La radio en Venezuela
19 de febrero de 2025

La radio en Venezuela. Programa especial

La radio en Venezuela. Programa especial

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Venezolanos ya está disponible en el canal de YouTube de Unión Radio Cultural. Bien, y hoy vamos a dedicarnos a la radio que el 13 de febrero, de acuerdo con una decisión de las Naciones Unidas por proposición de la UNESCO, se considera el Día Mundial de la Radio. Y para eso estoy con dos veteranos de la radio, Gustavo Trías y Enrique Hofmann. Bienvenidos ambos.

Gracias, doctor, aquí estamos. A ver qué hacemos. Bueno, estos son unos veteranos, yo apenas tengo 10 años haciendo radio. Yo creo que Gustavo Trías puede tener, ¿cuánto?, ¿como 60? Como 60, muy bien. ¿Cómo fueron esos comienzos...?

Sí... Yo empecé trabajando en Radio Rumbos porque yo era familiar del propietario y había para la época una programación, El Gallo Rumbos, que cantaba, un gallo que cantaba. Previamente se habían inscrito una serie enorme de oyentes y daban premios valiosos en esa época, un Buick y puros de oro, una media vajilla desde el mezzanine. Y yo, como se suponía, era imparcial por la familiaridad, pues yo escogí a los ganadores.

¿Enrique, tú tienes 60 años también? No, no, tengo mucho menos, gracias a Dios: 50. Mucho menos. Yo soy del año 73, o sea que 51 y algo...

¿Y comenzaste dónde? Mira, lo mío de la locución empezó por grabar audiovisuales, grabar comerciales antes de trabajar en radio. Después yo empecé a escribir unos programas sobre las historias de los instrumentos musicales precolombinos hace muchos años porque era el único puesto que había disponible. O sea, no porque yo quisiera esto: topógrafo era mi profesión, pero se suele levantar a las 3 y media de la mañana y agarrar un carro para ir a Tejerías todos los días o por lo menos tres días en la semana, aunque los pagaban muy bien.

Era algo que te intoxicaba mucho el cansancio y había un muchacho, pues, en ese momento de 19-20 años. Entonces, grabando audiovisuales y comerciales surge lo del Radio Nacional de Venezuela, el Canal Clásico, escribir esos programas y accidentalmente, un día el locutor que tenía que grabar el programa que yo escribía no llega a grabarlo. A mí me tocaba la responsabilidad como productor de estar en el momento de la grabación del programa y en la edición y montaje, ¿no? Entonces él, que era el coordinador del Canal Clásico, dice: "Pero tú eres locutor, pues, ¿no lo grabas tú?".

Yo digo: "Porque quiero que el señor que hace el programa no pierda el puesto", ¿no? Claro, porque decía: "Caramba, qué fácil sustituirlo". Ese señor era Rafael Guillermo Zamora, imagínate, un locutor chito. Un señor, una de esas grandes voces en la industria de la radio y además que algo le había pasado seguramente, lo que queríamos era cuidarlo y no perjudicarlo, así que todo el programa tenía que salir, entonces yo lo grabé.

Después de grabarlo, afortunadamente regresó. Yo lo seguí escribiendo y regresó a manos de Rafael Guillermo como locutor, pero parecía que alguien escuchó lo que yo hice y les pareció que no estaba mal. Entonces me ofrecieron grabar unos micros y arranqué grabando micros del Libertador. Muy bien.

Bueno, también recordemos algo que puede ser interesante para la audiencia. La primera radio que hubo en Venezuela se llamó Aire, en tiempos del general Gómez. Y con una modalidad muy extraña que la llevó a un fracaso inmediato. Duró al aire año y medio. La modalidad era que tú pagabas una suscripción.

Por supuesto, casi nadie pagó la suscripción de Aire y esa estación desapareció. No voy a decir que tienes recuerdo de eso, Gustavo, pero tienes referencias. Sí, sí, tengo referencia... Quizás Enrique sí tiene un recuerdo más claro, ¿no?

Yo recuerdo gente desde tanto tiempo. Yo tengo un amigo que fue gran locutor, José Sánchez, y a veces me da cosas para llamar a alguien porque ya se han muerto todos. Es terrible. Yo, por ejemplo, en estos días estaba haciendo un micro que sale por esta emisora sobre el rey del cuatro, Jacinto Pérez, y es tan interesante. Yo recuerdo con Radio Rumbos, Silencio, cuando yo estaba jovencito en Rumbos, en el acto de entregar los premios y tal, y había un señor de frac con cuatro y ese era Jacinto Pérez.

Yo me sentaba a escuchar las historias de Jacinto Pérez. Y eso es lejísimo, lejísimo, lejísimo en tiempo. Recuerdo a Amílcar Gómez, que cuando había una orquesta de Pedro J. Belisario tenía un programa diario en Radio Rumbos de cinco a cinco y media. Y yo me colaba ahí para ver el grupo tocando y todo eso, hago memoria y recuerdo mucha gente de esa época.

¿Tus referencias no son tan antiguas, Enrique? ¿Recuerdas la radio en los años 60 probablemente? No, pues la radio de los 60 lo recuerdo como oyente. Siempre fui una persona de escuchar radio, claro. Teníamos en ese momento nosotros AM y existía una frecuencia controlada por un decodificador que era la frecuencia que luego se convirtió muchos años después en la emisora que hoy en día se llama Planeta, pero en aquel momento una frecuencia codificada, la 105.3.

Pues ya existían muchas frecuencias de esas características que eran del ambiente musical. ¿Cómo es esto? Explícanos qué es una frecuencia codificada. Sí, es como un dispositivo y necesitas tener un decodificador para poder recibir esa señal en la casa. Entonces existían muchas frecuencias en el país, casi todos los estados... En Caracas por supuesto, en casi todos los lugares era la 105.3. Otra que existía creo que era una frecuencia fija que habían otorgado a la época de Pérez Jiménez, ¿no?

