Médicos Venezolanos
24 de octubre de 2019

Médicos Venezolanos. Oropeza, Conde Jahn, Pérez Carreño, Gabaldón y Archila. Cap 8.

Pastor Oropeza Riera (1901-1991) Franz Conde Jahn (1901-1977) Miguel Pérez Carreño (1904-1966) Arnoldo Gabaldón Carrillo (1909-1990) Ricardo Archila (1909-1984)

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Venezolano, el larense extraordinario, caroreño para más señas, hijo de Lisímaco Oropeza y de Sofía Riera. Un hombre que nació en Carora en 1901 y falleció en Caracas en 1991, de manera que vivió 90 años, un hombre de vida longeva. Un médico pediatra y muy importante en las instituciones nacionales dedicadas a la salud materno-infantil, a la pediatría y a la puericultura.

Además, fue un investigador y un docente y, por supuesto, un médico pediatra en ejercicio de muchos años. Estudió filosofía y letras y se graduó de bachiller, esto hay que aclararlo. En aquellos años, los bachilleres alcanzaban ese grado con un sesgo en sus estudios: se escogían y había distintas opciones. El subtítulo no era solo bachiller sino bachiller en determinadas áreas del conocimiento que había indagado de manera particular, y el caso del doctor Pastor Oropeza, en ese entonces, por supuesto no era doctor, era apenas un bachiller de filosofía y letras.

Inmediatamente se va a trasladar a Caracas y se va a graduar de doctor en 1924 con una tesis doctoral que se titula El tétano infantil en Venezuela. Él va a estudiar en la Universidad Central de Venezuela y entonces fue muy... En su tiempo estudiante fue muy sensible a las batallas políticas; iba a caer preso en 1921 por participar en algunas huelgas estudiantiles. Pero bueno, se gradúa en 1924 y va a ejercer en su pueblo natal. Quizás ya es una ciudad, Carora: en 1921, Carora es una ciudad muy pequeña, pero ya es una urbe como tal.

Allá va a ejercer en el Hospital Padua y lo vamos a hallar de profesor de anatomía en 1923, de clínica médica en 1923, y lo vamos a hallar interno del Hospital Militar en 1924. Todas estas fechas son de ese desempeño docente junto con sus estudios. Y luego lo vamos a hallar en París, en 1927, donde obtiene el título de médico colonial con especialización en pediatría.

Nos informa el doctor Leopoldo Briseño Calcaño, que escribe la microbiografía de Pastor Oropeza en un libro que se titula Minibiografías de Médicos Venezolanos, escrito por Briseño, el doctor Juan José Puigbó y el doctor José Enrique López. Un libro relativamente reciente nos informa el doctor Briseño que fue alumno de Marfan. Y a su regreso, allí se dedica a la docencia en el Colegio Federal, además del ejercicio de la medicina. Entonces va a publicar un libro que se titula El niño y con motivo de la publicación de ese libro es llamado a formar parte del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y allí va a fundar la división materno infantil.

Va a participar junto con el doctor Gustavo H. Machado Hernández en la creación de varias instituciones dedicadas al niño en Venezuela, como fue el Consejo Venezolano del Niño. El Hospital Municipal de Niños de Caracas también tuvo una participación importante; allí participa en el Instituto Nacional de Puericultura y en la formación de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría. En 1940 lo vamos a hallar encargado de la Cátedra de Pediatría de la Universidad Central de Venezuela y va a ser jefe de esa cátedra, el titular de esta cátedra durante 26 años. En esos largos años de docencia en la UCV, también el doctor Oropeza llega a ser decano de la Facultad de Medicina en 1948 y también fue director de los primeros cursos de posgrado en pediatría.

Va a tener algunas incursiones en la vida pública, cuando es electo diputado para el período 1941-1945, es el período de gobierno del general Isaías Medina Angarita. Y va a ser electo también senador para el período 1945 en adelante, que, como sabemos, se detuvo el 18 de octubre de 1945 y empieza una etapa política diferente en Venezuela. Va a ser elegido individuo de número de la Academia Nacional de Medicina en el sillón 8 en el año 1952. Y le va a tomar unos tres años escribir su trabajo de incorporación; se va a incorporar en 1955 con el trabajo Puericultura y Administración.

