Historia del Deporte en Venezuela. Cap 7
Breve historia
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy, en nuestro séptimo programa de la historia del deporte en Venezuela, que lo venimos haciendo alfabéticamente, comenzamos con el hipismo. Es difícil precisar cuándo comenzaron a tener lugar las carreras de caballos en el mundo. Se sabe, aunque no contamos con documentación certificada, que en China, en Arabia, en el norte de África o en la antigua Persia se organizaban carreras de caballos.
En Grecia, en el siglo VIII a. C., hubo carreras con motivo de los Juegos Olímpicos inaugurados en el año 776 a. C. Por otra parte, Anne Charlie, una estudiosa de estos temas, señala que las actuales carreras de caballos provienen de la Inglaterra del siglo XI, cuando Ricardo Corazón de León imperaba. Entonces se otorgaban premios a los ganadores hasta en 40 libras esterlinas. Luego, en el siglo XVI, Enrique VIII promovió las carreras con mucha decisión y desde aquella época comenzó a denominarse al hipismo como el deporte de los reyes y el rey de los deportes.
Esto lo decían los hípicos, por supuesto. Más adelante será Carlos II de Inglaterra quien anime el espectáculo construyendo nuevos hipódromos y después Jaime II y Guillermo III de Inglaterra lo respaldarán, cuando importen caballos del Medio Oriente y el norte de África. Eso va a ocurrir en el año 1780 cuando se instaure la carrera que se ha mantenido como la más célebre del mundo, el Derby.
El purasangre inglés, comúnmente conocido como «el caballo de carreras», es fruto de un cruce genético perfectamente documentado. Esto es asombroso saberlo e imaginarlo, y este cruce ocurre entre el año 1689 y las primeras décadas del siglo XVIII en Inglaterra. Las carreras de caballos se popularizaron en el Reino Unido a finales del siglo XII y entonces se tenía información sobre la particular velocidad de los caballos árabes. De allí que los ingleses querían mejorar el desempeño de sus caballos e importaron tres árabes turcos y estos caballos sirvieron a sus yeguadas.
Y a partir de la llegada de estos animales se documentaron sus cruces, sus crías, y se publicó el studbook. Este es un libro que le daba seguimiento al árbol genealógico descendente a partir de los tres sementales árabes turcos, que por supuesto engendraron ejemplares extraordinarios. ¿Cuáles son estos tres ejemplares? Nos vamos a referir a Darley, que era árabe.
Ese caballo llegó a Inglaterra alrededor del año 1700; el otro se llamaba Byerly y era turco, y llega a Inglaterra alrededor del año 1689. El otro se llamaba Godolphin, que era árabe, y llega a Inglaterra en el año 1730, entre los cerca de 100 caballos árabes que arribaron en 1680-1770 aproximadamente. Estos fueron los tres primeros de los que van a descender muchos otros caballos purasangre y van a llegar otros que se irán cruzando e irán mejorando la raza. Los nombres de estos tres caballos se corresponden con el apellido de sus propietarios: Darley, Byerly y Godolphin.
¿Cuándo comenzó el hipismo en Venezuela? Esta es una pregunta que debemos responder: todo parece indicar que eso ocurrió con la llegada de la Legión Británica en 1818, cuando se organizaron las primeras carreras de caballos, inspiradas en las que tenían lugar en Inglaterra. Hay un aviso que recogió Gustavo Flamerich en su libro y reproduce este aviso, que fue publicado en la ciudad a orillas del Orinoco en 1820, en Angostura. Y buena parte de la Legión Británica estaba de vuelta después de las victorias en Nueva Granada, pero eso ya es después de 1819, por supuesto.
Esta fue la primera carrera de caballos que hubo en Venezuela, pues pareciera que sí, pero yo no me atrevo a asegurarlo salvo prueba en contrario. Las primeras carreras de caballo fueron estas que organizaron los ingleses en Guayana a su llegada y a su regreso de la expedición neogranadina. Lo que sí está bastante bien documentado es el hipódromo del Callao, que fue el primero que tuvo Venezuela. Y se debió a la iniciativa de un emprendedor de la época, el corso Antonio Liccioni, don Antonio Liccioni, que había nacido en el pueblo de Pino, en la isla de Córcega, en 1817 y había emigrado a los llanos de Casanare, en Colombia.
