La cultura en Venezuela
4 de abril de 2025

La cultura en Venezuela. Siglo XX. Cap 3 (último)

La cultura en Venezuela. Siglo XX. Cap 3 (último)

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Hernález Vierguéz, Escuela UR, y arroba Rafael Arráiz en X y arroba rafael.arraiz en Instagram. Venezolanos, ya está disponible el canal de YouTube de Unión Radio Cultural. Bien, en este tercer y último capítulo de esta serie muy breve sobre la cultura en Venezuela en el siglo XX, vamos a comenzar con el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Recordemos que en ese gobierno hay unos recursos extraordinarios por la vía del aumento de los precios del petróleo. Cuando comienza el gobierno no se había estatizado el petróleo todavía. Eso va a ocurrir en 1976.

De modo que en 1974 y 1975 es todo ese proceso de creación de PDVSA y grandes ingresos para Venezuela por el aumento de los precios del petróleo en el mundo. Entonces Pérez pudo crear varias instituciones culturales importantes.

Lo primero es que le encarga a Juan Liscano la presidencia de una comisión que tenía por objeto la creación de un organismo que sustituyese al INCIBA. Liscano adelanta la tarea exitosamente y se crea el CONAC, Consejo Nacional de la Cultura, y empieza a funcionar en 1975. Cuando el propio presidente Pérez pensaba que Liscano iba a aceptar la presidencia del instituto que se había creado, Liscano dijo no, que esas no eran sus tareas. Pérez designa a Luis García Morales, el poeta.

Pero no fue esa la única institución cultural que creó el gobierno de Pérez. También la Biblioteca Ayacucho, una proposición de Ángel Rama y José Ramón Medina para crear una colección hispanoamericana de clásicos de América Latina en distintos órdenes, no solo literarios. Una gran obra que existe; han seguido saliendo tomos y, si la memoria no falla, estamos cerca del tomo 230 o 240.

También se creó la Galería de Arte Nacional. Recordemos que había un Museo de Bellas Artes, pero el arte venezolano no tenía una institución dedicada a estudiarlo, a coleccionarlo, a catalogarlo y a exponerlo. Se creó la Galería de Arte Nacional y su primer director fue Manuel Espinoza.

También Sofía Imber va a fundar el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, en lo que entonces era un conjunto residencial y de oficinas nuevo y modernísimo, que es el Parque Central. Allí comenzó el museo como una pequeña galería de arte y fue extendiéndose a lo largo de los años hasta llegar a ser uno de los mejores museos de América Latina. Eso también se creó durante este período.

Lo mismo ocurrió con el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Domingo Miliani fue su primer director. Era un centro dedicado a los estudios latinoamericanos y llevaba como epónimo a Rómulo Gallegos, el grandísimo novelista venezolano y además expresidente de la República.

También cuando Diego Arria fue gobernador del Distrito Federal creó la fundación Fundarte, destinada a la promoción del arte y la cultura en el Distrito Federal. Por cierto que quedaba también en los últimos pisos de una de las torres del Parque Central y desarrolló una tarea muy hermosa a lo largo de muchos años. Fundarte tenía programas de danza, de cultura urbana, un programa editorial y un programa de teatro, etcétera.

Y también en esos años el maestro José Antonio Abreu va a crear el Sistema, como lo llamamos hoy en día, y en aquel momento fue la Orquesta Nacional Juvenil Infantil. También se le sumaron los coros un tiempo después. Allí comenzó, en 1975, el camino de esa gran institución pedagógica venezolana que es el Sistema.

Bien, y en otras áreas la década de 1970 fue muy importante. Por ejemplo, José Ignacio Cabrujas estrena Profundo en el año 1970, Acto cultural en 1976 y El día que me quieras en 1979. Las tres fueron montadas en el Teatro Alberto de Paz y Mateos, un teatro entrañable por sus dimensiones porque es pequeño, etcétera.

