La Energía Eléctrica en Venezuela. Cap 3 y último
Breve historia
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. En este programa de hoy continuamos con la serie sobre la energía eléctrica en Venezuela. Este es el último programa de la serie. Recordemos que en nuestro programa anterior hablamos de la primera central termoeléctrica de la Electricidad de Caracas, que entró en funcionamiento en 1931 en la avenida Soublette de La Guaira.
También dijimos que la Electricidad de Caracas compra las centrales de Naiguatá en 1943 y también dijimos que instaló dos pequeñas termoeléctricas en Caracas, una en Santa Rosa en 1948 y otra en Los Cortijos en 1949. Por su parte, la central del Aguayra con el tiempo fue sumando turbinas y capacidades de generación a lo largo de varias ampliaciones sucesivas, hasta que dejó de funcionar en 1962, ya que esa central de Arrecifes hacía innecesaria la anterior y fue cayendo en desuso por un avance tecnológico e infraestructura importante.
Esa central comenzó a construirse en 1947 y comienza a funcionar su primera etapa en 1950, y la última turbina entra en funcionamiento en 1959. Cuando eso ocurre ya esas turbinas eran insuficientes porque el crecimiento de la ciudad de Caracas en la década de los años cincuenta fue sostenido, y ni hablar en las décadas de los años sesenta y setenta cuando se desbordó la población de la ciudad. Es el momento de recordar que en apenas diez años, la población de Caracas se duplicó.
En 1950, según los censos oficiales, era de 693.896 habitantes y en 1961, 11 años apenas después, era 1.336.464 habitantes. Esto es un crecimiento muy grande que fue un desafío importante para la prestación del servicio eléctrico porque no es lo mismo darle energía eléctrica a alrededor de 700.000 personas que a un millón 350 mil, más o menos para redondear las cifras. Es por esta urgencia que la Electricidad de Caracas comienza a construir, al lado de la central de Arrecifes, la de Tacoa.
Esto tomó mucho tiempo y en 1954 comenzaron los trabajos y en 1956 se pone en funcionamiento la primera turbina, y la última del proyecto entra en funcionamiento en 1981. De modo que, fíjense ustedes, entre el 54 y el 81 estamos hablando de 27 años trabajando en la central de Tacoa. Y esta central acompañó el crecimiento de Caracas y su demanda eléctrica.
Como vemos, a lo largo de sus sucesivas ampliaciones ambas centrales, tanto Arrecifes como Tacoa, llegaron a generar un millón setecientos quince mil kilovatios. Por otra parte, en 1958 fue necesario reforzar la generación de energía en Caracas por el crecimiento de la década de los años 50, que fue la década del crecimiento exponencial de la producción petrolera. Es entonces en esa década que se pone en funcionamiento la central del Convento, en la urbanización El Marqués.
En 1966, en la década siguiente, se termina de construir otra central termoeléctrica, la Oscar Augusto Machado, y es hasta cerca de la urbanización Caricuao. En 1978 quedó en funcionamiento la última turbina prevista para este complejo, que comenzó en el 66 como les dije antes. Luego en 1993 se repotenció esta central completamente y llegó a alcanzar una generación de 400 megavatios.
Es un hecho que entre 1985 y el año 2000 la empresa Electricidad de Caracas crece notablemente y se diversifica tanto en Venezuela como en el exterior. En Colombia, la EDC era, como se le llamaba en sus siglas, llegó a tener una participación importante. En El Salvador casi la totalidad de las generaciones eléctricas llegó a estar en manos de la empresa caraqueña, es decir que la Electricidad de Caracas tenía una participación accionaria mayoritaria en esa empresa de generación eléctrica en El Salvador.
Y así es como la EDC se convierte en un consorcio internacional de significativas proporciones y despierta el interés de una empresa norteamericana muy grande, la AES, y es objeto de una compra hostil por intermedio de la Bolsa de Valores de Caracas. Es decir, AES comienza a comprar acciones en la Electricidad de Caracas, que tenía un capital accionario muy democratizado y había alrededor de 60 mil accionistas. Fue la empresa venezolana que tuvo más accionistas.
