Arquitectos Venezolanos. Lutowski, Meneses, Urdaneta y Hurtado Manrique. Cap 1
Alberto Lutowski (1809-1871) Olegario Meneses (1810-1860) Luciano Urdaneta (1825-1899) Juan Hurtado Manrique (1837-1896)
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca narra Hispanoamérica, Iglesia católica, hasta llegar a los arquitectos contemporáneos y la arquitectura en Venezuela, como se sabe, es una disciplina recientemente ofrecida por los centros de educación superior venezolanos, ya que la primera Facultad de Arquitectura y Urbanismo, que fue la Universidad Central de Venezuela, se creó apenas en 1941. De modo que estamos hablando de una profesión reciente. Eso nos lleva a señalar que los arquitectos del siglo XIX en su totalidad eran ingenieros con sensibilidad arquitectónica que diseñaron, pero no tenían una formación profesional de arquitectos, como sí los que vinieron después. Y también los arquitectos en la primera parte del siglo XX venezolano —como pueden ser Villanueva, Euguali y Zinán, Sanabria— muchos no estudiaron arquitectura en Venezuela porque no se podía.
No existían esos estudios, de modo que se formaron fuera y regresaron a su país para desarrollar su obra arquitectónica. Veremos entonces cómo estos ingenieros, devenidos en arquitectos, construyeron a lo largo del siglo XIX buena parte de las obras públicas de la época. Vamos a comenzar con el más antiguo, que es Alberto Lutowski. Nació en Polonia, en la provincia de Randon, en 1809, y falleció en Ciudad Bolívar en 1871.
De modo que es un hombre que vive 62 años. Y llega a Venezuela en 1841, cuando apenas tiene 32 años. Era ingeniero. Comienza en la Escuela Politécnica de Varsovia, pero al estallar la Revolución allá en 1830 detiene sus estudios y se va a Alemania, y luego a Francia, y termina o continúa sus estudios e ingeniería en la École Central de SACT, admitido en París, graduándose en 1833.
Debo advertir que las referencias que he encontrado sobre Lutowski pertenecen al historiador de la arquitectura venezolana Lesek Savisa, un historiador extraordinario con muy buena documentación. Consagró buena parte de su vida, el profesor Savisa, a la historia y la arquitectura, de modo que me baso en sus investigaciones y vuelvo con Lutowski. En 1839 lo tenemos en Inglaterra; en 1841 abandona Gran Bretaña por la intención de irse a otro sitio y no sabemos por qué, no tenemos la más mínima idea de por qué escogió Venezuela. Quizás algún pariente valenciano que esté escuchando el programa pueda iluminarnos en relación con esto.
Porque Alberto Lutowski, ese polaco que había pasado por Alemania, por supuesto, por Polonia, por París y por Inglaterra, enfila su camino hacia Venezuela y llega aquí en 1841. Es algo que no sabemos, pero apenas llega propone en el periódico El Venezolano la creación de unos estudios de ingeniería e insiste en los aspectos pragmáticos de la profesión y en la adaptación de nuevas tecnologías al medio venezolano. El principio de Lutowski fue, por supuesto, duro como es el principio de cualquier inmigrante, pero de pronto Agustín Codazzi, legendario coronel de ingenieros italianos a quien los venezolanos tanto le debemos desde el punto de vista geográfico, entre otras tareas desempeñadas por Codazzi, lo recomienda. Entonces le contratan a Lutowski para el estudio en la construcción de la carretera Valencia-Puerto Cabello.
Esa es una carretera iniciada en 1845 y concluida en 1848. Está gobernando Carlos Soublette y es el segundo camino carretero en el país, porque el primero es la carretera Caracas-La Guaira. Estamos en 1845-48, no hay automóviles; son carreteras para bestias de carga que jalan coches y transportan personas o víveres o cualquier tipo de objeto. Bueno, con la llegada de Lutowski también comienzan a emplearse nuevas técnicas en la construcción porque él trae esa tecnología, ese conocimiento tanto de Polonia como de Alemania, como de París y como de Inglaterra.