Allí, en la academia va a llegar a ser vicepresidente entre los años 1974-1976; después lo eligen presidente entre los años 1976 y 1978. En esta larga hoja de vida del doctor Pastor Oropeza Riera, caroreñísimo, fue director de puericultura del Hospital J. M. de los Ríos, ese gran hospital venezolano dedicado a los niños, y también fue director del Departamento de Pediatría del Hospital Universitario de Caracas. Ese también extraordinario hospital de la Universidad Central de Venezuela, diseñado como toda la universidad por el maestro Carlos Raúl Villanueva. Oropeza publicó también otros libros, siempre en el mundo de la pediatría: Enseñanza de la pediatría es uno, Puericultura y administración sanitaria es otro, Instrucciones para la alimentación de los niños es otro, Reglas de higiene infantil y Palabras de un pediatra.

¿Y en 1986, cuando gobernaba Jaime Lusinchi? Con motivo de celebrar a los 86 años del doctor Pastor Oropeza, el presidente de la República ordenó la compilación y publicación de su obra escrita. Y en 1988, también durante ese gobierno de Jaime Lusinchi, se ordenó la creación de la Orden Pastor Oropeza en el área de la pediatría. Fue condecorado también con la Orden del Libertador, la Orden del doctor José María Vargas, que es una de las órdenes más ilustres que se pueden recibir en Venezuela.

Y dice Briseño Calcaño textualmente... voy a leerles... "que aunque fue formado en Francia siempre trató de que su conocimiento se adaptara a la realidad de nuestro país. Luchó por el mejoramiento del nivel de vida de la población y por consolidar el papel en las familias, aumentar el consumo de la leche materna entre los niños lactantes, realizar inmunizaciones, el control del crecimiento y desarrollo de los niños y terapia de rehabilitación oral". Hasta aquí lo dicho por Briseño Calcaño. Fueron más de 100 las publicaciones como investigador del doctor Pastor Oropeza, y su labor científica es reconocida unánimemente en Venezuela y en los otros países de América Latina y Europa también.

Es un aporte significativo. Él mismo dijo cuando cumplió ochenta años, habla Pastor Oropeza: "Cuando comencé mi trabajo por el niño en Venezuela y muchas partes del mundo, este era un ente aislado sin familia y sin sociedad. Y orienté todo mi esfuerzo a valorar los problemas de nuestra infancia relacionados con la familia y el mundo".

Debo decir que al principio, cuando comencé a hablar, cometí un error: dije que había muerto en Caracas y no es cierto, murió en Carora. Corrijo ese pequeño desliz. Bien.

En la próxima parte del programa hablaremos de Franz Conde Jahn. Ya regresamos. En esta parte del programa vamos a hablar de la trayectoria del Dr. Franz Conde Jahn, nacido en 1901 y fallecido en 1977, un hombre que vive 76 años, caraqueño, que nació y murió en Caracas. Y que se educó aquí tanto la escuela primaria como secundaria como universitaria, porque se graduó de doctor en ciencias médicas en la Universidad Central de Venezuela en el año 1925, cuando presentó la tesis Diagnóstico precoz del embarazo.

Y lo que vamos a decir se basa en lo escrito por el doctor José Enrique López, y él señala que desde muy joven se despierta en Franz Conde Jahn la idea de continuar la tarea de su padre, el médico Emilio Conde Flores, que fue un estupendo otorrinolaringólogo. Por cierto, esto es una de las palabras más largas del español y Conde Jahn, para especializarse como otorrinolaringólogo, se va a París y allá estudia, entre 1923 y 1930 en París, en Burdeos y en Hamburgo, en Alemania. Y allí va a llegar a ser el primer adjunto extranjero que ejerce del servicio de otorrinolaringología del Hospital de la Glacière en París, pero su proyecto no era ser un inmigrante y regresa a Venezuela.

Y aquí se encuentra entre los fundadores de la Clínica Maracay en 1930, donde fue jefe del servicio de otorrinolaringología entre los años 31 y 35, y allá inicia las actividades de su especialidad en el Servicio de Sanidad Militar. Y cuando este servicio es trasladado a Caracas en el año 36, pues actúa sucesivamente en la antigua enfermería del Cuartel San Carlos, en el Hospital Militar y Naval Antonio José de Sucre, en el Hospital Universitario de Caracas, en el Hospital Central de las Fuerzas Armadas Dr. Carlos Arvelo, y llegó a tener el grado de coronel asimilado; con ese grado pasó a su retiro reglamentario. Y a la par de estas actividades que venimos listando, comienza en Caracas su larga carrera docente y asistencial: miembro del Consejo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central, profesor de la Cátedra Libre de Clínica Otorrinolaringológica también en la Universidad Central de Venezuela, y allí llega a ser profesor titular en el año 1937.