Que pasó, aunque esas frecuencias siempre fueron codificadas. Cuando despierta probablemente el interés de investigar qué es eso de una señal codificada y por qué nosotros no tenemos FM, entonces se le ocurre a alguien darle el permiso, Humberto Peñalosa, para montar la emisora Cultural de Caracas. Ese alguien fue Carlos Andrés Pérez, ¿no? Sí, es el primer gobierno. Correcto, sí.

Entonces deciden entregar la frecuencia y, lógicamente, eso despierta mucho a la gente pues: caramba, de FM. Ahí empiezan muchos a analizar que en AM se transmitía internamente entre estudios y plantas ya en FM, pero monoaural. Era un transmisor y receptor de FM, pero monoaural. Y ese caramba mucho dice: bueno, pero si en Estados Unidos ya hay estéreo y todo lo demás.

Bueno, sí, pero el estéreo todavía estaba, tú sabes, un poquito como quien dice en veremos a finales de los años 50 para la radio en Estados Unidos porque la mayoría de los receptores del lugar más importante, vamos a decir, además del hogar era el automóvil, que la mayoría de los receptores solo tenían la banda AM. En los años cincuenta, luego con nosotros tuvimos esa gran fortuna de que un día alguien dijo: sí, vamos a dar las frecuencias de FM. Gracias a Dios le pone el 88 mucho tiempo después, lo creo yo, fue en los años 80...

88, estaba gobernando Jaime Lusinchi, vámonos un poco más atrás y es la primera radio ya abierta, no por suscripción, que es la que funda el viejo Félix: Radio Caracas, que está vinculada con el Almacén Americano, que era la tienda de él. O sea, él tenía interés en tener una radio porque tenía interés en vender los aparatos de radio. De esa época hay una cosa curiosa.

El señor Nicolás Colmenares, que fue director de Radio Rumbos mucho tiempo, hacía mucha vida activa y después de Pérez Jiménez se produjeron, como todos sabemos o presumimos que todos sabemos, muchos golpes de Estado. Y había dos emisoras por su cobertura que eran Radio Rumbos y Radio Continente, eran, vamos a decir, las favoritas de los golpistas supuestamente. Entonces se hizo una estrategia: si tomaban la instalación de radio, había un disco que el operador sabía que lo ponía al aire; eso quería decir que estaba tomada por golpistas militares.

Ah, caramba. Afortunadamente eso nunca llegó a funcionar, pero estaba previsto esa manera: cuando el operador llegaba el golpe, él ponía esa canción, no recuerdo cuál era, y ya todo el mundo se alertaba de que estaba pasando algo anormal en esta estación de radio. Era una clave interna de los radiodifusores...

La Cámara de Radio siempre estuvo muy hermanada con la democracia y fue muy defensora de la democracia. Y me acuerdo que en las épocas de Rómulo se hizo un eslogan que decía: "Desde Caracas, Venezuela, transmite, por ejemplo, RCR 750 AM, Caracas, Venezuela, Cuna del Libertador y País Democrático de América". Ese era el eslogan que completaba, ¿no? Imagínate, bastante.

Y hay un momento importante también, que es la aparición de la radionovela. Yo entiendo que eso fue en las décadas de los años 50. Enrique. Mira, no lo viví, yo nací empezando los 50, entonces no lo viví. Tampoco fui fanático de escucharlo porque siempre le prefería un poco más a Led Zeppelin que las novelas.

Pero de todas maneras sí, porque tuve el trabajo en Radio Continente hace muchos años, siendo yo muchacho, en una radio juvenil que era propiedad de Radio Continente. Que también la parte de atrás se llamaba RMR Radio. Entonces, al trabajar ahí, todos los actores que hacían las novelas grababan en el estudio al lado. Entonces uno los conoció a todos de muchacho y tuve el gusto de conocer la oficina de montaje, doblaje, los estudios y efectos de sonido y todo lo demás. Todo lo viví y lo tuve cerca.

Y yo grabé muchos comerciales en Radio Rumbos porque siempre había algún cliente que se antojaba y quería grabar con un locutor que no pegara tanto grito. Entonces dijeron: "Bueno, ahí es". Entonces la gente de Rumbos, del mismo ingeniero Gullby en aquella época, decía: "O Serrano, o sea, nosotros aquí tenemos un amigo que viene de vez en cuando y toma café conmigo, el que se llama Fulano, ¿no?". De tal lo podemos contratar a él porque le hago el espacito.

Bueno, está la emblemática El derecho de nacer, esa fue muy importante. En este libro que estábamos comentando un poquito antes, doctor, el libro del ministro de Pérez Jiménez, él dice que a las seis de la tarde era verdad: usted iba a tomar un taxi a las seis de la tarde y le preguntaba "¿Tiene radio?" porque a esa hora era el capítulo siguiente de El derecho de nacer. Y entonces había tanta expectativa en saber qué pasaba y la gente buscaba los taxis, tuvieran radio para que lo oyeran.

Había una frase que se popularizó que era: "Don Rafael... ya don Rafael habló". ¿Qué significaba eso? Bueno, Don Rafael era el padre de las muchachas que había salido en estado y que ella dio a Luis, se la dio a mamá Dolores, que era la criada de la casa. Y Don Rafael es el papá de la muchacha, y él tenía ese secreto y antes de morir él quería hablar, quería contarlo. Entonces incluso Billo hizo una canción que se hizo famosa, Manolo Monterrey: "Ya don Rafael habló".

Entonces Manolo Monterrey, que era un artista, empezaba a decir: "¡Puy!". ¡Puié! Ya, ya, ya... Puede decirse acabar el capítulo y esto es para otro día, entonces hasta quedó "Don Rafael habló", pues dijo quién era el padre. Imagínate, entonces vamos a hacer una pausa y ya regresamos a esta conversa tan sabrosa sobre la radio en Venezuela. ¿Y el mundo?

En breve continúa, Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos.