Luego consigue que le entreguen el proyecto arquitectónico del Mercado de Valencia, que tiene 4.000 metros cuadrados de superficie y para ese entonces fue el proyecto arquitectónico más grande del país. Ya después vienen los tiempos de Guzmán Blanco, donde los proyectos arquitectónicos son más grandes, pero para el momento en que Lutowski está trabajando en el mercado de Valencia, en la década entre 1850 y 1860, se trata del proyecto arquitectónico más grande que se había acometido entre nosotros. También proyecta el acueducto de la ciudad de Valencia, pero no logra que ese acueducto se construya; hay un problema con las fuentes de agua que impide y hace inviable la construcción del acueducto. Luego lo tenemos como ingeniero jefe en la provincia de Caracas y supervisa los trabajos de reconstrucción de la carretera del Sur, es la carretera que va a los valles del Tuy, a Cúa y a Ocumare.
También supervisa la reconstrucción de la carretera de Occidente, la que va a Los Teques y La Victoria. Y la carretera del Este, la que va desde Caracas hacia Guarenas-Guatire, y también propone correcciones para la carretera Caracas-La Guaira. Esa carretera Caracas-La Guaira requería permanentemente mejorías, trabajos, porque toda la topografía de la carretera Caracas-La Guaira era muy exigente, muy irregular, con muchos barrancos. De modo que siempre fue una exigencia y en 1850 vamos a tener a Lutowski registrando una patente.
Dice la patente textualmente: "Cañerías y conductos asfálticos, turbinas, máquinas de pilar café, tambores de trapiche sin alma y huecos, y ruedas de corona de madera de dentadura de hierro colado". Aquí empieza la faceta de inventor de Lutowski, que fue muy importante también, porque en 1852, dos años después, inventa un horno para fundir hierro con la utilización de leña como combustible. Y luego inventa, esto es muy interesante y yo no estoy seguro de que mis amigos en la Academia Venezolana de Gastronomía lo sepan, una línea de máquinas para producir arepas en forma industrial. Bueno, era un hombre renacentista múltiple.
Lo vamos a tener luego en el concurso para el mercado principal de Caracas. Él presenta un proyecto en 1853, pero el proyecto no se realiza. Y en La Guaira lo encontramos proyectando la Plaza del Tamarindo, los depósitos de mercancía cercanos al Hatoan, un resguardo marítimo. Y también vamos a verlo en Caracas, construyendo la alameda y el parque entre el Cuartel San Carlos y la Iglesia de la Trinidad.
Recordemos que esta iglesia es la que luego, en tiempos de Guzmán Blanco, va a convertirse en el Panteón Nacional. Pero ese espacio que está allí entre el Cuartel San Carlos y la Iglesia de la Trinidad, Lutowski le hizo un paseo. También en Caracas lo vamos a ir reconstruyendo las cúpulas del Teatro Caracas. Y en la faceta de inventor, en 1854, lo vamos a tener trabajando sobre una máquina pirodinámica, es decir, un motor que utilizaría la expansión del aire bajo la influencia de calor en lugar del vapor de agua.
En su faceta de arquitecto lo tenemos proyectando dos iglesias: la de Nuestra Señora del Rosario en Antímano y la de San José en Puerto Cabello. La primera, la Nuestra Señora del Rosario en Antímano, comienza a construirse en 1857 muy lentamente hasta que Guzmán Blanco llega al poder en 1870 y, como Guzmán establece Antímano como su lugar de vacaciones veraniegas, acelera la conclusión de la iglesia que ha diseñado Lutowski. Y la de Puerto Cabello fue construida en un local que antes estuvo ocupada por un cuartel de milicias y no se terminará del todo ese proyecto. En todo caso, ambas iglesias, la de San José en Puerto Cabello y Nuestra Señora del Rosario en Antímano, tienen una singularidad y es que están construidas en piedra; eso no se usaba en Venezuela.
Y Lutowski introduce la piedra para la construcción de las iglesias. Lo vamos también a encontrar trabajando en la represa de Kaujarao, que constituye el acueducto de Coro. Pero estas otras obras de Lutowski las continuaremos viendo en la próxima parte del programa. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa veníamos hablando de Alberto Lutowski y comentábamos que trabajó en la represa de Kaujarao, que constituía el acueducto de Coro. Esta obra, que oficialmente estuvo a cargo de Luciano Urdaneta, con la colaboración de Lutowski, fue considerada como la obra más ambiciosa de la ingeniería venezolana del siglo XIX. De modo que allí participó él también. En estos años trabajaba en un proyecto de ferrocarril de montaña, porque él consideraba que las condiciones topográficas que existían entre Caracas y La Guaira no favorecían los ferrocarriles corrientes.