Fue director del curso de posgrado en esa especialidad, fue cirujano residente del Hospital Vargas y, por supuesto, jefe del servicio de otorrinolaringología de ese mismo hospital y en el Hospital Universitario de Caracas también. Dice el doctor López que introdujo numerosas e importantes innovaciones en las prácticas quirúrgicas, sobre todo en la faringe y la laringe. Fue el primero en realizar una laringectomía total que se practicó en Venezuela. Eso ocurrió el 14 de abril de 1941.

Fue director fundador de la revista Medicina y Cirugía de la Clínica Maracay, fue codirector y fundador de los Archivos Venezolanos de Oftalmología y Neurología. También escribió en la Gaceta Médica de Caracas, así como en varios periódicos ya en temas no médicos sino públicos: fue columnista de El Heraldo y de El Universal. Y su bibliografía es extensa, entre libros, trabajos, artículos académicos, una bibliografía de más de 100 entradas, eso incluye artículos de divulgación al público. Un libro en particular titulado Cirugía, en colaboración con Carlos Rafael Travieso, donde él recoge allí sus experiencias de sus estudios de posgrado en Francia y en Alemania.

Fue también electo miembro de las sociedades de oftalmología y otorrinolaringología en Francia, Perú, Argentina, Brasil. Y por supuesto, un hombre como esta hoja de vida, con estos aportes, lo eligieron como miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina, miembro correspondiente por el estado de Aragua, porque muchos años se residenció en Maracay. Y luego, cuando ya estaba residenciado en Caracas, lo eligen para el sillón 6, para sustituir al doctor Plácido Daniel Rodríguez Rivero al momento de la muerte del Dr. Rodríguez Rivero, de quien ya hemos hablado en estos programas. El trabajo de incorporación de Franz Conde Jahn es La primera laringectomía practicada con éxito en Venezuela. Bien, es una trayectoria importante en el orden de la otorrinolaringología venezolana y es un caso interesante que el hijo continúa, recibe el testigo del padre también otorrinolaringólogo, Emilio Conde Flores, y lleva el testigo bastante más allá de donde se lo entregó el padre.

Bien, vamos a ver ahora la trayectoria de Miguel Pérez Carreño, muy familiar para los caraqueños, porque uno de los hospitales públicos más grandes de Caracas lleva su nombre, el Hospital Pérez Carreño, allá en El Pescozón, cerca del Ayaguara, cerca del Puente de los Leones, en La Paz, muy cerca de la Avenida San Martín, de Artigas, en el oeste de Caracas. El doctor Pérez Carreño vive 62 años. De 1904 a 1966, Pérez Carreño fue cirujano general, además escribió y fue profesor universitario; cuando digo escribió me refiero a la investigación científica médica. Y se doctoró en ciencias médicas en la Universidad Central de Venezuela en 1926 y allí, ya de estudiante, se inicia una larga carrera docente que comprende una cantidad de desempeños.

Jefe de Trabajos Prácticos de anatomía topográfica y medicina operativa, profesor de anatomía descriptiva, jefe de clínica quirúrgica, decano de la Facultad de Medicina en la Universidad Central. Profesor por concurso de Clínica Quirúrgica número 1, y también fue profesor titular de esa misma cátedra ya en 1945. Y alternó la docencia en la UCV con el ejercicio de su profesión en la Policlínica Caracas y en el Grupo Médico Bucaral. Ejecutó varias intervenciones quirúrgicas con carácter prioritario en Venezuela; entre otras, la resección del nervio presacro en el tratamiento de las neuralgias pelvianas, eso lo hizo en 1929, como nos informa el doctor José Enrique López.

Y otras muy importantes, como es la resección del recto con ano contra natura definitivo. Eso lo hace en el año 32, el homo-injerto del ovario en el año 36, también la nueva técnica de bloqueos linfáticos en los procesos infecciosos y eso lo hace con un electrobisturí, y las curas radicales del prolapso rectal con fascia lata, eso es aponeurosis del muslo, y también ligadura de arteria femoral por gangrena y divulgación del injerto endometrio-ovárico. Todo esto lo hace en los años 30 y en los años 40, donde estas operaciones del gran cirujano Miguel Pérez Carreño le valieron un formidable prestigio dentro de la comunidad médica.

