Médicos Venezolanos. De Venanzi, Layrisse, Lucca Romero y Rincón Gutiérrez. Cap 11.
Francisco De Venanzi (1917-1987) Miguel Layrisse (1919-2002) Domingo Lucca Romero (1920-1959) Pedro Rincón Gutiérrez (1923-2004)
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. En la continuación de esta serie sobre médicos venezolanos, este es el programa número 11 y comenzamos con el doctor Francisco Antonio de Venanzi, nacido en 1917 y fallecido en 1987, a la edad de 70 años. Una vida lamentablemente que ha podido dar más, pero la Providencia quiso otra cosa. Sin embargo, los aportes y los logros del doctor de Venanzi están muy lejos de ser menores; por el contrario.
Estamos hablando de un gran investigador científico, de un profesor universitario y uno de los más estimados rectores que ha tenido la Universidad Central de Venezuela. Era hijo de Augusto de Venanzi y de Rosa de Novi. Cursó sus primeros años de estudios en Caracas, recibiéndose de bachiller en el Liceo Andrés Bello en 1936. Iba a ingresar a la Universidad Central de Venezuela y egresar como doctor en ciencias médicas en 1942.
Es entonces cuando la Fundación Rockefeller lo beca para cursar una maestría en ciencias en la Universidad de Yale, especializándose en bioquímica. Este título lo va a obtener en 1945. Piensen que ya comenzamos a ver doctores cuyos estudios no ocurren en París, sino en los Estados Unidos y otras universidades del mundo; también vimos alguno hace poco estudiando en Suiza. Cuando el doctor de Venanzi regresa a Venezuela se desempeña como jefe de trabajos prácticos en la universidad y también en el Departamento de Investigación en el Instituto de Medicina Experimental de la Universidad Central de Venezuela.
También fue titular de la Cátedra de Fisiología, de Patología General y Fisiopatología. Fueron las cátedras donde él se desempeñó durante varios años. Varios años también va a ser un propiciador de instituciones que han sido importantes para el desarrollo de las ciencias en Venezuela. Por ejemplo, la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia, la AsoVAC, fue estimulada por el doctor de Venanzi y creada en 1950.
También fue un factor importante en la creación del Centro de Investigaciones de Cáncer de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela, creado ese año, en 1950. Y propició la creación del Instituto de Investigaciones Médicas de la Fundación Luis Roche; esto va a ocurrir en 1952. En el área de la investigación, el doctor de Venanzi centró sus trabajos en la bioquímica y la fisiología, la endocrinología y los temas vinculados con el metabolismo. Hizo especial énfasis en atender las causas de la deficiencia nutricional en la población venezolana de escasos recursos.
También estudió los factores que originan el bocio endémico y la diabetes. Buena parte de su trabajo en la década de los años 50 estuvo centrado en el desarrollo de la AsoVAC y en la Fundación Luis Roche. Una vez que es derrocada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, la Junta de Gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal lo elige presidente de la Comisión Universitaria, que fue un organismo que tuvo a su cargo la definición del nuevo perfil que se le daría a la universidad venezolana, concibiéndola siempre como una institución autónoma y democrática.
De esa comisión presidida por el doctor de Venanzi salió el decreto que firmó el doctor Edgar Sanabria, presidente interino de Venezuela, en diciembre de 1958; de ese decreto emerge una vieja aspiración de la universidad venezolana, que fue la autonomía. De modo que el doctor de Venanzi en ese tránsito y esa hechura, en esta nueva Ley de Universidades, va a tener un papel muy importante. Ese mismo año se le encarga el rectorado de la Universidad Central de Venezuela y luego, ya dentro de la nueva ley, es elegido rector y fue rector de la Universidad Central de 1958 a 1963. Ese fue el resultado de las primeras elecciones realizadas por el claustro universitario de la Central.
Allí emerge ese primer rector electo dentro de una nueva Ley de Universidades que consagraba la absoluta autonomía de la Universidad Central de Venezuela. De modo que el papel de Venanzi en esos años es un papel axial, central, epicéntrico, y bajo su actividad rectoral se acentuó la matrícula estudiantil; creció también el personal docente y administrativo. Se ampliaron las tareas de investigación al crearse nuevas facultades y nuevas escuelas: la Facultad de Ciencias, por ejemplo, la Escuela de Salud Pública, la Escuela de Servicio Social.