Estando allí dedicado a la cría de ganado conoció en sus correrías a Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco, quienes se refugiaron en territorio colombiano después de la derrota en la Batalla de Coplé, estamos hablando de 1860. Ese primer hipódromo será el que construye Antonio Liccioni, que a su vez fue el que tuvo la concesión de las minas de oro del Yurwari hacia finales del siglo XIX. El segundo hipódromo que hubo en Venezuela es el de Sabana Grande y fue precedido en el año 1882 por una pista recta de 400 metros, unas condiciones muy rústicas que realmente no pueden haber sido tenidas como una pista o un óvalo. De modo que el óvalo de Sabana Grande, consolidado de 1.250 metros, se inaugura en 1896 cuando está gobernando Joaquín Crespo.
Este segundo hipódromo de Sabana Grande es obra de una nueva asociación civil que se ha creado en ese momento para tal fin y esa asociación civil existe en Venezuela, se llama el Jockey Club de Venezuela. La temporada de 1898 da una idea del desarrollo que había experimentado el hipismo en nuestro país, ya que se anuncian carreras con 40 caballos criollos y 26 purasangres. Y un monto de premios cercano a los 40.000 bolívares, de los cuales 10 mil bolívares son aportados por el general Crespo. No hay duda que Crespo fue un benefactor importante del hipismo en la Venezuela de entonces.
Luego sabemos que el 23 de mayo de 1899 sale el general Cipriano Castro desde Cúcuta, al frente de la Revolución Liberal Restauradora, y entra triunfante a Caracas el 22 de octubre de ese mismo año. Y la afición hípica quedó en vilo. De hecho, la situación del Jockey Club de Venezuela para el año 1900 era muy crítica, y Cipriano Castro ofrece ayuda, la otorga y se convocan carreras para abril del año 1900. Pero la asistencia de público fue muy exigua y el hipódromo de Sabana Grande, que estaba en terrenos alquilados a la familia Casanova, dejó de prestar servicios.
Ese era un terreno que el Jockey Club alquilaba, pero la familia Casanova lo requirió para otros destinos. De modo que fue entonces cuando Gustavo Zanabria, que era gobernador del Distrito Federal del gobierno de Cipriano Castro, anima a la Junta Directiva del Jockey Club para que compren los terrenos de los hermanos García Primo en la nueva urbanización El Paraíso. Entonces se pagan 22.000 bolívares por las 10 hectáreas, y estos fondos han sido reunidos entre los aficionados, los integrantes del Jockey Club de Venezuela. Cuando esto se logra y se compra el terreno, el gobernador de Caracas Gustavo Zanabria ordena el traslado de la tribuna inglesa que estaba en Sabana Grande a los nuevos terrenos del hipódromo del Paraíso y va a comenzar otra etapa de la historia del hipismo en Venezuela.
En ese hipódromo del Paraíso vamos a advertir claramente tres etapas. Esta primera va desde 1908 a 1914, una segunda que va de 1921 a 1928 y una tercera que va de 1932-1959, año en que se inaugura el hipódromo de La Rinconada y cierra sus puertas el Hipódromo del Paraíso. En la próxima parte del programa seguiremos con esta historia del hipismo en Venezuela, ya regresamos.
En aquel hipódromo del Paraíso, que está recién inaugurado, vamos a tener la primera carrera y en el nuevo hipódromo la ganó Ursus, un caballo de Eduardo Montován. La segunda carrera la ganó Blue Flog, también un caballo de Eduardo Montován, y en la tercera venció Cuentas Claras, que era del Sindicato San Bernardino, presumiblemente de los Follmer. La cuarta carrera la gana Cuentas Claras otra vez y la quinta la ganó Franklin, del Stud Venezuela. En esta primera etapa del hipódromo, que va desde 1908 a 1914, hemos podido advertir que los mejores ejemplares fueron Pasodoble, Tacarigua III, Fiel y Carabinero.
