La Energía Eléctrica en Venezuela. Cap 2

Breve historia

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¡Les habla Rafael Arráiz Lucca, desde Unión Radio, y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia! Hoy, antes de comenzar el segundo programa de esta serie sobre la energía eléctrica en Venezuela, el director técnico de este programa, Fernando Camacho, y yo queremos rendirle un homenaje a Rafael Silva en su memoria.

Rafael Silva fue el autor de Nuestro insólito universo, programa con el que crecimos varias generaciones de venezolanos y que estuvo en el aire, escuchen bien, durante 48 años. Es una cifra difícilmente superada por algún otro programa radial en Venezuela, un programa extraordinario, siempre sorprendente, bien escrito y bien llevado, con unos guiones narrativos extraordinarios de Rafael Silva y la locución también fuera de serie de Porfirio Torres. Ya Rafael Silva no está entre nosotros; desde aquí nosotros le rendimos homenaje a su memoria, a su trabajo y vida extraordinaria.

Bien dicho esto, volvamos a nuestra historia de la energía en Venezuela. En el programa anterior estuvimos viendo cómo Ricardo Zuloaga, fundador de la Electricidad de Caracas, logra aprovechar la energía eléctrica mediante el agua en Venezuela. Primero aprovecha las aguas del río Guaire, en el sitio de El Encantado; es un sitio un poco más allá de Petare cuando el río va bajando hacia los valles del río Tuy y el cauce se estrecha mucho, hay una buena potencia de agua. Y allí instaló las primeras turbinas hidroeléctricas que hubo en Venezuela.

Tiempo después aprovechó en el sitio de Lira otro momento del río y allí también aprovechó el río Guaire; lo mismo me estoy refiriendo a la central de Los Naranjos, que la complementa la central de Lira, de modo que son tres centrales hidroeléctricas las que Zuloaga instala aprovechando el curso del río Guaire. A esa central hidroeléctrica El Encantado le siguió otra de mayor envergadura, fruto al empeño de Zuloaga y su equipo; me refiero a la central de Los Naranjos, cuya caída de agua era sustancialmente mayor que la de El Encantado. La central de Los Naranjos tenía una caída libre de 180 metros y allí se van a instalar tres turbinas, dos de 375 kilovatios y una de 350.

Les recuerdo que las dos primeras fueron puestas en servicio en 1902 y 1903 respectivamente, la tercera en 1908. Esas tres turbinas funcionaron hasta 1911, cuando van a ser sustituidas por una turbina de 2.000 kilovatios, que trabajó hasta el año 1957. Y bueno, a esa central de Los Naranjos decíamos que la complementa la central del Lira, siempre aprovechando las aguas del río Guaire; la turbina generadora del Lira era de una capacidad de 350 kilovatios, fue puesta en servicio en 1911 y estuvo trabajando durante 44 años, hasta 1955, cuando cierra sus puertas.

De modo que, bueno, un buen tiempo estuvieron las turbinas tanto de Los Naranjos como del Lira. Y cuando Zuloaga culmina la instalación en la central del Lira, ya las posibilidades de aprovechamiento del curso del río habían llegado a su fin, no había manera de aprovechar más el agua del río Guaire en su sentido hidroeléctrico. Entonces Zuloaga comienza a buscar otros horizontes y da con el río Mamo; es el río del litoral central aledaño a Caracas.

En 1917, a la empresa Electricidad de Caracas se le presenta una oportunidad y es que la compañía generadora de fuerza e iluminación eléctrica era propiedad de la empresa norteamericana J. C. White & Company, dispuesta a vender. Esa compañía se había fundado en 1908, cuando ya estaba gobernando el general Gómez en Venezuela, y los dueños de esa empresa no quisieron seguir invirtiendo capital, por ello que se la venden a la Electricidad de Caracas, que estaba comprando Zuloaga. Y la Electricidad de Caracas, una planta hidroeléctrica que se llamaba Mamo, que tenía cuatro turbinas de 700 kilovatios cada una; era significativo y alimentaba a algunas zonas de Caracas y a alguna zona del litoral central.

Además con la compra se adquirían dos haciendas, la Hacienda Farfán y la Hacienda Santa Cruz, y esas haciendas garantizaban los derechos sobre el río Mamo. Y esto fue importante para la mente futurista, siempre previsiva de Zuloaga, porque eso significaba que podía continuar aprovechando el curso del río Mamo con la fabricación de diques y algunas otras centrales hidroeléctricas. Y eso fue lo que hizo: entre 1918 y 1920 se construye el dique El Peñón y allí se podían represar las aguas antes de la central ya existente de Mamo.