La Escuela de Ingeniería Química, la Escuela de Ingeniería Eléctrica, la Escuela de Ingeniería Mecánica. También en su gestión se crean institutos y centros, por ejemplo el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, el Instituto de Estudios Políticos, aquel que creó don Manuel García Pelayo, ese gran politólogo español que pasó muchos años trabajando en Venezuela y fue fundador del Instituto de Estudios Políticos y de los estudios de las ciencias políticas en Venezuela. También en la gestión de Venanzi se creó el Instituto de Investigaciones Periodísticas, el Centro de Estudios del Desarrollo, el CENDES. De modo que son muchos los avances que tiene la Universidad Central bajo el rectorado de Venanzi, que coincide con la apertura democrática.
Entonces nuestra primera casa de estudios recibe un impulso adicional, ya en un espíritu democrático y autónomo, y el doctor de Venanzi va a estar allí como la persona indicada para esa tarea en la UCV. En el área propiamente de investigación científica, la obra del doctor de Venanzi pasa del centenar de artículos científicos, eso que hoy en día se llama papers, y además artículos en revistas que hoy en día se llamarán arbitradas. El doctor de Venanzi publicó unos cuantos libros también; en esas tareas fue cofundador de la revista Acta Científica Venezolana. También fue fundador de la Revista Acta Médica Venezolana.
De modo que estamos en presencia de un hombre que como académico, universitario, médico, profesor e investigador descolló a altísimos niveles. Su trayectoria fue ampliamente reconocida por tirios y por troyanos y por ello recibió varios reconocimientos importantes: el Premio José Gregorio Hernández en 1945, el Premio Nacional de Ciencias en 1955; este lo obtiene junto con Marcel Roche, un gran investigador venezolano. El Premio CONICIT en 1980 se le otorga junto con el doctor Félix Pifano, de quien hablamos en programas anteriores.
También recibió de Venanzi el premio Simón Bolívar a la labor universitaria en 1983 y varios doctorados honoris causa. La Universidad de los Andes, en Mérida, le otorgó uno en 1972; la Universidad de Carabobo le otorgó otro en 1981 y su alma mater, la Universidad Central de Venezuela, también le otorgó un doctorado honoris causa en 1965. Actualmente la Universidad Central de Venezuela otorga el reconocimiento a sus investigadores con la Orden Francisco de Venanzi. De modo que estamos ante un gran médico y uno de los grandes universitarios venezolanos de todos los tiempos.
En la próxima parte del programa continuamos con nuestros médicos venezolanos; ya regresamos. En la parte anterior del programa hablamos del doctor de Venanzi, basados en lo escrito por el académico de la Academia Nacional de Medicina Leopoldo Briseño Calcaño. En esta parte, en la que hablaremos del doctor Miguel Layrisse, también nos basaremos en lo escrito por Briseño Calcaño y su participación en el tomo Diccionario Biográfico Médico Hispanoamericano. Buena parte de las entradas venezolanas las escribe Briseño, otras escribió Puigbó, otras el doctor López, etcétera.
En este caso, pues, estas dos han sido escritas por el doctor Briseño. Miguel Layrisse, así se le conoció a Miguel Ángel Layrisse Marrero, nacido en Caracas en 1919 y fallecido también en Caracas en el año 2002, a los 83 años. Layrisse era hijo de padres vascos, ese es un apellido vasco; aunque algunos pudieran pensar que se trataba de un apellido de origen francés, pues es vasco, probablemente en las cercanías entre el País Vasco español y el País Vasco francés. Él estudió en la Universidad Central de Venezuela y realizó posgrado en el Instituto de Anatomía Patológica del Hospital Vargas.
También hizo posgrados en el New England Medical Center de Boston y va a regresar a Venezuela en 1949 para dedicarse a la docencia y a la investigación. Fue profesor de la Universidad Central entre 1944 y 1980; estamos hablando de 36 años como profesor el doctor Layrisse. Además, en su hoja de vida vamos a ver que fue jefe del Centro de Investigación del Banco de Sangre, entre el año 52 y 61. También fue durante muchos años investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, el glorioso IVIC.