Somos Unión Radio Cultural. Bueno, seguimos esta conversa con Gustavo Trías y Enrique Hofmann, dos veteranos de la radio. La radio, digamos, que cualquiera puede pensar que siempre estuvo estructurada temáticamente como está hoy en día y no fue así. Es decir, primero fueron las noticias, creo que entraron después, la música estuvo siempre, los deportes estuvieron siempre. ¿Cómo recuerdas tú eso, Enrique?

Lo que recuerdo yo de muchacho, como les decía hace un rato, es haber estado más inclinado por los espacios definitivamente musicales y por los deportivos. Me gustó mucho el boxeo de muchacho, pero sí me gustó mucho la pelota, que era lo que más se transmitía, porque bueno, por supuesto, boxeo y pelota. Porque me gustaba también el fútbol que lo jugábamos en el colegio, pero... El fútbol se transmitía poco. Muy poquitos.

Prácticamente, si te pones a ver, nuestros estadios tanto de béisbol como de pelota fueron construidos por gente que de eso no sabía, porque mucho menos de transmitir eventos en la televisión deportiva. Porque fíjate que había como 3 o 4 espacios únicamente para poner cámara y cuando ya internacionalmente se transmitía un juego de pelota con una docena de cámaras, ahí había espacio para poner tres. Todo lo demás era incómodo, había que meterlo adentro del público, adentro de las tribunas o en el center field, quitando mucho espacio de las gradas que no se podían vender porque estaban los espacios.

Aquella época muy grande de las cámaras, pero sí me entretenía mucho tanto escuchar eso como siempre recuerdo los juegos de pelota con Carlos Tovar Bracho, Néstor López y Deleumado León en una transmisión inolvidable desde las Grandes Ligas. Y con Carlos me tocó viajar mucho cuando empezó el circuito Unión Radio, que yo estaba aquí en ese momento. Me coincidía mucho con Tovar porque Tovar estaba transmitiendo para, en ese momento creo, de Radio Rumbos. Estaba transmitiendo los juegos de pelota, que era el Caracas en aquel momento, pero viajaba mucho dentro del país y nosotros también porque estábamos armando el circuito.

Armar un circuito era conseguir unos amigos que quisieran hacer una alianza estratégica y armar lo que después fue el Circuito Unión Radio, que nació como eso, como una alianza estratégica entre radiodifusores, pero principalmente para parecernos a lo que era la programación de éxito del 1990 en ese momento, que es una programación principalmente musical. Claro...

Bueno, planteaba esos temas, Gustavo, el deporte y las noticias. Yo quería decir una mención a Arquímedes Rivero que fue el que convenció al señor Serrano cuando él compró a Radio Rumbos porque, por cierto, en esa época tenía una frecuencia 2080, no ahora 670, y él le vendió la idea a Felipe de las telenovelas de la radionovela. Y él hizo los elencos y la emisora empezó a subir y a subir, fue un gran orgullo para ellos, para el propietario y para el productor, que llegaron a tener más novelas que la CMQ hubo en La Habana. Rumbos llegó a tener 28 novelas.

En El Vía Martín Valiente, la base sensacional y fantástica, serie de aventuras escritas para la radio por Armando Couto, protagonista Arquímedes Rivera. Hasta las ocho de la mañana y de la noche eran novela y tenía muy buena puntuación la situación, y esto significaba... Tamakún, el vengador errante, estaba allí. Tamakún estaba en Radio Continente y lo hacía Armando Palacio, que hablaba siempre con una voz así. El vengador errante de Tamakún.

Lo oí casi siempre. Que lo llamaban el DJ. ¿El DJ? Armando Palacio. Armando Palacio era el DJ, él introdujo el término disc-jockey, de hablar arriba de la música el espacio del intro en algunos casos de la canción o la forma como terminaba para echar algún cuento del tema, y la música en inglés. Eso comenzó en los años 60 o antes. Yo diría que debe ser un poquito antes porque Peter Botón le gustaba mucho la música en inglés y tenía la Radio Caracas Radio, ¿no? O sea que fue Peter...

Es probable, Peter, por cierto, cuando comenzó no era 750, la frecuencia era 960. Años después aquí se hizo una reagrupación de la frecuencia, fue que él tomó y le otorgaron la frecuencia 750. Hay que apuntar que en las emisoras AM es importante la frecuencia baja porque llega más lejos, porque te permite más potencia. Así que desde 550... Qué buena aclaratoria. Desde 550 hasta 950 podrías poner 100 kW. Claro. ¿Y cómo recibieron ustedes?

Yo era un niño pero recuerdo importante la aparición de Radiocapital. Hoy con Radiocapital, emisora que hizo Gustavo Larra, otra vez. Así es. Tú trabajaste allí. Osvaldo Llepé, ¿no? Más atrás, Osvaldo Lumute, Lumute. Varias figuras muy buenas. Radiocapital era la Voz de la Patria. ¿Cómo es eso? Era una emisora que se llamaba La Voz de la Patria, que el dueño era un cura. No recuerdo ahora el nombre, Bernardo Heredia no era... el padre Heredia, creo que es el padre Heredia.

Monseñor Pellín... Monseñor Pellín me ha comentado que él estuvo, que también fue el fundador de la emisora, y yo trabajé en La Voz de la Patria leyendo un noticiero. Me acuerdo que yo leía un noticiero con un locutor porque tenía mucha experiencia, que era Bolívar Gallo. Y él empezaba a hacer morisquetas y lo que hacía era reírme y reírme. Un día llamó al cura por teléfono para advertir que estaba en guardia, entonces me dijo: "Yo oigo la emisora y oigo a un locutor que se ríe mucho", que era yo.

Yo le dije: "Bueno, señor, ya estamos tomando cartas en el asunto, vamos a hablar con él, vamos a conversarlo". En esa época como que no pesaban mucho las entrevistas, ¿o sí? Mira, lo que pasa es que la radio era, cómo quien dice, muy variada. O sea, los estilos de la radio, probablemente mucha gente lo piensa así, era que cuando tú encendías una emisora ya sabías qué emisora era sin que te dijeran ni miraras el dial.