En 1919 comienza una de las grandes obras de la ingeniería venezolana, y seguramente la más grande que Zuloaga y su equipo de ingenieros emprendieron; me estoy refiriendo al dique de Petaquire, porque ellos tenían un problema y es que en invierno corría mucha agua y en sequía casi ninguna. Y la clave de las turbinas era que hubiera un flujo de agua regular; eso se podía alcanzar con la construcción de los diques, porque en invierno sobraba el agua y en verano faltaba, de modo que la única solución era construir un dique aguas arriba que permitiera almacenar el agua y administrarla sin ningún inconveniente tanto en el invierno como en el verano. Y Zuloaga escoge un sitio cercano al camino que conduce desde El Junquito hasta la Colonia Tovar, el valle de Petaquire.

Ese valle está a 1300 metros sobre el nivel del mar y lo primero que hace es comprar los terrenos que van a ser inundados por las aguas una vez construyan el dique, pero no fue soplar y hacer botellas, fue un proceso de muchas complicaciones. Y son tantas las complicaciones que no podemos relatárselas en este programa, pero fueron muchas. La obra desde la base hasta el tope son 50 metros y tiene de largo 300 metros, y ese dique alberga cerca de 2 millones de metros cúbicos de agua. Tiene un kilómetro y medio de longitud, el costo final fue de dos millones de bolívares, que era una cifra para la época muy grande, muy grande en comparación con el capital que tenía la empresa, la Electricidad de Caracas de entonces.

Pues bien, vamos a tener a Ricardo Zuloaga durante 10 años desarrollando el sistema del aprovechamiento de las aguas del río Mamo. En 1924 inaugura la central Kaoma, que tiene dos turbinas de 600 kilovatios y una de 1.000. Al año siguiente concluyó el dique El Molino, mucho más pequeño que el de Petaquire, por supuesto; eso va a lograrse en 1925. Y al año siguiente el dique Marapa, en 1926, y el dique de Petaquire se inaugura en 1929, y para ese momento era una de las obras de ingeniería más complejas y grandes que se habían construido en Venezuela.

Ahora faltaba una central para el aprovechamiento del agua del río Mamo para que este trabajo fuese total. Y eso se construye y se inaugura en 1931: la central Marapa, que tenía ya una capacidad mayor de 2.600 kilovatios. En ese momento, en 1931, las aguas circundantes a Caracas, tanto las del río Guaire como las del río Mamo, ya no podían aprovecharse más de lo que se estaban aprovechando. Estaban agotadas estas fuentes hídricas y estaba por iniciarse entonces la era de las centrales termoeléctricas en Venezuela, y esto lo veremos en la próxima parte del programa, ya regresamos.

En la parte anterior del programa veníamos hablando del aprovechamiento de las aguas del río Guaire y del río Mamo, pero no fueron estas las únicas aguas que se aprovecharon en esos tiempos; también se construyó una pequeña central hidroeléctrica en el río Choroní, otra en Ocumare de la Costa, otra en Mucuchíes y Los Andes con pequeñas centrales hidroeléctricas construidas entre 1920-1930. Eran iniciativas de la empresa privada que, bueno, contaban con el visto bueno del general Gómez, por supuesto. Bueno, ahora entramos en la era de las plantas termoeléctricas; esto tiene una vinculación muy estrecha, por supuesto, con la explotación petrolera.

Venezuela se convierte en un país petrolero a partir de 1914; el hallazgo de Zumaque 1 ratifica su condición petrolera en 1922 con el hallazgo de el Barroso 2. De modo que entre esos dos años, entre el 14 y el 22, queda claro que Venezuela va a contar con recursos energéticos para alimentar plantas termoeléctricas; eso quedó claro. Y a esto se sumaba un hecho nada despreciable: era la variabilidad de las centrales hidroeléctricas, que como sabemos dependen del flujo regular de las aguas que mueven las turbinas. Bueno, ya explicábamos antes por qué Zuloaga se decide a construir el dique, para su época el gran dique de Petaquire, y el motivo es que el dique le permitía salvar la dificultad presentada tanto en invierno como en verano.

Y es que el flujo del agua era mucho en invierno o era insuficiente en verano. Al tener el dique, podías controlar el flujo del agua y las turbinas funcionar de manera permanente. Bueno, pero esto se señaló en aquella época como una debilidad de las centrales hidroeléctricas, y claro, una debilidad. Pero por otra parte la gran ventaja es que las turbinas se mueven por el efecto del agua y no por algún derivado del petróleo, porque los derivados del petróleo tienen un costo importante.