Isaac Chocrón, en esta década de los años 70 que venimos hablando, estrenó La revolución para mi gusto probablemente su mejor obra en 1971. Pero también La máxima felicidad, que es de 1974, El acompañante, que es de 1978, y una obra de gran densidad, Mesopotamia, en 1980. También de esos años 70 va a ser la eclosión del grupo Rajatabla, dirigido o promovido por Carlos Jiménez, un gran director de teatro argentino-venezolano.

De modo que Rajatabla comienza su andadura en la década de los años 70 y toma el título del relato de Luis Brito García, que fue muy leído en esos años. También Jiménez fue el que comenzó, junto con el Ateneo de Caracas, María Teresa Castillo y Carmen Ramia, los Festivales Internacionales de Teatro de Caracas, que comenzaron a suceder en el año 1974. Un acontecimiento teatral único en el continente latinoamericano que se mantuvo así durante muchos años.

Bien, y en materia fotográfica en esta década de los años 70, pues ya Paolo Gasparini tiene un trabajo que lo acerca a la maestría. Alexis Pérez Luna avanza también. Luis Brito se está formando en Europa y José Sigala está adelantando una de las mejores obras fotográficas de aquellos años y años posteriores.

Y también comienza su trabajo de retratista Vasco Szinetar. María Teresa Boulton da un paso en su tarea de historiadora de la fotografía venezolana. Despuntan también los valiosísimos trabajos de Gorka Gorronzoro y la pasión crítica y el estudio fotográfico de su hermana, Josúned Ronzorro, que murió muy joven lamentablemente. También empieza a trabajar Carlos Germán Rojas, un fotógrafo excelente, así como Roberto Fontana y Ana Luisa Figueredo en aquellos años.

En cine son los años de El pez que fuma, de Román Chalbaud, que es del año 1977; de Crónica del subversivo latinoamericano, de 1975; y La empresa perdona un momento de locura, en 1978, ambas de Mauricio Ballerstein, un mexicano que pasó muchos años de su vida en Venezuela haciendo cine. También de esta década, Soy un delincuente del año 1976, El reincidente del año 1977, ambas de Clemente de la Cerda, y País portátil es de 1977, la película de Iván Feo. Y otra, de Alfredo Anzola, muy divertida y graciosa, Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia, es del año 77.

Bien, de modo que allí están algunos de los temas del cine venezolano en esa época: la marginalidad, universos revolucionarios, los infiernos carcelarios y delictivos. Bien, el humanismo de Anzola, qué sé yo, buena parte de los temas cinematográficos del cine venezolano en la década de los años 70. En la próxima parte del programa seguiremos viendo estos años y otras áreas de la cultura. Ya regresamos.

Venezolanos. Los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.

Bien, y en esta década de los años 70 está la presencia del dibujo o las artes gráficas. Dos instituciones contribuyeron con esto: el CEGRA, Centro de Enseñanza Gráfica, y el TAGA, Taller de Artistas Gráficos Asociados. Allí van a surgir buena parte de los artistas de esta década. También es una década donde aparece nueva promoción de pintores, creadores: Miguel Fondangel, Víctor Huira Zábal, Carlos Serpa, Margot Romer, Carmelo Niño, Ángel Peña, Ender Sepeda, Henry Bermúdez, Emerio Dario Lunar en Maracaibo.

Y también muchos creadores venezolanos, artistas venezolanos se inician en esta década. Es el caso de Pancho Quilici, Corina Briseño, Gabriela Moravetz, Felipe Herrera, Ana María Masei, por nombrar a los más significativos en este momento, aunque hay muchos otros, ¿verdad?

Bien, y un fenómeno paralelo al de las artes plásticas fue el de la literatura en estos años setenta. En el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos se inició la práctica de los talleres literarios con resultados extraordinarios. También la Universidad Católica Andrés Bello abrió un taller y también Antonia Palacios, en su casa, creó el Taller Calicanto. Son unos años donde la narrativa auscultó el enigma de lo experimental; allí el nombre de Osvaldo Trejo es indispensable.

También fue la década de crecimiento de la obra de José Balza, nuestro extraordinario narrador y ensayista venezolano. También es la década de luminosos ensayos; por ejemplo, La máscara de la transparencia es de 1975, ese ensayo interpretativo en la poesía latinoamericana de Guillermo Sucre.