Claro. ¿Por qué? Porque tenían un formato, tenía un estilo, y unas voces que reconocías, y eran por grupos, eran por grupo. Es decir, algunas emisoras juveniles que tocaban música combinada entre inglés, español, francés e italiano, esas eran las que llamaban juveniles porque había muchas emisoras que ponían música en francés también. Yo lo recuerdo mucho en mi infancia, al italiano eso hoy en día no existe.

Bueno, quizás, profesor, porque hay una cosa aquí que es muy importante. La industria discográfica en aquella época tiene que pensar que venía cualquier festival de esto, por ejemplo San Remo, y se vendían en Venezuela entre 250 y 300 mil ejemplares del disco oficial de San Remo. Porque eso era un gran éxito, todo el mundo esperaba que ocurriera San Remo para que la compañía Velvet en aquellas épocas pudiera tener los derechos, editar el producto. Entonces había canciones en italiano. Inclusive, había DJs que trabajaban haciendo textos hasta en italiano.

Y locutores, por ejemplo un locutor muy famoso, muy respetado, muy apreciado por mí. Lamentablemente no pude trabajar con él porque murió prematuramente: Eduardo Morel, Eduardo Morell. La colonia portuguesa y la colonia italiana, él era un ídolo de ellos. Claro, entre esos italianos estaba Mina, la recuerdo yo, y Domenico Modugno, ya que Domenico contribuía con eso ya que Domenico Modugno fue el cantante del primer tema en otro idioma diferente al inglés que fue número uno en Billboard, Volare. Fue número 1 en el año 58 cuando la cartelera tenía 3 o 4 meses de inventada.

"Penso che un sogno cosi non ritorni mai piu, mi dipingevo le mani e la faccia di blu", Volare. Nos sacaba los discos originales, le esperabas hacerles versiones. ¿Cómo se llamaba el presidente Belverde? José Pagé, él buscaba Mirla y le hacía unos arreglos con la canción ganadora, pero ellos no ponían mucho en la otra que era de otro sello y así de ser un negocio muy bueno. Pero competía, competían en la radio: si hay alguna radio sin sonar o el original.

Yo tengo grabación, cuando quieras te lo doy para que le escuches de Morel, un buen programa como 40-50 minutos. Un fenómeno, un locutor excepcional y con gusto. Sí, yo lo recité, excelso, un hombre más preparado. ¿Y tú tienes el recuerdo de quién inventó la marimba en Radio Rumbos? No, cuando yo llegué existía, pero hay un cuento del cual soy protagonista.

Una vez me escribió un señor francés y me dice que él es dueño de una cadena de emisoras en Francia y que viene a pescar, pesca profunda por allí, por Carúpano, y ahí escuchaba una emisora que era el circuito Rumbos, que era Radio Carúpano, y a él le llamaba mucho la atención cosas que gente pensaba que era ordinario: la marimba. Y él decía que parecía maravillosa la marimba porque separaban un locutor del otro locutor.

Ese señor yo lo conocí, fuimos una buena relación. Él tenía 20 emisoras FM en un circuito en Francia y era socio del París Match. Un día, en el hotel de Mónaco, nos citamos ahí y él me trajo la revista que yo no quería saber, mira aquí está mi nombre, yo soy vicepresidente de París Match. Ahora no recuerdo su nombre, pero le llamaba mucho a él la atención lo que es la marimba.

En esa época, Enrique, las relaciones entre radio y las disqueras eran mucho más estrechas. Es decir, era prácticamente el mismo negocio. Las empresas discográficas tenían un departamento de promoción que se ocupaba para visitar las emisoras de radio y a los programadores, a algunos locutores que tenían libertad. Porque no eran muchos. La mayoría de las emisoras tenían un formato muy cerrado o muy estricto, había equipo de coordinación y producción que te entregaba una lista que era la que tú tenías que transmitir al aire.

Ya los discos estaban programados salvo raras excepciones, existiera un programa donde la gente llamaba por teléfono y se le amenazaba con complacerlo y se hacía lo posible, si se podía. Me acuerdo mucho ahora que dice Gustavo de la marimba porque a mí me ocurrió algo muy muchacho del accidente trabajando allá en las instalaciones de Radio Continente. Nosotros trabajábamos en esa época de locución de lunes a sábado, 4 horas. A mí me tocaba la guardia de 5 de la tarde a 9 de la noche en la emisora que estaba al lado del continente, como insiste aquí, a 10 metros.

Entonces los locutores generados en aquella época eran Pedro Miguel Suárez y Mingué. Yo estaba de guardia en el emisora al lado y ninguno de los dos llegaban y faltaban 3 minutos para arrancar el Radioreloj Continente. Entonces el coordinador de Radio Continente dice: "Mira, mijo, tú vas a tener los créditos, porque tienen que arrancar las cuñas", ¿no?, te imaginas. Entonces yo le digo: "Mira, pero no se maneja la marina". Tranquilo, yo lo manejo, está bien. Ahora el problema va a ser cuando yo diga: "Buenas tardes, Radioreloj Continente, las 4 y 59", van a llamar al dueño de la radio y decir quiten ese señor del aire porque eso no es Radio Continente.

Efectivamente, así pasó, pero por lo menos el noticiario salió al aire y no se perdieron. Y eso quiere decir, la payola era que las compañías disqueras le pasaban su dinerito a los que programaban y eso lo llamaron payolas cuando la compañía disquera influía pagándole a los musicalizadores para que pusieran su música. Algún agente decía que payola venía del inglés de pay y rockola, una contracción de pay y rockola. Bueno, otros tiempos, ¿no? Sí, señor.