En 1944 va a presentar a la Academia Nacional de Medicina un trabajo sobre el síndrome colopericolo-apendicular de origen parasitario, descrito y estudiado por él a partir de 1936. Y dice el doctor López que la originalidad de este trabajo residía en que preconizaba un tratamiento quirúrgico previo al médico o a los medicamentos, y se incorpora a la academia en 1954 como individuo de número. En sus últimos años su vida no fue muy larga, estamos hablando de 62 años, realizó investigaciones acerca del problema del cáncer y allí, como escritor científico, su ficha bibliográfica arroja varios libros, numerosos trabajos publicados en folletos y revistas.

Y dirigió un equipo de colaboradores, editó una importante obra en seis tomos titulada Patología y clínicas quirúrgicas. Por si fuera poco, fundó los servicios de cirugía del Hospital de Niños J. M. de los Ríos en Caracas y el servicio de cirugía del leprocomio de Cabo Blanco en el estado Vargas, El Litoral. Perteneció a la Sociedad Venezolana de Cirugía, de lo que fue presidente y fundador. Por eso al hospital del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, ubicado en El Pescozón y en el oeste de Caracas, como les dije al principio, lleva su nombre. Muy merecido homenaje al doctor Miguel Pérez Carreño.

En la próxima parte del programa vamos a hablar nada menos que del doctor Arnoldo Gavaldón Carrillo, venezolano de una extraordinaria importancia y aquí en los Venezolanos le debemos tantísimo. En la lucha y la desaparición de la malaria en Venezuela, ya regresamos con la reseña biográfica y los grandes aportes y éxitos del doctor Gavaldón. El doctor Arnoldo Gavaldón Carrillo, un trujillano que nació en la ciudad de Trujillo el 1 de marzo de 1909. Hijo de don Joaquín Gavaldón Iragorri y de doña Virginia Carrillo Márquez, pues obviamente estamos hablando de un hombre que realizó una carrera fundamental como médico epidemiólogo en Venezuela.

Él fue el que condujo la campaña para la erradicación del paludismo o malaria, que es también como se le conoce, y los logros de esa campaña fueron esenciales para el desarrollo venezolano. Su persistencia, su tenacidad, su espíritu de lucha y servicio, con aquella personalidad recia que tenía el doctor Gavaldón, fueron virtudes que lo acompañaron en esta batalla contra el paludismo y la malaria. Hizo sus estudios de secundaria en el viejo Colegio Federal, hoy Liceo Cristóbal Mendoza, allá en Trujillo. Luego se traslada a Caracas y presenta la opción de estudiar en la Universidad Central de Venezuela, donde ingresa en 1924.

Y durante sus estudios fue ayudante en el laboratorio de bacteriología y parasitología adscrito a la Dirección de Sanidad Nacional y a la vez era interno del Hospital Vargas, como bien nos informa Leopoldo Briseño Calcaño en esta nota biográfica sobre Gavaldón. En 1930 va a terminar sus estudios en la UCV y se graduó de doctor en ciencias médicas, luego se va a Hamburgo y allá cursa malariología, nada menos que en el Instituto para Enfermedades Navales y Tropicales de Hamburgo. Y una vez que se certifica en Alemania, se va a Roma a estudiar los trabajos antipalúdicos que han desarrollado entonces la Estación Experimental de Lucha Antimalárica y, bueno, después de estos estudios regresa a Caracas en 1932.

Se desempeña como médico de sanidad en San Fernando de Apure, lugar muy apropiado para observar de cerca la acción destructiva de la malaria y otras endemias. En 1933, con una beca de la Fundación Rockefeller por petición del Ministerio de Sanidad y de Agricultura y Cría, hace un posgrado en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, en los Estados Unidos. Por cierto, que esta universidad siempre me ha llamado la atención, que se llama Johns, con ese, no John, Johns Hopkins. Allá obtiene el grado de doctor en ciencias de higiene en 1935 y va a regresar a Caracas en febrero del 36, cuando es designado inmediatamente jefe de la División de Malariología del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.