Y bueno, AES logra el control de la empresa y está en manos de la AES hasta que es estatizada el año 2007 cuando pasa a manos del Estado venezolano. El Estado comenzó a formar la estructura de la empresa holding de Corpoelec. Hoy en día forman parte Edelca, Electricidad del Caroní, la antigua Electricidad de Caracas, Enelven, Enelco, Enelbar, Cadáfe, Enelvapca, Elebol, Eleval, Seneca, Enagen, Calife y Turboven, entre otras empresas nacionales.
Por su parte, Cadáfe experimenta un crecimiento verdaderamente exponencial en sus primeros 20 años. Fíjense estas cifras: entre 1959 y 1969, 10 años, pasó de generar 213 megavatios a 601, triplicó su capacidad, y de 1969-1978 pasó esa cifra de 601 a 2800 megavatios. ¿Por qué creció tanto es la pregunta? Bueno, hay varias respuestas, por lo menos dos.
Una, la construcción de su primera central hidroeléctrica, la Central José Antonio Páez, que está en la región andina del Santo Domingo y fue puesta en servicio en 1973-1974, y esta central de entrada comenzó aportando 240.000 kilovatios. Y luego la otra razón es la decisión de Cadáfe de construir una gran termoeléctrica para abastecer el centro del país. Estamos hablando de Planta Centro, cuyas primeras turbinas comienzan a generar electricidad en 1978 y la cifra entonces era nada despreciable, 800 mil kilovatios en el momento que Planta Centro comienza a funcionar.
Hoy en día la situación es muy distinta. A su vez, además de la generación propia de Cadáfe comenzó a comprarle energía a Edelca a partir del año 68. ¿Por qué? Porque en esos años empieza a funcionar la primera etapa de la central hidroeléctrica de Guri, que entonces después se llamó Raúl Leoni.
Después de la muerte de Leoni, por supuesto, ya para estos años finales en la década del 70, Macagua I y Guri aportaban cerca del 70% de la producción nacional de energía eléctrica. Y para 1978 quedaban pocas empresas privadas generadoras y distribuidoras de electricidad en Venezuela. ¿Cuáles quedaban? Para 1978, la Electricidad de Caracas, la Luz Eléctrica de Venezuela, Calejo, la Electricidad de Guarenas y Guatire, Egua, la Electricidad de Yaracuy, la Luz y Fuerza Eléctrica de Puerto Cabello, la Electricidad de Ciudad Bolívar y la Electricidad de Valencia.
Todas las otras fueron pasando a manos del Estado a través de compras por parte de Cadáfe. Las que no pasaron a manos del Estado era porque eran rentables y sus propietarios tenían el entusiasmo de continuar con ellas. En la próxima parte del programa continuamos con esta brevísima historia de la energía eléctrica en Venezuela. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa estuvimos viendo cómo fue el crecimiento tanto de la Electricidad de Caracas como de la empresa pública nacional Cadáfe en las décadas del 50, 60 y 70. Es el momento también de hablar sobre una política eléctrica nacional que supuso el acuerdo eficiente entre el sector público y el privado. Me refiero a la entonces muy famosa interconexión nacional.
¿Qué quiere decir esto? Pues lograr en un breve plazo que estuviesen conectados todos los sistemas nacionales, tanto públicos como privados. Así se hizo a lo largo de estas dos décadas, las de los años 60 y 70, y los sistemas que fueron quedando aislados se incorporaron en años sucesivos. Y el territorio nacional, a los efectos de Cadáfe, se dividió entre zonas occidente, centro y oriente del país, generándose la mayor cantidad de energía en el sur por efecto de las dos centrales hidroeléctricas Macagua I y Guri en ese entonces.
Y en la década de los años 80, pues cada vez hubo mayor demanda y más generación de electricidad. Esa década del año 80 fue de grandes avances para el sector eléctrico. No solo se concluye Guri, la segunda etapa, sino que se ampliaron la termoeléctrica de Tacoa, que llegó a generar 1.540 megavatios, y además se termina de instalar Planta Centro, que para entonces tuvo una capacidad instalada de 2.000 megavatios.
De modo que fueron avances importantes en la década de los 80, tanto públicos como privados. Por su parte, Enelven incrementó su generación llegando a 953 megavatios. Y lo mismo hizo Enelbar llegando a generar 105 megavatios. Y bueno, este incremento de la demanda supuso una necesidad de acelerar la interconexión nacional de manera tal que ningún espacio de la República quedase sin asistencia eléctrica.
