Serie Economía Venezolana: Una Visión Histórica. Cap 2.

Serie Economía Venezolana. Cap 2.

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Rafael Arráiz Lucca. En vivo en www.mundourr.com, debes buscar la pestaña de radio en vivo, bajar y darle clic en Unión Radio 90.3. Recuerda que nos puede seguir en arroba mundourweb, en arroba Radio Escuela UR y en arroba Rafael Arráiz en Twitter. Mi número de productor nacional independiente es 30.720.

Bien, entonces en este segundo capítulo de la historia económica venezolana, o la economía venezolana: una visión histórica, como hemos llamado a esta serie, vamos a recordar que en el programa anterior aludimos a que en el libro Bases cuantitativas de la economía venezolana del profesor Asdrúbal Baptista se señalaba el crecimiento del PIB en el área de agricultura, ganadería y otras actividades entre 1834 y 1848. De modo que la conjunción del capital modesto de los extranjeros, que dicho sea de paso se quedaron para siempre en Venezuela, y los caficultores locales dio un excelente resultado.

Naturalmente el país venía de 12 años en guerra y lo que tenía por delante era crecimiento con las políticas económicas correctas, como de hecho ocurrió, como bien lo demuestran las cifras del profesor Baptista. Recordemos también que para mediados del siglo XIX, los capitales excedentarios que se habían formado en la Europa industrializada, es decir Gran Bretaña, Alemania y Francia, avistaron posibilidades en América Latina.

Venezuela no fue la excepción, en particular cuando comenzó a gobernar Antonio Guzmán Blanco en 1870. La primera línea férrea en funcionamiento del país fue construida por los ingleses, que a su vez detentaban la explotación de las minas de cobre de Aroa, aquellas minas que habían pertenecido en tiempos coloniales y una buena parte de los tiempos republicanos a la familia Bolívar. Esta fue la línea Aroa-Tucacas, que se inaugura en 1877.

Le siguió el ferrocarril Caracas-La Guaira, inaugurado en 1883, construido a expensas de los ingleses y con su tecnología. Se inaugura en 1883 porque Guzmán Blanco tenía la intención expresa de celebrar el centenario del nacimiento de Simón Bolívar con la mayor pompa. ¿Y qué mayor acontecimiento que un ferrocarril que iba a unir a Caracas y La Guaira?

Luego los ingleses construyeron el ferrocarril central de Venezuela, me refiero a ese que iba de Caracas a Petare y los Valles del Tuy. Ese ferrocarril se inaugura en 1886 y el ferrocarril Valencia-Puerto Cabello también lo hicieron los ingleses y abre su servicio en 1888. Por su parte los alemanes construyeron el ferrocarril Caracas-Valencia que se va a inaugurar en 1894, y los franceses, el gran ferrocarril del Táchira que abre las puertas de sus vagones en 1895.

Los ferrocarriles alentaron la producción y las exportaciones de café a finales del siglo XIX, así como de otros rubros de menor calado exportador, como la caña de azúcar, el algodón, el cacao y el tabaco. Era evidente que sin los ferrocarriles el volumen que podía trasladarse de los centros de producción a los puertos desde donde navegaban hacia Europa era muy reducido, porque se transportaba en carretas por caminos muy accidentados. Ahora, con los ferrocarriles, ese volumen de producción podía también exportarse en similares magnitudes.

Y podemos advertir de nuevo un crecimiento del PIB en el área de agricultura, ganadería y otras actividades. Fíjense las cifras: en 1877 ese rubro estuvo en 92 millones de bolívares y en 1895 ya estaba en 143 millones de bolívares. Estas son las cifras del profesor Baptista.

Como vemos, todo el siglo XIX fue cafetalero, así como los primeros años del siglo XX hasta los hallazgos de grandes yacimientos de petróleo cuya explotación comenzará en 1914. Hasta entonces el principal rubro de exportación y motor de la economía venezolana era la producción de café. Luego empieza la era del llamado oro negro, que va a iniciarse en 1914.