Y luego es nombrado ministro de Sanidad entre 1959 y 1964, cuando gobierna por segunda vez Rómulo Betancourt Bello. Y el éxito de la campaña antimalárica mediante la aplicación del DDT y el drenaje de los sitios pantanosos donde se criaban los sancudos portadores del morbo fue un triunfo completo en Venezuela, bajo la dirección de estudiosos y responsables médicos capitaneados por el doctor Gavaldón y por un equipo, por unas cuadrillas de funcionarios que fumigaban. Y a su vez, el doctor Gavaldón tiene una vocación pedagógica importante y por ello va a crear la revista Tijeretazo sobre malaria. A su vez, va a crear el primer concurso internacional de malaria, que luego se va a convertir en el Curso Internacional de Malaria y otras enfermedades metaxénicas.

Y bueno, lo vamos a tener también en muchas actividades propiamente académicas en congresos internacionales de medicina tropical, de paludismo. Allí va a estar en Estambul y presentando trabajos de los avances que él va logrando en la lucha antimalárica en Venezuela. Y en el año 53 presenta un trabajo que se titula El control de vectores para control de malaria. Y en el año 54 forma parte de la delegación venezolana en la decimocuarta Conferencia Sanitaria Panamericana, en Santiago de Chile. Y ese año también va a dictar una conferencia que se titula Progresos de la erradicación de la malaria en Venezuela.

Bueno, fueron muchas realizaciones del doctor Gavaldón en Venezuela, con ese equipo entrenado y provisto de una voluntad férrea para llevar adelante su cometido, que era la erradicación de la malaria. Estos logros del doctor Gavaldón lo señalaron en el mundo entero como un personaje internacional de gran celebridad por los servicios que había prestado, y a partir de allí comienzan a solicitarlo otros países donde el paludismo o la malaria causa estragos importantes. Y el doctor Gavaldón viaja para todos esos países prestando sus servicios de asesor, explicando cómo fue Venezuela una de los países pioneros en la erradicación de la malaria. ¿Cómo fue que él articuló eso?

¿Cómo fue que recibió el respaldo de distintos gobiernos, respaldos decididos, porque el problema del paludismo en Venezuela no era solo un problema de salud pública sino de desarrollo económico, porque donde había paludismo no se desarrollaba la economía ni siquiera la vida a plenitud? De modo que el doctor Gavaldón va a hacerse presente en muchísimos congresos, en foros y convenciones consagradas. A combatir el paludismo en los más diversos y distantes lugares del planeta, hay más o menos un centenar de trabajos científicos escritos por Arnoldo Gavaldón Carrillo, todos enfocados en la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la erradicación del paludismo. Es un hombre que le consagró su vida entera a esa causa de lograr erradicar el paludismo de nuestro país, que era un país con una incidencia notable de la malaria y que era una urgencia nacional porque la existencia de esta enfermedad comprometía el desarrollo no sólo económico sino industrial, agrícola y pecuario.

El desarrollo en las diversas zonas del país donde reinaba el paludismo, y estas campañas pues fueron sumamente eficientes, sostenidas en el tiempo, respaldadas por todos los gobiernos venezolanos sin excepción alguna. Y todos estos logros conducen a que el Dr. Gavaldón también reciba grandes reconocimientos, como fue el incorporarse como individuo de número en la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales y, por supuesto, de la Academia Nacional de Medicina. Y entre sus múltiples condecoraciones figura la Orden del Libertador, que era la orden más importante que se entregaba en Venezuela en aquellos años donde hubo un desarrollo sostenido e importante. Y sus colegas lo calificaron de distintas maneras. Por ejemplo, el doctor Félix Pifano lo llamó el Demoledor de Endemias.

Está muy bien porque así fue, y el Dr. Lasenio Guerrero lo calificó sanitarista integral y malariólogo de excepción, pues sí, lo fue, y escribió esa página brillante de la historia médica venezolana que es un orgullo no sólo la medicina sino de la civilidad venezolana, porque este trabajo lo hicieron patrullas civiles de técnicos, de médicos entrenados por el Dr. Gavaldón a lo largo de décadas hasta que se logró la total erradicación del paludismo en Venezuela. Digo total y hay que poner a veces un casi porque muy probablemente en algunos reductos, en algunos enclaves la enfermedad tuvo rebrotes en aquellos tiempos. Hoy en día, por supuesto, ha vuelto lamentablemente.