También emergen figuras ensayísticas del primer orden como María Fernanda Palacios u Oscar Rodríguez Ortiz. En estos años también siguieron saliendo las revistas Zona Franca, fundada y dirigida por Juan Liscano, que permaneció durante 20 años, una revista de gran importancia no solo para Venezuela sino en América Latina porque se enviaba a muchos otros países. Y también en estos años Rafael Cadenas publica Intemperie y Memorial, en 1977.

Fueron años de definición de la poesía: Luis Alberto Crespo con Novenario y Costumbre de sequía; Reinaldo Pérez Só con su libro Para morirse de otro sueño, del año 71, y Nuevos poemas, del 75. Además, en los años 70, Eugenio Montejo, el gran poeta venezolano, publicó Algunas palabras en el año 1976 y Terredad en 1978. Y cuando hay un cambio de gobierno, empieza la administración de Luis Herrera Campins, se nombra a un ministro de Estado para la Cultura, que fue Guillermo López Boscán, un poeta.

Había dos instituciones: el Ministerio de Estado para la Cultura y la institución operativa era el CONAC, dirigido por José Luis Alvarenga. Recordemos que en este período presidencial de Herrera Campins se inaugura la sala Ríos Reyna del complejo cultural Teresa Carreño, porque la sala José Félix Ribas se había inaugurado durante el gobierno anterior, el de Pérez. Además, recordemos que a Herrera Campins le tocó la celebración del Bicentenario del nacimiento del Libertador en 1983. De modo que fueron años importantes con grandes ingresos petroleros para el país, donde se pudieron hacer muchas obras a favor de la cultura.

Y ya entramos ahora a los años 80. Ahí, entre el año 81 y el año 83, irrumpen en la escena literaria dos grupos: el Grupo Tráfico integrado por Armando Rojas Guardia, Miguel Márquez, Yolanda Pantin, Alberto Márquez, Igor Barreto y Rafael Castillo Zapata, y el grupo Guaire integrado por Luis Pérez Oramas, Leonardo Padrón, Alberto Barrera Tyszka, Nelson Rivera, Armando Coll y Javier Lasarte. ¿Y quién les habla?

Bien, pero también surgieron voces en la poesía muy importantes al margen de los grupos literarios. Estoy pensando en Jarríel Mela, en María Auxiliadora Álvarez, en Santos López y en William Osuna, en Alejandro Oliveros, en Hanni Ossott.

Y también el universo de la ficción, los narradores. En estos años va a crecer la obra de Humberto Mata, de Antonio López Ortega, Eduardo Liendo, Ángel Gustavo Infante, Gabriel Jiménez Emán. Y el ensayo va a contar con nuevas firmas, como la de Juan Carlos Santaella o la de Miguel Gómez. Así como las incursiones ensayísticas de Freddy Castillo Castellanos desde Barquisimeto o las observaciones críticas de Gustavo Guerrero desde París.

Bueno, entonces en los años ochenta el panorama literario se enriquece particularmente. Surgen también otras voces, un conjunto importante de voces femeninas a mediados de la década de los años 80, que es un movimiento que se juzgó muy importante. Ahí estaban Patricia Guzmán, Alicia Torres, Sonia Chocrón, María Isabel Novillo, Laura Cracco, Verónica Yápez, Marta Kornblit y otras. Blanca Strepponi, Edda Armas ya habían publicado sus primeros libros.

De modo que también va a ser importante ese fenómeno de la aparición al mismo tiempo de un conjunto grande y muy valioso de voces femeninas. Y en las artes visuales, en los ochenta, también aparecen pintores de gran interés, como es el caso de Ernesto León, Carlos Serpa, Alfred Wenemoser y Roberto Obregón. En esos años hay una eclosión de galerías privadas: la ya vieja y consolidada Galería Mendoza, pero también aparecen los espacios Cálidos en el edificio del Ateneo de Caracas, la Galería Soto Vento. Y todo esto fue abonando el terreno para que se creara la Feria Internacional de Arte de Caracas, que tuvo momentos extraordinarios.