Bueno, vamos a una pausa y regresamos a esta conversa tan sabrosa sobre la radio en Venezuela con Gustavo Trías y Enrique Hofmann. Ya regresamos. Bien, seguimos esta conversación. Hay un tema que yo como radioescucha desde niño, yo oigo radio desde que me acuerdo en el carro yendo para el colegio, regresando con mis padres, etcétera. Uno nota que en la radio hay eruditos, pero unos eruditos impresionantes, ¿no? Por ejemplo, Enrique Hofmann es un erudito de determinado tipo de música, Polo Trocónis también, Iván Locher lo era. Hay eruditos en las radios de periodistas deportivos que saben de determinado deporte algo inimaginable, la cantidad de información que manejan.

Esto no pasa de manera similar en la televisión, me parece a mí, porque en la radio hay como una mayor posibilidad de expandir ese conocimiento o de propagar ese conocimiento. ¿Es así, Gustavo? Yo lo que veo en radio ahora es que ha bajado mucho la calidad, sobre todo de una transmisión deportiva. Me decía una persona, que no quiero decir su nombre porque es innecesario, ahora hay muchos circuitos de béisbol y no hay con quién cubrir esas plazas, entonces prácticamente es un 20 y tú transmite aquí.

Y hay cosas que son verdaderamente oprobiosas en nivel de radio. La televisión se excusa porque usted ve la televisión, el video te llena parte de esa expectativa, pero en la historia del que está hablando. Muy conocedor de los deportes, sobre todo en béisbol, que es el que yo mejor manejo, hay gente que sabe muchísimo, no solamente de las historias, quienes fueron buenos peloteros y qué récord tuvieron, sino de las estrategias a jugarse, pero yo escucho a los analistas deportivos, narradores deportivos en este circuito de Unión Radio, por ejemplo.

¿Y saben barbaridades? Sabarse... ¿Cómo se llama Sabarse? Efraín. Lo que sabe Efraín Sabarse de béisbol y fútbol es algo, pero absurdo. Séptimo juego del final 94-95, la primera final Caracas-Magallanes. De modo que yo creo sí hay una generación importante que se ha formado y tiene la pasión por eso. Ricardo Gubón también lo escucho, tiene reflexiones deportivas muy valiosas.

Y lo mismo en el caso de la música, como se fue formando ese conocimiento, ¿entiendo? Aunque es difícil hablar de uno, pero Enrique, estás obligado a hacerlo... Fíjese lo que pase al siguiente: cuando me tocó empezar, los directores de radio eran probablemente mucho más estrictos que hoy en día. Entonces había unas normas, te iban a contratar y tenías que presentar una prueba, tenías que ser aceptado por el director, luego del jefe de programación o la gente de coordinación.

Él va a entrar en la guardia de tal hora a tal hora desde lunes a viernes... Entonces te daban un material básico que tú tenías tratar de ir memorizando y aprendiendo a manejarlo. Eran libros de información musical principalmente, porque no te olvides que en esa época incluso nosotros teníamos que transmitir jueves y viernes santo música clásica y hacer como disc-jockeys como si fuera música americana.

Había que hablar de la música clásica como si fuera música americana, de la tradicional, de Led Zeppelin o lo que sea. Yo no tenía tanto problema. Yo trabajé en el Canal Clásico de la Radio Nacional. Yo conservé las carpetas y un montón de cosas. Para mí Claude Debussy era Claude Debussy, para otros era Claude Debussy, pero para mí era fase de saberlo porque yo lo tuve desde un primer momento.

Pero probablemente lo difícil era llegarle a cuál era la formación del grupo en aquella época, porque no había internet. Entonces todo dependía de qué... de las casas discográficas que te mandaban información a través de su télex. Y si te hacías buen amigo, ese télex de la compañía PolyGram, Philips en Venezuela, el que fuera, hacía algún vínculo con el jefe de artistas y repertorios de Londres. Y ese señor te daba al nuevo guitarrista, Deep Purple desde hace 15 días, entonces a lo mejor tú tenías una primicia con relación al locutor que hizo la guardia anterior, no le había llegado la noticia de quién era él.

Todo eso lógicamente a veces también había que aprender a decir los nombres de los artistas, que por supuesto en otros idiomas las pronunciaciones son igual de difíciles porque tú le dices a un americano que tiene que decir Simón Bolívar y ya les va a resultar difícil decir Simón Bolíver, así como a nosotros nos va a resultar difícil decirla ahí en el Richie. Por ejemplo, ajá, pero había unas técnicas que te la daban de alguna manera, hoy en día buscas en Forvo o cualquiera de estas y te dan una precisión absoluta.

Claro, pero tú construyes una historia porque yo te oigo en las mañanas. Entonces tú dices esta canción la tocó por primera vez tal grupo, pero esa misma canción la había tocado el grupo anterior y existen libros, claro. Pero tú construyes eso. Tengo que escribirlo, yo no hago radio en vivo sin libreto, sino con libreta. Probablemente no toda la guardia completa, las dos horas; hay algunas cosas que depende a lo mejor de un disco, que depende si fue lanzado un día como hoy, entonces yo lo puedo prescribir y tenerlo listo el comentario para hacer un comentario mejor, un poco más largo.

Pero si es algo más que una canción de hoy en día, por ejemplo llegó esta semana, llegó al primer lugar en Australia tal canción, entonces trata de indagar un poquito del día anterior y a lo mejor improvisa un poquito al aire, pero tratando de mantener que te lo leíste ya, pues te conoce la historia. Pero eso es importantísimo, ese adorno precisamente. Es la producción, no es simplemente... No, eso no tiene sentido. Ponerlo nada más no tiene sentido...

La construcción que tú haces, la salsa... Hay que motivarlo porque si no tocar los discos es lo mismo de ser un disc-jockey y una miniteca, pues, que no habla sino que solamente pone muy bien las mezclas, pero en cambio el que tiene que hablar y poner del disco. En una época además teníamos que hacer dos cosas simultáneamente, o sea manejar la consola, en algún momento nos tocaba.