Allí va a estar el doctor Layrisse entre 1961 y 1990, estamos hablando de 29 años en el IVIC, con constancia, y llegó a ser investigador emérito del mismo instituto una vez que egresó de allí. En el año 1990 lo designan investigador emérito. En estos años también lo vamos a tener ocupando la presidencia del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, el CONICIT. Esto va a ocurrir entre 72 y 75, es decir, finales del gobierno de Caldera y los primeros años del gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Va a ser instructor de la Cátedra de Anatomía Patológica en sus inicios, entre el año 44 y 48. Después, cuando asciende, va a ser asociado. Luego va a ser titular de la Cátedra de Clínica Médica y va a ser profesor titular desde 1963. En el IVIC fue jefe del departamento de fisiopatología y va a ser electo rector de la Universidad Central de Venezuela entre 1976 y 1980. Luego, al dejar el rectorado, es designado director del IVIC; en el IVIC va a estar en la presidencia entre 1980 y 1984.
En el área de la investigación propiamente, el doctor Layrisse va a adentrarse en el terreno de inmunohematología, del terreno de anemia nutricional. Junto con el doctor Tulio Arends fue el que descubrió el antígeno Diego, que es el primer marcador genético exclusivamente mongoloide, con lo cual establecieron un marcador genético entre los mongoloides asiáticos y los indígenas americanos. Por si fuera poco, trabajó en el campo de las anemias nutricionales, en el efecto de la infección parasitaria intestinal sobre el desarrollo de la anemia nutricional, que es algo característico de la anemia en Venezuela y en algunos otros países de América Latina. También le dedicó muchos años al estudio de la absorción del hierro y cómo enriquecer los alimentos.
Esto buscaba él, con esta investigación, reducir drásticamente las anemias que afectan a buena parte de la población venezolana y como producto de esta vida, de investigador infatigable e incesante, hablamos de seis libros y alrededor de 300 artículos científicos publicados, y alrededor de unos 50 artículos de orden propiamente divulgativo. Esto es interesante, que no solo se dedicó a la publicación de trabajos académicos en revistas especializadas, lo que está muy bien, sino también a trabajos divulgativos para el conocimiento y la población general del avance médico con los que él participaba o con los que él, de alguna manera, conocía. Un hombre realmente muy reconocido en toda su trayectoria.
Recibió muchos premios: el Premio Nacional de Ciencias. El Premio José Gregorio Hernández lo recibió dos veces y el Premio Nacional de Investigación José María Vargas de la Creole Petroleum Corporation en 1961; el Premio de Medicina al CONICIT. Fue también distinguido por varios gobiernos democráticos del mundo por sus labores de investigación médica. Integró el comité de redacción en las revistas BLOD, el comité de expertos de estudio a la anemia por deficiencia de hierro de la Organización Mundial de la Salud; allí estuvo en ese comité de expertos durante muchos años, 16 años. Fue presidente de la Fundación Vargas, vinculada con el Hospital Vargas, por supuesto.
Como dijimos, fue presidente del CONICIT y también tuvo algunas patentes vinculadas con unas patentes de Lematalaco y Elferro IVIC. Recibió las condecoraciones 27 de Junio, Andrés Bello, Francisco de Miranda, Diego de Lozada, la Orden del Libertador, El Sol de Carabobo, la Orden Enrique Tejera, Guevara; un total de alrededor de una veintena de órdenes recibió el doctor Layrisse. Fue electo en el puesto 34 como miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina y luego pasó a ser electo, por supuesto, individuo de número en el año 1979. Se va a incorporar a la academia con el trabajo "Absorción del hierro a partir de los alimentos" y en varios de sus trabajos, valga la redundancia, lo compartió con el doctor Tulio Arends.
Por cierto, Tulio Arends es el autor de una biografía fascinante de Gregor MacGregor, que es un escocés que participa en la Guerra de Independencia en Venezuela y todo un personaje de novelas; la biografía más completa de él es de Tulio Arends, que se enamoró de este personaje. Bien, esta es la vida del doctor Miguel Layrisse, rector muy querido de la Universidad Central de Venezuela, un médico, un investigador, un hombre que pudo desarrollarse en una Venezuela que reconoció sus habilidades, sus calificaciones académicas; que pudo desarrollarse como profesor en la Central y como investigador en el IVIC, y que a la vez presidió ambas instituciones públicas venezolanas donde durante muchos años se ha insuflado la llama de la excelencia académica y la investigación.