Esto comienza con el informe Arnold en la mano que lo tiene el presidente de la Shell de entonces, el legendario Henry Deterding. Y con ese informe, Deterding decide explorar en Venezuela. Pero expliquemos brevemente qué fue el informe Arnold.

Ralph Arnold estuvo al frente de un equipo de 50 geólogos norteamericanos, recorrió todo el territorio y señaló los lugares donde podría haber petróleo. Esta tarea les tomó dos años, el barrido de oriente a occidente. Se entrega un primer informe y después otro, y Arnold no se equivocó; con base en ese informe es que Deterding decide: bueno, voy a arriesgar en Venezuela.

Y el 15 de abril de 1914 la Shell, una empresa británico-holandesa, dio con el pozo Zumaque 1 y se inicia la era petrolera venezolana. Luego, el 14 de diciembre de 1922, ocho años después, dan con el pozo Los Barrosos 2 y ya entonces Venezuela se coloca en los primeros lugares del mundo en cuanto a reservas probadas. Hay que recordar que cuando Los Barrosos 2 es perforado sale una columna de petróleo de muchos metros de altura, cien metros dicen los entendidos, eso revelaba que las magnitudes del yacimiento eran gigantescas.

Y colocó a Venezuela en el mapa como en aquel momento la mayor reserva de petróleo del mundo. Lo demás, después de este hallazgo de 1922, va a ser el desarrollo de una industria petrolera que trajo grandes beneficios y grandes dificultades para Venezuela, en partes iguales si se quiere, aunque los beneficios por supuesto fueron mucho mayores.

Comenzó entonces el éxodo del ámbito rural a la ciudad. Cuando comienza el siglo XX venezolano, cerca del 80% de los venezolanos vive en el campo y 20% vive en ciudades. Cuando terminó el siglo XX, el 86% de los venezolanos vivía en ciudad y el 14% vivía en el campo. De modo que se había producido un éxodo masivo a lo largo del siglo XX del campo a la ciudad en función de una economía petrolera.

Y muy pronto empezó a manifestarse una moneda nacional fortalecida por el ingreso en divisas que llevó muy pronto también a la expresión de la llamada enfermedad holandesa. Esto comprometió severamente cualquier posibilidad de exportación de otros productos distintos al petróleo, incluida la materia prima. Ya que la enfermedad holandesa, fundamentalmente, es cuando Venezuela tiene grandes ingresos de divisas y se fortalece el bolívar como su moneda nacional; sus costos de producción de productos exportables eran muy altos en comparación con los mismos productos en otros países.

En otras palabras, producir un tomate en Venezuela era bastante más caro que producir tomates en Colombia; la posibilidad de conseguir el mercado del tomate venezolano fuera de Venezuela era inexistente. De modo que ahí comienza a manifestarse lo que se conoce como la enfermedad holandesa. El origen de esta enfermedad estuvo en Holanda y señalan que fue vinculado con los tulipanes holandeses.

Además, la construcción de la industria petrolera se inicia en un país que está muy lejos de haberse industrializado. De tal modo que la incidencia a favor o en contra de este proceso es notable, dadas las magnitudes de la actividad petrolera venezolana. En la próxima parte del programa veremos otros aspectos vinculados con la producción petrolera propiamente, ya regresamos.

En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Julio César Pineda nos conecta al panorama internacional con noticias y sucesos que repercuten en Venezuela y el resto del mundo, Brújula Internacional, con Julio César Pineda, sábados 3 de la tarde, domingos 6 de la mañana.

Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Bien, les decía en la parte anterior del programa que en esta veríamos otros aspectos de la producción petrolera.

Por ejemplo, en 1943 la producción promedio fue de 491.463 barriles diarios. Apenas siete años después, en 1950, la producción fue de, escuchen bien, 1.497.988 barriles diarios. Es un crecimiento descomunal pasar de 491 mil a un millón 400.

Es un crecimiento en siete años de un millón de barriles y ocho años después, en 1958, la producción había subido a 2.604.840 barriles diarios. El pico más alto de la producción petrolera venezolana estuvo en el año 1970, cuando se llegó a 3.708 mil barriles diarios. Como vemos, estamos hablando de cifras mayores en un país despoblado.