Y para 1987 esto ya era un hecho cumplido, la interconexión nacional era un hecho. Estaban conectadas las redes de Edelca, Cadáfe, Enelven y Electricidad de Caracas. Veamos las cifras que hay. Las cifras nunca mienten: fíjense lo siguiente, la capacidad instalada en 1958 era de 580 megavatios y la alcanzada en 1988, es decir 30 años después, era de 17.828 megavatios de capacidad instalada.
En pocas palabras, lo que hizo Venezuela y los ingenieros y gerentes venezolanos de las empresas públicas y privadas en 30 años fue extraordinario. Subir en 30 años de 580 megavatios a 17.828 es algo que muy pocos países han logrado. Claro, de estos diecisiete mil ochocientos veintiocho, para la época alrededor de diez mil megavatios los proporcionaba Guri cuando concluyó su segunda etapa en 1986. Recordemos también otras cifras que son las de los censos generales de población.
La del 1961, el censo señala que en Venezuela viven 7.523.999 habitantes y en el censo del año 91, 30 años después, Venezuela llegaba a 18.105.265 habitantes. Lo que quiere decir es que en 30 años se había casi triplicado la población venezolana y la demanda eléctrica evidentemente iba creciendo en paralelo, en el mismo sentido de la población. De modo que hacia finales de las décadas de los años 90 la generación y la demanda no presentaban ningún desajuste, pero a comienzos del nuevo siglo la situación comenzó a cambiar.
Tomemos en cuenta que la central hidroeléctrica de Caruachi, que estaba prevista su inauguración para esos años, de comienzos de los años 2000 del siglo XXI, se atrasó y fue puesta en funcionamiento el año 2006. A esto hay que sumarle el crecimiento de la población y el incremento de los ingresos petroleros a partir del auge de los precios en el mercado internacional. Esos dos factores trajeron como consecuencia un incremento en el consumo y un rezago en la satisfacción de las demandas.
Hay que añadir que el año 2001 se presentó el fenómeno cíclico del Niño, que aun siendo recurrente no se ha podido determinar con exactitud su frecuencia. Y este fenómeno supone una prolongada y acentuada sequía que compromete la generación eléctrica desde las centrales del Caroní. Esto es lo que ocurre en el año 2001 del que venimos hablando, comienzos del siglo XXI.
Para estos años el sistema hidroeléctrico de Caroní representaba entre el 60 y 70% de la generación nacional, lo que naturalmente dejaba en estado muy vulnerable a la nación en caso de fallas en el suministro. Eso señala un informe técnico de Edelca del año 2002. Ese informe afirmaba que el fenómeno del Niño se volvería a presentar y que el país necesitaba incrementar en 1.000 megavatios anuales su capacidad de generación por parte de las centrales termoeléctricas nacionales.
De modo que al descender las aguas de las represas y disminuir la turbinización del agua, la caída de alrededor de un 12% se supliría con las centrales termoeléctricas. Pero el proyecto estaba en el papel. Es decir, si en tiempos normales las centrales termoeléctricas generaban alrededor del 30% de electricidad, en tiempos de sequía se necesitaba que ascendiera esa generación alrededor del 40%, mientras la generación del Caroní forzosamente bajaba por el efecto del fenómeno del Niño que era recurrente.
Así lo señala un informe del año 2002. Bien, veamos ahora la decisión del gobierno nacional de crear Corpoelec en julio del 2007. Para ello va a estatizar las empresas privadas que prestaban servicios públicos de generación y distribución de energía, y entre ellas estaba la Electricidad de Caracas. Recordemos que para el año 2007 la Electricidad de Caracas tenía siete años en manos privadas porque había sido vendida a un conglomerado internacional, AES Corporation, como dijimos antes.
Luego el Estado, en el año 2009, crea el Ministerio del Poder Popular para la Energía y este organismo, este ministerio, este ente concentra a Corpoelec y todas las empresas venezolanas dedicadas a generación y distribución de energía eléctrica. Dos años después otro decreto presidencial en el año 2011 ordena que todas estas empresas debían integrarse en una sola persona jurídica antes del 31 de diciembre del 2011. Esas empresas a las que se refiere el decreto eran la Electricidad de Caracas, la Energía Eléctrica de Venezuela, Enelven, la empresa nacional de generación, Enagen, la Compañía Administración y Fomento Eléctrico, Cadáfe, la CBG electrificación del Caroní-CBG de Edelca, la Compañía Anónima Luz y Fuerza Eléctrica de Puerto Cabello, Calife, la Electricidad de Valencia, Eleval.