Es así. Falleció el doctor Gavaldón el 1 de septiembre de 1990, con el reconocimiento de sus compatriotas, el reconocimiento absoluto. En esta última parte del programa, como les dije, hablaremos de Ricardo Archila, el doctor Archila, nacido en 1909 y fallecido en 1984. Unos 75 años. Nos vamos a basar en lo dicho por Leopoldo Briseño Calcaño. Estamos hablando de un médico sanitarista, de un historiador de la medicina, incluso pudiera decirse que el fundador de la Bibliografía Médica Sistemática Venezolana. Nació en Elorza, estado Apure, y durante años fue fundador y director de la revista Oriflama, de Ciudad Bolívar.

Cursó estudios superiores en la Universidad Central de Venezuela y se graduó de doctor en ciencias médicas en 1934. Va a ser externo e interno del Hospital Vargas mientras estudia y presenta la tesis doctoral Relación sobre la Fiebre Biliosa Hemoglobinúrica en Venezuela. Va a ejercer la medicina en Ciudad Bolívar como cirujano, iba a ser profesor en el liceo Peñalver allá también en Ciudad Bolívar. Y en 1936, cuando gobierna Eleazar López Contreras, funda la unidad sanitaria de la capital del estado Bolívar, y en 1939 y 1940 lo tenemos en Baltimore, Estados Unidos.

Y allá obtiene el título de Master in Public Health, una maestría en salud pública. De regreso a Venezuela lo hallamos como jefe de Sección y Médico Adjunto de la División de Malariología y jefe de la División de Unidades del Ministerio de Sanidad. Allí va a estar muchos años, hasta el año 57. Le tocan pues diversas tareas en todos esos años: profesor de la Cátedra de Higiene, organiza el primer curso de médicos higienistas en la Universidad Central, funda la División de Educación Sanitaria. Y bueno, en 1951 es electo miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina.

En 1952 es secretario de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina, cargo que desempeña durante seis años. Luego lo ascienden a individuo de número de la Academia Nacional de Medicina en el 54 y también lo designan representante de Venezuela ante la Junta Técnica de las Naciones Unidas. Bueno, su obra fundamental, su bibliografía, comprende unos 16 libros, unos 15 folletos, alrededor de 300 artículos. Fue miembro de sociedades nacionales y extranjeras, fue profesor titular, jefe de la Cátedra de Historia de la Medicina en la escuela José María Vargas de la Universidad Central. Este es su, digamos, su gran aporte, lo que lo distingue y lo que lo singulariza.

La cátedra de historia de la medicina a la que le dedicó mucho trabajo y mucho tiempo, y por ello Briseño Calcaño dice que es el fundador de la Bibliografía Médica Sistemática en Venezuela, porque organiza los archivos médicos y organiza la historia de la medicina en el país con trabajos en archivos o bibliotecas, y además detentó esa cátedra durante mucho tiempo. De modo que sus aportes para quienes se dedican a la medicina en Venezuela están especialmente circunscritos a la historia de esa ciencia en nuestro país, a la historia de la medicina en Venezuela.

Esa labor han continuado, por supuesto, otros médicos. Recordemos que el doctor Archila murió en 1984 y esa sociedad de historia de la medicina en Venezuela tiene sus correspondencias con la Sociedad Española de Historia de la Medicina, con la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina. Es toda una red de sociedades de historia médica en el mundo de habla hispana. Allí el doctor Archila, como vengo diciendo, hizo sus aportes fundamentales, motivo por el cual estamos aquí hablando de él.

Bien, estos son los cinco médicos de los que hemos hablado en este programa: Pastor Oropeza Riera, Miguel Pérez Carreño, Franz Conde Jahn, Arnoldo Gavaldón y Ricardo Archila. Como siempre, es un gusto para mí hablar para ustedes sobre estos destacadísimos médicos venezolanos que han sido indudables constructores de ciudadanía, de civilidad, y los venezolanos estamos en deuda con sus memorias. Y por eso yo me siento pues tan contento de hacer estos programas sobre ellos recordando sus vidas y sus obras. Este es el octavo programa.

Continuarán en las próximas semanas, nos vamos acercando ya a médicos que desarrollan su vida profesional en la segunda mitad del siglo XX y a lo largo del siglo XX, y en particular en buena parte de la segunda mitad del siglo XX, como es el caso de varios de los mencionados en este momento. Bien, le acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho. En la dirección técnica, Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com o en Twitter, arroba rafailarraiz.

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