo no dependía de su partido y, en verdad, si AD no lo hubiera apoyado o qué hubiese podido pasar, las posibilidades del triunfo por parte de Pérez eran muy altas.
La gente recordaba el primer gobierno de Pérez como un gobierno de grandes ingresos petroleros, de gran bonanza, la Venezuela de "Ta' barato, dame dos". La Venezuela de la Gran Venezuela, que fue como se llamó el Quinto Plan de la Nación. Y eso se estableció en el imaginario de los venezolanos y se vinculó con Carlos Andrés Pérez de manera muy clara, de modo que sus posibilidades de triunfo eran muy altas sin el apoyo de Acción Democrática. Y vimos entonces cómo en el primer gobierno de Pérez privilegió a independientes en su gabinete ejecutivo, y ahora se esperaba lo mismo.
De modo que, en muchos sentidos, el recuerdo que invocó Pérez durante su campaña fue el de esas vacas gordas de su primer gobierno y, al apenas llegar al poder, tuvo que implementar una severa política de ajustes macroeconómicos que no habían sido anunciados durante la campaña electoral y que representaron una sorpresa para mucha gente, como veremos más adelante.
La segunda presidencia entonces de Carlos Andrés Pérez comenzó con un acto de toma de posesión en el complejo cultural Teresa Carreño el 2 de febrero de 1989 y no pudo hacerse en el Capitolio Federal Legislativo como había sido costumbre desde su construcción en 1874 por parte de Antonio Guzmán Blanco. ¿Por qué? Por el número de invitados internacionales que sobrepasaba la capacidad del viejo Capitolio.
Recordemos que Pérez, durante su primera presidencia y los 10 años entre una presidencia y otra, continuó labrándose un prestigio como líder internacional. Participó activamente en la Internacional Socialista, pasaba mucho tiempo fuera de Venezuela realizando sus giras internacionales y fue construyéndose una fama de líder internacional en el continente europeo o los Estados Unidos, en América Latina. Y entonces el número de invitados internacionales sobrepasaba la capacidad del viejo Capitolio.
Esto señalaba que las relaciones internacionales de Pérez, lejos de disminuir desde que concluyó su primer mandato, habían crecido notablemente. Sin embargo, mucho se dijo entonces que la fiesta de asunción del cargo por parte de Pérez contrastaba con la situación del país que sobrevivía con dificultad, los precios del petróleo deprimidos. Porque hay que recordarlo, durante el gobierno de Jaime Lusinchi los precios del petróleo cayeron sustancialmente. A Lusinchi le cayeron los precios del petróleo hasta 10 dólares por barril, cuando habían estado en 1980 y 81, durante el gobierno de Luis Herrera Campins, a 36 dólares por barril.
De modo que hubo una caída de los ingresos petroleros sustanciales que condujo a que aquel gobierno de Lusinchi tuviese pocos recursos para la realización de obras públicas o para el sostenimiento en un bienestar social, pues medianamente razonable. De modo que en estas circunstancias va a comenzar el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. El 16 de febrero hay una locución pública porque el gobierno comenzó el 2 de febrero de 1989, y el 16 hay una locución pública donde se establecen las coordenadas del nuevo modelo económico que va a imperar en el país, sustituyendo al que contaba con años de vigencia, la industrialización sustitutiva de importaciones.
Para quienes no habían leído el plan de gobierno presentado por Pérez en campaña, es decir la mayoría de los venezolanos, el llamado paquete económico fue una sorpresa. Sobre todo para aquellos que votaron por Pérez creyendo que por arte de magia volverían las vacas gordas de su primer mandato y no lo que estaba por ocurrir era apretarse el cinturón, pero esto lo veremos en nuestro próximo programa. Este ha sido el primer capítulo de la vida y obra de Carlos Andrés Pérez, en nuestro próximo programa será el capítulo 2 y último y habremos entonces concluido esta serie breve sobre dos históricos presidentes venezolanos.
Como siempre habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca, me acompaña en la producción Inmaculada Sebastiano y en el control técnico está Giancarlo Caravaggio. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz. Hasta nuestro próximo encuentro.