El censo oficial de 1961 arroja la cifra de 7.523.999 habitantes y fíjense que en el censo de 1950, apenas 11 años antes, la cifra era de 5 millones 34.838 habitantes. Estas son cifras del Instituto Nacional de Estadística de Venezuela, del INE. Yo no sé si se ve claramente lo que significa pasar en 11 años de 5 millones de habitantes a 7 millones 500 mil habitantes.

Es un crecimiento del 50% en apenas once años, es algo verdaderamente gigantesco. Por supuesto no se debe a que los venezolanos hayan decidido procrear de manera incontenible, sino a la llegada de grandes contingentes de extranjeros, particularmente de pueblos del sur de Italia, de Portugal, particularmente de la isla de Madeira, y de España. Y por supuesto de inmigrantes de toda Europa, pero los países principales fueron Portugal, España e Italia.

De modo que por eso es que en la década de los años 50 Venezuela tuvo entre los 10 ingresos per cápita más altos del mundo. Fíjense porque estamos hablando de 5 millones de personas, que era lo que había en 1950, con una producción petrolera que ya estaba en un millón 500.000 barriles diarios. Imagínense lo que es eso, eso son grandísimas proporciones.

Por eso Venezuela tuvo en esa década el ingreso per cápita uno de los más altos del mundo, entre los 10 más altos del mundo. Sin embargo, Venezuela todavía no era un país industrializado totalmente, pero tenía muy buenas posibilidades de lograrlo.

Esto comienza en septiembre de 1946 cuando la Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt crea la Corporación Venezolana de Fomento, CVF. El objeto era financiar al sector privado para que creara un parque industrial y unas indispensables fuentes de energía termoeléctrica en todo el país. Como sabemos perfectamente, sin electricidad no hay posibilidades de desarrollo industrial.

De modo que primero fue la gallina y después los huevos; en este caso era la creación de unas fuentes eléctricas que permitieran el desarrollo industrial. Por otra parte el economista argentino Raúl Prebisch diseñó para la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, un modelo de desarrollo denominado la ISI, es decir industrialización sustitutiva de importaciones.

Esto estaba fundamentado en una urgencia que tenía toda América Latina: la necesidad de industrializarse. La ISI preveía que desde el Estado se fijaran aranceles muy altos a los productos importados, de manera de favorecer la producción nacional impidiendo que compitiera con productos foráneos. A su vez el Estado financiaba la creación del parque industrial en el caso de que pudiera.

Venezuela podía como ningún otro país en América Latina gracias a qué: a la renta petrolera. Además se otorgaban exenciones tributarias; el Estado otorgaba exenciones tributarias por determinados lapsos y subsidios a los servicios cuando fuese posible. Este fue el modelo que imperó en toda América Latina con algunos matices hasta 1989-1990, cuando fue derogado este modelo por el decálogo de políticas públicas que se llamó Consenso de Washington.

Gracias a un trabajo de John Williamson, economista británico, que estableció, fijó, advirtió las 10 políticas económicas públicas que formaban parte del Consenso de Washington para el desarrollo de América Latina. De modo que el continente vivió bajo el modelo de desarrollo de la ISI entre 1946 en el caso venezolano, 1948-50 en el resto de los países, hasta 1989-1990 cuando ese modelo pasó al olvido.

La economía venezolana va a crecer enormemente entre 1946 y 1978, año en que comenzó a dar muestras de agotamiento el modelo, la economía protegida ya no hubo manera de salvar el escollo o la dificultad del crecimiento hacia afuera. Esa es la verdad. Mientras la economía cerrada tenía un mercado interno por suplir y copar funcionó muy bien, pero llegó un punto en el que todas las economías de la región eran similares. Y no pudo ninguna crecer hacia afuera, limitándose severamente a su ampliación.