Bueno, entonces esto está muy claro: la central hidroeléctrica de Guri, hoy en día denominada Simón Bolívar, se estima que representa un ahorro de cerca de 300.000 barriles de petróleo diarios; si no se hubiese construido central hidroeléctrica habría que consumir alrededor de 300 mil barriles diarios para producir la electricidad que produce el agua, de modo que las hidroeléctricas tienen mucho sentido. Bueno, y también el proyecto del Caroní desde que lo diseñó el general Rafael Alfonso Ravard en 1953 se concentra en el aprovechamiento de las aguas del Caroní; eso no se agota en Guri. También se construyó Tocoma, y hoy en día se llama Manuel Piar; Caruachi; Macagua, que hoy en día se llaman Francisco de Miranda y Antonio José de Sucre. Y aprovechan las aguas del río Caroní; hay algunas que están todavía en construcción, sin embargo esas centrales no son suficientes para cubrir la demanda eléctrica nacional.

Hoy en día se estima que las centrales hidroeléctricas del Caroní, las que administra Edelca o administraba Edelca, creo que hoy en día eso se llama Corpoelec, suministran alrededor de 60-65%, 70% por ciento de la energía que requiere Venezuela. Como les venía diciendo, las turbinas son movidas por la energía del agua o por la energía que produce un derivado del petróleo, gas o el carbón también. Este movimiento de la turbina se transmite a un generador en cuyo interior se produce el fenómeno conocido como inducción magnética, es decir electricidad. Y este generador es el que convierte la energía mecánica en energía eléctrica y una vez producida la electricidad de la central hidroeléctrica o termoeléctrica, como quieran, esta se distribuye por medio de cables de alta tensión.

En 1946, el año en que se funda la Corporación Venezolana de Fomento con el primer gobierno de Rómulo Betancourt, ese gobierno decide centralizar en esta institución el desafío del desarrollo eléctrico nacional, que para entonces era muy grave y muy acucioso e interpelante. Hasta esa época, hasta que se funda la Corporación Venezolana de Fomento, el tema de generación y distribución de electricidad se trabajaba a través de una sección de energía eléctrica dependiente de la Dirección de Industria y Comercio del Ministerio de Fomento. Y esa sección finalmente va a ser adscrita a la Corporación Venezolana de Fomento. Esta institución, la CVF, contrata los servicios de una firma consultora norteamericana en Nueva York para que esta firma ayude a diseñar un sistema eléctrico integrado.

Esa firma se llamaba Burns and Roe Incorporated, que dio pie al desarrollo planificador posterior. A partir de las pautas fijadas por ese documento escrito por la firma asesora, se da inicio al proceso de centralización e integración, produciéndose el financiamiento por parte de la CVF de un conjunto de pequeñas plantas generadoras de electricidad en distintos sitios del país. Esas plantas van a estar en manos de empresarios privados. ¿De cuáles plantas estamos hablando y de cuáles empresas? Se llamaban Compañía Anónima Electricidad de Maracay, Compañía Anónima Electricidad de Cabimas, Compañía Anónima Servicio Público Luz y Fuerza Eléctrica del Tuy, Compañía Anónima Luz y Fuerza Eléctrica del Tuy, Compañía Anónima Luz y Fuerza Eléctrica de Puerto Cabello, Electricidades del Mar, Electricidad de Perijá, entre otras empresas.

Bueno, muy pronto las insuficiencias del mercado van a producir la insolvencia de estas empresas para honrar sus créditos y en consecuencia muchas de ellas pasaron a manos del Estado en un porcentaje muy alto. Y paulatinamente todas van a pasar a manos del Estado; es lamentable que el mercado no haya sido suficiente para que estas empresas, en aquel entonces, hubiesen sido rentables para capitales privados. De modo que para 1949, cuando ya gobernaba Carlos Delgado Chalbaud, el Estado poseía o tenía intereses en la Compañía Anónima Electricidad de Maracay y la Compañía Anónima Electricidad de Maturín, la Compañía Anónima de Electricidad de Cumaná. La Compañía Anónima de Electricidad de Valle del Apascoa, la del Tuy y la de Cabimas.