Llegó a hacer una feria de primer orden en toda América Latina. Bueno, y entonces también el universo museístico en los años 80: van a sumarse a las instituciones ya existentes otras. En las existentes, pues la Galería de Arte Nacional, el Museo de Bellas Artes, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, pero surge el Museo Alejandro Otero en La Rinconada, una obra arquitectónica de Pedro Mendoza. Y el Museo Jacobo Borges en Catia; la casa donde vivió Arturo Michelena se convirtió en un museo, el Museo Arturo Michelena.

El museo Armando Reverón fue recuperado y mejorado en el Castillete allá en Macuto, la zona de las 15 letras del litoral. El museo Mario Abreu de Maracay fue fortalecido, el Museo de Barquisimeto que se creó en el viejo hospital Antonio María Pineda. El Centro de Arte Lía Bermúdez de Maracaibo se creó en un edificio bellísimo donde quedaba el mercado popular de Maracaibo, a orillas del lago. El Centro Cultural Consolidado abrió sus puertas como un aporte desde la empresa privada al mundo cultural, en particular las artes plásticas.

Y en estos años 80 fue consolidándose el sistema de orquestas por muchos motivos. También en los años ochenta, entre 1989 y 1994, el ministro de Estado para la Cultura fue el maestro José Antonio Abreu, que se empeñó en institucionalizar todos los museos bajo las figuras jurídicas de fundaciones del Estado. Ese paso de Abreu por el aparato cultural del Estado, con el apoyo del presidente Pérez y del presidente Velázquez, fue muy importante, una consolidación del sector cultural. Una modernización en la gerencia cultural.

También se sentaron las bases para el Teatro Nacional Juvenil, emulando lo que había hecho Abreu con las orquestas; allí empujaron con fuerza Carlos Jiménez y Pilar Romero. Se consolidaron grupos de teatro emergentes como Teja, la Sociedad Dramática de Maracaibo, el Grupo Actoral 80, la Compañía Nacional de Teatro, y empiezan a aparecer nombres que hoy en día son ya veteranos del teatro como Javier Vidal, José Simón Escalona, Enrique León, Juan Carlos Gené. Bueno, Isaac Chocrón ya venía de antes y también en los años 80 hubo un relanzamiento de Monte Ávila Editores; eso pudo hacerse por el apoyo del maestro Abreu. Yo estuve al frente de ese proceso entre 1989 y 1994.

En la próxima parte del programa seguiremos viendo los hechos. También hay que señalar que a partir de 1989, con la descentralización política y administrativa, la elección de gobernadores y alcaldes, el tema cultural para determinados alcaldes o gobernadores fue importante y se hicieron trabajos valiosos. Por ejemplo, lo que hizo el gobernador Andrés Velázquez en Bolívar, en materia de recuperación arquitectónica del casco histórico de Ciudad Bolívar, antes Angostura. Lo que hizo Jesús Rondón Nucete en Mérida, donde se construyeron varios centros culturales significativos, grandes, bien hechos, de modo que eso fue muy valioso.

Eso favoreció esa descentralización, la creación de algunos organismos y la construcción de algunos espacios culturales en distintos lugares del país. Señalo, porque me parece notable, lo hecho en el estado Bolívar y en el estado Mérida. Y la arquitectura también fue alcanzando una mayor atención por parte de los museos nacionales, de los periódicos. Se creó una curaduría de arquitectura en la Galería de Arte Nacional que la coordinó William Niño Araque.

Se hicieron exposiciones importantes del arquitecto venezolano, por ejemplo una exposición de Tomás Sanabria, de José Miguel Galia, de Jesús Tenreiro, de Jimmy Alcock, de Martín Vegas, de Carlos Gómez y de Llorens, por supuesto de Villanueva. A algunos se les hicieron exposiciones y a otros no, pero sus obras comenzaron a ser estudiadas de manera más ordenada y sistemática. El otro aspecto importante es el Metro de Caracas, que abrió sus puertas el 2 de enero de 1983 y no dejó de crecer a lo largo de los años 80 y 90. Y gracias a Max Pedemonte, uno de los arquitectos fundamentales del Metro, las estaciones han tenido obras de arte; se ha incorporado el arte tanto a las estaciones a nivel superficial como en las estaciones subterráneas.