En el caso venezolano está por estudiarse cómo incidió en la inversión privada la estatización del petróleo en 1976, ya que a partir de entonces la preeminencia del Estado sobre toda la actividad económica se hizo evidente y ostensible. El caso venezolano fue doblemente paradójico por causa del petróleo. Por una parte, la renta petrolera era una ventaja importante para contar con instituciones financistas, la CVF por ejemplo, o el Banco Industrial de Venezuela, por ejemplo también, pero por otra fortalecía de tal manera a las monedas locales que la posibilidad de exportar a precios competitivos era nula, salvo el petróleo.

Esto profundizó la dependencia del resto de la economía de la fuente petrolera y acentuó el carácter monoproductor de nuestra economía. Y una vez estatizado, se enfatizó todavía más, trayendo el conjunto de consecuencias económicas singulares que tiene una economía donde la fuente principal de la riqueza está en manos del Estado y no de la nación. Por ello, con mucha frecuencia hemos oído decir que Venezuela es un Estado rico y una nación pobre, quizás sea una exageración, pero hay algo de verdad en ello.

Y bien, entonces Venezuela se montó en la ola liberal de los años 90 cuando la caída del mundo soviético y el socialismo real le abrieron las puertas a la economía de mercado. Las economías latinoamericanas liberaron sus comercios y adoptaron en alguna medida los 10 puntos del Consenso de Washington fijados por el economista británico John Williamson. Comenzó entonces una nueva etapa de nuestra actividad económica después de 43 años bajo el paraguas de la ISI.

No fue fácil, se trataba para las industrias nacionales de competir con productos importados o simplemente ser comprados por empresas globales del ramo e integrar mecanismos en producción globalizadas. En la próxima parte del programa continuaremos viendo estos hechos posteriores a la era de la ISI que podemos ubicarla entre 1946 y 1989. A partir de esta fecha, el 89, se inicia un cambio del modelo de desarrollo económico en toda América Latina y en Venezuela también.

Bien, este cambio que se dio en el modelo de desarrollo económico de América Latina y Venezuela fue muy grande. De modo que las magnitudes de este cambio económico junto con los cambios políticos, que introdujo la Ley de Elección de Gobernadores y Alcaldes del año 1989, y la Ley de Descentralización Política y Administrativa en 1990 condujeron a un cataclismo político que estremeció al gobierno Carlos Andrés Pérez, su segundo gobierno, el que va de 1989 a 1993, y terminó por aventarlo del poder en 1993.

No obstante, el año anterior, en 1992, Venezuela experimentó un crecimiento económico del 10%, ese año fue el crecimiento económico más alto del mundo. Y se experimentó después de las medidas liberales de 1989, pero el costo político para el estatus quo fue muy alto como es evidente.

Bien, la industria petrolera venezolana fue estatizada en 1976, como dijimos antes, cuando todos los activos de las concesionarias pasaron a manos del Estado en cabeza de la empresa holding creada para tal fin, PDVSA. Los primeros siete años de PDVSA fueron de enorme éxito. Esa empresa presidida por el general Rafael Alfonso Ravard, que venía con un enorme prestigio de presidir y crear varias empresas venezolanas del Estado: Cadafe, la CVG, Edelca, Sidor, Alcasa, Bauxilum.

Un gerente público de primer orden a quien se le confió la fundación y la creación de PDVSA. La empresa era manejada por él con criterios gerenciales modernos, siendo una compañía estatal. Y a mediados de los años 80 los precios internacionales del petróleo cayeron notablemente y comprometieron el desarrollo de PDVSA, ya que sus obligaciones tributarias con el Estado venezolano más sus propias operaciones no le dejaban márgenes para acometer las inversiones que garantizaran su mantenimiento y mucho menos su crecimiento.

Fue entonces cuando comenzó a vislumbrarse una apertura petrolera. Se inició en los años finales del segundo gobierno de Pérez, se inició entre 1992 y 1993 y se materializó durante el segundo gobierno de Rafael Caldera entre 1994 y 1999.