De modo que esta es la vida y la obra del doctor Miguel Ángel Layrisse Marrero, otro rector de la Universidad Central de Venezuela, como es el mismo caso del doctor de Venanzi a quien vimos en la primera parte del programa. En la segunda parte del programa veremos al pionero, el primer cirujano plástico que tuvo Venezuela. Un hombre que vivió muy pocos años, apenas 39 años, y estudió cirugía plástica fuera de Venezuela y se le considera el pionero de esta disciplina. En la próxima parte del programa, entonces, hablaremos del doctor Domingo Lucca Romero, nacido en Caracas, fallecido también y egresado de la Universidad Central de Venezuela; ya regresamos.
Hablábamos en la parte anterior del doctor Domingo Lucca Romero, hijo de Domingo Lucca Rodríguez y Margarita Romero Zuluaga, quien realiza estudios de primaria y secundaria en el Colegio La Salle, aquí en Caracas. Su carrera universitaria como médico la realiza en la Universidad Central de Venezuela, donde se gradúa en 1944 con la tesis "Contribución al estudio clínico y tratamiento de la litiasis ureteral" y al graduarse se va a hacer el rural en Punta de Mata, estado Monagas. Una experiencia que él recordaba con fervor. Luego, terminado el rural obligatorio, indispensable y muy pedagógico, se va a los Estados Unidos, a New Orleans, en la Universidad de Tulane, en Louisiana.
Allá va a estar entre 1947 y 1949, donde obtiene el título de cirujano plástico. Luego se va a la Owens Clinic of Reconstructive Surgery en esa misma ciudad, a ejercer y a practicar, y ese mismo año lo vamos a tener en la reunión anual de la American Association of Plastic and Reconstructive Surgeons, en Ann Arbor, Michigan, Estados Unidos. Cuando regresa a Venezuela con el título de cirujano plástico es muy bien recibido por el doctor Ricardo Vaquero González en la Cruz Roja Venezolana y por Miguel Pérez Carreño en el Hospital Vargas. Ya para 1953, el doctor Lucca Romero ingresa como miembro de la American Association of Plastic and Reconstructive Surgeons y en 1954 se encuentra ejerciendo su especialidad.
De modo que, según el doctor Briseño Calcaño, es el fundador de la cirugía plástica en Venezuela. Es el doctor Domingo Lucca Romero. Va a trabajar aquí como jefe del servicio de cirugía plástica del Hospital Oncológico Luis Razetti, en Caracas, y al año 54 se va a hacer una nueva pasantía de especialización con el doctor Owens en New Orleans para todavía perfeccionar más sus conocimientos como cirujano plástico. En 1955 va a asistir como representante por Venezuela al primer Congreso Internacional de Cirugía Plástica en Estocolmo, Suecia, nada menos. Va a ser el fundador junto a otros cirujanos de la Sociedad Venezolana de Oncología y en 1956 de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica y Reconstructiva.
En ese grupo se encontraban los doctores Antonio Rodríguez del IMA, José Ochoa Rodríguez y, por supuesto, Domingo Lucca Romero. El doctor Lucca va a ser el secretario general, el doctor Rodríguez de Lima el presidente y Rafael Contreras-Oscate el vicepresidente. Quien elabora los estatutos de esta Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica y Reconstructiva es el doctor Lucca con el doctor Ochoa. En 1956 lo vamos a tener como asociado médico al Centro Médico de Caracas, el centro médico también conocido como el Centro Médico San Bernardino, que durante muchos años ha sido una de las mejores clínicas y hospitales que ha habido en Venezuela; todavía es así.
Participaciones internacionales en congresos, pues varias. En el año 1957 lo vayamos al congreso de cirugía general realizado en México, organizado por la Société Internationale de Chirurgie con sede en Bruselas, y murió prematuramente. Apenas tenía 39 años cuando tenía mucho por darle a su país y, en el congreso de cirugía plástica realizado en Maracaibo, estado Zulia, en el año de su muerte fue declarado fundador de la cirugía plástica venezolana. Por eso estamos hablando de él, por su condición pionera como cirujano plástico, una especialidad médica en la que hay muchos médicos en Venezuela hoy en día, pero el primero o entre los primeros estuvo el doctor Lucca Romero.