No siempre, no siempre, pero sí nos tocó. Y los noticieros, Gustavo... "Amigas y amigos, muy buenos días, 5:59 minutos, primera emisión de...". Los noticieros yo estuve muy cercano, sé cómo se manejaban los tiburones que eran el silencio en los periodistas. Eran independientes de escribir lo que quisieran, no había censura interna ni externa y había mucha versatilidad en los locutores.

Y pasaban cosas como ésta, ¿de pronto? Usted llamaba a Barcelona, estaba en Suate para indagar si saben de un avión que tuvo problemas y se estrelló, uno subió en Caracas: "Déjame ver qué averiguo", porque no había maneras de que lo tuvieran. Pero después se fue construyendo una red de corresponsales, las emisoras que transmiten en el interior sirven de corresponsal y se hizo una red de información muy buena.

Y se trabajaba simplemente con la UPI, también con la agencia española, la AP también. France Press daban muy buena información, sobre todo a nivel internacional. Y yo considero que la radio es importante para informar y para educar, muy importante. Por eso es que yo les decía, volviéndolo al béisbol, que el narrador de béisbol tiene que informar. Uno de repente pone el radio y están hablando, el score es importantísimo saberlo porque ese... qué inning está jugando, cuántos piches eran empezados a lanzar por un equipo, cuántos hits han dado, toda esa información.

Y uno ve, por ejemplo, en la televisión unos baches enormes, que yo creo que se cayó de su volumen porque hace falta producción. No es simplemente la voz bonita del narrador y alguien que produzca y haga una pausa para... Acabas de decir algo muy importante. La gente cree que la radio somos nosotros aquí hablando el micrófono, pero las radios son los que están detrás. Son los que manejan la consola, Fernando Camacho. La producción de la radio es realmente el gran soporte de los programas, pero no siempre fue así, Enrique.

Antes de que hubiese producción profesional descansaba más en el hablante. Sí, porque se lo decía cuando yo empecé a entregar un material y me dijeron: "Mira, tú empiezas el viernes a las cinco de la tarde. Estas son las canciones promocionales, estas son las recientes en una lista que tú tienes con la que tú tienes que ir armando". Ahí había cierta libertad, tenía que trabajar con lo que tenía a la mano, entregarle los cartuchos de la mano al operador que trabajaba al lado mío a un metro, consola mediante, entonces yo podía entregarles...

Mira, ahora viene una canción vieja, ahora viene otra canción reciente, después viene una canción nueva y después viene una versión instrumental. En fin, teníamos que ir jugando con eso, pero había una estructura que ya estaba hecha de parte de la programación de la radio, porque la radio no se podía salir de ese formato. Al encender el dial, tenías que saber lo que estabas escuchando. Antes que dijera "Usted está escuchando Radio Rumbos", tenía que saber qué era Rumbos, qué era Continente y qué era Mundial, el que fuera, o... por identidad musical.

Correcto, sí. Cuando mencionaron el caso de Radio Capital, definitivamente, en escuela como decía Gustavo inicialmente, la Voz de la Patria, y luego un grupo muy raro. Yo conozco el cuento porque yo trabajé allá. Un grupo muy extraño en Martínez del Boxe. ¿Ah, sí? El excelente narrador de noticias. No, no, tú dices Martínez Alcalá, pero Martínez del Boxes era uno de los accionistas al principio junto a la familia Baldeyuli y la familia Lebrón. Y la dirección de Osvaldo Llepés, que en ese momento estaba la hija del señor Lebrón, una hija del señor Lebrón estaba casada con Valdeo y es un hombre de radio, venía de Radio Caracas Radio.

Entonces toman aquello y levantan además con el apoyo del jefe en producción y gerente general que era Luis Muñoz Tévar. Hacen una radio que esa radio la gente de Espíritu Joven conoce a Radio Capital era porque la emisora llegó en un momento determinado a tener no solo una muy importante sintonía sino una gran facturación. Inclusive la época de las grandes novelas de la radio, Radio Capital, cuando lanza Renny en su radio. Renny a su radio consigue el único que bajó las novelas de la competencia... ¿Era el mediodía?

No, es la mañana, a las 8 de la mañana. Entonces arrancaba con Renny a las ocho de la mañana con apenas una hora y aquello definitivamente le sintonizaba una locura. Renny no era hacer muchos comerciales en la radio, no lo necesitaba, él tenía otros comerciales que hacía o otro recurso. Otros ingresos... Sí, ya tenía otros ingresos que no necesitaban eso, pero sí le dejaba a la radio una altísima sintonía y un interés muy grande a las agencias de publicidad ahí, a los productores y a las casas que manejaban la venta y distribución de comerciales que compraran en esa emisora porque ese emisor era importante.

Bueno, vamos a hacer una pausa, vamos a la última parte del programa. Acabas de nombrar un hombre importante en la radio como fue Renny Otolina, aunque venía de la televisión realmente, aunque sus inicios fueron en la radio también. Sí, mucha gente dice que él no era un hombre, vamos a decir, completamente de radio, pero terminó gustándole mucho. Sí, y antes de la televisión hizo radio. Él comenzó siendo un muchacho en los comerciales que yo lo oí. Yo no, ya les antele un producto por pelo cobrado en 12 minutos y yo lo escuchaba, la manera de decir cómo subía, una maravilla o una cosa maravillosa era. Bueno...

Ya regresamos con esta conversa sobre la radio en el mundo y en Venezuela. En breve continúa, Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.

Estamos conversando con Gustavo Trías y Enrique Hofmann, dos veteranos de la radio. Y vamos a hablar ahora de esa época en que no se podía grabar, todo pasaba en vivo en la radio, que eso para la gente de hoy en día resulta alucinante. Por imaginar un comercial cantado, el cantante tenía que ir seis u ocho veces a la radio a cantarlo. Las veces que el comercial estuviera pautando... Entonces, ¿qué pasaba? Yo llegué a conversar mucho con Cecilia Martínez, probablemente era primera locutora que nosotros tuvimos en Venezuela, una locutora cantante.