Y él se empeña en inventarse una especie de monorriel con la cual podrían superarse las curvas y finalmente no se construyó, por supuesto. Sin embargo, este proyecto lo presenta ante el Colegio de Ingenieros en 1861, que había sido recientemente fundado, y entonces recibe un comentario muy, muy elogioso del ingeniero Juan José Aguerrevere. Los Aguerrevere son una dinastía de ingenieros en Venezuela de muchísimos años. Estamos hablando de un Aguerrevere presidente del Colegio de Ingenieros en 1861 y, hasta hace poco, otro Aguerrevere era presidente de Electricidad de Caracas, que es una dinastía como ha habido pocas.
Una dinastía familiar de ingenieros que se ha extendido por casi dos siglos en Venezuela. Finalmente ese proyecto no se realizó, como sabemos. En esos años en que Lutowski va a estar en Venezuela, va a viajar a Europa en dos oportunidades, en 1863 y en 1867, con el objeto de registrar en la oficina de patentes de París su invento del monorriel y el motor de aire caliente. Y los últimos años de su vida nos van a pasar trabajando en obras públicas de Ciudad Bolívar, donde lamentablemente contrae la malaria, la fiebre amarilla, y por eso va a morir allá en Ciudad Bolívar a los 62 años, este polaco que tanto hizo por Venezuela en su faceta de ingeniero y de protoarquitecto, vamos a llamarlo de esa manera.
Veamos ahora nuestro segundo ingeniero devenido en arquitecto. Me refiero a Olegario Meneses, un hombre que vive 50 años y no tenemos certeza de que nació en Barcelona, estado Anzoátegui; sí sabemos que nació en 1810, o ese es el cálculo aproximado, y sí se sabe que falleció en el estado Trujillo, en 1860. Era ingeniero y pedagogo, y fue huérfano de padres en años de su juventud. Entonces allí es cuando ingresa en 1831 a la Academia de Matemáticas de Caracas, la legendaria academia fundada por Juan Manuel Cajigal donde se estudiaba ingeniería en Venezuela.
Ese era el lugar; la Universidad Central de Venezuela para entonces no ofrecía esos estudios y se estudiaba en la Academia de Matemáticas. La instrucción allí que se recibía era de ingeniero y de militar. Y Olegario Meneses se gradúa en primera promoción de la academia en 1837, y fue muy buen alumno; de inmediato asume las obligaciones del profesor en la misma academia. Incluso va a reemplazar a Cajigal como director de la Academia entre 1841 y 1845.
Ahora veamos su faceta propiamente de arquitecto; esa faceta se va a iniciar en 1839 cuando proyecta la parte sur del Palacio de las Academias, en forma de un patio abierto de un lado con arcadas clásicas dispuestas en dos pisos y una amplia escalera hacia la calle. Recordemos que hoy en día la vieja Universidad Central de Venezuela es el Palacio de las Academias, el palacio que alberga a todas las academias nacionales, a las siete academias nacionales. Y luego vamos a tener a Meneses entre 1840 y 1841 diseñando el Palacio de Gobierno de Maracaibo y ahí utiliza también el esquema, el motivo de las arcadas. Esta obra tarda mucho tiempo en terminarse: se termina en 1868, veintiocho años construyéndose el Palacio de Gobierno de Maracaibo.
También trabaja la reconstrucción de la catedral de Mérida, entonces había sido destruida por un terremoto; Mérida ha sido varias veces sacudida por terremotos muy severos. Y en esos mismos años, entre 1840 y 1841, diseña la cárcel de Caracas. Él es el que construye una cárcel con las modernas teorías penitenciarias. El proyecto inicial de Meneses sufre varias modificaciones y la obra queda interrumpida finalmente.
Lo vamos a tener también como dirigente de la Sociedad Liceo Venezolano, que publica una revista. Y en esos años también comienza a escribir sobre teoría de la arquitectura y apreciación crítica a las obras realizadas en Venezuela. También se interesa por la economía, y escribe un ensayo o un libro que se titula Ensayo sobre el Estudio de la Economía General; dirige otro, un semanario, El Promotor. Forma parte de la legendaria Sociedad Económica de Amigos del País; hay una actividad pedagógica importante en Olegario Meneses.