En estos años también, así como la arquitectura y la fotografía alcanzaron una mayor atención por parte de las instituciones, la Biblioteca Nacional llevó adelante una labor de conservación de colecciones muy importante. Ahí el trabajo de Virginia Betancourt Valverde desde la refundación de la Biblioteca Nacional como Instituto Autónomo Nacional; el trabajo de Virginia Betancourt fue excepcional. En materia de fotografía también se creó el Centro Nacional de Fotografía con María Teresa Boulton en la dirección. Y aparecen en los años ochenta nombres muy importantes como Ricardo Armas, Ricardo Jiménez, Ricardo Gómez Pérez, Ana María Yáñez, Memo Fogler y Ana María Ferris, algunos de los que forman parte del conjunto profesional de la fotografía en el país.

Y también se creó el Centro Nacional de Cinematografía, CNAC, y el primer director fue el periodista y crítico de cine Sergio Dávar. Bueno, el cine adquirió una mayor jerarquía con la creación del CNAC, una ley que aprobó el Congreso Nacional de aquel entonces y que le tocó al segundo gobierno del presidente Caldera cuando César Zambrano Urdaneta era presidente del CONAC, la implementación del CNAC, de esta institución que ha sido muy importante para el cine venezolano. Claro, ya en estos años 80 y principios de los noventa los nombres de cineastas como Fina Torres, Diego Rísquez, Carlos Oteyza, Oscar Lucien, Marilú D'Avera, Luis Alberto Lamata, Solveig Hoogesteijn, Gustavo Balza, Alberto Arvelo, Telman Uruguayes, Carlos Azpúrua y José Ramón Novoa ya estaban muy asentados porque tenían una obra que ya iba avanzando.

En paralelo, pues el movimiento orquestal venezolano que ya hemos señalado, que ha sido asombroso, y la aparición de grandes directores en aquellos años como es el caso de Eduardo Marturet, que dirigió la Orquesta Sinfónica de Venezuela mucho tiempo, también algunas del Sistema de Orquestas Nacionales Juveniles e Infantiles. El nombre Carlos Riazuelo, un gran director, Alfredo Rujeles, Rodolfo Saglimbeni, Pablo Castellanos. Y también compositores, que esto es muy importante, porque la música venezolana académica no contaba con demasiados compositores. Y de pronto surgió una buena promoción de ellos: Alfredo del Mónaco, Juan Carlos Núñez, Luis Morales Vance, Alfredo Marcano, Eduardo Marturet también, Federico Ruiz, Josefina Ponce, De Benedetti.

Y también ya en estos años estaba muy avanzada y muy consolidada, brillante, la labor de Alberto Grau y María Guinand en el movimiento coral venezolano, que ha sido constante, encomiable. De modo que el desarrollo cultural en esta área de música ha sido innegable e indudable, imposible tapar el sol con un dedo. Por supuesto, el papel del maestro Abreu en todo esto ha sido muy, muy importante.

De modo que nos vamos acercando al final del siglo XX. En esos tres últimos gobiernos, el de Pérez de 1989 a 93, el de Velázquez del 93 al 94, y el de Caldera del 94 al 99, donde el Estado ya más maduro apoyó con mayor consistencia la actividad cultural, pero también lo hizo porque la propia actividad cultural estaba más madura. Esto no ocurría así en los años 50, en Venezuela, o en los años 40 y en los 60, por darles un solo ejemplo.

Hoy en día el Sistema de Orquestas tiene 440 núcleos. Cuando el maestro Abreu crea el Sistema de Orquestas en 1975, en Venezuela había dos orquestas. O sea, el crecimiento ha sido muy grande, pero no solo la música; el teatro también comenzó a crecer mucho en estos años. La literatura y los centros de estudios literarios, la fotografía, la arquitectura, como venimos señalándolo, y la danza, con grupos importantes y bailarinas importantes de Lenlovo, Ercilia López, el grupo Contradanza, las hermanas Urdaneta.