También se hace evidente que el principal propietario de caballos en esta primera etapa fue el general Gómez y de su cuadra formaban parte criollos y purasangres, destacándose la criolla Tacarigua Tercera. En todo caso en 1914 cerró sus puertas hasta nuevo aviso porque el general Gómez así lo quiso y mandó a cerrar el hipódromo, y le pareció que había que abrirlo siete años después, en 1921. Las razones son difíciles de entender. Esa segunda etapa del clásico Presidente de la República, de la temporada 1921-1922, lo disputaron cerradamente el entonces famoso Benzolio y el no menos célebre San Gabriel.
En esta segunda etapa se destacaron, además de los ejemplares antes señalados, Guacaipuro, Trueno Sordo, Maracay Tercero, Tokorón, Brown Prince, Diamante 19 y La Encantada. Y en la lista de los jinetes que encabezaron las estadísticas estos años están Ángel Cordero, Medardo Gutiérrez, Juan Parra, Aranguis y Cruz. Y de estos años los hípicos señalan que Cordero y Parra fueron unos fenómenos, y aunque no figuró encabezando las listas también fue un fenómeno Luis Monasterios, considerado entonces un excelente jinete, al igual que Domingo Ramos, Manuel Jiménez, Ramón Sánchez Dumayn, el popular Guarema y Rafael Quiroga.
Y entre los propietarios se destacaron, además de la familia Gómez, Celestino Martínez, Eloy Pérez, Fernando Talavera, Manuel Vicente Lander Gallegos, los hermanos Mancera y Nicolás de las Casas. Y la tercera etapa del Hipódromo del Paraíso, que va de 1932 a 1959, pues se amplió la longitud de la pista y desde los 1.100 metros que tenía pasó a 1.450 metros. Y en 1933 se le añadieron 150 metros más y llevaron la pista hasta los 1.600 metros. Vamos a advertir en la temporada 1935-1936 un incremento de los premios, pues se suman a los premios anteriores el del Ministerio de Salubridad y Agricultura y Cría, el del Ejército y el de los propietarios.
Y fue Caldereta, del Sindicato de los Huracanes, la que mayor cantidad de carreras ganó en las temporadas. En esta temporada ya se contaba con varios jinetes extranjeros; por ejemplo, Quiroga y Amador Varela eran del Perú. Herbert Bouillie era francés, Julián Cadores y Ashley eran de Trinidad, Ramón Sánchez Duméy era puertorriqueño. Y los venezolanos que descollaban eran Juan Parra, Luis Monasterios, Medardo Gutiérrez, Pedro Emilio Llumar y Manuel Jiménez.
Y una vez muerto el general Gómez en Maracay el 17 de diciembre de 1935, pues la suerte del hipismo en Venezuela va a cambiar naturalmente porque había muerto su principal benefactor. Sin embargo, no desaparece la actividad hípica durante los gobiernos de Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita y será a partir de 1939 cuando las temporadas comenzaron a ser anuales. Se abandonó la fórmula anterior de temporada que iniciaba en un año y terminaba en el siguiente. En la temporada de 1940 los clásicos los van a ganar Shirley Templer, Abileña, Catushka, El Mago, Placer y Alajuela, y esta yegua, esta última, fue la que se adjudicó la mayor cantidad de carreras.
Entre los preparadores venezolanos destacaban José Murillo, Germán Stelling, Luis Monasterios y entre los extranjeros Chipriani, Archival, Ibuli. Y en la temporada de 1941 se consagró un ídolo de la fanaticada hípica, el famosísimo Grano de Oro, que ganó 15 carreras y fue seguido en las estadísticas por Alegría, Contrapunto, Taparito y Resón Gong. El número de clásicos y copas va a crecer ostensiblemente: llegaron a correrse 10 durante el año 1940. La hípica iba en ascenso.
Luego tenemos que en la temporada 43 y 44 la lista de entrenadores con mayor cantidad de carreras ganadas la encabezó José Murillo, seguido de Rafael Quiroga y Blas Concepción. Y la lista de jinetes la encabeza R. F. Mendes, seguido por Ernesto Ustaris y Domingo Rosario. La del año siguiente la encabeza el entrenador Antonio Algarve, seguido por Enrique Lander, Juana Binadé, y la de jinetes la preside Pedro Emilio Llumar, seguido de R. F. Mendes y González Ramírez. La del año siguiente la gana el entrenador Alfredo Pelufo, seguido por Luis Monasterios y Manuel Fonseca, y los jinetes la presidió Eubilla Loos, seguidos por Pedro Emilio Llumar, Laffit Pincay.