Y Cecilia decía siempre: "No, yo tenía que ir, creo que no sé si era de la Kineferre en King", una emisora donde ya trabajaban en esa época. "Y tengo que ir cinco veces al día porque el comercial va a las mañanas, luego a las once, después a las tres, a las cuatro y mi papá no me deja ir a las siete, entonces ahí tuve que hacer un convenio para que, bueno, ese no salía, le repetí uno a las diez de la mañana". Entonces era como muy particular el asunto porque no se podía grabar televisión, era terrible porque no podía grabar una novela, una escena con una novela que alguien tiraba a alguien por una ventana, porque una cosa de unas peleas o los tirábamos la ventana.

Ella costaba algo, un jabón que se llamaba John Laboux y necesitaban para que se bañaran con John Laboo y entonces hasta la iglesia lo vio mal porque era pecaminoso el comercial con John Lawu. "Báñese con John Lawu...". ¿Y cómo era el tema con Alfredo Cortina? Fue un hombre muy importante en la radio. Alfredo Cortina es un hombre espectacular en lo que radio, yo posteé una entrevista de la universidad y hace una abierta que me cedieron y ahí cuenta cosas maravillosas.

Porque además los referenciales no solamente el radio, él dice, por ejemplo, que para ir a Maracaibo usted tiene que montarse en un barco, para ir a Curazao y tener que ya ver pasaporte porque acá se va a llamar tiempo, entonces te pudiera bajar del barco y de ahí era que iba a Maracaibo. Entonces ellos hicieron una serie de programas dentro de aquellas limitaciones y él decía que ahora, bueno, ahora él no conoció esto de internet, estas cosas, que había tanto material pero no había la imaginación para explotar ese material, y yo pienso lo mismo. Todo está ahí, la cuestión es buscarlo, unirlo, enlazarlo y vendérselo a la gente".

Bien, ¿y hablemos de gentes de la radio que ustedes recuerdan que sienten hay que recordarlos, homenajeándolos? ¿Quiénes han sido fundamentales en la radio venezolana? En todas las áreas, desde los dueños de la radio que tienen muchísimo mérito hasta los operadores. Martínez Alcalá, por ejemplo, es un hombre que fue actor, locutor y periodista, narrador de novelas. De una voz inconfundible. Él hacía un personaje que se llamaba el chofer Imael, una novela que tenía sintonía altísima, que era El Gavilán.

Y él hacía de... y era una cosa muy peculiar porque en esa novela el chofer Imael, que era el chofer del Gavilán, que no se sabía quién era. Pero en la boca de él ponían quejas populares, huecos de las calles, mala atención a los servicios públicos, las comentaba como una persona especial que tiene algo con su personaje. ¿A quién recuerdas, Enrique? Recuerdo muchísimo, pero como te digo, en el mundo de haber tenido la suerte de conocer a todos estos personajes, Adolfo era un individuo, no solamente un gran locutor, y tú tienes que pensar que yo recuerdo el noticiario Radio Capital era prácticamente del 30% de la facturación de las emisoras porque Adolfo era un vendedor nato.

Él no vendía, él tenía la media cuartilla editorial y él no vendía porque vendió el departamento del evento, pero lo querían a él como locutor y quererlo a él como locutor significaba que esa tarifa fuera muchísimo más alta. Corrían, por ejemplo, a los 20 días de un mes ya el break-even del noticiario estaba pagado, entonces las cuñas empezaban su vida de precio día por día. Ya el cliente que se interesaba tenía que pagar un poquito más porque la sintonía seguía creciendo y Adolfo decía: "Yo no puedo con tantas cuñas".

Puedo llegar a 8 o 9 clientes, podrían 30 minutos, ¿no? Tengo que hacerle dos menciones a cada uno, no puedo hacer tantas pues si no voy a poder escribir en el noticiario. Pues él también escribía el noticiario, no solo lo narraba sino que lo escribía. ¿Cuál fue aquel Dos generaciones de fuego? Dos generaciones por Napoleón, sí... Después tuve como una reposición del 99.9, Pedro Pencilli, que empá de cáncer, y la señora Marta Colomina, estos discusiones eran geniales, estamos esperando que sucedieran.

Cosa que yo creo que ahora no hay en radio... Yo por lo menos son pocos los programas que me llaman a prender el radio para escucharlo en ese momento del día a diario, ¿no crees? Yo creo que todas las épocas, así como decía Polar en su época, toda la región tiene su nombre en toda la bebida preferida es tal. Yo creo que todas las épocas la radio es interesante por esa gran versatilidad que ha tenido a lo largo de los años y la gran variedad.

Nosotros hemos generado unos locutores, unos programadores o unos musicalizadores, definitivamente unos operadores técnicos y unos operadores de grabación que a veces con muy pocas herramientas hacían muchísimo. Pero tú te pones a ver que en aquella época también, por ejemplo, la gente que hacía música tenía que grabar con muy poca herramienta cuando se empezó a grabar discos y tú decías: no, esto no puede estar grabado en dos canales. Y estaba grabado en dos canales.

Mucha gente no puede pensar que hay discos como Sergeant Pepper's, el de Los Beatles, que fue grabado en ocho canales. ¿Qué es eso? Tiene que tener por lo menos 46 canales, porque estaban disponibles 8. Entonces la agilidad para ir poniendo una pieza sobre la otra, un instrumento sobre el otro en las mismas pistas eran habilidades del departamento técnico y promotores de la radio, dueños. Hablamos de Osvaldo Llepe hace rato, mencionábamos a William Phelps que es el fundador de la radio en Venezuela. Histuris, la gente del Joaquín Mundial se llama... Histuries.

Antonio Histurys. Antonio José Histurie, António José. Filipe Terrano, dueño de Radio Rumbos y El Circulito Rumbos. Cale White no era dueño de Radio Continente, que Élito White se llamaba él. En Continente que tuvo varios, los White eran unos de los socios. Hasta que le embargó la Corporación Venezolana de Fomento al primer gobierno de Pérez. Bueno, Enrique Cusco, su papá, padre e hijo. Y con Rodríguez Miranda también.