De modo que también hubo un movimiento dancístico muy valioso en estos años finales del siglo XX y el movimiento cultural venezolano. Vamos, para la última parte del programa intentaremos hacer un dibujo libre sobre cómo ha sido el movimiento de la cultura en el siglo XX. Venezolanos, muy pronto regresamos. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.

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Bueno, este viaje ha sido largo, aunque es una serie breve de tres programas, pero hemos sobre todo mencionado las obras fundamentales en la medida de lo posible; no en todos los casos lo hemos podido hacer, tampoco pretendíamos hacerlo. Creemos que estos tres programas son como una suerte de aperitivo para otros programas donde iremos indagando probablemente en cada una de las áreas, como en efecto lo hemos hecho en otras series. Ahí me recuerda al gran poema de Constantino Kavafis traducido por Francisco Rivera, que se titula Ítaca. Dice Kavafis: "Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca, ruega que sea largo el camino, lleno de aventuras y no de experiencias".

Bueno, en todo caso es un resumen muy sucinto lo intentado hacer con las naturales limitaciones de tiempo. La verdad es que la riqueza en la vida creadora venezolana requiere un estudio más largo y pormenorizado, pero en esta primera oportunidad no tenía otra pretensión que esta, que como les digo, servir de aperitivo. Bien, el desarrollo de la cultura a lo largo del siglo XX pasó por distintos ámbitos. Ámbitos donde la expresión cultural, la libertad de expresión, estaba comprometida.

Estoy pensando en la dictadura del general Gómez. Otros momentos donde hay una apertura y una eclosión de las fuerzas creadoras: estoy pensando en el gobierno de López Contreras y en el de Medina Angarita. Otros momentos donde hay un repliegue otra vez de determinadas manifestaciones culturales.

Y realmente a partir de 1959 hay una proyección cultural importante en Venezuela, no solo auspiciada por el Estado, porque ciertamente el Estado fue un factor muy importante para determinadas manifestaciones artísticas, sino también por el respaldo de la empresa privada. Por ejemplo, Venezuela tuvo uno de los mejores centros de estudios del diseño gráfico, que fue el Instituto de Diseño Hans Neumann. Hans Neumann, un empresario venezolano de origen checo, creó ese instituto donde se formaron extraordinarios diseñadores gráficos.

Ahí no estaba interviniendo el Estado, era como un aporte a la comunidad. Algo similar ocurrió durante muchos años con la Fundación Eugenio Mendoza, donde el maestro Pedro Grases y otros venezolanos impulsaron un programa de publicaciones importantísimo; aquellas bibliografías escolares y muchos otros libros. También la Fundación Eugenio Mendoza respaldó enfáticamente a la Galería Mendoza, esa emblemática galería caraqueña. De modo que estoy dando estos ejemplos para corroborar que no solo el Estado hizo sus aportes.

La Fundación Polar, por ejemplo, hizo durante años el Diccionario de Historia de Venezuela, que eso es un monumento para todo el mundo, para los historiadores y los interesados en Venezuela. Primero dos ediciones impresas, ahora se consigue libremente en la red; son aportes de gran valía e importancia y estamos hablando de cultura. No estamos entrando en el ámbito propiamente educativo porque allí tendríamos que nombrar la obra de Fe y Alegría, que por ejemplo en estos días está cumpliendo 70 años, esa iniciativa del padre Vélaz que nace en Catia y que hoy en día está alrededor de 30 países del mundo. Que han hecho la Compañía de Jesús, los jesuitas en Venezuela.

Bien, pero volviendo a nuestro mundo cultural, pues también hay que señalar que hubo a lo largo de los años 80 y 90 un movimiento ateneístico importante. El Ateneo de Valencia, el Ateneo de Boconó, los ateneos funcionaron como centros culturales que reunían, convocaban cursos, charlas, conferencias, exposiciones, obras de teatro, galerías; eso fue muy importante. De modo que los ateneos eran iniciativas privadas que tenían respaldo público, porque con el solo aporte privado no se lograba alcanzar los objetivos. De modo que fue un modelo, digamos, asociativo entre lo público y lo privado.