La Electricidad de Ciudad Bolívar, Erebol, la Energía Eléctrica de la Costa Oriental del Lago, Enelco, la Energía Eléctrica de Barquisimeto, Enelbar, la Compañía Anónima Luz y Fuerza Eléctrica de Yaracuy, Calei, la Electricidad de Guarenas, Egua, y el sistema eléctrico del Estado Nueva Esparta, Seneca. Que bueno, no lleva el acento si llevase el acento, Séneca sería además el nombre del filósofo.
Pues bien, el fenómeno del Niño volvió a presentarse a finales del año 2009 y se comprometió severamente el funcionamiento de Guri, impidiendo la turbinización del agua y en consecuencia la generación de electricidad. Para ese momento, las centrales termoeléctricas que el informe técnico de Edelca del año 2002 se habían recomendado construir no estaban terminadas o ni siquiera se habían comenzado a construir. Había llegado lo previsto: en el año 2002 y en 2009 no estaba resuelto el tema.
En la próxima parte del programa continuaremos con esta historia de energía eléctrica en Venezuela. Ya regresamos. Decíamos, en la parte anterior del programa, que el informe técnico de Edelca 2002 recomendaba construir centrales termoeléctricas para suplir demanda eléctrica cuando se presentase de nuevo el fenómeno del Niño y la sequía que bajase los niveles de agua en las represas del Caroní, en particular Guri. Y en el año 2009 esas recomendaciones no se habían hecho efectivas, al sentido de que no se había inaugurado suficientes centrales termoeléctricas como para suplir esa circunstancia.
De modo que por primera vez en nuestra historia, la demanda eléctrica no podía ser satisfecha. Y la medida que tomaron las autoridades fue el racionamiento del servicio. En aquella coyuntura no había otra alternativa, de lo contrario la cota de agua en Guri podría caer por debajo de los 40 metros sobre el nivel del mar, comprometiendo el funcionamiento de las turbinas de manera irreparable.
Y en enero del año 2010, ante la magnitud de la emergencia, el gobierno nacional reconoce la situación y designa a Alí Rodríguez Araque, ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica y presidente de Corpoelec, el 15 de enero del 2010. Para aquel año del 2010, el déficit en generación de energía eléctrica estaba alrededor de 5.000 megavatios. Al año siguiente, el año 2011, el gobierno incorporó 1.700 megavatios y al año siguiente incorporó 1.200 megavatios, reduciéndose el déficit a 2.100 megavatios.
Y vamos a tener que en el año 2013, el nuevo ministro de Energía Jesse Chacón afirmó lo siguiente: "El año 2013 es un sistema completamente desbalanceado que produce 10 mil megavatios en el sur del país y debe repartirlos por todo el territorio. Para Zulia, Táchira, Mérida, Trujillo, Lara y Falcón apenas llegan 2.500 megavatios y la demanda solo del Zulia es de 2.700".
Bueno, hasta aquí las declaraciones del entonces ministro Jesse Chacón. Y bueno, lo que hacen estas declaraciones es reconocer lo evidente: el problema central es que hay que producir más energía eléctrica de la que se produce. Ese es el desafío en 2013. Lo cierto es que la holgura con que contó Venezuela durante varias décadas condujo a descuidar la construcción de nuevas fuentes de energía para una demanda que era creciente y por su parte el ahorro de energía, que es culturalmente deseable y correcto, no es suficiente para resolver el problema si no se construyen nuevas fuentes de energía.
Nos referimos además a las hidroeléctricas que están por terminarse, Tocoma y La Vueltosa. Tanto como a las termoeléctricas que todavía están siendo instaladas. La demanda eléctrica, como vemos, ha estado estrechamente vinculada al crecimiento poblacional y la tasa de crecimiento, me refiero, de la población.