Esa apertura petrolera venezolana fue un proceso altamente exitoso que permitió el regreso de las empresas energéticas mundiales a trabajar en Venezuela. Tan exitoso fue que la producción petrolera nacional en 1998 estuvo, según la OPEP, la Organización de Países Exportadores del Petróleo, en 3.120 mil barriles diarios. En 1994, apenas cuatro años antes, la producción petrolera venezolana fue 2.370 mil barriles diarios, de modo que estamos hablando de un crecimiento de 800.000 barriles diarios en apenas cuatro años.

Esto supone un crecimiento enorme en apenas ese lapso de cuatro años gracias a qué: a las inversiones extranjeras, foráneas, con seguridad jurídica por supuesto. Y esta política petrolera fue paulatinamente desmontada por los gobiernos de Hugo Chávez, cerrando todo lo posible las inversiones foráneas o estableciéndoles unas condiciones muy poco atractivas. La caída en la producción comenzó a manifestarse en años recientes entre el año 2015 y 2020.

Cuando bajó a niveles de 1934, 380 mil barriles diarios se reportan en agosto del año 2020; sí se ha ido recuperando en este momento en que hablo, la producción del mes de abril del año 2022 puede ser 780.000 barriles diarios, pero apenas hace dos años había caído a 380 mil. Como vemos, la política petrolera de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro ha respondido a una concepción socialista de la economía.

Como han dicho ellos mismos muchísimas veces hasta el cansancio y como sabemos, este socialismo visto de esta manera restringe las áreas de trabajo del sector privado a unos nichos supervisados y fiscalizados desde el Estado. Esto se ha visto muchas veces en otros países y los resultados están a la vista, no necesitan mayores demostraciones. La caída del PIB venezolano en años recientes ha sido enorme.

Por ejemplo, en el año 2011 el PIB venezolano estaba formado por 334.476 millones de dólares; en el 2019 había caído a 62.917 millones de dólares. Venezuela experimentó durante varios años la hiperinflación más alta del mundo, hasta hace muy poco tiempo que finalmente llegó a ser controlada la hiperinflación por unas políticas económicas ortodoxas por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Como vemos, el panorama de la actividad económica venezolana en los últimos 20 años pues en materia de cifras no podemos decir que sea alentador.

Ha habido una caída estrepitosa y cuando hubo crecimiento entre el año 2004 y 2013, que lo hubo, se debió a la alza de los precios internacionales del petróleo y no se debió a que hubiese un incremento en la actividad productiva venezolana. Bueno, en ese entonces era imposible que lo tuviera porque el sector productivo nacional estaba siendo hostigado por parte del sector oficial que tenía una concepción de la economía distinta a la de la producción por parte de la empresa privada.

De modo que eso es lo que en líneas generales ha venido pasando en los últimos años, aunque hay que señalar que recientemente ha habido cambios notables en todas estas políticas económicas que venían desarrollando.

Los cambios podemos sintetizarlos en una dolarización de la economía, una desaparición de la escasez de productos a partir de no ser controlados los precios o fijados por el gobierno; la producción nacional se ha estimulado notablemente porque ya no produce a pérdida. Por otra parte se exoneraron de impuestos a los productos importados y se consiguen los productos que se quiera en el mercado venezolano. Por otra parte el precio de la gasolina dejó de ser subsidiado y pasó a tener un precio internacional, o si no internacional, un precio dolarizado.

Digámoslo así, en 50 centavos de dólar el litro de gasolina. Y recientemente hay señales por parte del gobierno de iniciar unas políticas de privatización a través de la Bolsa de Valores de Caracas, donde ha colocado en oferta hasta 10% las acciones de empresas del Estado, de modo que está en marcha un cambio en las políticas económicas en relación con lo que vengo señalando en esta brevísima historia y panorama de la economía venezolana.

Arriesguemos unas conclusiones y es evidente que desde tiempos coloniales la economía venezolana atendió a la preeminencia de un solo rubro de producción, junto con otros menores. Ese fue el caso del cacao, por ejemplo, en los siglos XVII y XVIII. Fue el caso del café en el siglo XIX, ha sido el caso del petróleo en el siglo XX y el siglo XXI.