Bueno. Y también eso ocurrió en otras áreas porque buena parte de las colecciones del Museo Venezolano, como por ejemplo la colección del Museo de Bellas Artes, recibió a lo largo del siglo XX donaciones importantes. La colección cubista que hizo Pedro Vallenilla Echeverría y se la donó al Museo de Bellas Artes fue importantísima. La colección de arte venezolano que hizo Miguel Otero Silva y se la donó a la Galería de Arte Nacional fue muy importante. Las donaciones de obras de Picasso que recibió el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber de parte de la Fundación Polar, por citar un solo ejemplo, fueron también muy importantes.

De modo que también hubo asociaciones muy valiosas entre lo público y lo privado, que así es como funcionan bien las cosas porque se dan la mano el Estado, los nacionales y la nación interesada en determinados temas. También floreció la crítica en la prensa de época, con frecuencias diarias; había crítica de arquitectura, literatura, danza, teatro, música, hubo grandes polémicas. Y también a lo largo del siglo XX acompañaron a la cultura el Papel Literario de El Nacional, el cuerpo C de El Nacional dedicado a la cultura, las páginas culturales de El Universal dirigidas por Sofía Imber y Carlos Rangel. El suplemento cultural de Últimas Noticias dirigido por Nelson Luis Martínez, Suplementos Bajo Palabra dirigidos por Patricia Guzmán en el Diario de Caracas, la colección del libro de bolsillo que publicó El Diario de Caracas durante un tiempo prolongado.

De modo que ese movimiento cultural en el siglo XX fue acompañado por ejercicio reflexivo y crítico en estas instituciones señaladas, pero también académicas, porque se creó la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela, dirigida por Isaac Chocrón durante mucho tiempo y por Inocente Palacios, que fue el promotor. De modo que la cultura fue atendida en Venezuela desde diferentes frentes a lo largo del país, con énfasis en determinadas manifestaciones artísticas. Por ejemplo, es innegable la vocación musical del estado Lara, es algo fuera de serie y algo realmente asombroso. Pero también es innegable la vocación pictórica del estado Zulia, en particular Maracaibo.

Y así es innegable la vocación literaria del estado Mérida, con autores importantísimos y la creación de la Bienal Mariano Picón Salas, que se sostuvo durante muchos años, 20 o más, probablemente, coordinada por los entusiastas escritores en Mérida y la Universidad de Los Andes con el apoyo del CONAC. De modo que cada zona de Venezuela también responde; en cada zona emerge en unas manifestaciones artísticas y ni hablar de la música popular. En Oriente, por ejemplo, lo que ha representado la música popular; o en el sur de Venezuela, lo que ha representado la música popular. No hemos hablado de artesanía, que también es abundantísima y que se promovió muchísimo no solo en Venezuela, sino en el mundo.

Estoy pensando en la Colección Orinoco de la Fundación Cisneros, de Patricia Phelps de Cisneros y de Gustavo Cisneros, que viajó por el mundo muchos años enseñando el arte precolombino y el arte de los indígenas y aborígenes venezolanos. De modo que se hizo mucho durante el siglo XX, en un país floreciente que sí, ciertamente, tenía el respaldo de la industria petrolera y hubo recursos. Pero esos recursos se aprovecharon eficientemente en muchos casos, en otros no tanto, y quedaron, por supuesto, deudas. Uno hubiera querido ver una televisión cultural mejor que la que tuvimos.

Aunque tuvimos un Canal 5 muy bueno, que fue sustituido por Vale TV, que es un canal muy bueno y un aporte a la cultura importante. Esto está ocurriendo ya a finales del siglo XX; Vale TV, si mi memoria no falla, debe ser del año 96 o 95, en el segundo gobierno de Rafael Caldera. Pero es una muy buena televisión cultural que vino a sustituir al canal 5, que también lo era.

Bien, hasta aquí nuestro programa de hoy, el tercero y último. Este mapa de brochazos sobre la cultura en Venezuela a lo largo del siglo XX. Bien, hasta nuestro próximo encuentro. Como siempre, ha sido un placer hablar para ustedes.

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