Llega a publicar un texto que se titula Tratado Elemental de Topografía según las últimas lecciones publicadas por Mr. Salnuev, arreglada al curso que se sigue en la Escuela Militar de Matemáticas. Bueno, también publica un libro sobre aritmética práctica, teneduría de libros y conocimientos generales de comercio; era un hombre que estaba atento a las circunstancias del tiempo. Y lo vamos a encontrar luego en 1851 viajando hacia el sur de Venezuela, hacia Guayana, y esa experiencia lo lleva a publicar un ensayo sobre los descubrimientos del oro, también la situación económica y social en la región del Yuruari. También aprovecha para presentar un informe sobre el curare, estudia la flora, la meteorología, la física; incluso construye barómetros e instrumentos geodésicos.
Y también es inventor como Lutowski: inventa el flotamotor, un aparato para registrar la presión de los líquidos. Bueno, y su trabajo continúa. Regresa de Guayana y advierte que los lugares de sepultura en Caracas, es decir los cementerios, están en muy mal estado debido a la epidemia de cólera, y entonces el gobierno le encomienda el proyecto del famosísimo cementerio de los Hijos de Dios que estaba al norte de la ciudad de Caracas, lo que se conoce como Sabana del Blanco. Hoy en día no existe el cementerio de los Hijos de Dios, pero fue extraordinariamente pintado por Nicolás Ferdinandov y fotografiado también cuando era un muchachito Alfredo Boulton.
El gran fotógrafo Alfredo Boulton, quienes quieran ver las fotos del cementerio de los Hijos de Dios recurran a la obra de Boulton; allí están, se consiguen. Bueno, ese cementerio lo diseñó Olegario Meneses; recordemos que estaba a hacer, este va a ser el gran cementerio de Caracas hasta que es sustituido por el Cementerio General del Sur, que lo ordena construir Antonio Guzmán Blanco. Pero eso un tiempo después, y en 1857 vamos a tener a Meneses de nuevo en Guayana y está ya con el propósito de estudiar el desarrollo de aquella región y ver qué nuevos poblados pueden fundarse. Lo acompaña un sobrino, Olegario José Meneses.
En esa época va a dibujar un mapa de la provincia de Guayana. Y también tiene participación en los hechos bélicos de su tiempo, participa como comandante de ingenieros. Recordemos que en la Academia de Matemáticas, donde se había formado, había estudiado ingeniería y artes militares y era leal al gobierno conservador, entonces participa en las acciones militares contra las tropas de Juan Crisóstomo Falcón y Ezequiel Zamora. De hecho, es nombrado jefe de Estado Mayor del general José María Rubín y es herido en la batalla de Santinés.
Olegario Meneses, en diciembre de 1859 lo hacen prisionero los federales, pero un descuido de sus captores se fuga y logra llegar hasta su familia que entonces vivía en Valencia. Y en 1860, esa vida trashumante de Olegario Meneses va hacia Trujillo y allá en el camino muere muy cerca de Trujillo. De una fiebre, lo que nos lleva a pensar que murió de malaria, de fiebre amarilla. Y en Caracas, cuando traen sus restos se le velan sus exequias en la logia masónica Esperanza, de la cual él fue miembro; Olegario Meneses fue masón, como muchos venezolanos de su tiempo.
Bueno, hasta aquí la vida y obra de este ingeniero devenido en arquitecto y la relación de sus obras. Ya regresamos. Bueno, ahora vamos a hablar de Luciano Urdaneta, un marabino nacido en 1825, en Maracaibo por supuesto, y falleció en Caracas en 1899, que vivió 74 años. Era hijo nada menos del general Rafael Urdaneta; Urdaneta se había casado con una bogotana, Dolores Vargas y París Ricaurte.
Un apellido muy, muy bogotano sobre todo, París Ricaurte y Vargas. Bueno, él era hijo de él; era ingeniero también, es egresado de la Academia de Matemáticas de Caracas, la legendaria dirigida por Juan Manuel Cajigal. Y Urdaneta se va a graduar en la tercera promoción de 1843. Es un muchachito que tiene 18 años y entonces viaja a Francia en esa fortuna y allí continúa sus estudios de ingeniería en la Escuela Central de Puentes y Calzadas, en París.