De modo que el Estado había iniciado con determinación su papel conductor del desarrollo eléctrico nacional, no solo diseñando líneas prospectivas sino como empresario también. Es importante señalar que en el momento de la creación de la CVF, el 29 de mayo de 1946, la vocación por la hidroelectricidad también se hace manifiesta. Entonces se dice en ese momento de creación de la CVF, le voy a leer textualmente: "Respecto a la electricidad, cuya producción en el país resulta deficiente, anticuada y antieconómica, la Corporación llevará a cabo en 1947 estudios extensos acerca del potencial del país en materia hidráulica y su posible aplicación, de modo de determinar hasta qué punto las necesidades del país pueden ser cubiertas a base de instalaciones hidroeléctricas o mediante plantas térmicas".

Bueno, esto contribuyó mucho, esa firma asesora consultora norteamericana, Burns and Roe. Y bueno, como vemos, se trazó un norte para el desarrollo eléctrico del país, y ese norte que se fija la Corporación Venezolana de Fomento en 1947 se cumplió durante varias décadas, una planificación acertada, minuciosa por parte del Estado, con la asesoría de empresas altamente calificadas para ello. En la próxima parte del programa seguiremos viendo cómo va desarrollándose el sistema eléctrico nacional con la Corporación Venezolana de Fomento, que lejos de desaparecer en los gobiernos de Delgado Chalbaud y de Germán Suárez Flamerich y de Marcos Pérez Jiménez va a continuar su trabajo. Y en materia eléctrica veremos todos los pasos que se dan en ese entonces. Ya regresamos.

Les decía, en la parte anterior del programa, que vamos a ver cómo se desarrolla la electricidad en Venezuela con la Corporación Venezolana de Fomento como epicentro, y es así como vemos que en 1951, y como consecuencia de los estudios adelantados por la CVF a partir de 1947, se construyó e inauguró la planta termoeléctrica de La Cabrera, y la de La Mariposa, a orillas del embalse cercano a Caracas, que fue repotenciada en 1957. Y además interconectadas con las de La Cabrera. En paralelo, porque el tema era nacional, no era solo caraqueño, por supuesto, los estudios de Burns & Roe determinaron que las aguas del río Caroní eran aprovechables y entonces se crea en 1953, ya gobernaba Marcos Pérez Jiménez, la Comisión de Estudios para la Electrificación del Caroní.

La SEC estaba adscrita al Ministerio de Fomento y Pérez Jiménez insiste en que la presida un personaje central en el desarrollo eléctrico venezolano, me refiero al ingeniero y entonces teniente coronel o coronel Rafael Alfonso Ravard. Alfonso Ravard es un integrante de un grupo selecto de grandes servidores públicos de Venezuela desde la fundación de la República; nos referimos a grandes servidores públicos venezolanos: Juan Germán Roscio, José Luis Ramos, José Rafael Revenga, Fermín Toro, Pedro Gual, Guillermo Tell Villegas, Diego Bautista Urbaneja, Jesús Muñoz Tébar, Laureano Villanueva, Hermógenes Torres, José Gil Fortoul, Pedro Manuel Arcaya, Manuel R. Egaña, Ramón J. Velásquez, Manuel Pérez Guerrero, Leopoldo Sucre Figarella, José Antonio Mayobre, Alirio Parra, Efraín Carrera, Argenis Gamboa y José González Lander. Entre otros muchos; estoy haciendo una lista muy breve de grandes servidores públicos venezolanos con obra dilatada y hecha, entre quienes destacan muy particularmente el general Rafael Alfonso.

Y bueno, tres años después de creada la SEC, Comisión de Estudios para la Electrificación del Caroní, en 1956 comienza a construirse la Central Hidroeléctrica de Macagua. Esta fue la primera de las centrales previstas para aprovechar el caudal del río Caroní. Y la primera máquina en Macagua comenzó a funcionar en 1959, gobernaba de nuevo Rómulo Betancourt. Y en 1961, todas sus turbinas estaban en operación y generaban 370 megavatios; estamos hablando, es distinto a kilovatio, estamos hablando de algo muchísimo más grande.

En el camino, el 27 de octubre de 1958, el Estado va a crear una empresa para la coordinación y fomento del desarrollo eléctrico nacional. Me refiero a Cadafe, que significaba Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico. Allí en Cadafe se van a fusionar en una sola empresa las 15 empresas que pasaron a manos de la CVF; recuerdan ustedes que la CVF le dio crédito a un grupo de empresarios venezolanos para crear empresas eléctricas locales y el mercado no fue suficiente. Y esas empresas pasaron a manos del Estado por primera vez.