¿En aquel momento como museo? En aquel momento, con Museo de la Caballerie en el 69, los Rodríguez Miranda, padre e hijos. ¿Quiénes se enojó? Mira, hay que poner también al Grupo Cisneros que en un momento determinado compró Radiovisión, te acuerdas que inicialmente eran Ondas Populares, la convirtieron con gran circuito también en principio Ondas Populares. Y Radio Caracas Radio era de la misma familia Phelps, después se separaron, las negociaron ahí en el interior, que había muchas familias, las familias Sánchez en Valencia, que eran la gente del Magallanes, fueron los dueños de Radio Latina, una de las primeras emisoras que conformó el circuito con nosotros en Éxitos en 1990, en Unión Radio, y después mucho tiempo después era la señal en FM de Éxitos allá en Valencia. Claro...

Y también hay personajes que uno recuerda, aquel que estaba montado en el último piso del Parque Central, que es el tema del tráfico. El Salento Fulchola, el Salento Fulchula. El Nido del Halcón, yo estaba en esa época ya en Radio Capital, el Nido del Halcón, y también en la radio, en las épocas que el tráfico de Caracas era desastroso. Tango-Tango Foxy. Y después hubo Traffic Center como helicópteros.

Otro helicóptero en un momento determinado también voló ahí, recuerdo haber conocido, por ejemplo, a Germán Blanco, gran instructor y narrador, tan difícil además, tienes que pensar que Caracas había que volar sobre los 4 mil pies para medio resistir el viento, el viento en Caracas es cruzado y fuerte, sobre todo en un avión pequeño. Cuatro mil pies es alto, ¿no? Cuatro mil pies, un poquito más de 1.000 metros, pero no era fácil ver las esquinas y todo lo demás allá arriba, a pesar que tú... Y también mantener la precisión del binocular y todo lo demás, si lo necesitabas.

Había que conocer la ciudad, verla desde arriba, muy diferente, y tener que hacerlo en vivo, mucho más. Bueno, la destreza que desarrolló o el que narraba desde Tango Fox, algo impresionante. Muchísimos lo hicieron y muy bien, y hace poco en el helicóptero había otro apellido, Calzadilla, que lo hacía también. También Alarcón tuvo parte de Alarcón y Cañizales, Alejandro Cañizales, exactamente.

Es un servicio verdaderamente muy interesante ese que prestaba la radio para el tránsito. En una época cuando había mucho tránsito surgió la competencia entre Radio Capital y Radio Caracas, pero claro, como la pionera era la Tango-Tango Fox, es la que tenía el permiso para subir a las 6 de la mañana, bajar a las 8:30, y el siguiente que iba a competir tenía que salir ya cuando el tránsito había estado más flojo, no pesaba tanto porque había una exclusividad con la Tango-Tango. La Tango-Tango era pionera. Era la pionera y empezaban muy temprano, seis y pico de la mañana, la gente salía en su casa y prendían la radio por donde se iba.

Bueno, hoy en día existen los GPS y no hay tanto tráfico. Y por último, en los dos minutos que nos quedan, la radio tiene algo de intimidad que yo no encuentro en la televisión, es decir, en la televisión hay todo un escenario como estamos aquí probablemente, pero en la radio es alguien que te está hablando. Hay una relación que te están acompañando a alguien, una sola persona que te... Es distinto. Quizás eso es uno de los motivos por lo que la radio, lejos de languidecer, a mi juicio es inmortal.

Fíjese, por ejemplo, que hoy en día en Estados Unidos sigue siendo un país de gran importancia la radio terrestre, a pesar de que existe la radio satelital y un montón de elementos más. La radio terrestre tiene todavía el 78% de la gente que prefiere la radio terrestre. ¿Qué sería la radio terrestre? La radio gratis, la gratis... En el carro, sí.

Yo tengo un compañero que es una radio Sony, este tamañito así, que tiene 12 estaciones marcadas, entonces yo en las noches para no despertar a mi pareja prendo mis radios. Yo sé que a las 5 de la mañana escucho al doctor, en 1090 doy ahí, me cambia, entonces me paso para FM y me paso a 99.9 y aquí encima el oído. Y tiene conmigo como más de 20 años y ahí funciona perfectamente, ya yo lo tengo controlado, cambio frecuencia y seco, ahora en el número 1 en las curiosidades, cambiando Unión Radio 99.9 o 93, que es la misma, y también las que están al final, que es onda, también las tengo... 107.9.

Sí, hay algo mágico realmente de la radio que uno no puede explicar, ¿no? Y esa idea de que de pronto ahí una gente te está hablando. Y seguramente a ustedes les ha pasado que llegan a un sitio de público y hablan y alguien reconoce: "Pero si este es el de la radio". Se crea toda una situación verdaderamente excepcional. A veces engorrosa también. A veces engorrosa porque tú estás en otro plan y te están haciendo allí unas peticiones muy particulares.

Bueno, muchísimas gracias a ambos por esta conversación sobre la radio en Venezuela. Hemos hecho un recorrido todo lo amplio que hemos podido, muchas gracias. Gracias a usted, doctores, a los oyentes por escucharnos y muy grata compañía, momentos más agradables, y estas cosas a lo mejor merecen una segunda parte. Por supuesto, así lo creemos. Bueno, nosotros nos despedimos, venezolanos, un programa sobre el país y su historia.

Y ha sido posible este programa gracias al equipo conformado por Gitanjali Suárez, Inmaculada Sebastiano, Melanie Pieruzzi con las cámaras aquí, Carlos Javier Virgüez, Fernando Camacho, Giancarlos Caraballo. También pueden seguir la transmisión en vivo por MundoUR.com y nos pueden seguir en MundoUR, arroba MundoURWeb, arroba RadioEscuelaUR. Y Venezolanos ya está siempre disponible en el canal de YouTube de Unión Radio Cultural. Más información en www.mundour.com.