Es un hecho colateral que se trate de un tío mío, del único hermano de mi madre, de Anita Lucca Romero, a quien yo no conocí porque él falleció en 1959 y fue el año de mi nacimiento. Bien, este ha sido entonces el tercer médico en esta serie que venimos haciendo y ahora vamos a dirigirnos a otro académico de gran importancia, al otro universitario. Gran, gran importancia, me refiero a Pedro Rincón Gutiérrez, nacido en 1923 y fallecido en el año 2004. Vamos a hablar ahora de Pedro Rincón Gutiérrez.
Nació en Maracaibo, aunque merideño de pura cepa. En 1923 nació hijo de Fermín Rincón y de doña Vitalia de Rincón, y va a fallecer en el año 2004, con unos buenos 81 años tuvo Perucho Rincón, que fue como se le conoció popularmente en el estado Mérida. Un hombre muy conocido porque fue durante muchos años rector de la Universidad de los Andes, en la Ciudad de los Caballeros, en Mérida.
Va a iniciar sus estudios primarios en el Liceo Simón Bolívar de San Cristóbal y la secundaria en el Colegio San José de Mérida, donde egresa como bachiller en 1941 y se graduó de médico en la Universidad de los Andes en 1947. Me advierto mientras lo digo que es el único egresado de la Universidad de los Andes del que hemos hablado hasta ahora. Su tesis doctoral se tituló "El Demerol como analgésico y antiespasmódico". Cuando era estudiante obtuvo el premio Rafael Rangel, que entonces confería la Facultad de Medicina allá en la Universidad de los Andes, y fue preparador durante sus estudios y por concurso obtuvo las cátedras de anatomía patológica y patología tropical.
Fue delegado al Consejo de Facultad y monitor de la Cátedra Clínica Obstétrica. Para ayudarse en su juventud fue profesor de secundaria en ciencias biológicas en el célebre Colegio San José de Mérida, donde él también estudió. Allá también fue fundador y profesor de la Cátedra de Farmacología y Primeros Auxilios en la Facultad de Farmacia en la ULA. Fue profesor de patología general, profesor de obstetricia durante muchos años entre 1947 y 1959, también fue profesor de fisiología humana, profesor y director de trabajos prácticos de fisiopatología.
Fue director de la Escuela de Medicina en el año 1953, fue jefe de la Cátedra de Fisiopatología. Como vemos, prácticamente una carrera académica pletórica de desempeños en la Universidad de los Andes y junto con otros médicos contribuyó a formar la escuela merideña de obstetras. También fundó la Maternidad de Mérida, que es una maternidad que ha tenido una historia importante en la capital del estado Mérida, y luego propicia la creación del Departamento de Medicina Preventiva. Fundó importantes extensiones de medicina en el interior del país y dedicó horas a la formación de la Asociación de Facultades de Medicina en Venezuela.
Gonzalo Rincón Gutiérrez, un hermano suyo, lo retó a asumir en 1958 el rectorado de la Universidad de los Andes y fue designado en ese período, ese interregno de 1958. El gobierno de Wolfgang Larrazábal, de la Junta de Gobierno, lo designó rector de la Universidad de los Andes. Fue rector tantas veces, en la próxima parte del programa, que se le llegó a llamar rector magnífico y esto es un homenaje que dedicó el claustro de la Universidad de los Andes. De modo que en la próxima parte del programa, en las últimas, continuaremos viendo esta hoja de servicios del doctor Pedro Rincón Gutiérrez, esta exhaustiva hoja de servicios y un egresado de la Universidad de los Andes.
Ya regresamos. En la parte anterior del programa hablábamos de Pedro Rincón Gutiérrez, quien bajo el nuevo marco legal de la ley que le otorgó autonomía a las instituciones universitarias, a las universidades venezolanas, el doctor Rincón Gutiérrez se presentó como candidato en el claustro universitario de la Universidad de los Andes y fue electo con el 85 por ciento de los votos. Fue rector, lo reeligieron en varias oportunidades, y fue rector en una primera etapa hasta 1972 y luego, pues rector de nuevo entre el año 76 y 1980, otra vez entre 1984 y 1988. De modo que la gestión rectoral de Pedro Rincón Gutiérrez en tres etapas, en tres oportunidades, suma 22 años y siete meses de rectorado, un hecho sin precedentes en toda la historia de la universidad venezolana, tanto pública como privada.