Estamos hablando de las compañías eléctricas de Apure, Bolívar, Miranda, Carabobo, Lara, Yaracuy, Guárico, Falcón, Mérida, Zulia, Trujillo, Táchira y Monagas. Todas esas empresas se funden en Cadafe y esa fusión va a tener lugar en 1959, porque Cadafe se crea el 27 de octubre del 58. En el 59 todas estas empresas dejan de existir jurídicamente y se estructuraron como administradoras regionales de una sola empresa nacional, denominada Cadafe. Bueno...

En este desarrollo también va a ser un hito de la mayor importancia el 29 de diciembre de 1960. ¿Por qué? Porque el presidente Rómulo Betancourt crea la Corporación Venezolana de Guayana, la CVG, y designa al general Rafael Alfonso Ravard como su presidente fundador. Esta corporación se proponía el desarrollo de las industrias básicas en Guayana; solo podía planificar este emporio industrial si contaba con energía eléctrica suficiente. De allí que en 1963 se cree EDELCA, significaba Electrificación del Caroní, C.A., y tiene el cometido específico de desarrollar el potencial hidroeléctrico del río Caroní.

En 1957, ya el entonces coronel Alfonso Ravard afirmaba lo siguiente: "El programa para la utilización de potencial hidroeléctrico del río Caroní viene por fin a industrializar en gran escala la Guayana venezolana y la incorporación de esa extensa y rica tierra en el país mediante la utilización racional de los ingentes recursos de materias primas con que cuenta, en fin, la sierra". Y con la creación de la CVG entonces se formalizaron dos divisiones dentro de la estructura de la empresa. La División de Operaciones de Centrales Hidroeléctricas, destinada a la entonces existente Macagua 1, y la División de Construcción de Centrales Hidroeléctricas, cuyo proyecto principal era Guri. Por cierto, aquí hay un detalle interesante: se llamaban divisiones, porque quien presidía la institución era un militar.

Probablemente el general Alfonso concebía la empresa un poco influido por su formación académica castrense, aunque recordar que Alfonso Ravard era ingeniero egresado del MIT nada menos. Muy bien, entonces los trabajos de EDELCA comienzan el 23 de julio de 1963 y el 8 de agosto del mismo año se firma el contrato para la construcción de la represa de Guri. Se hace una licitación internacional, se presentan varias empresas en su mayoría europeas y norteamericanas, y después de muchos estudios técnicos se decide la construcción en el cañón de Necuima, cerca de 90 kilómetros aguas arriba de la central de Macagua 1.

En 1968 se concluye la primera etapa de Guri, sumándose una capacidad de generación eléctrica de 2.065 megavatios. Y la etapa final de Guri concluye en 1986; la primera está gobernando Raúl Leoni y la segunda está gobernando Jaime Lusinchi. Entonces, la capacidad instalada de Guri asciende a 10 mil megavatios y escuchen bien que Guri entonces pasó a ser la segunda central hidroeléctrica del mundo. ¿Y ustedes se preguntarán? Bueno, ustedes son las primeras y las otras. La primera, en ese entonces, era la de Itaipú, una central hidroeléctrica en las fronteras entre Brasil y Paraguay, que produce 14 mil megavatios. Y hoy día la de Guri es la tercera, ya que en China está siendo construida una central hidroeléctrica, o más bien un complejo hidroeléctrico de varias centrales, y todas esas centrales van a producir 95.745 megavatios.

De hecho ya ese es el destino final del trabajo en China; al día de hoy no llega a 95 mil, pero va en camino. Ya esa central de China es más grande que la de Itaipú y por supuesto Venezuela. Por cierto, la central hidroeléctrica de Guri desde 1974 llevó el nombre del ex presidente Raúl Leoni y le fue cambiado el nombre en el año 2006, cuando pasa a llamarse Simón Bolívar. En la próxima parte del programa continuaremos con esta historia fascinante de las centrales hidroeléctricas que aprovechan las aguas del río Caroní, ya regresamos.

En la parte anterior del programa hablábamos de las dimensiones de la central hidroeléctrica de Guri y cómo fue la segunda del mundo, luego pasó a ser la tercera del mundo en su tamaño. Y bueno, continúa el desarrollo del aprovechamiento de las aguas del río Caroní, y a mediados de los años 80 se aceleran los trabajos para la construcción de Macagua 2. Estos trabajos concluyen en 1997 y le toca a Rafael Caldera, en su segundo gobierno, inaugurarlos, inaugurar esa nueva central hidroeléctrica, y Caldera decidió que esa central se llamase 23 de enero. Luego el nombre fue cambiado a Antonio José de Sucre.