Ahí completa su formación y regresa a Venezuela; por un tiempo es profesor de la Academia de Matemáticas donde había estudiado. Su vida profesional se divide entre obras de ingeniería y otras de arquitectura, esto lo común en el siglo XIX, como venimos insistiendo. Junto con Lutowski es el constructor de la represa de Kaujarao, que fue construida entre 1863 y 1866 para poder abastecer de agua a Coro, esa zona tan seca. Y como dijimos antes cuando hablamos de Lutowski, se trató, según los entendidos, de la obra de ingeniería más grande, más importante del siglo XIX.
También se dedica Urdaneta al estudio para la construcción de algunas carreteras, puentes y, entre otros, un puente colgante de hierro que hubo sobre el río Guaire. Y su hermano Eleazar también es ingeniero y con él va a trazar el acueducto que trae agua desde el río Macarao hasta la colina del Calvario, el famoso acueducto Guzmán Blanco. Con ese acueducto se mejora radicalmente, se moderniza el sistema de abastecimiento de agua para Caracas. Y eso lo hace Urdaneta, los Urdaneta, porque su hermano también es Eleazar.
Y también se aprovecha para que en esa misma colina diseñe, cosa que él hace, el Paseo Independencia. Allí hubo una arborización y estanques y espejos de agua; todo eso va a ser inaugurado en 1873, tres años después de que Guzmán Blanco alcance el poder. Ahora, su obra de arquitectura más significativa, sin la menor duda, es el Palacio Federal Legislativo, que fue inaugurado en su primera parte en 1873 y en su segunda parte en 1877. El ala sur y el ala norte, y ese patio en el medio que tiene esa fuente, este es el escenario central de la vida política venezolana, fue construido por Luciano Urdaneta, el hijo de Rafael Urdaneta.
Y dice Savisa que es la primera obra neoclásica de gran envergadura que se realiza en Venezuela. Eso lo dice él en relación con la parte sur del palacio, es decir, donde están los hemiciclos, donde entonces era la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores cuando Venezuela tuvo un sistema bicameral durante toda su vida. Ojalá algún día volvamos al bicameralismo, que es un sistema bastante más democrático que el unicameralismo. Eso es harina de otro costal y el proyecto original también fue ampliado, ¿verdad?
Con base en el proyecto de Antonio Malausena, pero años después, años después. Incluso los obreros colocaron ellos una inscripción, una piedra esculpida donde dice... yo no sé si eso está allí. Decía que los obreros del Capitolio premian el arte y el ingenio y el talento dedicando esta losa al ingeniero Luciano Urdaneta, muy merecido. Y recordemos que el Palacio Federal Legislativo, en su parte norte, es donde está la famosa cúpula elíptica, o también conocido como el Salón Elíptico, y hay unas cariátides también; esto Savisa lo va a llamar eclecticismo neobarroco.
¿Qué más hace Urdaneta? Pues en 1875 lo tenemos proyectando los baños de mar de Macuto. Él lo proyecta y construye el gran ingeniero Jesús Muñoz Tébar, el fundador del MOP en 1874, el Ministerio de Obras Públicas, que durante cien años o más tuvo existencia hasta que en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez se modificó y se dividió en dos ministerios. El fundador de ese ministerio fue ese gran venezolano, Jesús Muñoz Tébar, y que en sus tareas ingenieriles construyó los baños de mar de Macuto.
Recordemos que Guzmán Blanco tenía para Venezuela algo parecido a Francia. En Macuto soñaba con tener una suerte de Biarritz, de balneario como era Biarritz en Francia para los parisinos, y bueno, él construye los baños de mar de Macuto. Y también en Caracas Luciano Urdaneta, por instrucciones de Guzmán Blanco, va a estudiar el desvío del cauce del río Guaire en el sector entre Puente Hierro y Anauco. Va a actuar también durante muchos años como consejero técnico del gobierno de Guzmán Blanco y luego pasan unos años de interrupción de sus tareas.