Cuando dije privada pensé que quizás no, porque el rector Guido Arnal Arroyo, a la Universidad Católica Andrés Bello, fue rector muchos años pero no sé si tantos como veintidós años. En fin, desde el rectorado de la Universidad de los Andes, Rincón Gutiérrez dio origen a la Fundación de los Núcleos Universitarios de San Cristóbal y de Trujillo. Creó las facultades de Humanidades, Ciencias, Arquitectura; escuelas de Educación tanto en Mérida como en San Cristóbal, las escuelas de Geografía, Empresas, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Química, Ingeniería Mecánica e Ingeniería de Sistemas, Enfermería, Dietética y Nutrición. Bajo sus rectorados se crearon los institutos de investigaciones químicas y bioquímica, conservación de recursos naturales renovables, silvicultura, fotogrametría.
Investigaciones agropecuarias; fundó el Centro de Radioisótopos, el Instituto de Microscopía Electrónica, el Instituto Cardiovascular, el Centro Neurológico, el Centro de Investigaciones de Altura y el Centro de Investigaciones Odontológicas, el Instituto de Estadística e Investigaciones Económicas. El Centro de Computación o el Centro de Jurisprudencia, hoy en día se llama Instituto para Investigaciones Jurídicas. Creó el Departamento de Cine, que ha sido tan fértil en la Universidad de los Andes, el Centro de Investigaciones Literarias, que ha hecho lo propio también. Las Escuelas de Arte, Ballet, Música, Títeres, Teatro.
Bueno, el centro experimental que hoy en día es la unidad de Artes Visuales y Diseño; una labor verdaderamente titánica y prolongada durante mucho tiempo. Por supuesto, los venezolanos lo reconocieron en sus desvelos y en su trabajo y recibió la Orden Andrés Bello el 27 de Junio, la Cruz de las Fuerzas Armadas, y fue autor de numerosos trabajos científicos en el área de su especialidad. Porque no olvidemos que también fue un médico y un profesor en todas esas cátedras que señalé al comienzo cuando hacía la relación de vida y obra del doctor Rincón Gutiérrez. De modo que, conocido muy cariñosamente en Mérida como Perucho Rincón, no podemos olvidar que hay gente que dice que Mérida es una universidad con una ciudad alrededor.
Realmente Mérida es una ciudad universitaria y el peso de la Universidad de los Andes en Mérida es determinante, al punto que durante muchos años ser rector de la Universidad de los Andes y ser gobernador del estado Mérida eran autoridades en igualdad de condiciones, con las capacidades de articular políticas públicas y ser entes civilizatorios o modernizadores. Porque se trata, obviamente, de que una ciudad universitaria es una de las más extendidas y mejores universidades del país; en los rankings la Universidad de los Andes siempre aparece entre las 10 primeras en Venezuela, es una vieja tradición. Por supuesto, es una universidad muy longeva. Si mi memoria no falla, creo que estamos hablando de la segunda universidad fundada en Venezuela y ha modelado mucho el carácter de la ciudad y el perfil profesional de los merideños.
Y no solo los merideños sino que ha sido la metrópolis universitaria de habitantes de los llanos venezolanos, de barineses en particular, de tachirenses, por supuesto, de trujillanos, obviamente, y también de zulianos, porque no pocos zulianos estudiaron en la Universidad de los Andes. Hoy en día ya es menos frecuente porque en Maracaibo hay un buen conjunto de universidades de buen nivel. Esa fue entonces la vida y la obra de Pedro Rincón Gutiérrez, nuestro cuarto y último médico que hemos revisado en este programa en el que hemos hablado de Domingo Lucca Romero, el fundador, del gran investigador Miguel Layrisse, rector de la Universidad Central, y el doctor Francisco de Venanzi. Otro rector de la Universidad Central.
Bueno, esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia, y les habla para ustedes Rafael Arráiz Lucca. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho; en la dirección técnica, Fernando Camacho y Giancarlo Caravaggio. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz arroba hotmail punto com o en Twitter arroba rafaelarraizlucca. Hasta nuestro próximo encuentro. Subtítulos por la comunidad de Amara.org.