A comienzos de la década de los años 90 comienzan los trabajos para la construcción de la central hidroeléctrica de Caruachi; culminaron en el año 2006 y al inaugurarse se le denominó Francisco de Miranda. La central hidroeléctrica de Tocoma se denominará Manuel Piar; las obras están adelantadas pero entendemos que no ha sido concluida. Y con esta última central hidroeléctrica concluye el trabajo que el Estado venezolano inició en 1953 del aprovechamiento de las aguas del río Caroní. Esto sí es lo que puede llamarse una siembra verdadera de los recursos petroleros, porque cada central hidroeléctrica en funcionamiento es ahorro de barriles de petróleo en la generación de energía eléctrica.

La capacidad instalada del sistema hidroeléctrico del Caroní es como sigue: Guri tiene 10 mil megavatios; Macagua 1, 360 megavatios; Macagua 2 tiene 2.540 megavatios de capacidad instalada; Caruachi tiene 2.160 megavatios; Tocoma lo mismo, 2.060 megavatios, y todo esto suma 17.220 megavatios. Y veamos ahora unas cifras interesantes. Para el momento de la creación de EDELCA, 1963, cuando solo funcionaba Macagua 1, la empresa suplía 22% de la demanda nacional y para 2001 ya las aguas del río Caroní surtían la demanda de electricidad del 75% de Venezuela, territorio de la República de Venezuela. Bueno, el crecimiento económico y poblacional, el porcentaje ha bajado, es decir ya no es 75%.

Y además se han construido otras centrales termoeléctricas en distintas zonas del país atendiendo a una demanda creciente, que ya el Guri, más bien el Caroní y sus centrales hidroeléctricas van a ser insuficientes para cubrir la totalidad. Nunca llegó a ser la totalidad del país, pero en sus mejores momentos llegó al 75% de la electricidad que necesitaba Venezuela. Es fácil, pero es el trabajo de muchas generaciones de ingenieros y distintos profesionales venezolanos desde 1953 hasta el año 2006, que fue cuando se inauguró la central hidroeléctrica Francisco de Miranda. Falta una; esperemos que eso termine pronto. Por su parte la Electricidad de Caracas siguió creciendo y Cadafe también.

Y aquella primera central termoeléctrica de la Electricidad de Caracas va a entrar en funcionamiento en 1931, en la avenida Soublette de La Guaira. Luego esta empresa adquiere la central de Naiguatá en 1943 y después instala en la Electricidad de Caracas dos pequeñas termoeléctricas en la ciudad de Caracas, una en Santa Rosa, en 1948, y otra en Los Cortijos, en 1949. Mientras tanto la central de La Guaira seguía sumando turbinas y capacidades de generación a lo largo de varias ampliaciones sucesivas hasta que dejó de funcionar en 1962. ¿Por qué dejó de funcionar? Porque la Electricidad de Caracas había construido las centrales de Arrecife, que hacía innecesarias las otras.

En nuestro próximo programa continuaremos con las centrales termoeléctricas de Arrecife, que comienza a construirse en 1947. Veremos otras centrales pequeñas en la Urbanización El Marqués, El Caricuao y bueno, todo el crecimiento tanto de la Electricidad de Caracas como de Cadafe a lo largo de esos años, y veremos también la conversión de todas estas empresas en Corpoelec. Eso va a ocurrir en julio del año 2007. Bien, estamos entonces en esta brevísima historia de la energía eléctrica en Venezuela.

Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción inmaculada a Sebastián y Fernando Camacho, y en la dirección técnica, Fernando Camacho. Para mí es un placer hablar para ustedes sobre estos temas tan poco conocidos, tan poco divulgados, de las tareas de los venezolanos en la construcción de su país, en la construcción civil de su país, y algo tan esencial como que es producción y distribución de energía eléctrica. En un país donde la proporción de energía hidroeléctrica es muy grande en comparación con otros países de América Latina que no pueden tener energía hidroeléctrica en estas dimensiones porque sus ríos no dan para tanto; en cambio nosotros tuvimos esa bendición de la naturaleza que es el río Caroní y ha permitido el diseño del conjunto de centrales hidroeléctricas que representan un ahorro enorme de energía fósil para Venezuela en generación de la energía eléctrica.

Yo, para ustedes, Rafael Arráiz Lucca. Nos vemos entonces en nuestro próximo programa.

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