Por eso es que vamos a hallar que entre 1970 y 1984 el crecimiento de la demanda estuvo alrededor del 6% anual, luego entre 1984 y 1988 estuvo en el 3%. Y desde entonces hasta años recientes ha estado entre 2 y el 3%, lo que evidencia que la velocidad del crecimiento poblacional ha disminuido notablemente, esto sin agregar a la cantidad indeterminada de venezolanos que han emigrado. Por otra parte, para el momento de mayor demanda en las décadas de los años 70 y 80, los gobiernos nacionales habían acometido con éxito los trabajos de aprovechamiento en las aguas del río Caroní y se pudo afrontar esa demanda en aquellos años, de gran crecimiento poblacional, que no es la circunstancia en la coyuntura actual.
No solo en Venezuela se ha reducido ostensiblemente el crecimiento poblacional sino que hay un fenómeno inédito, que es la emigración. En esos años, del 2013 a nuestros días, el esfuerzo de Corpoelec digamos está concentrado en la instalación de centrales termoeléctricas, así como la idea de mantener en funcionamiento las ya existentes que por una u otra causa no han estado dando su capacidad instalada a plenitud. Y por otra parte, una vez se termine Tocoma concluye la posibilidad de aprovechar las aguas del Caroní, ese proyecto que comenzó en 1953 terminará cuando se concluya Tocoma, que se llamará Manuel Piar.
Y las centrales termoeléctricas tendrán que ser la solución a la demanda creciente en los años recientes, pues Corpoelec ha instalado varias plantas. Este conjunto de nuevas centrales ha aportado, como dije, 1.386 megavatios, y las construidas que se sepa son las de Picure 140 megavatios, La Raisa I 180 megavatios, La Raisa II 100 megavatios, La Arenosa I 108 megavatios o La Arenosa II 48 megavatios, Margarita 170 megavatios, y las construidas para PDVSA y coordinadas por Corpoelec son Las Morochas 22 megavatios, El Furrial 232 megavatios, Barinas 100 megavatios, Morichal 105 megavatios y una construida para Sidor-CVG con 181 megavatios de potencia.
Al día de hoy yo no sabría decirles por exactitud cuáles de estas centrales termoeléctricas están trabajando a plenitud, no sabría informarlo, pero esa es la información que obtuvimos en relación con la construcción de las termoeléctricas, puede incluso que no esté totalmente actualizada. Veamos ahora las energías alternativas distintas a la hidroeléctrica y a la termoeléctrica. Hay una que es la biomasa, y es una posibilidad no explotada en Venezuela.
Que se centra en aprovechar sustancias vegetales para ser procesadas y convertidas en biocombustibles. Esto está muy utilizado en Brasil, donde se aprovecha la caña de azúcar para elaborar biocombustibles. Esos biocombustibles nutren el parque automotor y mueven turbinas que generan electricidad. Esa alternativa en Venezuela no existe, la biomasa.
La otra alternativa energética que está creciendo mucho en el mundo es la energía eólica, que sí es una posibilidad en Venezuela. De hecho se instaló un parque eólico en Paraguaná y en La Guajira, creo que no está en funcionamiento pero está instalado hasta donde yo sé. Este sistema es el sistema del viejo molino de viento que ahora se desarrolla con adelantos tecnológicos; es decir, el viento mueve turbinas que generan electricidad.
Tiene muchísimas ventajas y ha crecido en el mundo tremendamente. Es fácil y relativamente rápida la instalación y la fuente es el aire gratis, al igual que el agua, sin embargo un parque de muchos molinos de viento genera una cantidad de megavatios mucho menor que una central termoeléctrica o hidroeléctrica. Sin embargo, en Dinamarca, por darles un ejemplo, alrededor del 40% de la energía solicitada viene del viento, que en el mar los daneses han construido bosques de molinos de viento y ya el 40% de electricidad proviene de allí.
La otra fuente energética es la energía solar, que se viene aprovechando a través de tres instrumentos: los calentadores, el recurso fotovoltaico y los concentradores. El primero no produce electricidad pero la almacena, el segundo sí produce electricidad y el tercero, los concentradores, es cuando se calienta un líquido que mueve una turbina. La verdad es que la producción solar avanza en el mundo y el país que más la utiliza es China y está seguido de Japón.
No hay ninguna señal de que la energía solar vaya a detenerse sino, por el contrario, entre la energía solar y la energía eólica, todos los años crecen porcentualmente en la torta, el círculo de la energía planetaria. En la última parte del programa veremos otra fuente de energía y la cultura del ahorro energético. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa hablamos de las energías alternativas, a la hidráulica y a la termoeléctrica. Hablamos de la biomasa, de energía eólica o solar. Ahora nos referiremos a la energía geotérmica y a la maremotriz. Ninguna de estas se utiliza en Venezuela, y estas son las que menos resultados han dado, en particular la maremotriz, cuyos resultados son exiguos en los países donde se ha experimentado con ella.