Y también es evidente que durante los tres siglos coloniales y el primero de la República, es decir durante 400 años, la economía venezolana fue eminentemente agrícola y en alguna medida pecuaria. Va a ser en el siglo XX cuando el epicentro sea el petróleo, lo que articuló el paso de la Venezuela agraria a la urbana y de la Venezuela despoblada a la llegada de un contingente de inmigrantes que incidió favorablemente, notablemente, en el curso de nuestra economía entre los años 1936 y 1983. En la última parte del programa continuaremos anotando algunas conclusiones sobre esto que venimos refiriendo, ya regresamos.

Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arráiz. Somos Unión Radio Cultural.

La música académica universal es la protagonista en Preludio, un espacio dedicado a la difusión de la vida y obra de los genios creadores, directores de orquesta, cantantes, músicos y promotores de espectáculos más destacados de la escena internacional. Así tenemos que en 1778 nació Fernando Sor, compositor español fallecido en 1839. En 1950 nació el gran Peter Gabriel, cantante británico del grupo Génesis. Venezolanos.

Somos Unión Radio Cultural. Bien, como toda la totalidad de América Latina, Venezuela asumió la teoría de la dependencia. Una teoría que a finales de los años 40 estaba en boga, una teoría de la dependencia que intentaba explicar las causas del subdesarrollo económico de América Latina y por eso intentamos industrializarnos con el paradigma de la autarquía o del autoabastecimiento con base en ese modelo de desarrollo que fue la ISI.

La prédica keynesiana calaba el mundo posterior a las grandes depresiones del 1929 cuando el crack de la bolsa de Nueva York sumió al mundo occidental en una crisis económica de grandes proporciones. Y a partir de allí, con base en la prédica keynesiana, el Estado asumió tareas que antes sólo atendía el sector privado o simplemente nadie en lo peor de los casos. Y en el desarrollo de nuestros mercados internos con los precios regulados y subsidios de distinta naturaleza, nuestra economía creció hasta que en 1978 la inversión privada comenzó a decrecer.

Quizás abrumada por la presencia del Estado, que no solo había estatizado la industria petrolera, sino que entre 1973 y 1982 se benefició de una subida en los precios del petróleo inusitada para entonces. Recordemos que a partir de septiembre de 1973 y la coyuntura de la guerra del Yom Kippur, los precios del petróleo pasaron de 2.50 por barril; muy pronto llegaron a 10, 12 o 14 dólares por barril, e incluso en algún momento de 1980-1981 los precios llegaron a treinta y seis dólares por barril.

De modo que de ese boom petrolero va a beneficiarse Venezuela con todas las consecuencias que eso trae. Recordemos también que entre 1974 y 1983 se creó un conjunto de empresas públicas, esto lo señala muy claramente Fernando Coronil, en su libro El Estado Mágico. Y ese conjunto de empresas robusteció al Estado empresario que venía a competir con el sector privado en rubros que antes no trabajaba.

De tal modo que si bien la ISI contempló el desarrollo de un universo empresarial privado favorecido desde el Estado, ahora el Estado también participaba como actor gracias a los enormes ingresos petroleros recibidos por el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y la voluntad expresa del Estado de intervenir intensamente en muchas áreas de la economía. Es evidente que el talón de Aquiles de los países monoproductores es su dependencia a los precios internacionales del rubro dominante, el café en el siglo XIX, el petróleo en el siglo XX y XXI. Además, la impronta monoproductora dificulta la diversificación de la economía, una tarea pendiente y urgente en Venezuela desde la consolidación de la industria petrolera nacional.

Y como puede advertirse claramente, la actividad económica del sector privado en el país no ha tenido el viento a favor en las mismas medidas en que la renta petrolera le ha permitido al Estado articular todas las formas posibles de intervención en la economía. Desde las formas tenues de intervención, que supusieron la ISI, hasta las agudas formas de intervención del socialismo y el intervencionismo de Estado más reciente. El resultado es evidente: un sector privado debilitado, un sector público ineficiente a niveles desesperantes en la prestación de los servicios esenciales para el desarrollo.