La temporada del año 48 trajo la consagración de una leyenda del hipismo, el caballo Hippocrite, hijo de Hiperión en Friarsville, y este caballo, la propiedad que va a ser un personaje de la hípica durante muchos años, me refiero a Federico del Amadriz y Pastor. Hippocrite encabezó la lista desde ese año, seguido de Charm, Tobruk, Caimán, Copete, Dirceo y Aedo, y ganó el clásico Simón Bolívar y batió récords en distancias de 1.600, 1.700 y 1.800 metros. Entonces a Hippocrite lo montaba Cristian Rebolledo. Sin lugar a dudas, Hippocrite fue un ídolo popular, quizás el primero que alcanzó tales niveles de devoción por parte de la fanaticada.
En ese año las estadísticas de los entrenadores las presiden Rafael Quiroga, seguido de Carlos Muñoz, Manuel Suárez, y la de los jinetes Laffit Pincay, seguido por Luis Valencia y Carlos Cruz. Y en la tercera y última etapa del hipódromo nacional del Paraíso, que era como se llamaba, se destacan un conjunto de cracks que hemos ido señalando en el recuerdo del recuento de estas temporadas. No voy a repetirlos, salvo los siguientes: Hippocrite es el crack de la temporada 47 a la 49, Caimán en el 48 y hasta el 50, Highlander en las temporadas del 51 y 52, e Íntegro en las temporadas del 51 y hasta el 54.
Ya para estos años se puede hacer un recuento de los principales haras con los que contaba la hípica nacional. Nos referimos al haras La Rinconada en Miranda, de Enrique Lander; el haras Matarredonda en Carabobo, de los hermanos Gómez; el haras La Sierra en Carabobo, de los hermanos París; el haras Shangri-La en Miranda, de Manuel Aspúrua; el haras Kodatsi en Aragua, de Leopoldo Manrique Terrero; y el haras Cocotivo en Aragua, de Nicolás de las Casas. El haras Bolivia, en el Zulia, de Rafael Barbosa; el haras El Ávila, en el Distrito Federal, de Federico del Amadriz y Pastor; el haras El Socorro en Lara, de Ambrosio Oropesa; el haras La Vira-Vira en Lara, de Óscar Tamayo Suárez.
El haras Las Carmelitas en Aragua, de Juvenal Utrera; el haras Las Cuamas en Miranda, de Franco Caterra; el haras Murillo en Miranda, de José Murillo; el haras Porvenir en el Zulia, de los hermanos Pineda Brillez; el haras Rancho Pérez en el Distrito Federal, de Juan Pablo Pérez; el haras San Pablo en Aragua, de Harry Gantón Tovar; y el haras Santa Clara en Miranda, de José Eduardo Mendoza, Mira Lejos, que era su apodo. El haras Santa Rosa en Lara, de los hermanos Herrera Subillaga; Parra y Guerra Uyaga en Carora; el Haras Falcón Miranda de Roque Yoris; y el Haras Cazupito en Aragua, de José Joaquín González o Rondona. Estos son algunos de los haras, sin duda los más importantes, pero había otros y estas últimas temporadas del Hipódromo del Paraíso son los años de varios ejemplares excepcionales. Me refiero a Íntegro, Reintegro, Devons Hill, Sonding, Senegal, El Chama, Viviani, Arendajo, Lanzarina y Petares.
Y en relación con los entrenadores, Antonio Hacial encabezó las listas del año 53, 56 y 59, y el ya entonces descollante Milar Ciadi las del año 54, 57 y 58, mientras Antonio Muñoz se alzó con la temporada del año 55. Las listas de jinetes las encabezaron Raúl Bustamante, Juan Eduardo Cruz, Carlos Cruz y ya aparece el nombre legendario de Gustavo Ávila. En la próxima parte del programa seguimos con nuestra historia del hipismo en Venezuela. Ya regresamos.