Yo creo que tiene que ver con la salida de Guzmán Blanco del poder, para regresar unos cuantos tiempos y unos cuantos años después. En 1890 es entonces cuando va a proyectar el edificio de la Biblioteca Nacional en Caracas, que no fue realizado. El que sí fue realizado es el Teatro Juárez de Barquisimeto, pero hay que señalar que el Teatro Juárez de Barquisimeto y el diseño original de Luciano Urdaneta sufrió unas modificaciones; el plan original y esas modificaciones las incluyó Luis Muñoz Tébar, un hijo de Jesús Muñoz Tébar, ingeniero. También vamos a tener a Luciano Urdaneta diseñando puentes y bóvedas de mampostería; esos son los puentes que permiten la extensión de Caracas hacia San José.
Recuerden que esa esplanada que hay allí para que la ciudad se extendiera, sus calles, su cuadrícula, su retícula urbana, se necesitaba construir unos puentes que permitieran que las calles continuaran. Eso pasó en las esquinas de Canónico, Pelota, Abanico y Romual. Esos puentes los va a construir Luciano Urdaneta, que aquí también está trabajando como arquitecto y urbanista porque gracias a eso la ciudad se extendió hacia el norte, hacia los límites del Ávila; por supuesto entonces no era Parque Nacional El Ávila. Como ustedes saben, el parque nacional El Ávila lo decretó el presidente Edgar Zanabria en diciembre de 1958.
En esa breve presidencia de Zanabria, de tres meses, donde no solo hizo esto que los caraqueños no tenemos cómo agradecérselo, sino que Zanabria también fue el que instituyó la autonomía universitaria y no había podido lograrse hasta 1958. Bueno, esta es la obra de Luciano Urdaneta, el hijo de Rafael Urdaneta y Dolores Vargas y París Ricaurte en Bogotá, el egresado de la Academia de Matemáticas de Caracas, Juan Manuel Cajigal. Veamos ahora nuestro cuarto ingeniero de este primer programa en la serie de arquitectos venezolanos. Me refiero, me voy a referir a Juan Hurtado Manrique, nació en Caracas en 1837 y falleció también en Caracas en 1896, hace 59 años; era hijo de Nepomuceno Hurtado.
Y dice Savisa que dice literalmente: después de completar sus estudios en la Universidad Central de Venezuela se dedica a realizar canalizaciones hidráulicas y a instalar ingenios de azúcar. Bien, es una expresión que no nos aclara de qué completó su estudio en la Universidad Central de Venezuela. Lo que sí nos queda claro, que no estudió, es el primero que no estudia, porque en Meneses y Urdaneta sí, Lutowski por supuesto no porque es polaco, pero es el primero que no estudia en la Academia de Matemáticas de Cajigal donde se formaban los militares e ingenieros. Habrá estudiado ingeniería en la Universidad Central de Venezuela, ya se habían abierto los estudios de ingeniería en la Universidad Central, pues es muy probable, pero Savisa no lo aclara.
Vamos a tener a Juan Hurtado Manrique como combatiente de la Guerra Federal entre 1859 y 1863; obtiene el grado de general. Dice que probablemente permanece algunos años en Europa antes de iniciar sus actividades como arquitecto al servicio de Antonio Guzmán Blanco a partir de 1870. Realmente es a partir de Guzmán Blanco y de 1870 que comienza la obra arquitectónica de Juan Hurtado Manrique, que la veremos en las últimas partes. Bueno, les decía en la parte anterior del programa que en esta veríamos la obra de Juan Hurtado Manrique.
Y lo vamos a tener entre 1873 y 1875 proyectando y construyendo la nueva fachada norte de la Universidad Central de Venezuela y también es el autor del Museo Nacional. Hay una historia con este Museo Nacional: por cierto, ambos, tanto la universidad como el Museo Nacional, son estilo neogótico. ¿Qué ocurrió con el Museo Nacional? Que en una ampliación de las carreteras y calles, mucho tiempo después, se seccionó, se dividió, y lo que quedó fue lo que ocupó durante muchos años la Corte Suprema de Justicia, hasta que se construyó la nueva sede de la Corte Suprema de Justicia, que es su sede actual. Eso fue entonces el Museo Nacional Venezolano, cuyo diseño arquitectónico fue de Juan Hurtado Manrique.