Me refiero al agua y a la luz, a la telefonía y a la infraestructura, y esto trae muy pocas perspectivas de crecimiento. No obstante, en este panorama hay inversiones privadas puntuales y las posibilidades de recuperación económica para Venezuela son grandes, entre otras razones porque los yacimientos petroleros están allí; con un cambio de políticas pueden reactivarse hasta llegar a cotas muy grandes. Los expertos petroleros señalan que Venezuela, con una inversión sostenida durante cinco o seis años en la industria petrolera, pudiera llegar a producir con facilidad 6 millones de barriles diarios.

De modo que Venezuela potencialmente puede recuperar la senda del desarrollo económico si logra articular una política que atraiga a la inversión extranjera en el área de petróleo porque, insisto, el petróleo está allí. Lo que no hay son recursos para sacarlo, ¿no? Recordemos que Venezuela tiene las reservas petroleras probadas más grandes del mundo.

Esto no son conchas de ajo. En lo cultural, el hecho de ser Venezuela un país petrolero ha traído varias consecuencias. En el imaginario colectivo se tiene la percepción de que es un país rico y todo lo puede. Pero la verdad es que es un país que se ha empobrecido, sobre todo si consideramos que la riqueza está en la generación del valor, la generación de valor que logran los nacionales de un país y no en la detentación del Estado de la producción petrolera.

Ciertamente esto es así. Durante años se dijo que Venezuela era un Estado rico y una nación pobre. Ahora lo que ha venido ocurriendo es que el Estado también se ha empobrecido, dada la caída de producción petrolera hasta unos niveles que uno no imaginó: 384 mil barriles en 2020, y ha empezado a recuperarse; felizmente en el año 2022 está en 780 mil barriles diarios. Pero se necesita la palabra mágica, las palabras mágicas, que son seguridad jurídica para que regresen las empresas petroleras extranjeras con su capital y podamos, y Venezuela pueda, incrementar su producción petrolera de manera sostenida.

Pensar que Venezuela puede dejar de ser un Estado petrolero, una nación petrolera, es difícil porque allí están los yacimientos y mientras los yacimientos estén ahí el petróleo sea una fuente energética en el mundo, pues las posibilidades de recuperar la industria petrolera venezolana van a depender de la llegada del capital, de la apertura a inversiones extranjeras para poder recuperar la industria petrolera venezolana.

En el entretanto hemos visto cómo producciones nacionales comienzan a tener unas cotas de exportación interesantes en el caso de los camarones, el caso del ron, el caso del chocolate. Es que son algunos de los rubros en los que Venezuela en los últimos años la empresa privada ha conseguido exportar sus productos. Claro, estamos muy lejos de las cifras petroleras, pero no deja de entusiasmar ver cómo las fuerzas productivas de un país en condiciones favorables pueden comenzar a exportar generando divisas para los venezolanos y prosperidad económica.

De modo que este es el recorrido de estos dos primeros programas; en los próximos dos vamos a trabajar sobre la base de hitos, hitos principales en el desarrollo de la economía venezolana. En estos dos primeros programas hemos hecho un panorama general y los dos próximos que vienen veremos hitos, estudiaremos coyunturas, momentos, hitos donde la economía venezolana experimentó cambios que las condujeron al crecimiento económico o a las expectativas de tener un crecimiento económico importante en nuestra historia. Así lo veremos en el capítulo 3 y 4 que venimos desarrollando.

Y como siempre ha sido un placer disertar para ustedes, recordemos que este programa de Unión Radio Cultural es posible gracias al equipo conformado por Isabela y Turrisa, Inmaculada Sebastiano, Carlos Javier Virgüez, Juan Juárez, Fernando Camacho y Giancarlos Caravaggio. Y también puedes conseguir la transmisión en vivo en www.mundourr.com; debes buscar la pestaña de radio en vivo, bajar y darle clic en Unión Radio 90.3. También recuerda que nos puede seguir en arroba mundourweb, en arroba Radio Escuela UR y a mí en lo particular me consiguen en arroba Rafael Arráiz, en Twitter, y en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com. Hasta la semana que viene cuando continuaremos con esta serie de economía venezolana: una visión histórica.

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