Bueno, y veamos ahora la nueva etapa del hipismo venezolano, que comienza con los trabajos para la construcción del hipódromo La Rinconada. Esos trabajos comienzan en 1955 y culminan en 1958, durante las dictaduras de Pérez Jiménez, y terminan en el gobierno de Wolfgang Larrazábal. La pista es de 1.800 metros, inicialmente iba a ser de 1.600, pero una vez inaugurada se adelantó inmediatamente la ampliación. El hipódromo consta de tres tribunas de cinco pisos donde caben 12.500 personas sentadas y cuenta con todos los equipos y comodidades para las apuestas y la transmisión de las carreras.
Y en la afición hípica venezolana, que venía creciendo sostenidamente desde los tiempos finales del Paraíso, pues hay un nuevo impulso con el majestuoso hipódromo de La Rinconada. Y otro hito en esta historia va a ocurrir el primero de mayo de 1971, cuando se corre el histórico Derby de Kentucky, ante 100.000 espectadores, y lo gana un caballo por el que los apostadores no daban absolutamente nada y se impone contra todo pronóstico. Ese caballo se llamaba Cañonero Segundo y nació en Kentucky, fue comprado por un venezolano en 1.200 dólares. Ese venezolano se lo trae a Caracas y lo subasta y es adquirido por Pedro Baptista; en Venezuela lo va a entrenar Juan Arias y lo va a montar Gustavo Ávila.
Y la estrategia que siguió Ávila en primera carrera de la triple corona norteamericana le dio resultado, ¿cuál fue su estrategia? Se mantiene al final del pelotón, se abre los últimos metros, pasando a encabezar la carrera con holgada ventaja. Nadie daba crédito a lo que estaba viendo, ni siquiera su propietario, que ni siquiera había viajado a ver la carrera y estaba en Caracas completamente despreocupado. Cuando lo llamaron por teléfono para decirle que su caballo había ganado el Derby de Kentucky creyó que alguien le estaba mamando gallo y cuando supo que era verdad se bañó en lágrimas al borde de un colapso emocional. Fue una gigantesca alegría para los venezolanos y el propietario del caballo más.
Luego viene la segunda prueba de la triple corona en el Preakness Stakes y tiene lugar el 15 de mayo del año 71, en el hipódromo de Pimlico en Baltimore. Y esta vez las apuestas estaban a favor de Cañonero II y los apostadores ganaron. Y viajó a presenciar la carrera un contingente importante de venezolanos, quienes veían cómo el caballo adoptivo de su país se convertía en la estrella del hipismo norteamericano. Ganó la carrera y se colocaba a un paso de la triple corona.
Faltaba ganar en Belmont Stakes, cerca de Nueva York, cosa que lamentablemente no ocurrió. Llegó de cuarto, fue una gran tristeza. Sin embargo, Cañonero II ya era el doble coronado de los Estados Unidos en Norteamérica y el hipismo venezolano alcanzaba una victoria que no ha podido repetir. Incluso más, la sorpresa fue tan grande que en los Estados Unidos también se le tiene como una de las grandes hazañas del hipismo de todos los tiempos.
Veamos ahora la lista de entrenadores y jinetes entre el año 71 y el año 84 y allí vamos a tener un punto de inflexión en el año 77, pero vamos a verlas. La lista del año 71 la encabeza el entrenador Manuel Aspuro Azosa y Ángel Francisco Parra. La de jinetes, la del 72, Domingo Noveramora y el mismo Parra; la del 73, Milar Ciadi y Gustavo Ávila; la de 74, Raúl Payares y Ángel Francisco Parra. Los mismos ganan en el año 75; en el año 76 la encabezan Eduardo Aspergo Azosa y Parra de nuevo. Todas las listas de jinetes entre 1977 y 1984 las encabeza el fenómeno Juan Vicente Tobar.
Mientras, las de entrenadores las presiden Ciadi, Payares, Agustín Bezara y Manuel Medina. Y de acuerdo con las estadísticas de José Rafael Bol, periodista hípico muy importante de su tiempo, hasta 1984 el mayor número de carreras ganadas por un entrenador lo ostentaba Milar Ciadi con 2.759 y el mayor número de carreras ganadas por un jinete la encabezaba Balsamino Moreira, con 2.009, estamos hablando hasta el año 84. Y los 10 años siguientes del 85 al 95 pues se hace evidente la consagración de un fenómeno de la hípica venezolana que es Juan Vicente Tobar, quien encabezó todas hasta el momento del retiro en 1992.