Nos queda hablar de la energía nuclear, que se ha incrementado mucho en las décadas de los años 70 y 80. Pero los accidentes nucleares recientes, el terremoto en Japón por ejemplo que condujo al cierre de la planta Kashiwazaki-Kariwa del año 2007 y antes el accidente en la Unión Soviética, en Chernóbil en 1986, han llevado estos accidentes a que muchos países suspendan sus programas de creación de centrales nucleares con fines energéticos pacíficos, por supuesto.
De hecho, Venezuela se inició un estudio de factibilidad, pero se suspendió a raíz de los accidentes ocurridos y todo indica que hasta que no se logre un 100% de seguridad en la utilización de energía nuclear. No creo que veamos un incremento de la construcción de este tipo de centrales energéticas, es un riesgo muy grande. ¿Se va a lograr esto?
No lo sabemos pero sí sabemos que Bill Gates financia una investigación a largo plazo que busca este objetivo, es decir la seguridad total en las centrales nucleares. Si este objetivo se alcanza 100% de seguridad, pues lo más probable es que el mundo entero instale centrales nucleares porque son una inmensa capacidad energética y si sus niveles de riesgo fuesen inexistentes pues no habría motivo para no tenerlas. Siempre el hombre está trabajando en la búsqueda de fuentes de energía para el funcionamiento de su vida cotidiana.
La tendencia es a que las fuentes energéticas sean limpias y seguras, lo que lleva a que las centrales termoeléctricas a mediano y a largo plazo van a desaparecer, al menos en su funcionamiento con energías fósiles. Y lo que viene ocurriendo todos los años es que la energía solar y eólica va creciendo en el mundo. A estas fuentes alternativas de energía se suma una cultura del ahorro energético y esto también es un factor importante.
Esto se ha adelantado en muchos lugares. La práctica del ahorro energético supone un ahorro de tal magnitud en energía, que hay muchos autores sobre estos temas que lo consideran una fuente de energía como tal. No porque produzca energía sino porque la preserva. Las cifras en donde se implementa esta cultura del ahorro energético son tan reveladoras y han ido sumando partidarios y estudiosos de la ingeniería que se necesita para articular el ahorro energético de la mano con la interiorización de una cultura ecológica.
Entonces estamos hablando aquí de dos campos, un campo cultural y otro técnico. Hay un campo que es básicamente pedagógico y comienza en el hogar, en la escuela. Es decir, el principio de todo consumo que puede ser evitado debe evitarse: las luces encendidas en recintos donde no hay personas no es correcto, los aires acondicionados a temperaturas innecesariamente bajas tampoco. Los cargadores enchufados a tomas de corriente mientras no están en uso son inconvenientes, los electrodomésticos encendidos cuando no están en uso no tienen sentido.
Hay una lista larga. Lo importante es desarrollar en el niño esta conciencia ecológica sobre el uso de la electricidad que luego se vaya a manifestar en el adulto. La otra práctica valiosa se ha utilizado mucho en Europa y es la de las luces encendidas por tiempos determinados. Un ejemplo ilustrativo es el de los pasillos: la luz se enciende cuando hay alguien, y lo mismo ocurre en algunos baños públicos europeos.
El otro aspecto es la construcción de edificios inteligentes que aprovechan las luces, los vientos, la calidad de las sobrecubiertas, se reduce el uso de los aires acondicionados y se aprovecha el viento. Esta ingeniería ecológica está dando resultados importantes, logrando reducciones hasta del 30% en el consumo de energía en edificios reestructurados bajo este concepto. En Estados Unidos, por citar un solo ejemplo, mediante estas medidas se ha logrado reducir el consumo petrolero en hasta un millón de barriles diarios.
Bueno, una cifra nada despreciable. Muy bien, hasta aquí nuestra breve serie sobre la energía eléctrica en Venezuela. Esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Les habla para ustedes Rafael Arráiz Lucca y me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, en Twitter @RafaelArraiz.
Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho y en la dirección técnica Fernando Camacho. Hasta nuestro próximo encuentro de Venezolanos, un programa sobre el país.