En 1883 ese museo fue ampliado porque allí ocurrió la extraordinaria exposición con motivo del centenario del nacimiento de Simón Bolívar en 1883, una apoteosis que coordinó, que decidió Antonio Guzmán Blanco; ustedes saben que el iniciador del culto a Bolívar es Guzmán Blanco. Y bueno, simplemente se amplió el museo para albergar esa gran exposición del centenario. En 1876 tenemos a Hurtado Manrique haciendo modificaciones al Palacio de Gobierno de entonces, que era la Casa Amarilla actual, la sede de la Cancillería. También lo tenemos de diseñador del Templo Masónico en una obra neobarroca; recordemos que Guzmán Blanco era masón y toma la decisión de construir el templo masónico que ahí está en pie, vale la pena visitarlo.
Y también va a iniciar en esos años el proyecto del templo de Santana y Santa Teresa, que también se llamó en una época San Felipe Neri, porque está ubicado en el lugar que ocupaba el oratorio colonial de San Felipe Neri. Pero hoy en día realmente esas iglesias se conocen como Santana y Santa Teresa. Y dice Savisa que esta es la más grande y mejor diseñada de las iglesias decimonónicas en Venezuela, distinguiéndose por sus dos fachadas neoclásicas y la volumetría acentuada con numerosas cúpulas. Interrumpida su construcción durante algunos años, Santa Teresa se inaugura definitivamente en 1881.
Bien... y luego vamos a tener a Hurtado Manrique entre 1880-1883 dirigiendo las construcciones de los puentes de las quebradas de Catuche y Carvata, fueron proyectados por él. Ese año del 83 diseña Santa Capilla, en pie, muy bella. Es una obra neogótica y el año siguiente, en el 84, proyecta la nueva fachada de la iglesia de Las Mercedes, allá en casa de Bello, al lado del Ministerio de Educación. Entre 1884 y 1885, pues la capilla del Calvario, y bueno durante varios años, pues estuvo a cargo del proyecto del mercado de San Jacinto; hoy en día es la Plaza El Venezolano, ese mercado lo construyó, lo diseñó.
Y hacia finales del siglo XIX va a trabajar con él como asistente el arquitecto Alejandro Chateño, y ambos en 1895, ya gobernaba Joaquín Crespo, en una de las pendientes de la colina del Calvario construyeron el Arco de la Federación que allí está. Y ya en otras partes distintas a Caracas va a ser el diseñador del Colegio Federal de Maracaibo, una modificación que hace al antiguo convento franciscano. También va a proyectar y construir la iglesia de Ortiz en estado Guárico. Y dice Savisa que su obra, juzgada en conjunto, presenta las características de un marcado eclecticismo al utilizar con gran habilidad el repertorio clásico o barroco neogótico y en general las formas relacionadas con la arquitectura francesa.
Esto es muy importante porque todo este período de Guzmán Blanco, toda la reforma urbana guzmanista, es fundamentalmente una reforma francesa inspirada por la arquitectura francesa, que era predominante en el mundo en aquella época y que además era un polo de atracción principal de Antonio Guzmán Blanco. Hubiera sido muy difícil que aquí se construyeran obras londinenses o italianas cuando Francia era como el polo central de atracción de Guzmán Blanco. Bien, vamos a tener a Hurtado Manrique en 1883 nombrado director de edificios y ornato de poblaciones. Luego fue también en dos oportunidades titular del Ministerio de Obras Públicas, ministro del MOP.
Al final de su vida trabaja como profesor de arquitectura en la Academia Nacional de Bellas Artes. Y bueno, trabajó en los últimos años con Alejandro Chateño, que va a ser un extraordinario arquitecto que veremos en programas posteriores. Bien, hasta aquí el programa de hoy donde hemos revisado la vida y obra de Alberto Lutowski, de Olegario Meneses, de Luciano Urdaneta y de Juan Hurtado Manrique, los arquitectos del siglo XIX. Buena parte de ellos, tanto Urdaneta como Hurtado Manrique, solo se entienden bajo la égida de la renovación urbana que adelantó en Caracas y en Venezuela Antonio Guzmán Blanco.
Bien, esto es Venezolanos, ha sido un gusto hablar para ustedes. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Giancarlo Caravaggio. Y a mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arrais. Hasta nuestro próximo encuentro cuando continuaremos con el capítulo 2 de la serie de grandes arquitectos venezolanos.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org