También se observa la consagración de Daniel Pérez, quien gana en 1986, 88 y 89. Luego se ve la estrella ascendente de Carlos Morales y después aparece Antonio Sano con la Pizarra Ganadora en el año 94-95. Y en materia de haras, la primacía de Los Aguacates es notable porque ganan el 85, 87, 88, 89, 90, 91 y 93. El Haras Tamanaco gana del 92, 94 y 95.
En estos años aparece la figura de otro entrenador importante que es Julio Ayala Coronívi. Y en años ya más recientes ha habido nuevos récords de pista en La Rinconada. El año 89, en 2.200 metros, ganó Ángel Francisco Parra, que impuso un récord conduciendo a Monte Rojo. Y el 2004 fue especial en el rompimiento de los récords de pista: cambiaron los récords de 1.200, 1.300, 1.400, 1.600 y 1.900, imponiéndose Hacia Latina, Rebelios, Huigús, Juldi, Tutmosis y Tabello, respectivamente.
Y si actualizamos la lista actualizada vamos a observar que al día de hoy el jinete que ostenta mayor cantidad de récords de pista en La Rinconada es Emisael Jaramillo, que tiene cinco récords de pista en las distancias de 800, 1.200, 1.400, 2.100 y 2.400. Le sigue Carlos Pérez con tres récords de pistas en las distancias de 900 y 1.000 metros. Y entre los entrenadores Daniel Pérez repite en dos distancias, 2.600 y 2.800 metros.
Y los primeros años del siglo XXI fueron los de la consagración de Antonio Sano, a quien apodaban el SAR del Hipódromo de Valencia, que en 2008 desplazó a Milar Ciadi superándolo al alcanzar 3.152 carreras ganadas. Y en el año 2009 se muda Antonio Sano a los Estados Unidos y allá comienza a cosechar triunfos. Pero si Sano ha sido el gran entrenador de estos tiempos, no cabe la menor duda que Emisael Jaramillo ha sido un gran jinete, del mejor jinete. Incluso Emisael Jaramillo supera las cifras alcanzadas por Juan Vicente Tobar y se coloca a una distancia que va a ser muy difícil de superar en los jinetes del futuro.
En años recientes, además, se consolidaron los hipódromos nacionales de Santa Rita y Valencia y se ve con simpatía el esfuerzo privado, el Hipódromo de Ciudad Bolívar, ¡el Rancho Alegre! Ahora puede hablarse con propiedad de un sistema hípico nacional porque ya no es solo el hipódromo La Rinconada, el óvalo donde se da la hora. Y esto habla de un crecimiento de las fuerzas de las regiones, en particular de Maracaibo y Valencia, que son las dos ciudades más grandes del país después de Caracas. No sé por cuánto tiempo más, porque Caracas, aunque parezca mentira, no crece con la misma tasa de crecimiento que Maracaibo y Valencia y es previsible que dentro de algunos años estas dos ciudades sean mayores que Caracas.
Y también habla todo esto de la vieja afición guayanesa por las carreras de caballos. No olvidemos, el primer hipódromo que hubo en Venezuela fue el del Callao. De modo que ese hipódromo de Ciudad Bolívar, el Rancho Alegre, pues forma parte de una dilatada tradición guayanesa como es el hipismo y estos son los hechos que sucintamente hemos relatado en relación con la historia del hipismo en Venezuela, forzosamente un resumen de una historia muy larga pero en otra oportunidad ya hicimos la historia del hipismo en Venezuela en este programa. De modo que en esta ocasión se imponía un resumen.
En la próxima y última parte del programa veremos el yudo, ya regresamos.
Yudo en Venezuela
En esta última parte del programa abordaremos el yudo, que fue creado por el maestro japonés Jigoro Kano en el año 1882. Esto entonces reunió tradiciones japonesas afines al combate cuerpo a cuerpo y las ensambló en una sola, con la denominación yudo, que significa camino hacia la flexibilidad. Y recordemos que en el yudo desembocan dos vertientes, la deportiva y la de las artes marciales. Y será en 1964 cuando se incorpore como uno de los deportes olímpicos.
Para que eso tuviera lugar, el yudo inició un viaje desde Japón, sus universidades donde se practicaba, hasta el mundo occidental. Muy pronto va a hallar gran receptividad y un creciente y veloz respaldo. En el caso venezolano, los primeros centros para su enseñanza datan de los primeros años en la década de los años 50. En particular, el club de yudo de la Universidad Central de Venezuela se forma en 1957, cuando ya la Central estaba en su sede actual, y en ese mismo año se crea la Federación Venezolana de Yudo.
A partir de entonces, la participación de Venezuela en eventos internacionales ha sido constante. Todo indica que el primer judoca en Venezuela fue Seigiro Yasagua Iguay, quien además fue un comerciante muy conocido y tuvo participación en el primer club de yudo, ese club se llamaba Unión Venezuela. Fue fundado en el año 52. Va a ser entonces Jorge Lugo quien represente al país en las Olimpíadas de Tokio en el año 64 y al año siguiente la delegación fue al Campeonato Mundial de Yudo, en Río de Janeiro, y fueron Lugo y Miguel Sorrentino.
En el año 73 Venezuela asiste al Campeonato Mundial en Lozano con una selección ya entonces entrenada por Masatoshi Sato, un maestro japonés que fue importante para el desarrollo de este deporte en el país. Y en el año 75 ocurrió el primer logro internacional cuando Manuel Luna gana el bronce en los Panamericanos de México. Y al año siguiente, la selección femenina integrada por Kareli Aguilar y Sio Mara Orozco gana medallas en el Campeonato Suramericano celebrado en Ecuador. Luego, en 1983, en los Panamericanos de Caracas, Venezuela alcanza medalla de oro cuando Alinson Henry se alza con ella.
Y el logro más alto llegó en 1984 cuando, en Austria, en el tercer Campeonato Mundial, Natacha Hernández, nacida en el año 1966, se titula campeona mundial. Natacha Hernández venía de ser 10 veces campeona nacional y había sido campeona en juegos bolivarianos, suramericanos y panamericanos, o sea que había hecho toda la escalera ascendente hasta que ganó el Campeonato Mundial. Y ningún otro judoca venezolano se ha titulado campeón mundial salvo Natacha Hernández. Luego, en la década de los años 90 del siglo XX, Willis García y Marielena Villapol tienen actuaciones destacadas en los Estados Unidos.
Y en años recientes se destaca la figura de Elvismar Rodríguez, quien ha ascendido a altísimos niveles en el yudo internacional, al punto de que para el año 2017 se ubica en primer lugar del ranking mundial del peso 70 kilogramos gracias a las medallas acumuladas en Panamericanos y en las contiendas de Bilici y Antalya. A su vez, la Selección Nacional del Yudo ha tenido actuaciones destacadas. Está integrada por Elvismar Rodríguez, Sergio Matei, Ricardo Valderrama, Noel Peña, Héctor Alvarado, Karen León y Henriquelis Barrios. Y el yudo no solo se practica en la Universidad Central de Venezuela, sino que forma parte del deporte que animan otros centros de estudios de educación superior.
En otras universidades se practicó el yudo en todo el territorio nacional, al igual que en los clubes donde se practica regularmente. Después de casi setenta años de yudo en Venezuela, pues se ha popularizado notablemente desde aquella introducción en la década de los años cincuenta cuando se forma el club de yudo de la Universidad Central de Venezuela en el año 57. Más aún, hay varios estados de la república donde se practica el yudo de manera persistente. En particular tenemos que señalar que se practica recurrentemente en el estado Bolívar y en el estado Zulia, además de Caracas en la zona metropolitana, y también en algunas regiones del estado Carabobo, de modo que este es el yudo, un deporte que nació en Japón.
Y se extendió por todo el mundo, hasta aquí nuestro programa de hoy. En el próximo, en nuestro octavo programa, comenzaremos en orden alfabético con el karate; seguiremos con la lucha olímpica y seguiremos con el montañismo. Hoy terminamos con el yudo, hemos visto a lo largo del programa tanto el hipismo como el yudo. Ha sido un gusto hablar para ustedes, soy Rafael Arráiz Lucca, esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, en la dirección técnica Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarice@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarice. Ha sido un gusto como siempre hablar para ustedes. ¡Suscríbete!